R: Solo tenemos una oportunidad.-Susurró a Alex.-A la cuenta de tres ¿Ok?.-El niño asintió.-1...2...3
Los dos se levantaron y corrieron hacia la habitación, cayendo sobre la cama para despertar a Quinn con un ataque de cosquillas.
Q: ¡Basta! ¡Estoy despierta! ¡Lo juro!.-Dijo iendo al sentir las cuatro manos en sus costillas y cuello.
A: ¡Alto!.-Ordenó a Rachel para después dirigirse a Quinn.-Compruebalo.
Q: Bueno, si estuviera dormida no podría hacer ¡esto!.-y acto seguido se lanzó sobre el pequeño para comenzar a hacerle cosquillas, Rachel se le unió.-¿Te rindes?
A: ¡Si! ¡Me rindo, me rindo!.-Las dos se retiraon.-Eso no es justo.
Q: Tampoco es justo que me ataquen mientras duermo.
A: Fue idea de Rachel, ella me convenció.-Quinn enarcó una ceja mienras miraba a la morena.
Q: Así que fuiste tu. Vamos Alex, hay que darle unacucharada de su propia medicina.
Los dos se levantaron lentamente al igual que la morena, solo que ella retrocediía.
R: Oh vamos chicos, solo era una broma, además 'les alegré el día..-Hablaba con las manos levantadas.
Q: Nosotros también queremos alegrarte el día, ¿Verdad Alex?
A: Si mami, es justo.
Quinn y Rachel se detuvieron automáticamente.
Mami. Alex había dicho mami.
No Rachel, no Rachy; mami. La morena ya podía sentir como las lagrimas comenzaban a salir cuando Quinn gritó:
Q: ¡Al ataque!
R: ¿Quinn?.-La rubia giró su rostro hacia ella.-No creo poder esperar mas tiempo.-Quinn guardó silencio.-Se que acordamos hacerlo cuando saliéramos de aquí, ero no puedo más.
Q: Entonces le pediré a Marley que cuide de Alex.
R: Me parece bien.-Se levantó.-Nos vemos abajo.
Cuando salió del cuarto oscuro ya era tarde. El cielo se había pintado de naranja y creaba un lindo ambiente en la casa, además combinaba con el calor de esa época.
.Entree la tenue luz que inundaba la habitación pudo distinguir la figura de Quinn en el sillón. Realmente esperaba que Alex ya estuviera con Marley porque no podía reprimirse más.
R: Hey.-Saludó rodeando el sillón. Su voz adoptó un tono más sensual.
Q: Hola.-Respondió ayudando a la morena para que se sentara en sus piernas.-Despertaste más temprano.
R: Shhh. No hay que desperdiciar el tiempo.-Susurró para después besarla.
La lengua de la morena acarició su labio inferior, pidiendo permiso para entrar, el cual concedió rápidamente. Gimió en su boca cuando sintió su lengua ser succionada por esos labios carnosos que le encantaban y esas pequeñas manos que alborotaban su cabello enterrarse en su cuero cabelludo.
Se separaron mirándose a los ojos con la respiración agitada y una gran ola de adrenalina recorriendo cada parte de sus cuerpos.
En un segundo su camisa desapareció dejándola con el torso desnudo; Quinn sabía que no usaba sostén.
Pronto los labios de la rubia atacaron un pezón, mordiéndolo y succionandolo con fuerza, logrando arrancar algunos gemidos de la morena quien aún se aferraba de su cabellera. Masajeaba el otro pecho con una mano, apretandolo de vez en cuando y Rachel reaccionaba moviendo su cadera contra sus piernas, con su centro chocando contra estas. Dios, estaba tan caliente ahí abajo.
Jaló su cabello para alejarla de su cuerpo y volver a besarla con ansias, ahora era su turno para llevar el control. Al igual que la rubia retiró la camisa de su cuerpo en un rápido movimiento al igual que su sostén.
Pasó sus manos por el torso pálido y desnudo, rasguñandola de vez en vez hasta llegar por fin a sus pechos. Pequeños y manejables. Perfectos.
Volvieron a besarse como si sus bocas tuvieran un imán y fuera imposible separarse por más que lo desearan. Las manos ansiosas se dirigían a los botones de los pantalones al mismo tiempo, desabrochandolos casi bruscamente por la desesperación. Habían esperado tanto tiempo…
R: Oh Dios….-Un gemido salió de su boca cuando Quinn metió su mano en su pantalón acariciandola sobre las bragas.
Quinn hizo unos cuantos círculos más y sintió como la morena se tensaba para después dejarse caer sobre ella, jadeando.
Q: ¿Acabas de tener un orgasmo?.-Preguntó incrédula. Nunca se imaginó ser TAN buena.
R: Uno pequeño, ahora quitame estos malditos pantalones.
No tenía que repetirlo dos veces. La levantó de sus piernas y bajó el pantalón junto con las bragas para ahorrar tiempo.
Había visto a la morena desnuda muchas veces, pero ahora la tenía a su disposición, frente a ella con una ligera capa de sudor que cubría su cuerpo y esos penetrantes ojos marrones.
