Resucité! :) Hola a todos! Si me recuerdan aun, soy la escritora, y llego con un nuevo cap, después de miles de años de ausencia. No voy a perder tiempo en disculpas, porque no hay motivo suficientes y tampoco es excusa. Solo espero que tantas esperas y fallos no le hallan hecho abandonarnos.

En este capitulo avanzamos más. Dice "I" porque tiene dos partes que hablan de lo mismo, pero es muy largo, entonces lo dividimos :) Bueno los dejo para que lean. Mil gracias por sus reviews a todos!

Luii!


"It may be wrong but it won't stop there, I am here for you if you'd only care. You touched my heart you touched my soul. You changed my life and all my goals. And love is blind and that I knew when, My heart was blinded by you."


Capítulo XVIII: Escapando al ojo de la serpiente I

1.

Un suave murmullo de voces la despertó, Con sus sabanas hasta el cuello, se asomó un poco para mirar por las ventanas, un poco de claridad empezaba a notarse, recién amanecía. Miró la cama de su compañera, que estaba vacía. Se sentó lentamente y volvió a desperezarse mientras se le escapaba un bostezo.

Quizás era Nyx la que estaba hablando… quizás los chicos estaban con ella hablando. "A las seis de la mañana?"

Se calzó sus pantuflas camino a la puerta. En el pasillo ya bajo los primeros escalones, cuando escuchó una puerta cerrarse. La puerta de entrada…

Bajó mas rápido, y en la oscuridad del pasillo de entrada lo vió vacío. Caminó hasta la cocina donde las luces estaban encendidas, pero al ingresar también la encontró vacía. Algo blanco brilló en la mesa, un sobre. Ginny lo tomó rápidamente.

Encontramos una nueva pista para la tarea que nos encomendó Dumbledore. Desgraciadamente, no nos queda más que salir de nuevo. Nyx nos acompañará de nuevo-

Por favor les pedimos que nos mantengan al tanto sobre Hermione y Luna; haremos lo imposible para poder regresar y colaborar en su rescate

Harry, Ron y Nyx

Una atada en el suelo con rabia, y la pelirroja maldecía para sus adentros. Odiaba esa tarea que Dumbledore les había encargado; cada ves que se iban, tenía la sensación de que no los volvería a ver.

Tiró la carta en la mesa y dejó la cocina para subir rápido las escaleras. Avisaría a su madre y a los de la Orden.

2.

Sus pies tocaron tierra de una forma brusca, haciendo que sus cuerpos se tambalearan; cuando las ganas de vomitar se les fueron Harry, Ron y Nyx comenzaron a observar el paisaje a su alrededor. Los dos últimos desconocían el lugar, pero Harry lo recordaba perfectamente desde aquella ves que estuvo allí con Dumbledore. Aquella ves, las cosas no estaban tan feas como ahora… "Ni tan complicadas"

- Estas seguro que vinimos al lugar correcto? Yo solo veo un bosque…

- No podrás ver la casa desde aquí, hay caminar un poco antes. Esta justo detrás de aquella colina…. Vamos- el moreno se puso a la cabeza, guiando a sus amigos. Los tres recorrieron el sendero ascendente.

El bosque, que lentamente comenzaba a rodearlos, era muy silencioso; lo único que podías oír era el viento moviéndose entre las hojas, y alguno que otro pajarito. Nyx lo notó enseguida y lo comentó.

- Realmente, no puedo decirte que vea la diferencia; la primera vez que vine aquí era una época completamente diferente. Y no preste mucha atención a eso, solo quería averiguar donde estábamos- comentó Harry.

- A mi me da mala espina- dijo ron.

- Como que viniste en una época diferente? Como es eso?

- En realidad, no vine aquí. Solo vi el lugar a través de un recuerdo del profesor Dumbledore.

Llegaron a la cima, y tan pronto estuvieron allí pudieron divisar la ruinosa casita.

- Se está viniendo abajo- observó el pelirrojo.

- Será mejor que nos apuremos, cuanto antes inspeccionemos el lugar mejor. No quiero que se nos vengan todo encima.

- Vamos- instó Nyx. Bajaron lo más rápido que pudieron, y en menos de cinco minutos, estuvieron frente a la puerta de la ruinosa cabaña.

La gran puerta estaba salida de sus soportes, tapando parcialmente la entrada. Ron y Harry se adelantaron, y tomándola de los lados la corrieron, arrojándola al pasto metros más atrás. Y Nyx ingresó primera.

Lo primero en notar fue el olor de la humedad y el polvo entremezclándose. Un poco de claridad ingresaba a través de una ventana mal tapada, dejando vislumbrar la pequeña sala de estar donde se encontraban.

Nyx caminó entre los escombros y descubrió las ventanas. Ron dobló a la derecha, entrando en la cocina; unos utensilios oxidados fueron lo único que encontró, además del polvo y algunas moscas.

Harry avanzó entre los escombros; en el fondo de la sala vió las escaleras al primer piso con sus escalones partidos o hecho polvo. Con un Reparo no verbal, el moreno arreglo los escalones y los subió. Revisarían las habitaciones primero, y luego los escombros de abajo.

Al final de las escaleras un pequeño pasillo los recibía; había cuatro habitaciones, dos de cada lado. Nyx terminó de subir.

- Ten cuidado, un paso en falso y te convertirás en escombros también- recomendó el chico. Con la punta de su zapato probó el suelo delante suyo antes de apoyar su peso; estable. Siguió probando cada centímetro hasta que llegó a la primera habitación de la derecha.

Un gran tallado ocupaba la mitad superior de la puerta: una gran serpiente con la mitad del cuerpo enrollado sobre si mismo; mostrando sus dientes ponzoñosos.

- Dios mío! Que mal gusto- observó Nyx.

- Los Gaunt eran una familia de descendientes de Salazar Slytherin, uno de los grandes magos de la historia, creador de Hogwarts junto con otros tres. Tenía la habilidad de hablar pársel, la lengua de las serpientes. Morfin, el dueño de esta habitación, poseía también ese don, y estaba obsesionado con estos animales- explicó Harry mientras examinaba la figura. Tomó el pomo e ingresó a la habitación.

Completamente a oscuras, Harry ingresó y encendió su varita. De nuevo, Nyx destapó las ventanas.

Una cama, que más bien parecía un catre, se vislumbró con la claridad del sol, y un escritorio desvencijado era todo el mobiliario de la habitación. Nyx revisó los cajones, pero solo encontró algunos papeles viejos, y algunos restos de pieles de serpientes para su disgusto.

