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Capitulo XX

Noticias y Decisiones

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— Estás embarazado —soltó sin compasión y con sencillez.

Con eso se resolvía la duda: sí se podía ser más brusco.

Un silencio casi mortuorio se había instalado después de esas simples, pero a la vez tan ingentes palabras.

Louis, fascinado por esas noticias se había dejado caer en su asiento; lo había notado, sentido y figurado, pero no lo había captado completamente. Era como si esas noticias hubiesen aclarado el más grande de los enigmas.

Sabía que de alguna manera se emocionaba de más sobre algo de lo cual no estaba relacionado, pero él deseaba...

— Miente... —musitó Harry, sacando de sus cavilaciones a todos aquellos que no se lo creían. La mayoría no le miró, sentían que era una falta de respeto o que el chico se sentiría intimidado.

Harry no encontraba la manera de captar la noticia. Simplemente no lo entendía. Era un hombre, solo era un adolescente, y de pronto le decían que estaba "esperando" un bebé.

Armand levantó la vista, impasible. Los pensamientos del chico eran tan confusos que gritaban como alarmas en su cabeza, siendo captadas por todos los vampiros presentes sin desearlo.

— ¿Has tenido sexo con un hombre, sí o no? —Cuestionó como si fuese un medico profesional y su paciente fuera Harry. Tono frío, casual e indiferente.

Harry no tenía ganas de protestar por eso. No era el momento indicado.

— En realidad no necesito responderle ¿no es así? —Devolvió con el mismo tono—, ustedes no necesitan respuestas directas...

El vampiro suspiró.

— Ustedes los magos son extraños —comentó más para sí mismo que para el chico—, verás... tienen magia, la utilizan para casi todo, incluso para mantenerte muerto cuando en realidad no lo estas... ¿me explico? —Harry asintió un poco inseguro—, entonces ¿de verdad no crees que tengan la capacidad de crear vida? ¿Incluso algo tan natural como el gestar?...Me extraña de ustedes, son magos, se supone que la magia hace milagros. En el mundo... normal ¿Cómo le llaman ustedes?

— Muggle —respondió ausente.

— En el mundo muggle, la capacidad de crear vida sin necesidad de una mujer se ha ampliado. Pero yo no te voy a enredar más con eso. Tú posees la capacidad de crear vida. El cómo... no lo sé... sólo trato de ser de ayuda. Si mi presencia te incomoda, pídele a Lestat que te regrese con los tuyos, o al menos, avísenme para no presentarme...

Dicho eso último se retiró de la habitación, no ofendido, sino indiferente. Minutos después Daniel le siguió.

Maharet se acercó al chico y colocó una de sus pálidas manos en su mentón, elevándole el rostro para mirarle a los ojos.

— Tener un hijo no es un castigo por la vida que llevas, no es un obstáculo... es un milagro y una bendición. —Decía, a la par que acariciaba con su otra mano la frente de Harry, con ternura— Qué daríamos, nosotros los Inmortales, por tener la oportunidad de concebir una pequeña vida... un hijo... Pero no es así y a ti se te ha concedido...—sonrió y le besó en la frente.

Separándose, miró a su hermana. Ésta entendió y ambas salieron, no sin antes regalarle una sonrisa misteriosa.

Además... es hijo de la persona a quien más amas ¿o me equivoco?...un fruto de su amor...

Podría haber gritado, podría haberse negado, pataleado y demandado sobre esa sorpresiva noticia... Pero en realidad no tenia ánimos de hacerlo, no lo deseaba... Quería aceptarlo. Todo el tiempo había deseado tener una familia, su propia familia. Nunca pensó que lo haría de esa forma, nunca llegó a pensar que se enamoraría de un hombre, y durante esos momentos no había pensado en tener un hijo... Ahora se le presentaba la oportunidad de golpe, y no le molestaba. Estaba asustado, como cualquier persona, pero también estaba sumamente feliz.

Un bebé... suyo y de Draco. Sonrió y se abrazó a sí mismo, sin poder evitarlo. No supo cual de las dos mujeres se lo había dicho, pero se lo agradeció en lo más profundo de su corazón. Eso había terminado de tranquilizar el creciente temor.

Sintió que alguien se colocaba frente a él. Levantó su verde mirada y encontró el extrañado pero sonriente rostro de su Profesor.

— ¿Feliz? —inquirió, ya sabiendo la respuesta.

— Asustado —contestó, pero con la tierna sonrisa sin borrársele—, pero feliz

Ahora, ¿Qué pensarán los demás cuando lo sepan? ¿Cómo reaccionará Draco? Solo esperaba que no le pidieran... no, nunca lo harían.

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Puertas de Hogwarts, horas después.

— Profesor —llamó Harry, entrando al Colegio y deteniéndose frente al Vampiro—, ¿es necesario que vaya a verlos tan seguido?

Lestat fingió pensarlo. No había nada malo que esconder o mentir. Pero al ser Harry producto de un irresponsable ser, probablemente un Vampiro débil convertido sin consentimiento de los Antiguos, poseía inestabilidad en su sangre. Puede que Harry no poseyera dotes Vampirices, pero era muy probable que su bebé sí. Ahora, si el otro Padre era normal, no habría problema, pero dudaba que Draco Malfoy fuese normal; conoció a la madre y estaba seguro que ella no era normal.

— Es necesario. Tú no eres normal, y por consecuencia, tu estado no lo será. Es nuestro secreto. Te llevaré cada cierto tiempo con Armand, él podrá vigilar que ningún defecto Vampirice se presente. Cuando se mete de lleno en algo siempre lo cumple. No te preocupes, es un buen obstetra. Hummm... te iba a llevar a la torre, pero —se detuvo y desvió su vista al pasillo contrario—, creo que mejor te llevo con Madame Pomfrey.

Harry le miró escandalizado.

— Pero... no creo...

— Necesitas que un profesional lo confirme —cortó divertido, tomando al chico del brazo y arrastrándolo con él, para agregar en tono indiferente—, además, necesita tener título. Armand sabía sobre un embarazo, solo que no está calificado de forma profesional (un remilgado Titulo).

A Harry ni le gustó cómo sonó eso último. A nadie le gustaría

Ambos siguieron en silencio. Doblando esquinas, topándose con alguna que otra persona. Lo singular era, que mientras más avanzaban hacia la enfermería, más disminuía la cantidad de personas que circulaban por los pasillos. Hasta que Lestat se detuvo a dos tramos de la puerta.

— Hay problemas —fue todo lo que comentó después de largos minutos— Bien, espera aquí y no te muevas...—sonrió con picardía— Sé que quieres verle, pero necesitas resolver algunas dudas.

El Gryffindor no hizo más que ignorarle con incomodidad.

Minutos después, el profesor Lioncourt salió con una sonrisa que no presagiaba nada bueno. No necesitó preguntar nada, pues Lestat se despidió con un "Buenas noches, que la pases bien" revolviéndole los rebeldes cabellos, y al final se perdió por un pasillo. Ya fuese su imaginación o el cansancio, pero le pareció oír una carcajada lejana.

Receloso de lo que pudiese encontrar detrás de esas puertas, se acercó a paso lento. Como si de un momento a otro le fuese a saltar la peor de las bestias. Pero no esperó mucho, algo se le abalanzó y alejó: de grandes proporciones, de un color que pudo interpretar como amarillo chillón (de ese tipo "friégame la pupila"), a pesar que estaba tan cerca que difícilmente le veía forma.

— ¡Sr. Potter, no se le ocurra entrar ahí! —a pesar de lo distorsionada que salió la voz, Harry pudo reconocerla.

