N/A: Estoy muy contenta con el resultado de este capitulo! Creo que me quedo bastante bien, espero que les guste :) Espero estar inspirada estos dias y subir otro lo antes posible!
Tayuya rio ante el comentario de Sasuke, lo que hizo que el chico se enfureciera mas.
-Yo no me metí en ninguna mierda, tu solo nos incluiste a todos nosotros, ¡imbécil! – mil y un cosas parecieron suceder en el siguiente segundo. Sasuke levantó su mano hacia la pelirroja, amenazándola con golpearla. Kimimaro sostuvo el brazo del chico para que no pudiese dañar a la chica. Sakon y Ukon agarraron a Tayuya y la escondieron detrás de él y Jirobo y Kidomaru estuvieron a punto de lanzarse sobre el Uchiha, deteniéndose a último momento, solo cuando vieron que no había sido necesario. Fueron tantas las cosas que pasaron al mismo tiempo, que ni Hinata ni Shino se dieron cuenta en qué momento Kiba fue donde estaban todos los involucrados en la pelea, y poniéndose detrás de la espalda de Sasuke le tocó el hombro para que este se diera vuelta y el Inuzuka pudiese propinarle un puñetazo en plena nariz.
-¡Kiba! – gritó Hinata y ella y Shino corrieron tras él. Todos los presentes los quedaron mirando como si acabara de aparecer un fantasma frente a ellos.
-Hinata…- la aparición de la chica había logrado que Sasuke cambiara de un segundo a otro su actitud violenta, por una apaciguada y llena de remordimiento.
-No… no quiero hablar contigo, Sasuke.- se limitó a responder ella, parándose junto a Kiba y Shino, evitando la mirada del pelinegro.
Sasuke no necesitó escucharlo dos veces. Enseguida se giró hacia Tayuya que en ese momento se encontraba escoltada por los gemelos.
-Ahora lo entiendo todo – sentenció el chico lanzándole una mirada fugaz al Inuzuka. – sigues siendo la misma persona retorcida y egoísta de siempre. Por un segundo pensé que quizás habías cambiado y querías ayudar a alguien pero ahora me doy cuenta de que nunca dejarás de ser una de nosotros.
Tayuya rodó sus ojos, como si aquellas palabras le hubieran resbalado. Sus mejillas, sin embargo, habían adquirido un leve tono de rosa.
Pero Sasuke no era el único Uchiha que andaba buscando problemas. Desde que Itachi se había dado cuenta de que Temari ahora estaba con ese tal Shikamaru Nara que no le había despegado los ojos de encima ni por un segundo al chico. Simplemente no podía entender que era lo que ese "pendejo" según él, tenía que él mismo no tuviese. Había un mundo de diferencia entre aquel nerd y Temari pero ella no se daba cuenta. El problema era que Itachi no tenía toda la noción de los hechos y desde su punto de vista, Shikamaru estaba usando a su ex novia. El chico sabía que no muchos hombres podrían tomar en serio a una mujer con un pasado tan complicado como el de Temari. Cuando se trataba de un chico de quince años, aquello era aun más imposible. Itachi estaba cansado. Cansado de ver a la mujer que quería con otro, con un perdedor, poca cosa como Nara, sabiendo que éste no quería nada serio con ella.
Pero no podía dejar de lado que Shikamaru tenía, después de todo, quince años, y ese lado impulsivo que le decía que fuera y lo reventara a patadas por robarle lo que era suyo se veía detenido, por una pequeña voz que repetidamente le decía que aquello no sería justo.
-¿Qué mierda te pasa a vos? – Itachi levantó su mirada y se encontró con Hidan que lo miraba con los ojos entornados. Por más de media hora el Uchiha no había dicho nada y lo único que hacía era girar su lata de cerveza con ambas manos.
-Nada.
-No has dicho nada desde que llegamos – observó Konan. A diferencia de Hidan, ella si se veía preocupada por su amigo. Aquel miércoles por la tarde todos los Akatsuki se habían juntado en casa de Pein, como de costumbre, a tomar y planear algo para la noche.
