Capítulo 20 Perdidas y reencuentros.

La gotera de ese pequeño closet en el que está encerrado, se hace más evidente con el pasar de los segundos. Es molesta, desesperante y no deja dormir. Más sin embargo ha sido su única compañía en lo que lleva de su condena.

El joven de cabello blanco simplemente inhala y exhala mientras la escucha caer, sintiendo y calculando los segundos que tarda y fingiendo que existe un patrón en las caídas.

Ve las gotas mezclarse con las manchas de sangre seca que inundan una gran parte del piso. Notando que esas manchas ya tienen algunos días aún recuerda la segunda visita más importante que ha tenido en su estadía.

Recuerda el cómo el cadáver de Justin estaba allí todavía, mientras ese hombre entraba lentamente con un aura de seriedad en el rostro. No se sienta, solo lo observa con atención mientras ignora a su camarada muerto.

─Puedo ver el odio y frustración en tus ojos, es el mismo que yo tengo todos los días. –Empieza a hablar Morgan sin quitar la mirada de Lincoln.

En ese momento él pudo sentir su deseo homicida. Pero el ver que alguien más le apunta a la cabeza hace que pueda mantener su prudencia, solo le queda escuchar.

─No espero respuesta. Espero que escuches. –Dice de nuevo Morgan con seriedad. ─. Mi padre golpeaba a mi madre.

En ese momento la declaración es capaz de llamar un poco la atención de Lincoln. Quizá porque él no recuerda haber vivido en un hogar abusivo, de hecho hasta que llego a Nanda Parvat, jamás había sido testigo de algún tipo de violencia en el ambiente familiar, exceptuando quizá las típicas peleas con sus hermanas. Pero duda que eso cuente.

-─Todo el día, todos los días. –Morgan suspira mientras su rostro cambia a uno de semblante melancólico. -─….. Y yo podía haber llamado a la policía, podía haberle dicho a un vecino. Pero me quede callado mientras que ese monstruo rompía a mi madre, hasta el punto que ella ya no quiso vivir.

En ese momento Lincoln le devuelve la mirada, curioso por ver a dónde quiere llegar con esa historia.

─Morir es fácil, Papá la tuvo fácil cuando se voló los sesos ese mismo día. Fue rápido y no hubo peso. Pero me dejo a mí teniendo que revivir esa escena el resto de mi vida. –Declara molesto mientras se pone a la altura de Lincoln para que puedan verse cara a cara. -─.. Pudo ser tan fácil que Lori muriese, enserio lo deseaba. Pero entonces no hubiera sido castigada adecuadamente. Tú y Lori siguen vivos, porque tendrán que pudrirse el resto de sus vidas con el peso de que su padre inocente sufrío por sus acciones y a diferencia de mí, ustedes no pudieron hacer nada y fue directamente su culpa. Sigue comiéndote el cuello de mis hombres como si fueras un puto zombie, eso no te devolverá a tu padre; Y ese peso es peor que la muerte. ─Termina de hablar mientras se levanta.

Y así antes de irse lo golpea en el rostro con una varilla de metal. Aún siente la sangre seca en la mejilla. Quizá porque no se ha bañado desde que lo capturaron.

Lo único que puede pensar sobre las palabras de Morgan, es que en efecto el tipo es un ególatra de primera su enserio cree esa mierda.

Mientras tanto en las lejanías de aquella instalación, una persona observa detenidamente. Caminando en esa dirección.

Malcolm Merlyn ve una foto de una mujer, se ve joven. Quizá de la edad de Lori Loud o algunos años mayor. Sentado en la sala de estar, de aquel acogedor hogar al que esas dos niñas rubias lo llevaron suspira con melancolía mientras le sonríe a su foto.

-Buenas tardes, mi nombre es Rita Loud. Mucho gusto. –Se presenta la mujer con pocos ánimos.

─Es un gusto conocerla señorita Loud. Soy Malcolm Merlyn y de antemano le doy mi más sentido pésame. Es un bello hogar el que tiene. ─Se presenta el hombre ofreciendo su mano. No recibe respuesta.

Rita solo lo ve, no quiere ver a nadie pero debe tan siquiera ser cortes con la persona que según sus hijas, las ayudó. También ve con curiosidad a la amiga de Lincoln. La recuerda por esas veces en las que la vio hablar con su hijo en la salida de la escuela.

─Mis disculpas por haberme aparecido tan repentinamente y en tan mala presentación. –─Se señala así mismo mostrando un traje que si bien ya se veía desgastado, aún es bastante elegante.

─ ¿Qué se le ofrece con nosotros exactamente? ─Pregunta Rita tratando de apresurar la conversación. Solo quiere volver a la cama para olvidarse del resto del mundo.

Malcolm, siendo capaz de entender la posición de Rita, baja mano y hace una reverencia en señal de disculpa.

-─Hace años en ciudad Star fui responsable de un terremoto. Esto a manera de destruir las áreas menos proliferas de la ciudad. Pero este error me costó a una hija quien servía como ayudante en un refugio sin avisarme donde estaba. ─Empieza a hablar el hombre con tristeza en su voz.

Las hermanas, quienes escuchan por la pared de la cocina y Jordan se sorprenden al escuchar tal confesión.

Rita, asustada da unos pasos atrás queriendo alejarse del sujeto. Pero el tono de arrepentimiento en la voz de Malcolm es lo que la mantiene atenta a sus palabras.

-─Por años eh intentado enmendar ese horror, ahora soy dueño de una organización benéfica. Se han creado refugios, empleos… -Suspira con lágrimas por tener que recordar. -─. Sin embargo eso no me devolverá a mi querida Tara.

Rita se identifica con su dolor. El no ser capaz de tener a un hijo en brazos es el mayor dolor que un padre puede sentir y más pesado es el saber que fueron las propias acciones de uno lo que los alejó.

─Es por eso que quiero eliminar al hombre que destrozó su familia. Debido a que esa misma arma que en mi pasado me condeno a no tener los brazos de su hija, ha vuelto a atormentarme y me niego a dejar que les quite la vida a más personas. ─Afirma Malcolm con furia viendo a los ojos a Rita. ─… Para eso, necesitare las habilidades de sus hijas.

Eso a Rita la llena de pavor. La sola idea de que alguna de ellas tenga que someterse otra vez a esa horrible tortura. No cree ser capaz de poder ver a otra de sus hijas de la misma manera en la que vio a su único hijo, destrozado, débil y sin esperanza alguna de querer vivir. No desea eso para ninguna de ellas.

─Señor Merlyn. ¿Cómo se atreve a pedirme eso? ¡Usted sabe que es perder a una hija! ¿Por qué me pide que sacrifique a las mías? –─Cuestiona Rita a manera de indignados gritos mientras toma a Merlyn con violencia.

Malcolm puede ver el predicamento en el que se encuentra la señora. El dolor de tan solo visualizar la perdida de sus hijas el algo que se plasma en su cara con obviedad, es la mirada de toda una protectora.

─¡Señora Loud! Por favor, eh visto de lo que Lori es capaz. Nos ayudaría mucho. ─Explica Jordan con nervios mientras ve la escena.

-Jovencita, no interfiera por favor. –Ordena Malcolm sin dedicarle la mirada.

-─Mis hijas no serán asesinas lanza flechas, ni se expondrán en una guerra que no les pertenece. No si yo estoy presente. ─Asegura la señora mientras aprieta con más fuerza a Malcolm.

