Los personajes de Star vs the forces of evil no me pertenecen
Irrumpiendo una boda – parte 2
-Se ve preciosa-
-Luce muy bonita-
Decían las damas de compañía que se encontraban peinando a Yue, quien no podía evitar sentirse un poco abrumada debido a la situación, si bien se encontraba aliviada de que Matías se encontrase a salvo, temía que no hubiese logrado conseguir su comunicador.
-Señorita ¿le molestaría si le preguntamos acerca de su mundo? - dijo una de las doncellas
- ¿Mi mundo? – respondió Yue un tanto confundida, sin entender a que se referían.
-Las ninfas de agua vivimos toda nuestra vida bajo el océano, y si bien es completamente hermoso, siempre hemos querido saber que hay allá afuera-
-Por favor, señorita, cuéntenos- Secundó otra de ellas.
Yue solo las miró con una pequeña sonrisa, antes de comenzar a relatarles como era el reino de dónde venía.
…
Después de haberse encontrado con la hermana menor de aquella princesa que quería casarse con su amiga, Matías, junto con la ayuda de aquella pequeña niña logró subir hacía la playa, en donde aún se encontraban sus cosas sobre la manta que estaba en la arena, entre ellas, el comunicador de Yue, el cual usó para llamar a Stella, la hermana de la misma, quien se encontraba sentada frente a él en ese instante.
- ¿Me estás diciendo que la princesa heredera al trono de las ninfas de agua los secuestró a Yue y a ti, y quiere que mi hermana se vuelva su reina? –
-Básicamente si, es una muy buena forma de resumirlo-
Stella mordió la uña de su pulgar mientras caminaba de un lugar a otro, pensando en que podrían hacer para sacar a su hermana de tal aprieto. -Creo que debemos regresar allá abajo, por cierto ¿Cómo es que esa pequeña niña te ayudó? –
-pues…-
FLASHBACK
-… ¿eres hermana de esa loca? -
-Lamentablemente sí. – Dijo la pequeña ladeando un poco la cabeza. – Mi hermana, ella es un tanto complicada… pero ese no el punto, el punto es que quiero ayudarte. –
- ¿cómo? –
- Si esa chica se casa, no podrá volver a salir de aquí jamás, sin embargo, ya que ella solo tiene 14 años humanos, esta muy por debajo de la minoría de edad, por lo que si sus padres vienen a buscarla podrán llevársela.
- Lo dices como si tu fueses muy mayor –
- Pues yo tengo 85 años, nosotras tenemos un proceso de crecimiento diferente al suyo -
- ¿Y si sus padres no pueden venir? – preguntó Matías ignorando por completo el comentario de la "niña", quien rodo sus ojos ante lo hecho por el joven.
- Algún hermano o hermana –
- Su hermana es a lo mucho mayor por no sé, unos ¿nueve o diez minutos? –
-Solo búscala y tráela- dijo la Lyria antes de meter de golpe unas tres algas en la boca del chico. – Con estas podrás nadar hasta la superficie sin necesitar aire. ¡Buena suerte! –
- ¿Por qué haces esto? – le preguntó Matías a la chica, quien ya se encontraba de pie dándole la espalda. - ¿Por qué me ayudas? –
- Por que no creo que sea justo para alguien – Susurró la pequeña.
FIN DEL FLASHBACK
-Muy bien, agárrate de mí – Dijo Stella mientras tomaba la mano de Matías con una mano, y con la otra alzaba su varita. - ¡SUPER RÁFAGA VELOZ DE AGUA! – Gritó la chica antes de que un poco de agua se levitara sobre el océano y los envolviese, para luego lanzarlos cual proyectil hacía el fondo de las cavernas acuáticas* (algo parecido a la escena de moana en la que el océano la lleva hacía el bote en donde estaba Maui)
- Vaya, eso fue intenso – dijo Matías tratando de recuperar nuevamente el equilibrio.
- ¿Intenso? Fue bastante tranquiloen realidad – dijo la princesa peinando sus rizos con sus dedos.
