Sávame la vida.
Ginny cerró los ojos suspirando de cansancio, había sido un parto rápido sin ninguna complicación de por medio, pero en esos momentos se hallaba agotadísima, sentía como Luna le limpiaba las piernas con una toalla cálidamente húmeda mientras Neville en algún lado de la habitación se ocupaba de hacer la limpieza de su pequeña hijita, había escuchado su llanto y los ojos se le habían llenado de lágrimas, su vocecita era fuerte y estridente, ya sabía que se haría escuchar entre los grandes y sería la consentida de sus hermanos, tal y como lo había sido ella. Harry viviría para verla crecer y reír, llevarla a King's Cross y ocuparse de espantar a sus novios como hacía Ron con ella.
La pelirroja sentía las piernas entumecidas, el alivio después del parto había sido inmediato, sin embargo estaba al tanto, por experiencia, que los días siguientes serían detestables para su cuerpo, le dolería como el diablo y debía usar una faja por al menos un mes. Pero su hija al fin estaba con ella, y de seguro también, la cura de Harry. En medio del dolor pudo notar como Neville había guardado parte del cordón umbilical de su hija en una caja de color azul, mientras Luna se ocupaba de limpiar la carita de Lily y mostrársela a su madre la cual sonrió con una felicidad genuina.
- Ginny…- le dijo Luna a su lado, acariciando su rostro con un trapo frío y refrescante-. ¿Cómo te sientes?
- Cansada…- abrió los ojos-, ¿ella cómo está?
- Ya la has escuchado- sonrió-, tiene unos pulmones muy fuertes, ha nacido bien, pese a que se ha adelantado una semana- Luna pasó los brazos debajo del cuello de Ginny y la ayudó a acomodarse mejor en la cama-. Ahora te la pondré en el pecho para que le des de comer, tú si quieres dormir, hazlo.
- Gracias por todo lo que han hecho por nosotros.
- No nos debes agradecer nada- dijo Neville acercándose a la cama con un pequeño bulto en sus brazos, con cuidado la colocó junto a Ginny procurando que la pequeña boquita del bebé alcanzara el pecho de su madre.
- Se parece mucho a ti, Ginny- Luna ayudó a la mujer a abrirse la blusa para al fin darle de comer a su pequeña. La bebé lloriqueó un poco pero instintivamente al sentir la suave calidez del pecho de su madre, su aroma, el cual reconocía desde antes de nacer, buscó con su boca y los labios abiertos el lugar a donde una manos la estaban guiando. Al encontrar su cometido chupó con fuerza, haciendo sonreír a las personas que estaban en la misma habitación, había nacido muy hambrienta.
Ginny sintió como los ojos se le inundaban de lágrimas y acarició la carita de su hija con uno de sus dedos, notó como la pequeña pelusa que tenía por cabello era muy clara, no como el de Sirius que al nacer ya se sabía que había heredado esa parte de la fisonomía de su padre. Lily tenía la nariz de Harry y gestos similares que ya se le iban a ir notando, la pequeña era un conjunto del amor que ambos se profesaban, la cual iba a traer luz y esperanza a sus vidas.
- Nev- susurró Ginny con la voz ronca-. ¿Lo has conseguido?
- Está todo perfecto, una vez terminemos aquí me avocaré por completo a eso.
- Gracias.
- Ya te dijimos que no lo hagas- Luna sonrió mientras acomodaba la almohada en la espalda de Ginny, podía notar como la pelirroja poco a poco comenzaba a cerrar los ojos, como el cansancio se hacía lugar en su cuerpo y como las manos perdían fuerza.
- Nev…
- Dime Ginny.
- ¿Serás el padrino de Lily Luna?
- No te entiendo- Neville observó ceñudo a su mujer-. ¿Qué yo, o que Luna sea el padrino?
- Quiero que Lily Luna te tenga de padrino, Neville- el muchacho abrió los ojos sorprendido.
- Claro que sí- asintió comprendiendo, y emocionado tanto por el pedido de su amiga como por el segundo nombre de la niña.
- Y tú Luna… ¿serás la madrina?
- Sí Ginny- los ojos de la rubia estaban llenos en lágrimas, Neville le pasó el brazo por los hombros atrayéndola hacia él. Ambos eran los padrinos de la hija de Ginny y Harry, la pequeña Lily Luna; sin embargo Ginny no pudo ver este gesto, porque ya se había quedado dormida, junto a su pequeña hija a su lado.
o0o0o
- Parece increíble, creí que era una mala broma cuando Holly me lo contó- Hermione tenía la voz rota y la piel pálida-. Ella no quiso que me avisaran, ¡la habría ayudado tanto!
- Cálmate cariño, sabes que mi hermana es así- Ron besó el cabello ondulado de su mujer-. Siempre se preocupa por los demás antes que de ella misma.
- Lo sé y por eso estoy enojada… no fue capaz de despertarnos cuando Neville habló con ella.
- Entiende que no te quería preocupar…
- ¡Pero ahora estoy más preocupada! ¿No has visto a Neville salir corriendo hacia su departamento?, ella se descompuso, le puede estar pasando algo y nosotros aquí sin hacer nada…- gimió-. ¿Qué le costaba avisarnos?
