Searching for Levi / Buscando a Levi
Escrito por Blessende / Traducción por Maru de Kusanagi
Capítulo 21: Lluvia de berio
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Las nubes se abrieron, y Eren descubrió que ahora volaban entre las plantaciones flotantes. En el alienígeno mundo de Titán, no había mucha tierra para arar o suficiente luz de sol natural para la fotosíntesis. Para la subsistencia de la creciente población de los titánicos, los ingenieros y científicos investigadores nativos tuvieron el ingenio para construir grandes y flotantes masas de tierra que mantuvieran los cultivos, la horticultura y los bosques.
Parecía ser otoño en este mundo distópico, dado que los arboles caducos de las plataformas flotantes habían empezado a deshojarse. Igual a los arces en casa. El viento le trajo la aturdidora lluvia de secas hojas rojas. Eren observó la corriente de hojas caer como copos de nieve, moviéndose con los elementos climáticos en un espiral que caía al suelo, leguas debajo de ellos. Para ser honestos, Eren estaba mudo por la visión. Era una visión impresionante, como estar atrapado en el ojo de un remolino aéreo.
Mikasa le llamaba 'Lluvia de Berio', y no lo encontraba tan sorprendente como él. Sugirió detenerse en una gasolinera y esperar que la lluvia parara.
'Puede ser algo hermoso de ver, pero un fastidio para volar a través', dijo ella, comenzando el lento descenso. 'He perdido demasiados compañeros como para no temer accidentes.'
A Eren no le importó demasiado y, de todas maneras, estaba aliviado de estar nuevamente en tierra firme. Mientras se desabrochaba el cinturón, se preguntó si había conseguido dar con el lado bueno de Ackerman. Tenía un buen presentimiento, a decir verdad. Pero la periodista tenía una extraña y reservada personalidad.
Había un pequeño y sórdido restaurant junto a la gasolinera, y Eren le ofreció pagarle el almuerzo. La periodista alzó una ceja y le preguntó si estaba nuevamente tratando de coimearla. El guardián de la paz se puso pálido, murmurando una pronta disculpa, pero Mikasa sonrió, pidiéndole que se calmara.
Y así fue como empezó. Esa especie de camaradería.
Eren estaba feliz de haber hecho una nueva amiga. La mayoría de sus amigos y conocidos eran del Ejército de Titán. Nunca pensó que se llevaría bien con alguien de la prensa. Lo que le hizo meditar sobre cuántos prejuicios del Estado tenían algún sentido tras ellos.
Mikasa pensaba algo similar. El entusiasmo de Eren era contagioso, su risa encantadora y, a medida que comía su lasaña, recordó lo que una vez le dijo su padre.
'El retraimiento es el gran pecado de nuestra raza, Mikasa. Los Terrícolas no son como nosotros. Ellos confían fácilmente, y están muy familiarizados con nociones como el amor, amabilidad, amistad y segundas oportunidades. Todo lo que nosotros consideramos debilidades. En cierto modo, es la gran ironía de nuestra civilización. Podemos estar más conectados que nuestra contraparte Terrestre, más organizados, avanzados, pero… ellos siguen siendo más humanos que nosotros.'
'¿De verdad crees eso?' le había preguntado Mikasa.
'Sí, lo creo… ¿sabes por qué existen los portales interestelares?' le preguntó su padre a cambio.
La Mikasa de catorce años lo miró confundida.
'¿Para que, un día, los Titánicos y los Terrícolas puedan mezclarse libremente?'
Su padre adoptivo había reído.
'No, Mikasa. Hay una verdad trágica, que nadie quiere admitir. No hay nada benévolo en cuanto a los portales. Piénsalo. Una vez que la estrella enana se ponga y nunca más se asome al día siguiente, Titán se volverá inhóspito para la vida. ¿Qué hará el Estado entonces?'
La respuesta la miró a la cara.
'¿Invadir… el otro lado?'
Grisha le había sonreído en esa manera triste suya.
'Señorita Ackerman. ¿Está allí?'
Mikasa descubrió a Eren ondeando un tenedor en frente a su cara. Parpadeó incomoda y asintió, tratando de apartar el viejo recuerdo en el fondo de su mente. 'Sí… perdona, ¿decías algo?'
