Los opuestos se atraen.
Capitulo XXI: pensamientos molestos.
Vacaciones de invierno, tres semanas, veintiún días, quinientas y cuatro horas, treinta mil doscientos cuarenta minutos. Para muchos tiempo para un merecido descanso después de habérselo pasado estudiando por unos tres meses mas o menos, para otros un calvario. Así fueron las vacaciones invernales de Draco Malfoy. Prácticamente solo en su gran y fría mansión.
Narcissa Malfoy, apenas salía de su habitación. Y claramente no se podía considerar a los elfos domésticos como una compañía ideal.
Vio unas pocas veces a Blaise y a Pansy, pero fue porque él lo quiso así. Por un lado deseaba estar solo, y pensar en todo aquello que lo venia atormentando últimamente, pero por otro lado, no quería estar solo, no quería pensar más.
Porque cuando estaba solo, no hacia mas que pensar en Granger, en su padre y en una decisión que tendría que tomar pronto: convertirse en mortífago o no.
Pero cuando estaba con Blaise, este no paraba de hablar de su querida Exupery y que quería ir a visitarla a Francia, donde se encontraba con Potty, Weasel y Granger, y es así como de vuelta la sangre sucia volvía a ser acto de presencia en su cabeza. Cuando estaba con Pansy, esta se encargaba de hablar todo el tiempo sobre su padre y sin que lo quisiera en su cabeza se disparaban un sin fin de pensamientos sobre sus ideales, sobre todo lo que en alguna vez creyó.
Y estuviese solo o acompañado, siempre terminaba pensando en lo que no quería pensar.
Es que no había escape a todos sus problemas, estaban ahí y los muy jodidos no se iban a ir. Tenía que hacer algo, o se iba a terminar volviendo loco, más loco de lo que ya estaba.
Es increíble lo rápido que se van las vacaciones de invernó, llegan y cuando uno se quiere dar cuenta ya se fueron. Entre risas, caminatas, charlas y demás se paso el receso invernal Hermione Granger. Festejo el año nuevo en la torre Eiffel y navidad a orillas del río Sena.
Todo había marchado perfecto, absolutamente todo.
Mantuvo a su mente lo suficiente ocupada para no pensar en seres o temas indeseables. No hubo Malfoy arruinándole la paz en la que vivió las últimas tres semanas y aunque seguían leyendo el profeta su mente no estuvo tan aturdida de problemas como lo estuvo el último tiempo en Hogwarts. Estaba tranquila, relajada, completamente preparada para volver al estudio y completamente decidida a que Malfoy no se iba a entrometer en su vida. No más Malfoy. Solamente se permitía interactuar con él en los típicos pleitos, como los que mantuvieron años anteriores.
- ¿Listos para volver a Hogwarts? – preguntó Clara - ¿No se olvidan nada?
- No...- respondieron a coro los otros tres, debía ser la novena vez que la chica preguntaba eso en media hora.
- ¿Seguros? ¿Revisaron bien?
Ron bufo cansado y se limito a volver por novena vez a su dormitorio en busca de algún objeto olvidado, las cinco ultima veces se había encontrado con unas cuantas cosas en diferentes partes del espacioso cuarto que había compartido con Harry.
Harry se acomodo los anteojos, e imito a Ron, en busca de alguna pertenencia olvidada en algún recoveco del cuarto.
Mientras que Hermione y Clara, permanecieron sentadas cada una en un butaca individual, enfrente de una chimenea que se encontraba apagada. En los últimos dos búsquedas por su cuarto, no habían encontrado nada, habían revisado sus baúles fijándose que estuviese todo dos veces y nada faltaba.
A los pocos minutos entro Ron, a la gran sala de estar, refunfuñando por lo bajo y con un par de medias en la mano. Harry lo seguía riendo por lo bajo.
- ¡Bien, ahora sí creo que tengo todo! – exclamó Ron, mientras metía el par de medias verde oliva en su gran baúl de madera.
- Perfecto, en 43 minutos se activa el traslador, así que hay tiempo para unas revisiones más.