-Temari está con otro. – un delicado brazo lo rodeó por los hombros, mientras Hidan negaba con la cabeza y se burlaba de Itachi usando los adjetivos más hirientes posibles. El pelinegro miró a Konan quien ahora se encontraba sentada a su lado, tratando de decirle con la mirada que no se preocupara por él. – estoy bien, Konan – agregó en un susurro.
-¡Déjalo, Konan! – Hidan no parecía querer dejar a los dos amigos en paz – Déjalo que llore como la niña de mierda que es. A mí me daría vergüenza aceptar que un pendejo me quitó a mi novia.
-¿Un pendejo? – Quiso saber la chica, que ahora miraba a Hidan, con curiosidad. Itachi respiraba agitadamente.
-Un pendejo…todos nos dimos cuenta de que le noviecita de Itachi se moja por ese pendejo del quinto.
-¡Cállate, Hidan!
-Pero es verdad, hm – lo apoyó Deidara que acababa de unirse a la conversación – Se nota por como lo mira y lo busca y lo…
-¡YA!
-¿Quién es? – los ojos de Konan pasaban de Hidan a Deidara, con una mezcla de reproche, por no ponerse en el lugar de su amigo, e intriga.
-Shikamaru Nara – le respondió Hidan. – un pendejo que quinto B que es un flojo de mierda y siempre que lo vez parece que está a punto de quedarse dormido, el hijo de puta.
-¿Por qué le gusta a Temari? – Konan no se podía explicar como una chica de dieciocho años se había fijado en un chico de quince con las características que el Jashinista acababa de señalar.
-Lo mismo quisiera saber yo – murmuró Itachi - pero Hidan tiene razón, parezco una niña quejándome y no haciendo nada….
-¡Itachi! ¿Qué vas a hacer? Acuérdate que tiene quince años…
-Si se cree lo suficientemente maduro para estar con una chica tres años mayor…
El chico no terminó su frase, pero no había sido necesario. Sus amigos tenían claro que era lo que planeaba hacer. Nadie intentó detenerlo, pues cuando Itachi quería hacer algo no paraba hasta lograrlo. Sin embargo, por lo menos Konan, temía por el chico.
Itachi salió de la casa de Pein y deambuló por casi todas las calles de Konoha, buscando al chico que le había quitado a su novia. Algo le decía que fuera a donde vivían los Sabaku No. No sabía por qué pero tenía el presentimiento de que allí se encontraba.
Unas gotas habían comenzado a caer del cielo y las nubes cargadas en agua habían tapado el sol, mientras Itachi esperaba frente a la casa de Temari, protegiéndose de las gruesas goteras bajo un árbol, y fumando, tranquilamente, un cigarrillo. Estuvo por lo menos una hora allí parado, esperando que algo sucediera cuando por fin, Shikamaru salió de la casa de Temari.
Itachi lo quedó mirando por un momento antes de ir tras él. El Nara caminaba despreocupadamente, con las manos en los bolsillos y mirando a las nubes. No había ido más allá de la esquina de la casa de Temari cuando Itachi lo alcanzó.
-¡Hey, tu!
Con un suspiro de cansancio, Shikamaru se giró sobre sus talones para ver quien lo quería ahora, y que era aquello tan problemático que necesitaba. Cuando vio a Itachi no pudo evitar preocuparse un poco.
-¿Si? – preguntó el chico, tratando de verse lo más tranquilo posible.
-Temari no es para ti. - Shikamaru no dijo más nada. Había visto aquello venir, pero se le hacía muy problemático tratar de explicarle que no tenía ninguna razón válida para afirmar aquello. – Aléjate de ella.
Tras otro suspiro, Shikamaru le contestó.
-¡Que problemático! Ya sé todo lo que va a pasar. Sé cómo eres tú y tus amigos. Esperas que te haga caso y decida alejarme de Temari, pero, a pesar de que aquella es la solución menos problemática, no lo haré, y como tú no sabes resolver nada si no es con violencia, intentarás golpearme. Yo me puedo defender pero seguramente de todas maneras saldré perdiendo… la pelea, pero al final igual ganaré.
