BUENO, DESPUÉS DE VARIOS DÍAS DE ESPERA POR AQUÍ TIENEN EL EPÍLOGO DE LA HISTORIA, NO LO PUBLIQUÉ ANTES DE MI VIAJE COMO HUBIERA QUERIDO PORQUE EL FINAL NO ME TERMINABA DE CUADRAR, PERO ESPERO QUE ASÍ COMO LO DEJÉ SEA DEL AGRADO DE USTEDES Y LO DISFRUTEN MUCHO.
CAPÍTULO 20
EPÍLOGO
Samuel Foster intentó con todas sus fuerzas mantenerse lo más consciente que podía, sabía que su final estaba llegando y deseaba decir su última voluntad y hacer todo lo posible para que ésta se cumpliera.
De camino al hospital, por unos instantes perdió la conciencia pero luego de unos minutos volvió en sí.
Cuando fue admitido en la sala de emergencia y las enfermeras y galenos se disponían a trabajar sobre su malherido cuerpo él, reuniendo todas sus fuerzas, logró sujetar las manos de uno de ellos, antes de que éste se separara de él y continuara dando instrucciones.
El médico entendiendo erróneamente que el hombre estaba asustado por su situación intentó calmarlo, aunque con el estado en el que él se encontraba, el doctor sabía que poco podían hacer ya por él.
-Soy el Dr. Peter Stevens, ya tenemos la situación controlada, tiene que calmarse y permitirnos trabajar para que usted pueda recuperarse – le dijo.
Samuel negó.
-Sé… - intentó decir, pero se sentía muy débil, así que inspirando tan profundamente como pudo, haciendo caso omiso al dolor que sentía, lo volvió a intentar – sé que voy a morir.
Stevens negó, intentando calmarlo.
-Haremos todo lo que esté en nuestras manos para salvarlo – intentó ser lo más sincero que debía ser en esos casos – pero necesito que me suelte para que pueda hacer mi trabajo.
Samuel volvió a negar afianzando más, tanto como sus fuerzas le daban, el brazo del galeno.
-Escuche… – le suplicó, el doctor asintió – todo lo que hice en mi vida… fueron cosas malas… horrorosas… - empezó a decir Samuel, intentando expresar todo lo que quería, mientras el resto del personal médico trabajaba sobre su cuerpo – hice mucho daño… y aunque quizá sea más un castigo que una salvación para otras personas… - continuó – quiero donar mis órganos.
Stevens comprendió por fin la importancia del tiempo que le estaba dedicando a aquel hombre al escucharlo.
-¿Está seguro? Esa es una decisión difícil de tomar, tal vez sus familiares no estén de acuerdo – le aclaró, tal como era su trabajo.
-Estoy solo… no tengo a nadie – le dijo Samuel, mientras una lágrima rodaba por sus ojos, era la primera vez que lloraba después de muchos años, específicamente desde la muerte de sus padres – solo quiero pedir algo.
-Dígame, lo escuchó – el médico le apretó la mano que aún tenía sobre su brazo sujetándole.
-En Seattle… – empezó a explicar – en el Virginia Mason Medical Center… hay una chica… que necesita urgente… un tras…trasplante de hígado… soy compatible con ella – le informó, logrando que el doctor entendiera de inmediato.
-¿Usted quiere que, si se da el caso, ella sea la receptora del órgano? – preguntó. Samuel asintió.
-Su nombre es… Bree Connor… ella… por favor… a ella… - empezó a decir apretando más y más el brazo del médico – júrelo… júrelo… - rogó.
-Está bien, así se hará, se lo juro, ahora por favor tranquilícese – le instó para inmediatamente empezar a trabajar sobre aquel hombre.
El corazón de Samuel Foster empezó a latir rápidamente, su respiración empezó a ser más irregular; lo conectaron enseguida a las máquinas para controlar, lo intubaron.
Sam miró por última vez hacia la luz que se reflectaba en el techo y su último pensamiento fue para aquella hermosa chica de cabellos caobas que se había robado su corazón.
Nunca hubiera sido digno de ella, digno de ganarse su afecto y al contarle todo la verdad incluso había perdido la oportunidad de ser digno de su confianza siquiera, pero a pesar de todo sintió que había obrado bien, que lo último que quería hacer en esa vida era algo bueno para los demás y si en manos de él estaba, pues ayudaría a que alguien más tuviera otra oportunidad de vida… alguien como la hermana de James.
