¬ ¿Por qué no te vas conmigo?

¬ Eh?.- miré sorprendida a mi interlocutora.- ¿Contigo?

¬ Bueno, no tenemos por qué permanecer juntas todo el tiempo. Pero un viaje no te caería mal.

Elika miró a la distancia, disfrutando el aire que pegaba contra su rostro, como si no le importara nada más. La imité. Se sentía bien.

¬ Yo voy a aprovechar ahora que todo está bien.- dijo ella.- Soy joven, tengo dinero, y quiero conocer el mundo. Harvey decidió su camino. Yo seguiré el mío.

¬ Pues no suena mal. Puedo aprender mucho en otro país. Pero mi familia…

¬ Nunca dejará de ser tu familia.

¬ Y mis amigos…

¬ Nunca dejarán de ser tus amigos. ¡Vamos! Un año no te hará mal. Quizá hagas fama, consigas trabajo, y… bueno, ya veremos qué decide el destino.

Estaba a punto de responder, cuando un niño de casi tres años se me acercó corriendo, y en un segundo estuvo encaramado sobre mí.

¬ ¡MELISSAMELISSAMELISSA! – y me enseñó un bicho que había capturado.

¬ ¡Pobre bichito! Está muy lindo Tom, pero déjalo ir.

Él obedeció. Lo miré fijamente un instante, a esos ojos ligeramente rasgados, pero del mismo azul que los ojos de mi madre, y los míos.

¬ Tommy, dime, ¿cuidarías a mamá por mí?

¬ Eh o.o? ¿A dónde vas? ¡No te vayas, Melissa!

¬ No me iré por siempre, Tom. Quiero aprender muchas cosas para enseñártelas. Será un pequeño viaje. Pero no puedo irme, a menos que prometas que vas a cuidar a mamá. ¿Lo prometes?

¬ Etto…¡Si! ¡Prometido ^.^!

Después de eso, como buen niño con exceso de energía, salió disparado a perseguir a otros niños en la fiesta.

¬ Bueno Elika, creo que partiré en tu barco.

¬ No te apresures, Melissa, aún faltan unas semanas. Pero mientras, podemos volver a disfrutar de la boda. Quiero preguntarle a Millenium dónde compró su hermoso vestido de novia.


ELEMENTAL

ÚLTIMO CAPÍTULO, parte IV.- En peligro.

¬ ¿De qué es tu libro?

¬ De un detective.

¬ ¿Qué detective?

¬ Holmes.

¬ ¿Y te gusta?

¬ No, lo estoy leyendo porque es muy aburrido.

¬ ¿Y si te aburre, por qué lo lees?

¬ Era un sarcasmo.

¬ Ah. ¿Quieres jugar? ¡Tengo una caja entera de tiza de colores!

¬ Ahm, no, gracias.

¬ Anda, vamos. Sé dibujar un dinosaurio trepando por un arcoíris, ¿te enseño?

¬ No.

¬ ¡Ándale!

¬ Noooo!

¬ ¡Vamos!.- le quita el libro.- ¡Alcánzame!

¬ ¡Ey, ese libro no es mío, dámelo!

¬ ¡Sólo si prometes salir a jugar conmigo ^^!

¬ ¡No!

¬ ¡Vamoooooos!

¬ ¡Dame el libro!

¬ ¡Miriel! No seas pesada, devuélvele el libro a Benjamin.

La niña obedeció de mala gana ante el regaño de su madre. Hizo un puchero y dejó a Ben solo. Él, triunfante, volvió a sentarse y continuó su lectura intentando concentrarse lo más que podía.

¬ Lo lamento Milly, es un poco huraño.

¬ No lo lamentes, las niñas pueden ser muy insistentes. Si lo sabremos tú y yo :P ¿Me pasas ese frasco?

Era genial ayudar a cocinar a Milly, en su propia cocina. Vivía en una gran casa donde apenas cabía su numerosa familia. Ben y yo estábamos de visita después de dos días de nuestra estadía en Amestris.

¬ Mamá…- dijo Arianne interrumpiendo en la cocina.- ¿Cuándo va a venir papá?

¬ Dijo que venía en camino, quizá un par de días más. Descuida, sabes que le gustan los viajes calmados.

¬ ¡Pá!

¬ ¡Vaya!.- exclamé mirando al bebé que estaba en mis brazos.- Es tan pequeño y ya habla.

¬ Sólo balbucea…Pero bueno, Miriel dijo sus primeras palabras apenas cumplió un año, no me extrañaría que Owain se adelantara a eso.

¬ Mamaaaaaaaaaaa…- dijo Arianne de nuevo.- ¿Y si le pasó algo malo?

¬ Nada malo le ha pasado, Ari. Los militares no viajan solos.

¬ Pero mamáaaaaaaa…

¬ ¿Qué te parece si vas al buzón a ver si hay alguna carta de tu padre que yo no haya visto?

De mala gana Arianne salió de la cocina. Por un instante me sentí abrumada al imaginarme en el lugar de Milly.

¬ ¿Cómo haces para no estallar, Milly? Y encima de todo, sigues tan fresca como si nada.

¬ Te acostumbras a cada mundito dentro de esas cabecitas. Dentro de sus diferencias, son casi como un solo ser compuesto de cuatro personitas. Ya viste la energía y la inquietud, ahora, si no me equivoco, seguiremos con las necesidades fisiológicas…

¬ Mamá…- dijo la pequeña Padme entrando a la cocina.- Tengo hambre.

¬ Ya casi está la comida, tesoro. Sigue tu siesta.

¬ Pero tengo hambre.

¬ Tía Melissa me ayudará y acabaremos pronto, ¿vale?

Padme se encogió de hombros, bostezó, y volvió a su colchoneta como si nada.

¬ ¿No te gustaría tener más hijos, Melissa?

¬ ¡Qué va! Apenas puedo con uno. Te admiro, Milly.

¬ ¿Por multiplicarme por mitosis? ¡Jaja! Vamos Mel, nosotros tuvimos una casa estable, trabajo estable, todo estable desde un inicio. Tú tuviste que pasar carencias y viajes para sacar adelante a Ben, y con todo y eso te hiciste de tu famita en el otro continente. Yo te admiro.

¬ ¿Acaso es la hora de las complacencias? Me estoy sonrojando, Milly. Mejor dime, ¿cuándo regresas al cuartel?

¬ En cuanto se resuelva lo de Brechtar.

¬ ¡Qué cínica eres!

¬ No soy cínica…- Milly se sonrojó.- Tengo un bebé y tres niñas…

¬ ¡Ya no soy una niña! .- gritó Arianne desde la otra habitación.

¬ Bueno, un bebé, dos niñas y un monstruo.- cierra la puerta de la cocina.- No puedo darme el lujo de arriesgarme ni un pelo. Ni a ellos. Ya tuve mi dosis de asesinos seriales en mi juventud.- y me mostró el brazo que había sido fracturado por Cicatriz hacía muchos años.

¬ …Elisya está en el caso.

¬ Tranquila Mel. Las cosas son diferentes. Brechtar no tiene los poderes de Cicatriz y en definitiva es mucho más despistado. Lo atraparán en cualquier momento. El Führer está poniendo todos los recursos necesarios.

¬ Ja, el Fuhrer…- sonreí. – Es una lástima que esté tan ocupado como para pasar a saludarlo.

¬ Ni siquiera yo lo veo. Pero me agrada que esté en esa posición. Claro, siempre y cuando no cumpla lo de hacer reglamentarias las minifaldas en la milicia…

Milly apagó la estufa, tomó una porción de estofado con una cuchara y probó.

¬ Bueno, le falta un poco. – dijo…activando un círculo de transmutación que llevaba grabado en un anillo.- Listo. Adoro la cocina molecular. ¡Arianne!

¬ ¡Mande!

¬ Pon la mesa. ¡Y ven cuando te llamo, no me respondas a gritos!

¬ Ash, ¿por qué yo?

¬ Dile a Miriel que te ayude. Pongan cubiertos extra para Melissa y Ben.

¬ ¡Oh no! .- dije.- No creo que nos quedemos a cenar, Milly. Tengo una cita…

¬ ¡Caray! Llevas dos días aquí y ya tienes citas, picarona.

¬ No, Milly ¬¬cenaremos con mi familia.

¬ Ah :v ¿ni siquiera un plato de estofado?

¬ Gracias Milly, pero no quiero arruinarnos el apetito. Será mejor que nos despidamos de una vez.

¬ Como gustes, Mel. De todas formas, te espero pronto, ¿no?

¬ ¡Claro! Pasado mañana quisiera ir a comprarme un vestido para la boda de Ely. ¿Vamos?

Milly asintió, justo en el momento en que se escuchaba la cerradura de una puerta abriéndose. Miriel y Padme emprendieron la carrera, y Owain se puso a dar saltitos emocionados en mis brazos.

¬ ¡Papá! ¡Te extrañé mucho!

¬ ¡Pá, pá, déjame darte un beso!

¬ ¡Agú!

¬ ¡Wow, tranquilos todos! Es el huracán más hermoso que me ha recibido. ¿Dónde está mi…- ahí, él me miró.- campeón?

Pasaron unos segundos para que me reconociera.

¬ ¡Melissa-san!

¬ Cielos, ¿quince años y sigues hablándome tan respetuosamente? ¡No me hagas sentir más vieja!

Alguien entró detrás de él, cerrando la puerta a su paso. Inmediatamente las niñas posaron su atención en él.

¬ ¡Hola tío Fletcher!

¬ ¡Hola niñas!…¿Eh?…¡Melissa! ¡Melissa Hughes!

¬ La misma. Y ustedes, los mismos inseparables hermanos Tringham.


Caminamos hacia casa de mamá, donde estábamos quedándonos Ben y yo. Había gente en las calles, pero parecía que nadie tenía prisa, todos querían disfrutar de esa hermosa noche de primavera.

¬ Melissa…

¬ ¿Si?

¬ ¿Por qué Milly se hizo novia de Horo aunque ya había besado a Russell?

¬ Creo que en ese momento le gustaba más Horo. La distancia con Russell contribuyó a ello.

