Bueno, primero que nada el saludo, con el cual espero estén bien. Un nuevo capítulo es publicado el día de hoy bla, bla, bla. Ja. Nada como dejar inconclusas dos buenas batallas con la cual te puedes quedar picado/a, no? Pero imagino que los Caballeros Dorados roban mucho protagonismo a los de bronce.
Quería explicar algo antes de empezar, porque olvide mencionarlo la actualización anterior. Muchos se habrán dado cuenta de que en el capítulo anterior, la pelea se sitúa sobre un puente exactamente igual que en la película "Saint Seiya Legend of Sanctuary" y probablemente hallan dicho, "Que falta de imaginación" pero siendo honesto, la pelea iba a ser en el aeropuerto o sobre un avión en pleno vuelo el cual se desplomaba a pique durante la pelea(Un capítulo de SM me dio la idea). La razón por la que lo cambie, fue como una (¿Cómo llamarla?) ¿Protesta? Porque yo imaginaba la película más emocionante, pero me decepciono un poco.
Tal vez por esto, es la sugerencia de algunos que la armadura de los chicos evolucione a la versión de la película de acuerdo a los Fan Art que por cierto me agradaron mucho. (Les mando un Saludo a estos chicos que comentaron) Y lo estoy considerando. Pues me gustó la idea. Quisiera saber si a ustedes también.
Quiero que sepan que si tiene sugerencias para la historia, los invito a que me las compartan, pues si las leo, OJO; no siempre estaré de acuerdo y en muy rara ocasión podre ponerla, pues a veces la sugerencia debe acoplarse a lo que yo tengo planeado escribir en la historia. Para mostrarles que hablo en serio, terminen de leer el capítulo para que lo sepan a qué me refiero. ¡Que lo disfruten!
CAPITULO 21 MALOS ENTENDIDOS.
Jabu, el Caballero de unicornio se adentró a lo más recóndito del santuario. Lugar donde normalmente las Santas Vivian y entrenaban apartadas del resto de los hombres por normas de la antigua reencarnación de Athena. Ignorando las alarmas de ataque, el joven llego hasta una de las casas solariegas que servían como viviendas para los santos acuartelados en el refugio.
Shaina se encontraba acostada en la cama con los brazos cruzados tras la nuca y las piernas de igual forma. – ¿Así que unas marinas han atacado? –
- Si. Sería prudente que nosotras también nos dirigiéramos a ese lugar. – Marín, quien estaba sentada en una silla junto a la mesa donde se hallaban las dos caretas de las guerreras. – Es nuestra obligación. –
- Es cierto, pero sería una verdadera pérdida de tiempo. Escuche que los Caballeros Dorados y están encargándose del asunto. Si ellos que son los más poderosos entre los 88 Caballeros las vencieran… ¿De que serviría nuestra presencia? –
- Me sigo preguntando porque estarán aquí nuevamente. ¿Qué peligro nos amenaza ahora? –
La amazona rio un poco. – Que bien lo disimulas Marín. –
La pelirroja la miró desentendida. ¿A qué te refieres? –
- Te mueres de ganas por ir a ver a Aioria. No lo niegues. –
Bufo un poco. – Pero que cosas dices. Además, aunque eso fuera cierto, hay que priorizar nuestros deberes. Ya habrá tiempo para eso más tarde. – La puerta sonó con fuerza. - ¿Quién podrá ser?
La voz del Unicornio se escuchó. – ¡Shaina…! ¡Marín…! ¡¿Están ahí?! –
- Un momento. - La santa tomo su máscara de la mesa para colocársela y le arrojo la suya a su compañera para que hiciera lo mismo. Abrió la puerta un poco para atender a su compañero de armas. - ¿Qué ocurre? ¿Hay problemas? –
- Eso depende. –
Shaina se acercó abriendo más la puerta. – Habla claro Jabu.
