Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto.
En verdad es la actualización. No estás leyendo mal, no es un sueño. ¡Es un capítulo nuevo! ;)
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Suave y áspero
Capítulo 20. Sangatsu.
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Parecía una buena tarde de abril. El sol irradiaba en el cielo despejado y el par de amigos parecían disfrutar del silencio bebiendo té helado. Estaban sentado en la azotea, protegidos por la sombra de la lamina que resguardaba unos tanques de gas del edificio. Sus piernas colgaban perezosamente al filo de la orilla. Debían estar a unos 30° centígrados. El calor era inminente. El vaso de porcelana blanca estaba casi derritiéndose pero el líquido seguía frío.
―La invitación ha sido entregada a casi toda Konoha. ―dijo Sasuke. En medio de los dos descansaba un papel enrollado en forma de pergamino, solo que tenía un lazo elegante y estaba abierto. Era la invitación a una próxima boda. Ibiki no había querido leerla pero aun contra su voluntad Sasuke la leyó en voz alta minutos antes.
―Parece ser que soy el único al que no han invitado. ―arguyó Ibiki de mala gana pero con cierta pereza. Siempre había sido un hombre estoico, que incluso en el mismo caos reinante encontraba la paz y la serenidad de manera fría ―. En realidad solo es sarcásmo. ―Prefirió explicar claramente.
―Sé cuando usas sarcasmo, no soy un maldito retrasado.
―Lo siento, debe ser tu cara.
Se molestaban continuamente, podían decirse ofensas sutiles pero nunca reaccionaban de mala manera, siempre eran un par de amigos con actitud aburrida hacia la vida.
―¿Y qué tal te va con Sakura Haruno? ―preguntó, queriendo cambiar de tema.
Sasuke no pudo evitar hacer una señal de fastidio.
―¿Cómo me va de qué?
―Ya sabes. Parece que a ella le agradas.
―Le agradaba en un pasado. Siempre ha sido una molestia para mí. ―Le dio un trago largo a su té para refrescarse la garganta. Realmente se iban a morir de deshidratación si seguían ahí. ¿30°C? Ni de joda. Debían estar como en unos 40°, los reportes meteorológicos eran pura mentira ―. Tengo entendido que está saliendo con alguien, un ninja de Iwa, creo. No me acuerdo como se llama, Makoto, Makuto, algo así.
―¿Entonces ahorita no te interesa nadie como para restablecer tu clan?
Sasuke volteó a verlo con el ceño fruncido pero una sonrisita ladina.
―¿Quieres proponerte como candidato? ―En respuesta Ibiki solo puso los ojos en blanco. Sasuke a veces bromeaba... y cuando lo hacía daba miedo ―. He estado recibiendo montones de ofrecimientos por medio de cartas pero todas son unas idiotas. Solo quiero a alguna chica seria, que no de tanto problema y que no grite mucho. Y que sepa cocinar como Hinata.
―Veamos... ―Ibiki se frotó la barbilla con la mano, como pensando ―, está la chica de la tienda de armas, ¿Cómo se llama? TenTen.
―Muy masculina, además dudo que sepa cocinar.
―De acuerdo. Entonces... Ayame, la cocinera de Ichiraku.
―Gritona y dramática. ―Objetó Sasuke gruñendo.
―¿Qué tal Karin? Fue tu compañera de equipo...
―Rotundamente no.
―Vaya, pues ya no se me ocurre alguien más. Mi conocimiento de chicas es... deficiente.
―Oye, Morino, y esa amiga tuya; Yugao, ¿tiene algo contigo?
Ibiki lo miró sorprendido de que le preguntara por alguna chica, en especial que le preguntara precisamente por Yugao Uzuki.
―Solo somos amigos.
―Pero en el pasado... ―Lo instó Sasuke.
―Bueno... tuvimos algo fugaz en realidad después de que Hayate falleció pero no funcionó nada. Ella estaba embarazada y perdió al bebé.
―¿Entonces tú y ella iban a tener un hijo? ―Lo observó anonadado.
―No. El hijo era de Hayate. Yo cuidé de Yugao en su embarazo, nadie lo supo más que yo y una amiga de ella. La ayudamos a cubrirlo todo. Cuando perdió al bebé Yugao cambió drásticamente. Era... mala. Fue como si odiara al mundo.
―¿Ella fue importante para ti?
―Lo fue. ―Asintió tenuemente, bebiendo un sorbo de su té helado ―. Realmente lo fue. Me enamoré de ella pero... ―No pudo continuar.
―Te hizo sentir una escoria. ―Adivinó Sasuke. Ibiki solo asintió.
―¿Ella te llamó la atención?
Sasuke solo se encogió de hombros.
―Yugao no es mala, Sasuke, ya no lo es. Volvió a ser la misma. Si ella te gusta deberías hablarle. A mí no me molestaría.
―Tal vez lo piense. Pero ¿y tú qué vas a hacer con la boda de Hinata y Naruto? Ya es dentro de unos días.
―No puedo hacer nada si ella realmente quiere casarse.
―¿Y si te digo que te puedo dar un incentivo para impedir la boda?
Ibiki lo miró ceñudo.
―¿A qué te refieres, Uchiha?
―Hinata está embarazada... y no es de Naruto.
Tan solo escuchar lo que dijo Ibiki escupió el té.
―¡¿QUÉ?! ―gruñó casi sintiendo que se le salían los ojos. En cambio Sasuke estaba calmado, mirando el atardecer pacíficamente.