— ¿Madame Pomfrey? —preguntó cauteloso, podría equivocarse. Nadie en su sano juicio usaría semejante... aditamento. Al menos no en el mundo Mágico, porque de algo estaba completamente seguro: eso era un traje protector, más en específico, de esos que usan los científicos anti-virales. ¿Cómo lo sabia? Porque lo vio en una película. Y luego decían que la TV dañaba el cerebro, aunque en exceso sí.

Con el cilíndrico casco puesto, la mujer le miró a través de una pantalla translúcida.

— El Profesor Lioncourt ya me explicó lo necesario —mirada clínica a la parte baja del cuerpo de Harry y pasándola por toda la constitución estilizada, hasta llegar al rostro—, se ve un poco delgado y pálido... Veamos. — Un pase de su varita, y Harry estaba cubierto por el mismo traje—, no me arriesgaré a que se enferme también.

Moviéndose un poco, la mujer dejó el paso libre. Harry avanzó, cauteloso, y la vista de la enfermería le descolocó totalmente.

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Hogwarts, Habitaciones del Profesor de Pociones, horas después.

— ¡¿Dónde esta Harry! —demandó Draco, yendo de una esquina a la otra. Como un león enjaulado. Irónico, viniendo del Príncipe de Slytherin.

Después de haber sido encontrado por Severus Snape, el rubio había despertado por el efecto de un Enervate, y desde el momento que despertó, no paró de preguntar por el moreno. Al igual que no desistía de buscarlo por sus medios. Mas el profesor lo había impedido.

— Por enésima vez, no-lo-sé. —contestó Severus, sentado en su sillón favorito, viendo el vaivén desesperado de su ahijado— Si te calmaras y recordaras dónde...

— ¡YA LO DIJE! —Se detuvo al darse cuenta de su tono—, demonios, ¡estaba conmigo! Padre vino... y... y... ¡nos atacó! Decía que el Lord quería vernos... se suponía que debía protegerlo... ¡Era mi padre!... ¡podría estar en manos del Lord!

Severus se levantó, oprimiendo a Draco por los hombros.

— No me obligues a abofetearte —advirtió con tono duro—, porque aunque seas mi ahijado, lo haré con tal que reacciones como se debe. Serviría más si te comportaras con la mente fría... así encontraríamos a Potter más rápido... Aun así, no creo que tu padre...

Draco se separó de un movimiento brusco. Hizo lo que su padrino le pidió y respiró profundamente varias veces. Pero era realmente difícil, algo en su interior se revolvía de la desesperación y la angustia al no tener a Harry a su lado, seguro y en sus brazos.

Un toque tímido a la puerta hizo que Draco se tensara de nuevo y se retorciera las manos, desesperado. Severus se apresuró a abrir.

— ¡¿Potter!

Si escuchó bien o no, no le importó en absoluto. Draco salió disparado directo al recibidor y con gran alivio encontró a su padrino a un lado de la puerta, dejando expuesta la vista de su Harry con una mirada y sonrisa tímidas.

No esperó ni un segundo más, y atrapó al Gryffindor en un abrazo desesperado, lleno de calidez y amor.

Severus Snape se retiró disimuladamente, dejando a la pareja en su privacidad.

— ¡Estás bien! ¡Estás bien! —Decía una y otra vez, tomando su rostro y revisándolo minuciosamente— ¡Oh, por Salazar! ¿Estás bien? —terminó preguntando.

Harry con una gran sonrisa tierna (la que no se había ido desde que se había enterado de aquella noticia) mantenía sus manos sobre las otras, acariciándolas.

Draco arrastró al moreno al sillón y lo sentó en su regazo, abrazándolo estrechamente, como si de alguna forma alguien quisiera arrebatárselo.

— Estoy bien, muy bien. Después de que te desmayaras, el profesor Lioncourt de alguna manera me salvó... No tuve oportunidad de preguntarle cómo.

El rubio se hubiese puesto celoso a la simple mención del Vampiro, mas en esos instantes le valía poco cualquier persona a excepción de Harry.

Y lo besó.

Se besaron por interminables segundos, lento, tierno, como si tuviesen todo el tiempo del mundo y como si nunca los hubieran separado. Pero algo brotó de pronto en la deliciosamente nublada mente del Sly.

— ¿Dónde habías estado? —preguntó suspicaz. El recelo y la duda venían después del alivio. Al contrario de la calma después de la tormenta.

Harry suspiró, recostándose sobre el rubio y acurrucándose.

— El profesor me llevó a conocer a algunos de sus compañeros —frunció el entrecejo—, dijo que eran como su familia...

— ¿Y eso qué tiene que ver contigo? —farfulló sin retener su molestia.

— Hay algo de mí que no sabes, Dragón —confesó sugerente.

Draco elevó una ceja, incrédulo.

— ¿Dragón? —omitiendo el "algo que no sabes" de Harry.

Harry se levantó un poco, solo para verlo a los ojos con una sonrisa divertida.

— Tú me dices "Cachorro" ¿acaso yo no te puedo decir "Dragón"? —decía con un irresistible pucherito.

— Yo lo digo con bases —ante la mirada escéptica del otro, se obligó a explicarse mejor— Veamos... Eres como un lindo cachorro que a cada gesto que haces destilas ternura sin darte cuenta; un gatito no eres, pues careces de esa mirada peligrosa que indica que harás algo inesperado... y sí, te estoy diciendo predecible —añadió divertido, anticipándose al reproche—, los cachorros hacen cosas predecibles y juguetonas, terminando siempre en problemas... pero con su mirada hacen que uno se olvide de todo...

Harry bufó, levemente ofendido, pero divertido.

— Eso no es justo, yo no me meto en problemas, los problemas vienen a mí... Además, algunos te dicen así y tú no dices nada —decía con un tono de leve reproche—... el mote te hace ver como eres: fortaleza, intimidación y magnificencia —Harry era consciente que estaba inflando el ego de su novio. Aun así valía, si recibía esa sonrisa orgullosa y amorosa del rubio—, ¿quieres que siga? ¿o me he ganado el derecho de decirte Dragón?

Draco rió, negando.

— Eres imposible mi amor...—le dio un beso fugaz, y deslizó sus manos por la cintura del moreno, atrayéndolo para recostarlo de nuevo.

— Me gusta cuando te ríes así, deberías hacerlo más seguido...—pidió, tomando la mano de Draco y entrecruzando sus dedos.

— Solo cuando la situación lo amerite —aceptó escuetamente.

Que no se diga que no lo intentó. Harry le dio un golpecito en el pecho con ambas manos, la suya y la de él aún unidas.

— ¿Aún quieres saber por qué Lioncourt me llevó a la Casa de los Gritos?

— ¿Qué rayos hacías hasta allá? —regresó con recelo. En respuesta, Harry le sonrió.

— ¿Sabías que algunas familias recurrieron a la mezcla de linajes para subsistir? —evadió hacia el asunto principal. Aun así el rubio no entendió la conexión.

— Es un tema que en mi familia se acaba de dar a conocer —confesó con una expresión suspicaz. Recordando la retorcida sonrisa de su madre, la cual pretendía ser conciliadora. Aunque su madre olvidaba que él era un Malfoy. No podía caer bajo las artimañas que siempre planteaba para que terminase perdonándola por las buenas.

Harry se levantó de nuevo y Draco reconoció el gesto.

— ¿Quieres que te cuente? —concedió Draco, besando la mano de Harry sin dejar de mirarlo a los ojos.

— Si no es mucha molestia —tono que pretendía ser casual. Siendo fácilmente interpretado por el Sly como un simple disfraz de la bendita curiosidad Gryffindor.

