Capitulo 21

"Malas noticias"

Camino nerviosa por el tramo que me conduce hacia el lugar que Matías y yo acordamos como punto de encuentro en el bosque cuando éramos niños. Solo nosotros sabemos, ni siquiera nuestros padres tienen idea y eso lo aplaudo, porque ese lugar es nuestro espacio de escape.

Sin embargo esta vez no me siento del todo cómoda viniendo aquí. Y no se trata porque mi tía me haya advertido de que caminara con prudencia; sino por el hecho de que no tengo ni la más mínima idea de lo que mi amigo me vaya a decir y ciertamente eso me pone de los nervios, en especial si tomo en cuenta como hemos estado estos últimos días.

Siguiendo mi camino, el cual conozco de memoria; por fin llego al lugar y me sorprendo al no verlo allí. Decido tomarme un respiro y sentarme en el suelo, aspirando lentamente para sentir el aire puro entrar por mis fosas nasales e inundar mis pulmones con la naturaleza. Cierro mis ojos y escucho atenta a cada movimiento que se realiza en esta pequeña parte del bosque. ¡Cómo extrañaba estar aquí! Todo a mi alrededor es tan fresco que me hacen olvidar mis pensamientos, dejándome por un momento la mente en blanco. Con razón a mi madre le encanta venir aquí. Ella está en lo cierto al decir que este es un lugar de escape completo.

Sigo con los ojos cerrados y sonrío levemente al escuchar el canto de los sinsajos que de seguro están en los árboles cercanos a mí. Me dejo llevar por la melodía y recuerdo las veces que venía al bosque con mi madre, esas ocasiones en donde ella me enseñaba a usar el arco y entonaba una corta melodía de cuatro notas que hacía que los sinsajos armaran una de las más hermosas obras.

Me dejo llevar por ese recuerdo lentamente y me alejo de mi alrededor por un instante… hasta que siento que ya no estoy sola.

Abro los ojos y volteo hacia atrás para recibir a Matías de pie, observando hacia arriba, donde las aves se inmutan con su presencia.

- Pensé que llegarías primero que yo.

- Estuve dando una vuelta antes de venir - responde sin mirarme aún.

- Ah… bueno, ya me tienes - me levanto poco a poco -. Ya estaba extrañando venir aquí - digo emocionada. Sin embargo no obtengo respuesta de su parte.

Comienzo a impacientarme y más por el hecho de no saber exactamente el motivo por el que él me citó. ¿Será que quiere comentarme algo importante sin ser interrumpido? ¿O solo quería pasar un rato aquí como en los viejos tiempos?

Sinceramente prefiero votar por la segunda opción.

- ¿Y bien? ¿Necesitas hablar de algo? - no sé por qué, pero me siento algo incómoda. Recuerdo la pelea que tuvimos en su casa y en la forma en que nos retamos. No quiero estar distante con él, pero aún así no puedo dejar de pensar en que él no hablará sobre lo bonito del paisaje.

Espero a que Matías tome un respiro profundo y sin mirarme aún, habla con voz áspera.

- Es sobre tu madre.

De todas las cosas que me pude imaginar, en ningún momento se me pasó por la cabeza que él me fuera a decir eso.

- ¿Qué… qué pasó? - espero nerviosa a lo que vaya a decir.

- Los guardias del distrito han conseguido pistas y tienen sospechas de que lo que le sucedió… lo que pasó exactamente no fue un accidente laboral.

- ¡Espera un momento! ¿Has dicho que tienen sospechas? - un miedo me recorre por la espalda.

- Si… - una expresión en su rostro me da a entender que no es lo único que va a decir.

- Hay algo más, ¿cierto? - Matías posa la mirada en mí y su entrecejo fruncido me advierte de más -. Habla por favor, no tengo toda la tarde para estar aquí…

- Tengo la ligera impresión de que tal vez el culpable esté más cerca de todos nosotros.

- ¿Qué dices? - me quedo asombrada y el escalofrío de mi espalda, ahora baja hasta mis piernas.

- Eli, a lo mejor será mucho más efectivo pensar en alguien que esté ligado con algo que tus padres hicieron…

- Espera un momento - interrumpo -. Todo esto es muy… fuerte de asimilar aún - respiro hondo -. Me estás diciendo que lo que le pasó a mi madre no fue un accidente y la verdad, cuando supe me pareció algo extraño porque ella suele tener buenos reflejos como para que un frasco de gas se le caiga de la mesa - en eso estaba pensando durante la noche y tuve el presentimiento de que tal vez, solo quizás esa no haya sido la historia completa - ¿Y después dices que el culpable puede estar cerca?

- ¿Acaso estoy jugando?

- No, pero… es que no me esperé esto.

Sé muy bien que Matías no se guarda las cosas para él solo y que cuando las comenta, no suele ser el más sutil al hacerlo; por lo que no debería impresionarme. Pero esta vez no estamos hablando de un típico mal día de escuela, si no de mi mamá.

- ¿Y cómo sabes tú eso? ¿Cómo estás tan seguro?

- Salí temprano de clases y fui a entregarle unas cosas a mi padre en la alcaldía, cuando escuche a dos personas hablar sobre el tema - dice con semblante serio.

- ¿Dos personas? ¿Le vistes la cara?

- No… solo la espalda de una - por como endurece su mandíbula, sé que algo le molesta o le incomoda. Él sabe más pero no me quiere decir -. Sé lo que estás pensando - comenta y me sobresalta por tanta seguridad.

- Se trata de mi madre Matías. No sabes lo inquieta que estaba porque me citaste aquí y… sinceramente no se me pasó por la cabeza que tu vinieras a decirme que intentaron asesinar a mi madre y de paso te dignas a callar algo que sabes - comienzo a enojarme - ¿Cómo pretendes que me sienta ahora?

- Te estoy diciendo la verdad Elizabeth, no pude verle la cara a ninguno; pero era una mujer, eso es seguro.

- ¿Mujer? ¿Y qué más dijo?

