Muy buenas una semana más. Este capítulo fue otro de los que más disfruté pensando y redactando, así que como siempre espero que también os guste a vosotros y vosotras. Gracias a todos los que seguís la historia, como digo siempre, porque de verdad que se agradece mucho que la gente siga tu trabajo y nada más... ¡a leer!

Capítulo 20 – "Al nivel de los más poderosos de la Tierra"

La tripulación estaba terriblemente triste y enfadada con Luffy. Nami, en un arrebato de furia, lo agarró de la chaqueta.

- ¡LUFFY! ¡IDIOTA! ¿¡Cómo se te ocurre dejarle allí solo en su estado!? - preguntó enfadada.

- Él... me dijo que nos veríamos en Dressrosa y yo... yo confío en él. - afirmó Luffy metiéndose las manos en los bolsillos.

- Luffy... yo también confío en él, pero... - comenzó Zoro.

- En el estado en el que se encontraba... - continuó Sanji.

- ¿Uhm? ¿Qué es esto? - dijo Luffy sacando un papel de su bolsillo - Pone... Serujio... es una Vivre Card. - afirmó.

- Debió meterte la Vivre Card en el bolsillo justo antes de saltar del barco con Kizaru, sin que te dieses cuenta. - explicó Law.

Una gota de sudor frío recorrió la cabeza de Luffy.

- Es diminuta... y se está consumiendo... ya he visto esto antes, con Ace, en Marineford... - dijo el capitán aterrado.

- ¿Qué significa eso...? - preguntó Chopper.

- Que se consuma de esta manera... significa que la vida de Serujio está tocando su fin... - comentó el chico.

Hubo un buen rato de silencio en el Sunny.

- Serujio-ya... está dando su vida por nosotros, no debemos estar tristes, sino orgullosos. - animó el cirujano.

De repente, alguien llamó al den den mushi de Law y éste se fue a hablar en privado.

Al rato regresó con Luffy y los demás.

- Mugiwara-ya... ¿te puedo pedir un favor? - preguntó Law algo nervioso.

- Claro, Torao, dime.

- Debemos volver a Punk Hazard...

Mientras tanto, en Marineford...

El guerrero se volvió a levantar escupiendo una gran cantidad de sangre.

De repente vio como algunos de los soldados, capitanes y vicealmirantes que derrotó con su haki del rey se iban levantando para volver a luchar, incluso Moria se levantó.

- Vaya... esto puede llegar a complicarse aún más... - dijo Serujio en tono relajado.

- No deberías estar tan tranquilo. - dijo Akainu.

- ¿Uhm? ¿Y los demás Shichibukais? - preguntó el guerrero al aire tras echar un exhaustivo vistazo a su alrededor.

- Mm... Taka no me (Ojos de Halcón en japonés) ha debido irse, pues lo has derrotado, Kuma se ha ido, Doflamingo ha vuelto a Dressrosa y aquí siguen Moria y Teach... - informó Akainu más para sí mismo que para contestar la pregunta del chico.

- Ya veo...

- ¡SERUJIO NO HAIKYO! ¡Resultas muy molesto! - dijo Moria alterado.

- Moria, guarda silencio, tu voz es irritante. - dijo el guerrero en tono bajo.

- Grr...

- ¿¡Cómo puede ser tan problemático un mocoso de 20 años, un maldito novato de la Peor Generación!? - dijo kizaru algo molesto.

- Mm... ahora que lo pienso... ¿cómo puedes ser más joven que tu hermano Ace? - preguntó Akainu extrañado.

- Cierto... se supone que Portgas D. Rouge murió justo después de parir a Ace. ¿Cómo pudo dar a luz a otro maldito mocoso? - comentó el almirante de luz.

- No tengo por qué explicaros estas cosas precisamente a vosotros. - dijo Serujio con un gesto muy serio.

- Bah, seguro que esa ramera de Rouge sobrevivió y se lió con algún otro. - despreció Moria.

Serujio le echó la mirada más maligna, intimidante y sanguinaria que jamás habría podido echar a alguien.

- ¿Qué has dicho de mi madre? - preguntó con una serenidad preocupante.

Moria tragó saliva pesadamente.

- Yo... yo he... - titubeó el Shichibukai.