¬ ¿Y por qué terminaron?

¬ Las cosas no resultaron miel sobre hojuelas, como Harvey pensaba.

¬ ¿Pero por qué?

¬ Hay personas que son compatibles, y hay personas que no lo son.

"Tú y yo no somos compatibles, Melissa, entiende…"

¬ ¿qué te ha parecido conocer a mis amigos?

¬ Es como si los personajes de un cómic hubieran cobrado vida!.- dijo Ben, sonriente.- Aunque…No sé. Saber que son humanos después de todo, es raro.

¬ Con lo poco que has visto de Amestris, ¿te gustaría quedarte?

¬ No sé.- dijo él, encogiéndose de hombros.- Es muy poco tiempo aquí.

Llegamos a casa. Apenas abrí la puerta, Ben entró corriendo.

¬ ¡Buenas noches, abuela!

¬ ¡Hola Ben! ¿Qué tal se la pasaron?

¬ Seré feliz si no vuelvo a ver a Miriel Tringham en mucho tiempo.

¬ No seas duro con ella.- le dije.- Sólo quería ser amable.

¬ Pero dobló una esquina del libro. ¿Y si Tom se molesta?

¬ ¡No me molestaré!.- dijo Tom, entrando en la estancia después de lavarse las manos.- Los libros son para usarse. Qué bueno que llegaron, te tengo una muy buena noticia, Mel.

¬ Dime.

¬ Pues no sólo te conseguí una entrevista de trabajo. Seguro tu currículum les pareció impresionante, porque el mismísimo señor Cadwell quiere verte.

¬ ¿De verdad?

¬ Si, el próximo jueves a las cinco y media de la tarde. Aquí está la dirección, es un restaurante.

Tomé el papel. Sudé frío por unos segundos, y recé porque nadie lo hubiera notado. Eso había sido muy fácil…quizá demasiado fácil.

¬ ¡Eso es magnífico! – dijo mamá.- Es bueno que reconozcan tu talento de inmediato, hija. Esto amerita un buen vino, iré a la cava a ver qué tenemos…

¬ Vamos mamá, aún no tengo el empleo, es sólo una entrevista ñ.ñ


¬ ¡Pónganlo ahí! Si, ahí. ¡No, ahí no!…Exacto, ahí. Más adelante, más adelante…¡Perfecto! Ahora traigan las otras cinco carpas :3

¬ Cielos, pareciera que todos tienen prisa aquí…

¬ Gracias a ti, insecto, que decidiste venir por estas fechas, es que tengo que trabajar a marchas forzadas para tener todo listo para la boda de mi hijo.

¬ ¿No es demasiado ostentoso? La mansión ya es ostentosa en sí…

¬ ¡Claro que es ostentoso! Es digno de serlo. No se casa cualquiera, oh no, se casa un Dunkhelsin, y eso merece todo lo ostentoso y rimbombante del mundo. Estará la crema y nata de todo Amestris, será el acontecimiento social del año.

¬ No recuerdo haberte visto tan feliz y dedicada, Kureyo. Es más, pensé que no te gustaban las fiestas.

¬ No me gustan, por eso estoy haciendo una que en verdad me guste :3

Mientras los mozos arreglaban el jardín, los gigantescos arreglos de flores y árboles, mesas , sillas y carpas por doquier, Kureyo me invitó al fin a entrar a la "casita". Hacía varios años que Kure había decidido recuperar la propiedad de la mansión Dunkhelsin, que había sido de su familia por muchas generaciones, y que ella y Ryen habían dejado en el olvido por razones personales. Ahora estaba perfecta, en forma, y lista para ser la sede de la boda de Will Roy y Elisya.

En la estancia principal de la mansión, un gran y cómodo salón de baile, había una pintura gigante de la misma Kureyo.

¬ Pues si que te tomaste muy en serio lo de retomar la mansión, Kure.

¬ Solía haber retratos de varios miembros de mi familia, pero se perdieron con el paso de los años. Bill hizo esta pintura y pedí que la colgaran para que, dentro de muchos años, algún Dunkhelsin diga '¿Ya viste a la tátara-tatara-tatara abuela? Era muy hermosa, espero ser aunque sea una décima parte de lo que fue ella'.

¬ He de reconocer que Billy tiene talento, te hizo ver mucho más hermosa de lo que en realidad eres.

¬ Carajo, es una lástima que yo sea tan madura como para golpear a una mujer de 39 años.

Reímos, mientras caminábamos a otra sala, algo más confortable para platicar. Kureyo pidió que nos trajeran bebidas, y nos sentamos cerca de la ventana, desde donde ella podía seguir monitoreando los arreglos para la boda.

¬ ¿Por qué no hay fotos de Bill en ninguna parte?

¬ Claro que las hay, sólo no has visto bien.

¬ ¿Y cuándo regresa él? Dijiste que estaba en la galería Winchester…

¬ Seguro se desvió a otro lugar. La galería Winchester es la mejor colección de arte de Amestris, y como nos llevamos bien con el dueño, no me extrañaría que se hubieran ido en busca de algo nuevo para la colección, o que estén organizando una exposición para Bill.

¬ Y el dueño es Howl, ¿no?

¬ Y su mujer.

¬ Jeje… ¿Y esa pintura? .- pregunté señalando un cuadro que estaba colgado sobre la chimenea. - ¿También la hizo Bill?

¬ No. Ese cuadro es obra mía.

¬ Vaya, parece antigua.

¬ No es 'tan' antigua. La hice cuando tenía unos trece años. – suspiró.- Poco antes de que mis padres murieran asesinados.

¬…¿Eh?

¬ Vamos, ¿no recuerdas la historia? Mi padre murió en un ataque, mi madre aparentemente huyó, Ryen y yo nos quedamos solos y toda la fortuna de los Dunkhelsin se me fue intentando salvar a mi hermano. Claro, lo que no nos fue robado.

¬ Cierto, ya recuerdo. – y también recordé que jamás había escuchado a Kureyo mencionar a su madre. Siempre se refería a ella como 'esa perra' o 'esa desgraciada'.

Sin dejar de ver la pintura, Kureyo decidió contarme la historia. Parecía que me hubiera leído la mente.

¬ ¿Recuerdas un viaje que hice unos años antes de que te fueras, Melissa?


¬ ¡Mamá!.- gritó el pequeño con voz ahogada, como si estuviera a punto de llorar.

¬ ¡Nada de llanto! Quedamos en que te quedarías tranquilito. Mami se tiene que ir por unos días, la tía Riza te cuidará muy bien, te consentirá mucho y jugará contigo n.n…¿por qué no te quedas un momento con Black Hayate? Mami y Riza deben platicar.

El pequeño asintió, acercándose al can que lo examinaba con curiosidad. Riza y Kureyo se sentaron en la mesa a unos pasos del niño, lo bastante lejos para que no las escuchara, pero cerca para vigilarlo.

¬ Te lo agradezco muchísimo, Riza, no tenía idea de con quién podría dejarlo. - dijo Kureyo tomando un poco de café que la rubia le había servido cuando llegaron.- …Y ya sabes: nada de mimos, ni de juegos, se tan dura con él como lo serías con Black Hayate.

¬ ¡Jajaja! Pobre criatura, tener una madre como tú…No sé cómo es que ha llegado hasta los dos años. Y por cuidarlo no te preocupes, estoy encantada, en esta casa nunca pasa nada nuevo.

¬ Me apena un poco pedirte esto, que cuides a Willy en tus vacaciones…

¬ Te digo que no es nada, de todas formas no tengo nada mejor que hacer…- Riza ensombreció un poco su expresión.- …Desde que el Coronel dimitió a su cargo, el rango de Teniente no me hace mucha gracia.

¬ Me lo imagino, jeje.

¬ Me pregunto por qué decidió irse al norte. Pero bueno, si hiciera una lista de todas las cosas que no comprendo. ..Los alquimistas son gente muy complicada. Por ejemplo, no comprendo por qué no le has dicho a nadie quién es el padre de tu hijo…

Como siempre que le preguntaban, Kureyo se puso a la defensiva.

¬ Es por frases así que decidí irme de esta ciudad. El hecho de que siempre te estén juzgando por lo que haces en tu vida es muy incómodo. En cuanto comiencen las campañas políticas, me largo.

¬ No te estoy juzgando, Kureyo. Es tu vida y tú sabes lo que haces. Además,! mira! Tú sola has sacado a este pequeño adelante, y creo que eres una buena madre. Y con lo que ganas en el cuartel sería absurdo que no pudieras criarlo. Debo confesarte que, cuando volviste con él, me moría de curiosidad por saber quién era el padre, aunque creo que sabes el motivo…

Tras un largo sorbo de café, durante el cual Kureyo parecía muy pensativa, ésta terminó por soltar un suspiro.

¬ Riza…mi vida cambió mucho en muy poco tiempo. Un día estaba con mi hermano en casa, sólo haciendo trabajo de oficina…Y al otro día estaba en otra casa, con esa bolita de carne a mi cuidado. Las cosas cambiaron mucho para mí desde que Melissa entró a mi vida. Ese bicho estuvo metido en tantos enredos, que creo que terminé por agarrarle cariño. ¿Sabes por qué decidí irme de viaje en este momento?

¬ Pues no, no lo sé, pero, por las cosas que me has dejado para Willy, debe de ser un tiempo prolongado…

¬…Hace un tiempo, Melissa me entregó algo que me escribió el Sr. Elric.- Riza hizo una expresión de sorpresa.- …Verás, mi padre, Arthur, y Hohenheim, eran buenos amigos. Fue este último quien me hizo interesarme en la alquimia. Era un muy buen sujeto.

¬ ¿Y qué te escribió, como para que decidieras ir a buscarlo?

¬ Jaja, no lo busco a él…

&&&&&&Flash Back&&&&

¬Buenos días, Kureyo…

¬ ¿Eh?…¡Buenos días, Elric-san!

¬ Lamento irrumpir así, pero la mucama me dejó pasar.

¬ Me da gusto n.n! Pero temo que papá no está, él y mamá salieron desde la mañana con Ryen.

