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El interrogatorio de Satoshi y el castigo de Kyoko
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Kyoko levantó la vista cuando la puerta de su celda se abrió y entraron Sokabe y Mugi, o más bien Sumire.

—Saito-san, señorita comandante, ¿a qué debo este gran honor? —dijo retadora.

El poco tiempo que había estado encerrada, había llorado lo que tenía que llorar y ahora estaba dispuesta a luchar hasta el final, no como su compañera de celda que había perdido voluntad de seguir luchando; lo que era preocupante porque era de las personas más fuertes que Kyoko conocía.

—Kyoko-san, gomen, pero tenemos la orden de castigarla —dijo Sumire con timidez.

—No tienes por qué justificarte, Saito —regañó Sokabe. —Y se supone que eres Kotobuki-sama.

—Hái…

—Bueno, Yui-sama está furiosa. Está segura que le hiciste llegar al mocoso la identidad de nuestras capitanas Nyan más fieles y... bueno! comprenderás que está furiosa.

—¿Acaso la Resistencia capturó a sus preciadas capitanas? Omedeto, Satoshi.

La comandante movió la cabeza de un lado a otro sonriendo perversamente.

—¿Te has preguntado cómo logramos quebrar su espíritu? —preguntó señalando a la otra chica.

Kyoko palideció. Y la otra le puso un vestido sobre la cama.

—Vístete. El siguiente acto es de etiqueta y no querrá hacerla enojar más de lo que ya está.

Kyoko cruzó los brazos. Sokabe sonrió y chasqueó los dedos. Inmediatamente después, vinieron cuatro Nyans. Dos inmovilizaron a la prisionera y las otras dos comenzaron a desvestirla.

—Matte! Está bien, voy a vestirme sola. DÉJENME, ESTO ES HUMILLANTE!

—Gomen, gomen demo tu oportunidad de vestirte sola ya pasó. Esto es muy divertido y no es un espectáculo muy común.

La otra chica sólo se arrinconó recordando su experiencia. Finalmente las patrulleras terminaron de vestirla y comenzaron a peinarla y a maquillarla. Una vez acabaron, se retiraron con una reverencia hacia la comandante.

—¿Cuál es la idea?

—Una fiesta de té. Vamos, te escoltaré al salón.

Kyoko Comenzó a seguir a la comandante. Finalmente llegaron a un saloncito decorado con fuentes con forma de teteras que brotaban agua sobre pequeñas tazas, alguna que otra escultura con forma de pastel, etc.

—¿Y cómo una fiesta de té es un escarmiento?

—No sé, pero mejor me voy.

—Espera, no entiendo nada, ¿qué diablos planeas, demente?

La comandante salió por la puerta por la que entró y la cerró con llave. Después de un rato la puerta principal se abrió y salió Yui lista para tomar el té con unos pastelillos recién hechos. Kyoko tragó saliva, esto no pintaba nada bien.


—Muy bien, señorita Tenou Izumi, dígame todo lo que sabe sobre Yui-sama —comenzó Satoshi con los brazos cruzados.

La chica lo miró con ojos retadores y agitó su cabello dramáticamente.

—No sé de qué me hablas. Seguro tratas de confundirme, oh, miembro del Orochi. Pero entre Himeko y yo despertaremos a Ame no Murakami y terminará su reino del terror.

—¿Qué? Si el que trata de acabar con un reino del terror soy yo.

—No me engañas. Ah, ya veo. Eres Oogami Souma. Mira Souma-kun, cierto que quieres proteger a Himeko pero en el fondo también eres del Orochi y al final lucharás del lado del mal.

—¿Te estás burlando?

—No me gustan esa clase de cosas, ¿por quién me tomas, Oogami Souma? Soy la heredera de la familia Himemiya, mis modales me impiden rebajarme a hacer bromas tontas.

Satoshi apretó los puños conteniéndose las ganas de golpear a la chica. Entonces se escuchó un llanto en la otra habitación.

—Chikane-chan! Yo creo en ti! Es mentira que ella vendió su corazón al Oorochi! Nada de lo que hagan me convencerá de lo contrario! Oh, Chikane-chan.

—HIMEKO!

—CHIKANE-CHAN!

Satoshi gruñó cansado y salió de la habitación hecho una furia. De la otra habitación salió Emina gruñendo también.

—Demonios, ¿a qué juegan?

—A Kannazuki no miko. Una serie que le gusta mucho a mi hermanita.

—¿Qué?

—Es bastante simple la verdad, —dijo una Nyan desertora subiendo por las escaleras. —Nuestras capitanas tienen un método muy interesante para que no les saquen información si las capturan.

—¿Cuál?

—¿No lo han notado? Pues mantenerse en personaje! Si siguen preguntando, sólo obtendrán que les cuenten la trama de Kannazuki no miko de pies a cabeza desde el punto de vista de los personajes.

—Que infantil.

—Pero efectivo. Las capitanas Shizuma y Nagisa solían contarnos que durante ese entrenamiento, la propia Kotobuki-sama utilizaba las drogas más potentes y los métodos de interrogatorio más brutales que hay y ellas debían seguir en personaje. ¿Realmente creen que usan esos cosplays porque sí?

—¿Y no las mataron entrenándolas?

—No, porque sabían que si eran capturadas, las necesitaríamos con vida.

—Maldita seas Tsumugi —dijo la otra Kotobuki apretando el puño.

—Bueno, enciérrenlas y ya pensaremos en algo.

