Hoooooooola a todos! Aquí estamos con un nuevo capítulo. El de la semana pasada fue bastante fuerte. Quería mantenerle ese sadismo a Doflamingo, como el de la serie, para que fuera el perfecto villano. Por cierto, quiero clarificar cierta cosa por si alguien se confundió con lo que dijó Doflamingo sobre que escapo en medio de una guerra. ATENCIÓN, EL SIGUIENTE COMENTARIO TIENE SPOILERS, ASÍ QUE SI NO QUIERES VERLOS, SALTA AL SIGUIENTE PÁRRAFO. Dijé hace tiempo que todo lo referente a la historia de One Piece en mi historia hasta ahora es post-Dressrosa. En mi historia, Doffy escapó cuando los Marines se enfrentaron a Jack, que intentaba rescatarlo. Creo que podría tener cierto sentido en mi historia. En el futuro ya explicaré un poco más de esto.

En el capítulo de hoy, volvemos con el grupo de Luffy, Shiho y Marc. En este capítulo habrán ciertas referencias a la película The Dimensional Sniper, además de un montón de personajes de la serie (si no los recordáis, id a la Wikipedia y los encontrareis) Dicho todo esto, que comiencé el capítulo!

Capítulo 21: La reunión de la justicia

Los cinco ya habían llegado al parking listos para irse.

-Bién, vamos a coger los vehículos-decía Marc-Prefieres Yamaha, Harley o Ferrari?

-De que estás hablando?-preguntaba Shiho-Ir con vehículos? Pues un Ferrari, para ir todos, no?

-Bueno, cuando los veas, seguro que te lo pensaras otra vez-le decía Marc sonriente.

Al torcer, Shiho vio dos motos. La primera era una Yamaha Artesia XT400 de color azul. Pero ella se fijó más en la segunda. Era una magnífica moto de color negra de la vieja escuela, pero moderna. De llantas de 21 y con escapes Tommy Gun. Al verla, Shiho la reconoció.

-Pero si esa es…!-decía Shiho sorprendida.

-Una Harley-Davidson Wide Glide-le confirmaba Marc-O dicho de otra manera, tú antigua Harley.

-Cómo es que está aquí!?-decía ella mientras la observaba.

-Nosotros te la compramos cómo regalo cuando estuvimos juntos-le decia Marc-Cuando nos separamos, te la envíamos cómo si hubiera sido el premio de un concurso.

-Ahora entiendo porque la gané sin participar en nada-decía ella mientras la acariciaba-Pero porque la habéis traido?

-Como era una reunión de todos, iba a quedar bién que la trajera-le contaba Marc-Es por eso que la he cuidado y puesta a punto para ahora.

-Pues la mía no está tan brillante como esta-se quejaba Sera observando la suya.

-Te recuerdo que la tuya se destruyó, y no sabes lo que me costó arreglarla con los cachitos que me trajiste!-le decía Marc.

Shiho estaba ausente de la discusión entre Sera y Marc.

-Se nota que te gusta mucho-le decía Luffy al verla sonriendo viendo la moto-La utilizamos para movernos en algunas misiones.

-No sé nada de esas misiones-le recordaba Shiho-Lo único que recuerdo es que con ella recorrí bastantes quilómetros de carretera. Y siempre me alegraba.

Después, ella se levantó y siguió caminando.

-Aunque me alegra volver a verla, prefiero no cansarme montándola-decía ella-Así que subamos ya al Ferrari y vamo…

Al verlo, Shiho reaccionó con sorpresa y cara de desagrado.

-Pero que…!?-decía ella impactada.

Lo que ella estaba viendo era un burro enganchado a un carro que llevaba algo bastante grande en él cubierto con una lona blanca.

-Qué demonios es esto!?-decía ella exaltada.

-El Ferrari-le aclaraba Marc.

-Pero si esto no es un coche, es un burro con un carro!-le decía ella.