'Sí, señorita Ackerman. Le preguntaba si sabía dónde está el baño de hombres. Necesito mear.'
Mikasa frunció el ceño. 'No lo hagas.'
'¿Qué no… orine?' le preguntó él, dubitativo. 'No creo que pueda. Tengo el tanque listo para estallar.'
Mikasa palideció. 'No, quiero decir que me llames por mi nombre de pila. Por favor, llámame Mikasa.'
Los ojos turquesa se iluminaron, y Eren sonrió levemente antes de inclinarse sobre la mesa. 'Gracias… hum, por cierto, Mikasa, hay un tipo raro, que parece una comadreja, sentado a dos mesas de aquí. Te conviene ser cuidadosa.'
'¿Qué?'
..-..
Eren estaba ocupado en leer un chiste escrito en una de las paredes laterales del baño cuando la puerta se abrió y oh, mirad, el tipo raro que parecía una comadreja entró caminando en el baño de hombres. Hoy debe ser mi día de suerte, gruñó Eren en silencio.
El joven guardián apretó los dientes y, habiendo cumplido con el llamado de la naturaleza, se subió el cierre y se aproximó al lavamanos para limpiarse. El tipo raro estaba junto a él y saludó a Eren con amabilidad.
'Eh', dijo el hombre.
Eren le devolvió el saludo, aunque sin la misma amabilidad.
'Y, ¿estás con esa zorra?' rebuznó el tipo.
'¿Quién?' preguntó Eren, confuso.
El hombre echó una rápida mirada a la puerta entreabierta. 'Oh, ya sabes. Pelo negro. Bufanda roja. Un buen pedazo de culo.'
Eren miró en hueco y captó a Mikasa, sentada en la mesa y mirando tras la ventana. Se volvió con asco al sujeto, pensando para sus adentros cien maneras distintas de como quería ahorcarlo. No Eren, estas en libertad condicional. Sé bueno y mantén la calma. Levi no querría oír que te metiste en problemas, ¿no? Sólo cuenta hasta tres y no habrá ningún contratiempo.
'Ah, ella…' Eren se encogió de hombros, volviéndose a su reflejo y tratando de mantener la calma. 'Es linda, sí.' Respondió, esperando que ese fuera el fin de la conversación.
Por supuesto, el tipo raro no había terminado.
'¿Linda? Lindo es un cachorrito. Ahora, esa mujer es follable.'
Sólo cuenta hasta tres. ¿Recuerdas las lecciones de Rivaille sobre el control de la ira?
'Sin embargo, creo que la ví en alguna parte. No importa. Todavía me la puedo follar como si fuera tuviera mil agujeros. Eh, chico, ¿me oyes?'
Tres.
'Y BIEN, ¿estás con ella o no? Porque no me importaría ir y chamullarla un poco.' El hombre siguió ilustrando qué le haría, con ayudas visuales y eufemismos coloridos.
Eren le miró con desprecio.
'Qué, ¿eres gay o algo?' farfulló el tipo, agarrando a Eren del hombro y sujetándole la manga.
Dos.
Eren removió la mano del tipo de su parka. Fue entonces cuando el tipo raro que parecía comadreja vio el emblema en su manga. Los ojos se le abrieron como platos. Había reconocido las alas de la libertad.
'Eh, tú, ¿eres un Guardián de la Paz? Es broma, ¿no?'
Y uno. Vaya, gracias.
'Al contrario', respondió Eren, sonriendo. 'Soy uno de verdad', dijo mirándolo fríamente y dándole un puñetazo en medio de la cara. El asqueroso cayó como si le hubieran caído encima un millón de ladrillos, y no volvió a levantarse. 'Pendejo de mierda', farfulló Eren, flexionando su mano y pasando por encima del hombre caído.
Emergió del baño de hombres para encontrar a Mikasa pagándole a la mujer frente a la caja.
'La lluvia de berio paró.' Le dijo ella, señalando al clima afuera. 'Ahora podemos seguir. Por cierto, ¿qué te tomo tanto tiempo?' preguntó la reportera con enfado.
Eren se encogió de hombros.
'Échale la culpa a mi vejiga', repuso él con una sonrisa.