- Dejo que el oficial entrara a la oficina del alcalde y ella se quedó en la recepción no muy contenta que se diga.

- Eso no prueba nada.

- Lo sé Eli - responde impaciente - pero no es normal que alguien se moleste porque hayan descubierto lo que se hizo en realidad. Además no es común que ese tipo de cosas sucedan en este distrito, sobre todo con tu madre - dice ya un poco alterado y me sostiene de los hombros -. Recuerda quién es.

- Yo sé quién es Matías - me sacudo sus manos de mí -. No hace falta que me lo recuerdes.

- Entonces escúchame bien - se coloca frente a mí nuevamente y me mira fijamente a los ojos -. No miento al decir que hay personas que todavía no están conformes con lo que hicieron. Aún pasado los años, el resentimiento queda, ¿comprendes? No se me hace extraño que en cualquier instante quieran…

- ¿Vengarse? - pregunto ya asustada.

- Quién sabe - suaviza su entrecejo -. Hay muchos que quedaron marcados… nuestras familias son las que más han llevado el peso.

Matías tiene toda la razón, nuestras familias han tenido todos estos años después de la rebelión el peso de ser los que libraron a Panem de la opresión y al mismo tiempo, los que se llevaron más vidas en el intento. Está claro, la guerra siempre es así. Sin embargo han podido vivir tranquilamente o relativamente, contando con los innumerables programas especiales en televisión y las entrevistas que siempre les han querido hacer.

Pero una cosa es cierta; no todo ha sido miel sobre hojuelas y mi hermano y yo hemos sido partícipes de eso. Algunas ocasiones en que hemos sido visitados por guardias que han supervisado la aldea, porque yo los he visto; por más que mis padres se esmeren en ignorarlo. Y también las veces en que han recibido llamadas directas del Capitolio por parte del personal de la presidenta, o hasta por ella misma. Sin contar ese día en que vimos a esos guardias merodear el bosque y encontrar a mi hermano.

En eso siento un pequeño escalofrío que me eriza la piel. Nunca volvimos a saber sobre ello, pero igualmente me asuste al no conocer el por qué de su presencia en ese lugar alejado del distrito y su deseo en ubicar una base cuando ya se tenía una cerca de la pradera que da paso al bosque.

Sé que ya mis pensamientos se han ido a otra parte que no se trata sobre lo sucedido a mi madre; pero pensándolo mejor, no creo que si de ser un intento de asesinato, unos psicópatas o asesinos en serie estén implicados… porque hasta los más tontos saben que mi familia es una de las más protegidas por el gobierno y solo un gusto por ver cuerpos sin vida en un sitio cualquiera les cobraría mucho, incluso su propia muerte.

Entonces, ¿qué es lo que me está tratando de decir Matías? Y eso es a lo que voy. Quizás el que quiso ver a mi madre muerta no fue un aficionado a los asesinatos, si no alguien experimentado y listo, o hasta de ser posible, enviado para cumplir un propósito impuesto. Ver a Katniss fuera de este plano y borrar su imagen, una muy pesada.

Mis manos comienzan a temblar y mi corazón late con fuerza al comprender el trasfondo de esto.

- ¿Eli? - la voz de Matías me regresa a la realidad de nuevo y solo sé que con él podré contar.

- Hay que buscar pistas.

- ¿Qué dices? - sus ojos perplejos se clavan en mí.

- Si lo que dices es cierto, entonces no deben estar lejos…

- Eli, ¿te estás escuchando? - me toma de los brazos -. Esto no es un juego de ser detectives. Es algo serio. Las autoridades ya están trabajando en ello; yo solo quise informarte.

Mis ganas de buscar respuestas no se ahogan aún con sus palabras.

- Maty, se trata de mi familia.

- Y yo hablo de ti - responde ya más exasperado. Su mirada intensa me dice que habla enserio.

- Yo no importo ahora. Es mi mamá.

- Claro que importas Eli. Todos ustedes importan… pero tú… - respira hondo y trata de calmarse -. Comprende que no es tan difícil adivinar, que de suceder cualquier cosa a tus padres, tú y tu hermano se verán también implicados. Capta eso por favor.

- No tienes por qué preocuparte tanto por mí. Al cabo, no soy la fuerte en mi familia. Y no me contradigas en eso - le reto apuntándole con el dedo.

- No sabes el efecto que tienes en los demás - habla para si mismo sonriendo de medio lado.

- Habla fuerte, sabes que odio que murmures cuando te hablo - comienzo a enojarme, aunque más es frustración.

- Escúchame Eli. No miento, ni mucho menos intento burlarme cuando te digo que eres importante.

- Por fa…

- Calla - me silencia colocando su dedo sobre mis labios -. Así que no voy a aceptar escuchar que quieres ir hacia esas personas. No ahora que tu madre se recupera y tu padre no está en el distrito - me sujeta de los hombros de nuevo como hacen con los niños para que presten atención -. No quiero que te suceda nada y por eso deseo que estés atenta a lo que te rodea. Piénsalo bien, si lo hicieron con ella, o más bien trataron…

- Pero…

- Si tuvieron esas intenciones, entonces puede que lleguen a pensar en ti o en tu hermano como el siguiente - estas últimas palabras me dejan atónita y muy asustada, porque lo que dice puede llegar a pasar… ¿O no?

Pero algo más siento que intenta transmitirme Matías. Algo más que la difícil manera de hacerme entrar en razón. Algo más que explicarme el peso que llevo como hija de Katniss y Peeta Mellark. Es algo más allá de eso y lo noto en su mirada.

Empiezo a ponerme nerviosa por su cercanía y escucho todo a mi alrededor más lejano de lo normal. Es común que estemos los dos solos en el bosque y hasta cómodo, porque hemos pasado días estupendos aquí. Pero ahora se nota algo diferente en su trato, uno que un hermano no suele tener.

- Descuida, yo sé como manejarme y a… mantenerme al margen.

- No lo creo - ríe.

- ¿Cómo que no?