- Es un poco triste que tus últimas palabras sean un montón de mierda sobre un tema del cual no tienes ni idea... - dijo mientras empezaba a avanzar con paso sereno.

- O-Oe... Haikyo, ¿¡qué vas a hacer!? - preguntó Moria muy nervioso.

Akainu y Kizaru le salieron al paso, pero el chico se plantó en frente de Moria usando el soru y extendió los diez dedos de sus manos.

- Shigan Gatling. - susurró.

Solamente se vio desaparecer y volver a aparecer un momento los brazos de Serujio. Al rato, se vieron todos los dedos del guerrero manchados y goteando sangre.

Al fijarse mejor, pudo verse el cuerpo de Moria, lleno de agujeros, desplomándose en el suelo.

- Nunca, jamás te metas con mi familia. - susurró el guerrero.

Moria no tenía fuerzas para hablar, simplemente se desplomó en el suelo, maldiciendo haberse cruzado con ese joven, y haber insultado a su familia.

El joven se volvió para enfrentar a sus oponentes.

- Ese idiota... - masculló Kizaru sorprendido.

- Grr... esto es una pérdida de tiempo. Portgas D. Serujio, ¿no te interesa el puesto de Shichibukai? - preguntó Akainu a la desesperada.

Serujio simplemente pudo echar una media sonrisa.

- Je... un pirata que es un perro del gobierno, no es un pirata. Un pirata es alguien libre, que hace lo que quiere, y sin que nadie lo controle. Por eso, me resulta muy triste que me hagas esa oferta, particularmente alguien tan orgulloso como tú. - dijo Serujio desafiante.

- Imaginaba que dirías un "no". - se resignó Akainu.

- Te estoy dando un "por supuesto que no", por si no ha quedado claro. - repitió.

- Entonces, este campo de batalla será tu tumba. - dijo poniéndose de nuevo en pose de lucha.

- Ya veremos... - de pronto Serujio abrió los ojos rápidamente - Tekkai. - exclamó.

Se pudo ver cómo el castaño detuvo el ataque combinado de una katana y un jutte.

- Momonga, Smoker... - susurró.

Los dos vicealmirantes se retiraron del cuerpo de acero del chico.

Puru, puru, puru, puru, puru...

Puru, puru, puru, puru, puru...

- "¿Uhm? ¿Mi den den mushi?" - pensó el guerrero.

Puru, puru, puru, puru, puru...

Puru, puru, puru, puru, puru...

Cacha!

- Hola, habla Serujio, ¿quién es? - preguntó.

- Oe, Serujio, soy Luffy.

- Luffy... sabes en la situación en la que me encuentro, ¿qué quieres? - dijo algo cansado.

- Nos ha surgido un tema y debemos ir a Punk Hazard, es algo importante. - informó el capitán.

- Ya veo...

- Nos veremos en Dressrosa dentro de dos días, ¿vale? - propuso el moreno.

- Vale, no lleguéis tarde.

- Hasta entonces no mueras. - comentó el chico de goma – Es una orden.

Zoro agarró el den den mushi.

- Como se te ocurra morirte te mato! - amenazó.

Luego lo cogió Law.

- Serujio-ya... debemos hacer algo importante en Punk Hazard, que conseguirá que nuestro paso por Dressrosa no sea fácil. - explicó - Por cierto, muchas gracias por...

Cacha!

- ¿¡Ha colgado!? - preguntó Luffy.

- Sí... - contestó el cirujano.

- Esos idiotas... - susurró el chico.

- ¡HAIKYO! ¿¡Has acabado ya la cháchara!? - preguntó Smoker enfadado.

- Sí, gracias por la espera. - se guardó el den den mushi en uno de sus bolsillos y se puso en posición de combate - ¡Tekkai! - se lanzó a por ambos vicealmirantes y los mandó a volar con dos potentes puñetazos.

- Grr... ¿cómo puede ser!? ¡Si tenías el tekkai activado! - exclamó Momonga sorprendido.

- Bueno, en el CP9 aprendí a moverme usando el tekkai, así los puñetazos son de hierro. - dijo Serujio con una media sonrisa.

- Eres un chico muy persistente. - comentó Smoker

- Y sinceramente los tienes bien puestos. - continuó el espadachín.

- No es bueno alagar a tu enemigo. - dijo Serujio.