Itachi no conocía a Shikamaru, pero la forma en la que hablaba, como si lo supiera todo, le desesperaba. Se veía demasiado seguro y desinteresado, como si ya todo estuviese dicho, pero no había manera de que él supiera eso.
-¿Si es lo menos problemático, como tú dices, por qué no lo haces y ya?.
Shikamaru se encogió de hombros.
-Yo soy el tipo de persona que se rinde fácilmente cuando las cosas se complican… soy un flojo que no se lía con nada, pero… - ahora un poco más decidido, Shikamaru miró a Itachi, fijamente en los ojos – Hay pocas cosas por las que vale la pena luchar… Temari es una.
-¿Luchar? – Rio el Uchiha - ¿A esto llamas luchar? ¿A quedarte parado esperando que te rompa la cara?
-Como te dije, lo que pase ahora solo le puede favorecer a uno de los dos. Y ese soy yo. Temari eligió por sí misma. No la puedes hacer cambiar de opinión tan fácilmente.
Las palabras de Shikamaru habían atravesado a Itachi como un cuchillo. Sabía que ningún golpe le dolería tanto como le había dolido a él lo que el Nara acababa de decir.
Pero el dolor lo había cegado y su cabeza había dejado de pensar con claridad. Por lo mismo, Itachi corrió hacia Shikamaru y se lanzó sobre él, tirándolo al suelo y golpeándole con fuerza en la boca del estomago. Shikamaru no se quedó de brazos cruzados e ignorando el dolor que sentía, logró pegarle a Itachi repetidas veces en el ojo. Esto no detuvo al Uchiha, quien, ahora con más rabia que nunca, continúo agrediendo al menor, usando su conocimiento sobre peleas para herirlo en las partes más delicadas de su cuerpo. De a poco Shikamaru iba perdiendo fuerzas y sus golpes ya no causaban dolor.
-¡Paren! – un grito desgarrador interrumpió la pelea y ambos, Itachi y Shikamaru giraron sus cabezas para encontrarse con la persona que menos esperaban ver allí. - ¡Paren por favor! – les suplició Sakura Haruno.
-Sakura… - susurró Itachi, apartándose de Shikamaru, quien todavía se encontraba muy débil como para levantarse del suelo.
-¿Qué estás haciendo, Itachi?
Un segundo más tarde Tamari apareció tras ellos, mirando la escena, con terror.
-¿Pero qué…? ¡Shikamaru! – la chica corrió hacia su lado y se arrodillo junto a él para ver como estaba. - ¡¿Te volviste loco? – le gritó la rubia a su ex novio, sosteniendo la cabeza de Shikamaru y apoyándola sobre sus piernas. -¿¡Que mierda te pasa, Itachi! ¡¿Cómo se te ocurre hacer algo así?
Itachi se frotó los ojos frenéticamente, sin saber que decir. Con una amarga sensación de derrota, el chico comenzó a caminar en la dirección opuesta, dejando a tras todo lo que respectaba a Temari, aceptando de una vez por todas que ya había perdido.
Temari quedó mirando a Shikamaru, enternecida y preocupada.
-¿Estás bien? – aquella pregunta había sido la más estúpida que había hecho en su vida y rio por lo mismo. Se alegró de ver que Shikamaru sonreía - ¿Te puedes parar? Te voy a llevar a mi casa para curarte tus heridas. Después, si estas con fuerza, podemos jugar a la enfermera y el paciente – agregó con un tono de voz juguetón y seductor. Shikamaru asintió con la cabeza, lo más efusivamente posible. – Estoy harta de las peleas. No sé qué les pasa a todos – contaba mientras lo ayudaba a incorporarse. – ayer Gaara estaba metido en una pelea con Sasuke, hoy tu con Itachi… ¿Cuándo van a parar?
-¡Itachi! ¡Itachi espérame! – Sakura corría tras el Uchiha, pero él no se detenía. Ella estaba muy preocupada por él. Sabía que debía encontrarse muy mal, pero al mismo tiempo temía por la salud de su compañero de clases - ¡Itachi!
