Entro a la oficina de Christian y todo esta tan ordenado, me dirijo hasta su escritorio y me siento en su silla, Vaya es tan cómoda y creo que blip puede sentirlo porque empieza a moverse. Coloco la mano en mi vientre. -¿Te gusta la silla de papá? – empiezo a hablarle a mi pequeño y él me responde dando unas pataditas mas.

Puedo ver que aquí Christian también tiene fotos de nosotros y de blip. –Mira bebé, papi te espera con ansias, tiene tu primera foto cerca de el.- le sigo hablando a blip aunque ya ha dejado de moverse. Me quedo un rato pensativa cuando recuerdo a lo que vine. Así que tomo el teléfono y le marco.

-¿Hola?- pregunta Christian un tanto confundido. Claro es posible que no reciba llamadas de el número de nuestra casa muy seguido.

-Hola cariño- me entusiasma hablar con él, su voz es tan sexy, incluso por teléfono y con una sola palabra, lo que me hace sentir.

-Hola nena, es extraño recibir llamadas de este número. ¿Todo está bien?- empieza a sonar preocupado.

-Si lo imagine, todo esta excelente por acá, estamos en tu oficina y a blip le encanta estar aquí, empezó a moverse cuando nos sentamos en tu silla.

-Vaya, creo que ya empieza a pensar como su padre, un mini presidente.- puedo sentir que esboza una sonrisa.

-Creo que si nene.- igualmente estoy sonriendo como una boba al pensar en mi pequeño siguiendo los pasos de su papá.

-¿Y qué paso nena? ¿Ya tan pronto me extrañas?-

-Siempre, pero además de extrañarte, pensé en llamar a mi madre y darle las noticias de blip y busque mi celular como una tonta cuando recordé que no tenía uno.

-Lo sé nena, te comprare otro.- me interrumpe Christian.

-Sabes que eso no es importante, lo único por lo que me acorde de él fue por el hecho de que tenía el numero de mi mamá guardado ahí, así que me preguntaba si tu lo tienes. Nunca me aprendí su número.

-Claro nena, solo llamo a Taylor para que el te proporcione esa información y claro un nuevo teléfono.

-No es necesario, puedo vivir sin él.-

-Por supuesto que no Ana, tendrás uno nuevo, me gusta poder estar comunicado con mi esposa.

-Está bien esposo mío.- le digo poniendo los ojos en blanco.

-Esposa mía ¿acaba de ponerme los ojos en blanco?- como es que siempre sabe cuando lo hago.

-Tal vez…- le respondo lo mas seductoramente que puedo.

-Me comienza a picar la palma de la mano Sra. Grey-

-Me alegra escucharlo Sr. Grey

-Ya voy Andrea, diles que esperen.- escucho a Christian gritar alejado del teléfono.

-Me tengo que ir nena, estos taiwaneses que no pueden esperan un poco mas.- me dice sonando un poco molesto.

-Anda ve y ya no los hagas esperar, Te amo.

-También te amo, Taylor te dará los datos que necesitas. Hasta luego nena.

-Hasta luego nene. – y cuelo el teléfono.

Minutos después aparece Taylor en la puerta de la oficina de Christian.

-¿Señora Grey?

-Si Taylor pasa…

-El Señor Grey me pidió que le diera esta información.- me dice entregándome una hoja de papel con unos datos escritos. –En cuanto a su nuevo teléfono, lo ordenare enseguida para que lo tenga lo más pronto posible.

-Gracias Taylor.- el solo asiente y sale de la oficina.

Miro el papel que me entrego Taylor y veo que esta el nombre de mi mama y su número debajo.

Tengo toda la intención de marcarle a mi madre pero recuerdo que mi segundo desayuno me espera en la cocina, así que me levanto de la silla y salgo de la oficina hacia la cocina.

-¿Ya está listo Gail?- pregunto al sentarme en la silla que esta en la barra de desayunos.

-Claro Ana, aquí está.- Y pone frente a mí lo que le pedí. Huele divinamente que se me hace agua la boca, inmediatamente tomo el tenedor y comienzo a comer.

-¿Pudiste encontrar la información que necesitabas Ana?- me pregunta Gail.

Estoy con la boca llena de comida así que solo asiento con la cabeza. Le doy un sobro a mi chocolate caliente y eso ayuda a pasarme la comida.

-Si Gail, gracias por sugerirlo, no lo habría pensado el preguntarle a Christian, Taylor ya me dio la información.- y le señalo el papel que me dio. –Iba a llamarla solo que el hambre pudo más que yo- le respondo un poco avergonzada.

-Eso está bien Ana, en tu estado es normal, el bebé lo pide.