- ¡Dejaos ya de parlotear y acabad con ese maldito idiota! - ordenó Akainu furioso.

El Héroe de la Marina apareció de un salto ante el castaño.

- Serujio, ¡idiota! ¡Te dije que no vinieses! - dijo Garp enfadado.

- Abuelo... - susurró el chico.

- ¡Nunca haces caso de lo que te digo! - dijo con un gessto muy serio.

- Es normal, Viejo, soy un pirata. - contestó Serujio con una media sonrisa.

- No sé cómo narices lo consiguió Rouge... pero tu nacimiento fue un caso que escapa más allá de lo humano, incluso más allá que el de Ace. - recordó Garp nostálgico.

El rostro de Serujio se volvió serio de nuevo.

- Portgas D. Rouge... Esa mujer dio la vida por Ace y por mí, y no tengo ningún recuerdo de ella... no la conocí, la vi solo un segundo de mi vida, pero jamás olvidaré su rostro. La vi en el momento en el que nací, pero su imagen se me grabó a fuego en la mente, la imagen de la mujer que dio su vida por mí, la imagen de mi madre, la imagen de Portgas D. Rouge... No tomé su apellido porque renegase de mi padre... No tomé su apellido para estar cerca de Ace... Tomé su apellido porque esa mujer dio su vida por mí. - explicó Serujio con una lucidez triste - Y entonces tú te encargaste de mí, Abuelo... recuerdo muy bien esa escena...

Garp tenía la cabeza algo agachada, y las siguientes palabras apenas pudo decirlas.

- Serujio, eres un pirata muy peligroso. A nadie se le ocurrió la descabellada idea de atacar Marineford en solitario, excepto al León Dorado Shiki, el archienemigo de Roger, pero con él no teníamos nada preparado. Sólo a un pirata se le ocurrió atacar Marineford teniendo algo preparado contra él... Shirohige. ¡Pero absolutamente nadie ha tenido la idea de atacar el Cuartel General solo sabiendo que hay algo preparado contra él, Serujio! - dijo Garp.

- Abuelo, sabes que yo tengo un objetivo...

- ¡Sí! ¡El maldito objetivo que le prometiste al maldito Akagami! (Pelirrojo en japonés) – contestó Garp exaltado.

- Sí, ese mismo, el que le prometí a Shanks... - dijo Serujio sonriente.

- Serujio, debo detenerte aquí mismo. - dijo el abuelo con rabia en sus palabras.

- Abuelo, sabes que para detenerme tendrás que matarme...

- Sí.

- Y sabes que me voy a defender...

- Sí.

- Definitivamente soy el peor de tus nietos...

- Sí.

- Pero aún así me quieres tanto como yo a ti, Viejo. - dijo Serujio con una media sonrisa.

A Garp se le salieron dos lágrimas de los ojos.

- Mucho, idiota.

Serujio cargó un puño con haki y saltó hacia Garp. El marine echó el aliento en su puño, y activó también su poderoso haki de armadura.

Los puños chocaron creando una increíble onda expansiva, de la que salieron volando algunos de los cadáveres creados por el castaño.

El guerrero salió volando unos metros pero sin ningún rasguño, y Garp se quedó algo hundido en el suelo, pero también intacto.

Serujio pudo contemplar cómo Akainu, Kizaru, Smoker, Momonga, Garp, Teach y muchos marines se lanzaban a por él a la vez.

- "Axio, ¿estás ahí?" - dijo Serujio.

- Yo siempre estoy contigo. - contestó el demonio.

- "Axio, cuando fuimos a por Weidrass paraste con facilidad aquel rayo maligno que por poco me mata."

- Sí. ¿Adónde quieres llegar con esto? - preguntó Axio con curiosidad y algo de miedo.

- "Si pudiste detener tan fácilmente aquel ataque, significa que tienes un poder inigualable que aún no me has enseñado, ni a mí ni a nadie." - explicó Serujio convencido.

- Eres muy perspicaz, Serujio... Nunca he conocido a un humano, no, a un alma así. - contestó el demonio impresionado.

- "En este momento necesito ese poder, Axio." - dijo Serujio sin rodeos.

- Yo... tengo algo, Serujio, pero... - comenzó Axio.

- "Axio, en este punto creo que te habrás dado cuenta que me dan igual los peros..." - contestó interrumpiendo al demonio.