-¡¿Qué? – Cuando Itachi se dio vuelta hacia Sakura, la chica no puedo evitar quedar paralizada por la mirada de furia con que el chico la miraba. Itachi notó aquello y se sintió como un verdadero monstruo – Lo siento – agregó – No sé qué hacer, ni que me pasa… no sé nada.
Temerosa Sakura se acercó a Itachi y una vez que estuvo a su lado lo abrazó. Ella esperaba que el chico la lanzara lejos de él, y habría entendido esa reacción, pero lo único que Itachi hizo fue dejarse abrazar y esconder su rostro en el cuello de la pelirrosa. Allí se sentía protegido del dolor que estaba sufriendo y de sus propios sentimientos.
Con todos los escándalos y chismes que hubo esa semana, los días pasaron volando y el viernes no tardó en llegar. Naruto, Kiba y Shikamaru se encontraban esperando a sus tutoras fuera de la secundaria, bajo un pequeño techito que los protegía de la lluvia. No era raro en Konoha que después de días de mucho calor, como los que había habido las semanas anteriores, se desataran tormentas de lluvia tropical, y aquel viernes había sido peor que cualquier otro. Llovía tan fuerte que con solo caminar una cuadra podían quedar completamente empapados, aun así habían temperaturas altas, lo que hacía que la humedad fuera insoportable.
-¿Por qué no te has ido, Naruto? ¿Crees que Tayuya se decida a hacerte clases? – quiso saber Kiba. Intentaba no sonar muy interesado, puesto que en ese momento se encontraba con su novia, Karui, esperando que llegara Hinata, junto a él.
-Me dijo en el recreo que la espere, pero no se para que será.
-Bueno, si no viene, nos podemos ir todos juntos a mi casa – invitó Karui. Naruto parecía entusiasmado.
-Yo me tengo que ir si o si con Hinata – les recordó Kiba, ligeramente irritado. Karui se vio decepcionada.
Tayuya no tardó en llegar. Lo más extraño fue que cuando lo hizo, ella y Karui se lanzaron una mirada de odio tan intenso que los tres chicos presentes sintieron escalofríos.
-Vámonos, pendejo – le dijo a Naruto, avanzando sin esperarlo. El chico la siguió no sin antes dirigirle una mirada de susto a Kiba.
-No te gusta Karui, ¿No? – muchas veces Naruto hacía comentarios para nada prudentes, y aquella había sido una de las tantas ocasiones.
-Me gusta tanto como a ti te gusta Sasuke – le respondió la chica, logrando que Naruto permaneciera callado durante todo el resto del camino.
Cuando llegaron a la casa de Tayuya, estaban completamente empapados. Naruto no sabía que hacer para soportar el frio, mientras que lo primero que la chica hizo fue cambiarse el uniforme por ropa seca.
-¿Y qué quieres que te enseñe?
Fue un milagro para Naruto no haber conseguido que Tayuya lo matase. Como nunca la chica se armó de paciencia e intento enseñarle distintas asignaturas. Comenzó con lengua y termino con matemáticas pero con ninguna saco nada. Naruto parecía ser incapaz de entender lo que la chica le explicaba.
-¡Como mierda aguantó Hinata tanto tiempo enseñándote, con lo idiota que sos! – al final del día Tayuya ya no daba más. De hecho no sabía de que era capaz si volvía a escuchar al rubio decir "no entiendo".
Sin embargo, Naruto no lo hizo. Cuando Tayuya pronunció en nombre de Hinata el chico bajó la mirada y quedó con los ojos pegados al suelo, pensativo. Tras un largo y amargo suspiro, dijo:
-¿Por qué mi hiciste acordar?
-¿Siguen enojados?
-Nunca me perdonará, después de lo que piensa que hice. Si solo pudiera demostrarle que yo no mostré el maldito video…
-Ella ya lo sabe.
Con los intestinos retorciéndose en su estomago, Naruto miró a Tayuya. La chica también lo miraba, y no parecía estar mintiendo o bromeando.
-¿Lo sabe?
-¿No sabias? – Ahora era ella quien se veía sorprendida – yo le dije toda la verdad.
