Capitulo 21: "Querer salvarte"
Arriesgar la vida, ofrecerla al demonio, intentar hasta morir y ver a la persona amada asalto.
Solo querer salvarla, a veces no importa cuantas veces nos lastimemos, o desangremos,
todo para la persona amada, para que no sufra. ¿Porque?. Porque el único deseo del otro es
que la persona que amemos este asalto y no importa si perdemos nuestra vida en el
intento…
- ¡¡MALDITO INFELIZ!! –grito con todas sus fuerzas, mientras corría a gran velocidad para enfrentarse a Yurumaru. El espectro no retrocedió, al contrario corrió en dirección hacia el hibrido. De la mano derecha de Yurumaru se formo una espada ancha y larga de un resplandor que la envolvía.
Inuyasha (el hibrido n.n), no se detuvo y sonrió maquiavélicamente, mientras mas corría más era su deseo por enfrentarse con ese fantasma.
- ¡JA! ¡¡CREES QUE ME ASUSTAS CON TU ESPADA!! –gruño. Cuando al fin se enfrentaron un choque estruendoso se formulo en el lugar que emitió una onda expansiva de poderes. Las garras de Inuyasha, chocaron contra la espada de Yurumaro.
- ¡veo que sigues manteniendo tu fortaleza! –gimió el fantasma, cuando sus fuerzas chocaron.
- ¡feh! ¡Y veo que tú tampoco te quedas atrás! –respondió burlón.
Retrocedieron ambos seres y se miraron con rencor. Yurumaru alzo su espada apuntando el cielo oscuro y dio un gran salto hacia el cielo, dio una ultima mirada hacia Inuyasha y se comenzaron a formar unas nubes malignas que envolvieron el filo de su espada, el hibrido lo miro con una sonrisa malévola y salto a la misma altura de Yuruaru
- se lo que planeas hacer –musito, sacando sus garras nuevamente- ¡¡y no lo permitiré!! –grito. De sus garras unas grandes navajas volaron hacia Yurumaru, este ultimo sonrió y coloco su espada en forma de escudo, las garras no pudieron romper su espada, pero lograron hacerle grandes heridas en sus brazos y piernas.
- también conozco tus movimientos –acoto. De las nubes que se formaron en el cielo cayeron grandes relámpagos al suelo, en donde se encontraba Kagome inconciente. Inuyasha volteo su mirada a la muchacha que estaba recostada en es suelo. Grandes relámpagos cayeron al rededor de ella y una nube de polvo la envolvió, evitando que Inuyasha pudiera ver lo que ocurrió- ¡¡NO TE DISTRAIGAS… QUE LA BATALLA NO ACABO!! –grito con orgullo el fantasma, lanzándose con su espada hacia Inuyasha que se encontraba con la vista hacia abajo buscando algún rastro de la joven chica.
El grito de Yurumaru, lo izo volver en la pelea, pero cuando levanto la vista el fantasma se encontraba sobre él. Empujo la espada hacia el estomago de Inuyasha, pero este garcías a sus reflejos lo esquivo, pero una gran herida se formo por el rose de la espada.
- ¿que pasa cachorro? –Dijo Yurumaru burlón- ¿estamos distraídos?
- ¡¡COMO ME LLAMASTE!! –grito con furia al escuchar las palabras del fantasma. Coloco sus manos en la herida y sus garras se llenaron de su sangre- ¡¡GARRAS DE FUEGO!! –grito con odio y de las garras salieron nuevamente como navajas, pero esta ves no tenían el mismo color dorados que las anteriores, sino que esta ves tenían un color rojo intenso…
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Esta era la milésima ves que Sango trataba de comunicarse con Kagome, pero esta ultima no contestaba su teléfono móvil. ¡¿Maldición en donde se encontraba Kagome?! La joven jefa colgó el teléfono con rudeza.
