"Papá, soy Charlie, por favor cógeme el teléfono, quiero hablar contigo, necesito saber que…" Había repetido tantas veces aquella frase llamando as u padre, que casi le sonaba ya a una voz grabada en un contestador automático. "Llámame por favor, supongo que ahora estarás ocupado."

Charlie siempre había sido muy bueno para las mentiras, cuando se trataba de decírselas a si mismo; cuando su madre estaba a punto de morir y él trataba todavía de pensar que se podría bien; cuando intentaba negarse los sentimientos que tenía por su hermano o por pensar ahora que la relación con su padre se podía solucionar después de lo que había visto.

"Tal vez necesito tiempo." La voz de Colby le devolvió a la realidad; ni siquiera se había dado cuenta de las lágrimas que habían empezado a correr por su mejilla y que tuvo que quitarse con el dorso de la mano para que no le viera. "Lo siento no quería molestarte."

"Tranquilo, es lo mismo de siempre, no quiere contestarme. A Don tampoco le coge el teléfono, lo ha hecho todas las veces que se ha enfadado con alguno de nosotros, pasa unos días sin hablarnos, pero esto, no creo que vaya a solucionarse así como así. No creo que nos perdone por esto."

Por primera vez desde que había comenzado su relación con su hermano, Charlie se sentía algo arrepentido por lo que estaban haciendo. Nunca lo había visto como algo realmente malo; extraño para el resto del mundo seguro, pero malo o algo por lo que avergonzarse, jamás.

"No quiero tener que elegir, no me siento con fueras para perder a una de las dos personas más importantes de mi vida, no así."

Le dolía todo el cuerpo a causa de la angustia, se sentía débil, sabía muy bien que tenía que descansar tratar de recuperarse después de haber estado a punto de morir unos pocos días antes, pero no podía hacerlo con todo lo que estaba pasando a su alrededor. De la noche a la mañana, a causa de un pequeño despiste, todo su mundo se había derrumbado y no podía hacer nada por evitarlo.

Alan no quería verlo, pero podía comprenderlo. Sin embargo, Don había roto su promesa de pasar todos los días por casa de Colby para verle, hacía dos días que ni siquiera le había llamado. ¿Le estaba echando la culpa por lo sucedido o simplemente quería dar por terminada su relación sin dar más explicaciones?

Le daba miedo preguntárselo, pues le atemorizaba la respuesta.

"Tengo que hablar con él." Colby lo miró en silencio, sin saber si se refería a su padre o a Don, pero no preguntó.

El federal, jamás había estado tan enamorado de alguien en toda su vida y sabía que tardaría demasiado tiempo en dejar de pensar que tenía alguna posibilidad, por remota que fuera con Charlie.

"Don por favor, tu también no puedes hacerme esto, dijiste que pasase lo que pasase siempre estaríamos juntos. No me dejes solo ahora." Colby escuchó como se quebraba la voz del profesor pero aún así no dijo nada, para no molestarle y no hacerle sentir incómodo.

Cuando conoció a Charlie, cuando se reconoció que se había enamorado de aquel profesor tan singular, se dijo a si mismo que jamás permitiría que nadie le hiciera daño, que el único motivo por el quería verle llorar, era por estar feliz. Ese no era el caso ahora y eso no lo iba a consentir por más tiempo, no cuando tenía delante a Charlie totalmente derrotado.

"Todo irá bien, ya lo verás. Seguro que tu padre necesita tiempo para darse cuenta que para ser felices necesitáis estar juntos y tu hermano… Don es un completo idiota en algunas ocasiones, pero creo estar totalmente convencido de que terminará por entrar en razón y volver contigo." Estaba convencido de que su jefe lo haría o de lo contrario, se las vería con él. "Tengo que irme a la oficina, volveré esta noche ¿Estarás bien?"

"¿Serviría de algo que te dijera que si?" La sonrisa de Colby fue toda la respuesta de su amigo y todo lo que necesitaba él. "Vamos vete, creo que me sentiría peor si además me vieras llorar." Se echó a reír como si hubiera hecho una auténtica broma; cuando tan sólo había sido sincero. Lo único que quería hacer en ese momento, era quedarse solo y desahogarse.