-¿Qué verdad? ¡Tayuya, habla de una vez! – exclamó, sujetando a Tayuya por los hombros y sacudiéndola.
-¡Suéltame, mierda o no te digo nada! Yo sabía quién fue el que mostró este puto video y se lo conté a Hinata para que supiera toda la verdad.
-¿De verdad? ¡Gracias, Tayuya! ¡Eres la mejor, lo sabías! – Radiante de felicidad, Naruto abrazó a la pelirroja y le plantó un beso en la mejilla, que la chica se limpió al instante, poniendo cara de asco. Ella inmediatamente lo alejó y lo quedó mirando, muy seria.
-Imbécil, se lo dije hace un montón de tiempo. Si no te perdonó ya es porque no piensa hacerlo.
Tan rápido como se había puesto alegre, volvió a caer en depresión. Tayuya tenía razón. Si no lo había perdonado ya era porque no lo haría nunca.
-¿Pero por que seguiría enojada si ya sabe que yo no fui el que lo mostró?
-¿Qué mierda sabré yo? Quizás porque de todas maneras el que grabó el puto video si fuiste vos.
Naruto suspiró. Aquella era la razón.
-Tayuya… no creo que pueda seguir estudiando. Creo que mejor me voy – sin esperar respuesta, Naruto se levantó del asiento y se dirigió a la puerta. Una vez allí se volteó hacia la chica nuevamente – a todo esto… ¿Quién fue? ¿Quién mostro el video?
-El perro callejero sabe. Pregúntale a él.
Hinata había estado distraída durante toda la tarde. Kiba no había querido ni mencionar a su amigo pues sabía que la chica estaba pensando en él. Además, el mismo no se encontraba del todo concentrado en aquel momento.
-Lo siento, Kiba. Esta clase ha sido un desastre.
-No te preocupes, Hinata. Entiendo que estés mal.
-No… no se qué hacer. Mi corazón me dice que haga algo pero… pero mi cabeza me dice todo lo contrario.
-¿Estás hablando de Naruto?
-Sí. Quiero perdonarlo, Kiba. Realmente quiero pero…
-¿Pero? ¡Hinata, ya sabes que él no mostró el video!
-No lo mostró, pero él lo grabó.
Ninguno de los dos dijo nada por un momento y evitaron mirarse a los ojos, hasta que Kiba por fin rompió el silencio.
-Ese video fue mi culpa – la chica alzó la mirada hacia su amigo. Si iba a escuchar otra confesión que le iba a romper el corazón, prefería no hacerlo. – yo le pedí que lo grabara.
-¿De qué estás hablando, Kiba-kun?
-Ese día, que ustedes dos se besaron por primera vez yo… - suspiró amargamente – me puse tan celoso. No podía creer que a Shikamaru le estuviese yendo tan bien con Temari, y a Naruto contigo, que parecías imposible para un chico como él, mientras yo lo único que conseguirá eran quemaduras de cigarrillo… no, de porro – rio – no es que a mí me gustara ella, todo lo contrario, la odiaba, pero no podía creer mi mala suerte, porque los chicos…
-Kiba – Hinata se vio obligada a interrumpir al chico si quería escuchar lo que él tenía que decir con respecto al video.
-Bueno, yo me puse celoso y cuando Naruto nos dijo que se habían besado yo… empecé a provocarlo. Le dije que no le creía y que tú jamás lo besarías siendo que… - sus mejillas tomaron un leve tono de rosa – siendo que Sasuke andaba atrás tuyo. Le dije que la única manera de creerle seria teniendo evidencia y él… él aceptó. Supongo que no podía creer lo mal amigo que estaba siendo. Pero te juro Hinata, lo único que Naruto quería era que viéramos que tu si lo habías besado. El video donde ustedes… ya sabes, nunca lo vimos. De hecho, lo borró en cuanto se acordó de que había puesto la cámara, porque entre una cosa y otra se olvidó por completo que se estaban grabando. Ni si quiera él vio el video. Supongo que Sasuke alcanzó a robarlo antes de que Naruto recordara que lo había puesto.