―Me lo dijo hace ya tiempo. Bueno, en realidad llegué cuando Ino y ella estaban platicando de eso, y fue así como me enteré. Me pidió que no se lo dijera a nadie pero... me parece injusto que ella no te diga nada.
―¿Estás seguro de lo que me estás diciendo, Sasuke? Esto es algo muy serio.
―¿Estuviste con ella? ―Le preguntó de repente. Ibiki abrió grandes los ojos, como siendo encontrado en medio de una travesura ―. Sí, lo estuviste. ¿Entonces por qué preguntas que si estoy seguro? Tú eres el que debería estar seguro.
Ibiki se quedó serio por casi un minuto entero para restablecerse de la conmoción. Hinata y embarazo eran dos palabras que todavía no creía que pudieran ir juntas en una oración.
―Supongo que vamos a hacer algo. Estoy aburrido últimamente. ―agregó el Uchiha.
Ibiki solo sonrió de lado y los dos al mismo tiempo se acabaron el té de un solo trago.
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Hiashi había amanecido de un humor excelente. Los vientos le eran en exceso favorables. De alguna u otra manera se había quitado algunos estorbos comprendidos en la segunda rama debido a la ya pasada sublevación, la mansión Hyuga había sido limpiada y restaurada, pudiendo regresar a ella e irse de los incómodos aposentos del Rokudaime Hokage; el cuál le había prestado sirvientes gratis por un mes. Al no haber rama secundaria provocaba un gran déficit en el bolsillo económico de los Hyuga pero aquello se iba a resolver muy pronto. Hinata había decidido casarse con Naruto y el chico incluso estaba próximo a convertirse en Hokage. Pero todo pendía de un hilo si en Hinata estaba la responsabilidad, la muy idiota fue y se enamoró de un capitán don nadie que poco tenía para ofrecerle a la familia y por si fuera poco le había entregado su inocencia al muy bastardo. No cabía duda de que su hija mayor ya era toda una joyita. Menos mal que él como su padre había actuado a tiempo para quitar a ese idiota del camino de su primogénita.
―No pensé que el armario de mamá estuviera intacto. ―Lo sorprendió la voz cantarina de su hija menor. Hiashi transitaba por los pasillos de madera y se detuvo justo antes de pasar por la antigua habitación de su esposa fallecida. Al parecer Hinata y Hanabi tenían una pequeña reunión ahí ―. Yo creo que fácilmente podrías pedirle a Naruto que te compre un nuevo vestido para la boda.
―No quiero abusar de su confianza, Hanabi-chan. Hace suficiente con querer casarse conmigo por bienes "juntos", incluso aceptándome sin ser "tú sabes qué".
Escuchó que estaban bajando unas cajas juntas y de pronto se les cayó una porque chillaron asustadas.
―Espero que papá no nos haya escuchado. ―dijo Hanabi con cierto temor.
Tenía entendido que Hinata le tenía miedo a él, pero no que compartiera el mismo sentimiento con Hanabi. La menor siempre fue tan parecida a él; fría, competitiva, pero luego de algunos años se volvió de carácter un poco más blando, como el de Hinata aunque no por eso se convirtió en una copia de su hermana mayor. De cualquier manera, la influencia de Hinata finalmente afectó a Hanabi, regresando así el vínculo tan especial que tenían las hermanas Hyuga. ¿Estaba bien que le tuvieran miedo? No, negó con la cabeza, no le tenían miedo, le tenían respeto y eso estaba bien, porque unos buenos hijos le tienen respeto a sus padres, como en los viejos tiempos. Había criado a sus hijas de la mejor manera que pudo y sabía.
Se asomó por la puerta y las vio con un par de vestidos de su fallecida esposa. Estaban admirando dichas prendas cuando de pronto Hinata volteó angustiada y Hanabi solo enarcó las cejas, con actitud interesada y curiosa.
―Cuánto lo siento, padre, fue mi culpa... ―Hinata se levantó en seguida e hizo amago de dejar todo como estaba, doblando los vestidos rápidamente pero Hiashi le detuvo la mano con algo de fuerza. En realidad no quería lastimarla, simplemente quería que dejara de guardar todo. Dándose cuenta de que había puesto a Hinata más nerviosa y a Hanabi en posición de defensa, se alejó un par de pasos y miró por la ventana abierta el estanque de nenúfares que había afuera.
―Me parece bien que de vez en cuando vengan al cuarto de su madre y usen algunas cosas. Creo que a ella le hubiera gustado. ―musitó recordando a una mujer tímida y de largo cabello azul, siempre pálida, siempre enferma. Hatsune Hyuga. La única mujer que logró descolocarlo por algunos años.
Las hermanas estaban anonadadas por las palabras de su padre. ¿En verdad era él? ¿No las iba a regañar?
―Muchas gracias, padre. ―Hinata de todas formas le dio una reverencia de respeto.
―Déjanos solos, Hanabi. ―Ordenó el líder actual del clan. Hanabi por un momento se mostró reticente pero Hinata le sonrió con amabilidad y le dijo con la mirada que todo estaría bien. La pequeña castaña salió del cuarto sin despegarse mucho del pasillo. Su hermana ya había pasado por muchísimas cosas como para que ahora Hiashi se pusiera más pesado con ella de lo normal ―. Hinata, sé que mis decisiones no te gustan y que te parecen injustas pero... a veces un padre tiene que mostrarle el camino correcto a sus hijos de la manera dura. Mi padre; tu abuelo, lo hizo conmigo. Me casó con Hatsune. Ninguno de los dos quería pero mira, tenemos una familia. Somos Hanabi, tú y yo. Nos guste o no nos tenemos el uno al otro, somos un clan y vamos a recuperar el honor y el orgullo Hyuga. Tienes un deber para con tu familia así como yo lo tuve hace muchos años, así como lo sigo teniendo ahora. No retrocedí a mi camino, no retrocedas en el tuyo. ―Se giró para observarla, lucía serio y pensativo. Hinata no pudo descifrar lo que significaba lo último que le había dicho su padre ―. Eres una kunoichi, te has enfrentado a muchas misiones, incluso a una guerra ninja. Eres fuerte y sé que vas a lograrlo. Los apellidos de ese chico van a engrandecer nuestro clan... ― "Vaya, así que sí era por Naruto", pensó Hinata con decepción ―, toma lo que necesites para la boda.