¬ Oh cielos, espero no ser inoportuno…- Hohenheim dejó su abrigo en un sillón, y se sentó en el descansabrazos, mirando lo que hacía Kureyo.- …Vaya! Ese es tu nuevo cuadro?

¬ Mas o menos…- dijo la pequeña Kureyo alejándose un poco para ver sus trazos en el lienzo.- …No estoy muy segura de cómo seguir.

¬ ¿Le has preguntado a tu corazón?

¬Usted siempre me dice que se pinta con el corazón n.n y procuro hacerlo siempre, pero…Esto lo veo un poco difícil…Realmente no sé cómo seguir…y mi tutor regresa el fin de semana…Caray -.-

¬ Pues yo creo que vas muy bien…- Hohenheim se levantó de su asiento, y examinó el lienzo por unos segundos más de cerca.- …Aunque, creo que podrías extender un poco el color por aquí…quizá unas veladuras por acá…Ahm…¿Puedo?

¬ ¡Claro! No sabía que usted pintaba…

El hombre tomó la paleta de colores que le ofreció Kureyo, el solvente, el pincel, y miró nuevamente el lienzo…

¬…Si he de ser franco contigo, Kure-chan… No se pintar :P

¬ O_O demonios…No vaya a arruinarlo Dx!

Hohenheim trazó con delicadeza unas líneas rojas, siguiendo el camino que había dejado Kureyo, expandiendo el carmín para dar forma a los pétalos de una hermosa rosa roja en un florero, alumbrada por una vela, sobre fondo oscuro. Con mucho cuidado hizo florecer la rosa, y a pesar de que supuestamente no sabía pintar, sus trazos eran ágiles y a la vez delicados, dejando a la pequeña Kure absorta con tal gracia.

¬Lo hace muy bien, Elric-san!

¬ ¿Tú crees? Quizá venga contigo entonces a estudiar pintura, jeje.

…En el segundo en que le tomó voltear a ver a la niña, el frasco de solvente se volteó. Al notarlo, Hohenheim intentó atraparlo en el aire. Pero, al querer detener la caída del solvente, éste rebotó en su mano, volcó, la tapa semi-puesta se salió, y fue a derramar todo el contenido a lo largo del lienzo, empapando éste y claro, escurriendo los colores.

¬…Por todos los cielos O.O…Lo lamento Kureyo- chan n.n

¬ O_O MI CUADRO!...

¬ Ahm…esto fue demasiado para mi ñ_ñU…Temo que la pintura no es lo mío…Lo lamento muchísimo, en verdad. Bueno, quizá aún tenga remedio, si me lo permites…

¬¡No, espere!…- Kureyo lo detuvo de hacer una transmutación.- …Espere un poco…observe!

Los colores se diluían lentamente, dando la impresión de que la rosa se agachaba. El rojo se fundió con el marrón casi al final del lienzo…parecía sangre. Una bella rosa que moría desangrada.

¬ Creo que ahora me gusta más…Muy bien, Elric-san!

¬Muchas de las mejores cosas salen sin que estén planeadas eh?…Espero que de aquí ya sepas para dónde llevar tu trazo…

¬Perdón Elric-san pero…este ya no es mi lienzo…Me honraría mucho que usted se lo quedara.

¬ Oh no Kure-chan, no podría…

¬ Pero usted fue quien le dio ese toque…En serio, quédeselo por favor!

¬Es un detalle muy bello de tu parte. Y para serte sincero, me gusta mucho. Estoy seguro de que a Trisha le gustará. Lo llevaré a casa de sus padres, en Cindeer. Pero, ¿Por qué no me ayudas a darle un toque final? Lucirá mejor si lo presumo como 'el cuadro hecho por la hija prodigio de Arthur Dunkhelsin'…

¬ Y lo firmaremos los dos n.n!…Se llamará…

&&&&&&&&&&&&&fin del flash back&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

¬ La Rosa Muerta.

¬ Vaya…quién lo hubiera dicho…Imagino entonces que ese cuadro debe tener mucho valor para ti, Kureyo.

¬…Yo diría que el cuadro por sí mismo…lo es todo…

¬¿Viajarás casi a otro país para recuperar ese cuadro?

¬ Ese cuadro no me pertenece, en realidad solo quiero echarle una ojeada. Cielos, creo que estoy hablando de más, pero no te preocupes, volveré antes de las candidaturas y prometo contarte todo.

¬ Solo no hagas nada tonto Kureyo, recuerda que aquí tienes a alguien esperándote.

¬ Será mejor que me vaya Riza…tendré cuidado, lo prometo.

Kure tomó su bolso y miró a su retoño una última vez antes de ir a la puerta. Will vio a su mamá con sorpresa, como si no esperara que ella se fuera, a pesar de que ya se lo habían dicho. Riza estaba preparada por si tenía que contener un ataque de lágrimas (a punta de pistola).

¬…Bueno, Will, regreso algún dia….- y azota la puerta.


¬ Camino al sur, me encontré con Alphonse Elric…

¬ ¡Claro, recuerdo eso! Al nos lo comentó cuando nos vimos en Aquora. Que ibas a un lugar llamado Cindeer.

¬ Así es. "O tu rosa muerta amará en Cindeer", me dijo Hohenheim en la nota que me envió contigo. Tenía que saber qué significaba.


Kureyo llegó a Cindeer un par de días después de encontrarse con Al. Era un poblado pintoresco al sur de Amestris que no recibía demasiadas visitas, por lo que su llegada no pasó desapercibida por los habitantes que inmediatamente se ofrecían para hacerla de guías. Sin embargo, ninguno de ellos supo qué responder cuando les preguntaba acerca de la casa de 'los abuelos Elric', cuestión un poco tonta considerando que eran los abuelos maternos de Ed y Al, y ni siquiera se apellidaban Elric. No tenía más pista para comenzar que aquella dulcería grande descrita por Alphonse.

Tan buena suerte tuvo Kureyo, que inmediatamente al preguntar por la tienda le indicaron la dirección. Era un establecimiento con muchos años y generaciones de empleados. El río mencionado por Al estaba ahora cubierto, formando un canal de desagüe. Y en los alrededores había varias casas, tanto viejas como nuevas. Optó por preguntar en la dulcería.

¬ Buenas tardes… Disculpe, ¿usted conoce cuál es la casa de los abuelos Elric?

¬ ¿Disculpe?.- respondió el anciano dueño del local.

¬ Que si usted conoce la casa de los abuelos Elric…

¬ ¿Qué si me llamo Erick? No, mi nombre es Fred…

¬ ABUELOS ELRIIIIC!

¬ ¡AH, los abuelos de Erick! No, ni idea de quienes son.

¬ ¡Buenas tardes! .- saludó una joven llegando de atrás del mostrador .- Disculpe, el abuelo no entiende muy bien, ¿qué se le ofrece?

¬ Estoy buscando un lugar. La casa donde vivían los abuelos maternos de Edward Elric, seguro han escuchado de él.

¬ Eh…Si, he escuchado de él. Pero no tenía idea que tenía familia cerca de aquí.

¬ Carajo, y no tengo idea del nombre de sus abuelos… ¿Tiene un teléfono que me preste?

¬ ¿Qué esto le parece rupestre? ¡No venga a insultar mi tienda, jovencita!

¬ ¡Calma, abuelo! Si, pase por aquí, por favor.

Kureyo usó el aparato para llamar a casa de Melissa, sólo para que la sirvienta le dijera que Mel había salido de viaje a Aquora.

¬ ¿Para qué me llamabas?

¬ Supuse que tu obsesión por Edward Elric te habría llevado a conocer información importante, quizá tú sabrías sobre los abuelos maternos de esos dos.

¬ Mi obsesión ¬¬…Bueno, continúa.

¬ Vaya, qué oportuna es esa sabandija… ¡Un momento! Alphonse Elric iba también a Aquora, tal vez haya llegado ya. ¿Y cómo conchas voy a saber dónde se hospeda Hughes? Maldita sea…

¬ ¿Está bien, señora?

¬ Señora ¬¬… Si, todo bien, gracias.

¬ ¿Le puedo ofrecer algo de tomar?

¬ Este…Si, gracias. Eres muy amable.

La chica condujo a Kure a la parte principal de la tienda, donde le ofreció sentarse a la barra por encima del vitral que resguardaba cientos de dulces artesanales.

¬ Esto está un poco muerto, ¿no es así?.- comentó la capitana mientras le servían jugo.

¬ Es por la temporada…No tenemos muchos visitantes en estas fechas, pero ya estamos acostumbrados. ¿Cuál es su nombre?

¬ Oh, no me había presentado… Capitán Kureyo Dunkhelsin, Cuartel General de Central.

¬ ¿Militares?.- espetó el anciano, que ahora si había escuchado bien.- ¿Por qué vienen militares a este pacífico pueblo? ¡No tendrán nada de mi, NADA!

El anciano se encerró en lo que parecía una alacena. La chica se puso nerviosa.

¬ ¿Pasa algo?

¬ E-el abuelo siempre es así…je je je…- respondió la chica mirando de reojo la puerta por la cual había desaparecido su abuelo.

¬…Muy bueno el jugo, ¿Puedo tener más?

¬ Este…si, si, cla…¡oh!

¬ El jugo lo sacaste del lugar a donde se encerró tu abuelo, no?

¬ Si…Si…Eh…

¬ Niña, ¿Qué esconden? Se enteran que soy Alquimista Nacional y empiezan a actuar raro…

¬ ¿Alquimista Nacional?…¡Oh cielos! .- la chica rompió a llorar.- ¡He escuchado que los alquimistas tienen poderes…por favor, no me lea la mente!

¬ eh o_O?

¬No somos gente mala, señora… Por favor, perdónenos nuestras deudas.

¬ ¡No me encontrarán con vida! .- gritó el anciano desde dentro de la alacena.

¬ Ok, oficialmente, estoy asustada…- dijo Kureyo levantándose.- ¿De qué demonios me están hablando?

¬ ¿Acaso no viene usted a cobrarnos la deuda por todos los años sin pagar servicio de agua?