- y bien ¿Cuál es el plan? – Dijo Matías – Porque me imagino que, si nos lanzaste hasta acá cual torpedo, es porque tienes un plan ¿no? –
-Pff, por supuesto que tengo un plan, solo confía en mi – Dijo la hermana mayor de Yue con una sonrisa de autosuficiencia.
…
-Mewni suena increíble, señorita. –
Yue les sonrió a las jóvenes, quienes la miraban con los ojos brillantes.
-Señorita, ¿usted…-
La joven ninfa fue capaz de terminar de hablar, pues entro por la puerta de la habitación otra de las ninfas de agua.
-Señorita Leyla – dijeron las doncellas que arreglaban a Yue para la ceremonia al ver a la recién llegada, antes de realizar una reverencia ante ella.
La joven que recién entraba al salón, tenía una tez verde pálida, un largo cabello negro, el cual llevaba en una trenza que caía hasta sus tobillos y unos bellos ojos perlados.
-Señorita, soy Leyla- dijo antes de hacer una reverencia ante Yue, quien la miraba muy atenta. -Soy la dama de compañía de la princesa, vine a escoltarla a la ceremonia-
Yue perdió el color de su rostro al escuchar tales palabras.
Esperaba realmente que Matías llegara pronto con ayuda.
Yue se levanto de aquella silla y camino a paso lento hacía la puerta seguida por Leyla, tan inmersa en sus pensamientos estaba, que no se dio de la profunda tristeza que se veía en la mirada de su acompañante.
-Así que… eres su dama de compañía –
-Si…-
- ¿La conoces desde hace mucho? –
-De toda la vida –
-Me imagino que… estarás feliz por ella ¿no? -
Leyla siguió caminando en completo silencio, por lo que Yue no siguió preguntando.
-Yo no quiero casarme ¿sabes? – Dijo de repente capturando el interés de la joven a su lado. – Damia parece ser una gran persona, pero ella no es de mi interés-
-Damia… la princesa Damia y yo siempre hemos sido muy cercanas, desde que tengo memoria, ella y yo siempre hemos estado juntas…- Dijo la joven con la voz un tanto quebrada. -Sin embargo, si la princesa es feliz, yo lo soy de igual forma-
Por la manera en que la joven a su lado había dicho tales palabras Yue se dio cuenta de que aquella joven probablemente tenía con la princesa un lazo mucho más fuerte que el de solo una princesa y su dama.
-La quieres… ¿no es así? – Le preguntó la rubia con una cálida sonrisa.
Leyla estuvo a punto de contestar cuando un grito resonó en la habitación.
- ¡GOLPE NARVAL! –
En ese momento, una gran ráfaga de narvales golpeó a Leyla, haciendo que esta chocase contra la pared, rompiendo un espejo que estaba en la misma.
- ¿Leyla? - dijo Yue acercándose rápidamente a la joven, no sin antes voltear la mirada encontrándose con los ojos azules de su hermana y los cafés de Matías. - ¡Chicos! –
- ¡Yue! – gritó Stella, quien corrió en dirección a su hermana seguida de Matías. -Me alegra ver que estas a salvo-.
-Tu siempre actuando sin pensar ¿No, Stella? -
- ¿Qué está ocurriendo aquí? – preguntó Damia, quien se acercó a toda velocidad junto con una gran cantidad de ninfas, quienes al parecer eran las guardias del lugar., el rostro de la princesa perdió todo color al ver a Leyla tendida en el suelo con heridas en su espalda, producto del golpe recibido por parte de aquella intrusa.
En ese momento, una corriente de agua se cerró alrededor de Stella y Matías, aprisionándolos en el proceso.
-Irrumpen en este castillo, atacan a mi dama de compañía, y osan si quiera tocar a mi prometida, esta es una gran ofensa para hacía mi-
- ¡Por favor! – gritó Yue, - no les hagas daño -
-Princesa Damia, estoy bien, no los lastime-
Damia miro seriamente a Leyla, antes de asentir y dar a sus guardias una orden que se llevara a aquellos intrusos hacía el calabozo, y que se asegurara de que esta vez no lograsen escapar.