Q: No puedo creer que seas tan hermosa.-Dijo acariciando con sus pulgares la pelvis de la chica.
R: Es exactamente lo que siempre digo de ti.-Sonrió de medio lado.
Avanzó recostando totalmente a Quinn para quitarle los pantalones, acariciando toda la piel que quedaba en su camino y subiendo con besos para bajar la ropa interior.
R: Wow.-Se alejó un poco tirando las bragas al suelo.-En verdad tengo a un ángel frente a mi.-Quinn se sonrojó aún más ante eso.
Q: Ven.-Extendió su mano.
Volvió a acomodarse sobre su torso, bajando lo suficiente para que su centro chocase con el abdomen de Quinn.
Q: Estás tan mojada.-Susurró atrayendo a la morena para besarla.
Siguió frotando con más rapidez, llenando el abdomen de Quinn con su humedad.
Q: Rachel.-Gimió sobre su boca.-Ya no puedo más.
R: Bien.-Suspiró besando el cuello de la rubia para después bajar a sus pechos y después con su lengua limpiar l desastre que ella misma hizo en el estomago de Quinn.
Cuando estaba a punto de llegar al lugar deseado la mano de Quinn la detuvo.
Q: No, quiero que las dos lo hagamos.-La atrajo de nuevo a su boca.
En un movimiento rápido cambió de posiciones quedando ella arriba.
Entrelazó sus piernas elevando zuña de las de la morena a su hombro, gimiendo ante el contacto de sus centros. Podía distinguir perfectamente el calor que la morena emanaba y la humedad de las dos se unía para facilitar la fricción que poco a poco Quinn se encargaba de provocar.
R: Te amo.-Balbuceo apenas su cerebro pudo formar una oración coherente.
Q: Te amo.-Respondió aumentando el ritmo de sus embestidas.
Siguieron así por unos minutos y los únicos sonidos que se escuchaban eran los de sus gemidos y el de sus centros chocando. De pronto Quinn se estremeció ocultando su rostro en el cuello de Rachel pero sin detener sus movimientos.
R: ¿E-estás bien? ¡Oh Dios!.-De pronto, y si era posible, Quinn comenzó a moverse aún más rápido, casi violentamente y eso, a Rachel, le encantaba.-No te detengas, por favor.
Q: No pensaba hacerlo.-Dijo para después besarla con desesperación.
R: ¡Oh Quinn, sigue así!.-Gritó.
La ojiverde se incorporó justo a tiempo para notar cambios. Sus alas estaban saliendo sin permiso y aunque hacía todo lo posible para detenerlas no podía.
R: Estoy cerca.-Dijo interrumpiendo su concentración, pero eso la motivó a seguir moviéndose.-Te amo Quinn, te am…
La frase no pudo ser completada pues sintió como el aire que tenía en sus pulmones se iba y su cuerpo era llenado por el placer de su orgasmo. ¡Por fin, un orgasmo!
Quinn no tardó mucho en seguirla y cuando su respectivo clímax la golpeó se quedó quieta. Rachel abrió los ojos y pudo observar a su ángel en su máximo esplendor.
Todo su cuerpo parecía brillar en la oscuridad y sus alas la complementaban al estar abiertas en su totalidad.
R: Tan celestial.-Susurró acariciando el abdomen de la rubia mientras esta volvía a mirarla con un nuevo brillo en sus ojos.
La "vida" de ambas estaba completa.
K: Esta maldita gente está mal de la cabeza.-Se dejó caer en el asiento.
S: A mi me pareció una idea muy buena.-Dijo paseando por la sala.-Lo haré cada vez que alguien quiera reencarnar.
Q: Aún no comprendo que haces aquí.-La miró desde el suelo.
S: Tengo que asegurarme de que las dejen ir, ya no confío en Holliday.
K: Esa maldita rubia.-Susurró.
H: Esta maldita rubia te dejará ir ahora.-Dijo entrando a la habitación.-El comité esta enterado de su partida. Felicidades, blah, blah, blah.
Marley se levantó inmediatamente de la silla en la que estaba y se dirigió a Quinn.
M: Cuando te toque a ti, no pierdas el control.-Susurró mientras la abrazaba. Quinn solo le dedicó una sonrisa.
Q: No se a que te refieres, pero bueno.
M: No dejes que pierda el control.-Le dijo a Rachel.-Se pueden meter en problemas.
R: Cla…
H: ¿Pueden largarse ya de mi oficina?.-Gritó.
S: Si, aquí huele a rubia tonta, bueno, en todo el camino también lo hará pero…
K: Entendimos.-Masculló. Por su parte solo dirigió una cabezada a las dos chicas, aún había rencores ahí.
S: Nos vamos.-Anunció sujetando a cada chica por sus hombros.
M: Nos vemos allá arriba.-Fue lo último que escucharon antes de que las tres desaparecieran.
Q: En poco tiempo.-Susurró mirando a la morena.
En realidad no quiero entregar este capitulo porque lo siento flojo, pero aquí está.
El próximo capitulo es el final.
Gracias a los que siguen leyendo.
