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Capitulo XX
La temporada de caza a empezado...
Los vong están imparables, la sesión en el Senado de la Nueva República nunca habían estado tan caóticos. Borks Fey'Lya se veía agotado y escuchaba la palabra que tomaba el senador de Bimmisaari
—¡Queremos seguridad. Nuestras fuerzas militares no son suficientes para detener a estos invasores!—exclamó dando golpes en la barandilla
Dos maestras Jedi observaban la disertación de los senadores en un balcón, ocultas: Rey Skywalker y Siri Tharen.
Siri se masajeó la sien.
—Estas discusiones no nos llevara a nada. No están proponiendo soluciones.—exclamó Siri pero Rey no la prestaba atención—¿Rey?
La Maestra Jedi parecía distraída pero luego miro a su interlocutora.
—Lo siento—se disculpó.
—¿Qué pasa?
—El ayudante del Jefe de Estado, está su lado y no lo puedo sentir en la Fuerza.
Siri miró al hombre de facciones toscas y supo que Rey tenia razón, no lo podía ver en la Fuerza y eso significaría sin lugar a dudas, un vong.
—Hace un año, tú y Han lo vieron al lado del Jefe de Estado
—Sí, es él.
La senadora de Kuat, Viqui Sesh tomó la palabra y no estaba sola, la acompañaba un hombre corpulento, con ropas lujosas y facciones toscas como el ayudante del Jefe de Estado. Rey y Siri tampoco lo podían sentir en la Fuerza.
—Todo esto lo que esta sucediendo es por la culpa de los Jedi. Ellos no han dejado de desafiarlos y provocarlos. Mi colega, Pedric Cuff, ha logrado contactar con el Maestro Bélico y nos trae un mensaje.
El mencionado dio un paso adelante, el resto de senadores lo miraban expectantes, Pedric extendió los brazos
—Ciertamente, he llegado a una tregua con los invasores. Han declarado a los Jedi como sus enemigos, el sistema que los acoja o proteja serán severamente castigadas pero si son entregados, serán personados—Se oyó un gran murmullo general pero Cuff hizo una señal para que guarden silencio—pero ellos realmente hablarán de un tratado de paz si son entregados vivos a estos dos Jedi.
Pedric Cuff mostró una imagen holográfica gigante de dos jóvenes Jedi, tratándose de los mellizos Dameron.
—El Maestro Bélico los acusó de asesinar a su embajador, quien venía a buscar un diálogo, solamente quieren justicia. El que los entregue, se irán de la galaxia y nos dan un mes para encontrar a estos criminales y mientras dure la tregua, no nos atacarán.
Tales palabras provocaron un verdadero caos en el senado, unos simplemente se oponían en entregar a los Jedi pero la mayoría estaba dispuesta, Pedric cuff sonrió del placer. Siri quedo boquiabierta pero Rey palideció y tuvo que aferrarse a la barandilla.
—Esto es increíble—exclamo indignada Siri—No puedo creer que crean las mentiras de ese sujeto.
La mirada de Rey se cruzó con la de Pedric, no lo podía ver en la Fuerza y el hombre le sonrió siniestramente
—Es un vong—sentenció la maestra Jedi.
—Sí, lo sé—exclamo con pesar Siri—No nos esconderemos.
—Han esta en Coruscant, contactaré con Shara, debo hablar con ellos. Sé que no puedo convencerlos de que se escondan pero estaré tranquila si están a mi lado.
—Esta tregua al menos nos ayudará a trazar un plan.
La nave transporte Joya de Chandrila, quien transporta a los refugiados de sistemas cercanos se vieron sorprendidos por una emboscada, muy cerca del planeta Bimmisaari.
La Joya de Chandrila era escoltada por dos fragatas calamaris: Comandante Raddus y Orgullo Mon Cal. La mundonave había logrado dañar el híper impulsor del Joya de Chandrila, lo cual hacia imposible su salto al hiperespacio, las fragatas calamaris no iban a abandonarlas, el Cdte. Raddus se adelantó para cubrir la evacuación y atacó a la mundonave.
Ya había contactado con los refuerzos cercanos al sistema y llegarían en cualquier momento y esperaban que no sea demasiado tarde.
La Joya de Chandrila se agitó violentamente, Shara Dameron se acerco a la cabina del piloto Ella estaba asignada en la nave tras rescatar a la mayoría en Rodia. Un muchacho de tez oscura, con el uniforme de agente de seguridad de Coruscant, se dirigió hacia ella.
—La evacuación ya ha empezado. Los refugiados se irán en balizas hacia Orgullo Mon Cal. El Raddus nos cubrirá el salto.