- Debes calmarte Hermione, Ginny está bien, lo presiento. Ella no me dejó ir a mi, que estaba a su lado, mucho menos iba a dejar que los despertemos- Bill le apretó el hombro con cariño a su cuñada y le sonrió-. Tranquilízate, Harry puede estar escuchando.
- Lo siento- Hermione se limpió las lágrimas y aceptó gustosa un pequeño vaso de agua que Ron le pasaba-. Me había olvidado completamente que Harry estaba en este piso- sonrió con tristeza-. Entonces ¿tampoco te han dicho nada de él?
- Nada…- Bill negó con la cabeza y se volvió a sentar en el banco de espera.
- Esto es desesperante- murmuró Ron apoyándose contra una de las paredes del pasillo. Su ropa estaba desarreglada y su rostro todavía lucía cansado, había dormido apenas unas pocas horas y eso no alcanzaba para saciar su sueño.
Hermione recostó su cabeza en el hombro de Ron y dejó que él la abrazase por la cintura, su marido siempre lograba transmitirle la paz de la que ella carecía muchas veces, como en ese momento, que al sentir su contacto, el calor que despedía su cuerpo, una bruma de agotamiento la recorría entera. Ron la sostenía aún más fuerte por la cintura notando como Hermione a su lado se relajaba, temía que ella terminara sufriendo una recaída. Sólo les quedaría esperar, lo cual fue breve porque una mujer rubia, bien conocida de ellos apareció a los minutos muy acelerada con un pequeño bulto de tela blanca en sus manos.
- Luna…- la detuvo Ron sin hacerle caso a lo que llevaba en los brazos- ¿Cómo está Ginny?
- Ella está bien- la mujer tenía los ojos brillantes y las mejillas sonrosadas por algo que ellos desconocían.
- ¿Pero en dónde está?- insistió Hermione tomándola algo rudamente por el brazo.
- Ella está en camino, Hermione- dijo con calma Luna-. Quédate tranquila, ella está mucho mejor de lo que crees.
Un pequeño ruido los distrajo de la conversación mientras que aquello que estaba entre las sábanas blancas se comenzaba a mover y a gemir levemente.
- ¿Pero qué…?- Hermione, con todo el cabello crispado por los nervios se inclinó hacia ese matojo de sábanas y casi se le sale el corazón de la sorpresa-. No puede ser…- susurró sintiendo como la sangre huía de su cabeza y como los ojos le comenzaban a escocer.
- Espera- Bill al lado de la castaña la sostuvo, pues su cuñada había perdido el equilibrio por la emoción, mientras que Ron aún sin reaccionar miraba la carita colorada de la pequeña criatura que descansaba en los brazos de Luna.
- No me digas que…- Ron no salía de su asombro mirando embobado a la pequeña niña.
- ¿Ginny ha…?- Bill al fin comprendiendo, dejando a Hermione sentada en un asiento se acercó hacia Luna para observar a la pequeña.
- Lily se ha adelantado- Luna inclinó sus brazos mostrando a la pequeña que movía los brazos y crispaba los labios en forma de enojo por no poder dormir.
- No puedo creerlo- Bill sonrió maravillado mientras su pequeña sobrinita comenzaba a llorar con suavidad.
- La debo llevar al área de los recién nacidos, allí la revisarán como es debido, pero con Neville ya lo hemos hecho y ella está bien, tiene unos pulmones fuertísimos a pesar de haberse adelantado unos días.
- ¿Y Ginny?
- Neville se está ocupando de ella, no la podíamos trasladar por seguridad cuando comenzó el trabajo de parto, cuando me vine para el hospital ella se había quedado dormida- observó a la niña que lloraba más fuerte y le sonrió con suavidad-. Iré a atenderla al consultorio, Neville tiene que estar en camino- Bill asintió iluminado de dicha observando como la mujer caminaba con prisa hacia una de las tantas puertas que había en ese lugar.
- Ron, si sigues con esa cara pensarán que estás loco- su hermano estaba con la cara desencajada de la sorpresa, aún no caía en que hacía menos de cinco horas había visto a su hermana con su enorme barriga hablando junto a él, y que ahora acabara de ver a su sobrinita en los brazos de Luna.
- ¿Cuándo traerán a nuestra hermana?
- Debería estar llegando- y como si los pensamientos de ambos hermanos la hubiesen llamado, de un golpe sordo se abrió la puerta que guiaba a los ascensores y una mujer con el cabello rojo encendido ingresaba sentada en una silla de ruedas, siendo empujada por un sudoroso Neville y una sanadora que anotaba lo que el medimago le iba dictando.
- ¡Ginny!- Hermione se lanzó a su amiga y le acarició el rostro con cariño, la mujer pelirroja abrió los ojos somnolienta y le sonrió con ternura.
- Hermione, chicos- la voz de Ginny era suave, como cuando se encontraba en cama y con reposo al estar enferma-, Lily es como su padre, siempre quiere adelantarse a todo.
- Se parece a ti.
- No- negó también con la cabeza-. Se parece a Harry, tiene sus gestos- gimió un poco al moverse, el cuerpo le dolía mucho-. ¿Y Harry cómo está?
- No nos dejan verlo, pero está estable.
- ¿Está consciente?- indagó Neville a la sanadora Holly que se acercaba a auxiliar a Ginny.