Escuchan los pasos firmes de Lori, Lily, Lana y Lynn. Quienes con la mirada baja, expresan penuria en sus rostros.

Rita las ve, sabe lo que quieren decirle, pero se niega a aceptar los deseos de sus hijas. En especial de su pequeña bebita.

-─Mamá. ─Susurra Lori con pena.

─ ¡No! ─Grita Rita como orden final.

─Debemos salvarlo. Debó salvarlo. ─Afirma Lily con seriedad.

─ ¡Tu solo tienes siete años y no tienes brazo! ¡Esos son adultos a quienes no les importa tu edad! ─Empieza a llorar mientras ve el rostro de Lily.

Lily se esfuerza para mantenerse seria, se esfuerza para no reconocer que su madre tiene razón. Después de todo a pesar de su corta edad ella tiene entrenamiento de la Bratva y la liga de asesinos, podría ganarle a la mayoría de sus hermanas. Más sin embargo tiene miedo, no de ella. Sino de ser incapaz de salvar a su hermano.

Rita ve como Lily se esfuerza en no llorar. Pero esa sensación de incertidumbre sumada a la realidad que su madre le ha dicho es una mezcla pesada para una pequeña como ella. Se agacha para poder abrazarla, ella no tiene que fingir ser fuerte, ya no más.

─Incluso si es cierta mamá, no me puedo rendir con Lincoln. Él es el único padre que eh tenido. ─Confiesa la pequeña en los brazos de su madre.

Esa afirmación destroza a Rita, el tener que soportar que su propia hija no reconozca a Lynn como su padre. Que se haya perdido el amor incondicional que le daría a su pequeña, es doloroso. Pero al menos siente alivio de que tuvo a su hermano para ella, alguien que la ame lo suficiente para criarla.

Finalmente, después de tantos años. Puede sentir de nuevo a Lily en sus brazos, a su última bebé. La sensación que tiene es una amalgama de sentimientos demasiado difíciles de describir, el dolor rosa con la alegría mientras que la pena se fusiona con el alivio. No sabe lo que siente, pero sin duda no quiere que pare.

─Mamá. Hice algo malo. ─Confiesa Lana llena de lágrimas mientras se acerca a los brazos de su madre.

Rita no sabe de lo que está hablando. No le importa tampoco, puesto que su deber como madre es apoyarla y animarla para que su tristeza desaparezca. Por eso acepta su abrazo.

Lori ve eso, sintiendo el peso de que ese abrazo tan doloroso no existiría de no ser porque desde un principio ella tuvo la culpa de todo. De no haberle pedido a su hermano jugar algo tan estúpido como golf en miniatura, quizá los trece estarían comiendo en la cocina en este momento.

El momento es interrumpido por Malcolm, quien solo suspira dada la escena. Sintiéndose mal por tener que arruinarla.

-─Señora Loud. Una madre que ama con tal devoción a sus hijas entiende el peso de lo que vendrá. Cambie de opinión, no quiero entrenar solo a sus hijas. ─Malcolm saca de su saco un cuchillo y lentamente se lo pasa a Rita, quien lo mira algo pérdida. -─. Si desea salvar a su hijo, con gusto le daré la llave de cómo hacerlo. –Promete Malcolm Meryln ofreciéndole el cuchillo.

Todas las presentes se sorprenden. En especial la mujer rubia quien ve con tentación el cuchillo; Pues con tan solo escuchar que es la clave que salvara a Lincoln le parece una oferta que no puede rechazar.

….

─ ¿Has tenido que pasar por mucho, no es así? ─Pregunta un hombre a inicios de su tercera edad.

El tipo es de cabello gris, su rostro algo cuadrado más que nada por la forma de su barbilla y como el cabello está cortado de manera recta. Se ve amigable, incluso actúa así a pesar de no tener la necesidad.

─Mi nombre es Henry Allen, soy tu doctor asignado. ─Se presenta el hombre tratando de darle la mano a Lincoln pero este solo lo ve curioso, aun negándose a hablar con alguien.

Henry solo se mantiene sonriente mientras cierra el puño y decide volver a atender a su paciente. Si no quiere hablar, no lo forzara.

─Gavin y Dwight me sacaron mi jaula para ayudarte. No tienen muchos doctores competentes.

Lincoln levanta la mirada y ve asombrado a Henry. Le sorprende que él no sea el único prisionero. Traga saliva mientras se deja revisar.

─Si te soy sincero, a pesar de no tener opción me gusta ayudar. En especial a alguien que tiene la edad de mi hijo.

─ ¿Su hijo también está secuestrado? ─Pregunta Lincoln, demostrando cierto interés en la situación de Henry.

─Se llama Barry. Es un chico listo, pero le toco estar en el lugar y momento incorrecto. ─Confiesa Henry mientras le limpia la sangre a Lincoln.

─Lo siento… Soy Lincoln Loud. ─Confiesa el joven de cabello blanco.

─Es un gusto Lincoln. Ahora voltea, quiero ver si tienes daño en la espalda.

Lincoln obedece y se deja revisar.

─Ojala su hijo este bien.

─Gracias; Lo estará. Barry es un chico listo, creo que sabrá lo que debe hacer.

Lincoln asiente con calma. Al menos el sujeto es positivo ante tan mala situación, eso le da cierta esperanza.

─ ¿Tú sabes lo que debes hacer? ─Pregunta Henry sin referirse a nada en específico.

Lincoln, arqueando una ceja voltea a Henry, quien mantiene una pequeña sonrisa positiva.

─No debes responderme todavía. Ni siquiera deberías entender lo que digo, pero solo debes ser tú quien sepa lo que debes hacer. ─Aconseja Henry mientras le ayuda a desinfectar a algunas heridas.

Lincoln volviendo a voltear se pone a pensar en lo que Henry dice. Ni siquiera entiende con exactitud de que habla, pero si sabe que hay tantas cosas que le gustaría hacer y quizá debió haberlas hecho desde un principio.

-─Bueno. La consulta termino, pero aún me quedan unos minutos. ¿Quieres hablar de algo? Tengo historias médicas que quizá te interesen.

─Las escuchare, si usted escucha mis historias sobre ninjas y agua mágica. ─Bromea Lincoln mientras voltea al doctor.

─Aunque te sorprenda, no es lo más raro eh escuchado. ¿Te suena, el acelerador de partículas?

Ambos empiezan a reír sacando un poco de beneficio de tan mala situación. Henry también se sienta con una sonrisa sincera, listo para conversar un poco.

Gavin le muestra las instalaciones a Tobías Whale, el curpulento albino con el que se reunió Morgan. No sabe porque le toca a él hacer trabajos así, se supone que hay otros hombres para eso. ¿Dónde demonios estará Chandler? Se supone que a ese pelirrojo le toca este tipo de trabajos.

─Si no hacen nada con esta bodega. ¿Para qué tenerla en primer lugar? ─Pregunta aquel albino inspeccionando sus alrededores.

-Bueno, la usamos como una prisión clandestina. Pero estamos desbloqueando un espacio para que trabajen en el proyecto. Cómo es un lugar ligeramente remoto, no habrá muchos curiosos. ─Explica Gavin con tranquilidad.

─Buena elección, aunque yo hubiera escogido una granja. Más remotas y pocos tratan de adentrarse en los terrenos de un granjero. ─Recomienda Tobías mientras ambos entran a la sección de prisioneros, con varias bodegas en las que se escuchan gritos.