- Agggg! Por Dios! Que asco…

Harry revisó debajo de la cama; nada. Se acercó a las paredes, presionando algunas tablas de madera, por si estas escondían algún lugar clave. Ron apareció en la puerta de la habitación.

- Esta es la habitación de morfin- dijo viendo el tallado en la puerta; Harry asintió- y por qué están buscando aquí? No sería más lógico buscar en la de su madre?

- Puede estar en cualquier lado Ron; o puede no estar…- la muchacha se volteó al oír el ultimo comentario.

- Que pasa si lo encontramos aquí?- preguntó Nyx.

Harry detuvo su búsqueda, y bajo la cabeza mirando el suelo.

- Nos quedamos sin pistas, de nuevo- comentó al suelo. Un breve silencio.

- Les parece si revisamos la habitación de Merote? Al parecer no hay mucho donde buscar aquí- sugirió Ron de nuevo. Harry revisó unas cuantas tablas más, y salió detrás de Nyx.

- Ron, ten cuidado o el piso cederá en cualquier momento- le advirtió; el chico avanzó probando el suelo frente al el al igual que el moreno antes.

Probaron con la primera puerta a la izquierda, pero se encontraron solo con un baño. Avanzaron hasta la segunda puerta a la izquierda y la abrieron. La habitación de Merote Gaunt.

3.

La Nueva Madriguera bullía de actividad. Ante la reciente desaparición en escena de los tres chicos, Arthur dio aviso a todos.

Y así, uno a uno, los integrantes de la Orden del fénix fueron llegando a la casa de los Weasley.

En la cocina, solo los hijos menores de la familia desayunaban; todos los adultos se preocupaban más en debatir el asunto que en comer.

- … no, no podemos impedírselos. Son adultos ya. Y además estoy seguro de que saben lo que hacen…

- Que sean adultos me importa un cuerno! Se supone que tenían que ayudarnos a sacar a esas dos jovencitas de allí, Remus!- Ojoloco estaba enojado.

- Harry dice que Dumbledore le había pedido expresamente que no se lo dijera a nadie.

- Entonces que? Los otros dos no saben nada?

- No Bill, tenía permiso para informar a sus amigos… y dado que Hermione no está, pero Nyx si, sospechó que ya sabe lo que hacen…

- Aún asi, no ven la razón…

- Es algo personal, Moody. Deberías dejarlo… s necesita ayuda, pues lo ayudaremos… pero si no, hay que dejarlo.

- Como que dejarlos? Son niños!

- No Molly… son adultos ya…

- Que sean adultos no significa que pueden enfrentar esto solos.

Todos guardaron silencio. La verdad en esas palabras era demasiada; pero admitirlo solo haría las cosas mas negras de lo que ya eran.

La puerta de la cocina se abrió y Andrew entró al lugar, causando aun mas silencio.

- Buenos días. Siento la demora.

- No importa, cariño. Siéntate con nosotros. Has desayunado ya?.

- Si, sra. Weasley.

- Bueno, no importa. Un poco más de comida no te vendrá mal… estas tan flacucho…

- Andrew, siéntate. Tienes que ponerte al día- le dijo Lupin- dónde anduviste estos días, chico?

Molly le puso un plato enfrente, y junto a unas tostadas le sirvió algunas salchichas.

- Terminé de arreglar unos asuntos que luego de la muerte de mi madre quedaron inconclusos, Ojoloco. Además, fue su aniversario hace dos días.

Todos guardaron silencio. El hombre quedó un poco descolocado con la respuesta, y solo bajó la mirada incómodo. Molly, que estaba detrás, le puso una mano en el hombro, reconfortándolo.

- Emm… ponerte al día... claro, tenemos que ponerte al día- recordó el sr. Weasley.

- Resumiendo: la srita. Granger y la srita. Lovegood han caído en manos enemigas. Creemos que son carnada, pero Snape sospecha algo sobre lovegood. No sabemos con certeza- las palabras eran las exactas; Moody las recitaba con total indiferencia, como si estuviera hablando de desconocidas. Pero en realidad, estas eran nada más la prueba de un hombre endurecido ya, después de tantos años de tener la maldad frente a sus ojos y como algo cotidiano.

- Y este mañana, hemos despertado con la noticia de que los recién llegados Harry, Ron y Nyx han vuelto a desaparecer- terminó Arthur.

- Woww, woww…demasiada información! Habían vuelto? Y quien es Nyx?

- Estuvieron un poco mas de tres días y han vuelto ha desparecer- le explicó Bill.

- Nyx es una nueva aliada. Proviene de una antigua comunidad mágica. Harry y Ron terminaron por error en sus tierras, y al enterarse de sus propósitos, Nyx se les unió- resumió Arthur.

- Es de una comunidad mágica?

- En tiempos pasados, los magos nos escondíamos en los bosques y formábamos estas comunidades. Solo quedan unas pocas en el norte, escondidas entre las montañas, protegidos por sus reyes.

- Nyx es una princesa- insinuó George levantando sus cejas.

- Okeyy… -contestó lentamente, esperando que el pelirrojo le explicara lo último. Pero lo único que recibió fueron más miradas insinuantes del mellizo.

Ginny bufó bien alto, mientras asestaba un golpe en la cabeza del pelirrojo.

- Ey!- reclamó el chico, pero algo les interrumpió.

Por la pequeña ventana de la cocina se vislumbró un ave negra, que picoteo tres veces para llamar la atención.

- De quien es ese bicho?

- De Snape, estoy casi seguro.

Bill se levantó y dejó entrar al animal. Este le ofreció un sobre gris en su pata. Ni bien lo soltó el ave salió disparada, habiendo cumplido el encargo.

-Bingo!- le contestó a Remus.

- Léela, por favor Bill- pidió Arthur.

- "Nuevo plan en marcha. Lovegood podría estar en el medio. Veré de qué se trata

S.S."

Extrañado, Bill giró el papel para comprobar si decía algo más. Pero no encontró nada.

- Es todo?- preguntó Moody.

- Si- contestó confundido Bill- Luna esta en medio de algo? No se habrá confundido?

- Que maldito! No me van a decir que le costaba escribir un renglón más para explicárnoslo!

- Fred! Por Merlín! Si sigues maldiciendo, juro que te haré tragar un jabón!- exclamó Molly furibunda.