Y con esa premisa Samuel Foster cerró sus ojos para nunca más volverlos a abrir.
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Edward fue sacado de lugar a la fuerza por dos enfermeros, no quería dejar a su mujer ahí, él quería estar con ella así sea viendo como los doctores y enfermeras la traían de vuelta a la vida, porque Bella tenía que vivir, era lo único en que pensaba.
Los demás allí presentes al ver el estado en el que él había sido sacado del área y el dolor que denotaban su rostro no tuvieron que preguntar qué era lo que había pasado, lo dedujeron al instante.
Las hermanas de Bella se acercaron a él con el dolor pintando en sus ojos y las lágrimas surcando sus rostros. Edward estaba que fuera de sí, como ido.
-Ella… yo estaba…. y las máquinas empezaron a sonar… - murmuraba no viendo a nadie en particular, sin hilar mucho sus pensamientos – y su corazón se detuvo… me sacaron de ahí… yo quería estar con ella…
Tanya cayó de rodillas, el dolor que sentía la doblegaba, no quería que su hermanita muriera, la quería con ellos, quería que viera crecer a sus hijos, que fuera feliz, tan feliz como se merecía serlo; Garrett que no se había separado mucho de ella la abrazó de inmediato, sintiendo el mismo dolor, ya que para él sus cuñadas eran como sus propias hermanas.
Rosalie buscó apoyo en la pared a la vez que en algún lugar su cerebro sentía y registraba los brazos de Emmett rodeándola, ambos clamaban a Dios porque aquello fuera un sueño y se despertaran ya.
Alice por su parte abrazó fuertemente a Edward que difícilmente registró ese hecho aunque inconscientemente lo correspondió, ambos llorando amargamente y tal como hacían los demás, pidiendo y suplicando a Dios porque la persona que tanto querían y amaban siguiera con ellos.
Jasper se aproximó a Alice para sostenerla cuando ésta se separó de Edward.
Seth abrazó a su padre cuando lo vio desmoronarse también.
Los rostros de todos estaban surcados por lágrimas que no cesaban, más sin embargo tenían esperanzas, porque Bella era una guerrera, ella lucharía por su vida.
Pasados unos minutos, cuando aún esperaban que alguien saliera a informarles lo que había pasado, tres hombres desconocidos para la mayoría de los allí presentes se les acercaron, específicamente a Edward.
-Señor Cullen – llamó Harry Clearwater, cuando se percató de que él no reparaba en su presencia. Edward después de unos instantes lo miró – Mi nombre es Harry Clearwater, FBI – se presentó mostrando su placa.
Emmett, Jasper y Garrett se acercaron a él.
-¿Qué sucede? – inquirió Emmett, cuando su hermano no lo hizo y es que a Edward poco o nada le importaba lo demás, solo quería que alguien saliera de la maldita sala y les dijeran que su Bella estaba bien, porque así tenía que ser.
-Ellos son los agentes Vans y Brocks, también del FBI, lamentamos tener que hacer esto en este preciso momento, cuando están pasando por una situación tan penosa, pero tenemos que hablar con usted o ustedes – dijo.
Edward dirigió una mirada entre severa y desolada al hombre que hablaba.
-Cualquier cosa puede esperar, que no entiende que mi mujer está luchando por su vida – replicó molesto por la presencia de ellos.
Antes de que Clearwater pudiera contestar, otro hombre, al que definitivamente sí que conocían, se hizo presente.
-Señor Cullen – dijo James.
-¿Qué haces aquí? – Preguntó Edward – creí que estarías en casa cuidando a mis hijos y asegurándote que nadie les haga nada – se aproximó a él claramente molesto, pero la mano de Emmett lo detuvo – tú debías estar con Bella, tenías la obligación de mantenerla a salvo, maldita sea… qué mierda estabas haciendo cuando ella se accidentó ¿Dónde diablos estabas tú?
El aludido inspiró profundamente antes de responder, ya que saber que ella se debatía entre la vida y la muerte también le preocupaba, a pesar de no ser demostrativo, ella, al recordarle a su hermana, había hecho que él llegara a quererla como si fuese su hermana también, aunque nadie lo supiera.
Pero a pesar de eso sabía que por fin tenía que aclarar toda la situación, miró a Harry y después de que éste asintiera dándole permiso para proceder, miró a Edward.