- Aún así te contaré lo que nos pasará, para que no te lleves una sorpresa. - acabó su frase anterior.

- "Está bien, dime."

- Tengo una técnica que ahora mismo funcionaría pero necesito parte de muestra energía vital para ejecutarla. Yo soy un demonio, y me curaré descansando un poco, sin embrago tu vida se reducirá, puede que drásticamente. - explicó Axio.

Serujio pensó eso un segundo mientras los enemigos seguían avanzando hacia él.

- "Oe, Axio."

- Dime.

- "Esa técnica conseguirá que salga de aquí y vuelva a ver a mis nakamas?"

- Eso creo.

- "Me vale. ¡Vamos allá!" - decidió finalmente.

El torso, los brazos, las manos y parte de la cara del guerrero se llenaron del humo negro demoníaco. Los marines dieron un pequeño paso atrás al ver eso.

Serujio extendió los brazos poniéndolos en forma de "T" y "agarró" el aire con las garras del demonio, creando una fractura de color morado en el propio aire.

- ¡LIBERACIÓN DE HADES! - exclamó el guerrero.

Echó los brazos hacia adelante, aún agarrando el aire, abriendo aún más las fracturas. De las fracturas salieron muchas almas de color morado negruzco que se lanzaron a por los Marines, derrotándolos.

Cuando todos los Marines yacían en el suelo, las almas regresaron por donde vinieron y las fracturas se cerraron.

Serujio se desplomó de cara en el suelo, pero esbozando una media sonrisa.

- "Tenías razón, Axio, esa técnica cansa."

- No es solo por la técnica, realmente no sé cómo sigues vivo. Aparte de la herida de la cara, que te llega hasta el ojo y te sobrepasa la ceja, Taka no me también te ha hecho un buen corte en el pecho, se parece al de Zoro, solo que en la otra dirección. - explicó Axio.

- "Sí..."

- Y los almirantes también se excedieron. - dijo el demonio jadeante.

- "Realmente has usado mucha de tu energía vital." - observó el castaño.

- Sí, pero no pasa nada, descansando un día o dos estaré de nuevo al 100%, no te preocupes por eso.

- "Perfecto." - dijo alegre.

La situación ya estaba arreglada, todo consistía en coger un buque de la Marina e irse de allí. Sus nakamas lo esperaban en Dressrosa en dos días, así que tenía tiempo.

- "Ya está, lo conseguí, los he salvado." - pensó alegre el chico.

- ¡HAIKYO! - gritó Akainu levantándose ensangrentado.

Serujio se incorporó lentamente, hasta lograr ponerse de pie.

- Eres un tío duro, eh. - se quejó el chico.

Kizaru, Teach, Momonga y Smoker también lograron levantarse.

- Grr... me estáis fastidiando.

- Zejajaja. Haikyo, vas a morir. - dijo Teach.

- Sí, como no cambie la cosa, voy a morir... - contestó desafiante pero relajado.

- Esto se va a acabar, Portgas D. Serujio. - afirmó el almirante de luz.

- Sí, definitivamente voy a acabar con esto... - dijo el guerrero - "Lo siento, Jinbei, cuando me estabas enseñando el Gyojin Karate me advertiste que esta era una técnica prohibida, porque también afectaba al usuario, sin embargo, en esta situación, esa técnica es mi última esperanza. Una vez más, lo siento, Jinbei..." - pensó el chico.

- ¡Pagarás cara la osadía de venir aquí solo y dejar escapar a 10 prisioneros condenados a muerte! - sentenció el almirante de flota.

Serujio tenía la pose del Gyojin Karate y parecía muy concentrado, con los ojos cerrados, hasta que finalmente los abrió y lanzó el puño al aire.

- GYOJIN KARATE...

Todos pusieron pose defensiva.

- TÉCNICA PROHIBIDA...

Los marines pusieron cara de asombro, y Akainu tragó pesadamente.

- ¡PUÑO DE 100.000 LADRILLOS!

Una onda, parecida al haki del rey, pero de color azulada cubrió todo Marineford.

De repente a todos los adversarios del chico se les hundió su propio cuerpo, cada vez más y más.