Salió de la habitación con paso tranquilo, dejando a Hinata sola. La muchacha lanzó un suspiro de resignación y observó el vestido blanco que tenía entre sus manos.
―Mamá, ¿realmente fuiste feliz con él? ―preguntó como si su madre estuviera dentro del vestido. El silencio la rodeaba.
Bajó sus ojos blancos hacia su vientre, aun estaba sin cambios, instintivamente se tocó con su mano derecha. Tenía que ir a checarse en el hospital aunque realmente para ella era obvio, se conocía a sí misma, conocía su cuerpo. Los ascos que le provocaban casi todas las comidas eran para ella una clara señal. Lo único que le pasaba era el arroz blanco y la sopa de soja en muy pequeñas cantidades, de lo contrario terminaba devolviendo la comida.
Tan solo faltaban algunos días para su boda. Pensar en ello la ponía nerviosa así que se obligaba a pensar que solo era otra reunión importante de los Hyuga. Hacer eso le facilitaba las cosas. Incluso Naruto le facilitaba las cosas. Era un chico tierno y lindo, le había prometido que no la tocaría en la noche de bodas, nunca, hasta que ella diera su consentimiento. Él sabía todo de ella y aun así decidió no juzgarla como en un pasado. La aceptó y ya, y eso Hinata se lo iba a pagar. No solo la estaba librando de la cólera de Hiashi, también estaba siendo benevolente con ella. Podría reclamar sus derechos como esposo pero no lo haría.
―¿Estás segura de que te quieres casar con Naruto? ―Le preguntó alguna vez Ino mientras iba para ayudarle con las flores de primavera. Hinata siempre le contestó que sí mientras se hacía la desentendida poniendo fertilizante a las macetitas de barro. En algun momento se quedaba a solas con Sai mientras Ino despachaba a los clientes de la florería. El pelinegro pálido le mostraba siempre una sonrisa y le decía "Te ves indecisa, Hinata, yo creo que no te quieres casar". Nunca supo si se lo decía en broma o en serio. "Siempre queda la unión libre, bonita", agregaba a veces.
Suspiró cansada. Y pensar que en el frío diciembre del año pasado todavía estaba junto a Ibiki. En su casa, durmiendo en la mullida cama con olor a pino de bosque y menta, preparando la comida en esa cocina pequeña pero linda y de madera, caminando descalza, viendo dormir a Ibiki en el sillón...
Se obligó a sacudir su cabeza para eliminar esos recuerdos peligrosos. Ibiki era peligroso. Si lo mantenía en su mente sus propios pasos podrían llevarla hasta el departamento Morino como hace algunas semanas cuando le pidió una explicación.
Ah, qué bueno, el día había llegado a su fin, eso la tranquilizaba. De alguna manera las noches oscuras le servían para esconderse de todos, incluso de ella misma. Su habitación era amplia y las ventanas estaban abiertas, dejando entrar el fresco aire de la luna. Las cortinas de seda blanca estaban echadas así que Hinata; en camisón blanco, se levantó para descorrerlas. Estiró la mano y en cuanto abrió la cortina se llevó un susto mortal, caminando torpemente hacia atrás con la boca en una pequeña "o" y el corazón desbocado de miedo. Una sombra negra y alta estaba frente a su ventana. Cayó de sentón sobre la silla acojinada que estaba frente al peinador de plata. Menos mal no había caído hasta el suelo en su estado.
―¿Quién...? ―susurró.
La enorme sombra se acercó hasta ser tenuemente iluminada por las velas aromáticas que Hinata tenía en su aposento. Era un cuerpo grueso y musculoso, alto, una gabardina negra que estaba abierta y una cara adusta con rastros de frialdad. Un par de ojos negros que la miraban fijamente. El cuerpo del desconocido elevó un pie y pasó por la ventana hasta situarse dentro de la habitación de la Hyuga. La espalda de Hinata estaba replegada hacia el peinador, en un intento de alejarse lo más posible del extraño usurpador y su altura imponente.
―Sasuke me lo contó. ―exclamó una voz de ultratumba que provocó que a Hinata se le erizaran los vellos de la piel, incluso de la nuca ―. Ese niño que llevas dentro es mío.
"Ese niño...". Hinata parpadeó un par de veces, dándole forma al extraño bandido. Se quedó callada al saber a quién tenía en frente, estaba paralizada. ¡Él se había enterado y se había infiltrado en su propia casa!
―¿Naruto lo sabe? ―exigió saber el hombre. Al no haber respuesta se acercó a ella, inclinándose hasta su rostro, a milímetros de sus ojos ―. ¿Naruto... lo... sabe? ―repitió su pregunta haciendo espacio entre las palabras, como si le estuviera preguntando a alguien con retraso mental.
―Lo sabe. ―respondió rápidamente.