Con cierta sensación de curiosidad observa que algunas puertas están pintadas de azul y otras tienen un círculo rojo. Debe ser algún tipo de sistema, clasificación de prisioneros. Un sistema listo pero confuso.

-─Azul es para nuestros dormitorios, rojo es de prisioneros.

-─Eso tiene más sentido, pero a lo que no le encuentro el sentido, es cómo dormir con tantos llorones gritando por su libertad.

-─Usamos audiófonos para el ruido, son bastante cómodos.

-─Pues les daré unas cuantas vueltas. ¿Dónde está Morgan? Ese blanquito debería darme el recorrido en persona. –Asegura Tobías, haciendo una voz que demuestra su creencia de superioridad ante Gavin.

─Bueno esta algo ocupado. Le muestra nuestro laboratorio a Lex y Damien.

─Claro, ignoran al albino mientras que esos blanquitos se divierten. Es el problema de la gente blanca, creen que pueden tener varios compromisos a la vez y al final quedan mal con por lo menos alguien. ─Dice el albino de manera pretenciosa.

Gavin arquea una ceja mientras lo ve. Antes de acompañarlo por esos corredores toma un pijama en la mesa y mete algo en el bolsillo de esta misma.

─Señor Whale, ¿Usted no es blanco? ─Pregunta Gavin algo desconcertado por aquellos comentarios.

─Me ofende la pregunta, Gavin. Mi piel solo es resultado de una anomalía genética, mis padres son negros, pero yo no soy ni uno ni el otro. ─Explica el señor Whale sin siquiera devolverle la mirada a Gavin.

Los minutos pasan en aquellos corredores. Hasta llegar hacia un armario de suministros. Este teniendo la particularidad de tener una flecha blanca pintada.

Whale se detiene a observarla, escucha que hay ruidos dentro. Así que sin importarle cualquier advertencia abre la puerta, revelando así a Lincoln y Henry hablando.

─Bueno esto es una visión interesante. No todos los días ves a un joven blanco desnudo, con un viejo en una habitación cerrada; Claro a menos que sea una iglesia.

─Este es flecha blanca y el doctor Henry Allen.

Whale empieza a reírse por eso. Jamás creyó tener el honor de conocer al vigilante de Michigan en persona. Había conocido a otros vigilantes antes, algunos incluso frustran sus negocios actuales, pero jamás había visto uno derrotado y tan cerca.

Le aplaude sarcásticamente mientras lo ve. Dejando a los tres presentes extrañados de esa actitud.

─Debo decir que estoy intrigado. No todos los días puedo ver cara a cara con quien tiene un record de victimas tan alto, es un gusto arquero de nieve. ─Whale extiende su mano para saludarlo.

El silencio incomodo reina la habitación. Lincoln no entiende el porqué del apodo, arquero de las nieves, suena ridículo en muchas maneras.

─Como gustes pequeño blanquito. ─Cierra su puño aun manteniéndose optimista por verlo.

Antes de que los dos se retiren, Gavin le hace una seña al doctor indicando que también se valla y le arroja el pantalón pijama a Lincoln.

─Bueno. Fue un gusto Lincoln, no te metas en más problemas. ─Dice Henry a manera de broma mientras le da unas cuantas palmadas al muchacho.

De nuevo, al final solo queda Lincoln en esa pequeña habitación fía y desolada. Al menos le consuela tener un pijama para calentarse, el invierno ya parece estar llegando.

Siente algo en uno de los bolsillos del pijama. Se extraña al sentir algo de papel,, además de algo largo y de metal.

Henry por su parte, voltea hacia donde esta Lincoln. Sintiendo pena por el pobre muchacho. Pero no puede concentrarse en él, lo único que quiere es ver a su hijo de nuevo.

Más allá de ese almacén, en algún otro lugar de la ciudad. En un laboratorio de mejores recursos, se encuentran algunas cuantas personas. Siendo custodiadas por hombres armados y Vekar.

─ ¡Haber científicos y mecánicos! Apresúrense que mis caricaturas empiezan a las nueve de la noche y no me las perderé. ─Anuncia Vekar con un megáfono molestando en específico a cinco personas.

Martin Stein y un hombre de mediana edad se encuentran discutiendo frente a un pizarrón. Mientras que los otros tres, son jóvenes que arreglan un raro aparato de forma cilíndrica.

─ ¡Martin tenemos que hacerlo! Piensa en Clarisa o en tu hija. ─Pide de manera desesperada aquel hombre.

─Ellas son la razón por la que me niego rotundamente en hacer esto, Harrison. ¿Qué clase de padre sería para Lily? Me niego a que sepa que su padre fue responsable de matar a otras personas por un acto tan egoísta como su bien personal. ─Afirma el anciano, manteniendo firmeza en sus palabras mientras borra cálculos de un pizarrón.

─Martin, si no hace esto su hija no tendrá un padre. No quiero eso en mi conciencia. Por favor. –Suplica Harrison tomando de hombros al anciano.

─Harrison, mi Lily tiene veintidós años. Yo ya estuve en su vida lo suficiente.

─ ¿Qué me dice de la otra pequeña? ¿También la abandonara a ella?

─La jovencita Loud está a salvo además de que es una mejor razón para no hacerlo. Me niego a ser partícipe de destruir el hogar de una niña pequeña. –Es lo último que Martin tiene que decir antes de volver a anotar en un pizarrón. Fingiendo estar trabajando mientras busca la manera de salvarse.

Harrison simplemente niega con la cabeza, aceptando que su decisión ya es definitiva. Lo mínimo que puede hacer por el anciano es ayudarlo a fingir los cálculos.

Dos de los tres muchachos ven con atención la discusión entre Stein y Harrison. El de pelo castaño se ve que tiene ciertas preocupaciones por la actitud tan negativa que Martin tiene ante la situación.

─Calma Barry. El profesor solo esta agitado, encontrara la manera ayudarnos. –Asegura su amigo.

─¡Raymond! Necesito que me ayudes a calibrar esto. –Pide un joven afroamericano.

El chico al lado de Barry se encoge de hombros y se dirige a donde está su compañero. Dejando a Barry solo frente a unos cables; Él solo suspira con la inquietud aún presente en su cuerpo, mientras empieza unir cables.

─ ¿Qué sucede Curtis?

-─No puedo hacer que la tapa caiga sin romper la báscula. La presión que ejerce es demasiada. –Explica Curtis tratando de ajustar un enorme círculo de metal en una polea.

─Es porque te equivocaste. Este círculo es de titanio, necesitamos algo más rígido, además de que las vibraciones requieres mayor potencia por minuto.

Vekar solo los observa mientras bosteza. Le es indiferente ser encargado de vigilancia, puesto que prefiere ejercer su profesión principal de químico, tiene una receta de explosivos.

Trata de aprovechar su tiempo y al menos acercarse a esos dos físicos para ver si puede ayudarlos.

─Vekar. ¿Qué pasa? ─Pregunta Dean.

─Tu tranquilo, yo nervioso Dean. Solo quiero ver que hacen nuestros viejitos de ciencia. ─Anuncia Vekar sin molestarse por las preocupaciones de su equipo.

─Solo tengo cuarenta y dos años. –Dice Harrison algo indignado por como lo llaman viejo.

─Yo si soy un viejo y me honra haber llegado a esta edad.

─Como diga usted abuelito. Ahora vamos con el generador de ondas sísmicas. ¿Por qué no está funcionando?

