¡Los personajes no me pertenecen!

Y estamos llegando a la recta final, este es el penultimo capítulo. Gracias a todos los que han apoyado este fic ^^. ¡Disfrutenlo!


Lizzy estaba saliendo de su última clase del jueves. Eran alrededor de las tres y si había buen tráfico pronto estaría en el tren camino a casa. Pero se vio sorprendida al ver el ya muy familiar auto de Darcy en la acera del frente de la universidad. Él estaba reclinado sobre un lado del auto esperando. ¿Esperándola a ella? Lizzy sintió su cara enrojecer. Había muchas jóvenes que le estaban mirando y ella en particular no se sentía tan hermosa como aquellas.

Darcy por fin la vio y se acerco a saludarla.

- ¡Lizzy!

- Hola Darcy

- ¡Hola! – Al parecer estaba del mismo humor con que lo había visto en Pemberly

- ¿Tratando de secuestrarme de nuevo? – preguntó Lizzy al no saber que decirle.

- Pues pedirte un favor más que secuestrarte – admitió Darcy con una sonrisa encantadora. ¡Dios! ¿Desde cuanto su sonrisa el hacía sentir así?

- Espero que tu favor no incluya un avión.

- No, peor. – Lizzy arqueó una ceja – Georgiana quiere que vengas a su fiesta esta noche.

- ¿Una fiesta? Bueno, viniendo de ti entiendo que lo encuentres terrible – Darcy se rió.

- Me gustan las fiestas siempre que esté bien acompañado.

- No tengo que ponerme. Debería ir a casa, pero no sé si regrese a tiempo – pensó en voz alta Lizzy antes de entrar al auto, pues habían estado caminando hacia allá.

- Puedes usar algo de mi hermana o puedes comprarte algo.

- No tienes que comprarme nada Darcy.

- No, pero quiero hacerlo. No creo que te guste usar la ropa de mi hermana.

- No es cierto…

- No importa, te llevo a una tienda y compras algo – dijo él dejando a entender que no iba a dar su brazo a torcer.

Así que Lizzy se vio en una tienda bastante conocida y bastante fuera del alcance de su bolsillo y con Darcy tras sus talones. No se decidía. Tal vez si él ayudara diciéndole que tipo de fiesta era.

- ¿Qué celebra Georgiana?

- Que va a pasar el resto del año escolar en el extranjero.

- ¿Eh? – Se volvió Lizzy aun con un vestido en mano.

- Ese no. Si, consiguió irse de intercambio a Alemania.

- Vaya. Eso es genial.

- Si, lo es.

- Suenas triste – dijo Lizzy enseñándole otro vestido más corto.

- No, no estoy triste.

- Si claro. Extrañaras tener alguien a quien le digas algo y te obedezca sin pensar.

- No, para eso está Charles – dijo Darcy siguiendo la broma – es, no sé, extraño. Supongo que es el hecho de que ella ya esta mayor y no me necesita. – Lizzy no dijo más y al final se decidió por un sencillo vestidito negro aunque elegante y sexy. Luego tuvo que seguir a Darcy a la tienda de zapatos y accesorios. Con todas sus compras llegaron a la casa de él en Londres.

Lizzy se apropió de una habitación para huéspedes para arreglarse. Se sentía bastante incómoda en aquella casa debido a que el pasado no abandonaba su mente. Las horas pasaron volando y de repente se vio sentada en el asiento al lado de Darcy estacionada en algún lugar cerca de un club. Se sentía demasiado arreglada en comparación con lo sencillo que Darcy se había vestido, pero él le aseguraba que se veía muy bien.

- ¿Te puedo pedir otro favor? – Darcy le preguntó antes de desmontarse del auto

- Seguro.

- ¿Puedes pretender por esta noche… por unas pocas horas que eres mi esposa? – Lizzy lo miro boquiabierta – Por favor –

- Claro, aunque no tengo la alianza.

- Yo tengo una.

- ¿Andas con una alianza en el bolsillo?

