Wolas!

Pues vuelvo a estar aquí, comentarios, como siempre, al final.



Antes de que la boda de Prudence Potter y Sirius Black pudiera, ni tan siquiera, empezar a organizarse, el mundo mágico cobró vida por si solo, y no de la buena manera, sino todo lo contrario.

Los magos pedían permisos para salir del país de manera rápida por miedo a no poder hacerlo mañana, el departamento de aurores estaba atascado de denuncias de desaparición, pero también de denuncias de asesinato, de aquellas pobres personas que volvían a casa después de trabajar y eran asesinadas en la puerta de entrada de su casita unifamiliar. Las escuelas de magia habían cerrado, los padres no querían tener a sus hijos lejos de casa por si pasaba algo. Los hospitales estaban saturados de heridos, algunos graves, otros no tanto. Y los cementerios…parecían un hotel en temporada alta, porqué no paraba de entrar y salir gente, con cara triste y lágrimas.

Prue entró en casa de James y Lily por la red fluu, debía comentar unas cosas con el matrimonio, más concretamente, una con James y otra con Lily.

- ¿James? – la voz de Lily resonó en la sala de estar

- No cielo, soy yo – sabía que la pelirroja se lo estaba pasando mal, por órdenes de James, el ministerio había prohibido a Lily trabajar, claro, eso la pelirroja no lo sabía porqué si lo supiese no estaría en casa, la versión oficial era que, en casos extremos, se aplicaba la norma que un miembro de la pareja debía quedarse con el hijo menor de un año

- Prue… ¿pasa algo? ¿Es James? – Lily había desmejorado mucho en esos últimos días, la tensión de estar esperando que volvieran de una misión. Lo sabía, ella también lo había sentido, con Sirius y Arashi…Arashi era un no vivir porqué entre su padre y Remus habían conseguido enviarla de vuelta a Japón para estar más segura y la pobre se volvía loca a la espera de noticias.

- No, James está bien – Lily sonrió condescendiente, se suponía que estaba bien – Tengo que comentarte algo, necesito tu ayuda de amiga – Lily la miró extrañada mientras se sentaba en el sillón de la sala de estar

- ¿Estás bien? – Prue sonrió, debía tener el mismo aspecto que ella, pálida, con ojeras y con varios kilos menos

- Nos está sentando fatal – Lily sonrió por fin

- Lo sé pero no puedo dejar de preocuparme por James – la pelirroja escondió su cara entre sus manos – Intentó no pensar, intentó salir a comprar, arreglo el jardín, saco el polvo, cuido de Harry… ¡a lo muggle! – Prue esbozó una media sonrisa, sabía, por experiencia propia, que Lily odiaba las tareas del hogar, siempre era ella y Arashi que convencían a la pelirroja para que arrimara el hombro y que lo hiciera sin magia, a lo que ella siempre respondía "Yo ya estoy acostumbrada al modo muggle, deberíais dejarme utilizar la magia"

- ¿Cómo está Harry? – al escuchar esa pregunta pareció que Lily había cambiado, su palidez parecía pasar desapercibida, y sus ojeras desaparecían por el brillo de sus ojos verde esmeralda

- Precioso, cada día se parece más a James, y eso me alegra – sonrió de manera llena por primera vez en toda su conversación – Hace un par de días dijo su primera palabra y James casi nos ahoga con el abrazo que nos dio – los ojos de Lily se inundaron de lágrimas - Te echo de menos – fue lo único que dijo y Prue corrió a sentarse a su lado en el sillón para abrazarla – Y a la tímida de Arashi y a la terapeuta de Nikki

- Ya… - Prue tuvo que retener la lágrimas

- Por Merlín, últimamente estoy muy sensible – Lily levantó los ojos verdes, brillantes, aunque un poco rojos – Perdona

- No hay de que – Lily sonrió mientras se secaba los ojos

- ¿Cómo estás? ¿Y Sirius?

- Bien – ahora fue Prue la que tuvo que levantar un muro para no ponerse a llorar – Solo que…ya sabes, con las misiones coincidimos pocas horas en el piso y… - Lily asintió comprensiva, era muy duro no tener ni tiempo para decir "te quiero" a la persona que tenías siempre a lado – Además…he ido al médico

- ¿Te encuentras mal? ¿Una maldición con dobles intenciones? – Prue sonrió al ver que Lily había desarrollado de manera increíble su instinto maternal – Yo tengo algo que…

- No, Lils – cogió la mano de la pelirroja entre las suyas y sonrió de manera tierna – Estoy embarazada – Lily parpadeó un par de veces

- Prue eso es…

- Difícil, lo sé, en los tiempos que corren y sin estar casada, y con Sirius arriba y a bajo pero… - Prue se ahogó en el abrazo de su amiga

- Es fantástico – Lily sonrió soltando un par de lágrimas – Uno más en la familia, además… ¡voy a ser tía!

- Ya eres tía – bromeó Prue al muy sabido nacimiento del hijo de Petunia

- Eso no cuenta – Lily negó con la mano intentando disimular el dolor que solo hubiese recibido una escueta carta con una foto del pequeño Dursley. - ¿De cuánto estás?

- Dos meses escasos – Prue sonrió y la señora Potter vio lo que ella debía haber visto cuando se había puesto a hablar de Harry, el rostro iluminado de Prue. – Y aún no se lo he dicho a Sirius, no sé que hacer, ni si le gustará ni si…

- Prue – la unión entre las manos de las chicas se apretó aún más – Sirius te quiere y está deseando formar una familia contigo. ¡Ibais a casaros!