―¿Y entonces? ―Ibiki se desesperó ante la perturbación de Hinata ―, ¿Dónde quedo yo? ―La jovencita no dijo nada, lo único que hacía era mirarlo con sus tímidos ojos y sus cejas aplanadas hacia abajo ―, ¿no quieres que yo sea su padre, no es cierto?
―Sí, es cierto. ―Poco a poco recobró la postura, se enderezó la espalda y sus orbes blancos se mostraron más serenos cuando Ibiki se alejó de ella y se sentó en la orilla de la cama.
―¿Por qué?
Hinata tomó un respiro e Ibiki le permitió el tiempo hasta que estuviera lista para hablar.
―Ibiki... ¿cómo te lo explico? A ti te gusta tu vida solitaria en el anonimato. Lo sé perfectamente, no te gustaba que te vieran conmigo, p-para sacarte una muestra de afecto tenía que trabajar en ello por una semana, n... no eres una persona que quiera ser padre. No quiero que mi hijo crezca con alguien que no puede decirle que lo ama. Y no estoy dispuesta a volver a sufrir por ti y tu cara de indiferencia ―Sus ojos estaban ahora cristalinos. Ibiki puso los ojos en blanco, lo último que quería era verla lloriquear ―. No quiero pasar por lo mismo otra vez.
―Pero... yo he cambiado, ¡Eres injusta! Todos tenemos defectos; algunos son tímidos, nerviosos, ¡débiles!, no uses excusas baratas conmigo, Hinata. O aceptas que ese hijo es mío o todos lo sabrán de mí, no tengo más miedo a que me vean las personas y me juzguen, ¡ese niño fue concebido con amor y lo sabes! Por fin tengo algo mío, una familia, alguien por quién dar mi vida, alguien por quién regresar después de las misiones, ¡y no vas a quitármelo!
―Yo no quiero tener nada que tratar contigo...
―¡¿Pero por qué?!
―¡Porque me rompiste el corazón! ―gritó frenética, desahogándose, dejando que sus lagrimas cayeran ―... y no dejaré que ocurra de nuevo. No quiero estar contigo y estar pensando en lo que pasó con Yuago y tú, no quiero estar preguntándome si me consideras una tonta enamorada, una inútil, si realmente me quieres o no, no quiero tener que estar esperando palabras bonitas o gestos amables de ti... no quiero. No quiero, Ibiki, entiéndelo.
―Tal vez tú no quieras, pero no decidas por nuestro hijo. Perdí a mi padre cuando tenía 4 años, no dejaré que mi hijo pase por eso, ni que tenga un padre equivocado ―Se levantó para darse la vuelta y caminar hacia la ventana ―. Estás siendo egoísta, Hinata, reconócelo.
―¡Tú fuiste el que me abandonó! ¡No me digas ahora que yo soy la egoísta! ¡Me sacaste de tu departamento sin más, como un objeto que ya no te servía!
―¡Te seguí toda la noche y le pedí a Ino que te ayudara! ¡¿Enserio crees que te dejaría sola?!
―¡Ya vete! ¡Déjame en paz! ―Lo empujó inútilmente. Ibiki no le prestó atención, solo salió por la ventana, alejándose gradualmente.
Hinata entre lágrimas lo veía desaparecer entre la oscuridad.
-o-
La música oriental era tranquila. Los instrumentos de viento amenizaban la ceremonia en el templo de Konoha. Todos los invitados estaban atentos a cuando la novia saliera por fin para ser testigos de la unión de dos jóvenes miembros del conocido grupo de los 9 novatos. Naruto estaba desesperado mirando para todos lados, enfundado en un tradicional traje de boda. Hiashi y Hanabi estaban en primera fila, con sus espaldas bien erguidas y el rostro tranquilo. Sai parecía divertido dibujando en una libreta, estaba sentado a mediación porque quería captar el vestido de Hinata lo más posible. Shikamaru y Chouji estaban casi en las últimas filas. Kurenai y su pequeña Mirai estaban en la primera fila del lado de Naruto, acompañando a algunos miembros del clan Sarutobi donde también participaba Konohamaru.
En otra parte de la ceremonia se encontraban unas chicas afinando los últimos detalles en un cuarto especial. Ino y Sakura estaban acomodando el cabello de Hinata y el vestido, respectivamente.
Hinata se vio por última vez en el espejo de cuerpo entero. Era la novia más hermosa, con su kimono largo y el obi ajustado, su cabello suelto con una flor a un lado, los labios rojos, la sonrisa autómata y los ojos más tristes que parecían estar llenos de tinieblas.
—¿Estás segura? ―preguntó Ino mirándola con preocupación, acomodándole el cabello por enésima vez.
—Sí. Es lo que siempre he querido. ―contestó de manera inexpresiva, mirándose fijamente.
—¿Es lo que quieres ahora? ―Esta vez preguntó Sakura.
No hubo respuesta por parte de Hinata.
Los invitados enseguida voltearon hacia atrás cuando vieron aparecer a la novia en su traje tradicional, caminaba con parsimonia. Una sonrisa leve adornaba su cara siendo alentada por los ojos azules de Naruto, quien la miraba con suma alegría. Era imposible no sonreír con Naruto. Cuando llegó hacia él, éste la ayudó a subir un escalón, ofreciéndole su mano vendada para auxiliarla. Para cuando llegó el momento del "acepto", incluso Hiashi se permitió sonreír. Por el contrario, Hanabi mantenía un rostro de no convencimiento.
―¿Aceptas a Hinata como tu esposa? ―dijo el monje con una sonrisa.
―Sí, acepto-ttebayo.
―¿Aceptas a Naruto como tu esposo?