- ¡¡Ay, siempre es tan descuidada!! –Gruño Sango de la preocupación- ¡¡ya son las 00:00hs y no vuelve!! –ella se encontraba en el sofá de la biblioteca esperando, que su amiga, de una llamada para avisar que se encontraba bien. Pero la muchacha no había hecho ni una sola llamada.
En ese momento, Hitoshi entro a la sala, para avisarle que un hombre la buscaba y detrás del mayordomo entro un joven de ojos azules que no destellaban la felicidad que lo caracterizaban, sino que mostraban una extrema preocupación.
- ¿Miroku?… ¿pero…?
-hola Sango –dijo el mecánico, frió y cortante- …vine porque…
Luego de unos segundos que Miroku le contó a Sango…
- ¿¿QUE PASO QUE!! –exclamo la muchacha que se quedo estupefacta, ante la aclaración del hombre.
- si como escuchaste –respondió en un tono serio- yo estaba con Inuyasha, comiendo nuestra vianda, cuando… de la nada todo se volvió oscuro –pausa- y cuando desperté ya era de noche… y me encontraba tirado en las butacas del autodromo…
- pero que raro… Inuyasha vino asta aquí y me pregunto por Kagome –respondió la mujer sentada al dado del mecánico- como le dije que Kagome, aun no había llegado… se marcho y no me dejo que le diga nada mas…
- mmm… que extraño –musito el joven tomándose la barbilla.
- o…
- ¿o? –repitió el otro, para que la joven prosiguiera.
- o, tu me estas mintiendo.
- ¿¿que!! –exclamo Miroku sorprendido. Pues el mecánico había contado mal la historia y para no quedar como un idiota en frente de Sango exagero las cosas- ¡¡Cómo te puedes imaginar tal cosa de mi?!
- ù.ú Miroku te conozco desde que somos niños… -afirmo- se que me estas mintiendo, de seguro Inuyasha te dio una tunda y tu te desmayaste…
- … -el joven mecánico enmudeció al ver que su amiga lo descubrió- ¡¡CIERTO KAGOME NI INUYASHA VOLVIERON –exclamo cambiando de tema.
- ¡si es verdad!... ¿pero en donde pueden estar?
- será mejor que los busquemos por separado, tu busca a Kagome y yo a Inuyasha ¿si?
La mujer asintió y partieron por diferentes rumbos de la ciudad.
Sango se encontraba en el centro de la ciudad buscando a Kagome cuando un resplandor, al sur de la ciudad ilumino toda esa zona. La joven observo el resplandor sorprendida y se dirigió al lugar para ver que era lo que ocurría, corría rápidamente cuando nuevamente el cielo oscuro se ilumino, con ese resplandor. Era como si un juego de fuegos artificiales inundara el cielo, cada cinco minutos.
Miroku por otro lado estaba en las afueras de la ciudad, cuando pudo divisar el mismo resplandor en el cielo que lo iluminaba cada cinco minutos.
-"¡¿que rayos esta pasando?!" –pensó al ver todas las luces que se disipaban en el cielo.
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Inuyasha y Yurumaru, se encontraban peleando, en el aire y cada ves que ellos chocaban sus energías emitían una luz que se dispersaba por todo el cielo de esa zona. Ya ara un lago rato de que estos dos seres se encontraban peleando y el hibrido ya estaba empezando a cansarse, por la ardua batalla que llevaba.
- "¡demonios ya estoy empezando a cansarme!" –pensó, al ver que sus movimientos ya estaban empezando a ser lentos. Se dirigió hacia Yurumaru con todas sus fuerzas y volvió a lanzar sus garras de acero, el espectro las esquivo con gran hazaña y de su espada comenzó a lanzar rayos hacia Inuyasha, este las esquivaba como podía pues ya estaba muy cansando.
- ¡¡que pasa cachorro, estas cansado!! –bufo el fantasma con ironía.