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Hogsmeade, Casa de los Gritos, mismos momentos.

— ¿Él es nuestra misión? — Cuestionó Marius—, sería demasiado sencillo como para caer en la insinuación de Albus Dumbledore.

Gabrielle se reclinó en su asiento, repentinamente interesada en la plática de Lestat y Marius, la cual había empezado casual, y había terminado en esto.

— Ese pequeño es nuestra misión —Asintió Lestat. Después de devolverlo al castillo, se dispuso a aclarar las dudas de la Asamblea.

— ¿El chico o el bebé? —intervino Armand.

— Dumbledore no sabe del bebé, a mi resolución... ambos.

— ¿Sabes cómo se concibe en un hombre? —preguntó Pandora, curiosa.

Todas las miradas se posaron en Armand. Éste, de pronto, se sintió con ganas de irse a dormir más "temprano".

— ¿Qué les hace suponer que sé de ello? —refutó, desviando su parda mirada a una motita de polvo, en el por demás sucio suelo de la Sala.

— Porque —habló Lestat con sorna—, cuando de información faltante se trata, tú vas directo a conseguirla. Sin preámbulos ni obstáculos te la aprendes, y apareces llenándonos de ella como una biblioteca andante.

El silencio de la puesta en evidencia y las sonrisas de cómplice burla fueron suficientes para Armand.

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— ¡Un Veela! —Exclamó Harry, fascinado—, y además ¡¿Vampiro!

Draco se ruborizo levemente. ¡Vaya! Después de todo sí se podía apenar el chico más frío de Sly. Pero no era de extrañarse: ver al amor de tu vida feliz, en pose adorable por tu condición, era muy vergonzoso. A veces Harry pareció un niño chiquito con un juguete nuevo, y lo más escalofriante era que tenía esa mirada mezcla de ingenuidad-picardía que te hacía dudar de lo primero.

— No es para tanto —murmuró sin tragarse su propio comentario. Hasta el más retrasado sabría que sí era para tanto.

— Pero ¿Tus padres...?

— Ellos mismos se encargaron de ocultármelo desde que nací —aclaró abrumado.

Harry guardó silencio. Pensaba que los padres de Draco eran tan recatados y finos, que nunca llegó a imaginar que eran más mestizos que su propia familia. De hecho su padre, James, era Sangre Pura. Y ahora que lo pensaba no había preguntado de donde venía su origen vampirice. Su padre, su madre ¿Quién de ellos es?

Una caricia suave en su mano le atrajo a la realidad. Draco parecía igual de ausente.

— Draco —llamó Harry con una leve sonrisa nerviosa, al saber que Draco era diferente, las ganas de decirle quien era en realidad se acrecentaron— ¿me creerías si te digo que yo... yo soy descendiente directo de un Vampiro?

— Ya lo sabia —aseguró, sorprendiendo a Harry— Antes de que me preguntes ¿sabes las condiciones de un Veela?

Harry se obligo a recordar. Simples indicaciones que Hermione le había obligado a estudiar para los próximos TIMO´s. Como no podía con tanta información (no que fuera un tarado, solo que Herm exageraba en los estudios) crearon una "pequeña" compilación, que por extraño que suene, le llamó la atención y termino memorizándosela.

1. Los Veelas son seres hermosos y atractivos » Draco lo era.

2. Poderosos a niveles cercanos a sus parejas. En ocasiones los sobrepasan, el motivo: para protegerlas » Recordó el escudo protector que había convocado con anterioridad y con eso lo confirmó. Draco era poderoso, podía usar magia sin varita.

9. Recibían su herencia a los 16 » Draco aun no los cumplía ¿Cuál era la herencia?

4. La Herencia consistía en recibir su poder en su totalidad agregándole el factor de que su belleza se acrecentara solo para una determinada acción: buscar a su única pareja en toda su vida y cortejarla. » ¿Seria él la pareja de Draco?... ¡Claro que lo era, o sino no se lo estaría diciendo!... Hasta sonaba estúpida su duda.

5. Cuando la encuentren, preferible a la fecha antes de su cumpleaños, serán propensos a confundirse, pues no amaron ni amarán a nadie más. Sólo una vez lo harán, y esa sola vez indicará que serán posesivos y celosos ("leve") con su pareja (en muchas ocasiones sin notarlo) » Recordando las ocasiones de los coqueteos de sus amigos y la insinuaciones de Lioncourt, leves, pero constantes. No muy convencido, pero al final Draco era posesivo.

6. En la fecha de su aniversario número 16, exactamente cumplidos, la herencia será recibida en un solo momento (en otras palabras: de golpe). Parte de su consciente se negará a perder el control de sus sentidos, pero no servirá de nada. El o la Veela terminara deseando a su pareja como nunca antes. Si no la ha encontrado para entonces, su magia interior se realzará como una defensa y calmará sus sentidos. Si por el contrario, ya la ha encontrado (él o ella), nada evitará que el o la Veela tome a su pareja, o sea tomada, depende del género. En parejas del mismo sexo dependerá del deseo e instinto.

Uh...

7. NADA, y que la pareja del Veela sea consciente de esto, NADA evitará que esto ocurra, ni siquiera la misma pareja, la cual tendrá desde ese momento cierta autoridad o control de parte del o de la Veela. Esto remitirá después de satisfechos los instintos del Veela.

Aclaración: No será agresivo, nunca lastimaría a su pareja, ni siquiera si su vida dependiese de ello. Al contrario, será amoroso pero un poco... Insaciable. Requerirá durante todo el primer día, el de su aniversario, de atenciones. Así que se sugiere a la pareja del o de la Veela que... se prepare anticipadamente...

Oh, mi dios...

Harry miró sumamente sonrojado a Draco.

— ¿Tú no...? ¿Yo...? ...esto... ¿No terminaremos haciendo "eso" todo el día de tu cumpleaños, verdad? —cuestionó temeroso. Dios estaba de testigo que le encantaba estar en esas situaciones con su Draco, pero… ¿todo el santo día?

Draco inmediatamente se había quedado sin habla. ¿En qué estaba pensando su Harry?

— Ya sabes… —decía mirando con insistencia la corbata del Sly—, tener... sexo todo el día —carraspeó ante lo último, logrando no ponerse como un tomate.

Y con eso, Draco lo recordó: el día de la Herencia... a él no le parecía del todo mala la idea.

— ¿Sexo? —Levantándole el mentón con delicadeza y acercándose hasta rozar sus labios, susurrando—... contigo nunca es sexo, Harry. Contigo siempre ha sido y será hacer el amor —besándolo lentamente. Harry se estremeció en un suspiro.

El Slytherin recostó al moreno en el sillón y se coloco sobre él.

— ¿Draco?

— ¿Sí? —besando su cuello.

— ¿Hablas en serio?

Draco levantó la mirada y se encontró con la suspicaz de Harry.

— ¿Te molestaría? —insistió un poco temeroso de que no fuese así. Era un tercio de Veela, pero igualmente le afectaba la herencia. Nada cambia ese efecto, por más mezcla que haya en su sangre.

Harry dudó un poco. Inmediatamente después, una sonrisa determinada fue la contestación.

— Nunca —sentenció atrayendo con fuerza al rubio y besándolo.

— Espera —pidió Draco, irguiéndose de nuevo. Dándose cuenta de algo y obligando al moreno a sentarse—, aún no me has explicado de quién eres descendiente...

Harry sonrió levemente. Si estaba en lo correcto no le agradaría del todo.