-Primero debo de aclarar que mi verdadero nombre es Jason Connor y soy agente del FBI también – explicó, mostrando su respectiva placa, logrando así la atención de todos los demás allí presentes. Aunque Charlie ya conociera su identidad.
-¿Cómo… eres del FBI? – Preguntó Edward, confundido, Jason asintió – pero si eres del FBI ¿qué diablos hacías en mi casa trabajando de guardaespaldas?
-Connor, era un agente infiltrado en su equipo de seguridad – explicó Harry.
-¿Qué? ¿Por qué? – preguntó Jasper con el ceño fruncido.
-Yo soy el agente a cargo de la investigación que se llevaba sobre las personas que respondían a los nombres de: Daniel Moore, Mariam Ferguson y Samuel Foster – procedió a explicar Harry.
-No conozco a nadie con esos nombres así que no veo el porqué de…- empezó a decir Edward pero se detuvo cuando la mano de Harry se levantó en señal de que lo dejara continuar.
-Esos eran sus nombres originales, pero los nombres con los que se hacían pasar últimamente eran: Laurent Spencer, Victoria Harrison y Sam Uley… - al escuchar los dos últimos nombres que salieron de la boca de Harry, todos excepto Charlie, jadearon sorprendidos.
Harry Clearwater procedió a informarles tanto como pudiera en lo concerniente al caso, las investigaciones que se habían realizado entorno a ellos, de qué se los inculpaba, los crímenes de los que eran responsables, las pruebas que se habían encontrado hasta la actualidad y cómo estaban procediendo, hasta que llegaron al punto en el cual a breves rasgos les explicaban cómo habían perecido cada uno de ellos.
Todos se encontraban sorprendidos ante la información que estaban recibiendo, y por breves instantes la sorpresa ganó un poco a la preocupación por el estado de Bella.
Justo cuando Edward iba a hablarle al agente, las puertas tras ellos se abrieron. Dejando ver a un Carlisle con la cabeza gacha y a leguas se notaba el semblante cansado.
Cuando sintió la mirada de todos sobre él, levantó la cabeza, y todos pudieron apreciar la vista enrojecida del hombre.
-Pa… papá… - tartamudeó Edward acercándose lentamente a él temiendo lo que pudiera decirle, ya que de sus palabras dependía que él siguiera viviendo plenamente o que la mayor parte de sus ganas de vivir murieran en el mismo instante, y es que a pesar de todo él sabía que por sus hijos tendría que vivir o existir más bien porque si su Bella se iba, la mitad de su vida se iría con ella…
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Mucho tiempo después…
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Edward admiraba el hermoso paisaje que había ante sus ojos, el inmenso mar a unos cuantos metros de ellos siendo complementado con el resplandor solar que los calentaba un poco.
Lo trillizos, que ya tenían tres años de vida, jugaban en la arena a su lado entreteniéndose con sus respectivos cubos y llenándolos a como querían cada uno.
Sonrió, como siempre lo hacía cada que los miraba. No podía imaginar que la vida le fuera a cambiar tanto y todo precisamente había comenzado en aquel lugar, al cual ya le tenía mucho cariño, California.
Y todo gracias a aquella mujer a la que había encontrado sentada en una banca mirando el panorama, y es que no se arrepentía de haberse acercado a ella en ese momento, porque a pesar de todo por lo que había pasado era feliz en ese momento, era muy feliz.
Nunca había estado más que de acuerdo en que cada decisión tomada conllevaba un enorme cambio en sus vidas.
Tanya y Garrett habían decidido agrandar su familia y ahora además de Benjamín tenían al pequeño Jhon que ya contaba con dos añitos y que era la viva copia en miniatura de su padre.
Rosalie y su hermano Emmett después de tanto tiempo de noviazgo y convivencia se habían casado hace seis meses y su cuñada ya esperaba a su primer bebé, el cual llegaría en alrededor de seis meses; Emmett estaba más que dichoso y con un pánico enorme a la vez, pero no por eso dejaba de sonreír orgulloso, más aun últimamente ya que la pancita de Rose ya se empezaba a vislumbrar, levemente, pero se notaba.