- Yo se lo pedí – Prue sacó la lengua medio culpable

- Y Sirius no huyó, ya sabes lo asustadizo que era para los compromisos

- Lo sé pero… ¡un hijo!

- ¡Merlín! Un Potter con sangre Black, Dumbledore os denunciará por querer destruirle el castillo – las dos chicas se miraron y empezaron a reír, sin poder contenderse, sin recordarse, durante unos segundos de lo que pasaba fuera

James escogió ese momento para salir de la chimenea y se quedó de pie, mirando a las dos chicas más importantes de su vida.

Lily y Prue estaban cogidas de la mano, riendo a pleno pulmón y con lágrimas en los ojos y las mejillas que no podía distinguir si eran recientes por la risa o por algo anterior.

- Vaya…veo que nadie me ha echado de menos – las dos chicas se giraron hacia él con una sonrisa en la cara.

Pareció que a Lily le costó un poco darse de cuenta de quien se trataba pero cuando lo hizo soltó la mano de Prue y corrió hacia James, dando un salto antes de tirarse a sus brazos.

James tuvo que coger a Lily por el trasero mientras su esposa enroscaba las piernas en su cintura masculina y sus brazos en la nuca y antes de que pudiera recuperarse de la sorprendente actuación de la pelirroja, ésta se encargó a acallarlo con un beso.

Un beso apasionado, buscando todos los rincones ya conocidos para ellos. James sonrió dentro del beso cuando se dio cuenta que la pelirroja había perdido la batalla de lenguas y como revancha apretó aún más las ataduras de las piernas y los brazos, uniéndolos, si eso era posible, más de lo que estaban.

Prue sonrió tiernamente al ver la escena y tuvo que intervenir cuando vio que, olvidándose de ella, la mano de James estaba empezando a vagar por la espalda de Lily.

- Chicos… - ninguno de los dos pareció haberla oído – Cielo… - Prue se maldijo al ver que tampoco funcionaba - ¡Harry a dicho mamá! – gritó de repente

- ¡¿Cuándo?! – Lily y James se separaron y miraron a la invitada – Eres mala – respondió James con una sonrisa mientras Lily, sonrojada, se bajaba de la cintura de James, eso sí, antes de ir más lejos, James la cogió de la cintura para poder susurrarle a la oreja – La próxima vez que me saludes así hazlo cuando estemos solos – Lily se sonrojó pero sonrió de manera pícara, de la única manera que solo sonreía delante de James

- Tenemos algo de decirte – sonrió la pelirroja mientras lo sentaba en el sofá y ella encima él

- Puedes hacerlo tú, sé que te mueres de ganas – bromeó Prue, sabiendo que ese tipo de cotilleos volvían loca a la perfecta prefecta

- ¡Vamos a ser tíos! ¡Prue está embarazada! – aplaudió Lily encima de James mientras esté las miraba sorprendido

- ¿Qué? – las tres cabezas se giraron hacia la chimenea, donde había salido un Sirius que, después cinco intentos de llegar a la casa Potter (por culpa de tener la salida bloqueada por el beso de los Potter), salió ensuciado y sofocado


Sirius sonrió al ver salir a Prue de la ducha con el albornoz que siempre utilizaba. Dos meses después la figura de Prue empezaba a ser redondeada y su embarazo notable, por esa misma razón había sido dada de alta en los aurores. "Nada de mujeres embarazadas", había dicho Alastor Moody y Sirius sonrió detrás de su compañera.

- ¿Qué? – preguntó Prue sacándole la lengua a Sirius

- Nada – Prue lo vio sonreír y sabía que ese "nada" era muy sospechoso - ¿Niño o niña? – Prue dejó ir una carcajada

- Aún no lo sé – y con un cepillo en mano se giró hacia el joven Black – Y aunque lo supiera no voy a decírtelo, es una sorpresa

- Pero…

- Solo voy a decirte que no tienes tan buena puntería como Remus, es solo uno – Sirius sonrió y añadió de manera pícara

- De momento – Prue se sonrojó y Sirius sonrió satisfecho por haberla incomodado.

- Aún no me has visto hinchada, Sirius – bromeó Prue mientras iba a sentarse en la cama, junto al chico

- Bueno, no serás ni peor que Lily ni que Arashi – la pequeña Potter tuvo que aguantar una carcajada al recordar el humor extra-dulce de la primera y el mal humor de la segunda en los últimos días de embarazo, algo que iba totalmente al revés

- ¿Sabes que me aburro? – preguntó ella de repente

- Lo sé pero creo que la norma de "no madres embarazadas" es perfectamente aceptable – Prue abrió la boca para reclamar pero Sirius se adelantó – Bien que ayudaste a convencer a Arashi para que se fuera y a Lily para que se quedará en casa

Sin quererlo, la mente de Prue se trasladó a esa visita que había hecho al matrimonio Potter.


- Sirius…puedo explicártelo – Prue se levantó rápidamente mientras buscaba ayuda con la mirada

- ¿Cómo? – preguntaron esta vez Sirius y James, el segundo más divertido que el primero

- Quería decírtelo antes pero… - Prue miró a Lily y está enseguida entendió la pedida de ayuda en silencio que le había lanzado su amiga

- Vamos James, Harry debe estar hambriento – el chico miró a Sirius diciendo "es mi hermana" y después besó a Prue en la cabeza

- Voy a ser tío – Prue sonrió cálidamente mientras veía como el matrimonio Potter, cogidos de la mano, salían del salón

- ¿Estás embarazada? – preguntó Sirius

- Si – Prue sonrió tímidamente – Ya sé que, al parecer, en nuestro grupo la única que lo hace bien es Nikki pero…

- ¿En serio? – Prue parpadeó y no pudo evitar que una respuesta, muy similar a la que Lily le hubiera dado, saliera de su boca

- Sirius, estoy de dos meses, ¿no me escuchas cuando te hablo? ¿Así representa que tratas a la persona que más quieres?