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— La gestación en magos es totalmente la misma que en las mujeres, ya sean hechiceras o no. Pero como el hombre no posee matriz, no hay donde gestarse ¿no?... así que ahí es donde interviene la magia... Crea un tipo de bolsa de magia pura, en su más pura presentación. Y durante todo el proceso, el bebé se hace de la magia de su "mamá" como un embarazo femenino... Incluye una gran cantidad de magia para que la bolsa o placenta se mantenga intacta... Todo es igual, sólo que es más delicado, pues la "madre" perderá gran cantidad de magia hasta que el bebé nazca.

Un reconfortante silencio fue lo que siguió por unos minutos, cada uno en sus reflexiones.

— ¿Por qué una bolsa de magia pura? —logró preguntar Jesse con una expresión de curiosidad que rozaba en lo ingenuo.

— Según sé, la matriz debe estar completamente esterilizada y limpia para evitarle infecciones al bebé —aportó Maharet.

Armand se soltó, riendo. Los demás le miraban extrañados.

— ¿Qué es tan gracioso? —le cortó Pandora.

— Verán —reprimió otra carcajada—, ¿han escuchado lo que dicen sobre la parte más pura en una mujer?

Expresiones suspicaces de las mujeres presentes y escépticas de los hombres.

— ¿Su corazón? —se aventuró a contestar Daniel.

Las ganas de decirlo con burla se evaporaron al instante por la expresión interesada de Daniel. Armand le miró con una sonrisa tierna. Siempre le gustaba la ingenuidad que expresaba el chico de ojos violetas.

— No —negó tranquilamente—, la señorita Maharet estaba en lo correcto. La matriz es lo más puro que puede existir, por lo tanto, la magia debe ser igual de pura al gestar a un bebé en el vientre de un hombre...

— Es fascinante —cortó Mael, balanceándose sobre una silla—, lo único que no entiendo es por qué discutimos esto, si deberíamos estar hablando de la misión.

— El chico es la misión —aclaró Mekare.

— Pero no su embarazo —decía con terquedad.

Marius los observaba a todos, cada uno opinando sobre la vida de un chico que solo acaban de conocer. Era gratificante, sabiendo que no se soportaban mucho. La compañía entre Vampiros nunca había sido tan estrecha. Aunque...

— Maharet —La mencionada posó su atención en Marius— ¿Dónde están Santino y Khayman?

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Little Hangleton, Mansión Riddle, mazmorras.

Las alimañas recorrían a sus anchas las paredes, pisos y las arraigadas celdas, cada una conteniendo lo que antes se podría parecer a un ser vivo. Solo restos eran la prueba de ello.

En una de las más oscuras y sucias mazmorras, donde la humedad era tan penetrante como el pesado olor a putrefacción, se perfilaba en la oscuridad una figura apresada por cadenas que surgían de las húmedas paredes. Dos en las muñecas, dos en los tobillos y uno en su estilizado cuello y cintura; lo mantenían alzado sin posibilidades de descansar su cuerpo en una superficie firme.

Sus antes finas ropas, estaban raídas y desgastadas, llenas de cortes y jirones mezclados con su sangre. Su piel tan blanca como la porcelana estaba cubierta de suciedad, polvo y tierra. No poseía corte alguno en su tersa piel. Pero su expresión enfermiza constataba la apariencia de un recién muerto. Las venas azuladas se lograban notar con los reflejos de una antorcha lo suficientemente pequeña, pero no tan alejada.

Pero él no estaba del todo muerto.

No sabía cuanto tiempo llevaba ahí, solo sabía que por su descuido, su propio descuido, estaba en serios problemas. Calificarían en grandes y horrendos problemas, más él trataba de mantener su positivismo. ¿Quién le diría que siendo el Primero, después de su Rey, sería apresado tan patéticamente? Eso era una enorme falta de doblez.

El sonido del metal al chocar al compás de pasos apresurados seguidos de otros serenos, le hicieron salir de sus tortuosas reprimendas. La puerta de la celda siendo forzada y recorrida le indicó que tenía visitas.

Lo más sano sería quedarse quieto, hasta que se diesen cuenta de que no estaba en condiciones de hablar y se fueran. El problema era que esa persona no lo haría hasta sacarle una palabra, ya fuera que le sirviese o no.

Por lo tanto sólo quedaba ser firme.

— ¿A qué debo su presencia? —inquirió débilmente, sin levantar su cabeza, ni abrir sus ojos, no tenia fuerzas. Su voz había salido tan ronca y áspera que hasta le parecía irreal que le pasara eso.

El mismo sonido de pasos y metal chocando se alejo. Mas él sabía que la segunda persona seguía ahí, observándolo con insistencia. Sentía su presencia, su leve aroma. Su incesante hermetismo, prohibiéndole la entrada a sus pensamientos, incluso hasta el más leve de ellos.

— Vengo como todos los días a pedirte lo mismo, depende de ti si me voy o no con los mismos resultados —contestó con crueldad, borde, malicioso. Mofándose de su débil y precaria situación.

Lo odió.

Lo odiaba... Oh sí, lo odiaba con toda su alma.

— Pues puedes irte sin tus "preciados" resultados, no cederé —dejando por unos segundos el tono respetuoso del "usted". Apenas había podido formular esa frase y levantar su cabeza, desafiante.

Lord Voldemort sonrió, divertido.

— Tenemos todo el tiempo del mundo...

— No el necesario —replicó tajante el desmejorado hombre, sonriendo con desprecio—, yo no soy el que buscas, no soy el Líder...

— ¿Y quién dijo que lo eras? —cortó con expresión "consternada". Estaba jugando con su mente.

Dios, cuanto lo odiaba.

— El sentimiento es mutuo —concedió el Lord.

— ¡¿No te enseñaron que leer los pensamientos ajenos era de mala educación! —bramó, elevándose con fuerza, siendo retenido por las cadenas y grilletes con brusquedad. Resultaba increíble después de verle tan débil y frágil hace unos segundos.

Voldemort rió gustoso. Simplemente, era grato ver como ese ser tan poderoso en ocasiones pasadas, se desmoronaba de esa manera y se levantaba casi con la misma firmeza que poseía en un principio.

El hombre se dejó caer de nuevo, lento, como si se hubiese dado cuenta de su error, como si se hubiese dado por vencido. Lo cual no era nada acertado, sólo se había dado cuenta que si seguía así le daría gusto al monstruo ante él, pues su fuerza se apagaría mas rápidamente.

— Es cuestión de voluntades —expresó el Lord inclinándose, detallando el rostro que se mantenía fijo en el suelo.

Detrás de las sombras y la tierra en su rostro, del cabello largo y oscuro, podía detallar unos grandes ojos negros, con delicadas y suaves arrugas en las comisuras, y unos párpados bastante lisos. Tenía una boca bonita, sonriente, la cual ahora mostraba desden y cansancio. La nariz era de una constitución precisa y elegante; no la desdeñaba. Las cejas estaban puestas muy por encima de sus ojos, de tal forma que daban al rostro una expresión abierta, una mirada de asombro velado, que inspiraba confianza. Sí, era un joven rostro muy bello.

Pero su ambición de poder se anteponía a sus atrayentes deseos.

El joven levantó la vista. Escarlata y ónice chocaron con intensidad. Aun así, no tenia la fuerza para intentarlo, para dominar esos ojos rojos como la sangre que tanto desea de él.

— El tiempo corre Lord Voldemort. Él no me necesita, ellos no me necesitan —informó como en un trance: suave, sedoso, atrayente.

Lord Voldemort se obligó a levantarse y escapar de esos hipnóticos ojos oscuros. Una mueca se instaló en su rostro, disconforme ante el peligroso intento del hombre.