Pese a no querer dejarlo solo, Colby se fue al trabajo; al menos allí creía que podría ser más útil, o bien ayudaba al resto del equipo a encontrar a la gente que quería ver muertos a los hermanos o bien, tenía una larga conversación con Don.

- o -

Nada más quedarse solo, Charlie volvió a coger el teléfono, que ya le quemaba en las manos después de tantas llamadas inútiles a su hermano. Marcó con dedos temblorosos y esperó sin muchas esperanzas de recibir respuesta.

"Charlie, ahora no tengo tiempo. Te llamo luego ¿Vale?" La mentira, con diferencia de Charlie, nunca había sido el fuerte del federal.

"No, no vale, no quiero que cuelgues; me prometiste que no me ibas a dejar tirado y te echo de menos." Charlie dejó de hablar antes de que las lágrimas le obligaran a callarse. Respiró profundamente y se dijo a si mismo, que si no lo decía en ese momento, posiblemente no tendría otra oportunidad de ser sincero y mostrar su dolor así. "Papá nos odia, no me coge el teléfono y no creo que nos perdone nunca. Ahora tú me abandonas en casa de Colby de donde no me dejas salir y esos tipos quieren matarte, los mismos que me dan por muerto a mi. Si todo esto es tu forma de protegerme, te aseguro que no lo estás haciendo muy bien que digamos."

Charlie tenía ganas de colgar en ese mismo momento, si Don iba a decirle que lo suyo había terminado, al menos sería él quien lo daría por concluido. Pero no lo hizo, no pudo separar el auricular de su oído, pues todavía escuchaba la respiración, algo más rápida de lo normal de su hermano.

Don, por su parte, había escuchado en completo silencio, notando como con cada palabra se le rompía un poco más el corazón. Aunque no podía verlo, si podía imaginarse a Charlie, alterado por su culpa, esforzándose por hablar con toda la serenidad posible, cuando quería llorar, agotándose cuando el médico el había dicho que tenía que hacer reposo absoluto. Incluso ahora, que había tratado de alejarse un poco de él para poner sus ideas en claro, le había estado haciendo daño y poniendo en peligro su salud.

"Lo siento, lo siento mucho Charlie." Dijo por fin Don. "Se que no lo he llevado bien y que te he hecho daño, pero me entró miedo por la reacción de papá y pensé que podíamos volver a ser simplemente Don y Charlie, tal y como papá nos quiere."

"¿Me estás dejando y me pides perdón? Por favor Don, al menos no me trates como un crío si quieres dejarlo conmigo, dilo y punto no me voy a morir por eso." Aunque Charlie no estaba del todo seguro de cual sería su reacción si eso fuera verdad y Don sabía que no le haría ningún bien. "Además has tardado dos días en llamarme, aunque en realidad he sido yo el que te he llamado, porque no podías cortar conmigo. Creía que habíamos dejado el instituto hace mucho tiempo. Somos dos adultos Don, yo puedo aceptar que rompas conmigo. ¿Puedes hacerlo tu?

"¡Pues no puedo! Ese es el problema Charlie, que no quiero decepcionar a papá, pero no puedo dejar de quererte, no puedo dejar de tener ganas de ir ahora mismo al apartamento de Colby y besarte para que me perdones por lo que te he hecho, pedirte que olvides todo lo que ha pasado y amanecer contigo en la cama."

El silencio se hizo al otro lado, por lo que Don no sabía si Charlie todavía le estaba escuchando. "¿Sigues ahí? Tampoco me sorprendería que hubieras colgado y que me odiaras por haberte traicinado."

"No te odio ¿Crees que acaso podría hacerlo? Solo quiero verte, saber si todavía… que no lo he perdido todo en una semana. ¿Crees que podrías venir esta noche? Aunque sólo sea para hablar e intentar arreglar las cosas con papá."

"Claro y Charlie no me odies por ser un completo idiota."

Charlie sonrió, al recordar que Colby había dicho exactamente el mismo comentario, realmente conocía bien a su jefe. "Ya te he dicho que no te odio. Tan sólo te necesito a mi lado."

- o -

Todavía quedaban unas cuantas horas para que Don terminara el trabajo aquella tarde y si se quedaba allí encerrado por mucho más tiempo, terminaría por enloquecer. Además, tan sólo había un sitio donde quisiera estar, pese a ser arriesgado que le vieran por la calle o a lo furioso que pudiera ponerse luego su hermano por haberle desobedecido.