¬…No…

Por un instante, todos se quedaron en silencio mirándose unos a otros. Hasta que el anciano salió de su encierro con cautela.

¬ ¿Ya se fue la vieja esa?

¬ ¡¿QUÉ?!

¬ ¡Abuelo, silencio!…No viene a cobrar…

¬ ¡Suficiente, me largo! .- dijo Kureyo levantándose de golpe.- Aún tengo que buscar el cuadro, y no puedo creer que ya sea más de una cuartilla de relleno en conversaciones sin sentido. ¡Hasta nunca!

Kureyo se dirigió a la salida.

Pero, por un instante, se fijó en algo puesto sobre el marco de la puerta.

¬ Eso…¿Cómo lo obtuvieron?- preguntó, sobrecogida, mirando una pintura enmarcada que representaba una rosa roja, algo diluída sobre el fondo negro-marino, dando la impresión de que gotas de sangre rojas escurrían por sus pétalos y le daban un aspecto marchito.

¬ Lo compré en una venta de garaje hace muchos años.- dijo el anciano admirándolo.- Cuando se mudaron unas personas a una casa de por aquí, sacaron todas las cosas viejas que encontraron, y entre ellas estaba ese cuadro, a mi esposa le gustó.

¬ Le doy cinco dólares por esa pintura.

¬ Imposible, es invaluable, a mi esposa le gustaba mucho.

¬ Cincuenta.

¬ Hecho.

Kureyo pagó, descolgó el cuadro, dio las gracias, y salió. Al fin había encontrado el motivo principal de su viaje. Al llegar a la posada donde se hospedaría, llamó a casa de Riza en Central.

¬ Hawkeye, ¿diga?

¬ Hola, ladilla.

¬ Kureyo, qué gusto escucharte, ¿todo bien?

¬ Todo de maravilla, ya encontré lo que buscaba, me hospedaré esta noche y saldré mañana con rumbo a casa. ¿Cómo está Will?

¬ Muy bien, es muy tranquilo, no me ha dado guerra…Lo tienes muy bien educado.

¬ Claro, es un Dunkhelsin.

¬ Entonces, estarás de vuelta en unos…¿dos días?

¬ Es lo más seguro. Muchas gracias por tu tiempo, Riza , hasta luego.

Después de su llamada, Kureyo se sentó un largo rato en la cama, relajándose mientras le daba vueltas en la mano a la pequeña nota escrita por Hohenheim. 'O tu rosa muerta amará en Cindeer'. Ahí tenía de vuelta su cuadro, la rosa muerta, hallada en el poblado de Cindeer. ¿Y qué más? ¿Qué esperaba Hohenheim que ella encontrara en aquel cuadro?

"Esto es un anagrama", le había dicho Alphonse. En su mente, Kureyo había guardado varias combinaciones posibles de palabras con la frase en cuestión.

O TU ROSA MUERTA AMARÁ EN CINDEER

Nash-Dunkhelsin-Elric—Dublit.

¬ Ese anciano…- pensó en voz alta.- Sabía que me gustaban los acertijos desde niña, pero me pregunto qué pretendía que yo hiciera con este mensaje. Menciona Dublit, pero vine a parar a Cindeer, donde encontré lo que buscaba. Y el nombre de mi…de la esposa de mi padre, oculto en esas letras… Pero no puedo atar más palabras que tuvieran coherencia con una frase.

Contempló luego el cuadro por mucho rato sin percatarse de cómo pasaba el tiempo. En sus memorias buscaba encontrar también aquel cuadro, tal como lo había pintado y cómo había quedado después de que Hoen-san le vertiera encima diluyente. El cuadro era idéntico al que ella recordaba, pero algo le decía que no era el mismo cuadro. Era diferente, pero no podía saber en qué.

Ya era de noche, y Kureyo no tenía ni pizca de sueño. Salió de la habitación, rumbo al patio trasero de la posada, con el cuadro entre sus brazos, esperando descansar la vista a merced de la noche.

La luz de la luna resplandeció ante los ojos de la Alquimista de la Noche. Era cierto, le encantaba estar ahí, pero recordar el origen de sus transmutaciones no le era nada grato. Y Ryen…Su querido hermano Ryen, el pobre pequeño enfermizo 'condenado' a hacer alquimia sin círculo durante el día. Pero ella había aprendido más cosas de la oscuridad de la noche, donde los sentidos se disparan y te hacen más hábil para detectar algunas cosas.

Fue así que Kureyo detectó una muy sutil diferencia en su cuadro. Pero no en el dibujo en sí, si no en el material con que estaba hecho. Lo examinó detenidamente a la luz de la luna…

¬…¿Una marca de agua?…Pareciera que las puntas de los pétalos forman…algo…

Una línea muy delgada y visible sólo a la luz de la luna unía las puntas de los pétalos derretidos, formando un círculo de transmutación. Un círculo que sólo había visto en otro lado: como un diminuto lunar en su seno derecho.

El corazón le palpitaba rápidamente. El trazo estaba hecho con una delgadísima capa de agua roja, imperceptible a simple vista pero destelleante en aquella noche clara. Al observarlo detenidamente, pudo notar algunas diferencias en el círculo de transmutación del cuadro y en el que estaba plasmado en su cuerpo, de forma que parecían complementarse si se los uniera a ambos. Tan claro como el agua. Sin perder más tiempo, Kureyo decidió activar ambos círculos de transmutación.

Por un instante Kureyo sintió que despegaba su alma de su cuerpo, pero no tuvo miedo. Fue un ínfimo segundo en el que le pareció escuchar risas de niños pequeños que materializaban una entrada frente de ella. La Puerta. Pero la transmutación se detuvo de golpe. Kure reaccionó. Estaba en el suelo, de rodillas a la mitad de aquel patio. El cuadro estaba en el suelo, adherido al pasto y con el círculo de transmutación brillando. Y justo a un lado del cuadro, en el mismo césped, se había abierto una fosa que parecía tener escaleras. Kureyo se asomó lentamente y, cuando verificó que era seguro, exploró algunos metros debajo de aquella terregosa entrada secreta.

Todo parecía en orden, y las escaleras no parecían tener fin. Sin pensarlo mucho, y con el corazón a mil por hora, Kureyo regresó a la posada por algunas provisiones, y se lanzó a explorar la escalera infinita, cerrando la entrada, y sólo con la luz de una pequeña lámpara de aceite.


¬ Si fuera otra persona, me habría asustado de saber que se lanzó a lo desconocido, pero tratándose de Kureyo Dunkhelsin…

¬ Adivina cuánto tiempo tardé en bajar.

¬ No sé… ¿Cuatro, cinco horas?

¬ Cerca. Dos semanas.

¬ ¿DOS SEMANAS? ¿Pero qué coñ…?

¬ Cuando me quedé sin provisiones ya era demasiado para volver. A ratos el camino se hizo estrecho, húmedo, o seco, o se conectaba con otras escaleras que venían de arriba, pero mi objetivo fue siempre bajar.

¬ ¿Qué comiste? ¿Y el agua? ¿Y el baño?

¬ Nimiedades, siendo alquimista, sería absurdo que no pudiera fabricar mi propio alimento o encontrar agua en medios hostiles.

¬ Cielos, llevo tanto tiempo sin alquimia que lo había olvidado.

¬ Pues, así fue que tardé todo ese tiempo en llegar, pero yo sentía que había sido un mes. No tuve conciencia del tiempo hasta que estuve de vuelta en central. Pero para eso, todavía faltaba un poco. Finalmente vi una luz a la distancia. Todo mi cuerpo me dolía, sentía mis articulaciones deshechas pero continué lo que había comenzado. Para cuando llegué al final de la escalera, tuve que pasar una o dos horas acostumbrándome de nuevo a la luz. Sentía mi cuerpo más ligero, la mente un poco más clara, y la ansiedad desbordándome. Hasta pensé que la música que escuchaba era producto de mi imaginación, pero no.


Kureyo llegó a la ciudad subterránea, iluminada tenuemente por algún misterioso resplandor a la distancia, desde donde parecía provenir aquella repetitiva música melancólica. Siguió avanzando más y más, hasta lo que parecía ser un anfiteatro en ruinas.

El centro de aquella enorme ciudad perdida estaba destruido parcialmente, como si se hubiera dado una batalla reciente. La música era clara y provenía del anfiteatro. Kureyo se detuvo una vez más a descansar, preparándose mentalmente por lo que sea que fuera a encontrar ahí. Y algo le decía que no podía ser nada bueno.

¬ "O tu rosa muerta…".- dijo en voz alta, leyendo una vez más la nota de Hoen. – Y esta palabra oculta en el anagrama. "Dante". Esa…

Mágicamente, el cerebro de Kureyo se encargó de ordenar otras palabras, como si estuviera esperando aquel momento definitivo para mostrarle el mensaje claro.

¬ "Romina". "Madre". "Dante". ¿Pero qué…? Si sólo tomo las iniciales de los nombres que están aquí…¡Claro, era eso! ¡Que estúpida fui!

O TU ROSA MUERTA AMARÁ EN CINDEER

Nash-Dunkhelsin-Elric—Dublit.

Se transformó en:

DANTE NO ES TU MADRE. RECUERDA A ROMINA.

¬Romina …Romina…

"La familia Dunkhelsin presenta orgullosa su nueva galería de arte. Esta galería fue iniciativa de la señora Romina Dunkhelsin…"

"¬ Voy a donde enterraron a mi madre.

¬ Ryen estúpido, ella no murió, sólo escapó como una rata.

¬ Romina nunca habría hecho eso, quizá lo imaginaste"

¬ ¡TÚ!.- gritó alguien en medio de aquella desolación.

La voz era distorsionada, pero se escuchaba por encima de la música. Kureyo se levantó y se puso en guardia.

¬ ¡tú! ¡No puedo creerlo, eres tú!.- volvió a gritar aquella voz. Kure identificó la procedencia, parecía venir de un edificio cercano al anfiteatro.

¬ ¡Identifícate!

