Little demons perdón por la tardanza!

Rincón respuesta: isa: por favor no me pongas carita de perro regañado porque me desarmas xD gracias por acordarte de mi familia y de mi jeje y en cuanto a lo de tu capi dedicado decirte que es para mí un gusto dedicar palabras a mis little demons :) ¡espero hacerlo por mucho tiempo! Izuspp: ¡me has tenido abandonada, te echábamos de menos! jeje me alegro de que te siga gustando el fic y ojalá ya no andes tan ocupada ¡besos! Yami Michaelis: no veas que risa me dio eso de "me quede bruta con lo de Boss" jajaja normal, es comprensible que te quedases. ¡gracias por el review! besos ;) dany M.A: uoh! gracias por los cuatro reviews y bienvenida a mi loquísimo fic, ojalá te siga gustando tanto ¡daré lo mejor de mi misma! ¡saludos y abrazos!-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cap.20.-Sígueme el rollo

-¡Aaaaaaaaah!

Por toda la manzana comenzaron a resonar ladridos, maullidos, píos y hasta chapoteos en peceras y terrarios cuando el mítico grito de Tarzán, sólo que algo más femenino, resonó a través de un teléfono. Claire Leblanc rompió todas las reglas en lo que a contaminación acústica se refiere si se midiesen los decibelios de su espectacular chillido.

-¿¡Maman!?—exclamó de vuelta su hijo tras estar a punto de quedarse sordo de un oído.

-"¡¿Es en segio?!"

-Oui...contestó tras suspirar.—¡Pero por favor no grites otra vez!

-Por favor.—suplicó también Sebastian. Abajo un maullido de Noir también lo pidió.

Cuando la mujer recibió una llamada internacional desde América supo que era de su hijo, al que notó evadiéndose y yéndose por las ramas los primeros minutos de conversación. No fue hasta que ella se puso seria que el ojidorado le dijo la verdad acerca del motivo de su llamada, fue en ese momento cuando el hombre descubrió la capacidad pulmonar de su madre.

-"Chéri es magavilloso. ¿Oíste Nap? ¡Tu dueño va a casagse!"se oyeron unos ladridos del San Bernardo.—"¿Cuándo, cómo, dónde?"

-Cuándo no lo sabemos, cómo por lo civil y dónde ni idea.—le responde Claude en retahíla.

-"¿Lo habéis decidido hace poco?"

-Sí.—contestan ambos—Hace pocos días.

-Pero no habíamos dicho nada aún hasta que yo no di el sí quiero.—habla ahora Sebastian.

-"Oh Sebastian queguido, no sabes como me alego de que vayas a seg pagte de la familia. Aún más."Risitas de Claire.

-Gracias.—dice sonriente—Oh y ya que estás, por favor—le arrebata el teléfono al otro de las manos—ayuda al gallina de tu hijo a decírselo a su padre.

-¡Sebastian!

-¡Claire, hazlo!—insistió el ojirrojo antes de echar a correr para evitar que Claude le quitase el aparato.

-"¡Claude Faustus Leblanc!"se la oyó gritar justo cuando su hijo había acorralado a Sebastian en una esquina tras que saltase por encima del sofá—"¡Deja de haceg lo que quiega que estuvieses haciendo y dime qué es eso de que no se lo quiegues decig a tu padge!"

-¡No es que no quiera decirselo!—se defiende intentando conseguir el móvil, pero su pareja lo mantiene bien alejado de él—¡Maman, tú le conoces. Sabes que no se lo va a tomar a bien!

-"Ay chéri, pero tendgás que decígselo."

-Ahí es dónde necesita que intervengas.—aclara Sebastian—¿No podrías allanar un poco el camino?

-"Claude ¿qué imagen estás vendiendo de tu pobge padge?"—regaña ella.

-¡Sólo la que él me vendió durante una tanda de años!—se exalta.

-"¡Oh mon Dieu!"—se exalta ella también.

Ambos familiares comienzan a discutir, pero como lo hacen en francés Sebastian no estaba entendiendo ni jota. Al cabo de cinco minutos y harto de oírlos pelear, el ojirrojo decide intervenir otra vez.

-Claude...

-¿¡Qué!?

-Relájate y escucha, tengo una idea. ¿Tu padre sabe algo de informática?

-Será viejo pero no tonto y si él no sabe encontrará alguien que lo haga por él. ¿Por qué?

-Haremos con él lo mismo que con mi familia.

-"¿Qué es?"—pregunta Claire—"¡Y no llames viejo a tu padge Claude!"

-Videoconferencia.