Cogió el coche y sin pensarlo dos veces fue a casa. Había olvidado los días que hacía que no iba a su propia casa, entre el hospital y luego en el apartamento de Colby; tal había sido si el miedo a ser asesinado o simplemente a encontrarse con la expresión de decepción en el rostro de su padre, pero todas la veces que había pensado en ir, había terminado por no hacerlo.

Al entrar, todo estaba en calma, a excepción de la televisión que estaba encendida. Con paso vacilante, fue al salón y se paró en al puerta al ver a su padre sentado en el sofá. Alan no se dio cuenta de su presencia. Durante un momento estuvo tentado a dar la vuelta y marcharse antes de que le viera.

"Hola papá."

Alan se dio la vuelta rápidamente.

"¿Se puede saber que haces aquí? ¿Es que tu hermano ya ha pillado a la banda que os acecha?" Al menos su padre todavía se preocupaba por él y por su seguridad, eso le hizo sentirse mejor.

"No, pero no me has cogido el teléfono en todos estos días. Me tenías preocupado y necesitaba hablar contigo." Para suerte de Charlie, Alan se levantó y le abrazó con fuerza.

"No tenías que haberte arriesgado así, si llegan a encontrarte por mi culpa."

"¿Por qué todos pensáis que soy tan frágil, Don y yo estamos juntos y es normal que no lo aceptes o que al menos te cueste hacerlo. Pero no me trates como un niño." El ruido de un coche al frenar junto a la casa le hizo estremecerse pero se calmó en seguida. "Quiero que te enfades con nosotros, que nos grites si lo necesitas, pero necesito saber que puedo seguir contando con mi padre."

Después de un día tan ajetreado, Charlie no se había dado cuenta de lo cansado que estaba. Don le había contado lo que le había dicho el médico sobre su delicado estado, pero no tenía ninguna duda de que condición no era la mejor del mundo.

"Charlie ¿estás bien?" La mano de su padre sobre el hombro le hizo sentir mejor.

"Si, sólo necesito descansar un poco." De repente, Alan volvió a ser su padre, no iba a dejar de preocuparse por su hijo si lo veía mal. Sin decir nada, le acompañó hasta el sofá y le ayudó a acomodarse.

"Tu hermano dijo que tenías que descanar y evitar que te mataran." Ya que lo de no dejarte ver no lo llevas muy bien, entonces al menos quédate aquí un poco."

"Vamos papá, ¿de verdad pensabas que ibas a poder ocultarte de mi aquí sin contestarme el teléfono?"

"Es difícil de entender. Tus dos hijos, son más que hermanos y cuando te has ido al apartamento de Don a dormir tantas noches, para trabajar en algún caso…" Al ver a su hijo menor sonrojarse, dejó de hablar para no pensar en la situación. "Si tu hermano llama a casa de Colby se va a preocupar."

"Llámale y dile que estoy aquí." Alan se quedó callado, quieto donde estaba. Acababa de darse cuenta de lo que pretendía Charlie. Siempre había sido un chico muy listo, no iba a dejar de serlo ahora. "Está tan echo polvo como yo, Don… en realidad, hace dos días que no se nada de él y me tiene muy preocupado.

De nuevo, un ruido fuera de la casa les hizo dejar de hablar, un coche acababa de aparcar. Don no había dicho que fuera a ir a la casa familiar, ni tampoco ningún miembro de su equipo. Alguien había bajado del vehículo había echado a andar hacia la puerta.

"Vamos, el garaje será un sitio seguro si atrancamos la puerta." Padre e hijo se movieron con rapidez hacia la cocina, mientras Charlie marcaba el número de teléfono de su hermano.

Para su desesperación saltó el contestador automático.

"Don, soy Charlie, estoy en casa con papá y creo que nos vendría bien una mano. Me han encontrado y no creo que tengamos mucho tiempo antes de que den con nosotros, ven por favor, confío en ti, se que lo harás."

Alan atrancó la puerta del garaje y miró a Charlie que estaba completamente pálido, si tenían que salir corriendo no estaba seguro que su hijo fuera a llegar muy lejos. Su única esperanza, ahora que alguien había abierto la puerta, era que Don escuchar el mensaje.