Capitulo mature, ya estan avisados

Capitulo 20

No encendió las luces ya que por la ventana entraba un reflejo suficiente para no tropezar, se duchó y se tumbo en su cama, estaba realmente furioso y no entendía el por qué de la actitud tan cortante de Caterina, todavía semana y media antes de volver a la tierra habían hablado, ella claramente le extrañaba y posiblemente por su causa la muchacha no aprobaría el entrenamiento Vulcano. Ahora estaba lejos de él, más lejos de lo que se habría imaginado, sobre todo con ese estúpido de Sadi/no/se/que/mas en la base.

—No tan lejos Leonard— el susurró femenino lo hizo pegar un salto, Cat estaba sentada en la cama de James, a unos metros de su propia cama.

— ¿que haces aquí? creí que estarías con Jim— resoplo cubriéndose con las mantas —T'Katreen—

—es evidente que no revisaste mi regalo— la chica se levanto jugando con la tarjeta que le había entregado, ignorando el tono sarcástico con el que dijera su nombre Vulcano —por reportarte como mejor amigo de la familia me concedieron dos permisos de readaptación en casa; el permiso de Jim lo planee para que nos diera espacio, el tuyo... es para una licencia "en" la base— modulaba su voz de manera estudiada, sin perder ese toque de inocencia juguetona.

— ¿licencia? ¿Para qué? ¿Acaso tu guía por fin dio permiso para que habláramos? — comenzó a bajar esos muros de furia que había levantado, sabía muy bien para que era esa licencia pero Caterina se había portado cortante, eso no se lo pasaría tan fácilmente.

—Solo fue un distractor... no te enojes— se sentó a su lado —por favor, deja de estar así conmigo— ronroneo acariciándole la barbilla.

—Deja...— le manoteo alejándose de ella —deja de leer mi mente y deja de hacer esos juegos ¿quieres?—

—Ok— suspiró relajada —no leeré más tu mente y... voy a dejar de jugar como tú dices— se levantó de la cama de Leonard y se sentó en la de su hermano — ¿ahora qué?—

— ¿por qué este juego? ¿Por qué tan cortante con nosotros?— mantenía las mantas a nivel de su estomago haciéndola sonreír.

—estuve a punto de no aprobar el reto final de nuestro entrenamiento; mis sentimientos hacia James y hacia ti son muy poderosos, muy fuertes e ilógicos para el entendimiento general Vulcano— suspiró —Sadikki estará aquí por un tiempo, debo "demostrar" que tengo control absoluto en mi... me tienen vigilada, Aira, Jophet y yo somos parte de algo que la Federación en general no aprobó y sin embargo ahora nos quieren controlar— sonrió —es todo lo que pude averiguar—.

—Pues he encontrado más detalles, así que no te sientas tan importante— farfulló molesto

— ¿ah sí?— sonrió traviesa —dime ¿que has descubierto Doctor McCoy?— regresó a su lado con gesto de interesarse en el tema.

—está claro que son un experimento genético, James, las chicas y yo encontramos los expedientes hace poco— miró a su alrededor —puedes sacar la copia que obtuve, está en la bolsa interior de la chaqueta de gala— le señaló el closet, sonriendo Cat se levanto ¿como lo haría ponerse de pie estando desnudo? se preguntó mentalmente haciéndole llegar el mensaje, él solo carraspeo incomodo.

— ¿Esto?— sacó un pequeño chip — ¿y que contiene?—

—los estudios que les hicieron cuando se enlistaron en la Flota... Aira, Jophet, tú y otros ciento cincuenta cobayas humanas— Leonard se sentó más cómodo sin dejar de cubrirse pudorosamente.

— ¿Y?— por un instante volvió a ser la chiquilla asustada que un año atrás saliera a Vulcano.

—Ven— suspiró resignado y tomó el chip mientras la abrazaba—tranquilízate... eres hija de George y Winona Kirk— le sonrió —lo siento, es todo lo que puedo decirte por ahora, no estás lista para tener toda la información—

—Pues ahora me dices— refunfuñó — tengo incompleto el rompecabezas y eso no me agrada—

— ¿Y que pasó con la paleta que me devolvió Vulcano?— se burló atrayéndola —la curiosidad te mata ¿no es así?— le quitó el chip guardándolo en su mesita de noche.