Cerca de una hora más tarde ambos actores estaban sentados frente al portátil de Sebastian conectados al Skype y esperando que el padre de Claude aceptase la petición de amistad con una cuenta que su hijo ni si quiera sabía que tenía en esa aplicación. El ojidorado estaba nervioso y el ojirrojo ansioso, entre lo que su pareja llamaba a su padre para comentarle lo de la videoconferencia, por motivos que sólo podía decirle por ahí, él había aprovechado y se había cambiado de camiseta sustituyéndola por una camisa blanca y se había peinado tan bien como le permitió su estrés. Es decir que se había puesto guapo para dar buena impresión.

-Ya ha aceptado...—comenta Claude como si leyese su condena cuando ve verde el icono que llevaba el nombre de su progenitor. Sebastian le frota suave la espalda para darle ánimos. Pero antes de que pinche en el icono se le abre esa misma ventana de conversación y en un segundo se pone en pantalla completa la webcam del otro lado.—...—la cara de susto que ponen los dos provoca un ceño fruncido en su interlocutor.

-"Hola a los dos. Y antes de que digáis nada más ¿a qué viene semejante despropósito?"

-Hola a ti también papá.—atacó Claude tras recomponerse.

James Faustus tenía pinta de Vito Corleone, o al menos, de archienemigo de Bond. Estaba sentado en una gran silla de piel cruzado de piernas y con los brazos apoyados en los reposabrazos del mueble. Lo único que le faltaba era la copa de vino rojo oscilando en su mano. Su rostro severo y con acentuadas líneas de expresión no parecía ir muy acorde con sus vivaces ojos verde oliva que los miraban a ambos de manera intermitente bajo un ceño ligeramente fruncido. Sebastian desvió un poco la mirada y la posó en su pareja, de tal palo tal astilla, al menos en lo físico; estaba claro que de Claire había sacado poco más aparte de los ojos.

-"¿Y bien? ¿Puedo tener una respuesta ya o espero a que me salgan un par de canas más?"habló de nuevo aparentemente irónico sin ni siquiera inmutarse con la expresión de su hijo. Claude chasqueó la lengua y fue a decir algo pero Sebastian le detuvo.

-Disculpe míster Faustus, nosotros sólo...

-"Oh, veo que vas mejorando Sebastian Michaelis."Sebastian ladea la cabeza denotando confusión, el hombre sonríe mezquino—"Me refiero a tus modales."

-Se hace lo que se puede.—contestó tras quedarse un segundo algo shockeado—Pero volviendo al tema que importa queremos comentarle algo que nos atañe, y mucho, a los dos.—prosigue agarrando una de las manos tensas de su pareja.

-"¿Y es?"quiso saber.

-Que me caso papá. Con él.—se adelantó Claude a la jugada derribando todos los bolos de una tirada. Sebastian se quedó con la palabra en la boca y ésta abierta.

Se hizo el silencio absoluto, hasta Noir paró de restregarse contra los bordes del sofá. Los tres estaban tan quietos y tiesos que parecían figuras de cera del Madame Tussauds, sobre todo Sebastian que hasta había dejado de respirar.

-"¿Y ya está?"—preguntó James de repente gesticulando con la mano—"¿Eso era todo?"

-¿Perdona?—dice ahora su hijo totalmente incrédulo a lo que está oyendo—¡Acabo de decirte que me caso!

-"Ya te he oído."—responde fastidiado—"No estoy sordo y mucho menos consiento que me hables en ése tono tan poco condescendiente. Muy bien, felicidades y demás y supongo que esto será una invitación formal por lo menos."

-E...Entonces no...¿no le parece mal?—balbucea Sebastian.

-"¿Habría de parecérmelo?"—alza una ceja igual que lo hace su hijo.

-Bueno...como usted y yo no nos habíamos visto aún ni nada...—prosigue aún inseguro el ojirrojo.

-"Sobre eso...bueno...no tiene importancia."—reflexiona—"Aunque de cuerpo presente no te haya visto nunca, Sebastian Michaelis, no importa. He visto una buena parte de tus trabajos, también vi las entrevistas incluidos reportajes y demás...de los dos. Además de que—mira a Claude—recibí en Febrero una llamada de tu madre."

-¿En serio? No me dijo nada.

-"Sí. Me contó que le llevaste a París y se lo presentaste además de parloteos varios.—gira la mano denotando cansinidad—Me sorprendió bastante."

-¿Por?—preguntan a la par.

-...—James no contesta y se acaricia la afeitada barbilla mirando directamente a su hijo—"Vete Claude."

-¡¿Qué?!—exclama—¡¿Me estás echando?!

-"Tan sólo te digo que te vayas unos minutos, necesito hablar a solas con él."—Sebastian pone cara de susto y se aprieta contra el sofá—"Vamos."