—Entonces es vital proteger el Orgullo Mon Cal—exclamó el chico llamado Dash Antilles, hijo mayor de Finn y Syal; el joven agente giró hacia el piloto—¿Vendrán los refuerzos que pidió por la intercom?
—Sí. Capté un grupo de naves en el sistema más cercano y están en camino.
La nave se agitó violentamente.
—Debo ayudar con la evacuación—exclamo Shara y salió de la cabina, seguida por Dash Antiles.
—¿Crees que lleguen a tiempo los refuerzos? No creo que el Comandante pueda resistir los cañones de plasma.
—No están solos, el escuadrón de mi padre los esa dando apoyo de cobertura pero no es suficiente.—Miró por la ventana de transpiacero donde podía observar los coralitas y Alas X. Cada vez aparecían más coralitas y una nave vong se acercaba a gran velocidad.
Reanudaron su camino, aunque con dificultad debido a las constantes temblores de la nave hasta que un golpe violento los hizo caer al suelo. Las luces centellaron y los pasillos se iluminaron de rojo mientras las sirenas resonaban. Con dificultad se pusieron de pie, Shara se preguntaba que es lo que había pasado, las sirenas seguían resonando hasta doblar por el pasillo, debiéndose en seco.
Al lado izquierdo había un abertura, como un túnel orgánico por donde salían grupos de guerreros vong. Habían logrado acoplar su navío de transporte con el de ellos.
Dash Antilles sujetó la muñeca de Shara y se dieron la media vuelta antes que lo vong se percatasen de sus presencias.
—Debemos buscar las balizas.
Pero un vong se dio cuenta y lanzó grito de guerra, Shara sacó su sable de luz pero no lo encendió y Dash, su blaster. Llegaron a un pasillo donde estaban dos rodianas en el suelo y dos guerreros vong estaban por quitarles la vida.
Shara dio un gran salto impulsada por la Fuerza y con un movimiento de su espada, decapitó a un vong. El segundo se vío sorprendido y tuvo que retroceder para esquivar los disparos de Dash, Shara colocó el sable de luz púrpura hacia adelante.
—¡Jeedai!—gritó con rabia, sacó su coufee y se lanzó al ataque, la aprendiza Jedi demostraba tener reflejos, bloqueando los movimientos del vong.
—¡Llévatelas, Dash!
Dash no necesitó que lo repitan, ayudó a las rodianas a ponerse de pie y dio la vuelta, buscando otras balizas. Una vez que se perdió al dar la vuelta, Shara logró abatir a su rival pero aparecieron dos guerreros de armadura roja. Eran la Guardia Guaviana de la Muerte.
—Esa es la infiel Jedi que buscan los vong—siseó uno.
—Será difícil no matarla—exclamó y abrió un canal de comunicación—¡He encontrado a la Jedi infiel!
Shara no entendía nada pero no bajó su sable de luz, se humedeció los labios. El guerrero de armadura roja se acercó blandiendo su vara electrificada. Al menos, a ellos si los podía sentir en la Fuerza. La aprendiz sabia que no tenia mucho tiempo, esquivó una apuñala de uno y el movimiento de la nave hizo que Shara sacase ventaja al rodar al suelo, cortándole una pierna a un guerrero y se puso de pie, extendiendo una mano rápidamente para empujar con la Fuerza al otro guerrero haciéndole caer de espaldas.
Shara rápidamente se dio la vuelta y reanudó con su camino hacia el lanzamiento de balizas, encontrándose con el piloto después.
—¡Han llegado los refuerzos!— exclamó—¡Y son mandos!
Parecía que no lo podía creer, tal noticia sorprendió a Shara. No esperaba que los mandalorianos los ayudase pero una ayuda era una ayuda.
Y ya podía visualizar la zona de evacuación y apenas quedaban balizas, Dash la esperaba. Shara sonrió a su amigo y sintió una presencia desagradable.
La nave se agitó bruscamente, la aprendiz se giró rápidamente para ver con terror como un hombre, lleno de cicatrices y tatuajes en el rostro, apuñalaba al piloto, quien cayó muerto.
Era Ar'lat Losh, antiguo Jedi con la mente moldeada de un vong, Shara ya había escuchado hablar de él.
—Vendrás comigo, escoria Jeedai.
Sus sables se estrellaron con violencia, Ar'lat Losh hacia retroceder a Shara y Dash disparó contra él.
—Vete, Dash.
—No te dejaré.
Ar'lat Losh empujó con la Fuerza a Dash hacia la pared y le hizo perder el conocimiento. Shara se enfureció y fue contra él, Ar'lat estaba encantado de hacerla enfurecer porque podía sacar ventaja de eso
Los sables chocaban con fuerza, las luces iluminaban los pasillos. Losh bloqueó los embates, izquierda, derecha, media vuelta y nuevamente a la izquierda. Conocía muy bien el estilo de Siri Tharen, ya que había entrenado con ella, ya hace un tiempo atrás, cuando era un infiel a las órdenes de la hereje Rey.
