Así como en el desierto salia el sol, en la Aldea Oculta de la Niebla el día recién comenzaba. Allí se encontraba el team diez encargados de la misión de negociaciones con la Mizukage. Luego de su viaje en barco, decidieron pasar la noche en un pequeño hotel de allí. No tenía grandes lujos pero el ambiente era agradable. Contaba con seis habitaciones, una sala de recepción y un comedor-cocina adecuado para el número de personas que podía hospedar. Estaba ubicado sobre una pequeña montaña regalando un hermoso panorama de la aldea. Desde allí, se podía observar el edificio de la Mizukage en su centro. Era muy grande y estaba rodeado de edificios modernos. Altas murallas con pasadizos salían del edificio para varias direcciones distintas. Algunas de ellas llevaban a la zona de edificios, otra contaba con una larga escalera que terminaba en el centro comercial de la aldea. También habían hogares y se encontraban los centros de recuperación médica, las academias ninjas y otros tipos de servicios.

El puerto quedaba algo lejos de allí pues la ciudad estaba rodeada de montañas en aquella isla. En el camino que llevaba a la aldea se podían encontrar varios comerciantes: algunos vendían artesanías, otros comida típica del lugar. De a poco te introducían en la cultura del País del Agua. Al final del recorrido estaba el hotel donde se hospedaron los del team diez. Luego, el camino se abría directo a la zona de comercios y hogares, es decir, la llamada "zona baja" de la aldea. Allí era a donde iban a dar un paseo los de Konoha, una vez que finalizaran su desayuno.

- ¡Wooooam! Es perezoso levantarse tan temprano..- decía Shikamaru.
- ¡Siempre tan quejoso! No esperaba menos de ti. - comentaba Ino.
- ¡Jejeje! Ya estoy listo para probar la comida de este lugar.
- A ti sólo te anima la comida, Chouji..- retaba a su compañero la rubia.
- Debemos ponernos en actividad. Tenemos una misión que hacer.
- Oooook.

Luego de levantarse, se dirigieron al comedor para desayunar. El menú de ese día era Cebiche de Camarón. Es una comida típica de la aldea que contiene camarones hervidos, acompañados de salsa de tomate y cebolla picada, con un toque de jugo de limón y pimienta. Ese exquisito plato sin dudas despertó el apetito de Chouji..

- ¡Nyam! ¡Nyam! ¡Nyam! ¡Más, por favor!
- Oyeee, Chouji.. ¡contrólate! - le pedía el del clan Nara.
- ¡Es que.. está delicioso!
- Jejeje. Ok, joven. Enseguida le llevo su quinto tazón.- decía la cocinera del lugar, algo sorprendida pero contenta porque su plato era muy bien recibido.

Luego de terminar el desayuno, se dirigieron al centro comercial de la aldea. A paso lento, iban mirando todos los detalles de la ciudad. Observaban sus edificios, su estilo de arquitectura, sus monumentos y sus tiendas. Visitaban a los comerciantes para conocer sus artesanías y sus pinturas. La gente los miraba alegres, parecía ser una ciudad muy tranquila. Al ser una isla, era complicado que fueran territorio de guerra. Quizás por eso la población de allí podía vivir en paz rodeados de armonía. Atrás quedaban las épocas en donde Kirigakure se denominaba "La Aldea Sangrienta de la Niebla". La actual Mizukage pudo recomponerla y darle la tranquilidad actual. Mientras caminaban, los niños se les acercaban y les preguntaban sobre su aldea. Los del team siete les respondían sus preguntas amablemente y les regalaban una sonrisa. Por quien más preguntaron fueron por los héroes más conocidos: Naruto y Sasuke. Luego de la última guerra, se habían hecho muy conocidos por sus hazañas.

El agradable paseo por el centro comercial es interrumpido por un ninja de la aldea. Reconoció enseguida a los ninjas de Konoha y se les acercó para asistirlos.