— Tus poderes disminuyen. Si deseas seguir desafiándome, te sugiero no desperdiciarlos —decía con burla.

— ¿De qué me sirven si estoy atrapado aquí?

Voldemort le dio la razón. Ciertos factores del ambiente, situación, lugar y guardias "especiales" evitarían cualquier intento de escape.

El hombre levantó su cabeza, con una expresión un poco curiosa.

— ¿Cree en dios, Lord Voldemort?

— ¿Por qué rezar por algo que no existe? —cuestionó por respuesta, aburrido.

— Nunca he dicho que crea en dios —respondió inexpresivo—, de algo se aferra uno cuando las posibilidades se escapan de tus manos... mis "rezos" son sólo resquicios de mi pasado —No sabía por qué le confesaba sus hábitos, mucho menos aquellos que eran habituados a su pasado en la antigüedad, junto a sus Reyes. Sólo se dejaba llevar por la soporífera sensación del cansancio. Hacía siglos que no lo sentía de esa manera.

— Caes en la incertidumbre —corrigió el Lord, despectivo—, eso es creer en un ente divino, un dios. Nosotros, los magos, no creemos en incertidumbres como los rezos y suplicas, no creemos en un dios —se alejó como si se deslizara, la túnica elevándose a su alrededor, flotando, expandiendo sus brazos. Un aura de luz violácea, oscura, le rodeaba. Haciéndole ver como una aparición—, dime... ¿no es irónico que nosotros seamos lo más cercano a un dios?

— Tú no eres dios —susurró un poco irritado. Podría no creer en Dios, ni en Santos, Ángeles o milagros divinos. Pero nunca aceptaría tal blasfemia—, cada uno cree en algo a lo cual aferrarse, ya sea para la salvación de sus vidas, o para cualquier otra cosa. En mi caso no es la redención, perdí ese derecho desde que acepto y disfruto lo que soy. Yo rezo para creer en algo que me ayude a seguir en mi soledad... Creo en ese algo que nunca te deja solo...

Lord Voldemort sonrió condescendiente.

— No, no soy Dios...—se alejó más, dispuesto a irse de nuevo. Pero nunca dejaría de buscar esos resultados—... sin embargo, tus palabras me dicen que si sirves a un dios sin preguntar ¿cumplirá éste tus deseos?

No esperó una respuesta. Aunque la hubiese, no la esperó. Desapareció de ese lugar, escaleras arriba dejando en las mazmorras a aquel Hijo de las Tinieblas, cavilando sus últimas esperanzas.

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— ¿Lioncourt? ¿El Vampiro ese? —decía Draco extremadamente tranquilo. Demasiado, para el gusto del Gryffindor.

— Sí —asintiendo inseguro ante la reacción demasiado pasiva del rubio.

Draco permaneció en silencio por varios minutos más.

— No me cae bien —fue lo único que dijo al final. Pero interiormente, se encargaría de ponerle un alto al Vampiro.

Harry sonrió aliviado. Ignorando la promesa que Draco se hacía.

— Es muy simpático cuando lo llegas a conocer, incluso algunos de sus amigos —recordando a las gemelas pelirrojas, y de pronto el motivo de esa sensación calida que venía sintiendo desde hace poco—, me ayudaron a darme cuenta de algo muy hermoso.

Draco se extrañó por la expresión de ternura en el rostro del moreno, sobre todo ese brillo especial en sus ojos. Dejando de lado la imagen de Harry y sus manos acariciando delicadamente su vientre.

— Soy muy intuitivo pero no adivino, Harry.

El moreno le miró como si apenas se hubiese dado cuenta de lo que hacía. Avergonzado, tomó las manos del rubio y suspiró profundamente para darse valor. Mas los nervios no se iban, y esa sensación revoloteando en su estómago no ayudaba mucho. Se preguntaba dónde había quedado esa valentía Gryffindor de la cual tanto presumía.

— Yo... ¿alguna vez pensaste en tener hijos?

El tono ansioso y el significado terminaron por descolocar al Príncipe de Hielo. Tener hijos... de hecho, nunca lo había pensado.

— Sinceramente... no —notando como Harry se desilusionaba, se apresuró a agregar—, no es que no quiera... sólo es que nunca había tenido tiempo de pensarlo...—Harry suspiró imperceptiblemente—, ¿deseas tener una familia? —cuestionó Draco, analizando la posible razón.

— Yo siempre lo he deseado —confesó en un murmullo suave. Apretando sus manos las cuales contenían a las del rubio.

— Si lo deseas... si me aceptaras —Draco se soltó del agarre y acarició las mejillas de Harry, todo con movimientos tiernos—... ¿podríamos crear nuestra propia familia?...para mí esto no es sólo un simple noviazgo, eres mi todo, te amo y tú me amas… ¿Crees que sea suficiente para estar juntos por lo que nos resta de vida?

— Draco —musitó Harry, con los ojos extasiados hasta el alma— Tú...

— Sí, te estoy pidiendo que nos casemos algún día —ladeó la cabeza en un gesto disconforme, sin romper el momento—, aunque debería habértelo pedido de otra manera más aceptable... Cabe decir que no estoy acostumbrado a ello... lo siento...

Harry negó, inclinándose para darle un beso largo pero suave.

— No importa... estaría encantado de compartir mi vida contigo...—enredó sus dedos en las hebras platinadas— ¿Los magos del mismo género pueden tener hijos? —preguntó con esa incertidumbre que horas atrás se había acrecentado, después de la explicación de aquel vampiro... Armand, con cierta tensión en el ambiente. Aun así, Harry se lo había agradecido en privado.

— Por supuesto, por algo somos magos. Todo mago de linaje antiguo —aclaró divertido por la ignorancia en la que veces se sumía el Gry—, Necesito enseñarte varias cosas amor...

Harry notó algo diferente. Draco ahora decía "antiguo" ya no más "sangre pura". Confortado por ese descubrimiento, decidió dejarlo así, y no incomodar a su amor.

— Ciertamente. Entonces eso significa que ellos tenían razón —decía ausente, pero su corazón latiendo a mil, dándose cuenta que llevaba una pequeña vida en su interior. Armand fue lo suficientemente claro con él, todos le dijeron lo mismo. No es que de pronto confiara en recién conocidos, pero como desde hace tiempo se dejaba llevar por sus instintos, éstos le decían que los Vampiros no estaban equivocados. Aun así Madame Pomfrey fue la última confirmación.

— ¿De qué hablas? Has tratado de decirme algo durante todo el tiempo, lo he notado, pero siempre terminas diciendo otra cosa —expresó Draco, perspicaz.

— Yo... Dios... —Harry respiró hondamente, de nuevo siendo frenado por ese estúpido miedo sin fundamente alguno que venía sintiendo vaya a saber de dónde—, mira... esto... yo quería decirte... Ellos me lo confirmaron y por más raro que suene, les creo... Además, ya venía sintiendo algo extraño en mí… ¿te conté que había tenido raros sueños?... ¿no?... Pues no tienen mucha importancia... bueno...

Por su parte, Draco se estaba exasperando por los balbuceos y nerviosismo del Chico Dorado. Lo atrajo hacia sí lentamente. Harry, al sentirlo quedó en un silencio nervioso.

— ¿Y bien? —animó Draco, acariciándolo.

— Bueno... Lo que quiero que sepas es... que yo... bueno, que yo estoy... em... emb... estoy...

— ¿Que estás qué? Vamos amor, dilo de una vez —apremió el Sly. Era escaso de paciencia, su frialdad y rudeza era la forma de expresarlo. En esta ocasión lo había dicho lo más suavemente posible.

