Espero sus comentarios, no me atormeten que acabo de regresar al hábito. XD. Review por favor. Gracias.

--OoOoO--

Proyecto Bebé
por JD Wordenwood

--OoOoO--

Parte XIX

Después de cambiarme, al salir del walking closet, noté a Hermione untarse una crema con un delicioso aroma floral en las piernas y brazos. Su delicada figura se estilizaba aún más cuando estiraba sus extremidades con gracia y delicadeza. La luz que irradiaba el sol se traspasaba por la ventana dejando resplandecer el hermoso cabello castaño de mi amada con terminaciones rubias y rojizas.

Sus manos iban y venían masajeando esa blanca, cremosa y tersa piel que hacía unos instantes estaba apegada con la mía. Siento mi corazón acelerarse al recordar los intensos momentos que he vivido con ella: mi mejor amiga, mi alma gemela. Momentos en los que de pronto solo quiero explotar de amor y gritar a viva voz que la amo. Respiro para mantener la calma y silenciosamente veo como se ata el pelo en una cola mientras se dirige a su escritorio y escribe unas cuantas cosas en un fino pergamino.

Salgo del walking closet como si no hubiera estado espiándola por segunda vez en el día y me río. Hermione está fruenciendo delicadamente el ceño en señal de concentración mientras se muerde ligeramente el labio inferior, el cual provocativamente se rojiza. Sus ojos color chocolate van rápidamente repasando lo que han escrito y de pronto se unen a los míos, revelandome una vez más porque la amo tanto.

Escucho la risa de Harry y sus pisadas aproximarse hacia mí. Nunca antes había estado así con un hombre y creo que nunca más lo estaré, salvo con la excepción de cierto ojiverde. Bajo la vista y lo veo de cuclillas sonriéndome, sus pálidos y marcados brazos estan arqueados depositando sus sensuales manos en sus rodillas, noto como me hace una mueca y sus vivos ojos verdes resplandecen de cariño.

Le sonrío. Me sonríe. Las mariposas vuelan en mi estómago y respiro. Escucho en silencio el cantar de los pájaros y el aromatizado viento del atardecer volar alguno de mis cabellos sueltos. Vuelvo a mirar a Harry y puedo ver como frunce los labios para mandarme un beso volado.

Me río y llevo mi mano hacia su abudante cabellera azabache, coloco un poco de su cabello detrás de su oreja y dejo mi mano ahí, jugando. La luz hace que su rostro resplandezca y que su única prenda, unos boxers blancos, lo hagan parecerse el modelo más perfecto del mundo.

- Harry James Potter – le digo susurrando - ¿Qué estamos haciendo? – De pronto por mi cabeza pasaron los extraños momentos que nos habían acotencido las últimas semanas. No sé si mi corazón podrá soportar algo así, no sé si podré resistir el perderlo y quedarme sola, pero al escuchar su respuesta me doy cuenta que no siempre tengo que seguir a la razón de mi cabeza.

- Estamos disfrutando de nuestras vidas Hermione – me dijo con su amable y varonil voz – La vida se pasa rápido y este estandar de familia que tú y Edward me estan dando es muy alto. Te amo, y eso es lo único que importa ahora.

Harry se incorporó un poco y me besó sensualmente pasando sus manos por mi cuello y tocando delicadamente la parte de mis piernas expuestas por la bata, haciendo regresar un calor que hacía unos cuantos minutos no había sentido. Por mi parte extendí mis brazos hacia su espalda acariciándola mientras me concentraba en sobrevivir al prologado beso que hacía a nuestros labios danzar.

La sentí gemir de nuevo entre mis brazos y agarrar fuertemente mi pecho, acaricié su cabello y me separé delicadamente. Hermione sonrió y con un toque de su varita abrió las ventanas. La confianza que habíamos llegado a tener ese día era total y abrumadora. Hermione había estado dispuesta a que la toque, aunque respetamos las líneas inpasables. Quiero protegerla y hacerla sentir segura, no quiero que nada ni nadie la dañe y sé que yo puedo ser un daño para ella. Fisica y emocionalmente.

--OoOoO--

El té humeante llegó hasta la mesa de nuestro comedor en una bandeja de plata con galletitas de la cocina cargado por Harry. La profesora McGonnagal esta vestida con su típica túnica negra. Su capa descansa sobre el perchero a la entrada de nuestra casa y su blanquiñoso rostro escrutina hasta el más mínimo detalle, poniéndome nerviosa, aunque sea mi profesora favorita y sepamos, ambas, que todo está intachablemente perfecto.