- Ha despertado, pero decidimos sedarlo porque comenzó a preguntar por ti pequeña, mira que oportuna que es tu hija, nacer justo cuando no estás en el hospital.
- Todos los Potter son inoportunos- dijo Ginny cerrando los ojos sintiendo como la sanadora le tomaba los signos vitales-. ¿Cuándo despertará?
- Calculamos que en unas horas, lo que tú tienes que hacer ahora, es dormir. Luego podrás verlo.
- ¿Me dejarán verlo?
- Sólo si prometes portarte bien- la regañó Neville con cariño mientras le acariciaba el cabello-. Anda, ve a descansar, una vez acabemos con Lily te la llevaremos contigo.
- Gracias- Ginny apretó la mano de la llorosa Hermione y le pidió con un simple gesto que la acompañara a la habitación.
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Ron estaba sentado solo en ese ya tan conocido pasillo, Bill se había ido a la Madriguera a dar las nuevas noticias mientras Hermione ayudaba a Ginny cambiarse y a cuidar a la pequeña Lily que había nacido tan hambrienta como él de pequeño, Molly siempre le había contado que lo primero que hizo al estar en brazos de su madre, fue buscar su pecho y comenzar a succionar con fuerza. Lily era igual que él en ese sentido, quería comer y comer y comer… La había visto en brazos de su mujer, gorgojeando y con los ojitos cerrados. No era como su Hugo que había nacido todo rojo y con la carita arrugada, Lily apenas había nacido colorada y su carita era lisa y suave, como cuando Rose había nacido, era hermosa desde pequeña y ahora lo era aún más. Con Harry deberían hacer algo para cuando comenzaran a ir a Hogwarts, no dejaría por nada del mundo que ni su hija ni su sobrina tuviesen de novio a un mago inculto que solo quisiera aprovecharse de ella, no señor. Con Harry no dejarían que ningún pequeñeje se les acercara a sus princesas, ellos se ocuparían de eso.
Un ruido dentro de la habitación de Harry lo sacó de sus pensamientos, Holly habiéndolo escuchado también se apresuró a entrar y salir a rato con una sonrisa en los labios.
- Harry ha despertado y está desesperado por saber algo de su mujer- Ron rió-. No sabe aún lo que ya sabe- le guiñó un ojo-. ¿Quiere pasar a verlo?
- Usted lo único que quiere es que yo me ocupe de contarle las novedades.
- Trate de que no se altere mucho, sus signos vitales se encuentran en niveles normales, y sabe usted lo exasperante que es- Holly le palmeó el brazo y se dirigió a la habitación contigua para continuar con su trabajo a la vez que disimulaba con pocas ganas una suave risilla.
Ron se puso derecho y caminó hacia la puerta, lo pensó más de dos veces antes de tomar el pomo y girarlo. Sabía lo que le esperaba, o lo sabía en parte. Según Ginny, Harry gozaba de un aspecto bastante decadente, sumado al hecho de que había perdido bastante sangre, intuía que se iba a llevar una no tan grata sorpresa. Pero lo peor sería cuando Harry se enterara de que Ginny había dado a luz, y que él ni se había enterado, se pondría como loco, querría romper todo, gritarles por no haberle avisado, y luego de semejante escándalo querría ver a su mujer y a su pequeña hija, que de seguro estarían encantadas de verlo.
El aspecto de Harry no era tan malo como Ginny le había descrito, bueno de hecho si lo era, pero a Ron no lo sorprendía tanto, lo había visto muy mal, e incluso tal vez peor en aquel año en donde buscaban los Horrocruxes, Ron recordaba especialmente aquella ocasión en donde Harry se había arrojado al fondo de un lago congelado en busca de la espada de Gryffindor, con el relicario de Slytherin puesto, o también el día en donde escaparon de Gringgots, todos quemados y agotados por semejante hazaña.
Pero sea como fuere, Harry se hallaba delgado, pálido como un pergamino, y con unas inmensas ojeras cubriendo los ojos. Estaba acostado en la cama como en una posición inerte, pero al darse cuenta de que él había entrado rápidamente intentó sentarse en la cama, con esfuerzo, claro, pero terminó consiguiéndolo.
- No estás tan mal como pensaba- bromeó Ron golpeando levemente el hombro de su amigo con el puño cerrado, con cariño.
- Ya sabes, hierba mala nunca muere- tosió un poco-. ¿Sabes que hora es?
- De noche, no tengo mi reloj conmigo, me lo dejé olvidado en la cama.
- Que raro de ti en olvidarte algo- suspiró-. ¿Dormí mucho?
- Más de un día- rascó su cabeza.
Harry lo miró sorprendido abriendo levemente los ojos, pero no dijo nada. Había dormido un día entero y él ni siquiera se había dado cuenta.
- ¿Y Ginny en dónde está?
- Está descansando, Harry- Ron evitó mirarlo fingiendo observar como entraba el líquido por la aguja que Harry tenía clavada en el brazo, el pelirrojo tragó fuerte-. Eso debe doler ¿no?
- Poco, ya ni lo siento- Harry miró el objeto que llamaba la atención de su amigo-. ¿Ella está bien?
- Si, está bien- Ron se puso de pie y se acercó a la ventana tapada por las gruesas cortinas-. ¿Quieres que te abra un poco la ventana? El olor a antiséptico es impresionante.