En su estado de tensión absoluta, para Harry no hubo diferencia.

— ¡No me presiones, Draco! —pidió en un grito. Draco se obligó a no regresarle el tono. No era recomendable cuando se había prometido no incomodar más a su pareja.

Harry sentía que el corazón le explotaría. No estaba simplemente nervioso, estaba muriéndose de los nervios.

Si algo malo ocurre, si él aun no está listo para recibir la noticia, estaremos aquí... siempre, solo por ti. La Asamblea es y será tú familia... por la eternidad.

— Draco —levantó su intensa mirada jade y fue recibida con la misma intensidad por otra de plata pura—... estoy embarazado.

—...

— ¿QUE ESTÁS QUÉ? —rugió alguien que no fue Draco. Harry se petrificó en su lugar, sin desear en lo más mínimo girar su temerosa mirada hacia la dirección de la voz, aunque la curiosidad pudo más y lo que vio no le gustó nada. En el caso de Draco, no dejaba de observarlo, su expresión: indescifrable.

Sirius Black, el autor de semejante gritó reprobador se encontraba parado justo en el umbral de la puerta de la sala, con algo de ceniza en su túnica, seguramente después de salir de la Red Flu. Detrás del ex-convicto se encontraba Severus Snape, quien compartía el rictus de incredulidad mezclado con furia; peligrosa composición, y tenemos una bomba que está a punto de estallar.

Y Harry gimió mentalmente: Oh Dios, ¿Por qué a mí? ¿Por qué siempre así? Siempre a lo bruto.

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Campos de Hogwarts, Estadio de Quidditch, mismos momentos.

Sentado en las solitarias gradas, Oliver Wood detallaba lo que alguna vez fue su campo de juego, cuando fue Capitán del equipo de Gryffindor. Extrañaba la euforia, la adrenalina, el compañerismo y trabajo en equipo: extrañaba el Quidditch de Hogwarts. Después de terminar el colegio, le habían ofrecido un puesto en el equipo de Inglaterra, como suplente, claro, era muy joven para ser un jugador titular. Pero la simple propuesta le había agradado hasta el límite.

Unas manos suaves bloquearon su vista a la par de un cálido aliento en su cuello.

— Tan distraído estabas, que no has notado mi presencia todo este tiempo ¿en qué piensas, mi Guardián?

Oliver sonrió, retirando las manos y halando suavemente hasta colocar al otro chico a su lado.

— Pensaba en que te tardabas mucho —enfatizando el "mucho" se inclinó y lo besó.

Cedric Diggory no se creyó nada de eso.

— Piensas en tu puesto como Guardián suplente —rectificó casualmente. Oliver abrió la boca cerrándola inmediatamente pues no tenía cómo negar eso, no ante él— Eres muy bueno en ese puesto, pronto verás la oportunidad de jugar como titular —confortó, acercándose más y descansando su cabeza en el hombro del otro. Oliver asintió de forma ausente y acarició la blanca mano entre las suyas— Mis padres me mandaron una misiva...

Con esas últimas palabras, Oliver se tensó de nuevo. No es que le preocupara la reacción de los padres de su prometido, el problema sería la reacción de Cedric si había una negativa de parte de las personas que más quería.

Si sus padres decían "no", Cedric no se casaría con él, por más que se amasen. Cedric era la persona indicada, Oliver lo sabía con todo su corazón, pero no sabía si lo era para el Hufflepuff. Y eso dolía.

— ¿Y qué dijeron? —Se atrevió a preguntar, con la incertidumbre carcomiéndole, y el corazón saltándole hasta casi salirse de su garganta.

Cedric suspiró, liberando su mano y acomodándose entre las piernas de Oliver, permitiendo que el otro le rodeara con sus brazos.

— Me han dicho que primero hable con mi prometida oficial —se detuvo frunciendo el ceño, girando su rostro hasta encontrase con los ojos chocolate de Oliver—, y he de decirte que remarcaron la palabra "oficial".

Oliver compartía su disconformidad. La dichosa prometida Oficial no era nada más y nada menos que Cho Chang. Esa chica le caía como una bludger en donde la espalda pierde su santo nombre y donde los rayos del sol no llegan a dar. Chang ya había dado su opinión: le importaba un comino. Por ende de ella no tenían problemas.

— Entonces he de asumir que ellos no han de saber como se comporta en el Colegio —comentó envolviendo al chico entre sus brazos con su túnica, manteniendo la calidez. La brisa les estaba enfriando.

— Al contrario —aclaró Cedric—, saben de cosas que ni yo mismo sé —elevó sus cejas en gesto consternado. Sus sonrojadas mejillas relucían por la blancura de su tersa piel haciéndole parecer más frágil, sin perder la galanura que le caracterizaba—, pero dicen que un Diggory mantiene la caballerosidad hasta las últimas —para recalcar eso, elevó un dedo solemne. Posándolo sobre la levemente roja nariz de Oliver.

Oliver sonrió, un poco divertido y muy extasiado.

— Pues permítame decirle, Sr. Diggory, que su caballerosidad es exagerada —siguiéndole el juego, Oliver le tomó la mano y la besó castamente—, esto es caballerosidad —su semblante cambió a uno más serio—. Lo que tus padres pretenden hacer es quedar bien ante los demás por los... coqueteos... de Chang. Ahora dejemos de lado eso… ¿Qué piensan sobre nosotros?

Cedric no pudo sostenerle la mirada y bajó la suya, posando sus manos en su regazo. Sentado sobre las piernas de Oliver de forma que sus piernas colgaban de un lado y su cuerpo se hallaba recostado sobre el firme brazo de Oliver, no podía esconder su expresión nerviosa por mucho tiempo.

— No saben que eres Oliver Wood —antes de que preguntara, Cedric le tapó la boca impulsivamente. Oliver elevó una ceja interrogante y el Hufflepuff le quitó la mano soltando una risita torpe—... es decir, no saben que eres...—tragó en seco y cerró los ojos, como anticipándose a recibir un golpe—... hombre, piensan que eres chica...

Y Oliver quedó en shock. No se atrevió, no pudo atreverse, no su Cedric. Oh, pero algo en su cabeza gritó un gran "¡lo acaba de hacer!".

— Chica —repitió incrédulo—, ¡Chica!... ¡Merlín, Cedric! ¡Les dijiste que soy tu "prometida", en lugar de decirles que eres el prometido de Oliver Wood, un hombre! ¡Sí, sé que no se tomarían bien el que soy mayor que tú! Pero ya sabes lo que dicen ¡En el amor no hay edad ni sexo!

Tan molesto se mostró, que Cedric se levantó de su regazo, temeroso de haberlo arruinado todo.

— No es eso... bueno sí es eso —trató de enmendar, no exento del balbuceo. Haciendo ademanes que pretendían ser desinteresados y casuales, restándole importancia a sus palabras. Oliver no supo captar el esfuerzo, pues el peso de esas palabras se estaba clavando en su corazón. Dagas directas y acertadas— Es que, mira... ya sabes que siguen una etiqueta muy "respetada", esperan que termine casado con una atractiva mujer, tener un buen trabajo en el cual mantenla a ella y a... nuestros hijos...

Y la última daga se enterró profundamente, causando más daño de lo esperado. Hijos. Cosa que no le podía dar. No siendo hombre. Su linaje no tenia ni pizca de esa magia de fertilidad de la que tanto anhelaba su familia. Eran una familia sangre pura. Pero nunca fueron de esas de orígenes del milenio como Los Malfoy, Potter o incluso los Diggory. Dudaba que le aceptaran, dudaba que Cedric se negara al deseo de sus padres.