- El Gyojin Karate reside en el control del agua, por eso se puede atacar a cualquier persona controlando el agua de su cuerpo. Esta técnica equivale a someter vuestro a una presión de 10.000 metros bajo el agua; es un puño capaz de romper 100.000 ladrillos. - Serujio hizo una pausa, empezando a sangrar mucho por la boca, el pecho, la cabeza y por todas las heridas de su cuerpo - Aunque a mí no me someta a tanta presión, esta técnica también me hace daño, pero... ¡TENGO QUE VENCEROS A TODOS! - gritó echando otra bocanada de sangre.

Cuando la brutal técnica del guerrero acabó, todos los marines se desplomaron, y Serujio, a saber cómo, consiguió permanecer de pie. Se quedó un buen rato así, de pie, con el puño extendido.

- "¿De verdad lo habré conseguido? ¿De verdad no se van a volver a levantar?" - dudó el guerrero - "Bueno, no es momento de pensar eso, tengo que salir de aquí de una vez, pero mi cuerpo no reacciona..." - pensaba el chico.

Tenía los ojos cerrados, el sol de justicia se le pegaba a su herido cuerpo, y a su destrozada ropa. Cuando consiguió abrir los ojos, más el izquierdo que el derecho, ya que en este último tenía un buen corte, miró hacia abajo y pudo comprobar un gran charco de su sangre.

Cuando su cuerpo empezó a poder moverse, echó un vistazo a toda la escena y pudo observar que Marineford había quedado increíblemente dañado por su culpa, que había montones de heridos y algunos muertos, y que había muchos buques de guerra en la bahía.

El joven pudo caminar hasta uno de esos buques, con paso lento y algo tambaleante. Cuando llegó hasta uno de ellos, subió por las escaleras del casco.

De repente se dio cuenta de que no sabía cómo llegar a Dressrosa, así que entró de nuevo a Marineford y se fue al despacho de Akainu. Allí encontró muchas Brújulas Eternas, y cogió la que apuntaba a Dressrosa, y volvió al barco.

Como pudo, extendió las velas, salió del Cuartel General y puso rumbo a la isla.

De camino, se curo como aprendió de Chopper y Law, con todos los vendajes que le cubrían el cuerpo realmente parecía una momia. Se pasó por la despensa del buque y cocinó y se comió todo lo que allí encontró, se nota de quién es hermano. Como acababa de venir de su mayor batalla hasta la fecha, se comió de una sentada lo destinado para 50 soldados en un mes.

- Buff, no me sale tan rico como a Sanji, pero tenía que recuperar fuerzas. - dijo tras su festín y se quedó un buen rato pensativo - ¿Y ahora qué comeré...? Bueno, tendré que pescar.

El chico cogió una caña que había en el buque y se sentó en la baranda del barco, lanzando su caña mientras seguía avanzando con buen rumbo.

Mientras esperaba que algún pez picase en su anzuelo, se puso a pensar en los acontecimientos de Marineford.

- "Abuelo... lo siento mucho, como bien ha dicho Akainu esto va a subir mucho mi recompensa, aunque ya vaya por 800 000B..." - de repente se acordó de lo que hablaron su abuelo y él y de lo que le preguntaron acerca de su nacimiento - "Rouge..." - pensó echando un suspiro - "Ni yo mismo me explico cómo lo consiguió, aunque yo he llegado a una conclusión."

Serujio recordó perfectamente queda parte de aquella historia.

Portgas D. Rouge se encontraba en una situación muy mala. La Marina estaba haciendo una exhaustiva búsqueda para encontrar al hijo de Roger, justo después de su ejecución. Aquella mujer pelirroja consiguió guardar en su vientre a su primer hijo durante 20 meses y, cuando nació, su vida se quedó en grave peligro, pues se había quedado casi sin fuerzas. Cuando nació su primer hijo, lo llamó Ace y lo dejó al cargo de Garp.

Después de eso se pensó que Rouge había muerto, pues se había quedado sin fuerza vital, sin embargo, consiguió sobrevivir, apenas sin fuerzas, pero con otro hijo en su interior, obviamente también hijo del Rey de los Piratas.

Meses más tarde de dar a luz a Ace, cuando ya tenía algo más de fuerzas, se dio cuenta de que seguía embarazada.

Rouge solo pudo dar a luz a uno la primera vez, pues apenas tenías fuerzas y el segundo no pudo desarrollarse completamente en una primera instancia, debido a los meses de gestación del primero.