- Sí, ábrela- Harry frunció el ceño pensando en el extraño comportamiento de su amigo-. ¿Pasó algo con Ginny? ¿Quién la sacó de acá?
- No pasó nada malo. Creo que Luna o otra sanadora la sacaron de tu habitación cuando sufriste el ataque. Ella se puso como loca, imagínate que quería estar contigo. Lograron calmarla y la revisaron, estaba bastante alterada.
- Pobrecita, y ella en el estado en el que está.
- Lo sé, por eso vinimos con Hermione e intentamos hacerla descansar, porque a ti te habían sedado y no despertarías en unas cuantas horas, la hicimos comer y beber algo, y la obligamos a descansar un poco en una habitación que improvisó Luna en un consultorio desocupado.
- ¿Está allí ahora?
- Sí, Hermione la está acompañando. También vino Bill pero ahora está en la Madriguera contando las novedades- sonrió.
- Gracias por haberse quedado con Ginny.
- No tienes que decir nada, es mi hermana y la mejor amiga de Hermione, además no olvides que es la mujer de mi mejor amiga- Ron más risueño y con algo más de coraje por notar a Harry de bastante buen humor, se sentó en la silla junto a la cama de Harry.
- ¿Sabes si habló con Neville?
- Sí, han hablado.
- ¿Le ha dicho algo importante?
- Algo me han comentado con Hermione esta tarde cuando la vi, sabes que yo no entiendo nada de esas cosas, así que te convendría hablarlo con ellas.
Harry asintió encontrándose más tranquilo, Ginny estaba bien comida y descansada, tenía una habitación en donde quedarse y ya no tendría que andar preocupado con sus constantes viajes hacia el departamento, sabía que tanto Fred como George cuidarían de ella tanto como él, pero lo inquietaba mucho el esfuerzo que estaba haciendo cuando en pocos días daría a luz.
- Hermione me trajo a Hugo para que lo conociera.
- ¿Has visto que apuesto que es mi hijo?
- Creo que heredó eso de Hermione- Ron le pegó un coscorrón en la cabeza-. ¡Oye! Que soy yo el que está convaleciente- el pelirrojo rió divertido.
- Hermione estaba emocionada por eso- el llanto de un bebé se escuchó a lo lejos, Harry se extrañó, ese no era el piso de los recién nacidos, pero en cambio Ron empalideció como la cera de una vela.
- Que raro que haya niños por aquí a esta hora- se encogió de hombros y notó como su amigo estaba visiblemente nervioso y algo sudado.
- Yo…
- ¿Tienes algo que decirme?- la cabeza de Harry comenzó a maquinar a mil por hora intentando buscar la razón de su repentino nerviosismo, hasta hacía unos momentos él estaba bien, se estaban riendo y todo, pero cuando aquel bebé lloró…
- Yo…
- ¿Hermione está con Hugo?- Ron no dijo nada-. Pensé que lo había dejado con tu madre, pobrecito, no me sorprende que esté llorando cuando está en un lugar así de desconocido. Dile que se lo lleve a dormir.
- No es eso, hay algo que no te dije- Ron buscaba no mirarlo a los ojos, pero debía hacerlo para darle esa noticias.
- ¿Qué sucede?
- Harry, cuando Ginny habló con Neville tuvo que ir al departamento a buscar unos papeles, Hermione y yo estábamos descansando mientras Bill esperaba- miró a Harry el cual le prestaba su más entera atención-; mi hermana no nos quiso despertar ni tampoco ir con Bill, y se fue con Luna a buscarlos. Cuando llegaron y se estaban por volver Ginny se sintió mal.
- ¿Qué?- Harry no daba crédito a sus oídos.
- Se sintió mal y Luna la auxilió, llamó a Neville y ya no la podían trasladar, porque Ginny había comenzado con el trabajo de parto…- Harry estaba con la boca levemente abierta sin ninguna expresión en su rostro.
- ¿Me estás jodiendo?- Harry rió nervioso mientras se acomodaba mejor en la cama-. Es una broma ¿no?
- No, el parto se adelantó, y el llanto que acabas de escuchar es… es de Lily- sonrió-, que de seguro ha de tener hambre porque come como un hipogrifo recién nacido-. Harry no le respondió, pero en cambio se dejó caer en la cama abatido.
- No puede ser…
- Yo que tú me lo creería, y por cierto, felicidades Harry, han hecho a una niña preciosa.
Harry sonrió sin poder creérselo, su hija había nacido, volvía a ser padre… Pero… pero él se encontraba en esa cama sin poder ir a verlas.
- Ayúdame Ron, tengo que estar con ellas…- quitó las sábanas de sus piernas y se puso de lado con los pies colgando de la cama.
- Espera Harry- Ron acudió a su ayuda mientras lo tomaba de los hombros, Harry se hallaba débil y había perdido algo de equilibrio.
- Tengo que ver a Ginny…
- Lo sé hermano, pero déjame ayudarte, te vas a matar contra el suelo, no compliques más las cosas- le pidió Ron mientras lo abrazaba por la cintura dejando que Harry se apoyara en sus hombros.
- Me siento un inútil.
- Cállate- Ron lo ignoró categóricamente-. ¿Estás listo?
- Llévame con ellas, Ron- despacio pero con prisa caminaron hacia la puerta de la habitación, sin embargo en ese momento no pudieron continuar, porque Hermione con el rostro cansado apareció de la nada y miró fulminante a su marido.