-Es que el hombre que me lo vendió se llamaba Fernando, al cual sus amigos siempre le apodaban Fer, y la palabra con la cuál avanza el burro es la expresión 'Arre' en catalán, que es 'Arri'. Como al pronunciar las dos palabras salé la palabra 'Ferrari', le puse ese nombre.

-Y porque demonios tienes un burro!?-le decía Shiho apelando al sentido común.

-Es que necesitaba transportar todo aquello-le decía Marc refiriéndose a lo que había oculto en la lona.

-Qué es?-preguntaba curiosa Shiho.

-Dos cosas bastante importante que usaremos más tarde-le dejaba Marc dejando un halo de misterio en él-Qué, nos subimos?

Shiho volvió a ver el burro, i después de verlo tanto, tomó la decisión razonable.

-Me montaré en la Harley-decía ella dirigiéndose hasta la moto.

-Porque!?-le intentaba convencer Marc-Si es muy mono…

-Prefiero montar la moto a hacer el ridículo encima de eso-finalizaba Shiho.

Al oírlo, Marc se quedó petrificado por su respuesta.

-Pe…pero…

Shiho encendió el motor. Rugía como si fuera nueva.

-Bién, como en los viejos tiempos!-exclamaba Luffy, subiéndose a la moto.

Enseguida, cogió la cintura de Shiho.

-Pero que haces!?-exclamaba ella por como la cogía él.

-Que pasa? Si siempre me dejabas sujetarme de esta manera-le decía Luffy.

Shiho le vió durante unos segundos y miró hacía delante.

-Bueno, da igual!-restaba importancia Shiho-Nos vamos!

Inmediatamente, arrancó la moto y se fue.

-Luffy, también me vas a dejar así!?-decía Marc decepcionado-Bueno, vosotras si que iréis conmigo, no?

-Adiós!-le despedía Sera yéndose con su Yamaha con Mary

-Buena suerte con tu primo lejano!-le despedía Mary

Marc se quedó solo con el burro.

-No importa!-expresaba positivamente Marc-Unas máquinas jamás superaran al poder del transporte de hace milenios!

De un salto se metió en la carreta y le dio a Ferrari con una caña.

-Arri, Fer, Arri!-gritaba Marc con ganas.

Las Yamaha y la Harley, a gran velocidad, y Ferrari, a la increíble velocidad de una pisada por segundo, iban directamente a su siguiente destino.

En la agencia de Kogoro Mouri…

Sonoko y Amuro habían llegado allí. Pero no se esperaban el aspecto de la pequeña oficina.

Estaba todo patas arriba. Todo había sido barrido. Los muebles estaban movidos o desgarrados, y todo aquello que fueran libros, documentos o álbumes, había desaparecido.

-Pero que ha sucedido aquí?-preguntaba Sonoko sorprendida por el mal estado de la agencia.

-Probablemente habrán buscado en todos sitios todo aquello que les pudiera incriminar-le decía Amuro observando el lugar.

-Pero porque? Ellos no se han encontrado jamás con ellos!-le decía Sonoko.

-Eso es porque el chaval de las gafas les ha investigado desde hace tiempo-le revelaba Amuro.

-Él!?-exclamaba sorprendida Sonoko-Pero si no es más que un crío!

-No os habéis dado cuenta de su verdadero talento, verdad?-le decía Amuro.

-Que me quieres decir!?-preguntaba extrañada ella.

Pero Amuro no la respondió. Dio un puñetazo en el suelo de rabia.

-Maldita sea!-exclamaba frustrado Amuro-Y pensar que hice todo lo que pude para salvaros!

FLASHBACK

La noche anterior…

-Sí?-contestaba Amuro a la llamada.

-Bourbon, soy yo-le contestaba Vermouth.

-Que haces llamándome ahora!?-le decía preocupado-No es el horario en el que sueles hacerlo!

-Escuchame.-le decía ella- Los nuestros han descubierto que el chico de las gafas está involucrado con nosotros y han enviado a agentes para detener a él y a todos.

-Que!?-exclamaba sorprendido Amuro.

-Y cuando me refiero a todos, me refiero a que acabarán con el detective Mouri y esa chica llamada Ran.