Durante mucho tiempo buscó el paradero de Garp, mientras seguía retrasando el nacimiento de su otro hijo. Dos años más tarde, supo que Garp estaba en la isla de Dawn, y navegó hasta allí. En su travesía, dio a luz a su otro hijo, y lo llamó Serujio.

Estaba completamente exhausta, pero desembarcó en la isla y se fue a una casa que divisó en lo alto de una montaña, el Monte Colubo.

Llevaba a su hijo recién nacido en brazos, ambos con una sonrisa. Rouge, aunque sonriente estaba casi sin fuerza vital, y a punto de morir.

De camino a esa casa se encontró a Garp, que iba allí como tantas otras veces.

- ¿¡R-Rouge!? ¿¡Qué haces aquí!? - preguntó Garp sorprendido y algo alterado.

- Garp... tengo que pedirte otro favor... - dijo Rouge casi sin fuerzas, en un tono muy bajo.

- S-Sí. ¿Qué pasa? - de pronto reparó en el bebé - ¿¡Q-Quién es él!? - preguntó atónito.

- Garp, no me queda mucho tiempo, este niño es hijo de Roger también, y él querría que tú te hicieses cargo de él, igual que con Ace... - dijo la pelirroja entregándole el niño - Él se llama Gol D. Serujio, por favor, cuida de él, por mí.

- Está bien. - Garp hizo una pausa - Pero Rouge, ¡necesitas atención médica enseguida! - dijo con el niño en un brazo, y tocando el hombro de Rouge con la otra mano.

- No, Garp, mi vida ha llegado hasta aquí, pero por lo menos puedo sentirme orgullosa de haber dado a luz a los dos hijos de Roger... - dijo con una voz muy apagada - Muchas gracias por todo. - dijo cerrando los ojos - Adiós, Garp. - esbozó una sonrisa - Cuida bien de ellos.

Las palabras de Rouge se apagaron finalmente junto con su vida.

Garp llevó a Serujio con Dadán y Ace. Después hizo una bonita tumba para presentar sus respetos y enterró a Rouge.

Serujio volvió en sí con una mirada nostálgica y triste.

- "Ella dio su vida por mí, porque yo naciera. Y ya ves para qué... No sé si debería haber nacido, al fin y al cabo, tengo sangre maldita por mis venas. Mi vida es prácticamente un crimen, y mis actos no lo mejoran." - de repente se acordó de sus nuevas técnicas en la batalla - "¿Cuánto se habrá acortado mi vida? ¿Un mes? ¿Un año? ¿Diez años? ¿Veinte años?... Ni yo mismo lo sé, pero ha merecido la pena, por salvarlos a ellos." - de pronto dio un pestañeo muy largo - "Me está entrando sueño... y si me duermo quizá me muera... pero... tengo tanto sueño..."

El chico definitivamente se durmió, con la caña de pescar aún en las manos, recostándose en la barandilla.

El buque seguía navegando hacia Dressrosa, y de camino se cruzó con un gran buque, recargado de adornos. Era el barco de un Tenryuubito.

- ¿Uhm? ¿Por qué ese buque no se desvía ante mi presencia? - dijo en tono vanidoso.

- Mm... no lo sé señor. De todos modos si seguimos así no colisionaremos, no hay problema. - informó un soldado.

- Aún así debería virar su rumbo. ¡Yo soy un Noble Mundial! - dijo exaltado.

- L-Lo sé señor.

Los barcos pasaron al lado el uno del otro, en direcciones opuestas. Los hombres del barco del Noble no repararon en la presencia del guerrero, pero, al no ver a nadie, decidieron dar la vuelta y volver a ponerse al nivel del buque de guerra.

Cuando volvían a estar a la altura, el Tenryuubito vio a Serujio.

- ¿Quién es ese? - preguntó el Noble.

- No lo sé señor, parece un pescador del barco.

El Tenryuubito usó un catalejo y pudo ver la Jolly Roger de los Mugiwaras en la destrozada camiseta del chico.

- Es un pirata, la escoria de este mundo.

El Noble Mundial cogió un bazooka y disparó a Serujio por la espalda.

El joven sintió el disparo con el haki de observación y pudo activar el tekkai. Aun habiendo activado el tekkai se abrieron algunas de sus heridas y comenzó a sangrar levemente. Serujio echó una mirada asesina hacia atrás.