─Bueno, el sistema fue diseñado por Ted Kord, averiguo una manera de que las ondas sísmicas no dañe la estructura del aparato y cumplan con su cometido. Pero era el único que sabía cómo hacerlo. ─Señala Martin a los planos del generador sísmico.

─Entonces llámenlo. ─Ordena Vekar con un tono altanero.

─Lo haríamos. Pero murió en el terremoto de ciudad Star. ─Afirma Harrison con un tono monótono que no refleja alguna pena o alegría.

─Bueno supongo que eso es una complicación. ─Dice Vejar bajando la mirada.

Ambos físicos se encogen de hombros, asintiendo por la obvia problemática. Los tres se ponen a ver el pizarrón para encontrar una solución. Martin cruza miradas con Harrison, ambos con la ansiedad de que los descubran.

….

Lincoln desdobla su pijama para ponérsela, incluso la agita un poco para desempolvarla. Escucha algo de metal caer.

Se detiene un segundo para apreciar lo que es. Un pequeño y delgado pedazo de desarmador, solo para asegurarse de que no sea un truco busca algo más en el pijama. Siente un pequeño pedazo de papel, lo saca para poder saber que es.

´´Por Lori. Corre lo más lejos que puedas. A113´´

Arqueando una ceja analiza la nota, pensando en si es una trampa o no. Revisa más el pijama para ver si no tiene alguna clase de rastreador; No encuentra nada más que algodón viejo.

Se la pone, se siente tan bien poder usar algo de ropa después de un mes y unos cuantos días, observa detenidamente el cerrojo de la puerta. Quizá no tenga mucha experiencia en abrir cerraduras, pero con un pedazo de destornillador se pueden hacer más cosas.

Empieza a golpear una de las ya desgastadas bisagras. Lo hace de manera lenta y suave, para así no llamar la atención de quienes se encuentran alrededor; agradece que este metal ya este viejo y que no le hayan dado el cuidado que requería.

Los minutos van pasando, sintiéndose como horas debido a que la adrenalina en el cuerpo de Lincoln lo llena de nervios, pensando en que cualquier segundo lo descubrirán y mataran. Eso hace que conforme rompa pedazos de la bisagra, más rápido y violento se vuelva.

Una última puñalada destroza la bisagra. Lincoln empieza a reír por eso, quizá por primera vez en su estadía siente legítimo alivio. Baja hacia la otra bisagra la cual de por sí ya se encuentra suelta, solo basta un golpe para romperla.

Escucha algunos susurros en el pasillo. Se aparta lo más rápido dela puerta y se prepara para usar esa punta de desarmador. Puede ver sus sombras por debajo de la puerta, se detienen un segundo allí mismo.

Es el final, van a darse cuenta y matarlo. Es lo que piensa Lincoln, mientras aprieta su puño en el desarmador.

─ ¿Sabes Dwight? Me siento mal por Lori. Ella estaba muy buena. ─Dice uno de los sujetos.

Lincoln frunce el ceño, le enoja escuchar aquella manera tan vulgar de expresarse de Lori. ¿Qué acaso todos los hombres de esa organización son unos vulgares? Si bien su maestro Ra´s al Ghul era algo machista con respecto a la posición de la mujer en la liga, jamás se atrevió a objetivarlas por sus cuerpos, incluso puede recordar como le decía a Lily que desea el día en el que ella lo supere.

─Hablas como si hubiera muerto. La chica aún está allí afuera.

─ ¡Pff! ¿Realmente crees que pueda vivir consigo misma? De seguro se matara así misma por toda esta porquería.

─Gómez, no es bueno subestimarla, de hecho que aún respire es una mala señal. Pero no doy las órdenes yo, así que sé que no fue mi estupidez lo que me hundió. ─Ríe Dwight.

Se puede escuchar como prende un cigarrillo. Tras eso un silencio incomodo de unos cuantos segundos. Lincoln atento puede sentir como los dos sujetos observan la puerta, quietos. Con la incertidumbre de quien será el que ataque primero.

─Amigo. Este tipo es un demente, me siento mal porque no vera como su familia muere. Se merece esa tortura.

Lincoln empieza a suspirar de manera repetida, reflejando cierta furia ante las palabras de aquel sujeto.

─ ¡Sé que me escuchaste! Tu familia quedara bajo escombros pronto imbécil. ─Grita Gómez mientras se mofa de Lincoln.

─ ¡Hey! Deja de ser un idiota. El chico ya ha tolerado mucho. ─Ordena Dwight con autoridad, sus pasos empiezan a sonar y su sombra desaparece de la puerta.

Dwight solo empieza a caminar hacia donde sea, le enoja bastante la actitud apática de estos sujetos, como si ellos no tuvieran una familia que les llore. ¿No son capaces de sentir empatía alguna?

─ ¡Vamos D! Solo estaba molestando al chico. Alguien debe ponerlo en su lugar. ─Asegura Gómez, pero es ignorado por Dwight. Eso le parece decepcionante, pero debe insistir ─ ¡Dwight, mírame!

Dwight, suspirando con molestia voltea de inmediato a Gómez, quien le sonríe de manera sarcástica.

En ese preciso segundo Lincoln apuñala a Gómez en el cuello, el sujeto cree que puede pararlo pero Lincoln solo encaja más profundo el arma, asegurándose que sea imposible salvarse de esa herida.

Lincoln lo suelta, dejando que el sujeto se retuerza en el suelo. Ahora solo esta cara a cara con Dwight, quien lo ve todo mientras suda.

─ ¡Gavin y yo lo planeamos! ─Grita Dwight levantando sus manos en señal de rendición.

Lincoln se queda pensando, el tipo pudo haberle disparado en el segundo exacto que apuñaló a su compañero, pero no lo hizo. Además de que sabía que Gavin le había proporcionado el ahora lleno de sangre destornillador.

─ ¿Por qué? ─Pregunta el peliblanco en seco.

─ ¿Crees que me gusta hacer esto? Tu hermana no era la única que hacía esto por necesidad. Y Gavin quería a Lori como a una hija. ─Responde Dwight aun manteniendo sus brazos arriba, para que así no cause desconfianza ante Lincoln.

Lincoln se agacha y toma el arma de Gómez. La apunta directo a Dwight.

─ ¡Oh por favor!

─Me llevaras con Henry Allen, luego de eso te largas y no vuelves. ¡Ahora voltéate! ─Ordena Lincoln quitándole el seguro al arma.

─Cuando salgas, ve por ellas y sal de Michigan. ─Recomienda Dwight mientras voltea para guiar a Lincoln.

Los minutos pasan, ambos charlan sobre cosas simples como la diferencia entre una bodega con un prisionero o una con un miembro de la organización. Dwight explica que la razón por la que a él lo pusieron en un simple armario de suministros, es porque fue quien más problemas causo y por ende quien menos comodidades recibiría. Incluso por eso lo dejaron sin ropa.

A Lincoln se le hace curioso que no es la primera, ni parece ser la última vez que alguien lo ponga desnudo en un armario, parece ser alguna clase de ritual morboso entre organizaciones criminales.

─Debo preguntar. ¿Cómo la bebé sobrevivió a una isla así? ¿No debió haber sufrido hipotermia o algo así?

─No si la mantienes caliente, todas las noches prendía una fogata y nos manteníamos a la distancia correcta para que el calor no nos haga daño, pero si para mantenernos tibios, y si te preguntas. El bote tenía mucha comida para bebé, supongo que es lo primero que consideran los diseñadores de esas cosas. ─Responde Lincoln mientras se mantiene atento a sus alrededores, jura escuchar algunos pasos en el fondo. A pesar de eso, trata de no poner el dedo en el gatillo pues no quiere dispararle a Dwight por error.