- Solo la tome por esta noche… - Lizzy vio en las manos de él la sortija de aquella vez en Kent y tragó.

- ¿Por qué? ¿Hay algún cliente que quieres convencer?

- No. No es nada de eso. Simplemente será más fácil así para los dos. No quiero decepcionar a Georgiana, ella quiere que estemos en la fiesta - Lizzy tomó la sortija y se la puso. Sentía que su mano pesaba como concreto – Gracias – dijo Darcy y ambos salieron del auto y fueron al club.

Luego de ser bienvenida muy afectuosamente por Georgiana y haber sido presentada a varias de sus amigas como su cuñada, Lizzy se limitó a tomarse un trago (algo fuerte) y ser presentada a las amistades de ellos. No escapó a Lizzy que todas las amigas de Georgiana miraban a Darcy y trataban de llamar su atención. Muchas la miraban mal. Lizzy se sentía fuera de lugar y varias veces estuvo a punto de pedir a Darcy que se fueran. Él parecía ajeno a lo que hacían las jóvenes para llamar su atención y mantenía a Lizzy pegada a él con su mano alrededor de su cintura. Ambos bailaron un rato y hablaron sobre trivialidades. Georgiana está muy feliz por cómo estaba saliendo su fiesta de despedida y por tanto Lizzy aun no se animaba a irse.

Al menos una hora después de haber llegado, Lizzy fue a los servicios. Todavía estaba dentro de uno cuando oyó a otras jóvenes entrar y antes de abrir la puerta pudo oír lo que decían.

- ¡No puedo creer lo que dice Georgiana! – dijo una - ¿Cómo pudo haberse casado y nadie saber nada? – Lizzy decidió no salir al oír esta oración

- Ella dice que fue una boda sencilla, solo para la familia.

- Pero lo hubiese ella al menos mencionado antes. El que tu hermano se case es algo que se debe contar a las amigas.

- Bueno pero al menos eso es más perdonable que el haberse casado con una cualquiera ¿La viste bien?

- Si. Parece sacada de un barrio ¿Y viste como andaba vestida?

- Parece que consigue su ropa en la caridad. Debería entender que este no es su lugar. De seguro embaucó a Darcy para que se casaran.

- ¡NO! Aunque eso tendría mucho más sentido que el que mezclara con una cualquiera. Anda vamos, Caroline debe haber llegado. De seguro le encantará el chisme. – Lizzy había estado pasmada ante las palabras de las jóvenes, aunque era algo de esperarse de chicas de alta sociedad, pero no por eso dolía menos. Recordó que habían mencionado a una Caroline y si era la hermana de Bingley mejor que no la viera. Salió del baño con la intención de irse del lugar, pero a mitad de camino se encontró con Darcy.

- ¡Lizzy! ¿Qué tienes? ¿Qué paso? – preguntó preocupado Darcy. Por primera vez Lizzy noto las lagrimas en su mejilla.

- Quiero irme - Lizzy suplicó.

- Bien.

- ¿Georgiana?

- No te preocupes, nunca me quedo por mucho tiempo en sus fiestas.

- ¿Caroline está aquí?

- No, pero no dudo que tarde en llegar.

Darcy pagó su cuenta y a los pocos minutos estaban en el auto en marcha. Por el espejo retrovisor Lizzy pudo ver a la distancia a Caroline entrando al club. Se sintió aliviada de estar en el auto e incontroladamente comenzó a sollozar. No se había sentido tan miserable desde que entendió su grave error con Darcy. Darcy detuvo el auto unas calles adelante y tomando su cara entre sus manos le preguntó:

- ¿Qué rayos paso en el baño? – le preguntó .

- Nada… solo oí una conversación

- Las amigas de mi hermana no son la mejor compañía. – Darcy liberó a Lizzy – te pedí el favor porque no dejan de acosarme. Muchas han sido amigas de mi hermana desde los 11 y la etapa de su adolescencia fue terrible para mí. Lamento que hayas sido blanco de sus lenguas venenosas.

- ¿Fue por eso?