De entre las sombras de aquel edificio emergió lo que parecía ser una persona, una persona que caminaba con dificultad y que seguía escondiéndose en las sombras parcialmente. De lo poco que se alcanzaba a ver es que se trataba de una chica de cabello corto. Llevaba un vestido rosa, muy viejo y gastado. Sólo podía verse la mitad izquierda de su cuerpo.

La otra mitad de su cuerpo estaba envuelta en sombras y en algunas mantas oscuras.

¬ Niña…La niña Dunkhelsin.

¬ ¿Quién eres? ¿Qué es este lugar?

¬ Ven. Ven. Acércate, quiero verte. Hace tanto no te veo.

¬ ¡Voy a volarte en pedazos si no me das respuestas!

¬ Soy Dante, mi niña. Y al fin viniste a mi.

¬ Dante…

"Dante no es tu madre, recuerda a Romina."

¬ ¡TÚ NO ERES MI MADRE!

¬ Pero sigo siendo Dante.

¬ ¿Qué pasó ese día? ¡Dímelo! ¡Dime lo que pasó!

¬ ¿No quieres volver a ver a tu hermano?

Kureyo se detuvo en seco. Dante sabía que la tenía.

¬ Sé que tu hermano ya no está en este mundo. Mi niña, mi niña, no eres mi hija de sangre, pero si en alma. Acércate más, deja que pueda verte, deja que…

¬ ¡NO, NO, BASTA! No puedo, no…¡Dime todo lo que sabes, ahora!

¬ Acércate. Acércate…- Dante estiró una mano temblorosa.- ¡No sabes cuánto te extrañé!

Dante avanzó unos pasos, saliendo de las sombras. Lo que sea que cubriera la mitad de su cuerpo se destapó. Y ahí estaba Gluttony, el homúnculo enloquecido, y con su grotesco cuerpo totalmente deformado mientras sus grandes mandíbulas estaban trabadas y devorando parte de una pierna, el torso y el brazo derecho completo de la mujer . Dante avanzaba con mucha dificultad, cargando a cuestas con el horrible homúnculo, cuyo cuerpo parecía aún más grande y deforme de lo que se podía apreciar. Kureyo se quedó quieta, sin bajar la guardia, al notar que Dante no podía avanzar con firmeza.

¬ Si tú eres Dante…¿Quién…?

¬ Esa. Ella. Tú y tu hermano eran perfectos. Pero esa estúpida se interpuso en mi camino.

¬ ¿Quién?

¬ Tu madre, Romina Dunkhelsin.

En un instante, y con agilidad sobrehumana, Dante saltó con todo y homúnculo pegado a ella, con la intención de alcanzar a Kureyo. En el último segundo, ella se salvó, transmutó unas estructuras para detener a su atacante, y se alejó lo más rápido que le permitía su cansado cuerpo.

¬ Ella lo arruinó.- vociferaba Dante con voz grutural mientras intentaba alcanzar a Kureyo.- tú eras el soporte principal, y tu hermano el secundario. Pero ella prefirió morir. Prefirió que la tomara a ella. Tan débil, tan tonta, no me servía para nada.

Kureyo transmutó unos proyectiles, con los que ganó tiempo para esconderse y tomar aliento. Dante seguía gritando, pero no usaba alquimia. Kure notó esto, y pensó en aprovecharlo a su favor.

¬ Niña. – decía Dante mientras buscaba a Kureyo .- Los niños Dunkhelsin eran el nuevo recipiente.

¬ ¿Recipiente de qué? .- gritó Kure, mientras colocaba su trampa.

¬ Mío. Eran mi más grande obra. Dividir mi alma en dos cuerpos. Pero esa estúpida interfirió. Luego él llegó. El alma de tu hermano quedó lastimada. Tú fuiste más fuerte. Claro, seguro no lo recuerdas. Es probable que tus recuerdos se hayan quedado en La Puerta.

¬ ¿Qué pasó con Romina?

¬ La ocupé a ella. Tuve que escapar. Luego encontré a una anciana alquimista en Dublit. Me ocupé de ella, antes que el cuerpo imperfecto que ocupaba terminara de pudrirse.

Dante destruyó algunos edificios. Por fortuna, Kure se había alejado unos instantes antes.

¬ Te apuesto a que tu hermano cruzó con mucha facilidad la Puerta.- dijo Dante con voz intrigosa. Parecía moverse más rápido, ayudada por el cuerpo del homúnculo que la seguía devorando parcialmente.- ¿No quisieras verlo?

¬ ¡Eso es imposible!

¬ Está vivo, y lo sabes. Despréndete de tu alma y esta pasará sin problemas. Déjame usar tu cuerpo.

¬ Lo lamento mucho.- dijo Kure saliendo de su escondite.- Pero Ryen estará bien, y mi hijo me necesita mucho más.

La gran Alquimista de la Noche activó su trampa con la presa dentro. Había trazado un enorme círculo de transmutación para sellar y contener energía, pues sospechaba que habría un gran catalizador en el cuerpo de Dante con el cual controlaba al homúnculo. Y no se equivocó: la transmutación dio lugar a que, en un mili segundo, lo que quedaba de Dante fuera devorado por varias cabezas que crecían del deforme monstruo que ella misma había creado. Parecía incluso que la transmutación no se detenía ahí, puesto que Gluttony seguía creciendo, gritando, retorciéndose, y escupiendo chorros y chorros de agua roja.


Nos quedamos en silencio unos minutos. Yo no podía con la expectativa.

¬ ¿Y luego? ¿Qué era esa cosa? ¿Cómo lo derrotaste?

¬ Hubiera sido muy estúpida si me quedaba a averiguarlo.

¬ ¿Lo dejaste así?

Kureyo asintió, y luego le dio un sorbo a su té.

¬ Pues si. Aproveché la confusión para largarme. Cuando alcancé la superficie, resulta que estaba en los suburbios de Ciudad Central. Un policía me ayudó , y me dijo que un destacamento había estado buscándome todo ese tiempo por orden de la Teniente Hawkeye. Se preocupó porque no llegué en los dos días que le dije.

¬ ¿Pero qué pasó con esa criatura? ¿Sigue allá?

¬ Claro que no. Alphonse la usó de catalizador para abrir la puerta. Aquel día en que las naves y las armaduras llegaron.

¬ ¡Ah!…Cielos, qué historia. Y en todos estos años, no te habías dignado a contármela.

¬ Ya no la consideraba importante.

¬ Entonces, ¿por eso decidiste recuperar la mansión de tu familia?

Kureyo miró por la ventana, pero parecía mirar a algún lugar de su mente.

¬ El día que nos atacaron, Dante consiguió separar unos instantes mi alma y la de mi hermano. Pero mi madre, Romina, nos defendió, y su cuerpo fue ocupado por Dante antes de que Hohenheim nos rescatara. Claro, todo esto es hipotético, porque no recuerdo nada de ello. Supongo que estuve unida a Dante en algún momento, y como cuando volví en mí, lo primero que vi fue a Dante huyendo en el cuerpo de mi madre, mi cerebro se encargó de hacer la conjetura de que mi madre nos había hecho eso y abandonado. Sin embargo, Ryen siempre lo supo. Pero yo no le di oportunidad de hablarlo algún día.

Alguien llamó a la puerta.

¬ Adelante.

¬ Madame.- dijo un mayordomo vestido de negro.- Telegrama desde Ciudad del Este.

¬ Léelo.

¬ Es del amo William. Dice que se encuentra en busca de un material para sus lienzos, pero que estará de vuelta en un par de días. El señor Winchester lo acompaña.

¬ Magnífico. Contéstale por favor, Tanaka. Dile que venga con cuidado, y que no olvide que hay que corregir los últimos detalles a su smoking.

El mayordomo asintió y se retiró.

¬ Entonces, Bill y Howl se llevan muy bien…

¬ Así es. Desde que Billy era pequeño.

¬ Qué raro.

¬ Yo no lo veo raro. Howl siempre le tuvo cariño a mi hijo, y en vista de la galería que él y Rita construyeron, y siendo mi Bill tan aficionado al arte, era natural que tuviera acercamiento con los Winchester.

¬ Qué lindo.

¬ Ven.- dijo Kureyo levantándose.- Me gustaría que vieras más de sus pinturas…te has perdido de quince años de un genuino artista.


¬ Vaya, qué bien arreglados! Parece que van a ver a la reina de Xing.

¬ No exageres, Melissa.- dijo Ben, apenado, desviando la mirada.

¬ Diviértanse mucho.- dijo ahora mamá a su hijo y nieto.- y recuerden regresar antes de las seis.

¬ Abuela…- Ben revisó sus bolsillos rápidamente.- No encuentro la tarjeta que me regalaste.

¬ ¿Cuándo la viste por última vez?

¬ Ahm…creo que cuando me la diste.

¬ Ven, vayamos al estudio a ver si sigue ahí.

Mamá y Ben fueron hacia el estudio, donde seguro habían dejado la tarjeta de visitas frecuentes en museos que mi madre le había regalado a su nieto. Tom, que esperaba conmigo, estaba a punto de seguirlos, pero lo detuve.

¬ Tom, espera, quiero pedirte algo.

¬ ¿Eh? Si, dime, Mel.

¬ Antes que nada, muchas gracias por pasar tiempo con Ben, y por llevarlo hoy al museo.

¬ Oh, no agradezcas eso, es mi sobrino, y además me cae muy bien.

¬ Yo…quisiera pedirte un favor.

¬ ¡Claro! Lo que quieras.

¬ Bueno, hoy es mi entrevista de trabajo…

¬ Así es.

¬ Conoces el lugar donde me citaron?

¬ Si.

¬ Podrías…¿Podrías llevar a Ben ahí, a eso de las cinco y media?

¬ ¿Eh?…bueno, claro que puedo, está a unas cuadras del Museo Militar. Pero tu entrevista es a las cinco, ¿no?

¬ si, por eso quiero que tú y Ben estén ahí a las cinco y media por favor.

¬ Pues…claro Mel, no hay problema.

Tom estaba a punto de preguntar algo más, pero mamá y Ben llegaron. Éste último, radiante, con su nueva tarjeta de descuentos.