─Oh, rayos. Lo olvide. ─Dice Dwight suspirando mientras baja con la mirada.

─ ¿Qué ocurre? ─´Pregunta Lincoln levantando un poco la voz, reflejando así el cómo siente que la situación se está volviendo más tensa.

─El cambio de turno, se hace cada hora y…

─ ¡Hay por dios! ¡Gómez! ─Grita una voz desde lo lejos, pero los ecos del lugar hacen que se pueda escuchar. Obviamente no están contentos.

─Eso pasa, sí. Es algo muy malo.

Lincoln, tragando saliva apunta a la dirección de donde escucharon los gritos. Preparado para llenar de plomo a los sujetos. Pero de repente escucha como una de las puertas de habitantes empieza a subir.

Dwight de su chaleco saca una granada. Tras quitarle el seguro espera unos segundos y la avienta por debajo de lo poco que se ha abierto esa puerta. Toma a Lincoln del hombro y empiezan a correr.

Apenas pasados unos segundos la granada explota, pero Lincoln y Dwight ya habían cambiado de pasillo.

Mientras que en otro lugar del complejo, Gavin y Tobías escuchan aquella explosión. Siendo Gavin el que se pone nervioso sabiendo que algo salió mal en su plan.

─ ¡Esa puerta! Allí está Henry Allen. ─Señala el hombre con prisa, ya debieron haber empezado a salir las demás personas y no quiere ser descubierto.

Los dos al llegar abren de inmediato la puerta, revelando como Henry se encuentra patidifuso ante los ruidos que se presentan en el fondo.

─ ¿Lincoln? ¿Qué está pasando? ─´Pregunta Henry sin saber cómo reaccionar ante la situación.

─No hay tiempo de preguntas doctor Allen. Tenemos que irnos. ─Indica Lincoln apuntando hacia la puerta.

─Lincoln, no puedo irme. Si me voy mataran a Barry. ─Henry retrocede con miedo ante la mera idea de perder a su único hijo.

─Henry. No importa lo que haga aquí, ni los proyectos que Barry termine. Es obvio que no los liberaran jamás; Venga conmigo. ─Suplica Lincoln mientras se acerca al doctor.

Dwight se mantiene vigilante, escuchando como los pasos ajenos se convierten en sonidos cercanos a su posición. Empieza a hiperventilarse, pensando en que esta es su ruina total, sabiendo que él no será quien pague la mayor condena.

¿Por qué lo hizo? Ya ha separado familias antes. ¿Por qué haberse tomado tantas molestias en salvar a un mocoso que mata a sus compañeros? Ni siquiera aprecia tanto a Lori como para que tenga sentido.

Voltea a donde están Henry y Lincoln, apretando su arma. Dudoso de dispararle o no, hacerles creer que fue un accidente y quedar como un héroe ante esos sujetos.

La mano de Dwight tiembla, puede sentir lágrimas en sus ojos y sus dientes morder con fuerza su lengua. Pensando en cómo esta decisión es lo que salvara su futuro y el de su hija. Ella es todo lo que le importa en este momento.

─ ¡Incluso si no vuelvo a ver a Barry, él estará vivo!

─ ¿Llama a ser un esclavo, vivir? ¡Henry usted sabe que eso no es vida! ─Reclama el joven a manera de gritos.

─Lincoln, no puedo perder a Barry. Sé que le harán daño por mi culpa si me voy. Tienes que entenderlo. ─Llora Henry dando algunos pasos hacia atrás.

─Henry. Sé que duele la idea de que lastimen a su familia, da miedo pensar que es tu culpa lo que le pueden hacer a Barry. Pero si se queda aquí entonces será aún más doloroso el saber que lo lastimaran y usted no trato de hacer nada al respecto… Y yo lo sé bien. Por seis años no hice nada por mi familia, varias de mis hermanas sufrieron, otras hicieron cosas malas y yo no hice nada al respecto; Henry, usted no quiere eso en su conciencia. ─Llora también el joven de pelo blanco al recordar.

Tantas imágenes, desde ver como su hermana mayor mata a personas a sangre fría, su hermanita más cercana se dejaba usar, otra de ellas se lastimaba así misma. Y su madre, la mujer que le dio la vida. Siendo reducida a alguien que sufre cada día por la pérdida de sus seres amados. Todas esas imágenes carcomiéndole la conciencia a Lincoln.

Dwight escucha esas palabras. Recuerda a su hija, tan pequeña, tan dulce. Pensando en cómo él sí ha sido capaz de hacer cualquier cosa por ella. Incluso si eso significa cometer delitos. Ve como Lincoln consuela a Henry, dándole esperanzas para seguir. Como si fuera un hijo alentando a su padre a dar lo mejor, porque sabe que al final valdrá la pena.

Quizá no sea una buena persona, ha matado y robado. Ha hecho lo que no quiere que su hija haga, y todo pensando en ella. Como Lincoln lo ha hecho por su propia familia. En algunos sentidos, siente que le debe ayudar. Porque como él, Lincoln entiende lo que es el sacrificio por la familia, lo que es ayudar cuando puedes hacerlo. Todo por quienes uno ama.

Henry sabe que el muchacho tiene razón. Barry no será libre si nadie lo ayuda, si bien su hijo es inteligente, también es alguien que no busca conflicto y esa falta de agresividad es lo que le impide liberarse por sí mismo.

Quiere lo mejor para su hijo, quiere ser capaz de ver como inicia su vida adulta, crea su familia y vive feliz en algún otro lugar que no sea Michigan. Suspira y aún con la inseguridad en su cuerpo camina hacia la salida.

Ambos miran a Dwight y este les asiente. Toma su última granada y la arroja, esperando crear una distracción.

El segundo en el que explota los tres empiezan a correr hacia su salida. Los segundos pasos, se oyen disparos por detrás de ellos pero fallan. Quiza la mala puntería o quizá la pésima iluminación que bloquea la visibilidad, es lo que los está salvando.

Ninguno de los tres nota la silueta negra en el techo, quien los observa con detenimiento, mientras que al mismo tiempo ve gente correr detrás de ellos.

Finalmente lo logran, salen hacia el estacionamiento del almacén. Dwight de inmediato oprime un enorme botón rojo que abre el portón, mientras que Henry se encarga de cerrar por donde salieron para así ganar tiempo.

Un disparo logra rosarle la pierna al doctor, haciéndolo gritar. Pero eso no lo detiene, logra cerrar la puerta y ponerle un candado.

Las balas no se hacen de esperar y varias atraviesan el metal, pero los tres están fuera de su alcance.

Ellos empiezan a reír. No saben si es por alegría o si es la adrenalina en sus cuerpos lo que los hace expresarse, pero sin duda pueden darse el pacer de reír un poco.

─Vamos, por aquí hay un buen Jeep. ─Anuncia Dwight caminando. Se mantiene sonriente mientras trata de buscar un vehículo rápido y seguro.

En algunos casos, la facilidad con la que se concretó el escape haya sido vista como algo sencillo. Después de todo el número de víctimas era únicamente de una persona, pero así como sobrevivir en una isla desierta no es sencillo, tampoco lo es el poder salir libres de una situación de rehenes y a la larga, alguien terminara sufriendo.