Alice y Jasper les habían dado la sorpresa cuando habían comunicado que estaba embarazada de gemelos, o específicamente gemelas, que habían nacido hace dos meses y que eran la delicia de todos, con su pelusita rubia en la cabeza pero con los ojitos negros de su madre; por suerte Alice contaba con la experiencia que tuvo cuando Bella dio a luz a los trillizos porque si no se hubiera vuelto loca con las dos al mismo tiempo, palabras textuales de ella.
Esme y Carlisle estaban más que encantados con todos los nietos que habían ganado en esos pocos años y es que ellos eran los abuelos más chochos y consentidores que se pudieran conocer.
Pero no todo podía ser miel sobre hojuelas, lastimosamente Charlie Swan o Clearwater, desde el punto de vista que se mirara, había fallecido hace cuatro meses, después de varios meses en estado crítico, y es que a pesar de todo el tiempo que el hombre había intentado compartir con sus hijas e hijo y sus nietos, la relación padre/hijas nunca pudo trascender, ellas lo trataban con cortesía pero el lazo afectivo nunca creció ni se restableció. Por lo menos él se fue lo más en paz que pudo ya que tuvo la compañía de sus hijos en sus últimos instantes y sobre todo no se había perdido el conocer y ver crecer a sus nietos.
Seth había pedido un tiempo de vacaciones para llevar a su madre de viaje e intentar superar un poco el dolor que les aquejaba ante tal pérdida. Aunque ya faltaba poco para que regresaran.
Forks había sido un lugar muy importante para las chicas Swan, pero después de aquellos fatídicos acontecimientos, poco a poco habían ido mudándose todos a Seattle, rehaciendo sus vidas allá y no les iba para nada mal; visitaban aquel hermoso pueblito pero su lugar ahora ya estaba en Seattle.
La pequeña Emily lo sacó de sus pensamientos cuando la vio levantarse y caminar unos cuantos pasos más lejos de él. Sus piecitos se le enredaron un poco entre sí con la arena y la pequeña cayó sobre ésta, empezando a hacer pucheritos y sus hermosos ojitos a cristalizarse. Edward se levantó de inmediato.
-Ya está mi amor – le dijo tomándola entre sus brazos, acunándola y dejando besos por toda su carita, consolándola – nada pasó mi princesita hermosa.
La pequeña se acurrucó en los brazos de su padre.
-Si haces eso cada vez que se caiga nunca aprenderá a levantarse sin llorar y la volverás mucho más consentida de lo que ya está – le reprendió con dulzura una voz a su espalda.
Edward volteó sonriendo.
-¿Qué puedo hacer? Si es mi princesita – le contestó amoroso a su esposa.
Porque sí, aunque por el accidente y posterior recuperación de Bella habían tenido que posponer la boda, hace año y medio que se habían casado, en una celebración sencilla y puramente familiar, para luego dar paso a una luna de miel familiar ya que ninguno de los dos se sentía capaz de dejar a sus hijos durante las dos semanas que pasarían en Galápagos, que era el destino que habían escogido para pasar esos días.
Aquel día en que todo sucedió y luego de aquel último paro, Bella pudo regresar con ellos, pero su recuperación fue lenta y requirió de una gran fuerza de voluntad por parte de todos, la habían tenido en un coma inducido por cerca de casi un mes para que sus heridas sanaran un poco más sin que éste proceso de curación se viese afectado por su estado anímico. La lesión que había sufrido en la columna había provocado un debilitamiento leve en sus extremidades inferiores, por lo cual por un tiempo tuvo que movilizarse en una silla de ruedas, por eso y después de varios meses en los que su fractura sanó un poco más, empezó a realizar terapia para poco a poco ir recuperando la movilidad y estabilidad adecuadas y así poder caminar normalmente. Pero como la guerrera que era, ella supo sortear todos los obstáculos, y no se dio por vencida, sus hijos y su novio eran su motor, su fortaleza.
Ambos se sentaron bajo la enorme sombrilla, donde seguían los niños. Edward dejó en su regazo a Emily que al parecer ya estaba empezando a cansarse, porque sus ojitos pestañeaban lentamente - ¿Cómo está Bree? –preguntó.
Bella sonrió.
-Está bien, mandó saludos para todos – contestó animada mientras tomaba nuevamente el bloqueador para ponerle a sus hijos, no quería que el sol les afectara.