- Eso era muy Evans – sonrió Sirius haciendo que Prue dejara escapar una sonrisita, y es que parecía que había un cambio de la Lily Evans a la Lily Potter, y antes de que Prue pudiera reaccionar, Sirius la cogió por la cintura y la besó en los labios de manera nada discreta

- ¡Es mi hermana! – Prue sonrió dentro del beso y Sirius, para enfadar más a James, acarició suavemente el trasero de la pequeña Potter - ¡Maldito perro!

- ¡James! Es el padrino de tu hijo y el novio de tu hermana, deberías ser más considerado – lo regañó Lily – Además, ella a presenciado nuestro beso y no ha dicho nada – ahora Prue se vio obligada a romper el beso para poder reír abiertamente mientras apoyaba su frente en el hombro de Sirius y este la abrazaba, como protegiéndola de las miradas asesinas de su primo/hermano mientras se oía una discusión habitual entre Lily y James

- Potter's – sonrió Sirius mientras Prue le daba un suave golpe en el brazo – No te quejes, al fin y al cabo, resulta que me es imposible no querer un Potter

- ¿Y si es Black-Potter? – preguntó tímidamente la chica que estaba entre sus brazos

- Entonces es posible que James y Remus se peleen por ser el padrino – y abrazó con más fuerza a Prue – Te quiero nena, siempre lo he hecho y siempre lo haré y un niño solo significa que estoy dispuesto a todo por ti y por ese futuro Potter

- Black – corrigió Prue mientras Sirius sonreía

- Será más Potter que Black, no voy a permitir que mi hijo quede marcado por un apellido tan oscuro – Prue se separó un poco de él para mirarlo con desaprobación

- Pero yo quiero que sea Black, yo quiero que sepa quien es su padre – y Sirius supo que no solo era para que él no se sintiera acomplejado por el apellido, sino porqué, tal y como estaban las cosas, llegar a casa vivo cada día era un milagro.

- ¿Puedo sacar el cava o aún no habéis decidido el apellido? – preguntó James a través de la puerta

- ¿James siempre fue tan cotilla? – Prue volvió a esconderse entre los brazos de Sirius después de ese comentario mientras el futuro padre besaba la cabellera oscura y despeinada de su chica.



Lily salió al supermercado a comprar, como buena ama de casa, aunque no fuera para nada con ella, no podía quedarse en casa, aunque, si James supiera que había salido así, sin protección, seguramente la mataría, pero es que no podía quedarse en casa y no podía dejar que Harry notase su nerviosismo cada vez que salieran de casa.

La conversación que habían tenido con Prue y Sirius el mismo día que la pequeña Potter había confesado que estaba embarazada los había dejado aún más de preocupados.


Cuando Lily y James volvieron al salón, está vez con Harry entre los brazos y con la pareja Black-Potter feliz por la nueva noticia todo parecía demasiado irreal, y todos tuvieron que hacer una pequeña sonrisa incómoda, Sirius no había venido por curiosidad.

- Es algo serio – Lily suspiró, la última vez que le había dicho eso, Arashi había tenido que marcharse de Londres

- ¿Queréis que le de a Harry la comida? – preguntó Prue al matrimonio

- Gracias – sonrió la pelirroja, sabiendo que su amiga ya sabía lo que Sirius tenía que decirles

- Bien, habla Canuto – James sintió como Lily entrelazaba su mano con la suya

- Solo os digo esto porqué os quiero – James entrecerró los ojos

- ¿Desde cuando eres tan sentimental? – preguntó James a su mejor amigo

- Desde que tú pelirroja se ha convertido en MI mejor amiga – Lily tuvo que esforzarse en no dejar ir una carcajada, y es que, en esos últimos meses, Lily había pasado mucho más tiempo con Sirius que con James, y eso hacia que al joven Potter, celoso como pocos, siempre dijera que un día le robaría la esposa.

- ¿Qué es Sirius? – Sirius tuvo que reprimir una carcajada cuando Lily vocalizó, después de esa frase un "Yo también te quiero cielo", haciendo enfadar aún más a James, para después darle un fugaz beso en los labios a su marido – Celoso – eso pareció contentar a James porqué sin soltar a la pelirroja de una mano, pasó la otra por su cintura, abrazándola aún más

- Bien, es una lista que circula por la sección de aurores, no te la han hecho llegar porqué les pedí que me dejaran hacerlo a mi – aclaró Sirius.

Sirius alargó a la pareja un pergamino, James soltó la cintura de su mujer, nunca la mano, para cogerla y leer con rapidez, mientras Lily hacia lo mismo por encima del hombro del chico.