- Vuelvan ya a la habitación- les ordenó con la voz calma y sin elevarla.
- Quiero ver a mi mujer y mi hija, Hermione- le rogó Harry intentando convencerla de alguna manera.
- Ya sé que los quieres ver- empujó a Ron con su cuerpo mientras cerraba la puerta de la habitación-. Pero ellas ahora están durmiendo y no es conveniente que las molestes, además no debes andar por los pasillos caminando como si fueras un loco- se dirigió a la cama de Harry y estiró las mantas-. Por si no te has dado cuenta tú también estás delicado, y si te llegas a caer o dañarte, todo el esfuerzo será en vano.
- Lo sé, pero yo…
- Entiendo que quieras ir a verlas, pero ahora no. Tú debes entender que tienes que descansar y dejarlas a ellas también. Ginny ha estado muy nerviosa estos días, eso ya lo sabes, a Ginny puedes engañarla, pero a mi no; y el parto se ha adelantado por eso. Gracias a Merlín no ha pasado nada grave.
- Ya sé pero…
- ¡No hay pero que valga! Piensa en las cosas que han pasado y en lo cansada que está Ginny.
Harry se quedó en silencio y dejó que nuevamente Ron lo guiara hacia la cama, mientras pensaba en lo que le decía Hermione, sabía que su amiga tenía razón, que si hacía algo imprudente las cosas podían resultar peor, pero de solo imaginar a su mujer y a su hija recién nacida a unas pocas habitaciones de distancia, y él estando ahí sin poder ir a verlas, hacía que la sangre le hirviera en sus arterias, y que la impaciencia le carcomiera el cerebro.
- Tienes razón…- Hermione le sonrió mientras lo cubría con la sábana-. Ustedes también deberían descansar.
- Yo me quedaré cuidando de ambos- murmuró el pelirrojo-. Hermione quiero que te vallas a la madriguera y pases la noche con los chicos, yo mañana iré también para allí.
- Pero Ron…
- Los chicos también te necesitan, especialmente Hugo siendo tan pequeño, Rosie ya puede entender- Hermione asintió con los ojos brillantes terminando de acomodar las mantas sobre Harry.
- Como tu digas, Harry.
- Ve Hermione, y saluda a todos de mi parte.
- Sí…- Hermione le acarició el rostro y besó su frente en forma fraternal-. Te quiero mucho, prométeme que estarás bien.
- Te lo prometo- Harry le apretó la mano y la soltó luego, para que ella se despidiera de Ron. Una vez se hubo ido ambos amigos se quedaron solos y en silencio.
- Mañana será un día agitado.
- Cuida de Ginny y de mi hija, Ron.
- No tienes de que preocuparte, hermano- Ron y Harry se sonrieron, había promesas en esas palabras, Ron hasta daría su vida por proteger a su hermana y a sus sobrinos, al igual que Harry.
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Tonks la había ayudado toda la noche, se había quedado dormida cuando Hermione la estaba cuidando, pero ahora era la metamorfomaga la que lo estaba haciendo, y de alguna manera así lo prefería. Hermione hacía apenas dos semanas que había dado a luz y los esfuerzos que estaban haciendo eran enormes, prefería una y mil veces que se quede en la casa cuidando de sus hijos que estando allí con ella haciéndose mala sangre. Pero ahora con la ayuda de Tonks todo era diferente, se había podido bañar bajo la tibia ducha higienizando de esa manera su cuerpo transpirado, se había vestido muy lentamente y ahora estaba mucho más cómoda, habían desayunado juntas y luego la acompañaría hacia el piso de los recién nacidos a ver a su hija, la pequeña había sido llevada allí para hacerle los estudios de rutina, y Luna le aconsejó que fuera ella la que la vaya a buscar, era necesario que comenzara a andar lo antes posible, así la recuperación postparto sería más eficaz.
En ese momento se hallaban en el ascensor, Ginny observaba su reflejo en el espejo algo disgustada por la imagen que le regalaba. Ya no tenía esa barriga enorme que había llevado durante el embarazo, sin embargo su estómago se hallaba hinchado y por experiencia sabía que al menos en un mes volvería a tener la figura a la cual estaba acostumbrada. Primero debía ir dejando que el cuerpo retome el equilibrio hídrico habitual y además caminar unos minutos más cada día. De a poco todo tomaría su lugar.
- Debes estar tranquila Ginny- Tonks la tomó del brazo mientras ascendían en el ascensor-. Lily es un bebé, y ellos saben cuando las madres no se sienten del todo bien.
- Lo sé- le sonrió-. Pero estoy ansiosa, ¿sabes? Parece que Neville al fin ha encontrado una cura.
- ¿Es en serio?- Tonks curvó sus labios en una sonrisa brillante.
- Así parece, y quiero contarle a Harry. Pero ahora estaba durmiendo y no lo quiero molestar…
- Anoche Harry preguntó por ti- rió-. Me lo contó Ron cuando vine, se puso como loco cuando se enteró de que Lily había nacido, pero con Hermione lograron calmarlo y convencerlo de que no te moleste.
- Pobrecito- Ginny se enjuagó los ojos con sus manos, deseaba mostrarle a su marido la preciosa niña que ambos habían creado-. Pero de hoy no pasará, aunque me tenga que arrastrar, yo lo iré a ver.