Bree Connor, la hermana menor de Jason Connor, o James, como le seguía llamando Bella, se había convertido en la niñera oficial de los trillizos. Había salido airosa del trasplante gracias a la oportuna aparición de un donante compatible y luego de que se restableciera, y como le había sido difícil encontrar un trabajo adecuado en su estado, Bella le ofreció el puesto cuando se enteró de la situación, gracias a que James había decidido quedarse trabajando como su guardaespaldas, y ella inmediatamente aceptó.
Jason había decido quedarse con el puesto en el equipo de seguridad de Edward cuando éste se lo ofreció, ya que su cargo en el FBI mayormente lo había aceptado para poder pagar los gastos médicos de su hermana, pero una vez que ella salió por fin del hospital, decidió que quería pasar más tiempo con ella y disfrutar de su compañía, y es que la vida es solo una y hay que aprovecharla pensaba él.
Edward miró con profundo amor a su mujer, había estado tan cerca de perderla, pero ella era una guerrera, lo había sido desde que nació y lo seguía siendo. Aunque después su recuperación implicó un largo proceso, había salido airosa y cada día daba gracias a dios por tenerla aún con él y sus hijos.
-Ya nos quedan pocos días de vacaciones en familia – suspiró Bella, y es que ella amaba cuando se tomaban unos días solo para ellos cinco como familia, días en los que quedaban fuera las preocupaciones, el trabajo y el personal de seguridad una vez que todo quedaba organizado, aunque Bella siempre tenía sus sospechas que en cuanto a esto último Edward solamente lo que hacía era ordenar que sus guardaespaldas se camuflaran, pues ella era consciente de que en cuanto a la seguridad de ellos, Edward nunca se confiaba. Pero aun así amaba esos días.
-Siempre podemos regresar – sugirió Edward – cuando tú quieras amor. Ya lo sabes.
Bella se inclinó un poco hacia él, intentando no despertar a la pequeña, que ya estaba dormitando en los brazos de su padre y dejó un casto beso en los labios de su esposo.
-Mami – escuchó a la vez que sintió las pequeñas manitas de sus hijos sobre su brazo. Bella sonrió pícara.
-Tan celosos y posesivos como su padre – le dijo a Edward guiñándole un ojo. Edward rió suavemente.
-Ya sabes, de tal palo, tal astilla – contestó alegre.
Pasaron una par de horas más disfrutando del sitio, hasta que los pequeños demostraron estar lo suficientemente cansados, llegaron a la cabaña que siempre alquilaban cuando realizaban ese viaje, bañaron, alimentaron y durmieron a los pequeños.
Luego de un refrescante baño, el cual sorprendentemente para Edward, Bella insistió en tomarlos por separado siendo ella la primera en ducharse, él bajó al comedor para que cenaran, pero al llegar al lugar se encontró con la sorpresa de que el ambiente estaba adecuado para una cena romántica, y no es que el romanticismo entre ellos no fuera el pan de cada día, sino que en aquel momento Edward notaba realmente el esfuerzo con el que su esposa se había esmerado por adecuar el ambiente, al ver los platos perfectamente puestos, las dos velas encendidas y el pequeño florero en el centro de la mesa con un precioso bouquet de rosas rojas y blancas.
Bella apareció por la puerta que conectaba a la cocina con un recipiente entre sus manos, Edward se aprestó a ayudarla.
Luego de dejarlo todo arreglado y antes de que se sentara Edward tomó a Bella por la cintura y la apegó a su cuerpo, logrando que ella riera.
-Creo que no he olvidado ninguna fecha especial – susurró sobre los labios de la chica – aún no es nuestro aniversario – meditó – tampoco es tu cumpleaños ni el mío. Así que ¿Qué vamos a celebrar hoy, cielo? – interrogó, llevando sus manos hacia los glúteos de la chica e intentando llegar al borde del vestido azul playero que llevaba puesto.
Bella quitó una de las manos que tenía sobre el pecho de su esposo y detuvo la exploración de la mano de él. Edward enarcó una ceja al ver el gesto enigmático que ella tenía en su rostro acompañado de una angelical sonrisa.
Ella debatió un poco internamente, pero al final optó por hacerlo, así que se liberó de los brazos de él y caminó hacia el centro de la mesa, acercó su mano al florero para sacar un pequeño sobre.
-No se te ha olvidado ninguna fecha en especial – aclaró mientras volvía a él, pero esta vez sin acercarse mucho, extendiendo el sobre – pero sí que tenemos un motivo muy grande, importante y hermoso que celebrar.