Ron le dirigió una mirada ceñuda a Clara, apenas termino de hablar. Estaba ya cansado de subir las escaleras y empezar a revisar su cuarto en busca de algo olvidado. Por mucho que Ron se quejara por tener que revisar la habitación una y otra vez, siempre volvía con algo que había quedado escondido o debajo de la cama, o adentro del placar, detrás del sofá o quizás debajo de este, en una esquina de la habitación o en cualquier otro lugar. Ya había subido diez veces a su cuarto, prefería olvidarse algo y no verlo hasta quien sabe cuándo.
Ya casi estaban en Hogwarts. Faltaría como mucho hora y media para llegar, Hermione estaba segura que esa iba a ser la hora y media más larga de su vida. En ese preciso instante estaba patrullando por los vagones del Expreso Hogwarts, como prefecta que era, ya casi terminaba su turno y podría ir al vagón en el que estaban sus amigos. Pero Hermione no estaba tranquila y no lo estaba desde que había visto a Malfoy en el andén esperando a que viniera el tren.
Y ahí estaba él, parado a unos cuantos metros de ella, rodeado de Slytherins, con su típico porte de aristócrata, tan elegante como siempre. Hermione no pudo dejar de pensar que tal vez se encontraba más pálido de cómo lo recordaba.
Lucho internamente contra el impulso de salir corriendo en dirección contraria de donde se encontraba el chico, estaba a punto de hacerlo, en cuanto vio que él la estaba observando, a pesar de que estaba hablando sobre algo con sus amigos, ella veía como la miraba de reojo, disimuladamente, intentando que ella no lo notase.
A pesar de que no quería, reanudo su marcha yendo en la dirección en la que Malfoy se encontraba. Su idea era pasar caminando como si nada, no importaba si estos le decían algo o no. Pasara lo que pasara no quería cruzar su mirada con él. Apresuro su paso, rogando porque nada pasara. Se encontraba a unos pocos pasos de llegar junto a ellos cuando sintió una voz atrás de ella.
- ¡Por fin me escuchas, te estaba llamando!
Hermione nunca en su vida estuvo tan agradecida de ver a Clara como en ese momento. Draco no se metía con ella, vaya uno a saber porque, pero sentía que tal vez Clara iba a ser como un escudo.
Se sentía una gran idiota, no podía ser que tuviese tanto miedo de interactuar con el imbécil de Malfoy. Se sentía débil, después se suponía que ella era una valerosa Gryffindor.
- Perdón, ando un poco distraída... – se disculpo la castaña - ¿a dónde vas?
- Ehmm... Pues, estaba buscando a la señorita del carrito.
- Pero no falta mucho para que lleguemos a Hogwarts – anunció Hermione.
- Lo sé, pero igual, tengo ganas de comerme una rana de chocolate. ¿Me acompañas?¿O todavía no terminaste la ronda?
Hermione miro su reloj pulsera, y con satisfacción vio que ya era libre por un buen rato de sus compromisos como prefecta.
- Por suerte, ya he terminado. ¡Vamos! Te acompaño. – dijo sonriente.
Comenzaron a caminar juntas, buscando con la vista el carrito de comida, y ahí Hermione volvió a recordar que Malfoy se encontraba a poca distancia de ella. Rogó internamente pasar desapercibida.
Draco estaba tirado boca arriba, en su habitación, mirando el techo. Hace unas horas que habían llegado a Hogwarts, y el no podía dejar de pensar en su encuentro en el tren. Había esperado no cruzarse en ningún momento del viaje con ella, pero era imposible que le salieran las cosas como quería, cuando estaba por pensar que no la vería en lo que quedaba de viaje, había llegado ella cumpliendo sus obligaciones como perfecta prefecta que era.
Había luchado por hacer como que no sabía que estaba ahí, pero la había visto llegar, sabía que estaba parada a mitad del corredor perdida en sus pensamientos. Había luchado por no mirarla, pero por más que trataba no podía evitar mirarla disimuladamente por el rabillo del ojo. Y cuando paso por su lado con Exupery había querido decirle algo hiriente, típico de él y típico un año atrás. Se le habían ocurrido mil cosas para decirle, pero cuando llego el momento no le salió ni media palabra de la boca.