Asintió y sacaron a las capitanas Nyan de la "sala de interrogatorios" que no era más que una habitación de la casa de verano que habían ocupado para su cuartel oculto. En el pasillo, las prisioneras se sonrieron y se guiñaron un ojo, cosa que irritó al comandante. El muchacho salió a la playa y se puso a observar el mar tratando de ordenar sus ideas. Akane Miura salió de la casa muy apurada.

—Satoshi-kun!

—¿Qué quieres?

—Acabo de recibir un mensaje de los que quedaron rezagados en Dulcípolis y…

—Tokyo, Tokyo por el amor de dios.

—Como sea comandante, los refugiados no podrán llegar. Parece que Cabeza-Hueca-Sama autorizó el uso de fuego letal y, están sacando a todos de sus escondites y llevándolos al estadio Ricchan Budokan…

—Nippon Budokan.

—BASTA! Yui-sama quiere usarlos para dar el ejemplo. Está furiosa y , y…

—Ya lo sé, pero no podemos hacer nada, si no nos organizamos bien o logramos sacarle algo de información a ese par de actrices, terminaremos en la misma situación.

Rio asintió silenciosa, Akane miró hacia el suelo y asintió también.

—No se pongan así, las grandes victorias requieren grandes sacrificios.

—Es verdad —apoyó Emina. —Además piensen —dijo mientras se dibujaba una enigmática sonrisa en su rostro. —Si está actuando así es porque está desesperada. Le dimos y le dimos duro.

Todos sonrieron de repente mucho más animados. Emina se alejó de ahí hacia el mar aún con esa sonrisa en su rostro, ahora un poco más siniestra.

—El juego hace tiempo que dejó de serlo y casi podemos oler la victoria. Las cosas no van muy bien, pero estoy segura que al final nuestra victoria será definitiva.

Rió más fuerte.


Sokabe tocó la puerta con precaución.

—¿Se puede?

Dos Nyans abrieron la puerta y arrastraron fuera lo que quedaba de Kyoko, que caminaba como zombi después de la pequeña fiesta de té. La comandante tragó saliva y entró al salón.

—Sokabe-senpai, ¿pasó algo?

—Hái. hemos aniquilado todo lo que quedó de la Resistencia en Dulcípolis y pueblos aledaños. Aún buscamos su base principal, pero hemos detenido a más de 1000 soldados sólo en Japón y si contamos el resto del mundo son más de cinco millones; desgraciadamente la mayoría son grupos pequeños que nada tienen de peligroso como el de Tainaka. Aún así estamos seguras que los 1000 primeros son del grupo de Tainaka y pronto los trataremos como se merecen.

—Buéh! Satoshi es inteligente, no van a sacarles nada —dijo Ritsu descaradamente mientras entraba detrás de la comandante.

La comandante iba a decir algo pero Yui le puso la mano en el hombro con amabilidad.

—Ricchan tiene razón, Sokabe-senpai. Tainaka-kun es un gran compañero de juegos porque él sí sabe jugar.

—Hái, demo nuestro deber como la fuerza de Yui-sama es tratar hasta el final —dijo Sokabe firmemente.

—No se peleen —dijo Yui con dulzura. —Sokabe-senpai, es cierto que tienen que tratar hasta el final, pero ahora no hay por qué. Mugi-chan también sabe jugar muy bien y sólo tenemos que esperar a que haga su parte; y así Tainaka-kun estará igual que esas dos prisioneras. Es tan divertido ver cómo pierden las ganas de seguir peleando. —Sokabe y Ritsu se estremecieron, pero Yui clavó sus ojos en Ritsu. —Daijobu Ricchan, no se me ha olvidado lo que me pediste. Tú estarás presente cuando le pase a Satoshi-kun, por eso no te preocupes.

—Eto… arigatou. Y bueno, creo que Mio me espera.

—Y a mí Nodoka, vámonos juntas Tainaka-sama.

Las dos salieron del salón cerrando la puerta con suavidad, pero luego se apresuraron para alejarse de ahí.

—¿De veras quieres ver eso?

—Me encontré a la comitiva que llevaba a la prisionera a la salida, y me lo estoy pensando de veras.

—Terminará con un trauma de por vida.

—Mmh…

Las dos siguieron su camino sin decirse nada más.


La puerta de la celda se abrió y las Nyans se prepararon para su juego de Kannazuki no Miko una vez más. La persona que entró sonrió complacida.

—Felicitaciones, mi arduo trabajo funcionó. Tengo entendido que los pobres soldaditos de Tainaka-kun se dieron por vencidos en muy poco tiempo.

—Kotobuki-sama!

—No tan fuerte Chikane-chan. ¿Quieres echarlo todo a perder?

—Gomen…

—¿Por qué está aquí, Kotobuki-sama? ¿No debería estar con…?

—Vine a traerles sus nuevas instrucciones, vi la oportunidad y creo que es el momento. Aquí tienen —dijo extendiéndoles una hoja.

Las prisioneras la tomaron, la leyeron, la memorizaron y al final se la comieron.

—Así me gusta. Da gusto ver cómo funciona la gran armada de Yui-sama.

Las dos asintieron y Mugi se alejó despacio de ahí. No podía permitirse fallar, no ahora que cualquier movimiento en falso por parte de cualquiera de los bandos decidiría el curso de las cosas. El juego final estaba por llegar.


Bien, he aquí otro cap con un pequeño ejemplo del castigo que les toca a todos aquellos que se atreven a desafiar a la dueña y señora. Espero que les haya gustado, la verdad a mí me divirtió mucho escribirlo y bueno... espero que me dejen sus reivews.

SAOL FADA A YUI-SAMA AGUS AZUNYAN-SAMA

Se supone Irlandés. Si alguien conoce el idioma, cualquier queja al traductor de Google.