- Supongo que ya habrán escuchado del supuesto ataque. – Ambas asintieron. – Lo extraño es que yo me di cuenta de su intromisión y… -
- ¡¿Notaste su intrusión y no las detuviste?! ¡Jabu eres una vergüenza para los Caballeros! ¡Cobarde! –
- ¡¿Puedes dejarme terminar?! Verán… les salí al paso a esas chicas. Me dijeron que no buscaban a Athena. –
- ¿Entonces a quién? –
- A ustedes. –
- ¿Que tenemos que ver nosotras en todo esto? –
- Ese es el punto. Si esas chicas son tan fuertes… ¿Por qué me dejarían vivir? ¿Y porque encontrarlas a ustedes es más importante que dar con la señorita Athena? –
Shaina coloco su mano sobre la barbilla pensando. – Creo que hay cosas ocultas en todo esto. Marín, creo que después de todo tendremos que dirigirnos al lugar de combate. –
- Sera mejor que nos demos prisa si queremos saber lo que pasa, antes de que los Caballeros Dorados las maten. – Dijo la pelirroja.
Los tres salieron deprisa dirigiéndose a la entrada principal de las doce casas, pero no tardaron mucho hasta toparse con alguien. – Ese Hombre… No se supone que debería estar cuidando su templo vacío. -
"Otro Caballero Dorado", es lo que la Senshi del tiempo tenía en mente. Y si este hombre era tan poderoso como Saga, no tendría oportunidad. Aunque tampoco era su prioridad el vencerlo, si no ir en auxilio de sus amigas, pues era casi seguro que morirían, aunque tal vez Hotaru podría tener una leve oportunidad en la pelea.
- Llevas mucho tiempo callada Setsuna, pero no importa el plan en el que pienses, no avanzaras más allá de este sitio. -
- Tú tampoco eres de muchas palabras Shaka de Virgo. Pero no es mi intención seguir por este lugar, si no retirarme. –
- ¿Huiras cobardemente? –
- No pretendo huir de ti, pretendo ayudar a mis amigas que se encuentran en peligro. –
El Santo rio un poco. – Camaradería… es respetable, pero el que tus pisadas profanen este lugar, no me resulta grato. -
- Lo seria, si me hubiera declarado como tu enemiga, pero no lo soy, no vengo aquí con intenciones de pelear. –
Shaka arqueo las cejas. – Una declaración muy poco convincente y carente de argumentos. –
- ¿Me dejarías hablarte de lo que me refiero? –
- ¿Por qué habría de escuchar algo de lo que tú digas mujer? ¿Acaso no han venido con la intención de matar a Athena? –
Setsuna cerró sus ojos riendo. – ¿Porque no dejas de fingir Caballero? Sabes tan bien como yo, que Athena no está aquí. Si yo quisiera atentar contra su vida, hubiera aprovechado las múltiples oportunidades que tuve al conocerla en Tokyo. –
- Estas muy bien informada, pero deduzco que ustedes no son las únicas Senshis que existen. –
- En efecto, mis demás compañeras están custodiando la seguridad de la princesa a la que sirvo junto con Athena y sus Caballeros de Bronce. –
- Seiya y sus amigos… ¿Están trabajando juntos? – El dorado volvió a sonreír. – Entonces no tiene ningún sentido que vengan a atacar aquí. –
- Exacto, no venimos aquí con el afán de atacar. –
- Sin embargo lo hicieron, eso refleja una clara muestra de traición a una especie de tregua. –
La Senshi se mostró un poco indignada. – No atacamos, Nos defendimos. Esos patanes que tienen por compañeros, nos estaban acosando. –
- aun cuando eso sea verdad, sigo sin entender su presencia aquí. ¿Qué buscan? –
- Ayuda. Según sabemos, Ares… el Dios de la Guerra, Desea liberar a un gran ejercito de Guerreros para combatir en contra de Athena. Nuestro objetivo, es impedir que eso ocurra. –
- De acuerdo, eso… te lo puedo creer, ¿Pero eso en que las involucra? Este es un asunto que corresponde a Athena y al Santuario. –
- Ese es precisamente el problema, Ares desea un artefacto que protege la princesa de la luna. Siendo franca, nosotras ni siquiera tendríamos que estar aquí, esta es su pelea. Pero su enemigo, nos ha declarado la guerra por igual y me parece algo injusto. –
Shaka seguía en su imperturbable postura de loto. - ¿Y porque debería creer algo de lo que dices? Podría ser una mentira tuya que oculta un propósito distinto del que tratas de advertirme. ¿Dime porque no debería matarte justo ahora? –
- Porque mi muerte no cambiara nada de lo que vendrá Caballero, podrás ser el hombre más cercano a Dios, pero sigues siendo un hombre. En cambio yo, independientemente de la diferencia de nuestros poderes, he visto lo que sucederá en el tiempo y con total certeza, te puedo garantizar la veracidad de mis palabras con hechos. –
- Puedes llegar a ser muy insolente. Mas considerando el lugar donde estas parada. Bien, adelante Setsuna… muéstrame. –
Setsuna concentró su energía en la punta de su talismán. – Centra tu atención en la punta de mi cetro y cierra los… - por un momento se sintió estúpida al darse cuenta de lo que iba a pedir.