Claude suelta aire por la nariz y tuerce el gesto de enfado, levantándose se aleja del lugar y sale al balcón dando un portazo que hace temblar la pared y sobresalta a su pareja y su gato. James menea la cabeza.

-"Sigue comportándose como un chiquillo."—comenta—"Bien Sebastian, seré franco contigo. A Claire le agradas y eso fue indicio suficiente para que empezase a fiarme de ti."

-¿Fiarse de mi?—se extraña.

-"Ajá. En la vida he visto a Claude tan encaprichado de alguien como lo está de ti—aunque a Sebastian no le agradó el término le dejó seguir—y por lo que su madre me dijo tú también pareces corresponderle.—el ojirrojo asiente—Bien. Claro que he de admitir que tuve que corroborar un poco por mi cuenta que fuese verdad."

-¿No se fía de Claire?

-"No es eso. Claire es mi ex-mujer pero es la madre de mi hijo y me fiaría hasta de que me dijera que hay un apocalipsis zombie. Supongo que me dejé llevar un poco por mi instinto paternal."—acepta como a regañadientes.

-Y por lo de que antes éramos "enemigos" ¿no?—el otro le asiente.

-Un poco. Nunca esperé que mi hijo acabase con otro hombre y menos que fuese contigo, con quién nunca se llevó bien.

-Eso ya es historia y déjeme decirle que yo quiero a su hijo, de otro modo jamás hubiera aceptado casarme con él.—puntualiza Sebastian ya más confiado, James le mira inexpresivo unos segundos y después esboza una sonrisa clavadita a la de Claude.

-Justo lo que me esperaba oír, si me hubieras contestado otra cosa la cosa no habría acabado bien para ti.

Sebastian no pudo evitar medio reírse algo resignado, aunque algo en el tono de su "ahora oficial" suegro le dijo que no estaba bromeando en absoluto. James le indicó que llamase a Claude y así lo hizo; el ojidorado volvió a entrar en casa aún enfurruñado y se sentó donde estaba antes. Su padre le miró detenidamente y él permaneció en silencio zapateando sobre el suelo.

-"Como lo de la bendición ya no se lleva sólo me queda decir una cosa más, ¿la celebraréis por lo menos en Europa no?"

-¿Quién es usted y qué ha hecho con mi padre?—pregunta Claude de improviso.

-"Deben ser los años hijo, que me están volviendo flojo."—contesta James esbozando una maquiavélica sonrisa.

James se despidió de ellos esperando por más noticias con el tiempo pero avisando, más bien amenazando, de que contrataría un ejército como fuerza de seguridad como a alguien se le ocurriese vender la exclusiva de su matrimonio. Desconectando el ordenador que tenía en el despacho particular de su casa de Londres agarra el teléfono y teclea una serie de números, al tercer tono descuelgan.

-Hecho. Justo como me lo pediste.

-"Merci beaucoup chéri."—contestó Claire al otro lado de la línea.

Mientras, de vuelta en Nueva York Claude acariciaba a Noir con la mirada perdida en el infinito, muy a pesar de la cara de queja del animal ante el automatismo de su amo, y Sebastian hablaba con Byron por teléfono. Al cabo de cinco minutos colgó y se dejó caer al lado de su pareja con una sonrisita satisfecha.

-¿A qué viene esa carita? —bromea, el otro sigue ido—¡Vamos hombre, que todo ha ido de maravilla!

-Creo que es porque no me lo creo...—reconoce—Me esperaba de todo menos lo que ha pasado.

Sebastian sonríe de lado y libera a Noir del agarre de Claude levantándole la mano derecha, el gatito se dio impulso y escapó. Maulló y desapareció tras la esquina del segundo sofá. El ojirrojo no dijo nada más y esperó a que el otro hablase, lo hizo al cabo del minuto.

-¿Qué te ha dicho tu hermano?

-Se ha picado conmigo por no querer decirle nada, pero me ha dicho que hasta mañana no podrá reunirlos a todos, mi sobrina está de viaje escolar y mañana regresa. Obviamente quiero que estén todos.

-¿Incluida tu cuñada?

-...Sí, ¿por qué no?—ríe.

············Estudios de rodaje············

Un grupo de personas repartían un par de hojas entre los actores, que en cuanto las cogían empezaban a leerlas con avidez como si buscasen la clave que resuelve algún misterio, desgraciadamente sus ansias se quedaron prácticamente en las mismas.

-¿Y esto es todo?—gruñeron varios a la vez.

-Sí.—siseó Edward en respuesta—Ya sabéis lo que os dije, debéis tener paciencia y cuánto menos sepáis más realismo le daréis. Os daré tiempo pero procurad daros prisa.

