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Capítulo 21: La pareja real (I)

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Las mujeres no dijeron nada acerca de los documentos que encontraron. Se reservaron la oportunidad de hablar con el rey, pues desconocían cómo iba a reaccionar él y la muchacha. Por otra parte Gobber examinó los documentos y concordó lo que eran fidedignos.

-Recuerdo este papeleo como si lo hubiera firmado ayer. Stoick arregló esto antes de morir, sólo falta el sello del consejo, pero tenía la rúbrica del antiguo rey, así que es completamente válido. Esos muchachos están comprometidos.

-¿Y qué es lo que diremos? –preguntó Gylda, sin saber cómo ocultar su emoción. -¡Habrá una boda real!

Valka se recargó contra la pared. –No podemos garantizarlo, pues eso depende si ellos quieren…

-Por favor, son tan obvios. Ellos claro que se quieren, que se aman y que tendrán hermosos hijos príncipes y princesas de Berk. –exasperó Gylda, deseando planear la boda.

-Cómo eres. –se quejó la reina madre.

-Creo que Valka tiene razón, hay que hablarlo con los chicos. Si ellos deciden mantener en pie el tratado Berk-Burglar será su decisión, no olvidemos que ahora ellos son los reyes de las respectivas islas y pueden tomar decisiones sobre ella. –mencionó el de una mano.

La castaña resopló, Gobber asintió y Gylda se quejó por la emoción truncada de una boda real.

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Esas semanas habían sido de mucho trabajo. Tras la coronación todo había tenido otro enfoque.

Hiccup y Astrid pasaban menos tiempo juntos, el primero debido a todos los deberes que conlleva la corona y la segunda, por sus propios intereses con Bog Burglar, pero eso no evitaba que los tiempos de las cenas o las preguntas que surgían con base a la ayuda en Berk los dedicaran para hablar y pasar un tiempo juntos.

Por otro lado, el rey sentía un vacío creciente dentro de sí mismo debido a la próxima partida de Berk.

-¿Y cómo va el financiamiento para reconstruir Bog Burglar? –se aventuró Heather mientras afilaban las hachas con las que entrenaron minutos atrás.

La rubia resopló frustrada.

-Hablé con mi tío Finn y con el concejo que queda de la isla, me dicen que la opción más viable es buscar una alianza con una isla.

-¿Qué hay de Berk? –preguntó curiosa.

-No puedo pedir algo así a la isla. –comentó ruborizada.

-¿Por qué no? Gracias a ti es que Hiccup regresó. Estoy segura que él querrá ayudarte. –mencionó con obviedad.

Astrid miró el cielo, en busca de respuestas. –Me temo que esto es pedir demasiado.

-¿Pues cuánto es el monto estimado? –preguntó sin entender bien.

Hofferson se puso de pie, recogió sus cosas y se dispuso a marcharse. –El concejo dice que debo casarme con un jarl, jefe o rey que pueda compartir la corona matrimonial para que así recontruya la isla. Si le pido esto a Berk, Hiccup tendría que casarse conmigo… si lo hace perdería la posibilidad de encontrar otra alianza que fuera benéfica para su isla. Bog Burglar no puede ser un ancla que cuelgue del cuello de Berk. Él también tiene que buscar el crecimiento de tu isla.

Heather quedó atónica por lo que escuchó, ni tiempo le dio de procesar.

-¿Has considerado algunas propuestas?

La hija de Bertha asintió, no muy convencida. –La isla de los Magmalos está interesada.

-¡NO! ¡Ellos eran aliados de Drago! –recordó que ellos invadieron Berserk con ayuda del tío de Hiccup.

-¡Es la opción más viable! Además su hijo ya me había propuesto una alianza desde hace años, antes de venir a Berk.

-Amiga, piénsalo bien, no puedes tomar una decisión así tan a la ligera.

-Yo haré lo que considere conveniente para mi isla; yo soy la única opción.

Molesta, Astrid se marchó de nuevo a la fortaleza en compañía de su fiel Nadder.

Por su parte, Heather no se quedó conforme. –Debo decirle a Hiccup.

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El rey de Berk se enteró de la situación de Bog Burglar, no por Heather, sino por sus propios sentidos. Él escuchó la plática de las muchachas detrás de unos arbustos cuando fue a buscar a sus amigas.

No permitiría que Astrid cometiera un error tan grande como el de casarse con alguien tan malo como los magmalos.

No, jamás.

Su lady ocupaba solvencia económica para reabrir las minas de oro y reconstruir su isla, y él la ayudaría.

-Le daré la ayuda que quiere, amigo. –le dijo a su dragón. –Ella no puede perder la herencia de la isla, pero tampoco puede incrementarla sin casarse.

Así que en su mente apareció la solución perfecta: le propondría matrimonio, y la dote que le daría a ella según las costumbres de Bog Burglar sería la ayuda para reconstruir la isla, después de que se hubiera hecho todo lo necesario, le daría la libertad a Astrid de deshacer el compromiso si ella así lo decidía.

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Notas de la autora:

Creo que no cuenta como una actualización completa jeje. Es más un pequeño drabble, pero en un par de días subo la continuación, lo que pasó es que según yo ya estaba el capítulo, pero ahora lo releí y nomás no me gustó nada.

Lo arreglaré y cambiaré lo necesario.

Gracias por leer!

**Amai do**

-Escribe con el corazón-

Publicado: 29 de mayo de 2019 (mi cumpleaños, por cierto)