- Tampoco te debes esforzar…-el ascensor había llegado al piso requerido y ambas mujeres caminaron por el pasillo hasta una habitación con una pared hecha de vidrio en donde se podían ver muchas cunitas con pequeños bebés dentro de ellas. Unas cuantas madres amamantaban a sus hijos mientras otras les cantaban y hablaban. Ginny sonrió mientras entraba junto a Tonks, Luna estaba en una esquina ayudando a una de las sanadoras a abrigar a unos bebés con unos cuantos gorros de lana y medias bien abrigadas.
- Luna…
- Ginny- la rubia se giró y la abrazó con suavidad-. No te das una idea de lo enamoradas que nos tiene tu hija a todos aquí.
- Es que es muy linda, se parece a Harry.
- No te pude dar las gracias por lo que has hecho, por haberle puesto mi nombre y nombrarme como madrina- Ginny le apretó la mano.
- Era lo menos que podía hacer por ti luego de todo lo que me ayudaste en estos últimos meses, además Lily Luna suena muy lindo.
- ¡Divino!- rió-. Ahora Lily está siendo revisada por un sanador, en nada de tiempo te la traen. Pero no estés tanto de pie, siéntate a esperarla. Ah, y hola Tonks.
- Hola Luna- la metamorfomaga se mofo divertida, aquella loca despistada nunca cambiaría.
La vista de Tonks se posó en todas las pequeñas cunitas, en como al frente de cada una un cartel de diferente color, rosa o celeste según el sexo del recién nacido, llevaba el nombre del niño. Una de las madres que estaba de espalda a ellas se inclinaba sobre una de las camas y dejaba a una pequeñita bebé bastante colorada, el cabello castaño que adornaba su cabeza era abundante y la ropita rosada era simplemente adorable. La madre de la pequeña estaba vestida con un largo camisón blanco y cubría sus brazos con una simple bata gris. Sin embargo lo que más le llamó la atención a Tonks fue su cabello, estaba segura de haberlo visto en algún lado, con esa tonalidad y ese corte.
Y cuando al fin se dio cuenta, las piezas cayeron como pesadas pesas en su cabeza. La conocía, la había visto más de una vez en el Ministerio de la Magia cuando ella aún trabajaba, hacía de eso poco más de un año, casi año y medio. Era una chica perspicaz y muy inteligente lo que le valió para ascender enormemente de puestos hasta llegar al cuartel de aurores, lo último que había sabido de ella no era nada bueno, y verla en ese momento allí no traería ningún momento placentero.
Ginny a su lado aún hablaba con Luna, pero cuando la rubia se fue, al igual que Tonks, la imagen de esa mujer le llamó la atención. Tonks pudo sentir como Ginny a su lado se tensaba y como se tocaba el vientre en signo de dolor. La mujer de cabellos oscuros al sentirse observada levantó la vista, y al igual que ellas, también las reconoció; un rubor encendido le llenó la cara de color e inmediatamente bajó la vista a la pequeña que al parecer se había quedado dormida.
- ¿Qué hace ella aquí?- gimió Ginny tomándose con fuerza del brazo de Tonks.
- No pierdas la calma- le susurró su amiga tomándole la mano y apretándosela con suavidad.
La mujer de cabello oscuro con la decisión perfilada en su rostro comenzó a caminar hacia ellas, el sonrojo de sus mejillas aún continuaba presente pero sin embargo no se iba a detener, estaba absolutamente segura de querer hablar con Ginny. Una vez estuvo enfrente sonrió levemente, sonrisa que Ginny no devolvió, realmente en esos momentos no tenía ningún animo de encontrarse con esa maldita mujer, menos en la situación en la que estaban. Cuando Ágatha Lohan, la mujer por la que se había peleado con Harry hacía tanto tiempo, Ginny sintió como la furia burbujeaba en sus venas.
- Hola…- Ni Ginny ni Tonks respondieron-. Es una sorpresa encontrarlas acá- a la pelirroja se le revolvió el estómago al recordar esa voz tan familiar, esa voz que con sus palabras dichas la había hecho llorar tanto.
- También nos sorprende- Tonks abrazó el brazo de Ginny en forma protectora.
- Pues hemos sido padres con mi pareja.
- Te felicito, un niño siempre es bienvenido al mundo- Tonks tiró de la mano de Ginny para hacerla entrar en una de las oficinas-. Pero si nos disculpas nosotras también tenemos cosas que hacer aquí.
- Esperen- la mujer tomó el brazo de Ginny haciendo que la pelirroja lo retirara con brusquedad-. Yo… yo quisiera poder hablar contigo.
- Yo no tengo nada que escuchar de ti- respondió Ginny con la voz más impersonal que encontró.
- Ye tengo que decirte muchas cosas- la soltó al ver la mirada enfurecida de la mujer.
- Si vienes con la misma cantaleta de siempre…
- No, no.
- Tienes que saber que no te voy a creer, ya me has hecho mucho daño, a mi y a mi familia.
- Lo sé, y lo siento, pero debes saber la verdad…
- Yo sé la verdad- Ginny se soltó del agarre de Tonks y enfrentó a la mujer-. Sé que todo fue una mentira, lamento haberme tardado tanto en darme cuenta.