"Las recompensas más suculentas"

- ¿Dónde lo has encontrado? – preguntó James al aire mientras su mujer le quitaba el pergamino para examinarlo con atención

- En un redada que hicimos el otro día en casa de un mortífago

- ¿Cuál? – preguntó James para saber si eso tenía, o no, certificado de veracidad

- De Malfoy – James hizo una mueca de asco mientras Lily se tapaba la boca con la mano, ahogando un gemido de dolor

- Pero eso… - Lily no podía hablar, los seis primeros puestos eran tan suponibles como dolorosos. – Albus, Moody, Crouch, James, Prue y… ¿Harry? – aún no podía creerse el número seis - ¿Por qué? ¿Por qué está Harry y no yo? Es un bebé, no puedo… - Lily tuvo que ahogar un sollozo mientras se le escapaban lágrimas – Es un niño, James – dijo como si James tuviera la capacidad de borrarlo de aquella lista

- Lo sé – James abrazó a la pelirroja con cariño, intentando darle consuelo

- Harry…es el heredero de Gryffindor, uno de los pocos que puede plantarle cara a Voldemort, por eso lo quiere muerto, los otros cinco, son aurores con gran actividad contra sus mortífagos – intentó explicar Sirius aunque sabía que de poco servían esas explicaciones triviales

- Sirius… - el joven Black suspiró, James había leído algo en sus ojos

- Hay más… - ahora extendió otra lista haciendo que Lily fuera más rápida que James y la cogiera para leerla primero – "Los más buscados"

- ¿Qué significa?

- Que quieren que te unas a ellos, no quieren matarte – parecía que había un rastro de alivio en la voz de James mientras seguía leyendo la lista, el nombre de Lily, Arashi y Sirius aparecían en los primeros puestos

- ¿Por qué? – Lily volvió a mirarlos interrogantes – Sirius y Arashi son sangres limpias, vale, lo entiendo. ¿Pero yo? Soy una sangre sucia casada y madre de un Potter

- Verás… - Sirius miró a James, no sabía si decirlo delante del chico – Con Dumbledore hay dos hipótesis, la primera, que seas una bruja con un talento innato para hacer todo tipo de hechizos, encantamientos y un sin fin de cosas más, la segunda, creemos que Voldemort piensa que, si te atrae al lado oscuro, eso influirá en Harry, lo cual, significa que, no solo no mataría a un heredero, sino que lo tendría de su lado, junto con Prue, serían un equipo de lo más excepcional.

- Sino es que son las dos – suspiró James - ¿Soluciones? – preguntó, no le gustaba que su familia estuviera amenazada de esa manera

- Que Arashi no vuelva de Japón, que Prue se quede en casa y que vosotros utilicéis un guardián secreto, mi petición es que Prue se quede con vosotros ahora que sé que está embarazada – esa última frase lo susurró para que ella no se enterará.

- Bien, entonces, Lily, Harry y Prue se quedan en esta casa y tu o yo somos los guardianes secretos – Sirius sonrió y espero la protesta de la pelirroja

- Yo no estoy amenazada de muerte – Sirius parpadeó, ¿esa era la pelirroja de carácter explosivo?

- ¿Estás bien? – Al parecer James pensó lo mismo

- No – y ahora James y Sirius vieron los ojos verdes resplandecer con ira controlada - ¿De verás te piensas que voy a quedarme en casa sin saber noticia de ti? ¿De verás piensas que voy a ser sumisa como hasta ahora? Lo he hecho por Harry y porqué el ministerio no quiere que colaboré, bien, pero no voy a permitir que tu te juegues la vida cuando hay precio por tu cabeza, cuando puedo hacerlo yo sin tener amenaza de muerte y… - James la calló con un suave beso en los labios – Te quiero James – susurró cuando se separaron - ¿No puedes entenderlo? – James medio sonrió, a veces, cuando se despertaba por la noche y veía a la pelirroja durmiendo plácidamente a su lado aún se le hacia increíble que, por fin, después de todo, ellos dos estuvieran juntos - ¿Por qué tu puedes arriesgarte la vida por mí y no yo por ti? – James la atrajo hacia su pecho y besó su cabellera pelirroja

- Está bien cielo – Lily iba a replicar y James sonrió – Voy a estar contigo, Sirius será nuestro guardián secreto – Sirius sonrió con satisfacción, si Lily no hubiera convencido a su amigo, lo hubiera hecho él mismo, el peligro era mucho mayor del que la pareja pensaba

- Eso es otro punto que discutir – la pareja lo miró extrañados – He hablado con Prue antes de venir aquí (y antes de saber que estaba embarazada, aunque será imposible hacerla cambiar de opinión) y hemos decidido que ella se queda conmigo – Lily sonrió mientras James asentía con comprensión – No quiero ponerla en peligro pero… - Sirius levantó la mano señalando a Lily, si es que las dos eran tal para cual – Además, si yo fuera el guardián secreto podrían chantajearme con facilidad con Prue y ahora el pequeño – la cara de Sirius se iluminó ante la mención de su hijo

- Bien, pues debemos pensar en alguien – anunció James – Dumbledore no puede y Remus tiene el mismo problema que Canuto – Lily asintió comprensiva

- Podéis pensároslo, no os vendrá de dos días, he hablado con Albus y me ha dicho que sería ideal que lo decidierais dentro de un par de semanas, es cuando se iniciará el período de vacaciones en el Ministerio por lo que el guardián secreto podrá esconderse mejor, mientras lo entretenemos con una operación que tenemos entre manos – sonrió Sirius guiñando un ojo al joven padre



Lily suspiró mientras observaba los potitos de papillas que quería llevarse a casa, aún no lo habían decidido, y sería dentro de dos días la reunión con Albus para decidir el guardián secreto. Si ellos no lo escogían lo harían de entre alguien de la Orden pero tanto ella como James coincidían que no dejaban la vida de su hijo en manos de un desconocido.

- Ma… - la vocecita de bebé de Harry la sacó de sus pensamientos

- Hola pequeño – Lily se giró hacia su pequeño con voz asustada y vio como un hombre un poco relleno le saludaba cariñosamente – Tienes mucha fuerza para ser tan pequeño – Lily vio que Harry había cogido al hombre por las volandas de la túnica

- Cielo – la pelirroja se acercó al bebé y liberó la capa del desconocido – Ten cuidado, puedes hacerte daño – el pequeño sonrió a la voz dulce y amable de su madre – Disculpe… - Lily se giró hacia el desconocido cuando se dio cuenta que lo conocía - ¿Peter?