Sus actores resoplaron con fastidio a él y a las cinco páginas de guión. Y apuntaron mentalmente el plantearse seriamente volver a trabajar con este director.

Jared estaba enfadado. Más que enfadado estaba frustrado elevado a la quinta potencia.

Flash-Back

-Patricia ¿y mi alianza?

La mujer se quedó fría, girándose lentamente se chocó con las monedas de oro de Jared que miraban sus zafiros como quieriéndolos traspasar a cuchilladas. Pestañeó una sola vez y el hombre frunció el entrecejo.

-Nunca...la llevabas encima.dijo al fin.

-¿Por qué no?

-Tenías miedo.habló suavemente, procurando modular cada nota al tono adecuado—Eras y eres abogado, Jared. Te has metido con gente muy peligrosa, llevándolos a prisión, dejándoles sin nada, descubiertos al mundo. Siempre me decías que nunca te la pondrías para mantenerme a mi a salvo de todo eso, para que...—hace una pausa y respira profundo—si te amenazaban no pudieran usarme a mi como cebo.

-¿Y dónde está?—volvió a la carga tras guardar cinco segundos de silencio.

-No lo sé. Tú mismo la escondiste.

End Flash-Back

Pasándose la mano por el pelo coge aire para tratar de pensar fríamente. Muy bien. Ya iba siendo hora de ponerse en marcha, ya estaba bien de estar tan paciente. Menos mal que ya podía andar mejor y sólo necesitaba una de las muletas. Patricia se había ido a trabajar. Perfecto.

-Primera parada, el hospital.

-¡Corten! ¡Escena del despacho del doctor Sawyer, vamos!—ordenó Edward movilizando a su equipo entero mientras de fondo el otro actor se ponía una bata blanca y hablaba con Claude, evidentemente felicitándole por su futuro matrimonio.

El doctor Sawyer abrió los ojos como platos cuando vio quién entraba por la puerta de su despacho ayudado por una enfermera que sujetaba la puerta.

-¡Míster Stason!—exclamó levantándose de la silla y yendo hacia él, que le frenó con la mano indicándole que estaba bien—Me alegro de ver que está mucho mejor pero no esperaba verle aquí y menos cuando recomendé absoluto reposo.

-No se preocupe, estoy mejor de lo que aparento. Y antes de que me pueda rebatir...—toma asiento en la silla frente a la de la mesa, el doctor le imita—Necesito hacerle unas preguntas.

-Adelante.—dijo cruzando las manos.

-Quien me trajo al hospital y quien se me llevó ¿eran la misma persona?

-No.—el doctor pareció sorprendido por esta cuestión—¿Por qué lo pregunta?

-Quien me trajo después del atropello...¿era un chico joven?—prosiguió Jared omitiendo la pregunta del médico.

-Bueno, la verdad es que fueron varias personas las que estuvieron aquí, todos hombres jóvenes aunque...—hace memoria—uno de ellos no se apartó de vuestro lado en todo el tiempo que os duró el coma. A pesar de las insistencias de los otros y mis propias recomendaciones.

-¿Cómo era?quiso saber con algo de ansiedad.

-Delgado, alto sí, piel blanca, pelo negro corto...comienza a enumerar el doctor haciendo un visible esfuerzo por recordar¡oh sí! Y con los ojos rojizos, como el vino tinto.

Jared ladea un poco la cabeza y curva los labios en una mueca pensativa. Esa descripción coincidía perfectamente con el chico que se encontró nada más despertarse al lado de su cama. ¿Eric dijo que se llamaba?

-Después de que usted despertase él no volvió a aparecer otra vez. Quién sí vino fue un amigo suyo, un hombre que si no recuerdo mal dijo llamarse Gerard Walter; y bueno, ya por último vino su mujer para llevársele con ella.

-Gerard...cavila el moreno, después se levanta con algo de esfuerzoBien, gracias doctor. Es todo lo que necesitaba saber.

-Míster Stason sé que le está resultando difícil lo de vivir con amnesia pero tarde o temprano todos sus recuerdos volverán. Mientras tanto hágame el favor de guardar reposo.expone el médico abriéndole la puerta.

-Descansaré en el momento en que tenga las ideas claras.

-¡Corten! ¡Otra vez!

-¡Oye que no es culpa mía!

-¿¡Y de quién es entonces, eh!? ¡La muleta la controlas tú!