-Porque demonios me estás diciendo esto!?-decía Amuro que no superaba la sorpresa-Me dijiste que no les hiciera nada. Ahora quieres que les maté yo mismo?

-Te creías que me podrías engañar durante tanto tiempo?-le decía sonriendo Vermouth-Se quien eres, Furuya Rei?

Al oír como Vermouth había revelado su verdadera identidad, él se puso la piel de gallina al saber que podría ser eliminado.

-Tienes suerte de que no lo he dicho a nadie-le tranquilizaba Vermouth sonriendo.

-Porque lo has ocultado!?-le preguntaba él aún nervioso.

-Porque no importará lo que hagas, ahora que "él" se ha movido, no hay lugar donde puedas escapar. Pero al chico de las gafas y la chica les debo una. Ya no puedo salvar al chico, ya que saben dónde se encuentra. Y sí yo le defendiera, moriría. Así que te pido que por lo menos salves a la chica. Sabes, al igual que yo, que no tiene nada que ver con esto. Te lo pido por favor.

Ante tal petición, Amuro le costaba decir que no.

FIN DEL FLASBACK

-Tenemos que hacer algo!-le decía Sonoko a Amuro-No sabemos donde se encuentra!

-Creo que el chaval colaboraba con el FBI-le decía Amuro-Si él hubiera sido capturado, ellos lo sabrían.

-Queee!? El FBI!?-exclamaba sorprendida Sonoko mientras Amuro llamaba a su teléfono-Es que colaboraba con Jodie-sensei!?

-Sí, hola?-contactaba Amuro con uno de sus agentes-Soy yo. Quiero que me digáis la localización de los agentes del FBI que se encuentran en Japón.

-Ya veo. Vale, gracias. Quiero que os reunáis ahí dentro de una hora. Adiós.

Amuro colgó.

-Ellos se encuentran en el edificio de la Policía Metropolitana del distrito de Tokyo-le decía Amuro-Así que nos dirigiremos hacía ahí.

En un hotel de Tokyo…

-Chicos, os he traído algo de comer-decía Otaki al abrir la puerta de la habitación.

Pero su reacción fue de total sorpresa cuando vio que los dos chicos no estaban, y la ventana estaba abierta.

-Ehhhhh!?-exclamaba confundido el pobre Otaki.

-Venga, Kazuha, baja de una vez!-le gritaba Heiji a pie de calle.

-Claro que no!-le gritaba ella colgando de un árbol-Está muy alto!

-Yo te cojo, tranquila!-le decía Heiji.

Ella le miró durante unos segundos y cerró los ojos.

-Espero que me cojás!-le decía ella aún preocupada.

-Que si, va, ti…!

Y antes de que pudiera prepararse, Kagura saltó y se cayó encima de Heiji, cayendo los dos al suelo.

-Ayyyy!-se quejaba Heiji-Que daño!

-No me ibas a coger!?-se quejaba Kagura.

-Te has tirado demasiado pronto, maldita estúpida!-le decía enfadado Heiji.

-Que me acabas de llamar!?-decía ella enfadada.

-No importa-restaba importancia Heiji-Vamonos antes de que se den cuenta de nuestra fuga.

-Y a dónde nos dirigimos, si puede saberse?-le preguntaba molesta Kagura.

-Algo le ha pasado a Conan-kun y a Ran para que aún no nos hayan contestado-le explicaba Heji-Y los de FBI deben saber que le he pasado. Además, el hombre que están buscando puede ser aquella persona…

-Que estas diciendo!?-preguntaba confundida Kazuha.

-En cualquier caso, vayámonos!-le decía Hattori cogiéndola de la mano.

-Eh, oye!-le decía ella mientras era tirada.

Y los dos se fueron hacía un mismo lugar.

En el edificio de la oficina metropolitana del distrito de Tokyo…

La noche ya había caído. Pero las luces del edificio de la justicia aún no se habían apagado.

-Ahhhh, demonios!-se quejaba Kogoro mientras bostezaba de sueño-Porque demonios tenemos que hacer esta reunión tan tarde!?