- Lo sé, es vergonzoso. Pero al parecer el anillo las aleja algunos metros suficientes para poder respirar. Solo están celosas de ti Lizzy. No creas nada de lo que dicen. – Darcy quitó las lágrimas de Lizzy y volvió a manejar.

- Es tarde.

- Te quedas en casa. No vale la pena que te vayas para volver a Londres en unas pocas horas.- Lizzy estaba bastante cansada para discutir y después de todo él tenía razón.

Darcy se despertó a la hora habitual de muy buen humor. De buen humor porque Lizzy estaba ahí en su casa, aunque simplemente fuera solo como una invitada. La noche anterior había sido muy buena, fuera del hecho de que Lizzy se había sentido muy atacada. Ella había aceptado ser su esposa por una noche más y la verdad es que se había comportado como tal. Él la había abrazado toda la noche y ella no lo apartó nunca. Definitivamente Darcy estaba de muy buen humor y fue a ver si Lizzy había ido a desayunar ya. La puerta de su habitación estaba abierta y sobre la cama una nota. "Gracias por todo. Me fui temprano a la universidad, tome prestada algunas prendas de Georgiana, las devolveré pronto. Lizzy". Darcy tomó su celular.

- Ya encontraste mi nota – dijo Lizzy al otro lado de la línea.

- Es temprano, vas a ser la primera en llegar –

- Buen día a ti también.

- Es un buen día en verdad, aunque por lo visto lloverá. ¿Desayunaste?

- No, comeré luego.

- ¿Por qué te fuiste tan temprano?

- Suelo levantarme temprano y no tenía nada más que hacer. No quería tampoco que sintieras la necesidad de traerme a la universidad.

- No hubiese sido ningún problema… - Por unos segundos ambos estuvieron en silencio – Bueno, que tengas un buen día.

- Tu también. Adiós.

- Adiós

Lizzy llegó bastante temprano a la universidad y terminó sus tareas del día anterior. El resto del día, como lo predijo Darcy, se la paso con pinta de que iría a llover muy pronto y Lizzy estaba en las nubes. Apenas si prestó atención a sus clases o a las personas que le hablaban. Su mente estaba en Darcy, en como la abrazaba la noche anterior, lo amable que había sido y lo mucho que ella quería estar con él. Para cuando terminaron todas sus clases parecía que caería un diluvio. Lizzy llego a tiempo a la estación del tren pero se dio cuenta que había gastado todo su dinero, como no había vuelto a casa no había podido reponer el dinero en su cartera y ella no poseía tarjeta de crédito. Y el tren se fue y ella se quedó. Estaba atrapada en Londres, sin dinero, con ropa prestada y a punto de caer un diluvio.

Lizzy comenzó a caminar sin ningún fin, no se decidía a llamar a Darcy hasta que se encontró en una zona desconocida y totalmente perdida. "Genial, añadiré perdida a mi lista" pensó. Tomó su celular, que apenas si tenía baterías suficientes para unos segundos "¡Esto es el colmo!" y llamo a Darcy

- ¡Lizzy!

- Darcy puedes recogerme… - le cortó ella

- Claro

- Eh… ¿sabes dónde quedan las calles 10 con la fulanito de tal?

- ¿Dónde estás?

- No sé. – sonó la alarma de batería baja – no tengo baterías ya.

- Quédate donde estas, veré como puedo encontrarte.

- Ok., – comenzó a llover – por favor ven pronto. – y ahí murió su celular.

Ahora la única esperanza de Lizzy era que Darcy diera con ella y pronto, pues el diluvio caía con fuerzas y en aquella esquina no había lugar donde refugiarse y tampoco pasaban automóviles, o por lo menos ella no se atrevía a pedirles un aventón. El agua caía sin piedad y Lizzy toda empapada temblaba de frío. En lo que pareció una eternidad Lizzy esperó a Darcy y decidió que mejor buscaba refugio o moriría de hipotermia. Un par de luces luchaban contra la furiosa tormenta mientras se acercaban a la esquina. Lizzy no podía distinguir si era Darcy o no.