- ¡Santo cielo Lily! – los dos se abrazaron emocionados, si bien era verdad que la pelirroja nunca había tenido mucha relación con el último de los Merodeadores, también lo era que James había contado multitud de acciones de los cuatro juntos y que ella, en un pasado, había conocido a un Peter tímido pero agradable – Estás preciosa – Lily se sonrojó al halago

- No es verdad – Lily negó con la mano – Tú si que estás cambiadísimo, no te había ni reconocido – Peter sonrió.

- Estaba en un mini-misión de la Orden y cuando he terminado me ha entrado hambre y aquí estoy, no he pasado ni por casa – Lily sonrió de manera sincera, era verdad, Sirius y él siempre tenían hambre

- Oye, hace siglos que James decía de invitarte a cenar, ¿qué te parece hoy o mañana? Tenemos ganas de tener una cara conocida de visita – los dos se sorprendieron al verse tratándose con tanta familiaridad pero con las palabras que James les había dedicado a cada uno contando las maravillas de ellos parecía que ya fueran amigos de toda la vida

- A mi también me gustaría ver a James – Lily aceptó eso como un si

- ¿Esta noche?

- Por mi está bien – y Lily sonrió agradecida, sin saber que, esa misma noche, dejaría en manos de un amigo desconocido su vida, la de James y la de Harry.


Arashi miró la puerta de delante aparentemente muggle.

Después de esa tarde en el castillo de Hogwarts su vida había parecido un cuento de hadas: revisiones periódicas para el bebé, visitas a casas para comprar, compra de material para el bebé. Hasta que el médico le dijo que eran dos. ¡Dos niñas!

Arashi se alegró tanto, y Remus también. Así uno podía tener mimada a una y el otro a la otra.

Su embarazo fue bien, y su parto también, aunque un mes después todo fue a peor.

Lord Voldemort estaba de caza y ella era un objetivo muy conocido, todo el mundo lo sabía, no por una muerte segura, pero si un secuestro para poder sobornar a su padre. En realidad, su hermana Ayumi y su familia ya hacia un año que vivía en casa de su padre y sabía que, tarde o temprano, le tocaría a ella.

Lo que lo desencadenó fue una nota en el correo "Vigilad las espaldas". Esa simple nota les había puesto la carne de gallina y con dos bebés en la casa nadie se quería arriesgar así que, haciendo acopió de todo su valor para no llorar, se tuvo que despedir de Remus porqué el ex Merodeador decidió quedarse en Londres para proteger y ayudar a James y Sirius en todo lo que hiciera falta.

Arashi se había pasado los dos meses que había estado en Japón mirando a sus niñas. Las habían llamado Anne y Amanda, los dos nombres habían respetado la inicial de la familia Aikawa y la elegancia natural de ella, aunque Arashi no podía evitar llamarlas Annie y Mandy. Y después de dos meses al lado de las pequeñas, sola, y llorando por la ausencia de Remus se dio cuenta que no podía soportarlo más. Así que, pesé a las órdenes de su padre y al peligro que corría, dejó a sus dos pequeñas al cuidado de su madre y se camufló como muggle, volando en avión hacia Londres.

Antes de que ella pudiera hacer nada la puerta que tenía delante se abrió con violencia.

- Severus… - Arashi se quedó sorprendida de ver salir de su casa unifamiliar al ex Slytherin que había sido un gran compañero (y también un dolor de cabeza para James)

- Arashi – el chico rehuyó sus ojos

- ¿Qué ocurre? – le preguntó al aire y después se giró hacia la puerta de entrada donde estaba Remus, mirándola sorprendido de qué se encontrase ahí - ¿Qué pasa? – preguntó preocupada al ver la cara de terror de Remus

- Hazla fuera Lupin, no puede quedarse – fueron las únicas palabras que Severus Snape pronunció antes de dirigirse fuera de la pequeña entrada de la casa y, posteriormente, desaparecer.

- ¿Remus? – el licántropo la miró como si realmente viera que estaba ahí.

- Vamos, no podéis quedaros a la puerta – con gran rapidez, Arashi cogió la pequeña maleta que llevaba con ella y entró en la casa.

Una vez estuvieron dentro, Remus volvió a sacar la cabeza, esta vez para asegurarse que nadie estaba cerca vigilando y cuando cerró la puerta hechizo las puertas, las ventanas y las paredes para que no pudieran ser atravesadas por ningún hechizo y que, además, nadie pudiera ver desde fuera lo que pasaba dentro de la pequeña casita unifamiliar.

Cuando toda la seguridad estuvo arreglada, Remus miró a su mujer, fijamente, y por un momento se permitió sonreír de verdad, como hacia siglos que no lo hacia.

- Rem… - pero la chica no pudo continuar, Remus se lanzó a sus labios, como un lobo hambriento de su manjar preferido.

Arashi tuvo que ahogar un gemido cuando, por la fuerza que Remus utilizó para besarla, había tropezado y había chocado contra la pared. Pero a Remus pareció no importarle, en realidad no le importaba, durante esos meses que habían pasado separados, para él fueron los peores de su vida, cosa que también notaron James, Sirius y Peter, puesto que sus transformaciones fueron las más violentas que nunca había tenido.