-Es que los otros represantes de las prefecturas tenían que venir aquí, y tardarían lo suyo en llegar-le justificaba Juzo Megure de la prefectura de Tokyo.

-Pero porque tengo que venir yo?-preguntaba Kogoro.

-Es que es demasiado extraño que solo hayan liberado a los que tu capturaste, y pensamos que…

-Usted es el mejor resolviendo misterios y nos dejará patidifusos con sus deducciones!-gritaba emocionado un hombre con cámara en mano.

Al reconocer la voz que había interrumpido a Megure, Kogoro se giró lentamente para ver a alguien que no quería ver ni en pintura.

-Yamamura-keiji, que demonios hace usted aquí!?-exclamaba Kogoro decepcionado por volver a ver el esmirriado inspector de baja estatura y cabello castaño.

-Es que liberaron a varios prisioneros de la prefectura de Gunma y he tenido que venir-le contaba él.

-Menuda decepción-pensaba Kogoro.

-Vamos, Mouri-san, seguro que ya sabrá quién es el culpable, verdad?-preguntaba Yamamura ansioso de oír a su idolatrado detective.

-Por desgracia, aún no hemos revelado nada importante a Mouri-san-le decía Miwako Sato, la bella mujer de cabello oscuro, traje negro y chaqueta azul marino, que aparecía en escena junto a sus compañeros de la prefectura de Tokyo-Así que no espere ya la respuesta.

-Queee!?-exclamaba decepcionado el pobre Yamamura-Menuda decepción!

-Pero estoy seguro de que lo podrá resolver-decía el joven detective Wataru Takagi de chaqueta gris i pelo negro-Siempre nos ha ayudado en multitud de casos.

-Hombre, no diga eso…-decía Kogoro sonrojado por los comentarios mientras se grataba la parte anterior de la cabeza.

-Eso se tendría que ver, Mouri-kun-decía a lo seguro el inspector Shiratori de chaqueta azul y pelo negro rizado-Este caso es bastante más complicado de lo que parece. Y muchas de las investigaciones han concluido en nada.

-Basicamente, no hay por donde pillarlo-resumía para todos nosotros mientras comía un donut el buen detective Chiba, que ese día llevaba una chaqueta carne combinada con una camisa negra.

-Bueno, por lo menos creemos que contigo tendremos más ayuda-le decía Megure.

-Yo también creo en usted, Mouri-san!-decía uno de los dos hombres que entraban en la conversación.

Al instante, todos reconocieron a los dos hombres de igual aspecto, pero de actitud y pelo diferente.

-Los hermanos Yokomizo!-se daba cuenta Kogoro-Que hacen los dos juntos aquí!?

-Por suerte para mí, el criminal atacó en la prefectura de Shizuoka, así que cuente conmigo, Mouri-san!-decía con la mejor de las positividades Sango Yokomizo.

-Por desgracia para mí, el criminal atacó en la prefectura de Kanagawa, asi que no cuente conmigo, Kemuri no Kogoro-decía con la mejor de las negatividades Jugo Yokomizo.

-Ya, ya veo…-decía Kogoro sorprendido por lo diferentes que eran los hermanos-Pues si que ha atacado en varios sitios.

-Además también lo ha hecho en nuestra prefectura, el muy bastardo!-se quejaba uno de los tres personajes que entraban en escena.

-Cuanto tiempo sin vernos, Mouri-san-le saludaba la encantadora Yui Uehara de la prefectura de Nagano.

-Anda, chicos!-decía Kogoro alegrado de volver a verles-A vosotros os ha pasado lo mismo?

-Parece ser que actuó también en Nagano, así que nos han enviado a nosotros-le decía gentilmente el caballeresco Komei.

-Si le pillamos, le daré una paliza!-decía refunfuñado Kansuke Yamoto, el hombre de tez morena con una cicatriz en el ojo izquierdo y llevando una muleta.

-Me alegro de verle otra vez-decía Kogoro amedrentado por su furia-Porque está de mal humor?