- ¡Ho.. hola! Jeje.
- Buenas. Un ninja de la aldea. Justo lo que precisábamos.- respondió Shikamaru.
- ¿A si? ¿Precisan alguien que los guíe?
- Sí, vinimos para hablar con la Mizukage.
- Jejeje. Están de suerte. Puedo llevarlos para hablar con ella.
- ¿Enserio? Genial. Espera..
- ¿Hm?
- Te he visto antes..
- Jejeje. Puede ser. Mi nombre es Chojuro. Soy.. un asistente de la Mizukage. Je!
- ¡Ajá! Lo recordé. Eres el que acompañaba a Mei en la última guerra.
- Sí, así es.
- ¿Podrías llevarnos con ella?
- Claro. Los ninjas visitantes son bienvenidos.
- Pero antes, quiero visitar un lugar..

El ninja que apareció frente a ellos era Chojuro. Se trataba de uno de los asistentes de Mei. Es actualmente uno de los Siete Espadachines de la Niebla y su espada se llama Hiramekarei. Si bien es muy fuerte, a veces le falta confianza en sí mismo y es algo tímido. Igualmente, suele ser amable con los demás. Por eso decide acompañar a los del team diez. Antes de ir al edificio de la Mizukage, Shikamaru le pidió que lo acompañara a donde se encontraba la estatua de los homenajes, donde figuraban los nombres de todos los ninjas que daban la vida por su aldea.

- Aquí es. Allí esta su nombre.
- Ao. Uno de los héroes que trabajó en el Cuartel General junto a mi padre. Dejare esta flor por ti y todos los que dieron su vida para ganar la guerra.- comentó Shikamaru.
- Jeh. Seguro estará con nuestros padres observándonos desde arriba.- decía Ino.

Después de visitar el lugar donde descansaban los ninjas caídos en la última guerra, fueron a almorzar a uno de los restaurantes de la aldea. Se trataba del lugar más famoso de la aldea: "El sabor de las escamas". Allí se vendían todo tipo de comidas, incluso las típicas del lugar. Escogieron una mesa y los cuatro se sentaron esperando a ser atendidos. El primero en pedir su orden fue Chouji, que tal como le había dicho a Naruto, iba a probar el ramen de Kirigakure. Los demás también ordenaron lo mismo. Mientras almorzaban, ponían algo incomodo a Chojuro con sus preguntas.

- Oye, Chojuro. Mei confía mucho en ti, ¿verdad?
- Jejeje. Si. Solo estoy para servirla y pelear por su sonrisa.. Ups..!
- ¿Eeeeeh? ¿Te gusta la Mizukage? - pregunta Ino intrigada por los sentimientos del de la niebla.
- Eeeh.. yo.. no..
- ¡Vamos.. no te pongas tímido! Cuéntanos. Mei es muy sexy, ¿verdad?
- Creo.. que si. Jejeje. Pero.. yo..
- ¡Ajá! ¡Lo sabía! ¡Te gusta! ¿Y ya..? Ya sabes.. ¿se lo has dicho?
- ¡Ino, deja de hacerle preguntas incomodas a Chojuro! - interrumpió el Nara, al ver que Chojuro se ponía algo nervioso.
- Jejeje. No hay problemas.- decía él.
- ¡Nyam! ¡Nyam! ¡Nyam! Esto está delicioso. ¡Quiero más ramen! ¡Yeeeeah!

Finalmente, después de disfrutar de la comida se dirigen al edificio de la Mizukage. Como se podía observar desde el hotel, para llegar desde la zona baja de la aldea a aquel lugar, se debía subir una larga escalera. Esa era una de las entradas que tenia. Mientras subían escalón por escalón, los de Konoha quedaban asombrados con la altura de los edificios que rodeaban al de la máxima líder de la aldea. Al final de la escalera había una gran zona de descanso. Era una plataforma rectangular bastante amplia. En ella se posaban algunos Anbus que vigilaban la entrada. Esta quedaba al final de ese lugar, en la misma dirección que la escalera. La puerta no era tan grande, pero lo suficiente para que pasen los cuatro ninjas que visitaban el lugar. Después de pasar la recepción, que era lo primero que aparecía al atravesar la entrada, se dirigieron a las oficinas de Mei. Allí estaba ella, sentada tranquilamente ordenando sus papeles.