Hinata quedó mirando a Kiba, con la boca ligeramente abierta. No podía creer ni asimilar todo lo que acababa de escuchar. Había sido demasiada información en muy poco tiempo.
-Sabes, Kiba. Creo que debería irme a casa. No… no puedo seguir haciendo nada en este momento.
-Hinata – antes de que la chica llegara a la puerta de la habitación del Inuzuka, éste la llamó. Ella se detuvo, pero no se volteó a verlo. - ¿Estas enojada conmigo? – en las pasadas semanas, Kiba y Hinata se habían vuelto muy cercanos. Habían descubierto que ambos se llevaban muy bien y una amistad se había forjado entre ellos. Era por eso que a Kiba le importaba lo que la chica pensara de él.
Cuando Hinata por fin lo miró, sonreía, para sorpresa de Kiba.
-No. Creo que eres una buena persona, Kiba-kun. Espero que llegue alguien que te haga feliz.
Aquellos días que llovía tan torrencialmente, el cielo parecía oscurecer mucho más rápido que de costumbre. Eran alrededor de las siete de la tarde y ya había anochecido por completo. La chica no se había dado ni cuenta de todo el rato que había pasado en casa de su amigo, solo sabia en su casa la matarían. Aquello ya no le importaba. No le importaba que la castigaran por una semana, ni que su uniforme estuviera completamente arruinado por la lluvia. De hecho, agradecía que estuviese lloviendo porque de esa forma las gruesas goteras de agua se confundían con sus lagrimas y limpiaban de su rostro cualquier vestigio del profundo dolor que estaba sintiendo. Podría haber tomado el autobús. La casa de Kiba no estaba cerca de la suya, pero no quería llegar a su casa y que la vieran así, destruida, hecha un desastre por culpa de un chico ¿Qué diría su padre de ella?
Su pelo se encontraba pegado a su rostro y la camisa del uniforme se adhería a su piel como si tuviese un imán. A pesar de que no hacia frio, el hecho de estar toda mojada, estaba haciendo que la chica sintiera más y más la brisa que acompañaba aquella precipitación con cada paso que daba. Pero no solo en Konoha había una tormenta, también lo había en su cabeza. Todos los que conocía la habían engañado de alguna manera u otra. La chica había confiado en quienes no debía y había alejados a los que solo habían cometido un error. Tal vez ya era muy tarde para remediar cualquiera de sus equivocaciones, tal vez no lo haría porque tenía miedo de volver a equivocarse. Había sido engañada tantas veces que ya no sabía quienes decían la verdad o quienes actuaban según su conveniencia. De lo único que Hinata estaba segura era de que una silueta, igual de empapada que ella, caminaba en su dirección, a paso lento, con la mirada fija en ella. Por un segundo pensó en detenerse, pero su cuerpo ya no recibía órdenes y lo único que hizo fue seguir caminando. Derecho, sin dudar, sin cambiar de dirección. No tenía idea de lo que estaba haciendo, pero al mismo tiempo sentía como que lo sabía muy bien. Y aquel contacto visual, con aquellos ojos azules, no parecía ser posible de romperse. No había palabras que pudieran explicar la conexión que se había creado entre Hinata y Naruto aquella noche, porque ni ellos estaban seguros de cómo habían logrado penetrar sus miradas hasta indagar en los pensamientos del otro. O tal vez no había sido aquello lo que había ocurrido. Tal vez no había sido necesario. Pero Hinata y Naruto no tenían idea de lo que estaban haciendo, sin embargo lo sabían muy bien. Fue por eso que cuando estuvieron el uno al lado del otro, él la rodeó por la cintura y la alzó por los aires y ella lo abrazó del cuello y con una sonrisa radiante, de felicidad, se dejó alzar, sin dudar, como si siempre hubieran sabido que era aquello lo que tenían que hacer, diciéndose todo sin ninguna palabra. Solo con la mirada y con un apasionado y largo que beso que pareció ser eterno.
N/A: Un poco de Shikatema, Naruhina y... alguien capto que mas? XDDD Un beso enorme a todos los que leen mi fic y sobre todo para los que comentan! Los quieroooo y no saben cuanto me suben el animo!