- ¿¡Quién ha osado golpear el orgullo que llevo a mi espalda!?

Serujio torció aún más el gesto cuando vio a un Tenryuubito.

- ¡Le di! ¡Le di! - celebraba el Tenryuubito.

Serujio se plantó en el otro barco usando el soru y dejo a todos inconscientes con el haki del rey, excepto al Tenryuubito.

- Te dejo que te disculpes. - dijo el chico con una voz ronca e intimidante.

- Mm... pareces muy fuerte, a partir de ahora serás mi esclavo. - dijo el noble haciendo ademán de tocarle el hombro.

Serujio apartó su mano de un manotazo antes de que el Noble le tocase.

- Parece que no te vas a disculpar...

- ¡IDIOTA! ¿¡Sabes quién soy!? ¡Soy un Tenryuubito! ¿¡Cómo osas tocarme!? - dijo muy alterado.

Serujio agarró del cuello al Tenryuubito y lo levantó del suelo.

- Sé perfectamente quién eres. Tú fuiste al Reino de Goa hace 12 años y mataste a mi hermano Sabo. Jamás olvidé tu asquerosa cara con el gesto de superioridad y juré que algún día me vengaría. - después de decir esto le pegó un puñetazo al Noble en el estómago.

- ¡Estúpido! ¡Bájame! ¡Es una orden! - se quejó el Noble.

- Soy un pirata, yo solo sigo órdenes de mi capitán. - Serujio hizo una pausa fijándose en el casco del traje del Noble - Esto del casco es para no respirar el mismo aire que nosotros, ¿no? - no dejó tiempo a la respuesta - Pues ahora vas a tener que "infectarte". - dijo en tono irónico.

Activó el haki de armadura en su frente y echó la cabeza hacia atrás lentamente. Acto seguido le pegó al Tenryuubito un increíble cabezazo, soltándole el pecho, que lo estrelló en el mástil del barco. Efectivamente, el casco reventó, y el Noble se tapó rápidamente la boca, haciendo así que apenas se le entendía al hablar

- Insolente... voy a hacer subir tu recompensa hasta que vea tu cabeza rodando por el suelo. - amenazó el Tenryuubito.

Serujio se acercó hasta él activando el haki en su pierna derecha.

- Bah, como quieras... - hizo una pausa esbozando una media sonrisa - ¿Por qué te tapas la boca? - cargó su pierna hacia atrás - ¡TE HE DICHO QUE RESPIRES! - le pegó una fuerte patada en el estómago que obligó al Noble a respirar tras echar una gran bocanada de sangre.

El guerrero lo agarró de nuevo por el cuello y le pegó puñetazos hasta que lo dejó prácticamente irreconocible.

- No voy a matarte, porque eso sería rebajarme a tu asqueroso nivel. Eso lo dejaré en manos del azar. - dijo Serujio mirando el mástil con malicia.

- ¿Al azar? ¿A qué te refieres? - preguntó con miedo, después de la paliza que se llevó.

El chico caminaba hacia el buque que robó para seguir su camino. Pasó al lado derecho del palo mayor y cargó su brazo izquierdo igual que lo hace Shirohige para sus ataques. Soltó un soberano puñetazo que partió el mástil, y rajó las demás velas con su rankyaku. Después de eso, volvió a su barco.

- ¿¡ME VAS A DEJAR A LA DERIVA!? - chilló el Tenryuubito preocupado.

- Sí. - respondió llegando a su buque.

El Tenryuubito sacó su pistola y apuntó al joven, cuando este se giró y le dio con el shigan a distancia.

De pronto, Serujio dio un salto de sorpresa.

- ¡Por cierto! Te voy a robar todas las provisiones, porque se me han acabado las mías, ¿vale? - informó el castaño cogiéndolas en un saco.

El Noble Mundial solo podía quejarse y retorcerse de dolor.

Finalmente, con nuevas provisiones, el guerrero llegó a su buque de nuevo y siguió su camino.

Se vendó de nuevo las heridas que se le habían abierto y después de cenar se durmió.

A la mañana siguiente le costó levantarse, pero finalmente lo hizo.

Mientras tanto, en Marineford.