Los dos se besaban como si el mundo se fuera a terminar, Remus exploraba la boca que más bien había conocido, marcaba cada rincón, sabiendo que nunca nadie los había marcado antes que él. Y Arashi se dejaba hacer, estaba aturdida, tanto por volver a ver a Remus como por la reacción que él había tenido pero como lo necesitaba tanto como él a ella, no estaba dispuesta a separarlo.

Remus empezó a cortar el beso, de forma suave, sin parecer que lo hacia violentamente, sin querer hacerlo en el fondo. Abrió los ojos y se encontró con la vista más maravillosa que podía haber tenido.

Arashi mirándolo con ojos confusos pero a la vez deseosos de más, sus mejillas sonrojadas, su respiración entrecortada, los labios entreabiertos y el pelo liso y oscuro, completamente despeinado. Sonrió al descubrir que la camisa muggle que utilizaba Arashi había desaparecido, que su falda también estaba algo desarreglada y que la camisa de Remus también estaba apunto de ser olvidada a sus pies.

- Te quiero – dijeron los dos a la vez y Arashi se abrazó a él, de manera tierna y sencilla, como ella era, para esconder su cabeza en su pecho – Te quiero – repitió ella, está vez con más sentimiento, con más emoción y Remus no pudo evitar abrazarla, intentando fundirla con su propio cuerpo para que nunca más volviera a notar el vacío que había sentido en los meses anteriores

- Tengo que verlas – Arashi se separó de él y sonrió mientras sacaba del bolso un pequeño espejo, como el que compartían James y Sirius para comunicarse.

- Annie… - Remus sonrió a la pequeña niña que reaccionó con el sonido ronco de la voz de su padre, la pequeña dio unas palmaditas y Arashi sonrió, sorprendida de que no hubiera ni una duda al reconocer a la mayor de sus hijas

- Te han echado de menos – Arashi vio como el espejo enfocaba a otro bebé igual que el anterior. Mandy intentó atrapar a su padre con las manos pero solo tocó el frío vidrio, después de comprobar que su padre no estaba ahí, la pequeña se echó a llorar.

- Y yo – los ojos de Remus brillaron, anunciando un par de lágrimas – No podía soportar levantarme y no encontrar tu cuerpo pequeño y tibio a mi lado, o no sentir llorar a mis pequeñas – Arashi asintió, comprendiendo perfectamente lo que sentía Remus, aunque, al menos, ella había tenido a sus dos pequeñas

- Remus… - el licántropo asintió, debía contarle que estaba pasando

- Pero déjame verlas un poco más, por favor – Arashi sonrió tiernamente, agradecida de que el cariño no hubiera desaparecido pese al tiempo y la distancia que los separaban.


- ¿Peter? – Prue los miró asombrada a la pareja Potter que había decidido solo comunicar la noticia de quien sería el guardián secreto a Prue, para tranquilidad de la chica, y a Sirius, por si pasaba algo y debían localizarlos rápidamente.

- Si – aseguró Lily con una sonrisa mientras James la abrazaba por la cintura – Es lo mejor, Sirius es demasiado evidente, tú ni nos pasaste por la cabeza – James sonrió tiernamente al ver como Prue arrugaba la nariz – Arashi ni de broma, Remus ya tiene su licantropía para preocuparse y Dumbledore tiene ya demasiados problemas

- Aunque de Peter nadie sospechará – argumentó Prue

- Entonces yo tengo algo que deciros – Sirius entró en el salón cargando a Harry en brazos, el pequeño Potter estaba disfrutando tirando de los mechones de pelo más largos de Sirius – No te enfades – Lily no supo si se lo decía ella o a James – He esparcido un rumor

- Sirius… - Lily abrió los ojos al entender por donde iban los tiros – Es peligroso, para ti y para Prue

- Pelirroja, Harry es como mi hijo – sonrió antes de hacerle unas cosquillas al pequeño de un año

- ¿Y Prue? – preguntó Lily

- Yo soy la que tuvo la idea

- ¡Un momento! – James cortó la conversación que se había llevado a cabo sin su intervención - ¿Qué pasa?

- Sirius ha esparcido el rumor de que él es el guardián secreto – dijo Lily con el tono que empleaba en Hogwarts para responder una pregunta extremadamente fácil.

- ¡Ni hablar! – James se levantó airado – Entiendo que quieras ayudar a Harry, Canuto, pero ¿qué hay de Prue? No me sirve que fuera idea tuya – James levantó la mano para callar la protesta de Prue - ¡Vas a tener un hijo!

- O hija – dijo Prue a media voz pero James decidió ignorarla

- ¿Y si van a buscaros? ¿Y si van a buscar a Prue? – Sirius bajó los ojos medio arrepentido, pero James sabía que no lo estaba, solo lo hacía para que él se ablandara

- ¿Y qué quieres que haga, James? – Sirius lo miró directamente, con su mirada decidida – Eres mi hermano y ella una especia rara de amiga-hermana – dijo señalando a Lily – y él – Sirius abrazó un poco más a Harry – Es como mi hijo, y tengo envidia que no lo sea – Prue y Lily tuvieron que aguantar una risita al ver la cara que se le había quedado a James tras la última afirmación – Así que… ¿me voy a quedar en casa viendo como ella – dijo señalando a Prue que hizo morritos - engorda sin preocuparme de vosotros? Pues estás claro – James iba a abrir la boca pero Sirius volvió a callarlo – Imagínate que fuera al revés, tu lo hubieras hecho para protegernos a Prue y a mi, y la pelirroja te hubiera apoyado – James se giró hacia Lily buscando apoyo pero ella solo asintió, dando a entender que estaba con Sirius – Y ella – ahora señaló a Lily – también se la hubiera jugado por Nikki y está suficientemente claro que por Remus y Arashi y las mellizas también lo hubiéramos hechos, es más, tu y yo nos hubiéramos discutido sobre quien tenía menos riesgo, así que no me vengas con esas – James dirigió su mirada a su hijo, sin importarle que fuera demasiado pequeño e inocente para entender nada, y lo encontró mirándolo de manera indignada

- Yo voy a estar bien – añadió Prue – Sirius no dejará que nada malo me pasé y yo no voy a dejar que nada malo le pasé al bebé.