Sintió a los mandalorianos llegar y era el momento de terminar con el juego. Deslizó el sable, quemando la piel del brazo drecho de la aprendiz y seguidamente le atravesó la rodilla.
Shara gritó de dolor, cayendo de cara al suelo, su sable rodó hasta los pies de Losh.
—¡Estás perdida, Jeedai!
Shara sentía dolores insoportables, no podía moverse y veía como Ar'lat se acercaba hacia ella cuando se vio sorprendido al retroceder para esquivar los disparos del mando de armadura negra.
—Hoy no.
El mandaloriano siguió disparando contra Ar'lat Losh, quién siguió bloqueando con su arma y dio un salto con el sable en alto, el mandaloriano lo detuvo con su espada de cortosis y rápidamente dio un cabezazo, partiéndole la nariz y una patada al pecho de Losh, empujándolo hacia una baliza.
El mandaloriano cerró la puerta y colocó un código para expulsarlo hacia el planeta Bimmisaari.
—Vamos, Jetiise. Te mandaré al crucero calamari, mis muchachos seguiremos la lucha aquí.
—¿Piensan tomar la nave?
—Ustedes dos son lo únicos que faltan. Vamos a tomar la nave, aunque muramos en el intento.
Dash despertó de la inconciencia y el mandaloriano le ordenó que la cargase a la baliza y así lo hizo.
—Oye—exclamó Shara antes que el mandaloriano bajase la puerta.—que la Fuerza te acompañe—el mandaloriano no dijo nada y cerró la puerta.
La baliza salió con gran velocidad hacia el crucero calamari Orgullo Mon Cal. La aprendiz cerró los ojos, sintió el abrazo de Dash y buscó a su padre por medio de la Fuerza, y lo sentía cada vez más cercano.
El comandante Raddus decidió estrellarse contra la mundonave tras sufrir muchos daños. La mayoría de los refugiados lograron escapar en las balizas pero no todos han podido correr con esa suerte, la llegada de los mandalorianos salvaron el día. Dos cruceros estelares y un escuadrón de cazas llegaron al centro de batalla, apoyando al agotado escuadrón republicano, quienes se acoplaron al Orgullo Mon Cal.
Los mandalorianos no pudieron tomar la Joya de Chandrilla, por la cual la llenaron de explosivos y salieron raudamente, minutos después el crucero estalló y entre el fuego y el humo, los mandalorianos y la Nueva República, saltaron al hiperespacio.
Pero ambos tomaron caminos distintos: el Orgullo Mon Cal hacia Coruscant mientras los mandalorianos hacia las Regiones de Expansión.
...
Shara despertó en una cama blanca, se sentía cansada pero el dolor ya se había ido. Se tocó el brazo, sintiendo un parche de bacta y luego el cabello, notándolo húmedo.
—¡Shara!
La joven aprendiz giró la cabeza, encontrándose con la mirada preocupada de su padre.
—Pensé que ya habías salido de aquel crucero. Dash me contó.
—No todos se habían ido, papá. Tenia que quedarme.
Poe acarició la mejilla de su hija y besó su frente.
—Tengo miedo de perderte. Ya es duro tener a ustedes tres en el frente.
—No te preocupes, papá. Superaremos esto—se aferró a la mano de su padre—¿Hacia donde nos dirigimos?
—A Coruscant, llegaremos en cualquier momento. Ahí terminarás tu recuperación, el tanque de bacta curó la mayoría de tus heridas pero aun así, tu rodilla no puede hacer mucho esfuerzo.
—Entiendo—exclamó con pesar, el hecho de no hacer nada mientras sus compañeros luchaban contra los vong no le hacia mucha gracia.
—No será mucho tiempo, volverás recuperada.
—¿Tu equipo esta bien?
—Snap sufrió un golpe y kare perdió a su droide, pero todos estamos bien.
—Son el Escuadrón Espectro, la élite de la Nueva República—exclamó con orgullo, Poe sonrió por primera vez y se puso de pie.
—Descansa, pequeña.
Poe Dameron salió de la habitación, y Shara miró hacia el techo. Cerró los ojos, sumiéndose en la meditación profunda, usando la Fuerza para curar sus heridas.
Dash ingresó a la habitación para saber el estado de salud de su amiga de la infancia pero al verla meditando, decidió no interrumpirla, ya que sabia lo que hacia y sin hacer ruido, se sentó en la silla, acompañándola y preguntándose quien era aquel guerrero que sabía usar la Fuerza.