- ¿No te has visto en un espejo? - pregunta incrédulo y burlón -. Tienes una personalidad que junta un gran porciento de tu madre… además que en ocasiones suelen fruncir su ceño al mismo tiempo y por la misma situación - ríe ya más alto.

- No me parece gracioso, además no me parezco a ella… ella es mucho mejor que yo - siempre lo he reconocido. Ella es mucho mejor que yo y eso no me entristece… aunque en ocasiones desearía ser ella.

- Igualmente desearía que no te metieras en problemas - frunce su ceño -. Y hablaremos luego sobre lo que pasó ayer - de repente siento que algo pesado cae sobre mí. ¿En qué momento llegó a cambiar la conversación?

- ¿Perdón? estamos tratando algo importante. No veo el por qué sacas a relucir eso - me pongo más nerviosa, pero sobre todo por recordar claramente como Logan me callaba con un beso.

No sé que me pasa y no entiendo por qué solo a mí me suceden estas cosas. Matías está enojado porque me fui a casa de Logan, aún cuando me dijo que no; cosa que obviamente no le haría caso porque él no tiene derecho a estar diciéndome o imponiéndome con quien estar o no.

- No entiendo como puedes decir eso - digo indignada -. Cuéntame, ¿este encuentro también fue para hablarme sobre eso? ¿Sobre por qué me fui con él?

- Eli comprende que ese tipo de personas hay que saberlas tratar; pero esta vez con… indiferencia.

- ¿Indiferencia? ¿Eso es todo lo que dices? - me río, pero es más para ahogar una queja.

- ¿Te parece divertido? Porque déjame decirte que a mí no - responde ya un poco alterado -. Te dije que anduvieras con cuidado y mira donde terminas; en la casa de él.

- Espera un segundo - me zafo de su agarre -. No comprendo cuanta amargura hacia el tema - un recuerdo de la casa de Logan viene a mi mente -. Te dije que estamos haciendo un…

- No me importa que trabajo o no harán - dice más serio de lo normal -. Si no… - en eso la carpeta amarilla de su cajón se presenta en mis manos y el apellido de mi padre marcado allí en una de las hojas. Entonces una idea loca se va formando en mi cabeza. ¿Será que él sabrá? ¿Tendrá conocimiento sobre lo que pasó? O… no, eso debo desecharlo, ¿o no?

"Mellark"

Veo esas letras escritas con su letra y mi corazón se acelera más. Logan no puede llegar a ser parte de… no, ¿qué te pasa Elizabeth? Tu solo tienes que… muy bien, ¿debo hacerle caso a Matías de quedarme con los brazos cruzados? ¿O mejor descubro primero que trae guardado allí?

- ¡Eli!

- Debo irme.

- ¿A dónde?

- A mi casa, ¿dónde más? Además no tengo por qué decirte a donde voy y con quién - me zafo nuevamente de su agarre hacia mí -. Ahí te respondo sobre lo de ayer - tomo mi mochila y me dirijo al sendero.

- Te la das de lista - me paro en seco -. Sabes que me preocupo por ti, ¿acaso no te importa? - me volteo hacia él de nuevo.

- Lo sé y me agrada poder contar contigo, pero… necesito hacer mis cosas sin que tu estés ahí siempre. Somos amigos, no mellizos siameses.

- Amigos… - repite en voz baja.

- Si, amigos. Así que por favor espero que comprendas.

Nos quedamos de pie uno frente al otro, sin decir nada. Creo que ya todo está dicho.

- Te agradezco mucho que me dijeras lo de mi madre y…

- Sabes que estaré para apoyarte.

- Y no sabes lo mucho que agradezco eso - concuerdo -. Y si, tienes razón en lo de no meterme en problemas. Ya muchos tengo ya - sonrío -. Estaré atenta y cuidaré mis pasos, al igual que los de mi hermano.

- Me tranquiliza escuchar eso.

- Entonces está dicho. Me mantendré al margen - cruzo mis dedos detrás de mi espalda y miento ya al decirle eso. Sé que no me quedaré tranquila hasta saber lo que se trae entre manos Logan Matthews y qué relación tendrá con mi familia. Y si Matías dice que lo sucedido a mi madre fue planeado por una persona que desea algo más… entonces estoy segura que Logan puede tener una idea sobre eso -. Gracias - digo con plena sinceridad y con un impulso fuera de mí, voy hacia él y lo abrazo.

Debo decir que Matías no suele ser esa persona que le guste el contacto físico; de hecho, siempre he dicho que saco eso de Haymitch. Pero esta vez es diferente y lo demuestra, ya que me atrae más a él, como si no quisiera dejarme ir, tal cual hizo mi padre cuando se marchó al Capitolio.

- Eh… creo que…

- Si, claro - se separa de mí rápidamente y sonríe nervioso, cosa que no paso desapercibido.

- Vamos a casa, no quiero dejar más tiempo a mi madre y a mi tía solas.

- De acuerdo, te acompaño.

Una sonrisa nerviosa se refleja en su rostro y me quedo con la duda de saber en que piensa, porque estoy segura que algo pasa por su cabeza ahora, y no precisamente sobre el tema que estuvimos hablando. Uno más… ¿personal? Puedo decir.

Al caminar siento su mirada detrás de mí y aunque trato de ignorarla no puedo, porque el contacto de su abrazo sigue allí, aunque trate de concentrarme más en otro asunto.

Pov Peeta

Repito cada palabra que me dijo Gale y trato con mucha fuerza de pensar que a pesar de todo, mi familia y yo podamos seguir viviendo tranquilamente como lo hemos hecho hasta ahora. La mala noticia es que por más que lo intento no puedo, porque la amenaza sigue latente.

- ¿Cuándo creen ustedes que suceda eso?

- No lo sabemos - dice con pesar - es por eso que te advierto de una vez, para que estés atento. Lo más probable es que se estén preparando para unas pocas semanas, o quizás días.