-Claro un porcentaje el bebé y el otro yo…- y ambas reímos.

-Hola Mamá- digo al escuchar que contesta el teléfono.

Termine mi segundo almuerzo y regrese a la oficina de Christian satisfecha y mas tranquila y marque el numero que me dio Taylor.

-Ana cariño, que alegría me da escucharte. ¿Cómo estás? ¿Cómo está el bebe? ¿Cómo te has sentido? Cuéntame- me bombardea con sus preguntas. Ansiosa.

-Tranquila mamá, estamos muy bien el bebé y yo, me he sentido muy bien.

-Que bueno cariño, y ¿Christian como esta? Como le va con tu embarazo.

-El está bien mama, muy ansioso por conocer a su pequeño niño.

-¿Qué has dicho? ¿Un niño?-

-Si mamá, será niño, es por eso que te llamo, para darte la notica, ¡Serás abuela de un niño!- puedo escuchar un grito de la emoción. – ¡Bob! ¡Ana tendrá un niño!- escucho que le grita también a él con emoción.

-¿Y adivina que mas me paso?

-¿Algo bueno o algo malo cariño?

-Algo bueno por supuesto mamá.

-Bueno dime lo que es, estoy ansiosa por saber.

-Hace unos días pude sentirlo, estaba comiendo un pastel de chocolate y tu nieto se movió. – me entusiasma el solo recordarlo.

-Oh cariño, es una sanación muy hermosa, Definitivamente necesito ir a verlos, me gustaría sentirlo también, es mi primer nieto.

-Claro mamá, me encantaría que vinieras, cuando puedas sabes que tienes las puertas abiertas, solo avísame para que Christian mande su jet por ustedes.-

-Muy pronto estar por ahí Ana, y ahora me tengo que ir cariño, pero que gusto me dio escucharte y sobre todo con magnificas noticias.

-Te quiero mama, y te extraño.- le digo un poco nostálgica y las lagrimas comienzan a bajar por mis mejillas.

-También te quiero y te extraño, cuando menos lo esperes veras que te damos la noticia de que estaremos ahí con ustedes, tal vez en navidad cariño.

-Eso me encantaría mamá. Bueno te dejo. Te manos muchos besos y abrazos.

-Yo igual Ana, adiós.- se despide y cuelga.

Pongo el teléfono en su lugar pero las lágrimas no dejan de salir.

-¿Qué pasa nena? ¿Te sientes mal?- escucho a Christian que se apresura a entrar a la oficina y ponerse a lado mío.

-Sí, todo está bien, solo que acabo de colgar con mi mamá y me di cuenta de que la extraño.- le digo un poco melancólica y en parte por las hormonas que exageran todo.

-Tranquila nena, pronto la veras.- me dice y me abraza fuertemente.

Limpia mis lágrimas de mis mejillas con sus dedos y me da un dulce beso.

-Ven, vayamos a comer primero que después tengo una sorpresa para ti. –me dice Christian poniendo una enorme sonrisa en su rostro.

¿Comer? Vaya tan pronto se paso el tiempo hablando con mi madre, hace poco que acabo de dar mi segundo almuerzo y ya voy a comer de nuevo, esa idea me parece fabulosa.

-¿Y de que se trata la sorpresa?-

-Si te digo ya no es sorpresa, anda ven. – Me extiende su mano que tomo con gusto. Salimos de su oficina hacia la puerta de salida. Vaya hoy comeremos fuera.

Llegamos a un elegante restaurante en el centro de Seattle, y como siempre las mujeres del lugar no pueden apartar la mirada la ver a mi marido, creo que nunca me acostumbrare a eso.

Nos llevan a una mesa apartada de los demás, lo cual agradezco ya que quiero a mi cincuenta solo para mi deleite personal.

-Toma- me dice Christian cuando estamos en la mesa esperando que traigan el vino y la limoná que ordeno.

Me entrega una pequeña caja envuelta con un lindo papel decorativo color morado y un gran moño blanco en el centro.

Sonrió hacia el, estoy un poco sorprendía por este detalle.

-¿Qué es?

-Por qué no lo abres y lo averiguas.- me dice con una sonrisa en sus labios.

Empiezo quitando el moño y lo dejo a un lado, sigo con la envoltura y puedo verlo.

-Es tu nuevo teléfono…-Puedo ver en la caja la imagen de un nuevo blackberry. –Ya tiene todos los números de teléfono que tenias en el anterior registrados.- bien, eso no me molesta tanto, ya puedo estar comunicada de nuevo.

-Gracias Christian.

-De nada nena, esa fue tu primera sorpresa, aun falta más…- y me regala una hermosa y seductora sonrisa de lado, llena de promesas.

Escrito por: NELLYHR