- ¡¡CÁLLATE!! –Grito enfadado mientras volvía a dirigirse hacia Yurumaru- ¡¡EL ÚNICO QUE ESTA CANSADO AQUÍ ERES TU!! –dijo mientras de un audaz movimiento inesperado por él, le golpeo en le rostro, lastimando su quijada. Yurumaru retrocedió rápidamente al ver que el hibrido lo golpeo con su puño y escupía sangre. Inuyasha aprovecho el momento y volvió a lanzar sus garras de acero lastimando gravemente a Yurumaru que caía al suelo a gran velocidad.
Mientras Yurumaru caía inesperadamente al suelo, Inuyasha baja lentamente del aire y se ponía de pie en frente de Yurumaru que parecía estar inconciente en el suelo.
-¡feh!… veo que no eres tan fuerte como pensaba –musito levantando su mano para dar el golpe final. Cuando Yurumaru inesperadamente abrió los ojos e impulso de su espada una luz de color azul brillante hacia Inuyasha, que se encontraba con la guardia baja. Tan inesperado era el golpe del espectro que Inuyasha recibió el golpe directamente empujándolo unos cuantos metros lejos de él, que se encontraba todavía en el suelo.
- no creas que eres el único con una haz en la manga… inbecil –dijo mientras clavaba su espada en la tierra para poder usarla como bastón. Tan fuerte había sido el golpe de Inuyasha, que lo dejo casi sin energías- tengo suerte de que seas un descuidado… perro inútil…
Inuyasha cayo al suelo inconciente. Tan grande había sido el golpe que lo dejo inconciente. Yurumaru dio una mirada rápida a Inuyasha para comprobar que este si, se encontraba inconciente. Camino cogiendo un pie hacia Kagome que todavía se encontraba inconciente…
- vaya… si que me costo deshacerme de ese perro… -musito. Se encontraba solo a unos cuantos pasos, lejos de Kagome. La joven reportera se encontraba inconciente, tirada en el suelo, perecía estar muy mal, pues la herida de su cabeza aun seguía sangrando, el golpe que se dio cuando cayo de las escaleras la había dejado muy grabe.
El fantasma alzo su mano hacia el cielo, como invocando un conjuro, él tenia planeado acabar de una ves por todas con la joven. Las nubes volvieron a formarse en el cielo oscuro, para volver a tirar los rayos que anteriormente había lanzado. Cuando un rayo cayó hacia la chica una nueve de polvo se formo en donde se encontraba Kagome tirada. La nueve se disipo y cuando Yurumaru pudo ver en donde se encontraba la chica…
- "¿que?" – abrió los ojos enormemente, pues no podía cree lo que sus ojos vean. La joven no se encontraba- ¿pero como?... ¿en donde esta? –musito moviendo su cabeza para sus costados.
- ¿estas buscando algo? –Exclamo una joven que se encontraba parada en la rama de un árbol y con una mano sosteniéndose de el tronco.- ¿creíste que podías matar a la joven y quedarte con la perla? –Pregunto la mujer en un tono sarcástico.- pues estabas muy equivocado –dijo con una sonrisa. Yurumaru estaba con la boca entreabierta, se había sorprendido tanto al ver a la mujer en aquel árbol, que ni había notado la cara de impresión que había tomado.
Kagome se encontraba parada en el árbol con una sonrisa. Ella antes de que el rayo cayera abrió sus ojos y pudo esquivarlo rápidamente. Cuando el fantasma se estaba acercando a ella minutos mas tardes, una mujer se apodero del cuerpo de Kagome, esa mujer era Midoriko, que había tomado el cuerpo de la joven para poder salvarla y para salvar a Inuyasha.
La mujer salto del árbol y corrió a toda velocidad hacia el fantasma que había quedado en shock, de su mano derecha una espada se formo en su mano y la agito para cortar a Yurumaru pero este despertó de su shock y la esquivo empujándose hacia atrás, alejándose rápidamente.
