Hola de nuevo! Aquí está el epílogo prometido. Es bastante cortito, pero creo que ese final lo merecía para no quedarnos con mal sabor de boca.
No habían vuelto a ver a Alison desde que se la jugaron en casa de Emily. Tan solo había aparecido por el instituto pero siempre solitaria y sin mirarlas ni de reojo. Spencer, Hanna y Aria estaban muy contentas de haberse deshecho de –A de una vez por todas. Ahora podrían seguir sus vidas con normalidad. Sin embargo, Emily no parecía tan feliz. Había algo en la nueva Alison que le… dolía. No tenía muy claro qué era, pero verla así, la estaba destrozando por dentro. Necesitaba arreglarlo.
Lo único que se le ocurrió fue ir a su casa después de clase. Noel estaba con su hermano arreglando el coche de este y tenía la tarde libre. Así que se acercó a la casa de Alison y llamó al timbre. Como si fuese una costumbre no olvidada, miró a todas partes por si la seguían. No podía evitarlo.
—Hola —saludó amablemente cuando le abrió la puerta—. He venido a hablar contigo.
—¿Por qué? —Alison parecía extrañada.
—Porque… La verdad es que no lo sé, pero necesito hablar contigo.
No hicieron falta más palabras. La rubia se apartó de la puerta para que ella pasara y le ofreció algo de beber mientras caminaban hacia el salón. Emily negó y dio las gracias sentándose en el sofá mientras Alison apagaba la televisión. La morena no sabía muy bien qué decir y ya se estaba arrepintiendo de haber entrado en esa casa cuando Alison se revolvió en el sillón frente a ella.
—Lo siento —dijo al fin Emily—. Siento lo que hicimos.
—Yo… No voy a pedir disculpas por lo que hice —dijo Alison muy seria—. Volvería a hacerlo.
La morena la miró sin saber qué responder a eso. ¿Cómo que volvería a hacerlo? ¿Todo por ella? Quizás Alison no estaba mintiendo esta vez y sí que estaba enamorada de ella. Se quedó un segundo mirando sus ojos… sus brillantes ojos. Podría jurar que nunca antes los vio así, pero mentiría. Recordaba perfectamente el brillo en sus ojos la primera vez que se besaron, en casa de Noel y cuando la besó en su casa. Alison estaba… enamorada de ella. Todo lo había hecho por ella y eso era lo que hacía que Emily sintiese dolor al verla en ese estado. Estaba feliz porque ya no había –A, pero triste porque tampoco había Alison.
—Lo entiendo —comentó Emily—. Sé por qué lo has hecho y por qué volverías a hacerlo.
—Bien.
—Tan solo quiero que sepas que no te culpo. Hace algún tiempo, yo hubiese hecho lo mismo por ti. Espero que la próxima vez, no repitas los errores, no juegues con nadie así. Confunde. Mucho.
Emily se levantó dispuesta a irse y Alison la imitó. Caminaron en silencio, pasando por delante de una casa de muñecas, hasta llegar a la puerta. Allí se pararon un momento y se miraron. Entonces, la morena recordó sus mejores momentos con la rubia. Por fin entendía todas aquellos momentos en los que pensó que Alison jugaba con ella. No eran un juego, eran verdaderos instantes en los que Alison no fue capaz de decirle lo que sentía por miedo a equivocarse. Miedo, el mayor miedo de Alison. Ahora lo entendía.
—Adiós, Alison.
La morena se inclinó un poco hacia delante y, a modo de despedida, rozó sus labios mientras dejaba una caricia en su mejilla. Era su último adiós, el adiós que creyó que Alison merecía. Sin embargo, al darse la vuelta, sintió como la rubia le cogía la mano y se le encogió el corazón. Pero no se dio la vuelta, no podía mirarla.
—Prométeme una cosa —Alison suspiró—. Que me recordarás de la misma forma en que yo te recuerdo a ti y… que tendré un sitio en tu… casita de los recuerdos.
—Te lo prometo.
The End. Hasta aquí Love-Hate Heartbreak. Espero que os haya gustado y que haya alguna review sobre el final. Como siempre, muchas gracias por leer y se agradece mucho. Que nos leamos pronto.