Todos en la mesa se encerraron en sus burbujas personales, sacando sus propias conclusiones.

- Bill, toma- Arthur le dio una pluma- Escríbele en la misma hoja. Dile que venga esta noche a explicárnoslo.

Con una letra más parecida a jeroglíficos, el hombre terminó, y metió el papel en el sobre nuevamente.

- Y ahora? No podemos enviar una de nuestras lechuzas, tampoco las del Ministerio.

- Que tal la de Nyx?- sugirió George.

- Nyx?- preguntó Molly.

- Tiene un pájaro verde oscuro, un… em, como dijo?

- Augurey- completó George recordando- Ayer lo escuchamos cantando más allá de la colina. Seguro que anda por allí todavía.

- No vendrá hacia nosotros si es de ella. Además esos bichos son muy complicados, responden a quien se el antoja- explicó Ojoloco.

- Entonces haremos que se le antoje…

-.. volar para nosotros- terminaron los mellizos con una gran sonrisa.

4.

Cerró la puerta de su casa y colocó el hechizo sobre ella.

Levantó la capucha sobre su cabeza; un inusual frío se había levantado por esos días, junto con una densa niebla, que se arremolinaba en el suelo, entorpeciendo el paso.

Caminando por las calles del barrio muggle, buscando un lugar apropiado para desparecer, Severus se sintió observado. Pero no podía esperar menos cargando un sobre todo negro, en las zonas más tenebrosas de aquella ciudad.

Giró en una esquina, conocida ya, y caminó por el callejón alejándose cada vez más. Al alcanzar la siguiente calle sintió unos pasos detrás suyo.

Entornó los ojos, hastiado. "Otro ladronzuelo muggle". No era la primera vez que pretendían cazarlo. Tampoco sería la primera vez que fallaran.

Rápidamente, cortó camino por otro pequeño callejón a su izquierda. De reojo, comprobó sus espaldas, una figura alta lo seguía en las sombras.

Desembocó en una nueva calle, pero no tardó en buscar otro callejón, más pequeño aún. Entonces, el sonido de pasos se desvaneció.

Asombrado por su rapidez con que su seguidor lo abandonó, tomó una nueva calle, la ultima para dejar aquel lugar y escabullirse. Un bosquecillo diminuto al final se prestaba siempre para sus desapariciones.

Ya cerca de su objetivo, el hombre alto se paro en medio de la calle y lo detuvo.

Cansado ya de aquel tonto jueguito, se acercó con paso enérgico a su perseguidor. Pero estando a unos metros, dos perlas grises brillaron entre las sombras de su rostro cubierto. Entonces el hombre, a paso raudo se perdió entre los primeros árboles del bosquecillo.

Snape, harto lo siguió.

Al entrar entre las malezas, Snape las sintió pegarse a su ropa y enredarse en ella. Paso por entre los árboles, y metros más adelante, su perseguidor lo esperaba apoyado sobre un árbol, medio escondido.

El mortífago se acercó, y al colocarse a su altura…

- Que es todo este jueguito de hombre misterioso? Te crees que tengo tiempo para esto?

Draco le dio una última pitada a su cigarrillo, para tirarlo lejos. Con sus manos en los bolsillos, miro a Snape contestando solamente:- Necesitaba hablarte.- su rostro demacrado no develó ninguna emoción con sus palabras. En la oscuridad de aquel lugar sus ojeras se acentuaron más, y su rostro era tan blanco como la cal. Sin duda, un muerto tendría mejor aspecto.

Snape solo guardó silencio esperando que continuara.

- Te ayudaremos- dijo sin rodeos, viendo como su maestro levantaba las cejas sorprendido- Pansy, Theodore y yo. Pero tiene un precio.

- JA! Precio? Que te hace pensar que tienes derecho a un precio por ayudarme? O que yo lo pagare!- contestó riendo ante lo ridículo de la situación- O que siquiera estoy dispuesto a escuchar esta sarta de estupideces?- empezó a darse vuelta, para alejarse y desaparecer

- Por qué el interés?- preguntó sin importar la negativa- En qué te beneficias?

Se paró en seco.- Te lo dije una vez, y te lo repito si quieres: no te interesa…

- Si te interesa. Una cosa es que arriesgue mi culo para sacarla. Otra diferente es conspirar con el cabecilla de los espionajes del Lord para mis fines…

Snape rió bajito, más por sarcasmo que por verdadera gracia.

- Está bien, Malfoy. Quieres saberlo, perfecto. Pero el solo hecho de saberlo te condena el doble- el rubio espero- Sospechas, como tu tía, de que juego a dos puntas?

- No- contestó el rubio, pero a lo último dudó…

- Muy mal hecho. Son ciertos los rumores; más bien, juego solo de un lado, y ese es la de la Orden del Fénix.

- Uaaauuu, Snape! Cuanta devoción!- le tomó el pelo.

- Idiota. No se trata de devoción, y mucho menos de querer salvar al mundo. Desde que tengo memoria he pasado información de Voldemort a Dumbledore; porque fue a el a quien se lo prometí. Cada plan, cada idea, cada movimiento fue informado a el y a los de la Orden- explicó cansado de la arrogancia del chico-Ahora, ¿Por qué quiero sacarlas? Lovegood es necesaria para un plan de Voldemort, y el hecho de no saber de que mierda se trata, lo hace aun peor. Y en cuanto a Granger, si no la sacamos, Potter lo hará, lo cual tampoco nos conviene; debemos reservarlo para el final con Voldemort.

Los ojos de Draco no miraban más a su maestro, estaban perdidos en algún lugar, mientras en su cabeza, los pensamientos corrían a la velocidad de la luz, conectándose y tejiendo una red.

- Te salió bien, Severus. Como escapaste al ojo de la serpiente?- una sonrisa sardónica, y algo incrédula, dominaba su cara, haciéndolo menos humano, y mas demacrado también.

- A veces me pregunto si verdaderamente tienes cerebro, o si tu padre optó por fritártelo.

El hombre se separó del chico y caminó hacia uno de los límites del bosquecillo, el más alejado.

- A dónde vas?

- A averiguar para que mierda quieren a la chica Lovegood. Y tú vienes conmigo. Después de ver al Lord vendrás conmigo a la reunión de la Orden.

5.

Una cama desvencijada, un escritorio y un armario. Las ventanas también estaban tapadas. Ron la liberó vio que esta daba al jardín, descuidado ya…

Nyx se acercó al escritorio que estaba frente a la ventana, lleno de polvo, con un velador y algunas cajitas que hacían de joyeros.