- Veo que han hecho un muy buen trabajo – nos dice con una mirada medianamente severa – todo se ve radiante y propicio. Es más, es increíble que pudieran llevarse tan bien por este niño.

- Nunca pensé que un proyecto del colegio me hiciera tan feliz Profesora Minerva – le dije sirivendo delicadamente el te – Harry y yo nos hemos dado cuenta que reprimir nuestros sentimientos nos llevó a una relación plagada de inseguridades y enfrentamientos absurdos.

Miré como sus delicados labios esborzaban una tímida sonrisa. Si bien era cierto que poco a poco todos se habían enterado que entre Harry y yo ya no había una simple mejor amistad, para mí es dificil saber que pasará cuando el encanto de esta dulce época de mi vida se acabe. Tengo que acordarme que los días con mi Edward se acaban y posteriormente con Harry.

Después de eso estaré sola. Y triste. Pero aunque sea sabré que Harry no pasará ciertos momentos difíciles por mi culpa y podrá tener su propia familia y ser feliz; solo me queda esperar con el dolor de mi corazón que lo que siente por mí sea una ilusión de la edad.

- Señorita Granger – me dice con cariño evaluando mi rostro reflexivo – Hace falta Harry para comenzar la evaluación.

- Ya debe de estar por salir de cambiarse, con esto del Proyecto, la Final de Quidditch y yo con la Presidencia del Consejo Estudiantil no tenemos tiempo para nada más. – serví un poco de té en mi taza de porcelana y destapé la fuente de galletitas traída por Harry desde la cocina.

- ¿Solo eso querida? – me dijo la Profesora McGonagall como un tono de picardía en su voz - ¿O hay algo más que ocupe su tiempo?

- Bueno profesora – le digo sonrojándome en un susurro temeroso – Como ya sabe, mi relación con Harry ha mejorado muchísimo y esto ha hecho que nuestro Edward se supere permanentemente y yo… estoy cada vez más enamorada.

- Es que Hermione, hay cosas que tarde o temprano llegan y tú y el joven Potter siempre han estado destinados a estar juntos. – La profesora sonrió abiertamente y se puso de pie – No puedo aguantar contarle esta mejoría personal a Albus.

Cuando vi la expresión feliz de Minerva McGonagall me dí cuenta que tarde o temprano la mayoría de personas se llegarían a enterar, lo que causaría como siempre el estrés de Harry por la seguridad y el asediamiento mediático. Siento un hilo de preocupación pasar por mi estómago y deseo que nada pueda afectar lo que más aprecio ahora: nuestra familia.

--OoOoO--

La cara de ternura de Hermione y la profesora Minerva al ver a Edward entre mis brazos fue conmovedora. Nuestro bebé estaba despertándose de su siesta con ruiditos y tímidas maniobras de sus brazitos, sus ojos se abrían poco a poco revelando el profundo color verde heredado por mí.

- Está precioso – dijo la Profesora McGonagall después de saludarme con unas palmaditas en mi brazo. - Es toda una mezcla de ustedes dos, pero sin duda es un joven Potter. Debe ser un orgullo para ustedes tener un hijo tan hermoso y aclimatado a los cambios sociales, en las anteriores evalauciones la mitad lloraron al verme.

Hermione y yo nos reímos sutilmente. Edward es un orgullo para ambos debido a que gracias a él nos hemos reconciliado y podemos tener esta relación. Puedo ver el brillo de los ojos de Hermione cuando le doy a Edward para que lo cargue, como esta feliz siendo madre y espero que también contribuya el que es un hijo nuestro. De ambos, de Hermione y de Harry.

- Bueno pues – pronunció la profesora en un británico perfecto – Comenzemos la evaluación. En primer lugar debo evaluar el orden establecido en el apartamento.

Los ojos de la profesora, los de Hermione y los míos pasaron una revisión minusiosa por nuestra ordenadísima sala y comedor. La combinación de colores daba un ambiente clásico y acogedor, que con la nueva llama de fuego, calentaba el ambiente que poco a poco iba enfriándose.

Después pasamos a ver los dormitorios y agradecí que Harry haya ordenado todo perfectamente después de tan intensa tarde. Todo estaba en orden y tal como la sala habíamos hecho de el apartamento nuestro pequeño y acogedor lugar. La mirada de Minerva McGonagall era ya conocida por mí, habíamos superado totalmente sus expectativas al tener un apartamento usado de verdad como una pequeña casa de familia. Al fin y al cabo, es verdad, esto es lo más cercano que tendré a una familia iniciada por mí.