De fondo se podía ver a Sebastian reír con disimulo. Daba igual del modo en que caminase, Claude siempre se tropezaba con el marco de la puerta por el lado de la muleta; al ojidorado no se le daba bien andar en "modo tullido" como él lo llamaba. Después de la toma número 10 el actor dejó de tomárselo en serio y acabó echado en el suelo intentando no llorar de la risa mientras Edward le gritaba subido a su silla de director que amenazaba con plegarse de no ser porque Richard la sujetaba e intentaba calmar a su hermano.

-¡Jared!

-¡Muchachos un resucitado nos visita!

-¡Ya creíamos que no volveríamos verte el pelo! ¡No nos des esos sustos!

El bufete de abogados Wilde & Woolf , casi al completo, se echó sobre la figura que justo entraba por su puerta. Jared se vio rodeado en cuestión de segundos de personas que le hablaban a la vez y sonreían alegres de verle vivo; muy a su pesar la mayoría de esas caras no le sonaban.

-¡Eh, vale ya! Despejad un poco o acabaréis mandándole al hospital otra vez.Jared suspiró de alivio al reconocer al hombre que estuvo el otro día en su casa, Gerard Walter. Quién debía ser su mejor amigo a pesar de la mala cara que le puso Patricia durante su visita.

-Gerard.habló por fin.

-Veo que por lo menos mi nombre lo recuerdas. ¿Qué haces aquí? ¿Recordabas cómo llegar?

-Estaré amnésico pero no soy tonto y existe una cosa llamada guía.

-Vale, vale. Acompáñame a mi despacho y hablare..

-No.cortóLlévame al mío porque estoy seguro de que tengo uno.

Gerard se extrañó bastante ante esta petición pero no objetó nada. El despacho de Jared estaba a tan sólo una puerta del suyo y permanecía cerrado, menos mal que la llave se quedaba en el bufete. Cuando entraron Jared apartó a Gerard a un lado y se puso a buscar como un loco por todos lados; el ojiverde le miraba estupefacto y algo preocupado por las muecas de dolor que el ojidorado hacía cuando se movía,

-Jared...te vas a hacer daño ¿qué estás buscando?

-Pruebas.contestó sin dejar de buscar.

-¿Pruebas sobre qué?

-...Jared suspira y se apoya contra la pared—Dime la verdad Gerard; se supone que tú y yo somo amigos así que quiero que me contestes con sinceridad o aunque esté molido te tiraré por la ventana.—amenazó, y algo en el tono le dijo a Gerard que no estaba mintiendo del todo—¿Estoy casado?

-No.

Ni se lo pensó. Jared levantó la cabeza y miró las esmeraldas del otro abogado, cuya cara estaba totalmente seria. Antes de que pudiera seguir preguntando el otro le atajó.

-Te divorciaste hará ya más de cuatro años. Sí es cierto que estuviste casado pero sólo por un par de años, dos y medio para ser exactos.

-¿Se...?

-Seguro. Tramitamos aquí la demanda de divorcio.

-¿Y dónde están los papeles?—quiso saber, pero su apremio se frustró con el encogimiento de hombros de Gerard.

-No lo sé. Tú te encargaste de ellos, no sé si los tiraste o los guardaste; pero guardamos historial de todo lo que hacemos aquí.—ambos pares de ojos brillan, en especial los de Jared—Le pediré a Arya que lo busque.

-Respóndeme a una cosa más Gerard.—el ojiverde asiente—¿Estoy enamorado?

-Oh sí.—contestó alargando la primera vocal—De una fiera vestida de bailarín.

···········Al día siguiente···········

Eran poco más de las ocho de la mañana y Sebastian se moría de sueño. Buena idea había ido a tener Claude con el sexo de celebración 'fase uno completada', pensó con ironía. Claro que no era el único que estaba por dormirse de pie, pues Zack y Soma estaban apoyados el uno prácticamente en el otro y apunto de dejar caer algo de baba. Los único que estaban bien despiertos eran Boss y el chico nuevo que ya Edward les presentó como quinto bailarín. En la categoría de medio despiertos estaban Grell y Big Daddy, a quién todo el mundo se acostumbró a llamar así.

Cuando ya estaban por cerrar los ojos a sus espaldas se oyó un toque de diana a tope de volumen que por poco no provoca una cadena de infartos. Todos se giraron y vieron a Edward sujetando su megáfono pegado al altavoz de su móvil de dónde había venido tan estridente melodía. Raro, pero el director se había levantado gracioso.

-¡Despertaos de una buena vez soldados y poneos en marcha! ¡Tenemos mucho terreno por cubrir y el enemigo nos pisa los talones!

-Sí majestad.—contestaron con sus espíritus escapándose por sus bocas. Edward sólo esbozó una sonrisa de oreja a oreja y se alejó a grandes pasos de militar.