—No— se encogió de hombros —Leonard, perdóname si te hice sentir mal cuando llegue, pero entiéndeme... no formas parte de los planes que tienen para mí—

— ¿y eso importa acaso? a mi me importan los planes que tengas para nosotros—la tomó de las manos —nunca más vuelvas a ser así conmigo—

— Te prometo que no será así— sonrió con dulzura —no sabes cuánto te extrañe—

—realmente no... No lo sé— contestó levantando una ceja en un divertido gesto de incredulidad y atrayéndola —pero, tienes todo el fin de semana para demostrármelo—

La despojó de inmediato del vaporoso vestido que llevaba, un modelo Vulcano que le quedaba muy bien, el resto de las prendas desaparecieron pero la piel descubierta era de inmediato inspeccionada por sus hábiles manos.

Estaba claro que Caterina tenía hambre de él, mimosa le prodigó besos en mejillas, cuello, hombros... bajando lentamente; él solo se dejó hacer.

Cuando la boca femenina llegó a su meta Leonard solo se abandonó a las sensaciones acariciando el cabello largo y rubio que le cubría parte del vientre y la cadera.

Se acariciaron por horas, se unieron varias veces en gloriosos clímax simultáneos y durmieron abrazados apenas algunos minutos.

—Hola— susurró Bones al oído de Cat quien aunque tenía los ojos cerrados, le acariciaba suavemente la espalda.

—Hola— respondió besándole con ternura el pecho.

— ¿Y?— le cuestionó en un ronroneo, ella abrió los ojos para encontrarse con la azul mirada fija en ella.

— ¿Y?— repitió sin entender

— ¿no piensas contarme que tal te fue?—

— ¡Ah eso!— sonrió —bueno, aprendí a controlar mis emociones—

—Hmm no te creo— le susurró al oído mientras le daba suaves mordiscos.

—Y... aprendí a hacer la fusión mental— juguetona comenzó a pasar los dedos de su mano izquierda por el pómulo de Bones.

— ¿no es capacidad exclusiva de los vulcanos?—

—Eso creí— se encogió de hombros —el punto es que podemos hacerlo aunque... tenemos ciertas restricciones— sonrió — ¿quieres intentarlo?—

—no... Olvídalo— contestó atrayéndola para renovar el ataque de caricias que el sueño les había interrumpido.

Quizá fue por sus conocimientos en medicina que le permitían encontrar esos puntos sensibles que hacían saltar a la chica con su contacto, o tal vez solo era esa capacidad especial en ella que aumentaba su percepción, pero para Leonard verla y sentirla retorcerse bajo su toque lo enloquecía aún más.

En algún momento del juego amatorio, Leonard la colocó sobre él uniéndose de nuevo en uno solo, la muchacha se aferró a sus hombros con los ojos cerrados y un gesto de inmenso placer en su rostro.

Lentamente fue acariciándole el cuello, las mejillas y colocó los dedos de ambas manos a los lados de los pómulos, en la posición que había aprendido en Vulcano.

—¿Leonard?— gimió sin dejar de mover su cadera, él apenas abrió los ojos y musitó un ronco "sigue" apenas audible, Caterina se concentra, es tan difícil hacerlo con él invadiéndola y el placer que le causa, pero lo logra.

Bones apenas percibe el toque de Cat en su rostro, de repente se siente llevado más allá de los muros de la base espacial, están abrazados, unidos y son solo energía.

—¿que es esto?— susurra a la brillante forma abrazada a él, siente su calor, siente un maremágnum de emociones que no logra precisarlos.

—Estás percibiendo lo que yo— respondió ella, su voz —estás en mi mente—

—Pero sigo sintiéndote — susurró

—Y sigues en mí, pero estamos llevando esto a límites que solo los vulcanos conocen— Leonard sintió como si su alma comenzara a palpitar, algo indescriptible con palabras.

—entonces ¿tienen sentimientos?—

—No tienes idea — susurró y no dijo más, sus mentes viajaron por nebulosas lejanas mientras sus cuerpos se fundían con la energía de una explosión nuclear.