"Ibiki. Recuerdo todo de ti como si hubiera pasado ayer. Siento tus manos sobre mi piel".
―¿Hinata? ―La llamó Naruto al verla tan perdida.
―¿Aceptas a Naruto como tu esposo? ―Volvió a repetir el monje.
El sonido de las puertas del templo abriéndose violentamente interrumpió toda la atención obsesiva que había hacia Hinata. Unos pasos fuertes de botas militares se dejaron escuchar haciendo un eco estrepitoso. Hiashi se levantó indignado y con los ojos hechos furia. La mitad de los invitados soltaron un gemido de sorpresa al verlo irrumpir de esa manera. Se trataba de Ibiki Morino. "Con que los rumores eran ciertos", pensaron algunos invitados sorprendidos por tanto drama en plena boda.
Hinata volteó hacia atrás y sus pupilas se dilataron al ver al hombre que había causado ese revuelo.
―¡USTED! ―Rugió Naruto y dio un paso hacia él cuando se detuvo completamente al ver a la segunda figura que lo acompañaba de brazos cruzados y un tanto petulante. El rubio se quedó incrédulo ―. ¡Sasuke!
―Idiota ―saludó ignorando que el rubio no precisamente le estaba dando la bienvenida.
―¿Qué crees que estás haciendo? ―Hiashi llegó hasta él y le susurró con voz de serpiente.
―Una misión importante ―sonrió de medio lado, un tanto divertido, mirando a Hinata ―, me voy a robar a la novia.
Hinata entreabrió la boca, sorprendida. Ibiki apartó a Hiashi con un leve empujón.
―Sé lo que hiciste ―Le dio una mirada soberbia a Naruto quien se paralizó de inmediato ante esas palabras, pero Ibiki pasó de él para llegar a una confundida y nerviosa Hinata. La observó unos segundos a los ojos ―, permíteme ―tomó el sombrero de novia que traía y se lo quitó ―. Lo siento.
―¿Qué cosa?
―Lo siento por el silencio. Por no hablar antes. Por dejar que avanzara esta situación. Como shinobi y como hombre debí actuar antes pero… mi orgullo y mi soberbia no me dejaban, yo quería protegerte lo más posible y creí que la única manera de hacerlo era ocultar mis sentimientos de ti, incluso de mí. Eres joven y yo soy mayor, no quería que te quedaras conmigo por lástima, no quería retenerte y no quiero, deseo que siempre seas libre de elegir lo que quieres para ti. Y nuevamente estoy intentando protegerte y no te estoy diciendo lo que vine a decirte. Hinata, yo te amo. Te amé desde la vez que entraste en estado de gravedad en el hospital, cuando te vi sin ojos eras un ángel para mí, estabas ahí conmigo a pesar de lo déspota que pude llegar a ser, de lo amargado, estricto y frío que soy, me aceptaste a mis cicatrices y a mí, dijiste que las amabas y que me amabas. Lo siento, sé que no soy el mejor hombre que mereces pero daría mi vida por ti si me lo pidieras, no me lo pensaría ni medio segundo, te protegeré por siempre, mi pequeña.
Hinata estaba prácticamente en shock. Sus ojos acuosos miraban a Ibiki con ternura y su labio inferior temblaba, como si quisiera decir algo pero no pudiera. Era él, Ibiki Morino diciéndole todas esas palabras, proclamándole que la amaba. Sí, sí, ¡que la amaba! Un par de lágrimas grandes bajó por sus mejillas delicadamente pero Hinata no se ocupó de ellas sino que seguía contemplándolo lentamente.
―Si he llegado tarde, si quieres casarte, está bien, lo acepto ―Ibiki le limpió las lágrimas él mismo con sus dedos ―. Pero si quieres irte de aquí solo tienes que decírmelo y vamos a desaparecer.
―No es tarde ―dijo con voz llorosa ―, nunca será tarde p-para ti, capitán.
Hinata levantó las manos y acunó con ellas el rostro adusto de Ibiki, acercándose a él.
―Hinata ―La voz rota de Naruto la hizo detenerse y voltear hacia él.
―Naruto… ―Sus manos delicadas estaban ahora sobre los hombros anchos de Ibiki, él la tomó de los codos y pasó un brazo por detrás de su espalda, mirando al rubio con ojos de genocidio. El joven novio tragó saliva duramente pero frunció el ceño y dio un paso adelante ―. Lo… siento tanto. Yo… quisiera poder aceptarte, de verdad. Es lo que quise toda mi vida, que tú me aceptaras y me vieras pero este año todo cambió para mí.
―También cambió para mí, Hinata ―dijo Naruto con voz anhelante ―, fue precisamente en este año que pude estar más tranquilo y te observé. Yo te he estado esperando todo este tiempo sin saberlo…
―No lo has hecho ―sonrió la pelinegra amablemente ―, no tienes idea de lo que es esperar tanto tiempo. Fuiste mi inspiración de pequeña y parte de mi corazón cuando crecí pero… ―bajó la mirada un tanto indecisa al no querer decirle esas palabras de frente ―, ahora solo eres un valioso amigo.
―¿No creen que este es el momento perfecto para que la novia sea secuestrada? ―Irrumpió el Uchiha bastante asqueado ―, hay un montón de gente reunida aquí que está viendo toda esta patética escena. ¿Podrían darse prisa?
Inmediatamente Hinata e Ibiki intercambiaron miradas. Ella solo le dio un asentimiento de cabeza que él comprendió. De un momento a otro los dos desaparecieron del lugar tras una cortina de vapor. Naruto se quedó tan estupefacto como los demás presentes, incluso Hiashi, quien solo podía ponerse más y más rojo de coraje. A lo lejos Hashimoto sonreía de medio lado, feliz por el desenlace mientras que Hanabi seguía confundida.
