La pequeña Sakura, se había quedado dormida.
Luego de la operación, su madre velaba por su sueño en el hospital. Aquella había sido un éxito y según el médico, su corazón, débil, se había fortalecido bastante, aunque eso no significaba una mejoría completa porque para eso necesitarían un trasplante. Uno, que ni de lejos estaba por llegar.
Sasuke estaba inquieto
Dentro de sí, moría de ganas por decirle a Yuriko lo que pasaba con su hermana menor. Tenía la excusa perfecta para acercársele sin que Itachi lo mirara de mal gana. Pero tuvo que recurrir a una debate interno de al menos media hora antes de que le hiciera caso al corazón.
Movido por aquellas ganas de verla, se dirigió a su casa, en su forma humana, caminando por las inmensas calles de la ciudad. Moría por verla, aunque sea unos minutos. Sea la excusa que sea. Saber de Sakura le haría bien a Yuriko.
Estaba a unos veinte metros de su casa cuando miró como la puerta de la casa de Yuriko empezaba a abrirse y a ella salir seguida de un muchacho que él reconoció de inmediato, Itachi, quién curiosamente en su forma humana, se asomaba detrás de ella.
Sasuke movido por el impulso de ver que hacía su hermano dejó su forma humana atrás para que Yuriko no lo viera. Tenía ganas de ver que hacía su hermano mayor con ella. Si la estaba ayudando como se lo había dicho días atrás.
Era probable que haya hecho lo mismo que él con Sakura.
Itachi y Yuriko, llegaron a un parque luego de caminar unos minutos, se sentaron en una banca y empezaron a conversar. Yuriko sonreía con cada comentario que hacía su hermano, se veía totalmente feliz y miraba a Itachi de una forma especial. Quizá de la misma forma que él la miraba a ella y no se daba cuenta.
Sasuke sabía que algo estaba mal en aquella mirada. La reconocía perfectamente. Era la misma mirada que Yuriko tenía meses atrás.
No pasó mucho tiempo antes de que un suceso que no olvidaría nunca, pasase. Observó cómo Yuriko, movida por lo impulsiva que él conocía que era, hiciera algo que convertiría sus sentimientos positivos en negativos. Con la sonrisa que no dejaba en ningún momento mientras charlaba con su hermano, se acercó peligrosamente a Itachi y lo besó.
Itachi la apartó rápidamente cuando pasó. Pero lo hecho, hecho estaba. Sasuke sintió su corazón romperse en mil pedazos cuando vio la escena. No se quedó para observar lo que seguía.
Debía haberse quedado cuidando a Sakura.
…
─ ¿Estás consciente de esto Itachi? ─ reclamó Sasuke mirando a su hermano.
─ Lo sé.
Sasuke lo miró con los ojos inyectados en impureza humana. Celos ruines que lo quemaban por dentro. Itachi, lo podía notar.
Luego de haberse besado con Yuriko, su hermano se notaba totalmente afligido. Si padre se enteraba, estaría totalmente perdido. Probablemente, padre lo castigaría quitándole sus alas de ángel y mandándolo al mundo de los humanos a sufrir las emociones humanas que eran impuras para los ángeles y cuando muriera probablemente iría al infierno como las almas condenadas de los humanos.
Eso no podía pasar.
─Yo solo quería que ella dejara su depresión. Hice lo mismo que tú ─ miró a Sasuke. ─ Nunca pensé que empezaría a sentir cosas por mí.
Sasuke observó las marcas de impureza en el rostro de su hermano, pronto no quedaría nada, pero estaban ahí, referenciando lo que había hecho. Recordándole a él lo que había pasado.
─ Yuriko es una chica sensible, buena, sabes muy bien que los ángeles no podemos estar con los humanos. ─ Sasuke empuñó las manos porque al decirlo se lo recordaba a sí mismo. Eran las mismas palabras que Itachi usaba con él. Irónica vida…
Itachi le dio la razón en todo con la cabeza baja, pero él tenía una pregunta que era más importante que cualquier reclamo.
─ ¿Estás enamorado de tu protegida?
Itachi se quedó callado por unos minutos, en los que él pudo suponer una respuesta afirmativa.