- ¿Días? ¿Es que tenían pensado decirnos un día antes o qué? Te recuerdo que no hablo solamente por mi familia, sino por la de Haymitch. Ellos también entran en el paquete -poco a poco voy sintiendo como mis manos comienzan a temblar desmesuradamente.

- Lo sé - responde serio -. Pero yo en este momento no soy quien da las órdenes para ello - sigo el recorrido de su mirada y noto que de quien me habla es de la presidenta.

- Entiendo - respiro profundo y lo esquivo para entrar a trompicones a la oficina.

Escucho que Gale me llama, pero yo no le hago caso. Estoy molesto.

La presidenta acaba de terminar su llamada telefónica y ahora se encuentra leyendo unos documentos desde su escritorio.

- Presidenta necesito hablar con usted.

- ¿Señor Mellark? ¿Qué le trae por aquí? - pregunta asombrada -. Discúlpeme, pero esas no son maneras para…

- Lo siento, pero necesito un aerodeslizador para regresar a casa ahora.

- ¿Ahora? - levanta una ceja y me examina el rostro, para luego sonreír de medio lado y apoyar sus brazos del escritorio -. Lo siento, pero ahora no están disponibles para civiles. Tendrá que esperar. Además, si no lo recuerda, usted se encuentra aquí para trabajar en…

- Lo sé - interrumpo -, pero tendrá que buscar a otro encargado. En este momento necesito volver a mi distrito.

Hablo con firmeza y hago contacto visual con ella sin la menor intención de retirarla para que vea que hablo con la verdad. Con las personas con poder hay que aprender a tratarlas… y la presidenta no se queda atrás.

- ¿Sucedió algo? ¿Por qué tanta urgencia? Si se puede saber - cruza los brazos sobre su pecho recostándose del espaldar de la silla.

- Hubo un incidente - no sé por qué tengo la idea de no decirle concretamente lo que le sucedió a Katniss -. Mi familia me necesita… y creo que está al tanto de eso - le reto.

No permitiré que me oculte una situación como esta y pretenda mantenerme aquí aislado en una cocina para no saber nada. Confío en Gale y sé que me podrá ayudar, pero en este asunto su ayuda no es suficiente.

- Es muy intuitivo señor Mellark. Muy intuitivo debo decir - presiona un botón al lado izquierdo de su escrito y escucho como la doble puerta se cierran -. Pero lamento decirle que por ahora no podré ayudarlo - me tiemblan más las manos.

- ¿Hasta qué momento pretendía mantener en secreto la información sobre la protección de los vencedores? - digo con la mejor serenidad posible. Aunque me cuesta.

Sin embargo ella tarda un momento en responder y pretendo que está tratando de buscar la manera de evadirme.

- Lo siento, pero ese es un tema muy delicado que se está tratando con la mayor discreción posible para evitar que se produzca un inconveniente.

- ¿Inconveniente? - siento que Gale me sostiene del hombro, pero yo de un ágil movimiento me zafo.

- Veo que es igual que su señora esposa y demás familiares. Siempre buscando una respuesta - veo que dirige rápidamente su mirada hacia donde está Gale, regresándola luego a mí.

- ¿Qué es lo que sucede con el Distrito 13? ¿Qué es lo que quieren y por qué nos tienen que evacuar de nuestro de distrito?

La presidenta suspira y se relaja cerrando sus ojos por un instante -. Han habido ciertos altercados estos últimos meses - habla sin abrir aún los ojos - y los dirigentes de dicho distrito han lanzado amenazas de no querer ningún vínculo con el Capitolio, a menos de que se haga justicia y se recuperen unos documentos que se dejaron luego de la segunda rebelión - ahora sus ojos me inspeccionan minuciosamente y sé que algo más sucede.

- Ellos nunca estarán conformes con lo que tienen - siento un rencor muy grande y solo el enojo y la preocupación lo superan.

- Lo mismo digo señor Mellark - se levanta de su silla - y por eso he mandado personal riguroso para resguardar la seguridad de su familia, la familia Abernathy; al igual que a los demás distritos donde aún viven los vencedores

- ¿Qué quieren de nosotros? - ya el enojo es más marcado.

- Pensé que entendía muy bien el mensaje. La señora Paylor se lo dejo muy en claro la primera vez que conversó con usted, con su esposa y el señor Abernathy - cambia su expresión a una más dura.

En eso recuerdo perfectamente lo que nos informó Paylor esa vez; en donde nos explicaba lo que sucedía en el trece y lo que poco a poco se especulaba. Ahora lamentablemente se está cumpliendo, muy a mi pesar.

- ¿Y los demás vencedores? ¿Finnick, Johanna?

- Ellos ya han sido custodiados, en especial al señor Odair y familia. Serán trasladados luego - camina rodeando el escritorio hacia mí.

- ¿Y Beetee? Wiress también… Chaff.

- Peeta… creo que… hay algo importante que decirte - escucho a Gale afligido y eso me parece extraño y al mismo tiempo me coloca más atento y nervioso.

- Beetee ha sido localizado, pero… - Miller se nota menos afligida que Gale, peor aún así me impacienta.

- Pero qué…

- Peeta - Gale pide mi atención - Wiress… ella falleció hace unas pocas semanas.

Me quedo helado ante la noticia. ¿Wiress muerta? Ella solo era tres años mayor que Haymitch y a pesar de su condición del habla, siempre podría sacar una sonrisa con algo que le hiciera sentir mejor.

- No… ¿Cuándo? ¿Qué sucedió? - mis manos no dejan de temblar y ahora más que antes.

- Sucedió en su casa. La encontraron muerta en la habitación principal… - fija su vista hacia la ventana -. He enviado autoridades especiales para proteger al tercer distrito y es por eso que Beetee ha sido trasladado al Distirto 2, por ahora.

- ¿Qué investigaron?

Tanto ella, como Gale suspiran con pesar y tengo el presentimiento que es muy malo.

- ¡Hablen! - la emoción la tengo a flor de piel y trato de no derramar lágrimas ahora.