La escena aún era desoladora. Los operarios trabajaban casi sin descanso para devolver Marineford a la normalidad, mientras los altos cargos estaban reunidos en el despacho del Almirante de Flota, vendados y doloridos, física y moralmente. El Gorosei, el consejo de los cinco sabios jefes del Gobierno Mundial, se encontraban presentes mediante la reproducción de un den den mushi de vídeo.

- La situación con Portgas D. Serujio empieza a ser crítica. - dijo el almirante de flota.

- Ese chico nos ha humillado. - se quejó Kizaru.

- Ese mocoso ha entrado en el Cuartel General SOLO y ha salvado a DIEZ prisioneros que estaban a punto de ser ejecutados. - informó Akainu.

- Bueno, intentamos pararlo y se escapó. - dijo Garp simplemente.

- ¡No es solo eso! - dijo Kizaru muy molesto - Se ha reído de nosotros, ahora cualquiera pensará que nos puede hacer frente. - explicó.

- Bueno, habrá que llegar a una conclusión. - dijo uno de los Gorosei.

- Tras largo rato reflexionando, hemos llegado a la conclusión de que Serujio ha armado más revuelo que Shirohige al entrar aquí solo y enfrentarnos a nosotros y a los Shichubukais y haber conseguido la ayuda de Shirohige en el último momento. Ciertamente está al nivel de un Yonko o incluso más, siendo encima muy joven, y esta mañana nos ha llegado un informe de que atacó con saña a un Tenryuubito. - comentó Akainu - Por todo esto, hemos decidido aumentar su recompensa, hasta llegar a la cifra de 1 300 000 000B, y no nos parece nada descabellada. ¿Estamos todos a favor? - preguntó finalmente.

Tras el voto unánime, se hicieron los nuevos carteles de recompensa del joven y se entregaron como extra en todos los periódicos de la mañana. La noticia se asimiló de distinta forma por el mundo.

En el Archipiélago Sabaody:

En el Bar de Shakky.

- Jajaja. Shakky, ¿has visto esto? - dijo Rayleigh orgulloso y sonriente enseñándole el periódico a la morena.

- Es increíble, ha llegado a una cantidad que sólo se reservan a los yonkos. - dijo Shakky también con una amplia sonrisa.

- Ese chico acabará superando a su padre... - dijo Rayleigh algo nostálgico.

En alguna isla del Nuevo Mundo:

- ¡Padre! ¡Padre! ¿Has visto esto? - preguntó Ace muy emocionado con el periódico en la mano.

Shirohige cogió el periódico y sonrió ampliamente.

- Ese mocoso...

En el Thousand Sunny:

- Bueno chicos, ya que tenemos a Caesar, ¡vámonos a Dressrosa con Kinemon y Momo! - dijo Luffy contento.

- Estás deseando verlo, ¿eh, Mugiwara-ya? - dijo Law sonriente.

- ¡Claro!

De repente lo interrumpió la gaviota del periódico.

La navegante compró el periódico y lo echó un vistazo, como de costumbre, hasta que leyó la primera noticia con los ojos como platos. De la impresión se le cayó el periódico y Luffy lo cogió para ver qué pasaba. El chico, tras ver la portada, sonrió de oreja a oreja.

- ¡ESE ES MI HERMANO!

De vuelta con Serujio:

Después de desayunar, recibió una llamada de su hermano de goma.

- ¡Oe, oe ,oe, Serujio! - dijo Luffy muy emocionado.

- ¿Qué pasa, Luffy? - dijo Serujio extrañado.

- ¿Has visto tu nueva recompensa? - preguntó el capitán insistente.

- No, dímela.

- Pues es de ¡1 300 000 000B! ¡Enhorabuena! - dijo Luffy.

De pronto sonó un gran golpe y a Nami gritando detrás.

- ¡NO ES PARA ESTAR ORGULLOSO! - dijo la navegante.

- Claro que sí, mujer. - dijo Serujio desde la otra línea.

- Como se nota que son hermanos... - resopló la pelirroja.

- Bueno, Serujio, nos vemos mañana en Dressrosa, ¡ya te contaremos todo lo que nos ha pasado! - dijo Luffy muy emocionado.

- Claro, hasta luego, chicos.

Y así, el chico de 20 años cuya recompensa llegó a la de los yonkos, siguió su camino para volver con su hermano.