―¿Así que ahora eres su hada madrina, no? ―le reclamó Naruto a Sasuke.
El Uchiha puso los ojos en blanco y él también desapareció tras una cortina de vapor.
"Desearía que hubiera sido así", pensó Ibiki.
―Si he llegado tarde, si quieres casarte, está bien, lo acepto ―Ibiki le limpió las lágrimas él mismo con sus dedos ―. Pero si quieres irte de aquí solo tienes que decírmelo y vamos a desaparecer.
―Estás interrumpiendo mi boda. ―espetó con los ojos a punto de llorar, mirándolo severamente. ¿Ahora qué pensarían los demás de ella? De por sí su propio padre ya la tenía en un mal concepto ahora seguramente los Hyuga serían la comidilla del pueblo ―. ¿Qué te crees? ¿Qué estás haciendo aquí? ―Le susurró para que solo él la escuchara.
―Estoy haciendo lo que tú quieres hacer pero no te atreves. Te voy a sacar de aquí... ―Le tomó la mano pero enseguida ella se soltó de un manotazo.
―Suéltame ―siseó con el ceño fruncido ―, y hazme el favor de irte de mi boda. ―Aclaró con coraje. Ibiki no podía creerlo.
―¿Es esto lo que quieres?
―¿Qué te pasa, Ibiki? ―Le reclamó harta y fastidiada ―. No puedes hacer esto, estás mal...
―¡Ya vi suficiente! ¡Quiero que los dos se vayan! ―gritó Naruto enojado hacia Ibiki y Sasuke ―. Eres increíble, Sasuke, nunca pensé que precisamente tú ibas a traicionarme de esta forma ―Caminó hacia Hinata y se puso frente a ella, como protegiéndola de Ibiki ―. Ya fue suficiente, Ibiki. Hinata está donde debe estar.
Ibiki se le quedó viendo fijamente, con el ceño fruncido. Elevó su mano y capturó la cara de Naruto violentamente, acercándose a él.
―Eres una maldita cucaracha, Naruto. Si le haces daño a Hinata juro que voy a matarte.
Ante esa declaración los invitados comenzaron a cuchichear entre ellos. Varios se levantaron para sacar a los entrometidos a la fuerza. Apenas tocaron a Sasuke y este los disipó con una sola mirada. Ibiki empujó violentamente a todo el que quiso hacerse el héroe queriendo sacarlo de ahí. Ambos salieron de la ceremonia como llegaron. Ibiki ni siquiera volteó hacia atrás, dejó que todos miraran su espalda, incluso Hinata.
―¿Estás bien? ―Le preguntó Naruto, tomándole del rostro. Hinata aun estaba conmocionada pero asintió.
―Bien, después de este pequeño altercado, supongo que debemos seguir con la ceremonia. ―Argumentó el monje un tanto nervioso, intentando que los fieles recuperaran la calma ― ¿Aceptas a Naruto como tu esposo? ―preguntó el monje por tercera vez.
―Claro… acepto. ―respondió tímidamente.
Los demás aplaudieron mientras la tensión todavía tenía presa al lugar. Pero la unión estaba oficialmente hecha y Hiashi sonreía de medio lado. El matrimonio Uzumaki-Hyuga estaba consumado.
-o-
Hinata no quería una fiesta estratosférica, pero Naruto sí, y puesto que él estaba pagando la boda se invitó a media Konoha para la fiesta de la boda. Había toda una mesa llena de comida, una pista de baile, una fuente de sodas e incluso un kiosco iluminado con velas donde las parejas bailaban románticamente, separadas del resto. No se sentía cómoda ahí. A ella no le gustaba bailar así que le dijo a Naruto que no se detuviera por ella, y el rubio bailaba con cuanta amiga se encontraba. Cuando dieron las dos de la madrugada su padre y hermana se retiraron, despidiéndose de ella. Se sintió un poco más libre y aliviada cuando Hiashi se fue, así que salió de la fiesta para tomar un poco de aire fresco, lejos de todo el ruido y del ambiente alegre.
Caminó ella sola, las calles estaban solitarias siendo tenuemente iluminadas por la luz de la luna. "La luna no tiene luz, es el sol que la ilumina", le había dicho Ibiki hace mucho tiempo mientras ella leía en voz alta un libro de ciencias. Llegó hasta una banca y se sentó, teniendo que arremangar su vestido para estar cómoda. El aire era limpio y silencioso, y le gustó estar ahí, sola. De repente se escucharon unos pasos suavizados por el césped del parque. Ella no era una ninja de tipo sensorial pero incluso podía reconocer ese chakra en especial.
―Estás aquí. ―declaró aun sin verlo. Él no dijo nada ―. Por un momento pensé que ibas a gritar lo de mi embarazo en medio de la ceremonia. ―Confesó.
―Si realmente temiste eso, entonces no me conoces.
―Tú mismo me dijiste que harías eso. ―Le recordó con recelo.
―Solo eran palabras. Además estaba enojado. ―Avanzó unos pasos hasta colocarse a un lado de ella, pero sin sentarse ―. Así que ahora eres oficialmente Hinata Uzumaki.
―Eso creo. ―Se encogió de hombros.
―Mira, no me importa si te quedas con Naruto, si lo amas o no, pero... te lo digo de verdad, ese niño va a conocerme, llevará mi apellido, lo quieras por las buenas o por las malas. No me vas a negar la oportunidad de un hijo. Jamás te falté al respeto, Hinata, como para merecer esto. Es verdad que lo nuestro no funcionó pero...