Suspiró repentinamente abatido. Desecho y desolado se paró, lentamente atrapando los labios rosados de Cedric, deteniendo su parloteo. Sus manos se deslizaron por la nuca y cintura del chico, atrayéndolo hacia si, acrecentando el contacto. Siendo correspondido por solo leves segundos, pues Oliver no alargó el momento, separándose y acariciando los labios antes besados.

— Piensa el lo que tú deseas Ced, sabes que te amo y esperaré hasta que tú puedas responderme con firmeza —Cedric quiso hablar, pero Oliver pidió silencio colocando dos de sus dedos sobre sus labios—, sabes dónde encontrarme...

Y con un último beso, se despidió.

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Biblioteca de Hogwarts, mismos momentos.

El silencio reinaba, al ser tan altas horas de la noche no había nadie que la vigilase. Ciertas chicas estaban investigando sobre algo que se le enterró en la cabeza a una de ellas. Y cuando a Hermione Granger se le metía algo en la cabeza, no había fuerza ni divina, ni mucho menos humana que la sacase de allí.

— ¡SI, SI, SI! ¡LO TENGO! ¡LO TENGO! ¡SOY LO MEJOR DE LO MEJOR, LA QUE TODO LO PUEDE, LA QUE LO ENCUENTRA, LO TOMA Y LO RESUELVE, LA GENIO MÁS GENIO DE TODAS!

Ante tales gritos de euforia, Pansy Parkinson soltó el libro que leía en esos momentos, y dejando de lado su fineza y elegancia, salió disparada en la dirección del revuelo. Derrapando en uno de los pasillos, encontró a su novia saltando como si hubiese ganado millones de galeones, o en todo caso, sacase las mejores calificaciones.

— Herm cariño, tranquila, vamos respira, que sino te va a dar algo —decía Pansy, sentando a la jadeante castaña en una silla cercana.

Hermione sólo veía con esa sonrisa de orgullo y triunfo el grueso libro entre sus brazos. Finalmente lo soltó, colocándolo en un estante cercano. Se sentó de nuevo y rió, divinamente agraciada.

Pansy pensó seriamente que su novia ya había tenido suficiente. Para ella fue suficiente con una sola visita a la Biblioteca, pero para Herm no; interminables horas durante toda la bendita semana.

— Ya sé por qué Harry ha estado comportándose así de extraño... La planta... El desorden alimenticio… y está ese otro factor con su familia: FP —suspiró de nuevo, fascinada— Harry no está enfermo —miró a Pansy, y se abrazó a ella, dando saltos de nuevo— ¡HARRY ESTÁ ESPERANDO UN NENE!

— Ah... esto… —dijo una voz grave.

Herm se detuvo de pronto y giró su vista hacia esa dirección.

— ¿Viktor? ¿Reaven? ¡Oh, dios! ¿Qué te pasó? —soltándose de su aún shockeada novia, Herm se acercó a Reaven, quien tenía una venda en la cabeza y se dejaba apoyar sobre Viktor, no que lo necesitase, pero el búlgaro había insistido.

— Estoy bien, es sólo un leve golpe, me caí por ahí —levantando sus manos para evitar que la castaña le revisase—, ya la enfermera me sermoneó —bromeó Reav, sintiendo la suspicaz mirada de Viktor. No le había contado nada a nadie. Primero necesitaba consultarlo con su padre— ¿Cómo está eso de que Harry está esperando un nene?

Herm sonrió radiante, como si ella fuese la embarazada.

— Así como lo escuchaste.

— Pero escuchamos mucho, ¿no? —decía mirando a Viktor, sonriendo divertido. Herm no entendió, pero Pansy sí. Sonriendo con malicia dejó que el otro siguiera— algo así como: "¡soy lo mejor de lo mejor, la que todo lo puede, la genio más genio!" y ese tipo de cosas —terminó riendo junto a Pansy.

Hermione Granger se sonrojó como nunca lo había hecho en su vida. Y después del despeje que se hizo por la broma de Reaven, la verdad cayó con fuerza en la, ahora libre de euforia, lógica de la castaña.

— ¡Harry está embarazado y solo tiene 15 años! ¡¿Por Dios, en que estaba pensando! —medio gritó ante las caras de total sorpresa de los presentes.

Continuará

N.A: Hi! Aly de vuelta!. Ando happy, ando happy, ando happy Aly bailando el azereje sobre el escritorio mientras Voldy le mira con cara de no se lo cree. Solo 8! Aly se da in respiro y vuelve a la carga 8 míseros días y salgo de vacaciones! Voldy le jala de la túnica ya harto y la sienta de golpe Bien ya tranqui les digo esto: dije que los demás se enterarían de la noticia (embarazo ¬¬u) más nunca prometí que describiría las reacciones sonrisa maquiavélica marca Voldy muajajjajajaj...cof... No! Ya en serio, tuve una semana medio difícil. Cuando pensé que ya me había librado de exámenes del gobierno tuve la desgracia de enterarme que todavía faltaba el examen Nacional. Me fue más o menos. Pero weno, eso no es de importancia (al menos no para ust xDDD); se preguntaran de porque de la reacción tan suavecita de Harry ô.o...trate de hacerla lo más...normal ñ.ñ, pero creo que no salio la reacción histérica que se supone debe hacerse. Aquí en Nogales (especifico mi ciudad pues no conozco todo México nnU) es tan normal que una persona de 15 (tal vez 14) se embarace que si alguna de mis mejores amigas me llega y dice que se embarazo yo (con lo borde que a veces soy ¬¬u) le diría: "ya te estabas tardando ." . No miento! Incluso los profes son tan desgraciados que dicen "les aseguro que esto al final del semestre se convertirá en un concurso de quien sale con su domingo siete primero" y adivinen que? en clase ya van 5 que se han embarazado en lo largo de 4 semestres. Y las más calladitas ô-ô (de esas que nunca rompen un plato y parecen santas). Nadie se sorprende ni hace malas lenguas de ese tipo de situaciones, de hecho se ponen medio locas (de la buena forma xD), mimando a la chica y hablándole al no-nato ¬¬u.

Y he ahí mi excusa universal del porque de tan suavecita reacción. Si llegaron hasta aquí sin hastiarse u...mis más sinceros respetos ô.o.

Sección respuesta a Reviwes (XD):

Dark Artemisa: Hi! (Aly saluda a cada una efusivamente). Es un hecho universal: Armand es un bruto xDDDD. No hay quien no lo halla dicho (sonrisa inocente) me creerían si les digo que Armand lo hizo por propia voluntad? (las chicas le miran escépticas y Armand salido de quien sabrá donde le pega un zape) oie a mi no me pegues!...lo refuerzo...eres un bruto (Armand se prepara para otro golpe pero Voldy interviene) V: A mi hija no la tocas (Aly pone ojitos de admiración) que para eso estoy yo (Aly le manda una mirada asesina). Dejando de lado a los brutos (ambos le miran malamente, Aly les ignora) tienes cursos Darck Luna? Tsk, tsk, tsk, no me gustaría estar en tu situación XD (se nota que soy un poco borde no? Mi parte Sly anda gustosa de participar últimamente, como no le dejo escribir en el fic ¬¬u). Gracias por el apoyo! Les mando un abrazo y un besazo!

afuchar3: Joooooo no te mueras Afu-chan! El cap ya esta aquí (Aly en pose dramática y sombras lúgubres rodeándole. Lo extraño es que combina con su vestimenta Mortífaga con la mascara colgando). Gracie por el permiso XD un besazo y nos leemos luego!