Daddy intentaba poner orden entre Nathan y Liam. Pelirrojo y pelinegro se habían puesto a discutir por una de las tantas tonterías por las que gustaban de picarse a diario, la última fue la idea de Nathan de probarse la liga de Liam. Al otro lado del portero Ion y Eric pasaban del espectáculo y en la esquina una sexta persona observaba todo con algo de asombro.

-Dolls, dolls.se hizo notar Boss apareciendo frente a ellosDejad de regañar, sabéis que mi amor se reparte igual entre vosotros.Y conforme dijo esto acarició con sus pulgares sendos labios de sus bailarines, Eric observó de reojo y apenas contrajo las cejas, él no estaba tan seguro de esa afirmación.

-Jefe ¿puedo preguntar el motivo de esta reunión?aventuró el portero.

-Oh, por supuesto. Veréis son dos temas los que vamos a tratar. Primero os quiero presentar a Chris Blanchett, vuestro nuevo compañero.

-Mucho gusto en conoceros formalmente.dijo al fin dedicándoles una encantadora sonrisa. Sus rasgos delgados y nacarados iban en total compás con su pelo rubio castaño y sus ojos aguamarina.

-Me hubiera gustado que tuviérais algo más de tiempo para conoceros, pero tenemos un requerimiento importante. Por cierto, a partir de ahoramira a Christu nombre aquí dentro será White Magician, así que apréndetelo y aprendéoslo. Sólo me hizo falta una sesión para decidirlo.—ríe pícaro.

-¿Cuál es ése requerimiento?preguntó ahora Ion curioso, Boss le sonrió.

-Tan atento como siempre. Pues resulta que tenemos entre manos una despedida de soltero.

-Ya hemos tenido muchas de esas Boss.matiza Liam cruzándose de piernas.

-Cierto. Pero esta vez va a ser algo diferente, pues el cliente me ha pedido que cierra el Bizarre Dolls a cal y canto para que sólo él y sus invitados puedan estar.

-¡Pero jefe eso supondría pérdidas!exclama Daddy.

-Lo supondría Daddy si no fuera por la suma de dinero que me ha ofrecido.se rasca la barbillaVeréis mis pequeños dolls, normalmente no hago esto pero creo que incluso yo tengo un preciose ríey por una vez puedo hacer una excepción.

-¿Y cuál es ése precio?—preguntaron todos.

-2000 dólares por cada uno de mis bailarines, sois cinco así que echad cuentas.—Las mandíbulas de todos alcanzaron a tocar el suelo. Nunca. Nadie había pagado semejante burrada por uno de los dolls del club por muy bueno que fuese.—Tal parece que a nuestro cliente le han llegado noticias nuestras y está interesado en probar.

-¿Sin vernos siquiera?—pregunta ahora Eric.

-No exactamente.—responde el peligris sonriendo afilado—Estuvo aquí el otro día. Daddy ¿recuerdas al hombre trajeado que estuvo aquí el lunes?

-¡Oh sí!—choco un puño en su palma al caer en la cuenta—El que venía acompañado de guardaespaldas y con pintas de anuncio de colonia.

-Exactly.—ríe—Vino primero a comprobar lo que era el Bizarre Dolls, sabéis que alguna vez he sacado fotos de vuestras actuaciones, se las enseñé y le hablé de vosotros y parece ser que le agradó porque fue entonces que me hizo la oferta.

-¿Acaso se trata de alguien importante?—volvió Soma con los ojos como platos.

-No exactamente. Quedaos con que el hijo de un magnate de casino quiere tirar la casa por la ventana antes de casarse y hacer una última locura.

-Y tan locura.—comentó Nathan, los otros asintieron.—¿Entonces qué se supone que tenemos que hacer?

-Portaros mejor que nunca. Ese tipo quiere a un puñado de bailarines que satisfagan sus últimos momentos de libertad, espera que sus invitados queden satisfechos y él también lo espera. Tendréis que hacer lo que os pida.

-¿Todo?—quiso saber el nuevo, Boss enarcó una ceja.

-Ya te dije lo que suponía estar aquí. Sí. Todo. Satisfaréis el capricho que tenga, como si es que os acostéis con él los cinco a la vez. Claro que como vuestro jefe estaré pendiente por si a alguno se le va la mano. Pero espero una buena actuación por vuestra parte mis preciosos dolls.

Dicho esto Boss se fue derecho a la barra para servirse un whisky. Daddy se encogió de hombros y también se levantó saliendo por la puerta. Los cinco dolls se miraron entre sí y decidieron ponerse a conversar entre ellos y así de paso conocer un poco más a su nuevo compañero. Boss se acabó su vaso y se encaminó al baño, en ese momento Eric se excusó y fue tras él.