─ No lo sé ─ murmuró en tono bajo.
─ Solo eso quería saber ─ dijo saliendo de aquella habitación.
Mientras volvía con Sakura, sintió como su corazón se llenaba de sentimientos como la tristeza, el dolor y un vacío inexplicable. Él amaba a Yuriko y aunque tenía que lidiar con que ella nunca lo vería como más que un amigo, no soportaría la idea de que su hermano estaba enamorado de la misma persona.
Los sentimientos humanos, solo traían desgracias a los ángeles. Eso Sasuke pronto lo entendería en carne propia.
…
Llego al hospital apresurada. El mal presentimiento no se va. Es más, siento como cree mientras avanzo al consultorio de Sasuke. Todo esto es muy extraño. Mi inconsciente me dice que probablemente algo le haya pasado a Gaara y tengo miedo. Amo demasiado al idiota de mi primo, aunque a veces me saque de mis casillas.
La enfermera en recepción me autoriza que pase al consultorio de Sasuke y corro al mismo.
Toco una, dos veces hasta que me abre. Cuando entro, veo a mamá sentada frente al escritorio de Sasuke, ella me mira y veo sus ojos un tanto llorosos, parece que ha estado llorando.
─ ¿Qué pasa? ─ pregunto acercándome a mamá. Sasuke se acomoda en su silla frente a nosotras. La seriedad de su rostro empieza a atemorizarnos.
─ Ya tengo los resultados de los análisis de Gaara. Creo que los médicos que lo han tratado han pasado mucho algunos síntomas.
Se me eriza la piel. Mi idiota favorito no puede estar mal.
─ Al grano, ─ respondo.
─ Gaara sufre de una condición hormonal llamada hipoglucemia ─ la cual presenta los síntomas con los que vino.
Mamá y yo nos quedamos en shock. Sasuke empieza a apuntar algo en su libreta. Luego lo extiende hacia mamá.
─ No es grave ─ comenta. Mamá coge el pequeño papel que resulta ser una receta y empieza a leerlo. ─ Debe tomar una de esas pastillas diarias ─ dice Sasuke. ─ Eso controlará un poco el nivel hormonal.
─ Es un alivio ─ murmura mamá ─ Ya estaba empezando a asustarme. Gaara es como un hijo para mí.
Miro a mamá y no puedo evitar una pequeña sonrisa. Es cierto. Gaara tiene el apoyo de mamá en todo, pese a que solo sea su sobrino. Desde que la mamá de Gaara murió hace ocho años, él siempre ha estado con nosotros, aunque a papá parece no agradarle en lo absoluto. Los problemas de los adultos son completamente complicados.
─ No se preocupe ─ Sasuke mira a mamá, pero su mirada cambia rápido hacia mí. La curvatura de su labio se pronuncia unos instantes y puedo ver un brillo que reconozco automáticamente en sus ojos. Mamá parece no darse cuenta de nada ─ Eso es todo lo que tengo que decirles ─ comunica. ─ Vayan a la farmacia y compren la receta. Esas pastillas tendrá que tomarlas diarias por toda su vida, para mantener los niveles hormonales a raya.
Mamá y yo obedecemos y vamos inmediatamente a comprar la medicación, para luego ir a ver a Gaara, quién ya ha despertado y se encuentra dándose un beso con lengua con su enamorada. Mamá y yo entramos de improviso, interrumpiendo la escena y dejando a Matsuri sonrojada hasta las orejas.
Mi alocado primo en cambio muestra seguridad y orgullo en su mirada. Parece que está totalmente recuperado.
Mamá sale de la habitación al cabo de unos minutos en los que hablamos con la novia de Gaara quien parece tener algo de conocimiento sobre la enfermedad que padece mi primo. Matsuri habla y no parece tan serio como creí que lo era. Cuando mamá llega, le dice a Gaara que levanté el trasero. Tiene que ir a su ex universidad mañana. Según tengo entendido asesoría de tesis.
Aunque Gaara ya tiene trabajo en la compañía de papá, como administrador del sistema de la empresa, todavía le falta tener el título en ingeniero de sistemas. Debo mencionar que no entiendo para nada la carrera de mi primo, demasiado estresante.