- Está bien, pero quiero una carta cada día, me da igual como llegué, pero que llegué. ¿Estamos? – Prue asintió, sabiendo que no lograría que su hermano/primo cediera mucho más.

- Por cierto, ¿podré participar en la elección del nombre? – los tres adultos estallaron en carcajadas por la pregunta de Lily y la pelirroja y su hijo no tardaron en añadirse al coro.


Prue sonrió cuando Sirius dipositó un suave beso al lado de su ombligo para después volver a poner la oreja atentamente encima de su útero. El ex Merodeador había utilizado un hechizo para aumentar su capacidad auditiva para poder escuchar los latidos del bebé.

Sirius se separó suavemente, no se cansaba de oírlo, el latido de la niña, porqué era una niña, él lo sabía, se acoplaba perfectamente al de Prue y cuando escuchaba su pequeño latido también oía el del corazón de Prue, como para darle fuerzas, era un sonido increíblemente hipnotizante.

Sintió la mano de Prue haciéndole caricias en el cuero cabelludo y se dijo que por hoy ya era suficiente, deshizo el hechizo y se tumbó al lado de su futura esposa.

- ¿Niño o niña? – preguntó suavemente mientras se apoyaba en su codo

- No te lo voy a decir – sonrió Prue mientras quiso ponerse el camisa muggle de deporte que Sirius le había comprado para dormir

- No – Sirius la detuvo a medio camino y la obligó a tumbarse – No te pongas la camisa, me gusta ver tu vientre medio abultado – Prue lo miró enfadada pero volvió a tumbarse

- Voy a coger frío – dijo acercándose al cuerpo de Sirius

- Eso será si te dejó – sonrió medio pícaro Sirius mientras abrazaba a la pequeña Potter – Me gustaría que aceptases la idea de James

- ¿Cuál? – preguntó Prue, aunque tenía una ligera idea de a qué se refería.

- Tú y la niña deberías quedaros con Harry y Lily y dejar que James o yo hiciéramos de guardián secreto – Prue frunció el ceño

- Sirius…

- Sé que ya hemos hablado de esto pero no puedo dejar de preocuparme, dejándote aquí, sin protección, embarazada y… - Prue emmarcó la cara de Sirius con las manos

- Black, si tu no puedes dejar de preocuparte porqué yo esté aquí contigo, imagínate como me sentiré yo sabiendo que estoy perfectamente protegida pero no sé nada de ti – Sirius sabía que ese era el punto débil de su argumentación y había intentando encontrar algún contraargumento juntamente con James, pero el resultado era el mismo: las chicas ganan – Voy a estar bien – Prue cogió la mano de Sirius y la colocó encima de su estómago – Vamos a estar bien – la cara de Sirius no era de convencido y Prue sabía que el tema volvería a surgir, pero por ahora, había ganado, así que se levantó un poco y besó suavemente los labios de Sirius – Y tengo frío – Sirius sonrió dentro del beso, puso la mano en la cintura de ella y con la otra desabrochó el sujetador que ella utilizaba. Después de eso, se dio impulso y la tumbó encima de la cama

- De hecho – Sirius reseguía con su aliento el cuello de Prue – Considero que para ti, ir vestida es un delito, como mejor te ves es completamente desnuda – Prue suspiró fuertemente e hizo el último comentario coherente de la noche

- ¿Y dejarías que todos me vieran desnuda?

- No dejaría que pusieras un pie fuera de mi cama – Sirius aprovechó para unir sus labios con los de Prue y empezar una batalla de lenguas interminable.


Después de la visita de Sirius y Prue, la última que harían como pareja a la casa de los Potter en el Valle Godric, Lily fue a ducharse dejando a James como encargado de dormir a Harry.

- Has visto, tu madre nos abandona. No sabe que soy peligroso contigo – el pequeño pareció encontrarle la gracia y le sonrió mientras tocaba la nariz a su padre – Tienes sus ojos – dijo James mientras dejaba a Harry en la cuna y el pequeño bostezaba

Harry no tardó en dormirse, había estado ocupado todo el día con Sirius, jugando, empezando andar (y es que desde que Sirius había descubierto que Harry podía andar de la mano de otro, no había parado en todo el día) y ahora tocaba descansar.

Los ojos de Harry se cerraron lentamente para dejar pasó a una respiración pausada, tranquila y pesada.

Harry era igual que él, en todo, incluso el médico muggle al que habían ido les había dicho que posiblemente también tuviera algún problema de vista pero que ahora era imposible de determinar, eso si, los ojos eran de Lily. A él le hubiera gustado que fuera una niña, y que fuera igual que Lily, pelirroja, con pecas y con unos preciosos ojos verdes, siempre había bromeado con Sirius sobre un niño pero solo de pensar en tener una doble pelirroja, que además tuviera genes Potter, le entraba una alegría increíble. Aunque ahora, viendo a Harry, no podía estar más feliz, era la unión perfecta, y estaba encantado.

Salió de la habitación para encontrarse a Lily que volvía a la habitación, con el pelo mojado y con el albornoz puesto.