Un disparo, es todo lo que se requiere para alertar a la gente sobre el peligro que se esta viviendo. También es quizá la manera más rápida o lenta de sufrir dependiendo de dónde se le reciba.

Para el infortunio de Dwight, una bala lo atraviesa justos en la zona del pulmón, haciéndolo caer al suelo. El sujeto juraría ver el segundo exacto en el que la bala sale de su cuerpo, definitivamente un tiro demasiado limpio.

Cae al suelo mientras trata de evitar morir. Dejando atónitos a Lincoln y Henry, quienes voltean a la dirección de dónde provino la bala.

Gavin, Tobías Whale y otros tres criminales se encuentran allí, apuntándoles. Listos para disparar a quemarropa.

Dwight ve que es Gavin quien tiene el arma apuntando, puede notar el humo salir ella. Mientras que Gavin se encuentra temblando por lo que ha hecho, negando con la cabeza y mirando directamente a su amigo. En su expresión se pueden apreciar las lágrimas que brotan por tener que dispararle.

─ ¡Dwight! ─Lincoln corre al socorro del tipo.

Dwight apenas siendo capaz de luchar por su vida ve a Lincoln. Se encuentra mareado, sus ojos se cierran y abren mientras siente que su vientre se enfría. Quiza sea la sangre, pero se supone que es tibia. ¿Entonces porque siente tanto frío?

Lincoln logra llegar a su lado, trata de hacer un torniquete con la camisa de Dwight pero no sirve de nada, la sangre solo se filtra de allí.

Con lo que queda de fuerza Dwight saca su teléfono, no lo desbloquea. Solo aprecia por última vez el celular, imaginándose el fondo de pantalla que es su hija. Sonríe mientras siente como Lincoln lo ayuda inútilmente.

─Mi dirección…. Aquí…. Dile a Clare que papi la…. ─No alcanza a terminar, solo recuesta su cabeza en el piso. Ni siquiera es capaz de cerrar los ojos.

Lincoln suspira, lo único que puede hacer por él ahora, es cerrarle los ojos para que descanse.

Quiza no lo conoció del todo. Ni siquiera lo había visto antes, más sin embargo él se esforzó por ayudarlo a salir, arriesgando todo por un completo extraño. ¿Por qué lo habrá hecho? Se supone que tenía familia. ¿Por qué sacrificarse por una excusa tan barata? Como ´´Porque no le gusta lo que hace´´.

─Lo siento Dwight. ─Es lo único que Lincoln puede decirle al difunto.

Con rabia, respirando fuertemente y levantando la mirada voltea a su asesino. Viéndolo con una mezcla de odio y decepción.

Eso logra asustar a Gavin. Quien traga saliva y retrocede algunos pasos. Tobías por su parte ríe por la cobardía de su compañero mientras avanza unos pasos.

Sus tres aliados también avanzan, aun apuntando con sus armas, listos para llenar a Lincoln de plomo.

Lincoln solo ve esa escena, sabiendo que son sus últimas. Una pistola no es la diferencia ante tres metralletas. Con un suspiro lo único que puede aceptar es su destino.

─ ¡Esperen! ─Grita el señor Whale indicándoles a sus hombres que no disparen. ─Blanquito, te daré una oportunidad. Matas a estos tres a puño limpio, me vences a mí y puedes irte, incluso te dejó usar a tu aliado y uno que otro cuchillo. ¿Trato?

─Señor Whale, no sea ridículo. Este tipo ha matado a varios de los nuestros. ¿Enserio cree que lo dejaremos vivir? ─Pregunta uno de los soldados poniéndose prepotente ante el enorme albino.

Tobías poniendo una mueca pensativa asiente un poco. Voltea hacia abajo para poder ver los ojos del sujeto y procede a golpearlo en la cabeza, noqueándolo con un solo golpe.

─Yo quizá no sea su jefe, pero si soy un inversionista con autoridad. Y sí quiero darle el beneficio de defenderse a un blanquito lo hare. Ahora denle una paliza al arquero. ─Ordena Tobías mientras señala a Lincoln.

Mientras los dos hombres dudosos bajan sus armas y caminan hacia Lincoln, Gavin solo ve a su compañero inconsciente, sintiendo pena por el tipo. Incluso se puede ver como aún está sangrando.

─ ¿Por qué? ─Pregunta Gavin al hombre.

─Es divertido cuando creen que tienen esperanzas.

Lincoln mete la mano en el bolsillo, si bien ellos no usaran armas contra él, eso no significa que…. ¡Esta vacío! Lo único que tiene allí es el pedazo de desarmador. Voltea rápido hacia donde está el cuerpo de Dwigth y ve que allí dejó su arma.

─Rayos. ─Se dice a sí mismo con un suspiro y un rostro de decepción. No puede evitar soltar una pequeña carcajada por haber cometido un error tan básico, no sabe porque, pero le recuerda un poco a cuando era niño y olvidaba una que otra cosa que resultaba ser importante.

En fin, lo único que le queda hacer es voltear hacia ellos y confiar en la buena punta de desarmador. Se pregunta cuánto tiempo tardaran en salir los demás, se le hace extraño que no hayan salido por algún otro acceso.

─Voy a disfrutar esto. ─Confiesa uno de ellos, alistando sus puños.

Lincoln solo se pone en una postura defensiva, esperando a que se le acerquen. Dos sujetos, ambos con ropa desgastada, ve que una de las chaquetas ya se encuentra rasgada. Deduce que ha peleado antes, además de que no tienen la forma física de simples matones. Le será difícil, en especial porque hace un mes que solo hace calentamiento básico.

Corriendo hacia Lincoln, uno de los sujetos trata de lanzarle una puñalada pero Lincoln es capaz de esquivarla pero es agarrado por la espalda por el otro, en ese segundo recibe un corte superficial en el estómago por su primer oponente.

Le arde más de lo que le duele, además de que apenas y le saca algo de sangre. Como reacción levanta sus dos piernas y con ambas le arremete una patada al tipo; El impulso y fuerza es tal que desequilibra a su captor, haciendo que ambos caigan al piso.

Lincoln le da un codazo en la costilla a quien está debajo de él, se puede escuchar el quejido de dolor.

Rueda para salir del agarre pero es apuñalado en la espalda por el otro sujeto. Lincoln grita con furia y le arroja un codazo en la nariz, voltea de manera casi inmediata hacia el tipo y le arremete un derechazo en la quijada.

Esta vez el daño fue más profundo, necesitara una buena sutura si es que sobrevive. Ambos sujetos se alejan un poco para tenerlo arrinconado.

Lincoln por su parte suspira, incluso con la puñalada en su espalda aún puede pelear.

Ve al rostro de quien lo apuñalo, él también le dedica una mirada de odio. Lincoln solo puede hacer algo de calistenia pero con las molestias de una puñalada en la espalda.

El tipo al que le da la espalda aprovecha para correr listo para apuñalarlo; Lincoln espera a que se encuentre unos centímetros cerca de él para girar y lanzarle una patada voladora en el rostro, rompiéndole la nariz y dejándolo en el suelo.

Lincoln también cae al suelo gritando por sentir la puñalada. Se retuerce un poco antes de poder levantarse pero sin darse cuenta ya tiene a su atacante enfrente. Recibe un golpe en el estómago y otro en el pecho, haciéndolo retroceder.