-Este fin de semana la había pedido libre para salir a cenar con Yui-kun, pero por la gravedad del asunto le han obligado a venir aquí-revelaba Komei.

-Eh, cierra el pico!-le decía rojo Kansuke-Como demonios te has enterado!?

Entre tanto jaleo y jolgorio, Chiba iba a lanzar lo que le quedaba de dónut.

-Sí es que ahora se nos están uniendo todos-decía él sin prestar atención a lo que tenía delante.

Por eso, chocó contra alguien a quien ensució su traje negro con trozos de donut.

-Ah, lo sien…-se disculpaba apresuradamente.

Pero entonces le vió la cara y se quedó pálido.

-Aaaahhhh!-gritaba asustado Chiba-Un demonio!

Todos se giraron por el grito y pudieron ver al hombre. El hombre de tez morena y cabello rizado mostraba una mirada fría y glacial que espantaría al peor criminal. Incluso los agentes se espantaron un poco.

-Tranquilo, Heizo!-le calmaba el detective que le acompañaba, de cabello oscuro con americana marrón, para luego referirse a los otros-Perdonadle, su mirada intimida un poco, pero es buena persona.

-Bueno, por lo menos esto es fácil de quitar-decía con un tomo calmado el hombre mientras se limpiaba con un pañuelo.

-Usted es…Heizo "el demonio", de la prefectura de Osaka?-reconocía Takagi al hombre por su terrible apodo.

-Los padres de Kazuha y el chaval de Osaka!-reconocía sorprendido Kogoro-A vosotros también!?

-Pues sí, también atacaron en la prefectura de Osaka-le informaba Ginshiro Toyama.

-Así que también han venido sus hijos?-preguntaba Kogoro.

-Sí, pero no participaran en este caso-le contestaba con dureza Heizo-Un crío no tiene posibilidades contra un criminal de tal tamaño. En este caso, la policía se encargará de él.

-No se lo crean tanto, Japanese police!-le respondía la voz de un hombre con acento americano.

De repente, entraron cuatro hombres trajeados con aspecto de importancia. Ninguno de nuestros detectives les conocía.

-Perdonen, quienes són ustedes?-preguntaba Megure.

-CIA-respondía firme y claro uno de los 4 mostrando la placa.

-La CIA!?-exclamaba Sato sorprendida.

-No nos habían avisado que vendrían hoy-decía Megure.

Obviamente se veía que de japonés no entendían mucho.

-Hey, you!-le gritaba uno de los hombres dándole una colleja a una silueta pequeña que había pasado desapercibida-Translate this!

La persona se cayó al suelo y se le cayeron las gafas.

-Oh, no!-decía preocupado el chaval de 17 años, de cabello negro y vestido con traje verde que no veía casi nada-Las gafas, las gafas!

Al encontrarlas, se las pusó y Kogoro se quedó petrificado al reconocer esos ojos característicos.

-Túúúúú!?-exclamaba sorprendido Kogoro de volver a ver a Eisuke Hondo-Que haces aquí!?

-Ah, Mouri-san!-exclamaba Eisuke alegrado de volver a ver una cara familiar-Cuanto tiempo!

-Que haces con los de la CIA!?-preguntaba Kogoro lo que necesitábamos saber en este momento.

-Ah, es que participé en las prácticas para convertirme en agente de la CIA y, a pesar de que fallé muchas pruebas, al final me aceptaron como aprendiz. Y como necesitaban a alguien que pudiera traducir el japonés, aquí estoy.

-Esto si que no me lo esperaba-decía Kogoro aún sin creérselo-Y que te ha traido a entrar en ella?

-Ah, pues verá…

-Hey, brat!-le interrumpía molesto uno de los agentes-The translation, now!

-Ah, yes…-decía él hablando en inglés.

-Quien es el muchacho?-preguntaba Kansuke mientras Eisuke traducía.

-Ah, es un amigo de Ran-le comentaba Kogoro-Estuvo un tiempo aquí y luego se fue. Aunque no me esperaba que le metieran en la CIA.