- Aquí habrá encontrado el relicario- comentó Harry mientras abría una de las cajitas. Unos dije oscurecidos por el pasa del tiempo junto con dos anillos habían dentro.

- Como sabremos que estamos frente a un horrocrux?- pregunto la muchacha.

- Es algo muy particular… es como si la primera ves que lo tocas, como que vibra en tus manos… además, sientes como una presencia extraña, dentro del objeto. Es muy raro, te darás cuenta enseguida- explicó el moreno.

Ron se quedó absorto mirando el jardín. Nyx se alejó del escritorio y caminó hacia unos estantes en la pared cerca de la puerta; había algunos portarretratos y dos cuadernos. Revisó los libros, pero no encontró nada. No miraría los retratos, era difícil que contuvieran algo. Pasó su mano por la repisa revisando si quedaba algo. Tocó algo arrugado que estaba tumbado, y sus dedos recibieron una descarga eléctrica. Sacó la mano ni bien lo sintió.

- Harry…- llamó; el moreno se acercó a el rápido.

- Qué sucede?

- Ahí arriba, hay algo…

- Algo como qué?- preguntó

- Creo que es lo que buscamos…

Harry se paro enfrente de la repisa y estiro su mano, revisándola. Tomó el objeto arrugado. El moreno volvió a sentir lo mismo que cuando tocó el relicario de Slytherin, una presencia extraña dentro del objeto, que se revolvía.

- Es un portarretratos- los otros dos chicos lo rodearon para observar la foto en ella. El objeto no paraba de vibrar en sus manos; sentía la presencia de esa alma moviéndose y retorciéndose en si interior…

Era una fotografía de la familia Gaunt. El marco era de plata labrada, con adornos sencillos pero elegantes. En la foto estaba Marvolo a la izquierda con su ceño fruncido, a su lado Morfin con cara de pocos amigos; y abajo en el centro estaba Merope. Ambos hijos eran pequeños aun, Morfin debía tener unos trece, mientras que Merote tan solo unos diez.

- Y su madre?- preguntó Ron mirando a Harry, que era el que más sabía de la familia.

- No tengo idea- contestó mirando el retrato aún.

- Quizás murió en el parto- sugirió Nyx. Todos guardaron silencio.

Cuando el moreno salió de su burbuja de pensamiento caminó hacia la puerta, retrato en mano, y se dirigió a las escaleras. Ron y Nyx fueron tras el.

- Como lo harán?- preguntó la chica; sentía todavía unas cosquillas en sus dedos que comenzaban a expandirse.

- Harry- el moreno se giró antes de bajar el primer escalón- no tenemos la espada, y sabes que ningún hechizo funcionará.

- Tendremos que contactar con McGonagall- bajó los escalones lo más rápido que los chirriantes escalones le permitieron.

Saltando escombros, los tres chicos pasaron el living destruido y salieron de la casa. Harry se paró e intentó abrir el portarretratos por la parte trasera, pero estaba atascado. La muchacha y el pelirrojo lo observaban unos metros más atrás. Tiro el retrato al suelo y levantó su pie dispuesto a pisar el objeto.

- Qué haces!- pero Nyx no terminó de protestar cuando el pie de Harry impactó contra el retrato. Pero en ves de quebrarlo, su pie rebotó sobre el vidrio. Todos guardaron silencio.

El moreno no se detuvo, sacó su varita y retrocediendo unos pasos pronunció:- Bombarda!- la explosión levantó mucha tierra, pero cuando miraron, el retrato seguía indemne y el polvo se arremolinaba encima.

- Como es posible!

- Este es! Es el horrocrux. Es imposible de romper con cualquier hechizo que conozcamos. Solo dos artefactos pueden con el- explicó Harry, emocionado ante la perspectiva de haber encontrado otro más. No le preocupaba en absoluto como lo destruirían, por lo menos lo habían encontrado.

-La espada de Godric Gryffindor y el veneno de un basilisco- terminó el pelirrojo.

Nyx trataba de procesar toda la información que se revelaba ante ella.

- Espera, has dicho espada?- la muchacha sacó la suya haciendo sonar el metal. Harry la miró pensativo.

- No creo que funcione Nyx. La única sustancia que puede destruir a estos artefactos es el veneno de basilisco, como dijo Ron.

- Pero y la espada que mencionó el?

- La espada de Godric es un objeto mágico muy particular, absorbe todo sustancia que pueda fortalecerla. Y una ves estuvo expuesta al veneno de un basilisco; esta lo absorbió, permitiéndonos destruir los horrocruxes con ellas- Harry fue hacia el retrato y lo levantó del suelo.

- Bueno, mi espada no hace eso, pero pueden intentar con ella si quieren- ofreció la chica mientras extendía el arma a Ron. Comenzó a rascarse la mano izquierda, las cosquillas por haber tocado el retrato se habían convertido en picazón.

- Nyx, es más probable que rompamos tu espada a que el horrocrux- comentó el pelirrojo sosteniendo la centellante espada.

- Jamás la romperán- dos pares de ojos lo miraron inquisitivos, la chica rodó los suyos- Recuerdan lo que les conté de mi comunidad? Los Protectores y todo eso…?- los amigos asintieron- Bueno, cuando la tarea fue asignada a mi madre, ellos le proporcionaron esta espada; forjada siglos atrás por los primeros Protectores, ellos la encantaron y protegieron con muchos hechizos.

Harry depositó el retrato en una saliente de una roca unos metros mas arriba de la casita, decidiendo que no perderían nada en intentarlo.

- Inténtalo Ron.

- Nyx, que significa esta inscripción aquí?- señalo el punto de la espada luego de la empuñadura.

- Es una inscripción en latín- le dijo mientras se acercaban a la piedra; seguía rascando su mano, con mas fuerza esta ves- No se leerla porque no conozco mucho el idioma, pero mi padrino me dijo que ahí dice algo como "Verdadero Protector de la Luz y el Poder". Lo investigó antes de que me la diera a mí.

Cuando los tres estuvieron frente a la piedra, el pelirrojo dudó de adelantarse a asestar el golpe.

- Puedo hacerlo yo si lo deseas- pensando que su amigo recordaba el sufrimiento que le trajo el último horrocrux destruido.

- No es eso… y si realmente se rompe?