- Mizukage, tenemos visitas.
- ¿Si? ¿De quién se trata?
- ¡Hola, holaaa! - saludaba Shikamaru, animado porque estaba por empezar su deber.
- ¡Hoooola! Pero si son ninjas de Konoha. ¿Qué los trae por aquí?
- Nos envía Tsunade para informar de los últimos acontecimientos. Resulta que sufrimos dos importantes ataques en los últimos días. Ademas, Iwagakure y Sunagakure entraron en guerra.
- Jah! Me traes situaciones muy complicadas, guapo. Sigue contando.
- En una de las misiones, organizaron una emboscada para cazar a Sasuke..
- ( Cazar = casar ). Casar.. así que ese joven se casó antes que yo..- decía Mei, rodeada de un aura terrorífica como si el demonio de apoderara de ella, mientras los de Konoha miraban aterrados.
- ¡Eeeh, jejeje! ¡Entendió mal Mizukage! Se refiere a cacería. ¡Jejejej! -corrigió Chojuro.
- Hmm, hmm. Continúa.
- Ok. Organizaron una emboscada para quitarle el ojo a Sasuke. Los responsables eran ninjas de Iwagakure. Parece que andan detrás de nuestros mejores ninjas porque buscar reducir nuestro potencial bélico. Alguien está tramando atacarnos y los del Tsuchikage son sospechosos.
- Mmm. Así que la Aldea Oculta de las Rocas se está moviendo. Están tramando algo. ¿Qué más?
- Por otra parte, en otra de las misiones, Naruto se encontró con que el Palacio del Señor Feudal había sufrido una masacre. Un ninja de Kumogakure parece que asesinó a todos los nobles.
- Entiendo. Eliminaron a los líderes del Pais del Fuego. Buscan debilitar la aldea. Entonces..
- Así es. Están detrás de nosotros. Y no somos los únicos ya que Sunagakure fue atacada por Iwagakure y los samurai del País del Hierro, según informo el Kazekage.
- Una nueva guerra está por empezar. La situación es complicada, guapo.
- Estamos aquí por petición de la Hokage. Quiere celebrar una reunión..
- Je! Entonces debemos reunirnos. Pero, ¿estarán todos los Kages?
- De hecho, no hubo respuesta por parte del Tsuchikage y el Raikage. Parece que quieren romper relaciones diplomáticas con nosotros. O eso es lo que podemos percibir al ignorarnos.
- Seremos Tsunade, el guapo de Gaara y yo. Ok. Dile a tu Hokage que espero la invitación con los detalles. Allí estaré.
- Gracias, Mizukage. Si es que nos apoya, nos caerá como anillo al dedo..
- ( Anillo = casamiento ). Anillos.. casarme.. yo..-
- Otra vez.. Es una metáfora.. Jejeje. Solo considera su ayuda como valiosa.
- Hmm, hmm. Ok. Gracias por la visita.

Así, los ninjas del team diez cumplían con su misión: pusieron al tanto de los hechos recientes a Mei y recibieron la aceptación para celebrar una reunión. Era hora de retornar y dar las buenas noticias. Luego de despedirse, Chojuro los acompañó al puerto y les escogió uno de los mejores barcos. Al igual que Inari, conocía acerca de ellos porque navegaba muy seguido.

- Gracias por todo, Chojuro.
- Por nada, chicos. Que tengan un buen retorno. Jejeje.
- Ok. Nos veremos pronto. Suerte.

Se subieron al barco mientras comenzaba la hermosa tarde de calor aquel día de primavera. En el mar se reflejaba el sol, mostrando un gran paisaje. Recostados a las barras del barco, los del team siete disfrutaban de la hermosa vista y respiraban del aire de armonía que regalaba aquella aldea. Era su oportunidad para hacerlo, ya que los vientos traían gritos de guerra desafiando la paz que reinaba en el mundo shinobi.