…
- ¿Quieres por favor dejar de moverte? - dijo la pelirroja con fastidio. –Estoy tratando de pensar en cómo salir de esta-
- ¿No puedes usar tu flamita y quemar la cuerda? -
-Yo no sé usar "la flamita" como le dices tú, a diferencia de mi hermana -
El joven apretó sus labios sin tener nada que decir, pues, a decir verdad ¿Quién se habría esperado que una simple salida a surfear terminara en tremendo desastre?
Amarrado de cabeza junto con la hermana Yue, en lo que parecen ser cavernas acuáticas con cámaras de aire.
-Cuando dijiste que tenía un plan, pensé que sería algo más elaborado que solo entrar y atacar a la primera persona que vieras-
- ¿tenías alguno mejor, chico genio? –
- Si, esperar a que la sirena loca estuviese distraída para luego llevarnos a tu hermana, Dios, en casa mis padres deben estar muy preocupados… -
- Realmente lo dudo –
La joven no podía ver al chico, pero lo escucho resoplar, y justo antes de que este hablara, ella lo hizo – En esta dimensión el tiempo pasa diferente, así que deben haber pasado unos pocos minutos desde que dejaron la tierra, es por eso que es tan frecuentada, la gente viene a surfear y se olvida del tiempo, así que tus padres deben estar tranquilos-
Matías suspiró aliviado al escuchar aquellas palabras, mientras ideaba algún plan para salir de aquella situación.
-Parece que necesitan ayuda-
Ambos jóvenes dirigieron su mirada hacía el lugar del que se escuchaba la voz, siendo este el gran cuerpo de agua debajo de ellos, en donde se encontraba la chica a la que Stella había atacado anteriormente.
- ¿tienes una aleta? – Preguntó Matías asombrado.
- Claro que la tiene, es una ninfa de agua, menso – dijo Stella poniendo los ojos en blanco. – Lamento haberte atacado, es que creí que-
-que soy la loca que secuestro a tu hermana- dijo Leyla un poco burlesca. -No, soy la dama de compañía de esa loca… y quiero ayudarles a salvar a tu hermana-.
Stella enarcó una ceja, preguntándose que querría a cambio aquella chica.
-No quiero nada a cambio, si es lo que te preguntas, solo…. No quiero que la princesa Damia se case… - dijo con baja.
Stella entendió en ese instante lo que ocurría con aquella ninfa.
-Tu… la quieres ¿cierto? –
Leyla no dijo nada, simplemente se encargo de lanzar una pequeña cuchilla de hielo, la cual rompió la soga que sostenía ambos adolescentes, lanzándoles al agua junto a ella.
Leyla tomó a ambos chicos de las manos, diciéndoles que tomasen aire antes de sumergirse llevando a ambos jóvenes consigo, hasta que llevaran la serie de cavernas en donde se realizaría la ceremonia.
-No importa que tantas veces vea estos salones, realmente no puedo creer que sean cavernas – dijo el chico refiriéndose al interior de las mismas, los cuales bien podrían competir contra muchos de los hoteles 5 estrellas que conocía.
-Muy bien ¿están listos? Solo vamos a entrar, y no hagan nada a no ser que yo se los diga- les ordenó Leyla, a lo que Stella y Matías asintieron.
- ¡ALTO! – Gritó Leyla irrumpiendo en la ceremonia, causando una gran mirada de confusión en el rostro de Damia.
-Leyla… ¿Qué ocurre? ¿Por qué liberaste a los prisioneros? –
-Princesa… no puede casarse con la joven, ella solo tiene 14 años humanos, además ellos son sus familiares, no puede retenerla aquí…-
- Aprecio tu honestidad Leyla – dijo Damia acercándose a la misma. – Pero no ocurrirá nada si los mato, así nadie lo sabrá- dijo la princesa mirando a Stella y Matías, quien es se ponían en posición de combate, Stella apuntando su varita y Matías adoptando una posición inicial de ataque de karate.