- Los guardias han estado investigando el caso y se quedó en…

- En que fue un asesinato - levanto la cabeza y los miro a los dos para buscar un indicio de equivocación. ¿Asesinada?

- No puede ser… ella… ella no puede estar muerta - sigo sin creerlo -. Seguro usted sabe más sobre el caso, ¿no es así? ¿Quién es el culpable? - cierro mis puños con fuerza y temo a que no me pueda controlar luego. Respiro profundo para relajarme.

- No dejaron un rastro muy visible, pero el alcalde del distrito nos reportó algunos incidentes esa misma semana - relata Miller ya frente a mí -. Ella no fue vista por tres días seguidos. Beetee fue quien la encontró.

Respiro profundo nuevamente.

- ¿Qué sospechan?

- Peeta no sabemos a ciencia cierta, pero… tememos a que el Distrito 3 no estuvo con gran vigilancia. Algunos habitantes ni han tenido el gusto de pasar por allí. De hecho, quienes se dirigen hacia la aldea son solamente Beetee y lo era Wiress - comprendo algo rápidamente.

- ¿Está diciendo que ellos han…?

- ¿Amenazados y vigilados? Son nuestras sospechas.

Si lo que dice la presidenta es cierto, y las evidencias lo comprueban; entonces eso quiere decir que debo estar más que atento con Katniss y mis hijos. De tan solo pensar que le pongan un dedo encima, soy capaz de cualquier cosa.

- Peeta calma.

- ¡No puedo Gale! Sabes que esto es fuerte para mí. Tu no la llegaste a conocer como yo - comienzo a sentir un dolor en mis sienes y lamento haberle gritado.

- Cierto - contesta un poco afligido -. No se pudo hacer nada. Ahora lo importante es que estén seguros.

Escucho las palabras lejanas y la emoción me alberga, porque aunque no llegamos a compartir como lo hago con Finnick y su familia; le tengo mucho cariño. Nuestro canario.

- Necesito volver - fijo la mirada al suelo nuevamente y cierro mis ojos fuertemente.

- ¿Peeta?

- Lo siento Gale. Necesito regresar pronto.

- Me temo que no podrá ser pronto.

- ¿Disculpe? - sale mi voz amenazadora y de inmediato me preocupo porque estos síntomas que tengo son previos a un coletazo de las crisis que sufrí luego de regresar al Distrito 12.

- Como le dije, los aerodeslizadores no están disponibles ahora para civiles - rodea el escritorio y se sienta en su silla -. Tendrá que esperar.

- ¡No puedo esperar! Katniss sufrió un accidente en su laboratorio y con lo que me acaba de decir, temo a que hayan querido asesinarla.

- Lo sé… algo muy lamentable y extraño.

- Espere… ¿Ha dicho que sabe?

- Soy la presidenta, sé todo lo que sucede en los distritos, incluyendo a sus personalidades - se cruza de brazos otra vez. En eso siento nuevamente la mano de Gale que me retiene.

Mis ojos me arden y mi corazón late con mucha fuerza, juntando la tristeza y la rabia. Debo volver y estar con ellos. Katniss me necesita y yo a ella; no permitiré que le pase nada… pero aquí retenido no podré.

- Tengo que volver. Por favor - aunque mi voz no sonó muy amable.

- Lo siento, pero si necesita regresar tendrá que esperar hasta el sábado en la mañana.

- ¿El sábado?

- Es eso o…

- ¿Habrá otra opción señora? - pregunta Gale igual de serio.

- Me temo que no - responde sin emoción alguna en su rostro.

- De acuerdo - asiento con la cabeza y doy media vuelta para salir rápido de ese lugar.

- ¡Señor Mellark!

No le hago caso y camino lo más rápido que puedo. Estoy enojado y temo a que un coletazo de mis crisis regrese.

Respiro profundo y sin mirar atrás salgo de la casa presidencial esperando encontrar la manera de regresar antes del sábado al distrito; superar la lamentable noticia de la muerte de Wiress e idear la forma de buscar un indicio de lo sucedido con Katniss.

Lo que más temo es que mis ideas sean realidad.

Pov Elizabeth

Llego a casa temerosa de lo que me dijo Matías hace un rato. ¿Por qué querrían hacerle eso? ¿Qué ganarían? Ella es una figura pública, aunque evite estar frente a las cámaras; pero igualmente sigue siendo un nombre que conoce todo el país por lo que hizo hace ya un tiempo. Entonces, ¿será por eso que quisieron sacarla del mapa? ¿Tendrán la necesidad de revertir todo lo que se logró y comenzar con borrar el nombre de Katniss Everdeen del paso?

Es una reflexión dura para mí y tiemblo del solo pensarlo.

La casa está en silencio y eso se lo atribuyo a que mi hermano no se encuentra, ya que suele ser muy ruidoso. Sin embargo esa paz no durará mucho, debido a que debe estar por llegar de la panadería junto con mi abuelo.

Subo a mi habitación y me siento frente a mi escritorio para relajarme un poco. Miro hacia la ventana y trato de alejar esas ideas en donde seguro me producirán una jaqueca. Mi madre está en casa y a salvo. Mi padre regresará pronto a cuidarla y estaremos atentos a cualquier cosa. Nada le pasará. Nada.

Tomo mi mochila del piso y la abro para sacar el ensayo de historia. No planeo reunirme con Logan para terminarlo. Él me dio a entender que podría hacer lo que quisiera, así que eso haré. Coloco las hojas en la tabla del escritorio y comienzo a leer cada palabra que allí ha escrito y me maravillo en cada párrafo. La verdad no esperé encontrarme con algo así y sonrío por la ironía del asunto, ya que tenía pensado escribir casi lo mismo, pero con la diferencia de que trataría de ser más discreta, cosa que él no ha sido para nada.

Por venir del Distrito 2, el último distrito de Panem en rebelarse, pensarías que todavía tendrían una idea de lo que el último distrito quería o, en un porcentaje menor, estarían dudosos aún aquellas personas que vivieron desde mucho antes de la segunda rebelión; por lo que me hizo crear un estereotipo de su persona y de sus ideales.