- Siento mucho todo lo que les hice, no tengo excusa, todo este tiempo viví con ese peso…
- No me interesan tus palabras- miró a Tonks-. Vámonos.
- Espera- la mujer volvió a tomar el brazo de Ginny tirando esta vez más fuerte.
- ¡No me toques!
- ¡Debes escucharme!- exclamó con voz histérica-. Yo no quise, yo solamente quería hacer mi trabajo. Pero me hicieron una oferta que no pude rechazar.
- ¿Qué dices?- Ginny la miró a los ojos con sorpresa.
- Que me pagaron por hacerte creer que Harry te engañaba.
- Pero… ¿por qué?- Ginny estaba desconcertada.
- Por publicidad, por ventas- la voz se le quebró-. Sé que hice mal, luego cuando vi todo el daño que había causado me di cuenta. Cuando casi pierdo al padre de mi hija.
- Eres…
- Lo sé, soy un asco, no entiendo como él aún me sigue amando…
- ¿Quién te pagó?
- Entiende que necesitaba el dinero, me estaban por echar de mi casa por las deudas que tenía, con el dinero que me dieron pude pagarlas y después de vender comprar algo nuevo. Volver a empezar, hacer la familia que siempre quise junto a las personas que amabas.
- ¿No pensaste nunca en todo el daño que hiciste?
- Siempre, al ver las revistas en donde la separación de ustedes ocupaba la primera plana, me quise morir. Cuando apareció mi nombre y mi foto fue peor, mi marido se enteró y casi lo pierdo a él también. La casa que había comprado- sonrió con tristeza-. Al final no fue así, me estafaron y perdí todo lo que había ganado. Mi casa original, mi novio, todo…- las lágrimas surcaban sus mejillas enrojecidas ahora por el llanto.
- ¿Quién te pagó?- repitió Ginny sin importarle el dolor de la mujer, al fin y al cabo les había hecho mucho daño a ella y a toda su familia, por su culpa habían vivido muchos meses separados y por su culpa se había perdido todo el tiempo de estar con Harry, mientras él enfermaba más y más cada día.
- Fue de Corazón de Bruja.
- ¿Qué reportero?- Ginny cerró los ojos al escuchar esa pregunta de Tonks, un viejo dejá vú la acometió y se le vino a la mente la imagen de una mujer con las uñas larguísimas, con el cabello rubio y una pluma a su lado escribiendo sola.
- Rita Skeeter- Ginny maldijo entre dientes a esa mujer-. Yo lo siento…
- No esperes…- la pelirroja estaba conmocionada al descubrir de esa forma la verdad-. No esperes que te perdone, te agradezco porque al fin sé lo que de verdad pasó, pero el daño que sufrimos…
- Lo sé y lo siento. No espero que me perdonen, porque sé que no lo harán. Sólo debían saberlo, yo ya he pagado por ello- sonrió con tristeza mientras se limpiaba las lágrimas del rostro-. Espero que Harry se recupere, ya sabes, con Rita Skeeter se está al tanto de todo- Ginny asintió y sin esperar a saludarla se metió junto con Tonks en una de las oficinas de aquel lugar, en donde Luna las esperaba con la pequeña Lily en sus brazos.
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Harry estaba radiante, su hija era una pequeña y diminuta versión de la mujer que tenía a su lado, la cual le acariciaba el cabello con ternura mientras él no se cansaba de observar a la muñequita tan chiquita que dormía en sus brazos. Harry no podía creer que hubiese alguien que con apenas nacer, tuviese tanto poder en sus manos, y eso que él se había considerado un ser extraño por llevar una responsabilidad tan grande teniendo apenas un año, pero su hija lo sobrepasaba, ella era su vida, las chances de verla crecer, de envejecer junto a Ginny, de acompañarla a King's Croos.
- ¿Tú crees que funcionará?- preguntó Harry en voz alta.
- A esta altura no sé que creer…- Harry le sonrió y besó su mejilla.
- Eres adorable cuando me cuidas.
- Y tú lo eres siempre- Ginny pasó el brazo por la espalda de Harry acercándose a él-. Solamente hay que esperar una semana o dos hasta que los medicamentos supresores te hagan efecto, y una vez estés listo, procederán a la intervención.
- ¿Cómo me dijiste que se llamaban?
- Células Madre, el doctor Hudgens, el que siempre acompañó a Neville en la investigación, será el encargado de todo, nuestro amigo lo ayudará- suspiró observando como Lily movía sus manitos a modo de reclamo.
- Sabes que te amo ¿no?
- Claro que lo sé, tontito- Ginny lo besó en los labios y acarició el rostro masculino con parsimonia.
- ¿Has ido a la Madriguera?
- No, pero seguramente esta tarde mamá me traerá a los niños para que los vea, Hermione me dijo que James está entretenido con Teddy, ya sabes todo lo que lo quiere, pero Sirius es el que más extraña, llora por las noches y pregunta por ambos.
- Se pondrá feliz cuando te vea.
- Hablaré con Neville, ojalá los niños te puedan visitar a ti también. No hagas eso Harry.
- ¿Por qué?- Harry quitó la mano de la barriga de su esposa con cara de arrepentido.
- Estoy como una vaca, todavía nada ha vuelto a su lugar- Ginny puso una mano en su vientre y lo fulminó con la mirada.