―Tengo miedo, Ibiki. ―Lo interrumpió con voz decidida ―. Tengo miedo de lo que mi padre le pueda hacer a este niño. ―Confesó mirando el cielo nocturno.
―Tu padre no lo sabe, ¿o sí?
―Sabe que ya no soy... pura. Pero no que estoy embarazada y menos de ti. Si se entera sabe dios qué pueda hacer.
―¿Y Naruto?
―Él prometió protegerme. Le pondrá al niño su apellido con tal de que mi padre no lo toque.
―¿Le confías la protección de nuestro hijo a Naruto? ―Frunció el ceño ―. ¡¿Crees que yo no soy capaz de protegerlo?!
―Naruto tiene mejor renombre que tú. Y sus apellidos más peso ―dijo con vergüenza, sintiéndose una mala mujer. Ibiki no pudo rebatir aquello. Solo soltó un bufido de molestia y sonrió de medio lado; en parte burlón, en parte sorprendido.
―Eres increíble, Hinata. No te conocía así.
―Mi hijo cambió mis perspectivas. Quiero lo mejor para él.
―¿Cómo...? ―Se rió ―. ¿Cómo puedes decir que quieres lo mejor para él si ni siquiera puedes elegir lo mejor para ti misma?
―¿Es en serio? ¿Vamos a pelear otra vez? ―dijo con lágrimas en los ojos y la voz temblorosa.
―Tú eres la que se está ahogando en un vaso de agua.
―Tú no tienes qué cargar con un bebé por 9 meses, ni tienes un padre y una hermana que dependen de ti ― Le reclamó.
―No... ―Se le acercó a milímetros del rostro mirándola fríamente ―pero voy a convertirme en padre y pienso hacer un buen papel ―Se irguió, dando media vuelta para irse aunque se detuvo un momento para girarse ―Por cierto, te ves hermosa con ese vestido ―musitó, yéndose enseguida. Dejando a Hinata boquiabierta. Sin poder evitarlo un sonrojo se extendió por sus mejillas y se sintió traicionada a sí misma por permitirle a él hacerla sonrojar como antes.
No había terminado bien con Ibiki Morino cuando ya había iniciado algo con Naruto. Sentía que el cerebro le iba a explotar. Ah, pero solo de un modo Ibiki pudo enterarse de su embarazo... en cuanto viera a Sasuke le iba a asestar unos buenos jukens.
Entonces Hinata comprendió. No siempre las cosas resultan bien, no siempre hay finales como en los cuentos. Este es el mundo real. Este es nuestro mundo con sus alegrías y tristezas. Aquella noche Naruto cayó rendido de tanto bailar y ella se quedó despierta. Simplemente era inconcebible dormir a un lado de él. Se metió al baño silenciosamente, resguardándose ahí.
―Desde hoy ―Se miró al espejo con firmeza mientras empezaba a recortarse su largo cabello con unas tijeras ―. Seré Hinata Uzumaki.
-o-
Sakura se quitó los aretes dorados frente al espejo del tocador al tiempo en que un joven la tomó por los hombros y le dio un beso en la mejilla, el tipo le sonrió por el espejo y luego tomó un cepillo de dientes con dentífrico. Una de las cosas buenas de vivir sola era que podía invitar a Raiden cuantas veces quisiera. Su historia era un tanto extraña. Se habían conocido en plena guerra ninja, cuando ella lo estaba curando y él; temiendo morir en la batalla, le confesó sus sentimientos a ella, que le gustaba. En aquél entonces Sakura lo rechazó amablemente pero con el tiempo intercambiaron algunas cartas y en una de esas ocasiones Raiden viajó desde Iwa para visitarla unos días en Konoha.
Él siempre era amable con ella, siempre paciente y caballeroso. A Sakura le empezó agradar aquello que terminó invitándolo a la boda de su amiga porque no quería ir sola a sentarse en la mesa de los solteros aburridos. Raiden enseguida mandó su respuesta por correo y a los pocos días lo tuvo ahí en su casa, dándole hospedaje. Había comenzado con pequeños gestos como abrirle la puerta y darle el paso, ofrecerle la mano cuando tenían que bajar escalones, invitarle té helado y pastelillos de fresa, decirle lo bonita que se veía con sus nuevos pendientes, darle su espacio y dormir en el sillón de la sala, saludarla de mano y después con un beso en la mejilla.
Raiden era simplemente lindo.
Era un tipo con rostro serio pero amable en el fondo. Tenía una cara adusta, como el tipo de hombre militar que iba a las guerras, lleno de cicatrices, y a la vez, cuando salía de las misiones, volvía a ser el hombre caballeroso con la princesa rosa. Sakura no podía creer que tuviera tanta suerte de tenerlo. Todos se sorprendieron cuando llegó con él a la boda, Ino no paraba de hacerle preguntas al igual que Naruto. Nadie se lo esperaba.
―Algo te preocupa, Sakura. ―exclamó antes de meterse el cepillo a la boca. La pelirosa se giró hasta quedar entre el lavabo y él, le ayudó a desbotonar la camisa blanca, solo los primeros tres botones, después le desanudó la corbata para aflojarla, distraídamente. No conforme con todo eso, él también la conocía pese a lo poco que habían convivido. Sakura sonrió de medio lado sin verlo.
―Es Hinata, mi amiga. Me preocupa lo que está haciendo. Antes de que iniciara la ceremonia devolvió varias veces, estaba pálida y... dime loca pero... la veo más delgada de la cara, casi como si estuviera, no sé, embarazada.