- Que no lo hará! No tengas miedo! Solo pégale!- le urgió la chica.

- Nyx, con cuidado, te estas lastimando- observó el moreno mientras se acercaba.

Ron levantó el arma lentamente, pesaba bastante; la sostuvo unos segundos sobre su cabeza, y luego su brazo comenzó a caer. El aire silbó dos segundos y el filo de la espada impactó contra el vidrio del retrato.

Por una milésima de segundo, todo fue lento, nadie se movía o respiraba. Pero a la siguiente milésima de segundo, los tres chicos fueron expulsados hacia atrás por una ráfaga que explotó al mismo tiempo que el retrato. Miles de trocitos de plata saltaron y bailaron en el aire, mientras que la foto se elevó en el aire intacta.

Harry, Ron y Nyx estaban todos tirados en el suelo, a cinco metros el uno de los otros. La espada en la mano de Ron estaba intacta, pero centellaba en un azul vibrante. Pero fue otra cosa lo que llamo su atención.

La foto explotó en llamas, y al segundo siguiente tomó la forma de una serpiente saliendo de una calavera. Ambos amigos palidecieron, el pelirrojo del susto y el otro del dolor de su cicatriz. Nyx los miró asustada.

La serpiente que salía de la calavera se fijó en Harry. Este se petrificó. Luego, la figura en llamas se lanzó en picado hacia el.

- HAARRYYYY!- Ron se levantó y corrió hacia el, pero estando a escasos dos metros de el, el fuego tocó el suelo, se mantuvo encendido unos segundo y se apagó, creando columnas de humo alrededor del moreno.- Harryyy!

Ron se tiró al suelo junto a su amigo. Sus brazos tenían quemaduras por todos lados, su pecho también. El olor a ropa chamuscada era demasiado fuerte. En su cara la cicatriz estaba al rojo vivo, ardiendo sobre su piel.

Nyx se arrastró a gatas hacia ellos. Se puso al otro lado del cuerpo y acerco su oído a la nariz del chico.

- Ron, no está respirando. El humo debe haberlo asfixiado… rápido o se ahogará- el pelirrojo buscó sus varita en sus pantalones, pero no estaba.

- Mi varita… se me calló, ayúdame rápido- se levantaron y buscaron en los alrededores.

- Por Merlín! Ron, rápido, se morirá…- el chico no podía mas, sus manos temblaban; tenia miedo, mucho miedo. Tenía que encontrar rápido su – Aquí!

Ambos corrieron de regreso.

- Anapneo!- la chica volvió a acercarse para comprobar si había respiración.

- No funciona Ron!

- Ennervate!

Harry tosió repentinamente asustando a los dos, que al instante respiraron aliviados. Siguió tosiendo. Nyx lo ayudó a sentarse lentamente. El moreno se giró hacia un lado y botó sobre el pasto un puñado de sangre, manchada de negro.

- Ron, debemos regresar. Esas quemaduras necesitan atención- Nyx se levantó y fue hacia sus mochilas, metros más atrás. Las recogió y fue a por su espada.

Tirada en el pasto, emitía un leve aura azulada. Se agachó y la tomó, pero su mano derecha falló y la soltó, cayendo de nuevo en las hierbas. Una puntada recorrió su mano seguida de cosquilleos.

- Qué sucede?

- Nada, me lastimé la mano, nada más.- tomó el arma con la otra mano y volvió con lo chicos- Qué hacemos con los restos?- y le indicó con la cabeza los pedazos del retrato familiar de los Gaunt.

- Ponlos aquí- el pelirrojo abrió un cierre de su mochila.

La muchacha se levantó y comenzó a recoger los pedazos, mientras levantaba a un semiinconsciente Harry y lo colocaba en sus hombros.

- Rápido Nyx!- la muchacha juntó el último trozo y volvió corriendo- la mochila de Harry… tómala.

- A la Madriguera?- preguntó tomando su brazo libre, con todas sus cosas listas.

- Obviamente!

Plop!

6.

A minutos del ocaso, la oscuridad comenzaba a prenderse en los rincones. El fuego había sido encendido; a el le era indiferente, no sentía ni frió ni calor por suerte.

Se acomodó nuevamente en su sillón. Desde el día anterior, los planes se hacían y deshacían, se perfeccionaban y acomodaban en la mente del mago oscuro.

Si bien la chica Lovegood les había dado información, el hecho lo ofendía y molestaba hondamente. Antes de que pronunciara incluso la primer palabra, sus ojos revelaron la mentira, de tamaños colosales que se venia.

Estupida. Solo un tonto se atrevería a jugar con fuego.

Pero la dejaría jugar, a ver a donde pretendía llegar. Sería interesante; y al final, cuando se aburriera, podía prescindir de ella; dejando que su fuego la consuma.

Se sintió acompañado.

- Bella, querida, es necesario que espíes detrás de las puertas?- La mujer entreabrió más la puerta, dejando vislumbrar su figura casi por completo.

- Entra Bella. De todos modos comenzaba a aburrirme…

- Aburrirse, mi Señor?- los oscuros ojos de la mortífaga resplandecieron de curiosidad.

- Siempre la misma situación. Atrapar, torturar… volver a torturar, escuchar mentiras… Extremadamente aburrido y repetitivo, además de insultante.

Bellatrix, parada frente a su Señor, lo miraba aun sin comprender. Para ella, esas cosas eran por demás encantadoras y divertidas. Jamás se aburriría de ellas.

Ante el silencio de su secuaz siguió:

- Lovegood nos ha proporcionado "información" como bien sabes- Bellatrix asintió- habla de otra locacion muy diferente a la que su padre nos mostró- el hombre se levantó, y rodeando a la mujer, y comenzó a recorrer la estancia, Nagini ingresó a la habitación y anduvo hasta su amo- La mocosa cree que podrá engañarnos; y la dejaremos- sus ojos de serpiente se posaron en Bellatrix, con un brillo entusiasta y maligno- Dejaremos que nos guíe al lugar, la dejaremos creer que ella controla el juego; y cuando lleguemos y la mentira se haga evidente, podremos enviarles un paquetito a nuestra queridísima Orden del Fénix- Nagini se trepó por las ropas de su amo y rodeo su cuello, acurrucándose ahí.

- Y Granger también, mi Señor!- el deseo brillaba latente en el hueco vacio de sus ojos.