- ¿Mmm? – El Santo arqueo las cejas.
- Lo siento. Petición estándar. -
Sobre el peñasco que daba una clara visibilidad sobre la batalla de Haruka y las otras, Darién seguía cubriendo la mitad de su rostro con su capa para impedir que la fragancia de las rosas Demoniacas de Afrodita le inundaran el olfato.
- ¿Piensas quedarte en esa postora todo el tiempo? Vaya guerrero tan más cobarde. – Decía el Santo al tiempo que seguía inhalando los pétalos de su rosa roja.
Darién tomo su bastón ocultándolo bajo su capa. - Tal vez este truco aleje esta neblina roja, quizás no funcione contra él, pero me dará tiempo para pensar en algo, y debo darme prisa, mi cuerpo se adormece con este aroma. –
Aburrido, el Caballero tomo la iniciativa. – Bien. Si no quieres venir a pelear, entonces seré yo quien empezara. ¡ROSAS DEMONIACAS REALES! – El joven vestido de etiqueta aparto su capa para desviar la trayectoria de las rosas y entre sus dedos comenzó a girar su bastón entre los dedos velozmente para crear una ráfaga de aire que alejara la letal fregancia. – Muy astuto. –
Del mismo modo, Darién se acercó a él tan veloz como pudo para atacar con su elegante arma. El Santo de Piscis solo se agachaba evadiendo todos y cada uno de sus golpes con gracia en sus movimientos frustrando al joven. – Es muy rápido… no logro alcanzarlo. – Acto seguido volvió a apartar su capa para lanzar cuatro rosas de manera sorpresiva. - ¡Dime que te parece esto! -
Afrodita se asombró de dicho movimiento, más sin embargo, su velocidad hizo que rechazara cada una de aquellas flores con el dorso de la mano, pero no salió del todo ileso, las espinas de las rosas de Darién rasgaron el brazo y costado de su enemigo haciéndolo sangrar levemente. – Nada mal chico, tienes el don y la habilidad para utilizar las rosas como armas. Pero te falta la experiencia, y el poder. Sin ello, tus ataques solo parecen un patético intento por imitarme. –
- ¡Cállate! – Túxedo salto para atacarlo nuevamente con aquella vara. Pero el Santo de Oro detuvo el golpe una vez más, solo que en esta ocasión, lo hizo al sacar una Rosa Negra. - ¡¿Qué significa el color de esa rosa?! –
- ¿Qué te sucede? ¿Acaso no te agrada el color de mi rosa negra? – Pétalos negros comenzaron a revolver el lugar. – La rosa negra destruye todo lo que toca. ¡Siente las espinas de mis…! ¡…ROSAS PIRAÑA! –
- ¡¿Qué rayos…?! – Las Rosas Negras atravesaron el cuerpo del enmascarado cual balas que perforan el cuerpo haciéndolo gritar del dolor. Las afiladas espinas como navajas de acero le rasgaron el traje y la capa dejándola con varios huecos. - ¿Por qué? Estas rosas negras son muy distintas de las rojas. No creí que un hombre con el rostro parecido al de una mujer, supiera hacer algo así con las rosas. –
Afrodita cerró los ojos. – Pudiste haber esperado la muerte pasiblemente con mis rosas demoniacas Reales sin sentir una pizca de dolor. Pero parece que te resistes a morir en una forma indolora con terquedad. La fragancia de las rosas demoniacas matara a quien inhale su aroma… sin excepción. Pero las espinas de las rosas Piraña, desgarraran todo lo que toque, en este caso tu cuerpo. –