El joven nota que su oponente tiene nudillos de metal, eso explica porque le duelen más sus golpes. Siente que va a tener serios moretones en su pecho, se le hace raro que no recibiera golpes en el rostro. Quizá es porque ese sujeto quiere disfrutarlo más, ese tipo de morbo es un grave error.

Recuerda las enseñanzas de su maestro.

─Yukishiro, hijo mío. Solo debes permitirte torturar a alguien cuando sepas que tienes el combate ganado, e incluso así ese ego puede matarte. ─Son las palabras de su maestro.

Aún recuerda que le decía eso mientras lo golpeaba con un bastón; No puede evitar reír de esos momentos por la nostalgia. ¿Quién diría que recibir palizas generara recuerdos tan placenteros?

El sujeto corre hacia Lincoln, intenta darle un golpe directo en el rostro. La palabra clave es intentar puesto que falla gracias a los reflejos del chico, logra ver como se posiciona detrás de él. Siente el rodillazo en su cadera y como sus piernas ceden.

Lincoln pone sus brazos en el cuello del sujeto pero antes de cualquier acción, recibe una corte en su abdomen. Retrocede para evitar que pase a ser una puñalada, pero aun así aprovecha la distancia para golpearlo en la nuca.

El tipo aturdido no es capaz de evitar recibir una puñalada en la espalda. Siente una afilada ironía metiéndose directamente hacia su cuerpo. ¿Quién diría que la ironía se sintiera tan fría y metálica?

Lincoln respirando agitadamente siente el cuchillo aún en su mano. Todavía no esta tan profundo para matarlo, le quedan unos centímetros de vida, sería tan fácil. Uno más a una ya incontable lista.

─ ¡Lincoln! ─Grita Henry saliendo de su escondite. ─Termino muchacho, no tienes que matarlo.

La mirada de Henry se le hace familiar, es algo que muestra empatía por la situación que viven, un entendimiento de que a veces tomar una elección extrema es lo correcto. Pero en eso también se muestra piedad, un deseo de poder mejorar incluso estando en la situación más desesperada de todas.

Es la mirada de su padre antes de recibir una flecha en su ojo. Antes de recibir su flecha.

─Muy bonito, debo admitirlo chico. Tienes estilo. ¿Qué tal si no lo desperdicias? Puedo darte algo mejor que un simple armario de suministros. ¿Trato? ─Ofrece Tobías con una sonrisa.

Lincoln lo piensa un segundo. Si bien sería lindo dormir en algo que no sea suelo, no es como si no estuviera acostumbrado a vivir en un armario. Simplemente niega con la cabeza sin ninguna expresión en el rostro.

─Que desperdicio. Bueno, hora de ensuciarse. ─Tobías hace calistenia un poco y prepara sus puños. Listo para darle una paliza al chico blanco.

Siente pena por el pobre muchacho, por su mirada en el rostro ve que ha vivido mucha mierda. Pero aún le faltan cosas por aprender de la vida, lástima que no las podrá aprender.

Lincoln ni tonto, ni perezoso. Le arroja el cuchillo ensangrentado pero falla; No le sorprende, es decir: Hace un mes que no practica su puntería, le falta su arco y aparte está en un pésimo estado. ¿Cómo mantener el ritmo si se tiene que lidiar con todo eso?

Tobías queda algo maravillado. Para ser alguien que está en pésimas condiciones, aún tiene buena habilidad; Unos metros más y el cuchillo sin duda se le hubiera enterrado.

Tanto Gavin como Henry ven eso. No tienen otra opción que esconder, su ayuda en batalla sería bastante inútil. Además de que esto no les concierne mucho.

Lo único que puede hacer Henry, es esperar a que Lincoln logre ganar, aunque siendo sinceros, duda que lo haga.

Mientras que Gavin solo ve a la distancia una silueta bloqueando la única salida que sus compañeros tienen. Apunta su arma a la silueta pero está temblando, sabe que a esta distancia solo alertaría al sujeto, con la situación actual le da miedo pensar en qué pasaría si alguien más se uniera a la pelea.

Tras los estiramientos Tobías trota hacia Lincoln, el muchacho lo espera pacientemente. Lincoln sabe que no podrá taclearlo, con esa musculatura su cuerpo no aguantaría el peso.

Al ya estar cerca, Lincoln trata de esquivarlo con un impulso a la izquierda. Le es inútil, siente como los brazos de Tobías lo rodean.

Se asusta, sus pies ya ni siquiera están tocando el suelo. Puede ver cómo empieza a girar de manera rápida. ¿Cuántas son? Tres vueltas las que da antes de ser arrojado con violencia.

Con un grito Lincoln aterriza sobre un auto, puede sentir el metal siendo abollado por su cuerpo y algunos pedazos de vidrio caer sobre él. Tan fuerte es el impulso que termina deslizándose al lado contrario, cayendo al suelo.

─Diablos muchacho, eres tan ligero como una pelota de basquetbol. ─Dice Tobías haciendo que sus nudillos truenen.

Le agrada ver cómo Lincoln aún puede levantarse. Esta temblando, respira con mucho esfuerzo y la sangre no solo está en su espalda, sino que también la escupe. ¡Ese chico sabe aguantar el castigo!

Apenas es capaz de tambalearse algunos pasos adelante, todavía es capaz de levantar sus brazos. Le da algo de miedo pensar en que está al lado de un auto, siente que en cualquier momento ese sujeto lo tomara, pondrá al lado de la puerta y empezara a cerrarla en su cara hasta que su cabeza quede totalmente destruida. Una visión aterradora pero posible.

Tobías se acerca a él, sabe que el chico está en sus últimas. Dos golpes terminaran con todo esto. Alista sus puños mientras mira como Lincoln se prepara para recibirlo, nota en sus ojos que se está rindiendo. Una pena, se veía que tenía potencial.

Ya frente a Lincoln, le lanza un puñetazo directo a la boca pero se sorprende al ver como Lincoln logra agacharse con un flexión completa. Recibe un golpe en la quijada y otro en el ojo izquierdo. Retrocede unos pasos mientras se soba el ojo.

En su quijada hay un poco de sangre, le duele su lengua por como el golpe provocó que se la mordiera. Siente su ojo palpitar con molestia. ¿No se había rendido? Por su mirada baja, habría jurado que se iba a rendir.

Tobías le lanza otro puñetazo pero de nuevo es esquivado y golpeado, esta vez en su cuello nariz. Retrocediendo por eso, el hombre albino empieza a desesperarse. Con un grito extiende sus brazos y logra tomar a Lincoln de los hombros.

Lincoln nuevamente se asusta por sentir el cómo sus pies abandonan el suelo. Es aún más doloroso el sentir su espalda ser arrojada contra el capo del auto, ahora si siente como un pedazo de metal llega a abrirle otra herida y el vidrio del parabrisas logra romperse.

Tobías ve a Lincoln allí tirado, admirando su perseverancia e inocencia de creer que tendrá la victoria. Cierra de nuevo su puño y lo lanza hacia la cabeza de Lincoln.

Nuevamente su ataque es esquivado por apenas unos centímetros, enterrando su mano en el capo abollado, gritando por sentir un pedazo de metal enterrarse en su palma.

Aprovechando ese breve segundo libre, Lincoln toma un pedazo de vidrio y lo entierra en el brazo derecho de Tobías; Consiguiendo así poder zafarse de su agarre y caminar algunos pasos lejos de él.

Lincoln cojea mientras escupe sangre, pidiendo de una vez que la adrenalina de su cuerpo cese y lo deje quedar inconsciente. Pero mientras aún puede pelear, no vale la pena el no intentarlo.