- ¡No, Damia! – dijo Leyla poniéndose en frente de ambos chicos, - no vas a hacerles daño – Dijo alzando su mano derecha, provocando que un pequeño cuerpo de agua siguiera el curso de ésta.
Damia fue la primera en atacar a Leyla, importándole poco lo mucho que apreciaba a la misma, Leyla era una buena maestra*, en embargo, la princesa Damia, al haber sido entrenada para la batalla desde el momento en que aprendió a andar, pudo derrotarla de fácil manera, dejándola bastante mal herida en el suelo.
-Yo no quería esto Leyla…- dijo alejándose de su dama de compañía, sintiéndose culpable por las heridas que había causado en su tersa piel y las lagrimas que caían de sus bellos ojos., En ese instante, comenzó a caminar hacia Stella y Matías a paso lento, hasta que las palabras pronunciadas por Matías la frenaron en seco.
-Te amo, Damia…- Dijo Leyla con voz baja.
Sin embargo, Damia cerró sus ojos con fuerza, tratando de calmar su desenfrenado corazón, el cual latía de manera salvaje desde el momento en que su dama de compañía se presentó en el momento de la ceremonia.
En su mano derecha, una lanza de hielo comenzó a cristalizarse mientras se disponía a acatar a la mayor de las Butterfly, Yue, al ver tal escena, sentía que estaba a punto de sufrir una crisis nerviosa en cualquier instante, solo quería que esto se detuviera, y que todo volviese a estar normal, volver a casa con los días y poder dormir.
- ¡BASTA! – gritó la rubia poniendo ambas manos en su cabeza, a la par que las marcas de sus mejillas brillaban con gran intensidad, desplegando una enorme luz que cegó la habitación durante varios minutos.
Una vez aquella luz se apagó, todos los presentes en el lugar, menos Stella, Matías y Leyla, se encontraban en el suelo, inconscientes.
- No se que hiciste, pero de momento no importa – dijo Stella caminando hacía su hermana. – Tenemos que irnos –
En ese momento, Yue volteo la mirada hacía Leyla, quien había acomodado el cuerpo de la princesa Damia para que este quedase recostado en el suelo, con la cabeza en su regazo, la joven le acariciaba el cabello mientras lentamente presionó sus labios contra los de ella.
Matías tiró de la mano de Yue, quien parpadeo repetidas veces antes de escapar junto a ellos.
- ¡SUPER RAFAGA VELOZ DE AGUA! – gritó Stella, causando que una corriente de agua los envolviese y los llevase de manera rápida hacia la orilla de la bahía del sonido.
- ¡No vuelvas a asustarme así! – Dijo Stella abrazando a Yue nuevamente, quien reía nerviosamente mientras le devolvía el abrazo a su hermana.
Matías miraba la escena un poco de lejos, pues para él, ese era un momento entre hermanas, y no debía ni iba a interrumpirlo, miró nuevamente a ambas jóvenes, eran hermanas mellizas, por lo tanto, no eran iguales, todo lo contrario, ambas chicas eran bastante distintas, pero aún así ambas se amaban mucho. Ese pensamiento hizo al joven sonreír, de momento, dejaría que las dos pasaran un rato juntas, ya podría el hablar con Yue más tarde, y podría disculparse, ya que, gracias a sus ganas de surfear, fue que metió a la rubia en tal situación.
Sin embargo, había otro tema, el cual le urgía tratar con la princesa rubia.
¿No que ella solo había heredado poderes de parte de su padre?
Si así era… entonces ¿por qué sus mejillas brillaron en hace rato mientras seguían allá abajo?
Y más importante aún ¿Por qué parece que ahora tienen más color?
Hola mi gente, lamento haberme ausentado tanto tiempo, he aquí la segunda parte de Interrumpiendo una boda, espero que les haya gustado. Nos leemos pronto, muchos besos.
Pd: Feliz mes de la madre a todas sus mamitas.