¬ Cuando juntes ocho visitas, te darán un regalo sorpresa.- le dijo mamá.- Y tendrás entrada preferencial a muchos museos y exposiciones.

¬ ¡Muchas gracias abuelita! Espero que me de tiempo de juntarlas todas mientras estemos aquí. ¿Cómo puedo pagártelo?

¬ Un beso a tu abu será más que suficiente, Matt.

Sonreí, mientras mi hermano y Ben salían a la aventura. A decir verdad, ya no estoy muy segura de cuánto tiempo nos quede aquí.

Salí un par de horas antes para pasar a ver a Milly. Comimos juntas, y fuimos por un helado para Padme y Owain (Arianne y Miriel habían salido con Russell).

¬ No te preocupes por acompañarnos de vuelta Mel, no quiero que se te haga tarde para tu entrevista.

¬ Todavía quedan veinte minutos. No puedo dejarte volver sola con estas dos criaturas.

¬ No te dará tiempo de ir y volver…Tú tranquila, puedo con esto, no se te olvide que tengo bastante experiencia como madre xD

¬ Mami, tengo hambre.

¬ Acabas de comer helado, Padme.

¬ Pero tengo más hambre.

¬ Al menos déjame parar un taxi. – y sin esperar respuesta, le hice señal a uno que iba pasando.

¬ Está bien, me iré en taxi. ¿Te veré en la noche?

¬ Pues…si te soy franca, no tengo idea de lo que pasará, así que no puedo prometerte nada.

¬ Al menos una llamada, por favor. Quiero saber cómo te fue.

¬ De acuerdo.

¬…No estés nerviosa, Mel. Verás que todo saldrá bien.

¬ No puedo evitarlo…pero si, confío en que todo salga bien.

Milly subió al taxi, pero antes de irse, bajó la ventanilla para preguntarme una última cosa.

¬ Mel, ¿es cierto que hoy decidirás si se quedan o se van?

¬ Todo depende de esta entrevista…

¬ No deberías poner todas tus expectativas en este encuentro. Piensa en todos los que los queremos a ti y a Ben.- suspiró.- …Ya se que llevas planeando esto por años, pero recuerda la teoría del caos: no puedes hacer nada contra lo que no tienes previsto. Relájate.

¬ Má, tengo hambre.

¬ ¿A dónde los llevo, señora?

¬ A donde esta niña no muera de inanición, por favor. Nos vemos, Mel.

Me despedí con un gesto, y caminé hacia el restaurante donde sería mi entrevista. Pasé por el museo militar, y no pude evitar pensar si habrá sido correcto pedirle a Tom que llevara a Ben a mi entrevista. Pero Milly tenía razón, llevaba planeando esto por mucho tiempo, y lo más correcto era hacer partícipe de ello a mi hijo.

Llegué a la cita ocho minutos tarde. El capitán me pidió mi nombre, y me condujo a una mesa que tenía reservación. Todo se movía en cámara lenta. Incluso mi paso se desaceleró un poco. Pensé que iba a morir de nervios, pero no fue así. Ni siquiera cuando vi a Lewis Cadwell sentado a la mesa, esperándome.


¬ Bueno Melissa, ha sido un gran viaje, pero teníamos que decir adiós en algún momento.

¬ Te deseo mucha suerte en tu gira, Elika. Y gracias por todo.

¬ Ni lo menciones, fue un placer. Si cambias de opinión y decides volver después, recuerda que en dos meses zarparé de vuelta a Amestris.

¬ No te preocupes, estoy segura de que estas tres semanas se irán como agua.

Terminé de despedirme de Elika, que se alejó con su caravana de productores y maestros que la acompañaban. Yo me quedé sola, con mi pequeño baúl de viaje a mi lado…y que noté que me iba a costar mucho trabajo cargar sola.

Improvisé unas rueditas para mi baúl y me desplacé algunas calles, hacia la dirección que Elika me había dado. Como en todas las ciudades, las zonas portuarias suelen ser barrios pobres y peligrosos, y al parecer el nuevo continente no era la excepción. Toda la gente me miraba, y cuchicheaban en vez de ofrecerme ayuda. Apenas había comenzado mi aventura.

Viajé al nuevo continente para probar suerte. No estaba huyendo, no por tristeza, no por soledad o amargura, simplemente para conocer nuevas oportunidades. Tenía mi viaje planeado inicialmente para tres semanas…pero mi baúl decía que no aguantaría ni dos días.

¬ ¡CARAJO!¿Cómo se me ocurrió traer esta cosa? De haber sabido que Elika iría a otra parte… ¿y bien? .- revisé el mapa y la dirección escrita.- Según ella, la casa que me prestaría está en aquella dirección…

Miré una empinada cuesta arriba. Tragué saliva, miré mi baúl, y …pues no me quedaba otra más que arrastrarlo hacia arriba rogando porque sus llantitas no terminaran de ceder. Caminé pesadamente, a una tercera parte del camino sentía que no podía más, pero las miradas curiosas alrededor me motivaron a no detenerme.

Un 'crack' hizo que el corazón me diera un vuelco.

¬ …No, por favor, por favor… NOOOOOOOOO!

Y mi baúl salió rodando cuesta abajo, al ceder, no las llantitas, si no la manija de la que lo sujetaba.

¬ ¡CUIDADO ABAJO, CUIDADO!

Una anciana pasaba…

¬ ¡SEÑORA, QUÍTESE!

…y un muchacho se tiró sobre mi baúl, literalmente. Rodó todavía un poco más, deteniéndose justo antes de atropellar a la anciana que miraba la escena, divertida.

Bajé corriendo lo más que pude sin tropezar. Mi baúl se había abierto, y mucha de mi ropa estaba ahora dispersada en la calle, y sobre aquel chico.

¬ ¡Lo siento mucho, lo siento, lo siento!.- le dije, recogiendo lo más que podía.

¬ No te preocupes…- me miró.- No eres de por aquí, ¿verdad?

¬ Es muy obvio? T^T

¬ Jaja, un poco. ¡Auch!

¬ ¡Tu brazo! Te has lastimado por mi culpa!

¬ Nah, yo tuve la culpa por lanzarme así a atrapar tu baúl.

¬ Te lo agradezco mucho…Déjame ver si tengo algo aquí para curarte.

¬ No pasa nada n.n me he lastimado peor en el muelle.

¬ ¿Trabajas en el puerto?

¬ Si. Soy cargador…- esto último lo dijo con una mezcla de desagrado.

¬ Jeje, no lo pareces.

¬ Pero puedes aprovecharte de ello. Puedo ayudarte a llevar tu maleta hasta tu destino.

¬ ¡Pero esto está muy empinado!

¬ Subo esto todos los días con costales de harina o semillas, tu baúl será pan comido.

Aquel chico de piel bronceada se levantó, se limpió la sangre de su brazo raspado, y cargó mi baúl como si nada una vez que terminamos de guardar mis cosas. Tenía brazos fuertes, mente ágil, y voz profunda y elegante. Sin embargo, rompiendo con el estereotipo de hombre de trabajo rudo, estaban esos ojos grises como el cielo nublado, que le daban un aire de ser incomprendido que no había vuelto a ver.


¬ ¡Melissa! Cielos, en verdad eres tú. .- dijo él levantándose para saludarme de cerca. Me dio un apretón de manos, luego un abrazo y finalmente un beso en la mejilla.- En cuanto vi tu currículum, pedí verte de inmediato, pero la empresa me tuvo muy ocupado. ¡Siéntate! ¿Quieres comer algo?

¬ Gracias, pero ya comí. Qué gusto verte.

¬ Qué efusividad. ¡Pero no te preocupes! Supongo que me lo merezco. Bueno, si no te molesta, pediré un platillo, muero de hambre. ¿gustas champagne, vino…?

¬ Vino está bien.

¬ Camarero, por favor, su mejor vino y tabla de quesos para la dama. Y para mí, lo de siempre.

¬ En seguida, señor Cadwell.

¬ No puedo creer que estés frente a mí, Melissa. Parece que fue ayer cuando levanté tu ropa interior de la calle y la guardé en ese viejo baúl xD . ¡Te ves preciosa! Toda una mujer de mundo. ¿Sabes? Algo me decía que algún día te iba a encontrar en Amestris.

¬ Pues es mi tierra natal.

¬ Creo que por eso vine acá. Oye, y ese chico Farman, es tu…?

¬ Mi hermano.

¬ ¡Qué pequeño es el mundo! Es un chico muy inteligente, de gran talento. En cuanto acabe sus estudios, tendrá un lugar seguro en mi empresa.

¬ Escuché que llevas poco tiempo con tu negocio…

¬ Un par de años. Empezamos muy bien en Amera, pero sabía que el verdadero crecimiento y oportunidades se darían en este lado del mundo, y Amestris resultó la cuna perfecta para mis creaciones. Nunca habría llegado hasta acá de no ser por ti.

¬ No exageres.

¬ ¡No exagero! Desde que trabajábamos juntos, tu visión del crecimiento siempre te trajo a tu tierra natal, y no te equivocabas.

Lewis siguió hablando mientras él comía y yo tomaba una copa de vino. Mientras, escuchaba todo lo que había hecho con su trabajo en estos años.

¬ Creo que ya hablé demasiado. Ahora tú dime Mel, ¿a qué te dedicas? ¿Y a qué viniste a Amestris?

¬ Vine a ver a mi familia y amigos. Hace años que no tengo trabajo formal, vivo de regalías y a veces doy clases particulares.

¬ Pues si quieres trabajo, ni lo dudes, en Industrias Cadwell tendrás un puesto asegurado. ¿Cuánto tiempo piensas quedarte?

¬Aún no lo sé.

¬ Espero que sea mucho tiempo. A mi empresa le vendría muy bien una mente como la tuya. Podemos hacer negocios como en los viejos tiempos.

¬ Pues…si, claro.