Edward tomó el pequeño sobre cuadrado, intrigado por el accionar de su esposa, la miró unos instantes intentando adivinar qué se traía entre manos y luego procedió a abrir el mismo para revelar su contenido.
Los ojos del hombre se cristalizaron cuando reconoció perfectamente lo que aquella foto contenía… la primera imagen de su cuarto hijo.
Y cuando su mente comprendió eso hecho no tardó en rodear a su mujer y empezar a dar vueltas con ella, totalmente emocionado, alegre, feliz, contento, y es que realmente no encontraba palabras para describir cómo se sentía ya que aquello no solo significaba afianzar más el amor que se tenían sino que por primera vez él iba a vivir todo el proceso con ella, la mujer que amaba y que amaría toda la vida.
Bella reía abiertamente, encantada con la reacción de su esposo, ella se esperaba algo así, habían ansiado esa oportunidad por mucho tiempo y por fin se les daba.
Ambos se miraron a los ojos una vez Edward la dejó en el suelo pero sin dejar de rodear la cintura de ella.
-Te amo – dijeron al mismo tiempo, para luego fundirse en un profundo beso en el cual intentaban impregnar el inmenso amor que se tenían.
Y es que ambos tenían claro que nunca se arrepentirían de los cambios que dieron sus vidas, de las decisiones que tomaron en su momento, porque al final del camino habían encontrado lo que sin imaginarse en un principio estaban buscando…. EL AMOR…
¡FIN!
BUENO CHICAS, AQUÍ TIENEN EL EPÍLOGO DE ESTA HISTORIA, OTRO DE MIS BEBÉS QUE LLEGA A SU FIN.
OJALÁ QUE SEA DE VUESTRO AGRADO Y ESPERO NO HABERLAS DECEPCIONADO, DE IGUAL MANERA Y ANTERIORMENTE HE DICHO ACEPTARÉ TODAS Y CADA UNA DE SUS CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS, QUE SIN DUDA ME SERVIRÁN PARA CORREGIR CUALQUIER ERROR QUE HAYA COMETIDO Y PASADO POR ALTO.
AGRADEZCO POR SUS PALABRAS A: janalez, Saha Denali, rockergirl661, hilarycullen17, zonihviolet, mikomaru potter cullen, Beastyle, Esmeralda C,pera l.t, Chiarat, BellaNyxH, yolabertay,Elizabeth, pili, saraygarcia08, cavendano13, Melania, liduvina, floriponcio, aguabellisima, zujeyane, AglaeeCullen810, maria. .545, jacque, anto prenezio, Maayraaykalebb, Nilari, BABYBOO27, GaByMaY91, Kjmima, Esme Mary Cullen, Vero Grey Cullen, sandra32321, Cath Robsteniana, Gaby Cullen Kattalakis, BETH, lilibeth2013, belkis lagos vasquez,summers geraldin, Suiza19, jhanulita, beatriz machuca, linda-swan, supattinsondecullen, yasna, Patty Miranda, Crepusculo-Total, Ale74, Lydia Zs Carlton, ISACOBO, yanina, tany cullen, Mon de Cullen, coyito, nitzuki, LoreMolina, luzdeluna2012, Ashley Reid, Nora, Jane2, Gaby123, yasmin-cullen, flororstar, beakis.
A LAS DEMÁS CHICAS QUE DE UNA U OTRA FORMA LEYERON ESTA LOCURITA MÍA, GRACIAS POR PONERLA EN SUS ALERTAS Y FAVORITOS Y TAMBIÉN HAGO EXTENSIVO ESTE AGRADECIMIENTO A AQUELLAS LECTORAS SILENCIOSAS Y A QUIENES DESPUÉS DE ESTA FECHA SE ANIMEN A LEERLA. GRACIAS A TODOS.
EN MI CABECITA YA ESTÁ RONDANDO Y DESARROLLANDO OTRA HISTORIA QUE DE MOMENTO SOLO ESTÁ EN MI MENTE, PERO ESPERO PUBLICARLA PRONTO Y POR ENDE TAMBIÉN ESPERO QUE ME ACOMPAÑEN EN ELLA CUANDO LA PUBLIQUE, SI ES QUE LES LLEGA A GUSTAR CLARO ESTÁ.
REALMENTE, GRACIAS POR TODO CHICAS… UN ABRAZO DESDE ECUADOR Y NOS LEEMOS PRONTO.