- ¡no escaparas! –dijo mientras lo seguía. Yenomaru volvió a saltar hacia el cielo y volteo para poder perder a la mujer pero cuando volteo, Kagome se encontraba enfrente de él.- vamos… ¿me temes?... le temes a una mujer –dijo con una sonrisa y cruzada de brazos. El fantasma palideció al verla hay. Ella volvió a acercarse a él, pero este bajo al suelo dirigiéndose a Inuyasha, que se encontraba inconciente.
- ¡ja!... Midoriko… ¿que aras ahora? –pregunto sarcástico, apuntando su espada hacia el cuello del hibrido. La mujer se detuvo en seco, al ver que Yurumaru tenia planeado lastimar al hibrido- ¿creo que te di en tu punto débil?
Midoriko abrió sus ojos de par en par y bajo, para poder estar a la altura de Yurumaru, que sonreía de una manera malévola y apuntando con el filo de su espada el cuello de Inuyasha.
- que es lo que quieres –dijo rendida ante la amenaza de Yurumaru.
- ¡ja! sabia que tus sentimientos, no habían cambiado –exclamo satisfecho ante la aparente rendición de Midoriko- quiero la Shikon no Tama –dijo sin perder la sonrisa. Midoriko bajo la vista y entrecerró sus ojos, luego de unos segundos sonrió con los ojos cerrados y hablo.
- lamento informarte, que esta mujer no tiene la perla –indico la mujer abriendo sus ojos- la perla se formara cuando… los sentimientos se encuentren –explico. El fantasma frunció el entrecejo y la miro con odio.
- ¡¡COMO QUE LA PERLA NO SE FORMO!! –bramo con ira.
- como me escuchantes… todavía no se formo en el interior del cuerpo de la mujer…
- ¿¡Y COMO ES POSIBLE QUE SE PUEDA SENTIR LA PRESENCIA DE LA PERLA EN EL INTERIOR DE ESA CHIQUILLA!! –pregunto exaltado, ya clavando un poco la punta de la espada en el cuello del hibrido. La mujer cerro sus ojos con fuerza, como si ella fuera la que estuviera sintiendo la punta de la espada.
- lo que tu sientes… es el poder de la joven…
- ¡¡MALDICIÓN MIDORIKO NO JUEGUES… SINO ESTE HIBRIDO MORIRÁ!!
En ese instante Inuyasha abrió sus ojos y tomo la espada de el fantasma, que se quedo impactado ante el movimiento inesperado del hibrido. Inuyasha retrocedió un poco saltando hacia atrás y apuntándola él ahora hacia el fantasma.
- ¿a quien pensabas matar? –pregunto burlón el hibrido mientras seguía apuntando la espada. Midoriko abrió sus ojos sorprendida ante la rápida acción del hibrido.
- Inuyasha… -musito con una sonrisa.
- ahora… ¡¡SI ME LAS PAGARAS A TODAS JUNTAS!! –Grito mientras corría a toda velocidad hacia el fantasma, que se quedo atónito observando a Inuyasha que agito la espada con fuerza- ¡¡ASÍ SE USA UNA ESPADA!! –bramo con rudeza mientras que de la espada salía una luz que enceguezco al fantasma. Midorico por otro lado soltó la espada y dibujo en el aire un arco y una flecha que apunto hacia el fantasma que intentaba escapar.
- ¡¡NO TE IRAS TAN RÁPIDO!! –grito la mujer lanzando la flecha que emitía una luz de color fucsia.
Una gran explosión ilumino gran parte de la zona mezclando los poderes de la espada que sostenía Inuyasha y la flecha de Midoriko. Se escucho un lamento agudo del fantasma que pedía por su vida, pero que ya era demasiado tarde. Yurumaru fue desapareciendo poco a poco y para siempre, como les había costado acabar con él, pero al fin todo había acabado. Cuando la luz se difumino Inuyasha, se encontraba observando a Midoriko fijamente, ella también lo observaba, pero ninguno de los dos decía nada. El hibrido la observo por unos momentos con nostalgia pero, luego su semblante cambio y giro su cabeza para un cotado.