El ojigris cogió agua entre sus manos y mojó su cara, a su espalda cuando se enderezó vio a Eric en el reflejo.

-¿Ocurre algo Black Butler?

-Sólo quiero hacerle una pregunta Boss.

-Dispara.—dice girándose y apoyándose en el mármol del lavabo.

-¿Esa noche no piensa impedir que alguien se me lleve a la cama?—aunque trató de decirlo del modo más neutro que pudo, Boss se percató de la sutil malicia en las palabras del pelinegro y rió levemente.

-No lo haré a menos que me den un motivo para hacerlo. Tengo que aprender a compartirte Eric—se apega a él—aunque no me guste nada.

-¡Eso es, beso y...corten!

Esa noche era el turno de Sebastian de estar de los nervios, ya se había cambiado seis veces de posición en el sofá y faltaba poco para la séptima. Esperaba el toque de Byron para conectar su Skype y por fin poder hablar con su familia. Claude, aunque nervioso, estaba mucho más calmado que cuando tocó hablar con su padre; se había arreglado medianamente para causar buena impresión y en esos momentos se echaba colonia mientras trataba de hacer algo con su endiablado remolino.

-¡Claude!—llamó Sebastian desde el salón, el ojidorado salió disparado y por poco no se resbala—¡Byron ya me ha dado el toque!

-Bien, calma. Pudimos con una parte así que también podremos con la otra.

-Cierto.—afirmó como si quisiera convencerse a sí mismo. Poniendo su dirección de correo y su contraseña inició sesión y se puso disponible, cuando iba a pinchar en el nombre de su hermano, Claude se dio cuenta de algo.

-¡Espera Sebastian!—paró asustando al otro.

-¿¡Qué pasa!?—se alarmó viendo al otro echar mano de su cuello.

-¡Se te ve un montón el chupetón que te hice anoche!—contestó tironeando del cuello de la camiseta. Sebastian se quedó blanco y de un salto se escapó del sofá justo cuando el propio Byron inició la conversación y conectó la webcam.

-"Helloooooo?"

Claude soltó aire y miró a pantalla, en medio estaba Byron con una niña de unos siete años sentada en sus piernas, a su derecha había una mujer de su edad pelirroja y ojiazul y a su izquierda otra mujer de edad avanzada con el pelo y ojos oscuros. Claude supo que se trataba de Mrs Michaelis, Byron, Sebastian y ella compartían los rasgos de la cara.

-"Hombre Claude, mucho gusto en verte de nuevo.¿Dónde está Sebastian?"—preguntó el mayor de los Michaelis.

-¡Aquí estoy!—Sebastian volvió a caer de improviso al sofá visiblemente azorado y portando un pañuelo negro en el cuello.—Hola a todos.

-"¡Hola tío Sebastian!"—saludó primero la niña haciendo aspavientos con la mano.

-Hola Scarlett.—sonrió el ojirrojo a su sobrina.

-"¿Por qué llevas eso en el cuello si es verano?"

-Hola a ti también Birgit.—gruñó más que saludó ahora el ojirrojo a su cuñada, que le chascó la lengua.

-"Oh por Dios no empecéis ya."—intervino Byron tocando la mano de su esposa, que se calmó—"Me alegra ver que seguís bien ¿verdad madre?"

-Mother...—apenas dijo Sebastian mirando ahora a la que había permanecido silenciosa pero observando con detenimiento a Claude.

-Mis disculpas.—intervino el ojidorado colocando una mano en su pecho y haciendo una ligera inclinación al estilo de Kuroshitsuji—No me he presentado formalmente ante usted Mrs Michaelis, ni ante su familia exceptuando a Byron. Mi nombre es Claude Faustus y soy la pareja actual de Sebastian.

Se hizo tal silencio que hasta se oía lo que decían los vecinos del primer piso. Scarlett rió y miró a su abuela.

-"Es guapo ¿verdad abuela?"

-"Sí. Quizás sea por eso que me moleste tanto que no hayas tenido la decencia de presentármelo antes hijo."habló por fin la mujer achicando los ojos y mirando ahora a Sebastian que pone gesto de incredulidad.—"Es un placer conocerte al fin Claude. Byron me habló muy bien de tiprosigue hablando, Byron le guiña un ojo dándole a entender que había omitido contar la pelea que ambos tuvieron—y de lo bien que estáis tú y Sebastian. Sólo espero que no te siga violentando."

-¡Mamá!—protesta Sebastian.

-"¿Qué esperas que te diga cuando vio que le dabas semejante puñetazo?"—ataca Birgit denotando ironía. A la pareja les resbaló un goterón por un lado de la frente, el dichoso ataque de la terminal les estaría persiguiendo para los restos.