Siento los deditos y la respiración tranquila de Edward a mi lado, de pronto la mano de Harry se acerca cariñosamente desde mi hombro hasta mi cuello, el cual acaricia mientras trata de ver el puntaje puesto por la profesora en su pequeña bitácora.

- Realmente sorprendente, han logrado de hacer de este espacio el suyo – nos dijo corriendo un poco las ya cerradas cortinas del ventanal para poder observar nuestra primaveral terraza. – Ahora pasemos a el cuarto del bebé.

--OoOoO--

La evaluación salió exitosa y la revisión de la bitácora nos hizo recordar todos los progresos y avances que nuestro Edward ha tenido. Sin embargo después de las felicitaciones de la profesora Hermione se sintió cansada y prefirió acostarse, lo que me dejó tiempo de jugar un poco con Edward.

La segunda y útilma mitad de nuestro último año en Hogwarts pasaba rápidamente, y en especial con tan buenos momentos en nuestras vidas. Los días eran cada vez más calurosos y más agradables. Al pasar por estos, mi hijo es cada vez más grande y aprende más cosas, por otro lado, mi Hermione tiene nostalgia y una mirada perdida.

- Papá – me dice Edward mirándome fijamente con nuestros ojos verdes, sus deditos atrapan mi dedo índice y me hacen reír – Quero dormir.

Era sorprendente cómo desde su primera palabra, Edward había desarrollado el habla casi completa, aunque en realidad su pronunciacíon era trabajada por Hermione cada desayuno. Miré el delicado rostro de mi hijo y pude observar como la fusión de Hermione y mía creían con nuestro querido primogénito.

Al llevar a Edward y acostarlo en su decorado dormitorio me pongo a pensar que falta muy poco para desarmar todo esto. Edward es nuestro primogénito, y él desaparecerá pronto. ¿Es eso lo que hace que Hermione este a veces triste? Naturalmente lo creo, yo también lo estaré, pero tendré un futuro junto con ella y Edward estará siempre en nuestros recuerdos, como la magia.

Él es magia. Así como Hermione, él es magia y tengo miedo de perderla, de perder a Hermione y quedarme sin nadie, que alguien me la quite, que alguien me la robe, que me de la imposibilidad de tener y recordar en vivo y en directo a nuestro Edward. Que me quiten la posibilidad de amar plenamente.

Las cosas que siento y vivo cuando ella está cerca de mí son inigualables, todos los vellos de mi cuerpo se tensan, mi estómago se tuerce y mi mente sólo tiene ternura y amor en grandes cantidades para brindárselos solo a ella. A esa castaña inteligente, a veces maniática, siempre bondadosa. Ella que tanto me quiere y a la cual tanto quiero. Dejo a Edward en su cuna, y le doy un beso en su mejilla. Lo acuesto y tras un movimiento de mi varita, las luces de su habitación disminuyen y una melodía clásica comienza a sonar.

Respiro y deseo quedarme ahora, con esta edad, con este hijo, con Hermione y en Hogwarts. Siempre. Viviendo la vida perfecta.

--OoOoO--

Siento la puerta de nuestra habitación abrirse y me espanto. Harry me ve con un rostro preocupado y a la vez espantado. Lo único que atino a hacer es voltearme y llevar mi rostro hacia las almohadas blancas.

- Hermione – digo alterado corriendo hacia ella – Mi amor ¿estas bien?

Siento un nudo en mi garganta y acaricio sus cabellos castaños, no pasan las siete y media de la noche y ella ya está en pijama. Su blanco atuendo la hace resaltar en nuestra acogedora habitación. Paso mis manos por la parte de atrás de su cuello y me detengo en silencio a su costado.

Siento su respiración y pequeños quejidos producidos por el llanto. Todo ha estado tan bien que todo este tiempo dí que todo estaba perfecto. De pronto, no sé que pensar. ¿Qué puede estar atormetando a Hermione de esta manera?

Su frágil cuerpo tendido boca a bajo en su cama, su cabellera castaña más despeinada de lo normal y su inmaculado pijama blanco algo arrugado por el movimiento y el llanto. Puedo ver su rostro cuando ligeramente voltea hacia mí: "Harry" me dice sutilmente.