- ¿y que haces aquí… Midoriko? –pregunto con resentimiento. Midoriko pudo sentir el dolor en sus palabras y agacho su cabeza clavando la mirada al suelo.
- vine… a ayudarte –exclamo con un poco de dolor.
- ¡ja! ¿Ayudarme? –Bujo, cruzándose de brazos- ¿ahora me ayudas? después de lo que me asistes.
- Inuyasha… lo que paso… ¡lo hice para protegerte! –gimió con dolor sabiendo a que se refería él.- solo…
- ¡¡ya cállate!! –Grito con ira- ¡¡no quiero escuchar tus mentiras!! –dijo atreviéndose a mirarla, con odio.
- Inuyasha… -exclamo levantando la mirada y caminando un paso.
- ¡¡no te acerques…!! –Advirtió apuntando la espada hacia ella- ya no soy el mismo de antes –musito ocultando su mirada en sus cabellos plateados.- ya no me dejo engañar tan fácilmente… por ti…
- ¡Inuyasha… yo nunca te mentí! –dijo con sus ojos brillosos, pues estos se habían llenado de lagrimas.
- ¿y crees que te creo?
- Inuyasha yo… -callo de pronto, sintiendo como una de sus lágrimas se resbalaba por su mejilla. Inuyasha sintió como su corazón se oprimía al ver a la mujer llorar bajo su espada y giro dándole la espalda a la mujer que lo miraba con infinita tristeza.
- no quiero volverte… a ver – musito con dolor y apretando el mango de la espada con toda su fuerza, tal que sus nudillos se volvieron blancos ante tanta fuerza que ejercía. La mujer abrió sus ojos estupefacta ante las crueles palabras que Inuyasha había utilizado.
De un momento a otro sintieron como la mansión se derrumbaba, por el fuego. los dos giraron al sentir el estruendoso ruido que hicieron las paredes de la mansión al caer. a lo lejos se escuchaban los sonidos de la sirena de los bomberos que se acercaban rápidamente ante en fuego, de la mansión que estaba prendida llamas.
- creo… que me tengo que ir – musito la mujer, aun con dolor. El hibrido volteo al escuchar las palabras de la sacerdotisa y vio como el cuerpo de la joven reportera caía al suelo. Corrió olvidando el odio, para atrapar a la mujer que caía, todo parecía estar pasando en cámara lenta, asta que por fin la sostuvo entre sus brazos y suspiro aliviado.
- "se fue…" –pensó observando a la mujer que tenia entre sus brazos y con la herida en su cabeza.- esta herida… -dijo serrando sus ojos y cayendo al suelo con la chica en brazos. Pues el hibrido, había dejado el cuerpo de Inuyasha para volver a dormir en el interior del cuerpo de su reencarnación.
Los dos se encontraban tirados en el suelo inconcientes. Kagome estaba en los brazos de Inuyasha y este último estaba en el suelo. Ambos jóvenes se encontraban lastimados y cansados por la ardua batalla que habían tenido. Solos .unos minutos se encontraron solos porque a los minutos llegaron Sango y Miroku observando atónitos la escena. La mansión ardiendo en llamas, el lugar hecho trisas y sus amigos tirados enfrente de la mansión uno arriba del otro.
- ¡¡KAGOME, INUYASHA!! –grito Sango, sin entender porque sus amigos se encontraban en tan mal estado. El mecánico y la jefa corrieron hacia ellos asustados por el estado en que se encontraban.
- ¿¡pero que fue los que les paso!! –pregunto, preocupado el hombre de ojos azules.
- ¡¡tenemos que llevarlos al hospital con urgencia!! –exclamo Sango, apunto de un colapso al encontrarlos hacia.