Leahnor Naril Potter: Sie! A nadie le gustaría que se lo dijeran asi XDDD. Lestat no lo golpeara solo por conveniencia, en este cap lo dice xD. Matar a Armand? (Aly mira a los lados) que no te escuche Daniel porque sino te cuelga xDDDD. Jooooo con Rony y Biny en la enfermería se va a armar la tercera guerra mundial xDDDDD no contra ellos mismos claro, sino con los demás Sly y Gry reunidos. No porque sus lideres estén juntitos (xDDD) se van a calmar las rivalidades muajajajajja. Estas escribiendo un fic con un amigo (hombre ô.ô) esa es una situación escasa por esto rumbos (Slash)? Si! Un DracoxHarry! (Aly saltando ante la mirada resignada de Lea-chan). Ju un BillxVoldyxFelur! O.O...wow eso si que es un RareSlash o en este caso RareTrio xDDDDD. Que bárbaros! Que mezcla! (Aly con expresión de total admiración. Voldy les mira en estado de shock al saberse participe en semejante fic). Na! (Aly niega ante la sugerencia de Lea) no puedo poner a Remsy con Mandy (xD) pues éste ya tiene presa a quien cazar y no ser cazado xDDDDDDD. Así que espera a saber con quien lo pongo muajajajjaja. Me dirás mala malosa pero Thedy...no mejor no digo nada, eso se vera en el siguiente cap xDDD ahí se vera que diantres paso en la enfermería muajajajaj (Lea traga en seco al imaginarse las locuras de Aly-chan).

Para mi la vida buena no existe hasta no pasar por las desgracias de una adolescente y babosadas descerebradas de la Prepa, llena de chicos mas huecos de pensamiento que los Diputados de no acciones y puras promesas xDDDD.

Remsy de poxolate (Aly con expresión soñadora y lamiéndose los labio) y Harry a la crem sweet!

Atte: Yesenia

Izumi-sakachita: No hay problem Izu-chan! Hablamos luego. Con respecto a Lucius, na! es algo natural. De alguna manera Voldy tenia que enterarse XD. Soy mala?...sip soy mala muajajajaja. Que Cho se caiga en el lago, que la atrape el calamar gigante y que la ahogue (Aly en pose sádica) no te digo que se la coma pues le haría daño al pobre calamar xDDDD. Lo de la enfermería se vera pronto xDDD. (sonrisa maliciosa y Izu-chan se aleja unos pasito) adoro que mi parte Sly se desenvuelva en las bromas y no en las acciones de Voldy xD. Nos leemos luego y un bezaso!

Kare: Hi! (Aly observa a Kare-chan la cual le devuelve la mirada) me consta que nuestra actitud es casi gemela XDDDD. Yo también pensé lo mismo ¿acaso no existen preservativos para relaciones HxH? ¿es que Harry no pensó en ello? Y mi voz Sly me dijo : si serás! Ni siquiera sabia que un hombre se embarazaba, ¡¡¿Cómo iba a saber de eso!. Voldy es Voldy (que filosófico sonó xD) es el malo maloso (xD) en toda historia debe hacer uno, además así compenso mi falta de drama en el fic xDDD. Ya me puse bien, gracie por tus buenas intenciones y de nuevo por lo del Lemmon! Nos leemos luego y un besazo!

Fany: Steff-chan! Si! (Aly saltando como loca junto a Steff-chan) No eres despistada (Aly lo dice en tono de que no se lo cree y Steff la mira escéptica) bien, si eres despistada. Pero yo también! No te había notado antes de este comen xD. Okas entonces nos leemos en Slasheaven! Un abrazo y un besazo!.

Shira: Te lo leíste de a tiro! Diox que aguante! (Aly le saluda efusivamente) Gracie por todos tus comentarios sinceros! (Aly como tomate). Así como describo los personajes así siempre me gusta verlos. Pero como es inusual que Harry sea rebelde y a la vez tierno me frustra que lo den a notar terriblemente frágil, ingenuo hasta la medula, he inocente como una damisela virgen. Es tierno, hasta ahí, me gusta verlo como un chico normal y a la vez adorable y ahí tienes a mi Harry xDDDD. Con Draco es otro asunto que no dan a notar muy bien. Lo describen frío pero nunca lo suficiente comprensible o expresivo (en este caso un poco mas tierno), a veces lo describen tan cobarde que me exaspera un chico con padres como Lucius y Narcissa no es resultado e un chico cobarde y de poco cerebro. Creo que me fui por las ramas (Aly con sonrisa afectada) nos leemos luego Shira! Un abrazo!

P.D: Espero que la reacción de Harry no decepcione...ahora me falta Ronny y haber como se libran de Siri y Sev xDDDD.

sofy malfoy: Sofy! Guste en leerte de nuevo! (Aly mareada ante las dudas de Sofy-chan) tranqui Sofy! Me cuesta trabajo colocar a todos los personajes en un solo cap T.T...serio! pronto se resuelven tus dudas y espero que con este cap se hallan resuelto la mayoria y no te halla introducido más XD. Gracie por considerarme una de las mejores escritoras (Aly le da una abrazo de oso, Sofy-chan se suelta luchando por respirar) Un besazo y nos leemos luego! (Aly se vuelve con cara ilusionada hacia un lado...están poniendo la canción de Dawn! Sie! Adoro a Rakin!

Lireve: Adicción? Tan así? Wiiiii (Aly saltando alrededor de Lire-chan) gracie! (Aly le salta de pronto y le da un abrazo a la Molly Weasley). La Asamblea es un amor cuando los quiero poner xDDDD. Suerte con tus exámenes y gracie de nuevo por tu apoyo! Un besazo!

Eri mond licht: Hi! Gracie por tú comen pero…..quien es ayame shouma? (Eri-chan le mira con una gotita) soy medio ignorante en esos aspecto xDDDD. Nos leemos luego y una besazo!
Las adoro!

Utena-Puchiko-nyu: Mis contestaciones son largas si la persona a la que me dirijo lo amerita con su comen (Aly le abraza por los hombros en tono confidente) aquí entre nos tu comen tenia mucho material que podía responder xDDDD. Ya me siento mejor muchas gracias!...Guya! Has sido la única que ve el lado bueno de Armand (Aly le abraza de nuevo pero esta ves casi asfixiándola). No digo quien es la pareja de Sev pues eso no tendría chiste xDDD. (Aly mira a una Ute-chan desesperada) se nota que eres Gry ¬¬u, te tiro pistas y no captas...XD, de todos modos pronto comenzare con esa pareja...ten paciencia (a quien se lo pido? Los Gry no tienen paciencia xD). Lucius no va petatearse! (Aly con expresión horrorizada mira a los lados) no lo digas pues Cissa me mata! Y con ello te digo, sin presiones claro (nótese el sarcasmo xD) que Lucius tiene a su única pareja por ser Veela, tenia pensado ponerlo con Remsy pero no me acorde al describir a Lucius como Veela y como has notado la regué pero bien y a lo grande ¬¬. Ni modos pa´ la otra xD. Draco-Veela-Vampiro-posesivo-nadie-me-quita-a-mi-Cachorro-sin-romperle-la-crisma-o-en-su-defecto-le-corto-lo-de-abajo? (Aly se inclina para respirara de nuevo) esto...no que va! Celoso no se va aponer, fiera es la palabra correcta xDDD. Harry gordito? (Aly con expresión marca Voldy) Draco tendrás más que manosear y Harry más razones para ser muy "sensible".

Jooo, nos leemos luego y te mando un besazo!

Las adoro a todas, gracie por sus comens! Nos leemos luego y un beso!.

Atte: Aly