¬ Mel.- Lewis dejó de lado sus cubiertos y servilleta, una vez que terminó de comer.- En verdad…no sabes cuánto quería verte. Sé que puede sonar ilógico, pero créeme, por mucho tiempo tuve deseos de verte. Y ahora que te tengo enfrente, quiero decirte algo…

Lewis me miró con esos ojos color cielo nublado. A pesar de su edad, sus ojos no habían perdido esa chispa de inventiva y jovialidad de cuando lo conocí. De no ser por unas pocas canas en su cabello negro, hubiera pensado que el tiempo retrocedió quince años. Él sonreía.

¬ Gracias, Melissa.

¬ ¿Gracias por qué?

¬ Por haber confiado en mí, hace tantos años. Por haberme ayudado a salir de ese desgraciado muelle. Te debo muchísimo, en serio…Y sé que no fui un buen compañero, espero que haya una forma de compensártelo.

¬ No me debes nada, de verdad.

¬ ¡Pero quiero ayudarte! Es más…no sabes cómo quisiera tenerte cerca una vez más.

¬ …¿A qué te refieres?

¬ Quiero….- me tomó una mano.- …Melissa, ¿aceptarías…ser mi socia?


¬ ¿Tu socia?

¬ ¡Claro! Escucha, tengo ideas increíbles, podríamos revolucionar la industria, y tú eres una mujer preparada que no le teme a arriesgarse a un negocio. ¡Vamos!

¬ ¡Si! ¡Me encantaría, sí!

¬ Ya tengo el contrato de asociación, tengo las bases legales…Hace falta el capital inicial.

¬ ¿Mitad y mitad?

¬ ¡Si! Según mi plan, esto empezaría a rendir frutos en un par de meses. Pero ya dijiste que no tienes prisa.

¬ Lewis, hay una falla en tu plan.

¬ ¿Crees?

¬ Vives a tres horas de aquí. Venir a trabajar diario al muelle era medianamente redituable, pero si esta empresa no va a dar rendimientos inmediatamente, ¿cómo harás para pagar los viajes diarios?

¬ Yo…ahm…

¬ Ven a vivir aquí.

¬ ¿En serio?

¬ Claro que hablo en serio. Si este ya es nuestro centro de operaciones, ¿por qué no vivir aquí los dos? Hay dos habitaciones, y el lugar es muy grande para mi sola.

¬ Yo…yo…

¬ ¿Qué dices?

¬ …Nunca podré terminar de pagarte todo lo que haces por mi, Melissa.

¬ ¡No me debes nada! Además, esta industria será de los dos, tengo que poner mi parte.

¬ ¿Pero a la dueña no le molestará?

¬ Ella volvió a Amestris hace meses, y dijo que no había problema de que yo me quedara mientras siguiera pagando la renta :P

¬ ¡No se diga más! Mañana mismo me mudaré.

¬ ¿Mañana? ¿Y tu familia?

Lewis se encogió de hombros.

¬ Mejor piensa cómo se llamará nuestra empresa.

¬ Ya lo tengo :3

¬ ¡Dímelo! No puedo con el suspenso.

¬ ¿Qué te parece 'Industrias Hughdwell'?

¬ ¡Jajaja! Pues no suena tan mal. ¿Y por qué no Cadghes?…No, no suena tan bien xD

¬ pues hay que decidirlo hoy para meter el registro en Hacienda, socio.


¬ No busco nada de tu empresa, Lewis, más que un puesto laboral.- sonreí. – En serio, no quiero revivir buenos tiempos ni nada. Quisiera simplemente no ser una carga mientras estamos con mi familia.

¬ Considéralo hecho. Podrías presentarte mañana mismo si quieres. ¿Necesitas un adelanto?

¬ No, esta invitación será suficiente, gracias.

¬ De acuerdo. Oye, ¿escuché bien? ¿Estamos? ¿Quiénes?

¬ Mi hijo y yo.

Lewis abrió mucho los ojos y esbozó una gran sonrisa.

¬ ¡Un hijo! Una hora sentados aquí, y no me habías dicho nada de un hijo. ¡Qué sorpresa! ¿Cómo se llama?

¬ Benjamin Matthew.

¬ Vaya…- Lewis sonrió con nostalgia.- Es un nombre muy lindo.

¬ Gracias. Además, le queda muy bien.

¬ Cielos, me he perdido de más cosas de las que pensé. Melissa, con un hijo. ¿Viajaste desde Amera con un hijo a cuestas? Me encantaría conocerlo.

¬ Ehm, pues…- miré el reloj.- De hecho…

¬ Mira.- Lewis sacó unas fotos de su cartera.- Ella es mi esposa, Maggie, y mi hija Elainne.

¬ Oh…tienes una familia.

¬ Son hermosas, ¿verdad? Conocí a Margaret en Amera, quería ser mi secretaria pero no calificó. Aún así nos seguimos frecuentando, y nos casamos antes de un año. Fue amor a primera vista. Me ha acompañado a todos nuestros viajes, pero cuando nació Ely decidimos sentar cabeza aquí. Tiene cuatro años.

¬ Pues te felicito, son una familia pintoresca.

¬ Me encantaría que pudiéramos reunirnos. Le he hablado a Maggie de ti…quizá por eso se opuso a que le pusiera tu nombre a nuestra hija.

¬ ¿De verdad ibas a llamar Melissa a tu hija?

¬ Si, lo pensé mucho. Es un nombre muy bello. Al menos, siempre lo he pensado así. Ahm, lo siento, ¿tienes prisa?

¬ Eh…si, un poco. Debo encontrarme con alguien.

¬ ¡Me hubieras dicho! ¿Quieres que te acerque a alguna parte?

¬ No hace falta Lewis, gracias. Disculpa que te deje así, pero ya es un poco tarde y en serio debo encontrarme con alguien.

¬ Ni lo menciones, adelante. No te atrevas a pagar nada, déjamelo a mí.

¬ Gracias.- nos levantamos y nos dimos la mano.

¬ Gracias a ti, Mel. ¿Te espero mañana a trabajar?

Suspiré…

¬ ¿Sabes Lewis? Creo que no me quedaré mucho tiempo en Amestris.

¬ ¿Qué? Pero si hace un momento dijiste…

¬ dije que no sabía cuánto me quedaría. Acabo de decidir que no mucho, así que no me puedo comprometer con un puesto de trabajo.

¬ ¡No me hagas eso, Mel!

¬ ¿Qué no te haga qué?

¬ Eh…Discúlpame. Es que pensar en volver a trabajar contigo, sencillamente me parece algo demasiado bello. En serio, estoy seguro que la productividad en mi empresa se vería considerablemente engrandecida, si decides unirte a nuestro equipo de trabajo.- me da una tarjeta.- Por favor, llámame, y en cuanto te decidas, te estaremos esperando con los brazos abiertos en Industrias Cadwell. Si necesitas algo, cualquier cosa, llámame, te antenderé enseguida, tengo ojos en toda la ciudad.

¬ Claro. Muchas gracias Lewis, fue bueno verte de nuevo.

Me despedí, aunque él insistió en que me quedara un rato más, pero me fui de todos modos. Pasaban de las seis y media, el museo militar había cerrado hacía media hora, y agradecí que Tom se hubiera olvidado de lo que le encargué.

Pero…a dónde irás?

¬ No estoy seguro, pero no puedo seguir aquí. Estoy estancado. Tengo muchas cosas en mente, la empresa está arruinada y si quiero una oportunidad en la vida, debo ir solo.

¬ Llevamos cuatro años trabajando juntos, ¡podemos seguir!

¬ ¡No Melissa, no quiero! ¡No puedo y no quiero! Tengo que hacer esto solo…Tú me has ayudado demasiado, ¡todo te lo debo a ti! Y yo soy un inútil, un vago…si tu no hubieras llegado a mi vida, no habría salido nunca de ser cargador. Tengo que probarme a mí mismo que puedo hacer algo bien para variar."

¬ Qué ingrato.- Me dijo Milly, ofreciéndome una taza de té y galletas recién hechas.- Ni siquiera una disculpa te dio por la forma en que se largó…

¬ No se que esperaba Milly. No debí buscarlo…

¬ Debiste cobrarle lo que te quedó a deber.

¬ El dinero va y viene.

¬ Sabes que no hablo del dinero.

Bebí un sorbo de té. Milly decidió dejar de ser dura conmigo.

¬ Y entonces, ¿qué harás? ¿Te quedarás o volverás a Amera?

¬ Creo que volveremos. Es todo lo que Ben conoce, es su tierra natal, y me gustaría que creciera en ese ambiente.

¬ Lejos de su familia y amigos…

¬ Milly…

¬ ¿Adivina quién me envió un telegrama?

¬ Eh…

¬ ¡Harvey!

¬ ¿De verdad?

¬ ¡Si! Dice que vendrá pronto.

¬ ¡Genial! Espero que todavía sigamos aquí, me gustaría mucho verlo.

¬ Viene relativamente seguido a vernos, pero creo que ya se estableció bien en otro país, por eso no viene tan seguido. Además, viajar con una chiquilla a cuestas no es fácil.

¬ Pero es rico, no debería tener problemas xD

Terminé mi té, y luego miré el reloj. Eran las ocho y algo.

¬ Cielos, creo que me excedí un poco, mamá debe estar preocupada.

¬ Tienes casi cuarenta años, Mel…

¬ Ser más vieja no hace que deje de ser mi madre :P

¬ Jaja de acuerdo xD – me acompaña a la puerta.- Los esperamos mañana a comer.

¬ Claro que si. Nos vemos Milly.

Caminé hasta la casa, aprovechando mi rato de soledad. No recordaba cuándo había sido mi último momento de soledad…Cierto, hacía mucho tiempo que no tenía un rato para mí sola. Desde hacía nueve años que no me había separado de Ben prácticamente ni un día, hasta sentía que nos habíamos vuelto simbióticos, o como dice Milly, 'partes de una misma persona'. Pero, qué tanto de esa persona era Benjamin, y qué tanto Melissa?