- ¿Quieres ducharte? Te he dejado agua caliente – James alzó una ceja sorprendido, Lily siempre, SIEMPRE, terminaba el agua caliente

- Después – la pelirroja iba a entrar a la habitación matrimonial cuando vio que James la miraba fijamente

- ¿Pasa algo? – pero James no apartó su mirada de ella y ella tuvo que sonrojarse, como siempre le pasaba cuando James la miraba de esa manera tan intensa, tan apasionada pero, a la vez, con tanto amor – James… - la vista de James se encontró con la de Lily y ella se dirigió hacia él – No debes preocuparte por Prue y Sirius, estarán bien, ya sé que no te hace gracia que lo hagan pero ya sabes como son, además…

James sentía a Lily hablar, dar razones a favor de la decisión que habían tomado esos dos cabezas chorlitos y después negarlas ella misma, pero no le importaba.

Ahora solo estaba pensando porqué habían tardado tanto a llegar a esa situación, donde él podía mirarla libremente y que ella no le tirará un libro en la cabeza, a qué él no fuera el primero en decir te quiero y en qué fuera Lily quien lo buscará por las noches.

- Te quiero – Lily paró en seco su discurso

- No me has escuchado ¿verdad? – la pelirroja lo miró enfadada - ¡James! ¿En qué pensabas? No me gusta hablar sola, me siento idiota – James sonrió, estaba seguro de que ella no había entendido lo que él había dicho - ¡No me mires! – lo regañó.

- No puedo evitarlo – y eso aún hizo sonrojar más a la pelirroja – Te quiero

- Eres idiota – pero en vez de enfadarse, Lily pasó sus brazos alrededor del cuello de James y se puso de puntillas para quedar a la misma altura que los ojos de James – pero eres MI idiota – James acortó la distancia y le dio un suave beso en los labios

- Lo supe – Lily lo miró confundida mientras sentía como James la abrazaba por la cintura – El primer día que te vi, en la estación, sabía que debías de ser alguien importante en mi vida

- Yo el primer día que te vi me sonrojé porqué pensaba que eras guapo, y me enfadé con Arashi en segundo, ella opinaba que Sirius era más guapo – James sonrió alagado – Aunque después tuve que rectificar – ahora James se decepcionó – Sirius se había vuelto más guapo que tu – Lily sonrió al ver como James habría la boca para protestar, así que lo acercó un poco más a su cuerpo – pero tu tenías el mejor trasero de todo Hogwarts – ahora las manos de James descendieron al trasero de ella y Lily lo miró curiosa

- ¿Sabes qué pensé cuando te besé por primera vez?

- ¿Cuándo estaba borracha? – James sonrió divertido, le había contado ese día después de una de las muchas noches juntos y Lily había respondido divertida "Pervertido aprovechado" y ahora no dudó en contestar con algo de diversión – Que tenía mal aliento

- Pensé que eras mía, tú no lo sabías, pero eras mía, no podías ser de nadie más si yo te quería tanto – Lily enterneció su mirada, sin molestarse por asegurar que ella era de él – Aunque entonces, yo no sabía que no podría amar, nunca, a nadie más – Lily tuvo que besarle, no podía aguantar esas palabras que tanto habían calado en ella. Lo besó suavemente, sin prisas, sin necesidad de explorar el interior de la boca de James, solo los labios, acariciándolos, de manera tierna para expresar algo que no podía decir con palabras, algo que iba mucho más allá del cariño o del respeto, incluso del amor – Soy tuyo, siempre he sido tuyo y siempre seré tuyo – Lily sintió como si alguien le cogiera el corazón.

- Lo sé, siempre lo he sabido y eso me asustaba. Que alguien pudiera sentir algo tan serio y tan grande por mi pero ahora… - los ojos de Lily se llenaron de lágrimas – No puedo imaginarme mi vida sin ti, no es una frase hecha, es que si todo hubiera salido distinto…no estaría aquí, así, contigo y con Harry, sintiéndome tan feliz en medio de una guerra – James sabía lo que Lily quería decir, sentirse culpable por ser feliz cuando alguien estaba sufriendo en algún lugar de Londres – Tú lo supiste antes que yo, pero te lo afirmo, no podría ser de nadie más porqué nadie me quiere tanto como tú – lo besó en los labios fugazmente – Bueno, yo quizá quiero a Harry más que a ti – James sonrió suavemente

- Solo por ser Harry le otorgó ese privilegiado lugar – Lily sonrió sabiendo que, en el caso de James, también había pasado lo mismo


¡Ya está!

Estos capítulos son tranquilitos pero empezamos a ver como se desarrollaran las cosas, es la calma antes de la tormenta.

Creo que lo más importante en este capítulo ha sido la aparición, otra vez, de Peter Pettigrew, que lo había abandonado totalmente pero que no por ello deja de ser importante en Harry Potter.

Mi escena favorita, quizá de todo el fic, es esta última entre Lily y James, cuando la escribí me encantó y no podía dejar de ponerla.

Sobre los reviews, como siempre, dar las gracias a: Snitch-bcn, harrypottermaniac, ilaica-fary, anabiaf, *Golden_Snitch*, flormania, justweasley y Armelle Potter.

Las personas que no están registradas en la página encontraran un review mío en mi este mismo fic contestando su review y sus opiniones.

Si alguien tiene alguna duda, sugerencia, crítica constructiva y/o felicitación (que siempre van bien) por favor mandarme un review para que yo pueda saber lo que pensáis.

El próximo capítulo, como siempre, dentro de 15 días si no pasa nada extraordinario.

Se despide con un fuete abrazo.

Aya-Mery