No sabía que le pasaba, se estaba comportando como un verdadero estúpido. Pero que no supiera algo a esta altura del partido, no era raro, porque la verdad es que no sabía nada y no estaba seguro de nada.
Quería desaparecer por un tiempo, hasta que se le aclararan las ideas. Lo necesitaba. Pero, no se podía.
- Draco, escúchame... - dijo Zabini mientras entraba al cuarto. – Hoy a la noche hay fiesta en la sala común, si te gusta alguna Ravenclaw la puedes invitar... Pero desgraciadamente nada de Gryffindors o Hufflepuff...
- ¿Por qué desgraciadamente?
- Porque me hubiese gustado invitar a Clara... – susurro Blaise.
- ¿Y crees que hubiese venido? – indago Draco, levantando una de sus platinas cejas.
Blaise le dirigió una mirada ceñuda, que se convirtió en una ¿triste? Y le luego se dejo caer cansadamente en su cama. ¿Podía ser que verdaderamente le hubiese afectado a Blaise que le recordara que las cosas con Clara no iban muy bien últimamente? ¿Podía ser que Blaise se estuviese enamorando de esa chica? ¿Cómo podían ser que las cosas cambiasen tanto? El año pasado eran dos casanovas y ahora Blaise estaba hasta el cuello con Exupery, y Granger que no dejaba de incordiar en su cabeza.
¿Por qué cambiaba tanto todo?
Clase de Transformación. McGonagall explicaba un hechizo como si alguien le estuviese prestando atención. Draco se dedicaba a garabatear un pergamino, Blaise intentaba seguir el ritmo de la clase, pero cada un periodo de quince minutos decía "¿pero de qué demonios está hablando?" y obviamente sus intentos no eran demasiados... exitosos.
La clase termino y la hoja de apuntes de Blaise constaba solo de tres líneas. Y la supuesta hoja de apuntes de Draco eran simplemente un montón de dibujos.
Juntaron sus cosas en silencio y las dos se dirigieron hacia la salida. Empezaron a caminar rumbo a su próxima clase: Herbología. Caminaban por los pasillos, dirigiéndose hacia los terrenos del colegio, al doblar en uno de los corredores fue cuando la vio. Caminaba junto con el santurrón de Potter y el Pobretón, encorvada por el peso de su mochila y unos cuantos libros en la mano, hablaba animadamente con los que ella llamaba amigos. Y eso fue todo para Draco, no le podía quitar la vista de encima.
- ¿Habrá pasado algo? Clara no esta con ellos... – dijo pensativo Blaise, que caminaba a su lado.
Eso fue lo último que escucho, porque de repente todo se volvió negro.
Hermione había salido de Cuidado a las Criaturas mágicas, ahora se dirigió rumbo a transformación. Estaba tranquilamente hablando y caminando con sus dos mejores amigos.
- ¡Draco!
Alguien había gritado y no pudo evitar dirigir su mirada hacia de donde había provenido el grito, se encontró con un Draco Malfoy tirado en el piso muy pálido, aparentemente desmayado y a Zabini arrodillado a su lado zarandeándolo.
Después de tanto tiempo me digno a aparecer, sepan disculpar la graaaaaaaaaaan demora. Creo que ninguna de todos los motivos por los que no actualice me excusan al cien por cien, pero voy a resumirlo en tiempo e inspiración.
Se que no es un capitulo muy largo, y para ser sincera, si es un poco corta, pero es lo que hay, es lo que me salió y al ritmo que estoy escribiendo (que son dos o tres renglones cada vez que abro el archivo y eso pasa cada dos semanas), para sumir un capitulo un poco más largo que este hubiesen tenido que esperar mínimo un mes mas, así que preferí subirlo tal cual esta.
El capitulo se ubica al final de las vacaciones de invierno, y el regreso a Hogwarts, esta mas centrado en Draco y sus pensamientos que en Hermione. Espero que les guste, y no haberlos decepcionado ... Voy a intentar actualizar mas seguido ...
Muchas gracias a la gente que dejo un review en el capitulo anterior. Y sepan que mientras mas me dejen, mas me motiva a sentarme a escribir.
Suerte,
GALLETAA·
*editado el 08/09/2015.-