- No. A Granger la retendremos un tiempo- había decidido hace mucho que la sangre sucia seria su chivo expiatorio, además de su fuente de información- Pero a su debido tiempo… Eso si, el placer será mió esa vez…- el acariciaba a su mascota, mientras su mirada ausente se perdía una ves más en el tétrico panorama que rodeaba la mansión Malfoy

- Entonces Lovegood será mía?- fue mas una exigencia que una pregunta.

- Puedes tener a la muchacha si lo deseas…

La risa infantil/demoníaca de la mujer resonaba en la estancia, mientras Severus hacia su aparición en la mansión, seguido de Draco Malfoy.

Los dos mortífagos se quedaron helados en la puerta de entrada, cuando lo primero que escucharon fue la tétrica risa de la mujer más desquiciada quizás en todo el universo.

A Draco los pelos se le pusieron de punta. El lugar parecía mucho más tenebroso que la última ves que estuvo allí. La luz parecía renuente a entrar por aquellos lugares, y en esos momentos en que el sol se escondía en el horizonte, una boca de lobo era nada comparado con ese lugar.

Pero olvidándose de sus miedos, el muchacho comenzó a caminar en dirección a los sótanos, a la cárcel subterránea.

Pero una mano aprisiono su brazo y lo jalo hacia atrás.

- Te dije que lo haría de igual manera…- le dijo directamente en la cara a Snape

- Y yo que sería peligroso, y por demás delatador.

- Y yo que intentes detenerme, si puedes. Me importa un cuerno si me delata o no. Estoy en el horno igual con toda esta situación.

- Tan terco y estupido, como siempre Malfoy. Puedes estar peor, créeme- le aclaró su profesor de antaño, liberando su brazo- Te conviene venir conmigo a ver a Señor; después, haz lo que quieras, mátate si quieres. Pero primero, vienes conmigo.

Para el rubio era como una patada al hígado, y muy a su pesar, debía reconocer de que tenia sentido.

Su silencio fue entonces, toda su respuesta.

Snape encabezó el ascenso, mientras, muy reticente, Draco lo siguió. Pero a mitad de escaleras, el hombre se paro en seco y volteando le dijo:

- Y no vuelvas a provocarme. Sabes muy bien que puedo hacer contigo lo que me venga en gana.

Girando el picaporte, la puerta se abrió y ellos ingresaron.

- Severus! Veo que aun sigues con vida!

- Mi Señor… por que pensaría usted lo contrario?- se acercó lentamente a su sillón.

Sentado, Voldemort se giró y miro a Draco aun en la entrada.

- Tú que piensas Draco? Debería Severus temer por su vida?

El rubio paralizado, recibía las miradas penetrantes de Voldemort, tratando quizás de utilizar legeremancia, y la de su profesor, indicándole que no hiciera una estupidez. Más atrás, su tía observaba la situación con una media sonrisa, divertida.

A la velocidad de la luz, Draco analizaba la frase de todas las formas posible tratando de encontrarle otro significado aparte del obvio.

- Quizás- la respuesta salio limpia de su boca, mientras trataba de mantenerse impávido ante la situación. Voldemort levantó las cejas sorprendidos, y Snape volvió a respirar. Si bien la respuesta tenía diferentes connotaciones para cada uno, no era nada catastrófico.

Haciéndose una nota mental para analizar mas tarde la situación, el hombre se volteó hacia Snape nuevamente.

- Te has enterado de las nuevas, Severus?- preguntó mientras acariciaba a Nagini que seguía retozando en su cuello.

- No, mi Señor.

- La chica Lovegood ha hablado.

Al profesor la sangre se le heló ante la posibilidad de haber quedado descubierto. Su rostro se volvió más pálido de lo normal, pero no demostró más nada.

Draco pudo enseguida calar el aire en torno a su compañero conspirador.

- Y consiguió lo que necesitaba? De qué se trata?

- El artefacto Severus, de eso se trata. La muchacha ha revelado otra posible localización, no sin cierta ayuda, claro. Pero discutíamos con Bella lo arriesgada que es al mentirnos. No le saldrá barato la broma- el tono del hombre era tan casual, como si estuviera hablando de clima.

El aire dentro de la habitación era cada ves más denso para Malfoy y Snape. La tensión era palpable y sus caras comenzaban a querer delatarlos.

- Mentira, mi Señor? Y de que ayuda esta usted hablando? Ha conseguido mas suero de la verdad?

- No, Severus no lo conseguí, porque ese es tu trabajo. Como siempre tan inteligente, Bellatrix me sugirió usar una de sus tácticas, muy famosa por cierto. Funcionó a la perfección- la sonrisa de la mujer se ensancho en proporciones imposibles- Torturarla a ella para que hablara no parece motivarla; así que usamos a su amiga.

El miedo corrosivo, comenzó a correr directo de su corazón a través de sus venas, esparciéndose por cada centímetro de su cuerpo, como un cáncer. Se sentía enfermo. Miraba a su tía, y esa sonrisa desquiciada, solo podía hacerlo enloquecer. Horribles cosas se le pasaban por la cabeza, mil imágenes de lo que ella podría haber sufrido, lo torturaban. Sus puños se cerraron, sus uñas perforaron la carne… la presión de su sangre en los oídos no le dejaba continuar escuchando las palabras de los demás.

La mujer, desde su lugar, notó como el muchacho se descomponía lentamente. Su cara era lisa, pero su reacción corporal era tan obvia. Rió aun más por dentro.

- … así que llevaremos de paseo a las muchachas, no es así Bella?- la susodicha solo asintió de acuerdo sin despegar la vista de su sobrino. Snape la vió, y siguió la dirección de su mirada y vió lo que llamaba su atención.

"Retirada", pensó.

- Mi Señor desea alguna cosa más? La Orden del Fénix ha convocado a reunión y seria sospechoso que faltara.- apuró el mago.

- Quiero saber que piensan, Severus. Quiero saber todo; tráeme todas la noticias que puedas- terminó el hombre y se giró dándoles la espalda.

- Si, mi Señor- Snape se dio la vuelta y camino hacia Draco y la salida. Pero cuando tomó el brazo de este para dejar la habitación, escucharon:

- Draco, tu también tendrás tarea- ambos esperaron en silencio, tensos- Nagini ha estado muy hambrienta últimamente… creo la chica Weasley será excelente.

Sin decir nada, Draco abandonó la habitación como un rayo, seguido de cerca por su ex profesor.

7.