- Eres la madre más sexy que conozco- Ginny le sonrió-. Sabes que no te mentiría, además vas a quedar tan buena como lo has hecho después de tener a nuestros dos hijos, con Lily no será diferente.
- Bobo- Ginny le sacó la lengua-. Dame a Lily que tiene hambre- la pequeña había despertado y estaba haciendo ruiditos que Ginny reconocía como señales de que estaba hambrienta.
- Las tienes enormes…
- Cállate Harry.
Aquella dos semanas pasaron en un abrir y cerrar de ojos, a Harry lo habían aislado por completo de toda persona, Ginny hacía casi cinco días que no lo veía frente a frente, la supresión de su sistema inmunológico lo dejaba expuesto a un montón de enfermedades y eso era algo que los medimagos temían; sin embargo era algo necesario para que el metabolismo de Harry recibiera las células madre sin ningún tipo de rechazo, que su cuerpo las reconociera como algo propio.
Lily Luna ya tenía el alta al igual que Ginny, la cual no pasaba tanto tiempo en el hospital, su pequeña niña requería de muchos cuidados maternales, pero esa noche había decidido pasarla en el hospital, junto a Hermione y a su hermano Ron. Molly, Tonks y sus cuñadas se encargarían de cuidar a toda la descendencia Weasley, mientras ellos aguardaban las noticias que cambiarían para siempre sus vidas.
Neville y el doctor Hugdengs se hallaban en la habitación de Harry ultimando todos los detalles de la intervención que se llevaría a cabo en esa madrugada, ya se lo habían dicho a Ginny, y la angustia reunida a la esperanza le carcomían la poca paciencia que tenía en esos momentos. Aquella era la última oportunidad, Harry era compatible con la sangre del cordón umbilical de Lily, sin embargo había que aguardar setenta y dos horas después de la intervención para ver reaccionar al cuerpo, de eso dependía el éxito de la intervención.
En ese instante la puerta de la habitación se abrió con un ruido sordo, y una camilla con sábanas blancas salió siendo empujada por Neville, Harry se hallaba allí recostado de lado, con la espalda expuesta cubierta simplemente por el pálido género. Las obres verdes de Harry se encontraron con la mirada de Ginny y se sonrieron. La mujer caminó débilmente hacia su marido y con lágrimas en los ojos le acunó el rostro mientras lo besaba en los labios regalándole una caricia húmeda y anhelante.
- Te amo Harry, vive por nosotros- susurró Ginny inclinada hacia él.
- Nunca te olvides de todo lo que siento por ti- la mujer asintió-. Te amo, a ti y a nuestros hijos- Ginny buscó la mano del hombre y se la apretó con fuerza. Neville empujó de la camilla y Ginny vio como Harry nuevamente se volvía a perder detrás de unas puertas.
Una mano en su cintura le dio apoyo, Ron la acariciaba con cariño mientras sus mejillas húmedas le sonreían con afecto. Hermione sollozaba en su pecho, y Ginny sintió un escalosfrío al sentir que ya las cartas estaban tiradas, sólo quedaba encomendarse al cielo y esperar.
Harry mientras tanto, observaba como una luz blanca y cegadora pendía del techo de aquella fría habitación, la anestesia que le habían dado en su cuarto había surtido efecto, ya no sentía nada en su espalda, era como si no la tuviera. Neville tomó su brazo y lo miró a los ojos, Harry entendía lo que le daba a entender, haría todo lo que pudiera. Una aguja atravesó su carne y se clavó con suavidad en una de sus venas, vio como su amigo inyectaba en una bolsa de suero, un líquido transparente; después de eso nuevamente cerró los ojos dejando que la somnolencia se ocupara de su cuerpo, lo dormirían y despertaría en la cama calentita de su habitación en San Mungo.
Antes de caer en el sueño pesado abrió los ojos, el rostro de Ginny vino a su mente, junto a sus hijos y a la pequeña luz que la vida les había regalado.
- Sálvame la vida- susurró sin sentir nada, esperando despertar sabiendo que la pesadilla había llegado a su fin.
Sé que parece increíble que esté actualizando tan seguido, pero es por las ganas que tengo de publicar el final, solamente queda uno más, y después el epílogo.
Ya desde ahora voy dando las gracias por la enorme aceptación que tuvo esta historia, a las personas que me siguieron del principio hasta ahora, a los que se sumaron en el camino y los que la abandonaron con el tiempo, a los que leen y dejan sus comentarios, a los que no lo hacen pero leen igual, y a todos los que siempre me escriben instandome a continuar publicando. Al principio tuve mucho miedo por la trama de la historia, si la acepatarían o no, si gustaría o no. Hoy me siento satisfecha, he conocido a muchas personas lindas gracias a esto, y espero continuar en contacto por medio de la otra historia larga que publico.
Tal vez el final de este capítulo parezca precipitado, pero decidí no dilatarlo más, así como ha quedado me gustó, espero que a ustedes también.
Mil perdones por no haber respondido los reviews del capítulo anterior, miro los mails casi siempre los fines de semana, la universidad consume todo mi tiempo de los días normales, pero esta vez, aprovechando los días libres que tengo, me pondré con todo a ello.
Un beso muy pero muy grande, y nos vemos en el próximo, que es el casi final.
Jor.