Llevamos a Gaara a casa, lo tratamos como si fuera un pequeño paciente y eso parece enfadarle. Pone una mueca muy fea en el rostro cuando mamá lo llama para servirle una sopa de enfermo. Yo me rio en interno mientras veo como su mirada se dirige a mi comida y a la porción de pastel de chocolate con crema de chantillí que me serví. Me gustaría jugar con su paciencia, pero sé que está sufriendo.
La malvada Sakura que jugaba a molestar a su primo duerme, por ahora.
Quizá mañana juegue con su paciencia.
…
Ino está preocupada porque no llegué al ensayo. Soy fatal, lo sé, pero luego de cenar subí inmediatamente a terminar unos casos que el maestro pidió que buscáramos soluciones, tengo tarea atrasada y ya se vienen los finales; además, Sasuke no me llamó para ir, debe estar muy ocupado. Y lo entiendo.
Luego de almorzar con ellos, voy inmediatamente a biblioteca, donde concentrado y frunciendo una arruga en su frente se encuentra Sasori. Parece que la época de finales y bajas calificaciones están haciendo que se preocupe.
─ ¡Pero que concentración! ─ bromeo con voz dramática mientras me acerco a él. Sasori deja el libro y pone sus ojos en mí. Sonrío burlona al verlo así. Cuando éramos novios solíamos estudiar juntos y hacernos preguntas sobre temas. Que lejano parece ese recuerdo.
─ Pequeña palito ─ murmura.
Hace tiempo que no escuchaba ese apodo. Así me molestaba antes de volvernos enamorados. Mis mejillas se vuelven rojas. Cuando ingresé a la universidad, era como un palito y aunque lo sigo siendo mi cuerpo ya se ha desarrollado un poco.
─ No me hagas recordar esos tiempos ─ digo. No es lindo recordar que era nadadora olímpica. Nada por delante y nada por detrás. Eso ha cambiado… por atrás…
─ Es que se me vino el recuerdo de la primera vez que nos hablamos ¿recuerdas?
Mi mente se transporta a hace cuatro años. Y los recuerdos vienen uno tras otro. Claro que lo recuerdo. Estaba tan contenta por mi ingreso que mi vida era prácticamente la biblioteca y no fallarles a mis padres, en especial a papá de quien quería que al menos me reconociera.
Aquel día tenía unas inmensas ganas de repasarme todo los temas había escogido al menos diez libros enormes de diferentes autores y los llevaba a una mesa para analizarlos y sacarles un pequeño resumen. Los libros pesaban demasiado y aun así intenté llevarlos a todos de una sola vez. Grave error.
En ese momento en el que estaba con todo el ajetreo, apareció él. Hojeaba una carpeta que creo que era del trabajo de la mañana y distraído como yo, no pudo evitar que chocáramos y que los gruesos libros lo apachurraran. Tuve tal sonrojo que no sabía qué hacer. Antes lo había visto, pero ver como un chinchón se formaba en su frente por culpa mía solo aumentaba mi vergüenza.
─ Eso me dolió ─ Sasori me saca de mis pensamientos.
Lo miro confundida. Él me dedica una de esas sonrisas que en algún momento me ponían idiota.
─ Estás pensando en el gran chinchón que me hiciste ¿no?
Otra vez siento como nuevamente la sangre me sube a la cara. Maldición. Soy demasiado predecible.
─ ¿Cómo sabes en lo que pensaba? ─ inquiero. Está que se ríe a cosa mía.
─ Te conozco desde hace cuatro años, Sakura. Fuimos novios y sé cómo eres.
─ ¿Y cómo soy? ─ pregunto.
─ Una chica, buena, inteligente, bonita, que se preocupa por lo demás y que tiene un buen corazón ─ al decir lo último baja el volumen de su voz.
─ Me siento halagada ─ bromeo.
─ Pero como todos también tienes cosas negativas ─ dice. Lo miro callada mientras él se muerde el labio por hablar. Espero que diga algo y el parece querer decirlo ─ Eres muy impulsiva y el perdón es algo que creo te cuesta mucho, demasiado.
Soy impulsiva, es cierto.
"Perdón" a él aún no lo he perdonado, es lo que creo.