Pronto llegaron los bomberos y apagaron el incendio. Los autos de los programas de noticias llegaron todos casi al mismo tiempo, todos informando lo sucedido: una mansión abandonada se quemo, sin saber porque. Pero nadie había visto a los jóvenes que se encontraban tirados en el suelo a causa de una batalla, con un ser que no era de este mundo.
Miroku y Sango se habían llevado a sus amigos a un hospital para que los entendieran de urgencia…
UNA SEMANA DESPUÉS DE LO OCURRIDO:
Inuyasha ya estaba en su mansión, todavía recuperándose. Por supuesto. No había tenido mucho daño por la pelea pero si estaba muy lastimado, llevaba vendas por casi doto su cuerpo, en las piernas y los brazos llevaba vendajes y también en el abdomen por la filosa espada de Yurumau, que había herido cuando estaba peleando con este ultimo.
Miroku llevo a su amigo, al hospital para ver a Kagome, que todavía se encontraba hospitalizada, pues la herida que recibió cuando cayó de las escaleras más los golpes que recibió cunado callo de estas, la habían dejado muy lastimada. Al entrar en la sala la vieron sentada en la cama del hospital, con la mirada perdida en la vista que le regalaba la ventana al cielo azul. Pues se encontraba en el tercer piso…
- hola ñ.ñ –saludo Miroku pues el había sido el primero en entrar a la habitación.
- hola… -saludo ella. Inuyasha entro en silencio y la miro con infinita tristeza, encontrarla con los vendajes en sus muñecas, con un par de curitas en sus mejillas y con el vendaje en su cabeza. Eso lo izo sentirse culpable. Si solo hubiera llegado unos minutos mas antes, nada de eso le hubiera sucedido a Kagome…
- hola –musito con la cabeza agachada. Kagome lo observo y sintió los pensamientos que se le cruzaban por su cabeza.
- Inuyasha no tienes que sentirte culpable –dijo la joven inesperadamente. El levanto la cabeza sorprendido, Kagome había leído sus pensamientos- no es tu culpa… no es la culpa de nadie…
- pero…
- ya no te sientas culpable n.n… -aclaro la chica, mostrando una sonrisa.
Ambas personas, se miraron. Kagome sonreía tranquila e Inuyasha se sentía cada ves peor. Miroku diviso en una silla qua había en la habitación y se sentó pesadamente mientras suspiraba y empezó a hablar.
-oían, ya sabemos todo yo y Sango… -exclamo inesperadamente- Sango ya sospechaba algo… pues Kagome tu salías y siempre te dirigías al centro comercial –aclaro el mecánico- y era mas que obvio que ibas a hablar con la anciana… -pausa- así que yo y ella hablamos con Inuyasha y él nos contó lo que el sabia… -Kagome le dio una mirada fulminante a Inuyasha y este agacho la cabeza- así que no nos quedamos tranquilos y fuimos a hablar con la anciana… -entrecerró sus ojos y volvió a hablar- ella nos dijo que… -abrió sus ojos y los miro seriamente a ambos- que yo y Sango, teníamos una misión importante que cumplir. Al principio no le creímos… pero cuando nos empezó a contar mas. Sango y yo le creímos. Así que no crean que están solos, porque no lo están –pausa- así que no nos aparten…
Kagome miro al mecánico con seriedad y suspiro, entrecerró sus ojos y asintió levemente con la cabeza. Inuyasha la observo y miro a Miroku con seriedad.
- esto no es un juego –dijo serio y con la vos grabe.
- lo se, pero también ustedes tiene que saber que no pueden hacerlo solos. Esto no es solo su asunto, sino el de los cuatro. Sus reencarnaciones no son las únicas que reunieron la perla –aclaro irguiéndose del asiento.
- Inuyasha… el tiene razón, no es solo nuestra misión sino, que es de todos –aclaro Kagome, mirando a Inuyasha. El piloto suspiro derrotado, al ver que su mecánico no cambiaria de opinión.
- esta bien –misito derrotado- pero te advierto que esto no será fácil…
- si, lo se ñ.ñ…
Continuara…