Francamente, aún no decido si quedarnos, o irnos. Estos días aquí parecen haber servido a Ben de mucho, ya no es tan huraño y le gusta probar cosas nuevas. Y ya no me ha hecho preguntas raras acerca de que alguno de los Elric pudiera ser su padre. Inevitablemente, en algún momento de su vida, Ben me había preguntado por qué él no tenía papá y otros niños si. Creo que las respuestas tempranas lo dejaron satisfecho, pero me moría de miedo al imaginar cuando llegara a la adolescencia y se preguntara aún más cosas…

Quizá si deberíamos quedarnos, me ayudaría mucho tener a mi familia cerca, para ayudarme a criar a Ben en un ambiente más cálido y amoroso. No me gustaba que fuera huraño, aunque haya sido mi culpa, pero es parte de una personalidad que me encanta de él. Estoy segura que será un hombre muy fuerte cuando sea mayor. Y haré lo posible porque no pase las cosas que yo viví.

Llegué a casa, y justo antes de abrir la puerta, decidí que le preguntaría si quería quedarse en Amestris. A fin de cuentas, todo lo hice pensando en él. ¿O en los dos? ¿O en mi?

¬ ¡Bienvenida hija! .- dijo mamá al recibirme.- ¿Cómo te fue, te dieron el trabajo?

¬ Dijeron que me llamarían.

¬ Oh, eso es bueno! Espero que te den el puesto, y que tú y Matt se queden por mucho mucho tiempo.

¬ Gracias má. ¿Ben está en su habitación? Necesito hablar con él.

Mamá parpadeó dos veces y me miró un instante en silencio.

¬ ¿No estaban contigo?


Las siguientes horas se tradujeron en agonía, una desgastante e intensa agonía. No había rastro de Tom ni de Ben por ninguna parte. A pesar de que ya era noche, Elisya se las arregló para interrogar a personal del museo, donde le dijeron que si habían visto a dos chicos con las características de los desaparecidos, pero que habían abandonado el museo aproximadamente a las cuatro y media. Desde entonces se les perdió el rastro. Me sentía muy culpable, pasé por ahí justo a esa hora, y no tuve la curiosidad de buscarlos, todo por querer hablar con el idiota de Lewis. Mi cabeza palpitaba y dolía, sólo podía escuchar una palabra en mis pensamientos, una y otra vez: Benjamin, Benjamin, Benjamin, Benjamin…

Llamaron a la puerta, mamá atendió corriendo. Eran su esposo y Elisya, que volvían de hacer otras pesquisas.

¬ Tenemos ya a los cuerpos policiacos buscando en toda la ciudad.- dijo Farman, intentando parecer tranquilo.- Encontrarlos es su máxima prioridad.

¬ Seguimos buscando testigos, tengo que hacer unas llamadas…- dijo Elisya corriendo al teléfono.

Era casi la una de la madrugada, cuando alguien llamó a la puerta. Era Milly, ataviada con su uniforme militar.

¬ ¡Millenium!

¬ Discúlpenme por no venir antes…- dijo sentándose junto a mi madre y a mi.- Estuve buscando todo lo que pude…Y…

¬ ¿Qué pasa? .- pregunté con un hilo de voz al notar que el rostro de Milly se ensombrecía.

¬ Temo…Temo que el modus operandi es muy similar al de Brechtar.

¬ ¡no, NO!

¬ Mel, tienes que calmarte. Necesito que tengas la mente clara…necesitamos tu ayuda.

¬ Yo estoy tras de Brechtar.- dijo Elisya.- ¿Tiene algo más, Mayor Tringham?

¬ Sólo estas pistas. La zona es nueva para Brechtar, pero no así el tipo de lugar: un sitio concurrido, conocido, la hora del día, la falta de testigos…

¬ Pero Brechtar…- Elisya tragó saliva.- Tiene la fama de alejar a sus víctimas, y asesinarlas cerca de su zona de encuentro. No es secuestrador.

¬ La última vez que atacó a alguien, fue cerca de la estación de policía al sur de la ciudad. La víctima fue Allan Reggies, sargento en activo del cuartel que apenas había sido ascendido a Operaciones Especiales. Al parecer lo apartó de alguna manera de la multitud y lo mató frente a dos de sus hijos, uno de los cuales resultó herido. Todo este proceso le tomó aproximadamente veinte minutos, dentro de la misma zona donde Reggies había sido visto por última vez en compañía de su familia. Hasta el momento, no hemos encontrado rastro de que Tom o Ben hayan sido atacados, eso es una buena señal.

¬ Se conocen.

¬ …Pues si Mel, son familia…

¬ ¡No! Conocen a Brechtar. ¿De qué otra forma conseguiría alejar a más de una persona sin usar fuerza?

¬ Pues…Es una teoría que ya había planteado, pero no cuadra. Es posible que use algún otro engaño…

¬ No, tienen que conocerlo. Debe de haber una persona en común con las muertes pasadas.

¬ Ya lo investigamos. En un par, si había personas conocidas, pero las investigamos a fondo, y nada. De ahí en fuera, las víctimas no tenían gran cosa en común, salvo su índole militar y alquimista.

¬ ¡Mi Thomas no es militar, ni alquimista!.- chilló mamá sin poder contenerse.- ¡Él no le hace daño a nadie! ¡Es un chico muy bueno, y además va con un niño! ¡¿qué clase de ser horrible atacaría un par de inocentes?!

Sonó el teléfono. Elisya se apresuró a contestar.

¬ ¿Diga?…¡Capitán Jamestown! Gracias al cielo, no habíamos podido localizarle. .. Sí, estamos en ello… Nada aún ,Capitán, ya peinamos la zona y no hay nada de ellos… De acuerdo, mandaré el cerco, y después…¿Qué? ¿Cómo? ¡No, un momento, este es mi caso!…¡Es mi familia!…Ahm, discúlpeme Capitán. ..Si, no volverá a pasar. ..Entendido… - cuelga.

¬ ¿Qué pasó?

¬ Mayor Tringham, la han dejado a cargo. Jamestown ha dejado muy en claro que no quiere que me involucre.

Elisya se quitó el saco y lo arrojó lejos de sí.

¬ Bien, no me involucraré como militar, pero si como persona.

¬ ¡Hija!.- dijo Glacier-san.- ¡Por favor, no hagas una tontería!

¬ No la haremos. ¿Verdad Melissa?

Miré a Ely. Tan fuerte y bella, decidida y tenaz, me inspiró de inmediato a limpiarme las lágrimas y levantarme.

¬ ¿Qué hay que hacer?

¬ Melissa, Ely, por favor…tráiganlos de vuelta sanos.

¬ ¡No puedo permitir que hagan esto!.- dijo Milly.- …Al menos, no solas. Vayamos todas, mientras los destacamentos buscan pistas, llevaremos a cabo un operativo más discreto. Coronel Farman, por favor, quédese aquí, tengo una teoría pero es necesario que usted esté al pendiente del teléfono.

¬ De acuerdo.

Eran las dos de la mañana. No había nadie en las calles. En un momento me topé con un par de vagabundos a los que interrogamos rudamente, sin éxito. Cerca del museo militar había un cerco policiaco pero no habían encontrado ni una señal de violencia. Mi teoría de que quien sea que se los hubiera llevado los conocía se reforzaba, pero no terminaba de cuadrarme qué relación tendría Tom con la milicia, o más aún, que Ben aceptara seguir a un perfecto extraño, por más que su tío hubiera insistido, cosa que Tom no haría con Ben…

Miré a un poste de luz. Un aparato grande que no era un transformador estaba colocado a buena altura. Parecía una cámara…

"…Tengo ojos en toda la ciudad".

¬ ¡Claro!.- saqué la tarjeta que Lewis me había dado.- ¡El revolucionario sistema de vigilancia por cámaras! Y la gente que lo creía loco…

¬ ¡MELISSA!.- me gritó Ely, que estaba con unos policías atendiendo una señal por radio.

¬ ¿Qué pasa?

¬ ¡Lo encontraron!

Benjamin. Benjamin. Benjamin. Benjamin. Benjamin…

El alma se me fue en correr. Me detuvieron , me cargaron, me pidieron que me calmara. Quería bajarme del auto, sentía que yo llegaría más rápido, y sentía que mi vida daría un vuelvo irreparable cuando llegara a mi destino. ME decían que no me alterara, decían que todo iba a estar bien…cuántas veces escuché eso en mi vida, justo antes de que las cosas fueran muy mal. Él no, por favor. ¡Todos menos él!

¬ ¿Mamá?

¬¡ BENJAMIN!

¬¡MAMÁ!

Lo habían encontrado caminando solo por una calle cercana, y lo condujeron a la casa de mamá. Estaba asustado, pero parecía intacto. Había caminado solo por varias horas, y consiguió encontrar el camino a casa. Quería hacerse el fuerte, pero sus ojos grises morían por dejar salir unas necesarias lágrimas, que yo no pude contener.

¬ ¡hijo, mi Ben! ¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Te lastimaron?

¬ Melissa…Mamá…

¬ Ya estás con mamá. Nada va a pasarte, te lo juro.

¬ Yo…estoy bien…

¬ ¡Llora, Ben! ¡A veces es necesario llorar! No es que seas débil ni tonto, ¡las lágrimas te harán más fuerte!

¬ Yo…No pude hacer nada. Ni siquiera pude con alquimia.

¬ ¿Cómo escapaste?.- preguntó Milly.

¬ No escapé. Me dejaron ir.

¬ ¿Te…dejaron…?

Ahí, Ben se soltó a llorar a rienda suelta. Escondió su cara en mi regazo, y no dejó de sollozar ruidosamente por varios minutos.

¬ ¡Mamá!.- dijo, abrazándome.- ¡Le pegaron a Tom! ¡Estaba muy herido! ¡Tom no les hizo nada y me protegió, pero aún así lo golpearon! ¡Y yo no pude ayudarlo, no pude curarlo, no pude hacer que lo dejaran ir conmigo! ¡Perdóname, abu! ¡Dijeron que él era malo, pero Tom no les hizo nada! ¡Dijeron que Tom podría morir, a menos que…!

Silencio.

¬ …¿A …menos…que…qué, Matt?.- dijo mi madre en un suspiro.

Ben siguió sollozando un poco más. Miró a uno de los presentes.

¬ A menos…que él…El Coronel Farman, tomara su lugar.

CONTINUARÁ