-Vale, lo que dicen es que el sospechoso de las fugas es un criminal internacional el cual han estado buscando durante muchísimo tiempo. Por eso hemos sido enviados aquí tan rápidamente.

-Pero nadie nos ha avisado, no pueden aparecer así como así-se quejaba Sato.

-Si que podemos, ya que nosotros representamos la justicia más poderosa-decía un hombre sonriendo mientras se acercaba.

-Hi,sir!-le saludaban los otros agentes mientras que Eisuke lo hacía más tarde al estar nervioso.

-Y usted quién es?-preguntaba Megure al presuntuoso hombre.

-Mi nombre es Creek Elom, director de la CIA y el encargado de esta operación-les decía el hombre de 55 años de cabello gris y repeinado, con barba de cuatro días y gafas de sol, que llevaba un traje negro y un abrigo marrón-Hemos venido a por el hombre que están buscando.

-Y porque no han avisado?-preguntaba Megure.

-Porque no nos hace falta avisar-les decía el hombre-Nosotros venimos y hacemos el trabajo. Así de sencillo. Así que absteneos de esto, novatos.

-Nos está subestimando?-preguntaba enfadado Kansuke.

-Bueno, mucho no se puede esperar de unos paletos-le contestaba burlándose de ellos.

Todos se sintieron menospreciados en aquel momento. Era para darle a un puñetazo a ese hombre.

-No creas que són unos paletos, Creek-san-decía una voz que alivió un poco el ambiente-Són unos buenos agentes y muy listos.

Era James junto a Jodie y el hombre forzudo pero de buen corazón Camel.

-Hi, guys!-les saludaba Jodie.

-Jodie-san!-reconocía Megure-Ha venido con los del FBI?

-Sí. Este es Camel, el cual le conocío en el caso del restaurante, y mi jefe James, el cuál también le conoció.

-Anda, así que usted también participará, James-san?-decía Takagi al reconocerlo-Me alegro de que estén con nosotros.

-En efecto, un gusto contar con su colaboración otra vez-les saludaba James.

-Anda, James, cuanto tiempo-decía Creek al verlo-Veo que sigués vivo después de todo.

-Lo mismo te digo, Creek-san-le respondía James sin entrar en la provocación.

-Aunque veo que tu intuición te está fallando, al confiar en estos imbéciles-decía Creek refiriéndose a los japoneses.

-No lo creo-le respondía con claridad-Confío en ellos para atrapar a ese sujeto.

-Además, el gran Mouri lo resolverá antes que ustedes!-decía Yamamura guiado por su fanatismo.

-Cierra el pico!-le mandaba Kogoro.

-Vaya, vaya, así que usted es el famoso Kogoro Mouri, eh?-decía Creek viéndolo de cerca-El apodado Kogoro "el durmiente"?

-Sí, es el nombre que me pusieron todos-decía él sin molestarle.

-Dicen que al dormirse, resuelve cualquier misterio-contaba Creek-No será que bebe mucho y se lo inventa todo y que se cumple por pura potra?

Al oírlo, a Kogoro le sentó mal, mientras que los agentes de la CIA excepto Eisuke se reían.

-Creo que usted no es el detective al que idolatran tanto-decía Creek su verdad-A mí me parece más un viejo borracho estúpido al cuál le cuida su hijita. Esperemos que su hija no se vuelva un perdedor como él.

Eso molestó muchísimo a Kogoro. No le importaba que le insultarán a él, pero nadie insultaba a su hija. Mientras, los agentes de la CIA se partían el culo.

-Maldito…-decía muy enfadado Kogoro, a punto de soltarle un puñetazo.

-No le hable de esa forma a Mouri-san!-le defendió Eisuke con valor, que detuvo las ganas de Kogoro de soltar el puñetazo-Él es un buen hombre y un ejemplo a seguir!

-Me estás replicando, mocoso?-preguntaba molesto Creek.

Al instante le dio una patada a Eisuke que le dejó en el suelo.