─ Buena descripción ─ digo un poco incomoda. Me siento en la mesa y decido cambiar de tema porque me han venido recuerdos que prefiero olvidar. No quiero recordar el día de su traición. Kaede y como está es un tema más interesante del que hablar y a Sasori no parece importarle, así que mi tiempo en la biblioteca para estudiar se pasa volando hablando de la hermana de mi ex.
…
Lo veo parado esperándome en la pista. Ha llegado antes que yo. Mi corazón late descontrolado cuando lo veo. Hoy no hay nada que impida que patinemos juntos. Ino mueve su mano por mis vistas sonriente mientras lo ve a él. Luce más guapo que de costumbre y sus hermosos ojos negros brillan.
Me pongo los patines antes de llegar a donde está. Ino va con su novio y se nos adelantan en practicar. Yo me acerco a su lado y le doy un beso en los labios que él no profundiza. Hay varios ojos puestos en nosotros, sobre todo, los ojos de Hinata y su novio.
─ Pensé que no vendrías ─ murmuro mientras empezamos a movernos por el hielo. Sasuke me da la vuelta de tal manera que quedamos frente a frente.
─ Te dije que sí ─ da como respuesta. Su mano le da un apretón a mi cintura sujeta.
─ Has estado muy ocupado últimamente ─ lo miro y pongo una mueca triste. Sasuke hace que haga un giro y se pone detrás de mí.
─ Sabes como es mi trabajo ─ dice susurrando en mi oído. Sus palabras causan una sensación que provoca que mi cuerpo tiemble bajo sus manos. ─ He hecho dos intervenciones de gravedad en esta última semana.
Es un poco extraño que él siendo un ser malvado, ayude a las personas siendo médico. El recuerdo del hermano de Sasuke siendo un ángel bueno, asalta mi mente. Sasuke de seguro no todo el tiempo fue un demonio. Debió haber algo que lo hizo ser lo que es.
─ Contradices todas las teorías ─ hablo como la cerebrito que era mientras Sasuke me guía en cada paso de la coreografía que escogimos.
Sasuke hace que gire y vuelve a ponerme de frente.
─ ¿Por qué lo dices? ─ pregunta.
─ Porque salvas vidas. Según tengo entendido los demonios quitan vidas, no las salvan y tú eres médico.
Sasuke se queda mudo unos instantes.
─ Pequeña Sakura ─ murmura. Esas palabras confunden mi mente porque me hacen recordar a alguien de un pasado que ya no existe. Es como si ya las hubiera escuchado. Pero no puede ser, mi amigo nunca existió. El psicólogo así lo dijo.
─ No me digas así ─ murmuro.
─ ¿Por qué?
─ Así me decía alguien que no existe.
Sasuke me mira como si me hubiera salido una tercera cabeza.
─ ¿Quién?
Entonces empiezo a contarle mis vagos recuerdos de niña. Cuando creí tener un amigo, pero no era así. Mamá así me lo dijo. Y el psicólogo, solo dijo que a cierta edad, los niños inventábamos cosas que no existían. Tenía razón porque aquel amigo desapareció cuando conocí a Ino y tuve una amiga de verdad.
Sasuke escucha atento todo lo poco que recuerdo de aquel amigo. Cuando termino, su cara tiene una expresión de nostalgia. Como si se pusiera de parte de aquel amigo que alguna vez tuve.
La pista de la música termina y nosotros lo único que hicimos fue dar vueltas.
─ Tú me dijiste que alguna vez fuiste un ángel bueno ¿Cuando fue eso?─ pregunto mientras el ritmo de una nueva canción se escucha en la pista. Si lo fue es natural que quiera ayudar a los demás. Explicaría el ser médico.
Ya preguntó él, creo que sería justo si respondiera.
─ Eso fue hace mucho tiempo ─ responde. No da una fecha exacta. Que mala respuesta.
Pero como no quiero insistir, pregunto algo de lo que también muero de curiosidad por saber. El tipo de ángel que era.
─ ¿Y qué tipo de ángel eras? ─ pregunto aun sabiendo que su humor puede cambiar. Aunque también puede seguir sincerándose conmigo.