Pero me he equivocado.

En su lugar encuentro palabras que describen tal cual como fueron esas personas que viven en aquel distrito, añadiendo opiniones sobre su política de gobierno, lo cual es lo que más me ha impactado, ya que no deja nada censurado y hasta tuvo la idea de ridiculizar a los que actualmente se encuentran frente al poder de dicho lugar.

- Esto si que está bueno - río por el prejuicio que cree de él y ahora comparto muchas cosas al leer sus pensamientos plasmados en estas simples hojas de papel.

Sin embargo siento que algo falta, una cosa que le provoque al profesor caerse de espaldas de la silla. Algo que le dé que hablar. Así que busco la llave del tercer cajón de mi escritorio y al abrirlo saco el álbum que conseguí en el ático; ese en donde mi madre describió a cada uno de los tributos de los juegos a los que estuvo y a los vencedores que participaron en el tercer Vasallaje. Voy a esa sección y leo por encima alguna de las características que ella describió y al ver el dibujo de cada uno, trabajo realizado por mi padre; tengo una mejor idea y me siento feliz de tener esto en mis manos.

Escucho que tocan a la puerta y permito que pasen. Mi madre se asoma en ella y un clic suena en mi cabeza. Ella me puede ayudar.

- No escuché cuando llegaste.

- Disculpa por no saludarte, pero vi que estabas dormida. No quise despertarte.

- Descuida, la próxima vez lo haces. Ya he dormido suficiente.

Tomo con fuerza el libro entre mis manos y veo como mi mamá fija su mirada en el objeto. Ella parpadea sorprendida, pero luego asiente para sí misma y sonríe de medio lado.

- ¿No te molesta que…?

- No hay problema. De hecho me agrada que lo tengas - sin duda esa ha sido una respuesta que no esperaba.

- En ese caso… - le hago señas para que se acerque y ella sin vacilar lo hace y se sienta en el banco junto a mi cama.

- A ver - suspira - ¿Qué has leído hasta ahora?

- Primero tengo que decirte que escribiste genial. Cada palabra hace como si los tuviera frente a mí - paso hoja por hoja -. Me encanta y me da mucha curiosidad.

- Sabía que eso haría - ríe -. Lo hice para plasmar esos sentimientos que me reprimían. Siempre soñaba con cada uno de ellos y era como si mi mente me jugara una trampa; una que podría hacerme caer, pero luego me di cuenta que tenía que desahogarme, dejar que salieran de mi cabeza - noto un poco de nostalgia en su mirada y de inmediato sé que recordar eso le afecta.

- Entonces escribiste esto - le entrego el libro.

- Exacto - concuerda ya sonriendo -. Y tu padre fue de mucha ayuda. No suelo ser buena dibujante.

- ¿De quién habré sacado eso? - las dos reímos en coro y hasta que me quedo sin aire, me relajo y espero a que ella termine de hojear el libro - ¿Mamá?

- ¿Uh? - responde sin levantar la mirada de las páginas.

- ¿Cómo fueron Finnick, Johanna y los demás que estuvieron contigo en el Distrito 13? - ella se detiene justo en la página donde describió a Wiress, una vencedora del Distrito 3. Espero un poco mientras ella ve con la mirada perdida hacia algún punto del suelo, hasta que por último suspira y posa sus ojos en mí.

- Fueron los que me salvaron - dice sonriendo -. Definitivamente así fue.

Medito bien sus palabras y estoy segura que muchos relatos tendrá, pero sobre todo, recuerdos que hasta ahora ha guardado en su memoria.

- Si no es mucho atrevimiento, me gustaría escribir sobre ellos en mi ensayo de historia. Pensaba que si querías… bueno, tal vez me podrías ayudar - me siento apenada, pero es por el simple hecho de hacerla revivir cada momento vivido en ese distrito.

Por los hechos que sucedieron, seguro no fueron del todo buenos.

- Claro, si quieres. No quiero obligarte…

- Me gustaría - responde con total sinceridad en su voz y eso me emociona.

- ¿De verdad?

- Si. Creo que es una muy buena idea - sonríe y da tres palmaditas a su lado para que me siente.

- Gracias.

Y así duramos lo que fue de tarde ahí. Ella relatándome con lujos y detalles cada persona que estuvo de su lado y los que no también. Solo que estos últimos no les dio tanto énfasis y eso no me importo. Un rato después llego mi hermano junto con mi abuelo y luego nos trasladamos a la sala de estar en donde ella siguió con su relato mientras yo iba a anotando las ideas más importantes y varios detalles de los sucesos.

Me sorprendió cuando toco el tema de una tal Allyson Brent, quien para mi sorpresa resultó ser la hija de Alma Coin. Mi madre no dio muchos detalles sobre esa chica, pero si su mirada oscureció cuando la nombró y eso me bastó con saber que con ella no fue fácil y mejor lo dejábamos así.

Ya al final de la tarde, mi abuelo cocinaba la cena, mi abuela llegaba de su guardia en el hospital y se sentó junto a mi madre y mi hermano, quienes me acompañaban en mi última práctica con el piano antes de mi audición de mañana. Estoy nerviosa, pero ansiosa al mismo tiempo.

En la noche Effie se apareció en la casa junto con Haymitch, pero sin Matías. Sentí una pequeña decepción, pero luego atribuí su ausencia porque seguro estaba cansado o se encontraba ocupado con los trabajos de la escuela; cosa que dudo, pero… mejor lo dejo allí.

Después de la cena, Haymitch también me ayudo diciéndome desde su perspectiva la personalidad de las personas que trabajaron con ellos en el Distrito 13. Reí con algunas ocurrencias de su parte, como por ejemplo: la vez que descubrió a mi mamá en la habitación de mi padre y como él intentaba inútilmente de ocultarla.

- Las hormonas adolescentes suelen ser muy potentes a veces - comentó, ganándose luego un puñetazo en su brazo por parte de mi madre.