Rojo e hinchado, el rostro de mi castaña brilla por los rezagos de las lágrimas, sus ojos color chocolate me dan un desconcierto inusual. Trago saliva. He hecho algo mal, algo no le ha gustado lo que ha pasado, me he sobrepasado.

Noto a Harry tensarse y no dejar sus brazos soltarme, sus ojos verdes estan repletos de desconcierto y sus manos están fuertemente sujetando mis hombros. Llevo mi mano hacia sus mejillas y miento.

- Todo esta bien Harry – me abrazo de él y percibo sus brazos sorprendidos devolverme el abrazo – Ahora que estás aquí todo esta bien.

- Hermione – me dice Harry – Dime la verdad ¿qué pasa? Si es algo que he hecho yo, o si no quieres seguir… No lo entenderé pero te respetaré mi amor, eres lo más valioso del mundo.

- Harry – le digo ansiosamente queriendo evitar el tema – Shhh… - Siento su varonil aroma entrar en mí, además de su inminente preocupación preocuparme. Harry no debe saber mi secreto, no por ahora, no quiero arruinar nuestro presente diciendo algo que en nuestro futuro no le concernerá.

Él no puede saber que no podremos estar juntos y que Edward se llevará con si mismo su amor por mí y me dejará otra vez en el comienzo de este año escolar, en la soledad y en la desperanza de estar con la persona que quiero.

Agarro su mano y lo miro a los ojos. Harry James Potter no puede saber que soy una mujer incompleta. No ahora. Nunca. No puedo privarle de la felicidad de ser un verdadero padre. Capaz el daría eso por mí, pero yo no soy capaz de quitarselo.

Sus ojos se muestran preocupados por mí, y el profundo color verde esmeralda brilla. Como lo quiero… respiro y su aroma entra en mí, siento sus dedos limpiar delicadamente las gotas de llanto de mi rostro. Sus labios se conectan con los míos, temblorosos e hinchados. Nos besamos tímidamente y me siento una hipocrita.

Una mujer hipócrita y egoista, eso es lo que soy. Una obsesa de guardar lindos recuerdos para después fingir que todo es un desastre y dejarlo. No estoy siendo honesta con él y no lo merece.

Siento sus manos bajando respetuosamente por mi espalda y sus brazos empujándome contra él. Llevo mis dedos hacia su cabellera azabache y la revuelvo. Siento su honestidad y su deseo de honrarme y ser feliz conmigo. Me recuesto un poco más en mi cama y él lo hace al mismo tiempo, siento como se saca sus zapatos y me recuesto en su pecho, jugando con los botones de su túnica.

Llevo mis manos hacia mi vientre, y la electricidad pasa de nuevo por mi cuerpo. Mi vientre, parte de mi cuerpo que siempre estará vacía. Lo miro una vez más acariciándome con paciencia, tranquilo sin exigirme explicaciones y noto toda una vida que se va.

Sonrisas, experiencias, amor, familia. Todo se va, por ser estéril. Lloro.

Siendo a Hermione temblar una vez en mis brazos y la presiono más contra mí. Sé que algo me esconde y lo averiguaré. Me quedo en silencio y la arropo contra mí. La amo y la comprendo pero necesito que confíe en mí, hoy y siempre.

--OoOoO--

--OoOoO--

Hola a todos, aunque no lo crean siento como si fuera ayer el día en que publiqué el anterior capítulo de este fic. He pasado por tantas experiencias gratificantes las cuales han consumido todo mi tiempo, es verdad, pero me han retribuído una experiencia inigualable. Siento haberlos dejado tanto tiempo en espera, He llegado al momento del fic el cual he estado esperando por meses escribir, sé que capaz debido a la costumbre no me ha salido tan bueno el capítulo, pero quiero que sepan que he dado lo mejor de mí y que poco a poco pretendo regresar a mi ritmo antiguo de escritura.

Ahora ya lo saben, Hermione Jane Granger es estéril y siente demasiado remordimiento jalando a su infelicidad a Harry. Es una situación difícil por la que ninguna pareja de jóvenes quisiera pasar, pero lamentablemente pasa. Esto estaba pensado desde el principio, pero Hermione lo pudo manejar, hasta ahora…

Nos vemos el lunes!

MUCHISIMAS GRACIAS A:

Todos ustedes, mis queridos lectores, que me han hecho regresar a donde pertenezco para volver a hacer lo que más me gusta, escribir sobre experiencias que sí valen la pena. Como el romance entre Harry y Hermione.

READ & REVIEW

¡GRACIAS!

HarryHermione
Ayer, Hoy, Siempre.