Sasuke mira al frente y parece que su vista se enfoca en Hinata, aunque deben de ser suposiciones mías. Él parece no querer socializar con el grupo.
─ Un ángel guardián ─ responde sin más. ─ Cuidaba a una niña antes de que… ─ calla y sé a lo que se refiere. Se convirtiera en demonio.
─ ¿Qué pasó con la niña? ─ pregunto cómo buena chismosa.
─ Es información clasificada señorita Haruno ─ dice con sarcasmo. No ha sido evasivo hoy. No me ha dejado con las preguntas en la boca. Es un gran avance en nuestra extraña relación.
─ Algún día me lo dirás ─ le doy un guiño y dejo a mi curiosa personalidad de lado. Menos charlas y más acción. Falta poco para el concurso. ¡A ensayar!
Sasuke pone todo de su parte en la próxima hora de ensayo. Yo le sigo la corriente porque es más que obvio que él sabe más de patinaje que yo. Terminamos sudados y cansados por el esfuerzo, pero la mejoría es notoria y eso Ino y Hinata lo aplauden. Aunque la última no deja de mirar inmunizadoramente a Sasuke.
Terminamos el día con un café en un Starbucks reunidos con todos los chicos en una charla amena a la que Sasuke no se une. Sasuke se ofrece llevarme a casa y con un beso se despide. No fue el mejor día, pero con su compañía, todo parece mejorar.
...
Me agarro de Ino mientras entramos al comedor. Me siento mareada y parecen que ni mis pies ni brazos quieren coordinar correctamente con mi cuerpo. Al fondo en una mesa, nos espera Izumi con un libro en la mano. Hinata, sonríe al ver a su prima. Nos acercamos en grupo y rápidamente llenamos los espacios desocupados de la mesa. Saludamos a la prima de Hinata y Izumi nos pasa la carta de pedidos. Una muchacha se acerca a tomarnos los pedidos mientras cada uno observa que desea. Yo deseo comer algo que encuentro atractivo en el menú. Milanesa con papas fritas y cremas. Lo sé no debo comer muchas frituras, pero se me antojó.
El resto de chicos pide comida llena de verduras yo solo sonrío en mis adentros porque hoy soy la excepción al grupo que come sano.
─ Si sigues comiendo así dañaras tu salud Sakura ─ dice Ino mientras envuelvo en mayonesa la última papa. ─ ¿Tú no tienes problemas con el corazón?
Asiento. Pero que me dé un gusto una vez a las quinientas no daña nada, creo.
─ Sí, pero la medicación que tomo a diario lo controla bastante bien ─ digo aunque esos mareos que tengo últimamente lo contradigan.
Ino no parece conforme con mi respuesta, el resto del grupo tampoco.
─ A partir de mañana el menú te lo elijo yo ─ murmura la rubia con sonrisa autosuficiente.
Pongo cara de cachorrito abandonado. Aunque sé que no cederá. Ino es de las personas más firmes en una idea que conozco. Además, en vez de darme respuesta mira a Izumi.
─ Dijiste que hoy nos enseñarías las fotos de cuando ganaste Izumi ─ murmura Ino cambiando la conversación y dándome una mirada de "Ni con esa mirada harás que cambie de opinión".
La victoria de Izumi, llama mi atención y ya que estoy a su lado no tardo en insistir.
─ Me gustaría verlas ─ hablo.
Me resigno a comer verduras desde mañana.
Izumi nos mira y luego de unos segundos busca en su bolso. Sacando de él una foto que no tarda en voltear para que no la vea primera.
─ Solo encontré una sola foto ─ dice. Los demás asienten.
─ No importa ─ digo yo movida por la gran curiosa que soy.
Izumi se la pasa a Hinata quien la ve primero y sonríe junto con su novio. La psicóloga, se apresura a decir que es ella junto con la chica que ganó el segundo puesto del concurso. Cuando la foto llega mí tardo unos minutos en reaccionar. ¡No puede ser!
Al lado de Izumi, con una sonrisa fingida se encuentra aquella mujer.
No puedo equivocarme, esa chica junto a Izumi, es Yuriko…
N/A: Espero que les haya gustado el nuevo capítulo y me lo dejen saber en los comentarios, saludos ❤