―Bueno, tú has estado con ella en todo lo que has podido, y si aun así ella quiso casarse es su decisión aunque ame, como tú dices, al capitán Morino.
―No puedo evitar estar intranquila. Naruto y Hinata son mis amigos. ―suspiró, recargando su mejilla contra el pecho de él ―. Oye, ¿recuerdas lo que dijo el capitán cuando entró a interrumpir la boda? Pasó por un lado de Naruto y le dijo, "se lo que hiciste", ¿qué se supone que hizo Naruto? ―Frunció el ceño levemente, como tratando de ver más allá de las palabras.
―Mnn... chica lista. ―sonrió el castaño y luego bostezó ―. Es tarde. Mañana será otro día.
―Es verdad. ―Se retiró del baño para dejarlo solo y fue a acostarse.
Era verdad. Era tarde y estaban muy cansados, ya mañana sería otro día.
Muchas gracias por sus bonitos y tiernos reviews:
Call me Hibari-chan
Fadebila
Cuahutlitzin: Hola, tiempo sin leernos cuahu c: Muchas gracias por dejar el comentario y tener la paciencia de seguir el fic. En cuanto al destino del fic lo sabrás muy pronto. Cuídate mucho bastante, te mando un abrazo super asfixiante.
Diana Marcela-Akemi
Nana: ¡Muchas gracias por el review! Espero que el capítulo nuevo sea de tu agrado :B ¡Cuídate mucho!
Hina Hyu 90
lavida134
angel maria 15
Akemi: ¡Hola! Muchas gracias por esperar jeje. Y gracias por tus reviews. En cuanto a tus preguntas, pues la mayoría se respondió en este capítulo ;) En cuanto a Naruko, se me imposibilitó meterla en este capítulo pero sí tendrá un final, lo prometo. ¡Te leo luego, señorita!
Mimi Tachikawa08
Fan HinataHyuuga: No tienes nada qué agradecer, gracias a ti por seguir teniendo la paciencia de leerme a pesar de mis ausencias, jaja. Muchas gracias por comentar el capítulo y leer. Tus suposiciones respecto a Yugao resultaron ser la mitad de ciertas, sí tuvo un bebé pero ya sabes qué pasó con él y de quién era. ¡Muchas gracias por seguir leyendo! Espero ver qué te pareció este capítulo, bye-bye.
Nanistis
RankaxAlto
KattytoNebel
Romi: Discúlpame por la enorme espera :L Te agradezco por leer y dejar tus comentarios respecto al fic. Sobre lo que me comentas, bueno, creo que todos los allegados de Hinata meten algo de IbiHina sin querer (Sasuke, Ino, Sai), jaja. Espero que este capítulo te haya gustado. ¡Besitos!
LirioBlanco: Claro que no molestas, linda. Bueno, respecto a tu última pregunta, quedó claro que no actualicé pronto xD Pero una hace lo que puede. Nunca voy a dejar mis fics tirados, en algún momento los voy a terminar todos, solo me falta tiempo y disciplina. Me alegra que el capítulo te haya gustado, espero éste nuevo también te pueda agradar. ¡Muchas gracias por leer y dejar reviews bonitos! ¡Suerte y dulces!
Masako-san: Gracias por leer y dejar un comentario. Espero que el fic esté resultando de tu agrado, un saludo especial, ¡cuídate mucho!
Fer: Aquí está la continuación, espero pueda ser de tu agrado. Gracias por comentar, linda. ¡Un abrazo!
Ilovesasuhina: ¡Muchas gracias por tu comentario, querida! Espero te encuentres bien y disfrutando del fic, ¡cuídate mucho!
Aye-Nekita: Hola, me alegra que el fic te haya gustado C: Muchas gracias por leer y comentar, espero que pases un rato agradable leyendo esto. ¡Ciao!
Y gracias Romi, angel maria 15 y Diana Marcela-Akemi por los dobles reviews xD
Lamento demasiado la eterna espera, en verdad discúlpenme. Y bueno, platicando un poquito más del fic (se echa el chal, jaja), ¿qué les digo? No todo en las relaciones es rosa y miel (excepto en la de Sakura). Por el momento nuestros protagonistas están pasando por una crisis de las buenas. Sí, Hinata está embarazada e Ibiki ya se enteró, como si el fic no tuviera demasiado drama de por medio, jaja. Y sobre Sakura, casi desde un inicio supe que no la iba a dejar con Sasuke porque tenía ganas de escribir de ella con el misterioso ninja que se le declara en la guerra, si no saben cuál les digo pues búsquenlo xD No se crean, lo pondré luego en mi facebook para que lo vean. Y pues decidí que el mejor fic para que ella terminara con ese ninja al que llamé Raiden (significa Tempestad) sería precisamente este.
Naruko seguirá saliendo y tendrá su final en este fic, al igual que todos y cada uno de los personajes. Por ejemplo Sakura, que ya de una vez le voy pintando un caminito de cómo va a terminar.
El próximo capítulo no sé si sea el final y luego siga un epílogo, o si por el contrario sean dos capítulos y luego el epílogo, ya me organizaré bien con eso, pero estamos a casi nada del final, eso sí se los prometo. ¿Dudas, comentarios, críticas, inquietudes, deseos perversos? Los pueden ir dejando en un review para tenerlos en cuenta y resolverlos. Y bueno, no hago más largas estas notas finales. ¡Hasta luego!
30/07/2017, domingo (trabajando como esclava, sígh, me tocó trabajar).
Nos leemos luego... si tú quieres.