-Pero que esta haciendo!?-exclamaba sorprendido Takagi.

-Es solo un niño!-defendía Sato.

-Es mi subordinado y hago lo que me dé la gana con él-justificaba Creek-Además, debe ser fuerte si quiere sobrevivir en la CIA.

-Dejalé en paz!-decía Kogoro a punto de atacarle.

Pero Creek lo previó y le esquivó fácilmente, haciendo que Kogoro perdiera el equilibrio. En ese instante, Creek le dio una patada por detrás que le hizó caer al suelo.

Al verlo, los de la CIA se destartalaron de risa.

-Al final era cierto-le contestaba Creek mirando de reojo a un Kogoro enfadado e insultado-No es usted más que un estúpido.

-No crea usted, jefecito de la CIA-le respondía uno de los dos hombres que entraban en escena.

Los policías japoneses les reconocieron al instante. El primero era un hombre de constitución robusta i de cabello i barba blancos. Lo que más se notaba era su gran cicatriz en la parte derecha de la cara, y uno de los cristales de las gafas de color negro para disimularlo. El segundo también era un hombre fornido, con bigote y una cicatriz en la parte derecha de la cara.

-Kuroda-kacho!-le reconocía Kansuke.

-Matsumoto-san!-reconocía Megure al hombre que acompañaba a Kuroda-Que grata sorpresa volver a verle!

-Lo mismo digo-decía Matsumoto-Ey, Mouri, vas a levantarte o que?

Al reconocerlo, Kogoro se levantó de inmediato y le saludó.

-Hola, Keishi-dono!-decía Mouri con postura rígida.

-Anda, ustedes son el superintendente Hyoue Kuroda y el antiguo, Kiyonaga Matsumoto-les reconocía Creek-Asi que también confían en ese hombre?

-Así es, creemos que su ayuda nos servirá para atrapar a ese hombre-decía Matsumoto.

-Por cierto, Creek-san, no cree usted que debería irse ya para comenzar la reunión?-le preguntaba Kuroda.

-Hm, cree usted que puede decidir lo que haga?-le preguntaba con soberbia Creek.

Pero entonces Kuroda le pusó su cara delante del provocador y le dijó con un sonrisa:

-Se lo pido como un favor, sir-le decía Kuroda quien parecía controlar la situación.

Tras unos segundos, Creek le apartó y se fue junto a sus hombres.

-Tsk, menuda perdida de tiempo!-decía refunfuñando Creek.

Mientras se iban, Kogoro ayudó a Eisuke a levantarse.

-Estas bién, Bukiyona Gaki?-le preguntaba Kogoro.

-Tranquilos, no es nada-les decía él sonriendo-Ya estoy bastante acostumbrado a esto.

-Cómo puedes dejar que te traten de esta manera?-le preguntaba Takagi.

-Así es como tratan a los novatos como yo-les contaba Eisuke-Soy para ellos el chico de los recados, y no me ponen en misiones importantes. Pero no me rendiré. Quiero ser tan buen agente como mi padre y mi hermana. Y soportaré lo que sea por conseguirlo.

Esa proclamación les sorprendió a los agentes, viniendo de ese chico enlequece.

-Ahh, ya es hora de que me vaya!-decía Eisuke preocupado al ver la hora-Bueno, ha sido un gusto verles a todos!

Se despidió de todos y se fue.

-Bueno, ya es hora de que nosotros vayamos también-les decía Matsumoto a los demás agentes.

-De acuerdo!-les repondían todos.

Unos 5 o 10 minutos después, todos los agentes se sentaron en sus asientos. Se encontraban en una gran sala donde cabían unos 50 inspectores, con una gran pantalla en ella. Además de los presentados, también habían otros inspectores como Toshiro Odagiri y Kurumazaki de Kyoto, Tsuyoshi Shikatsuno y Fumimaro Ayanokoji con su adorable ardilla de compañera. Todos callados, escucharon al locutor.

-Bién, vamos a empezar el plan de captura del criminal que ha liberado a los prisioneros de Japón-decía el locutor.