- ¿Lizzy? – llamó Darcy bajo una paraguas que no cubría lo suficiente para mantenerlo seco

- Por aquí – respondió ella

- ¿Cómo rayos llegaste a este lugar? – preguntó cubriéndola con el paraguas también, pero al parecer daba igual tenerlo que no

- No sé. No tenía dinero para el tren y comencé a caminar y cuando me di cuenta estaba aquí.

- ¿Por qué no me llamaste antes? – Lizzy lo miró incrédula

- ¿Sabes lo difícil que es para mí? ¡Ya te debo demasiado!

- No me debes nada.

- Ayudaste a Lidia con su… asunto.

- Vaya, no sabía que la Sra. Gardiner era dada al chisme.

- No es su culpa, Lidia lo soltó y yo le pregunté. Pero es muy difícil estar pidiéndote cosas. No eres nada mío – lo ultimo sonó muy duro - yo…

- Es cierto, no soy nada tuyo, pero eso no quita que podamos ser amigos y los amigos están para este tipo de problemas - dijo amargamente Darcy. Esto era absurdo, estaban peleando bajo una tormenta, empapados (el paraguas había quedado atrás). Un ruido les sorprendió, otro automóvil se había parqueado cerca de ellos tocando la bocina.

- ¡Sr. Darcy! – llamó alguien por la ventana abierta - ¡Sr. Darcy!

- ¿Qué? – preguntó Darcy malhumorado y vio que era uno de sus abogados.

- Eh… bueno, los papeles del divorcio… se había extraviado y ahora fue que aparecieron…

- ¿Qué? –

- Si, como usted quería que eso se resolviera lo más pronto posible, tan pronto los tuve verifiqué que todo estuviera en order, pero al parecer la joven Bennet no los firmó al enviarlos.

- ¿No estamos divorciados? – preguntó Lizzy. Darcy miró al señor y luego a Lizzy.

- No, al menos que los firmes.

- ¡Oh! – Lizzy miró a Darcy, el rostro de él no mostraba ninguna expresión

- Eso es lo que quieres ¿No? –

- No – fue apenas un susurro, apenas audible.

- ¿No?

- No – esta vez Lizzy lo dijo en voz alta, - Yo… - Darcy cubrió rápidamente el espacio que los separaba

- ¿Quieres ser mi esposa? – su voz sonaba intrigada.

- Yo… fui una tonta, no debí decirte esas cosas horribles o haberte hecho pasar tan malos ratos…

- Merecí lo que me dijiste en Kent. No había sido muy caballeroso contigo. – Darcy llevó su mano a la cara de Lizzy acariciándola – Te amo

- Yo también te amo – Lizzy puso su mano junto a la de Darcy aparentándola contra su mejilla

- ¿Sr.? – llamó el otro hombre. Darcy se libero de Lizzy y fue hasta donde el Sr. y tomó el sobre empapándolo. Sacó los papeles y los rompió. Lizzy se rió de buena gana titiritando. Darcy despacho al Sr. y se dirigió a Lizzy

- Vamos a casa. – le tendió su mano, que ella aceptó gustosa y ambos partieron a casa.

Entraron por la puerta de la cocina, que por suerte estaba vacía. Darcy besaba a Lizzy mientras se deshacía de la blusa mojada de ella. Ambos estaban titiritando por el frío pero poco importaba. Había ido todo el transcurso a casa en silencio, la mano de él sobre la de ella. Apenas si habían hablado de cómo él la había encontrado y ya. Tendrían todo el tiempo del mundo para seguir hablando, ahora necesitaban resolver asuntos pendientes. Lizzy le había logrado quitar la camisa y él la llevaba cargada al segundo piso entre besos y risas. Terminaron de quitarse sus ropas mojadas y se tendieron en la cama, uno al lado de otro. Aunque bien era cierto que Lizzy lo había visto desnudo, nunca le prestó atención, así que era como la primera vez. Darcy besó suavemente sus labios mientras la acariciaba. Lizzy dejó de pensar y se dejo llevar por lo que sentía.


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