Mis abuelos no dejaban de conversar y relataban sus vivencias en la adolescencia. Pero lo que más risa me dio fue ver como Haymitch se burlaba de los compañeros de escuela de mi abuelo y decía los apodos que tenía de cada uno de ellos: "Los rubios ricachones".

A pesar de la noticia que recibí por parte de Matías esta tarde y por las cosas que tengo en mente ahora; pude pasar un rato agradable y ya para cuando estábamos solos, todas las ideas que tenía y las anotaciones que escribí mientras escucha los cuentos, las fui plasmando en el ensayo y pude terminarlo en altas horas de la noche.

Al día siguiente desperté con más ánimos, lo cual no sé si son por la emoción de la audición de esta tarde, o por lo que sucedió el día anterior cuando mi madre pudo abrirse a sus pensamientos y mostrarme esos aspectos que hasta ayer no tenía ni idea.

Cuando me encuentro con Ava, ella me cuenta muy ansiosa y emocionada sobre los últimos detalles de su fiesta y demás cosas que, como su mejor amiga tenía que cumplir.

- No voy a bailar eso - reclamo.

- Por favor Eli, solo tienes que seguir el ritmo y los pasos te saldrán - explica -. Ven yo te enseñaré - se levanta de su asiento y me toma de la mano, para luego dar vueltas con una canción tarareada por ella.

- Aquí no Ava, basta ya - ella sigue.

- Que importa, tu solo sígueme - da varias vueltas, hasta que nos tropezamos con alguien detrás de nosotras.

- Lo siento - me volteo y veo a Logan allí, sereno, sin ninguna pizca de enojo.

- Buenos días jóvenes - entra la profesora de matemáticas y me siento rápidamente en mi lugar, dándome cuenta al instante como Logan intentaba reprimir una risa.

Toda la mañana no hable con él, ni tampoco a la hora del almuerzo. Mejor así. Me concentré y me enfoqué en mi audición que sería en pocas horas.

- Me tiemblan los dedos.

- Quédate tranquila, respira profundo y ya verás que saldrá excelente - dice ella mientras camina a mi alrededor.

- Ava no ayudas si tu estás nerviosa también.

- Sabes que me importas… además que no dejo de pensar en lo de mañana y…

- Ya, entiendo - dejo de hacerle caso y visualizo a la puerta de salida para ver cuando aparezca mi hermano -. Se está tardando, le dije que no se quedara hablando.

- Sabes como son los chicos. Nunca siguen instrucciones.

- Si, ya me doy cuenta - regreso la vista a la puerta y rezo para que salga de una vez. El tiempo es oro y necesito prepararme.

Pero no me preparo para lo que viene luego.

- ¿Eli? - volteo a un lado y encuentro a Logan, con sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón y mirada seria.

- Hey - es lo único que se me viene a la cabeza.

Cuento hasta tres para no alterarme.

- ¿Será que puedo hablar contigo… a solas? - ve de reojo a Ava y sé que no es conveniente que ella sepa lo sucedido.

- Oye, ella es mi amiga y nosotras no nos ocultamos nada - recrimina ella.

- Tranquila Ava, ya regreso.

- Entonces seré quien reciba a tu hermano de nuevo - afirma recelosa.

- Solo por hoy nada más - ella me fulmina con la mirada y sé que me espera un interrogatorio luego. Pero aún sigo creyendo que ella no debería saber.

Me separo de ella y sigo a Logan hasta que terminamos muy cerca del árbol en el cual lo encontré el otro día. Pasamos unos segundos en silencio y ya me arrepiento de haberle hecho caso.

- ¿Qué me tienes que decir? - no esperaba esto, pero trato de mantenerme serena.

- Solo… solo quería decirte que no fue apropiado lo que sucedió - responde mirando hacia la lejanía -. Fue estúpido y no volverá a pasar. Lo prometo.

Me quedo sin habla. ¿Acaso se está disculpando?

- Yo… eh… si, no fue apropiado - me cruzo de brazos; pero luego él posa su mirada sobre mí e imita mi gesto. Alzando una ceja y me da a entender sin palabras que no es el único que debe decir algo.

En eso recuerdo lo que me dijo Matías el día anterior con lo referente a mi madre y que debería estar atenta a cualquier cosa. Y Logan tiene algo que me interesa saber y que, por su confesión, debería estar alejada. Sin embargo no puedo.

Es así como decido jugar sucio y pretender ser más calmada e intentar acercarme más a él para encontrar así la manera de enterarme que es lo que quiere con este distrito y, sobre todo, qué quiere conmigo.

- Yo también tengo que disculparme. No fue educado que entrara a tu habitación de esa forma y revisar tus cajones - descanso mi entrecejo -. No volverá a pasar - Logan me escrudiña con la mirada, pero al final se da por vencido -. Fue algo tonto y…

- Sé que quieres saber sobre…

- Ya déjalo así - insisto -. Mejor déjalo así - esta vez a él le cuesta creerme, pero solo puedo decir que si lo hace es un completo idiota; y si no, entonces está actuando para hacerme creer otra cosa -. Debo irme ya.

- Lo sé. A tu audición.

- ¿Cómo...? como sea - comienzo a alejarme.

- Suerte - dice en voz alta y me detengo en seco. Al voltearme veo que me sonríe, a su manera, pero lo hace. No lo entiendo, ¿me odia o no?

- Gracias - estoy confundida, me trata bien un día y al otro me odia. Ahora puedo decir que es bipolar.

- Que te diviertas en la fiesta - dice con sinceridad y se da vuelta para irse por su camino. Pero yo lo atajo rápidamente.

- ¿No vas? - ¡Por Dios! ¿Qué me pasa?

- No - responde dudoso.

- Pero… habíamos… - alza una ceja curioso y sé que estoy metiendo la pata -. No, olvídalo.

Camino rápido por la acera y al llegar al patio delantero de la escuela veo allí a Ava y a mi hermano, quien demuestra por su cara que no le apetece el tema de conversación de mi amiga

- ¡Gracias al cielo llegas! - me abraza y tira de mí para salir.