Los escalones parecían interminables. Salteándolos de dos en dos, aun asi le tomó varios minutos llegar al subsuelo

El olor a humedad y encierro lo golpearon, junto con el denso silencio. Avanzó unos metros y vio el comienzo de las rejas. Algo debía ir mal, el silencio era imposible.

Los ecos de sus pasos alertaron a las muchachas, que reposaban en el fondo de la celda. Se miraron, dudosas de quien seria esta ves.

Luna tomó la mano de Hermione, y caminaron juntas entre las columnas hacia las rejas. Pero antes de llegar a la parte más iluminada de la celda, ambas vieron quien era su visitante.

Hermione se paró en seco y no quiso avanzar más. El miedo se inyectó en ella, paralizándola. Apretó la mano de su amiga bien fuerte. Esta la miró confundida, pero en segundos, leyó el temor en los ojos de su amiga.

- No nos hará daño, te lo aseguro- le susurró tomando su mano entre las suyas.

- Como puedes estar segura? Como puedes confiar en el?- inmediatamente , apareció Snape y se coloco junto a Draco. Hermione lo vio, y Luna siguió la dirección de la mirada de su amiga.

Ambas se acercaron rápido, y Hermione se olvido de tener miedo.

- Granger, que te hicieron?- ya no había heridas, solo unos moretones y algún rasguño; pero aun así, su mirada destrozada y vacía, era de los mas fuerte y chocante.

- La torturaron por mi culpa, yo no quería hablar y fueron a por ella- le contestó Luna. El rubio, que no quitaba sus ojos de ella, volvió a clavarse las uñas en sus manos, logrando que esta ves, la sangre comenzara a fluir lentamente, gota a gota.

- Ya veo- comento el hombre, observándola de arriba a bajo.

El silencio se instalo entre los cuatro. Ambas chicas miraban a su ex profesor, mientras que este miraba a Draco, bastante más descompuesto que arriba hace unos minutos. Luna lo miró también.

- Draco, te sientes bien?

- No- seca, la respuesta salió silbante entre sus dientes fuertemente apretados, se sentía impotente. Su indiferencia era acido para su cerebro

Hermione no lo miraba, seguía viendo a Snape. Sentía el peso de la mirada, pero impávida, lo ignoraba, se sentía ultrajada.

- Hagámoslo ahora- le exigió el muchacho; su respiración era agitada, se estaba saliendo de control.

- Ni lo sueñes. Nos mataran en segundos- le aclaró furibundo el mortífago- No se preocupen, falta poco. Traten de no meterse en más líos. Cooperen y no volverán ocurrir semejantes cosas.

- Que sencillo- sarcástica murmuró la castaña a su profesor, más el no le dio importancia.

- Y Lovegood, ten cuidado con lo que dices… tus mentiras se huelen a kilómetros.- la muchacha, desanimada, se dio la vuelta y caminó hacia el fondo.

Dando por terminada la reunión, Snape llamo a Draco y comenzó el regreso por las escaleras.

Hermione dejó que por una milésima de segundo sus ojos cayeran sobre el rubio, mientras se daba la vuelta para volver con su amiga. Draco se precipitó, e introduciendo su mano entre los barrotes, tomó la muñeca de la chica antes de que se alejara. Sintió el frío contacto de su piel, pero no volteó.

El chico la sostuvo fuerte, con su vida, con su alma. Pero ella se negaba a mirarlo de nuevo.

- Mírame- le pidió- Hermione, mírame!

- No uses mi nombre.

- Es mi culpa que estés aquí, lo se. Yo cargo la culpa de todo. Y por eso mismo, es que juro, por lo que tú quieras, que matare hasta al mismísimo Voldemort y te sacare. No me interesa nada más. Te doy mi palabra y juro que la cumpliré.

Sus ojos, que creía secos, se bañaron con el agua pura de sus lágrimas. Pura, de su interior, dañado y dolido.

Luna, desde el rincón, no podía creer lo que escuchaba. Algo que había dado por inexistente ya, se mantenía intacto y creciendo, más fuerte que nunca. Solo que su amiga era incapaz de percibirlo.

Nunca le fue fácil abrirse y dejar conocer su interior. Pero eso era antes; anhelaba con todo su corazón el perdón de ella, su confianza. Volvió a apretar su muñeca con fuerza.

Hermione tiro de su brazo y se soltó del agarre. Lo más disimuladamente, limpio sus ojos, no se mostraría afectada. Nunca más.

- Tienes razón- se volteó y lo miró a los ojos- cargas con la culpa de todo.

Y con un solo paso, la oscuridad la devoró, llevándose su cordura también.

8.

La noche había caído, y el frío, a pesar de la fecha, calaba hondo todavía. El fuego crepitaba en todas las chimeneas disponibles en la Madriguera, mientras sus habitantes, esperaban ansiosos la llegada del último integrante de la Orden del Fénix para comenzar la reunión.

La cena había concluido, y todos disfrutaban de un café caliente, ya sea en el estudio del Sr. Weasley o en la cocina.

A las nueve en punto, los habitantes de la casa escucharon como se activaba el mecanismo de seguridad de la puerta, y segundos después como este cedía ante la contraseña pronunciada.

Por la puerta de la cocina se asomaron los mayores, y en la del estudio se agolparon los mellizos, Ginny, Andrew, Bill y Fleur y vieron como Sanpe ingresaba al pasillo central. Pero no fue todo.

Tres personas mas ingresaron, tres intrusos. Draco Malfoy, Theodore Nott y Pansy Parkinson se amontonaron en el pasillo detrás de Snape.

Todos se tensaron. Moody caminó furibundo hacia Snape; George y Ginny saltaron al pasillo también con sus varitas en mano. Andrew se adelantó unos pasos también sorprendido por lo que sus ojos le mostraban.

Los tres chicos detrás de Snape también sacaron sus varitas y las apuntaron hacia el resto.

Bill se puso delante de sus hermanos para que no hicieran nada, y Snape levanto su brazo, ordenándoles a los tres mortifagos serenarse.

- Qué demonios significa esto, Snape?

- Nuestros refuerzos, Moody.

- Estas ratas?

- La única rata que veo es la que nos tapa el paso- contestó altanera la mortífaga. Snape la miró encolerizado, y antes de que el hombre pudiera darle una lección, el le contestó.

- Tú, viperina inservible, o te callas o terminaras como cena en esta casa.

- NO, GRACIAS! Seguro nos causa una indigestión de los mil demonios!