-No hace falta preocuparse, dejó de hacerlo hace tiempo.—intervino Claude antes de que Sebastian fuese a decir algo que seguramente fuese impertinente—Gracias por su preocupación Mrs Michaelis.

-"Llámame Keira, Claude, después de todo vas a ser mi yerno."

-"¡Y mi tío!"—exclamó la niña.

-"Un momento por favor."—interviene Byron—"Antes de que esta conversación se desvíe por otros derroteros ¿os importaría decirnos el motivo de esta reunión?"

-Claro.—asintió Sebastian, que cogió aire y lo soltó—Me caso.

-"¿Qué?"—preguntaron todos a la vez justo al segundo de que el ojirrojo menor lo soltara de sopetón.

-Que me caso, nos casamos, él y yo. Y estáis oficialmente invitados.

-Nunca mejor expresado.—comenta Claude por lo bajo. Volvió a hacerse el silencio hasta que la hija de Byron pegó un salto de las rodillas de su padre y chilló a pleno pulmón.

-"¡Yujuuuuu!"

-"¿¡De verdad!?"—exclamaron a coro el resto. Sebastian se cruzó de brazos y asintió.

Los siguientes 20 minutos Claude no pudo abrir la boca, pues Sebastian se había puesto a "hablar" o más bien contestar al tercer grado al que su familia le estaba sometiendo. Keira y Byron eran los que más hablaban sobre el asunto, Birgit y Scarlett sólo intervenían de vez en cuando.

-¡No si es que parece claro que a la única a la que le ha parecido bien es a mi sobrina de siete años!

-"¡No te estamos diciendo que nos parezca mal!"—se defienden madre e hijo mayor—"¡Es sólo que resulta chocante que sea todo tan de sopetón!"

-¡Yo no he dicho que me vaya a casar mañana! ¡Aún tienen que pasar meses pero la decisión ya la tenemos tomada!—exclama de nuevo, hace una pausa toma aire y señala a su pareja—¡Y mis suegros no han puesto ninguna pega!

-"Esa es otra, sería conveniente que conozca a tus padres Claude."—dice Keira.

-Mi padre reside en Londres pero mi madre está en París así que...

-"Bueno no pasa nada aún hay tiempo de planificarlo, sobre todo si hay que hacer venir a tu madre a Londres."dice Byron mesándose la barba de dos días.

-Y tenemos que acabar de rodar la serie, sino nuestro director nos matará y ni se molestará en tratar de ocultarlo.—puntualiza su hermano.

-"¿¡Falta mucho para que la estrenéis!? ¡Ya quiero verla!"exclama la niña.

-"Paciencia Scatty, tienen que hacer sus papeles lo mejor que puedan para que la serie quede perfecta."le dice su madre, la niña hace un puchero.

-Bueno ya os iré diciendo conforme vayamos decidiendo más cosas ¿de acuerdo?—atajó Sebastian con claras intenciones de terminar la conversación.

-"De acuerdo hijo. Ha sido un placer Claude espero que podamos vernos pronto."se despide Mrs Michaelis.

-Lo mismo digo Keira.

"Despídete de los dos Scatty."

-"¡Adiós tíos! ¡Cuidaos mucho y rodar bien!"

Las tres mujeres se levantan y salen del perímetro de la webcam, Byron aún sigue ahí.

-¿A qué esperas Byron, una invitación formal para que desconectes?—pica su hermano.

-"Espero que puedas amansarlo un poco más cuando le pongas la alianza beau-frère"

-Tranquilo estoy en ello.

-¡Hey!

-"Bye bye."—se despide con la mano.

Click. La ventana se cierra y Sebastian se desconecta, cuando cierra la pantalla del portátil suspira como si acabase de terminar el proyecto de fin de carrera.

-All done...

-Vrai.

-Parece que se lo han tomado bien, incluso mi sobrina ya te considera su tío. ¿Lo celebramos otra vez?—pregunta picarón.

-Creí que nunca me lo pedirías.—le responde lanzándose a por él.

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Holy shit! Lo que me ha costado, los exámenes han matado las pocas neuronas que me quedaban. Eso sí ¿sabéis ese momento en que estás haciendo algo importante y te distraes por un momento y tu mente se va por otros derroteros? Pues a mí me pasó eso mientras estudiaba mi último examen y se me vinieron a la mente dos mini fics de mi pareja favorita (no hace falta especificar no? xD)

¡Que Jashin-sama me ayude!

PD: en el siguiente capi Dears va a venir cargadito (inserte aquí cara de 'el grito')

*Vrai= Verdad

atte.-Cherry Cheshire ;)