De ahí vamos directo al auditorio del Edificio de Justicia en donde se realizará la audición para la Escuela de Arte y Música del Capitolio. Veo allí en la cola de espera a Effie, a mi madre y a mi tía. Sé que no podrán entrar conmigo, pero solo verlas aquí me dan fuerzas.

- Ya sabes querida, una gran sonrisa cuando entres, cuando estés tocando y no te olvides de saludar con educación…

- Effie descuida, ella ya está al tanto de eso - le corta mi mamá y le agradezco inmensamente.

- Llegas en el momento justo, ya llamarán a los chicos de tu edad - dice mi tía ya muy emocionada.

Y efectivamente, a los cinco minutos ya estoy entrando al auditorio, para luego anotarme y esperar a que me llamen para audicionar.

Mis manos me tiemblan y sé que no es buena señal, ya que las necesito relajadas para tocar bien. Respiro profundo varias veces y cierro los ojos para concentrarme. Ojala mi padre estuviera aquí conmigo, él sabe como mantenerme tranquila en momentos tensos.

- Elizabeth Mellark - me llaman del parlante y me pongo erguida para caminar hacia la puerta.

En el trayecto siento las miradas de los demás chicos y escucho sus murmullos; pero no les hago caso y con una sonrisa, levanto el mentón y entro a la sala.

Muy iluminada esta, pero en el escenario, en donde ya puedo ver un hermoso piano de cola muy similar al que tengo en casa. El jurado me ve sorprendido cuando entro y sé lo que piensan; pero nuevamente hago oídos sordos a ello.

- Buenas tardes, mi nombre es Elizabeth Mellark - hablo en voz alta y segura. Veo como uno del jurado apoya sus codos de la mesa y se inclina hacia adelante para ver mejor. Eso me pone un poco nerviosa -. Respira - digo para mi misma y después de pasado los diez segundos de concentración, comienzo a tocar.

Anuncio el nombre de cada una y a continuación me sumerjo en las teclas. Somos solo el piano y yo. Pero de inmediato escucho la voz de Logan en mi cabeza deseándome suerte y tengo la necesidad de cerrar con fuerza los ojos para concentrarme. Solo para escuchar esta vez la voz de Matías y ahora si maldigo internamente por querer interrumpirme.

Sin embargo logro terminar exitosamente y como me dijo Effie, voy al centro del escenario y hago una pequeña reverencia y sonrío. Así salgo airosa del recinto y deseando tener buenos resultados.

Afuera se encuentran mis acompañantes y al verme mi madre me abraza con fuerza, dándome un beso en la frente y sonriendo muy feliz, como me gusta.

- ¿Cómo estuvo?

- Muy bien, debo decir. Espero que todo salga mucho mejor.

- Y así será querida. ¡Hay que celebrar! - por hoy la euforia de Effie se me pega y me dejo llevar por sus palabras, mientras que mi tía Prim y mi hermano ríen por las ocurrencias de Trinket.

Pasamos cerca de la entrada principal del edificio y al doblar la esquina me llevo una sorpresa.

- Señora Mellark, que bueno verla de nuevo - la madre de Logan se materializa frente a nosotros y el ánimo se va esfumando poco a poco.

- Señora Matthews, igualmente - la voz de mi madre se escucha tensa y presiento que no le agrada verla del todo.

- ¿Qué hacen por aquí? - pregunta ya curiosa.

- Vinimos con la familia para acompañar a mi hija a… algo - sé que no está cómoda y por eso no dijo exactamente a lo que vine. Se lo agradecí.

- ¿Su hija? - la mira extrañada y luego dirige la mirada hacia mí. Una señal de reconocimiento cruza por sus ojos y de repente tengo una mala punzada -. Oh Elizabeth, me alegra verte de nuevo - trago en seco y miro nerviosa a mi madre de reojo. Ella no sabe que la conocí y menos que fue estando yo en su casa, más específicamente en la habitación de su hijo.

- Igual señora - como deseo ir huyendo de aquí.

- ¿Se conocen? - mi madre se posiciona delante de mí y por su reacción sé que está confundida y no muy contenta.

- Si, ella estuvo el miércoles a mi casa junto a mi hijo.

Ahora sí quiero correr.


Ya Matías y Eli saben que lo sucedido con Katniss fué más que un accidente, por lo que queda de ellos estar atentos a cualquier indicio de peligro. Peeta y Gale también están al tanto. Lamentando la muerte de Wiress (si, fué algo malo :( me gusta mucho ese personaje), puede que les sirva de base para tener una idea de lo que desean con los vencedores...

¿Qué opinan ustedes?

Lamento mi tardanza, pero la semana pasada estuve sin internet por un problema en la conexión y de broma podía conectarme del celular (no agarra muy buena señal que se diga :/ ). También estuve muy ocupada en el trabajo y las noches solo las tomaba para comer, bañarme y dormir xD de verdad disculpen, sé que estaban esperando, así que a partir de hoy me voy a proponer no tardar más.

Espero les haya gustado y también espero contar con sus comentarios y sugerencias ;) me sirven de mucho!

Besos.

Milet7393: Disculpa la tardanza, de verdad trataré de ser más constante. Me alegra que te haya gustado el capitulo y sí, se verá más romance *-* Besos!

Ady Mellark87: Jajajaj sabía que no te gustaría el beso que Logan le dio a Eli xD pero descuida que ella tendrá mucho en que pensar y créeme que Logan todavía sigue estando lejos para ella… veremos que pasa luego :D y debo decirte que vas por buen camino jejeje tienes buen ojo… Saludos!

Guest: Gracias! Me alegro que te guste el fic de verdad disculpa por la tardanza, pero esta vez se me escapó de mis manos y créeme que siempre pienso en publicar rápido, pero ahora que estoy trabajando, la inspiración no llega tan rápido como antes espero que disfrutes el nuevo capitulo. Besos.