- GEORGE!- reprendieron Arthur, Molly y Bill, mientras los demás integrantes se reían. Todos menos Andrew, que aun no salía de su asombro.

- Vengan, todos a la cocina. Hay mucho que hablar y poco tiempo.

Los que estaban en el estudio se pasaron a la cocina, no sin dejar de vigilar sus espaldas por si acaso.

Snape siguió a Ojoloco, y los tres chicos avanzaron también inspeccionando todo a su paso.

- Taaan pobretones no son después de todo- comentó la morena al oído de sus amigos.

Llegaron a la puerta de la cocina y Snape se hizo a un lado dejando que los tres chicos ingresaron primero. Primero ingresó Draco, luego Theo y cuando fue el turno de Pansy, Snape le pego por detrás de la coronilla, haciendo que su cabeza se fuera hacia delante y rebotara por la espalda de Theo.

- Eyyy! Que dem…

- Te escuche, Parkinson! Y no se toleraran más insultos, así que contrólate o juro que cortare esa lengua filosa.

A los mellizos les dolía el estómago de tanto aguantarse la risa, mientras Ginny fingía recoger algo debajo de la mesa para poder reírse un poco y aliviar también su dolor.

- Muy bien, terminen ya muchachos- ordenó el Sr. Weasley.

Los cuatro mortífagos se ubicaron al fondo de la cocina, cerca del fuego. Andrew observó a la morena acomodándose junto a sus amigos. Sintió, como aquella tarde, como todo su esplendor lo golpeaba de lleno, embotando sus sentidos, mareándolo.

Draco observó altanero a todos los reunidos, midiendo sus reacciones y adivinando pensamientos. No le gustaba nada la situación. Una cosa era ayudar a Snape a sacar a Hermione, otra muy distinta era aliarse con la Orden del Fénix para sacar a Hermione. Miró a sus amigos; Theo permanecía tranquilo, pero Pansy había adoptado la misma posición que el, altanera y orgullosa.

- Bien, Severus. Trajiste refuerzos. Maravilloso. Ahora el tema es, que son unos muchachos, al igual que los nuestros- dijo Arthur señalando a sus mellizos, su hija y a Andrew.

- Muchachos que demostraron tener lo necesario para entrar en las filas de Lord Voldemort. Y créeme, eso ya es mucho.

El silencio se instauró ante semejante respuesta.

- Podemos confiar plenamente en ustedes?- inquirió Remus.

- Tienen nuestra palabra- respondió rápido Malfoy.

- Si me permiten- pidió Fred; los mayores inmediatamente fruncieron el seño pensando en lo que podría decir el pelirrojo- Me parece curioso que, justamente ustedes, los que peor trataron a Hermione, Harry y Ron, incluso Luna en el colegio, sea los que nos ayudaran a rescatarlas de su "señor- terminó dibujando las comillas en el aire.

- Cuales son sus motivos muchachos?- preguntó Arthur.

Pansy y Theo, desconcertados, miraron a Draco, quien muy serio, solo respondió:

- Motivos personales, es lo único que puedo decir.

- Y de ese modo pretendes que confiemos en ti? En ustedes?- replico Ojoloco.

- Si- fue lo único que contestó el rubio. Snape lo miró; no reconocía a ese chico decidido, capas de arriesgar todo por alguien a quien, aparentemente, amaba.

Al ver que no era prudente tratar de sacar más respuestas al porque, Arthur zanjo la cuestión ahí, preguntando:

- En qué está implicada Luna, Severus?

- Voldemort busca un artefacto "x"; y al parecer ella sabe la localización. No se porque ni como, y Lovegood tampoco tiene idea; pero al parecer mintió sobre su localización para salvar a Granger de una sesión de torturas. Esa mentira nos permitirá llevar a cabo el rescate, ya que Voldemort las llevara consigo a ambas a buscar el artefacto.

- Perfecto. Ahora debemos estar atentos a la fecha y al lugar que se dirigen- concluyó Bill.

- En efecto- confirmó Snape.

El silencio se instauró otra ves. El ambiente estaba cargado de incomodidad frente a los nuevos "integrantes" en la Madriguera.

- Weasley- dijo Draco recordando algo; pero al pronunciar el apellido casi 10 cabezas se giraron hacia el- Por Merlin! Tú, Ginny- todos miraron a la colorada- Será mejor que no salgas de esta casa. Voldemort te quiere para la cena de Nagini.

El ambiente se enfrió unos 10 grados ante la noticia. Pero Ginny siguió impertérrita ante todo.

Pero, sin tiempo a que nadie preguntara nada, o asimilara lo dicho, escucharon el mecanismo de la Madriguera accionarse nuevamente, y a alguien ingresando por el pasillo central.

Arthur, Bill y Remus se levantaron y abriendo la puerta de la cocina, vieron a los recién llegados.

- Ron! Harry!- exclamó el Sr Weasley.

Todos, exaltados y atónitos, corrieron a ayudar a Ron que a duras penas cargaba a un inconsciente Harry. Los tres muchachos ingresaron en la estancia, llenos de polvo, rasguños y varias heridas. Pero el que en peor estado parecía estar era Harry.

Los mellizos lo levantaron y colocaron en un sillón mientras Molly corría para ver su estado y tratar de sacarlo de la inconsciencia. Ginny le acercó un vaso de agua a los otros dos y Nyx, con una mueca de dolor, lo tomó; bajo la manga de su remera se podía vislumbrar lo que parecían varios cardenales pero de tonalidades rojizas, pero ni siquiera ella lo notó.

- ¡Por Merlín, que ha ocurrido Ronald!

- Nosotros…- empezó con la respiración agitada, pero se detuvo al instante. Sin siquiera pensarlo dos veces, sacó su varita y tumbó la silla al incorporarse con el rostro comenzando a tornarse de un rojo que auguraba peligro-¡Qué demonios están haciendo esos aquí!

Y en el momento en que iba a conjurar una maldición, su padre tomó su brazo y lo desvió haciendo que un rayo de luz roja rebotara en el suelo y saliera despedido por una ventana abierta. Todos quedaron en silencio mientras los tres jóvenes mortifagos comenzaban a bajar sus varitas.

- Tranquilízate, Ron- la voz de Ojoloco se alzó amenazante cortando el silencio- Vas a matar a alguien.

- Sí, eso era lo que intentaba- pronunció con la voz ronca y sombría y con sus coléricos ojos celestes posados en Draco…