Intentarlo por sus hermanas, por sus padres y por él mismo. Tratar de vivir y pelear con aquel miedo invencible que se ha manifestado a lo largo de su vida. Desde una película de terror que no lo dejaba dormir en la noche, un naufragio que mataría a su hermana, un demente en Rusia hasta ahora; Manifestándose en un enorme racista que parece ser más músculo que humano.

¿Tiene miedo? ¡Sí! En definitivo puede confirmar que no cree poder salir de esta situación. Es triste cuando lo piensa bien, lo único que quería era una vida mejor para sus hermanas. ¿Por qué no solo presentarse ante ellas y convencerlas de irse con él? Pudo ser tan fácil, pero quería algo más. Deseaba la sensación de hacer algo que importe, algo que muestre lo mucho que las ama y que no tengan que dejar su hogar. Vaya que eso fue ególatra de su parte, pero ya está hecho. No es algo que pueda cambiar a menos que tenga súper velocidad y pueda correr hacia atrás para cambiar la línea del tiempo.

Quisiera disculparse con ellas. No solo por fallarles, sino porque también le fallo a su ciudad y a su hogar.

Sigue llorando, no por sí mismo. De nuevo, sabe que el mismo se lo buscó. Su razón de llorar es saber que solo empeoro las cosas para ellas.

Siente de nuevo los brazos de Tobías tocar su hombro. Cierra los ojos esperando chocar contra un auto de nuevo…. ¿Lo soltó?

Lincoln voltea y ver una escena inesperada. Henry Allen, apuñalando por la espalda a Tobías Whale.

Con un grito de rabia, Tobías voltea hacia Henry, quien está igual de incrédulo por sus propias acciones. El doctor jamás pensó en ser capaz de enterrarle un cuchillo a una persona.

Sin siquiera darle tiempo de reaccionar, Tobías se quita el cuchillo de la espalda y Carga a Henry.

─ ¡Henry! ─Grita Lincoln, esforzándose por llegar al tipo.

Tobías empieza a correr con Henry en brazos. Con un grito de parte de ambos finalmente estampa la columna de Henry en uno de los autos, rompiéndole la espalda y haciendo que vomite sangre. Sin nada más que hacer, el señor Whale suelta a Henry, dejando que se retuerza en su miseria.

Henry apenas siendo capaz de gemir, logra moverse lo suficiente como para quedar boca arriba. Pero no puede más, solo le queda ver las estrellas mientras nota como no le queda sensibilidad en sus piernas.

─El pobre anciano debía quedarse oculto. Quizá así pudo haberse salvado. ─Dice Tobías mirando con lastima a Henry.

Tobías siente una varilla de metal golpearle la nuca, con mucha molestia se mueve de manera desorientada. Tratando de recuperar el equilibrio, logra ver como Lincoln esta de rodillas frente al cuerpo de Henry.

─ ¡Henry! Por favor doctor, no me deje. No puede hacerlo, tiene que ver a su hijo, tiene que estar con Barry. ─Llora Lincoln tomando de la mano al doctor.

Henry lo ve, siente pena por el muchacho. Todo el dolor en su mirada, la carga y responsabilidad que el mismo se da porque quiere hacerlo. Espera que pueda encontrar una manera de vivir con esas consecuencias.

Débilmente le da el teléfono de Dwight, lo conservó pensando en que él tendría que cumplir su último deseo, pero es de suponerse que tendrá que ser Lincoln quien lo haga, al parecer estaba predestinado.

Lincoln, sin apartar la vista de Henry lo toma y guarda. Sigue llorando por su amigo, por ver como otro padre deja este mundo por su culpa.

─Salva a Barry. ─Susurra Henry cerrando los ojos.

No le da tiempo de procesarlo, a pesar de que desea poder lamentar su perdida. Lo único que siente ahora son los brazos de Tobías tomándolo y estampándolo contra el auto, rompiendo la ventana y abollando la puerta.

Tras otro movimiento violento se encuentra en el suelo, pensando en que este es el fin. Siendo la última imagen que vera, un hombre forzudo rompiéndole la cara.

¿Creen en los milagros? ¿En las coincidencias? Quizá sea difícil de creer, quizá los eventos fortuitos son solo una cosa de probabilidad y estadística. Algo que puede pasar al mismo tiempo que no, como lo es averiguar si un gato está o no muerto dentro de una caja.

Puesto a que es poco probable que en esa misma noche, en el momento de su escape y justo cuando Tobías Whale lo está apaleando; Dos personas, desde las sombras investiga el almacén. Pero allí están, llegaron a ese mismo lugar sin que nadie se hubiera dado cuenta, que bloquearon la entrada principal para evitar interrupciones y ahora están caminando con calma, aprovechando que Tobías esta distraído apaleando a Lincoln.

Un rayo azul choca contra Tobías, impulsándolo varios metros por el aire pero sin matarlo.

Lincoln apenas consiente levanta la mirada hacia ellos. Solo puede ver una enorme águila azul en el pecho de uno y un traje azul y amarillo en el otro. Quizá también una pistola, similar al arma de hielo que tiene Leonard.

Sin nada que decir o pensar sobre eso, Lincoln queda inconsciente. Asumiendo que esos deben ser sus guías al infierno.

Rita está cepillándole el pelo a Lily, es lo más normal que pueden hacer juntas; Ya que el resto se reduce a sufrir o entrenar con Malcolm Merlyn. Ambas se permiten tomar un descanso de eso, mientras tratan de formar lazos más íntimos. Todo mientras escucha los quejidos de varias de sus hermanas en el patio, todo por el exceso de ejercicio.

Malcolm entra sin invitación por la cocina, como si fuera su propia casa toma una limonada. No suele hacer descansos en sus prácticas, pero tener cuatro oponentes simultáneas le cansa bastante.

La puerta principal suena, son tres toques pausados por cinco segundos de diferencia. Lily reconoce eso, Malcolm de alguna manera también.

Empieza a reír mientras salta del regazo de Rita, dejando a la mujer completamente confundida.

La pequeña abre la puerta, sigue riendo y saltando de las ansias mientras la madera lentamente revela una cara familiar.

Rita, arqueando una ceja ve a un hombre de barba gris y ropas exóticas frente a su hija. Pensando en quien rayos es y porque Lily esta tan feliz de verlo.

─Lily, hija mía. ─Ese hombre se agacha para verla mejor. Su sonrisa desaparece al notar el brazo faltante de la niña. La indignación y furia llenan su corazón.

─ ¡Maestro! ─Grita Lily abalanzándose hacia su maestro y abrazándolo con su único brazo.

Malcolm tira su vaso mientras traga saliva, el ruido del vidrio roto llama la atención de todos. Haciendo que Ra´s al Ghul lo vea a los ojos.

─Hola Malcolm, tiempo sin verte. ─Dice el anciano con una sonrisa.

─Maestro. ─Responde Malcolm con una voz quebrada, tragando saliva por tener de nuevo al mismísimo demonio frente a él.

….

Notas

Nota 1: Vaya, este capítulo tomo más tiempo del que creí. Con la escuela, un proyecto secreto y el trabajo. Realmente descuide el fic. Mis disculpas por eso.

Nota 2: Se avecina algo grande, además de que espero que adivinen quienes eran los que aparecieron.

Dicho esto, yo soy PenguinArrow, alías un crítico más y nos leemos de nuevo.