- No me subestimes Caballero, yo no soy tan débil como lo crees. –
- Estás perdido amigo, nada de lo que intentes resultara en mi contra. -
Hotaru la Sailor de la destrucción, miraba fijamente a Saga, el Caballero Dorado de Géminis. Desconocía totalmente la fuerza del Santo, uno de los más poderosos guerreros dentro de la elite de Athena, pero sabía que no debía subestimarlo; tendría que atacar de forma rápida y contundente, sin vacilar. Después de todo, la técnica que utilizó en contra de Setsuna fue temible, la hizo desaparecer de una manera impresionante en esa masa de espacio y tiempo.
- Es tu turno jovencita. Decide, marcharte o desaparecer como tu amiga, tú eliges - Saga mantenía su rostro serio y eso lo hacía ver de alguna forma; más terrible.
- De ninguna manera. Ya te lo dije antes, tenemos una misión que cumplir –
- Hasta cuando Insistirás con esa mentira de que Athena las envió. Nosotros los caballeros dorados protegeremos este lugar sagrado con nuestra vida si es necesario y si no se marchan tú y tus amigas en este preciso instante, te garantizo que acabaremos con todas ustedes. - El dorado dio un par de pasos hacia adelante mostrando su determinación por lo que Hotaru sintió un poco de temor dando un paso atrás y se puso en guardia con su lanza.
- Por favor, solo te pido que me escuches. - la súplica de la chica fue callada por Saga quien formaba una masa de energía entre sus manos.
- Basta de tanta palabrería, si tanto quieres continuar con esto; entonces voy a enviarte junto con tu amiga para que le hagas compañía, ¡A OTRA DIMENSIÓN! – El amorfo vórtice volvió a abrirse detrás de ella intentando succionarla con gran potencia, Hotaru intentaba desesperadamente mantenerse erguida y no voltear hacia atrás, sabía que si llegaba a hacerlo, seria tragada en instantes por esa masa de tiempo. - ¿Que sucede niña? ¿Acaso no querías reunirte con ella? Vamos ¿Qué esperas? La puerta de la otra dimensión está abierta… esperando que entres. -
- ¡CAMPO DE ENERGÍA! - Hotaru alzó su lanza creando una barrera protectora que la defendió de la técnica de Saga manteniéndola pegada al piso. El caballero de géminis la observo con expectativa.
- Muy bien hecho pequeña, no cualquiera puede detener una de mis mejores técnicas, debo felicitarte. Pero utilizar ese escudo no te servirá eternamente. –
- ¡Entonces tendré que vencerte para que pueda continuar con mi misión! ¡Ahora serás tú quien reciba uno de mis mejores ataques! - Hotaru reunió toda su energía en la punta de su lanza formando una esfera negra y violeta con rayos - ¡TUMBA DEL SILENCIO! ¡DESTRUYE! - Saga solo levantó su mano y detuvo sin dificultad aquella esfera como si solo se tratara de una ligera brisa.
- Con tan débil Cosmos no serias capaz de rasguñar mi piel, por lo tanto… dudo que seas una rival adecuada para mí. Por lo pronto, prepárate para sentir ¡El enorme poder de mi cosmos! - Aprovechando su velocidad, el santo coloco su mano sobre el vientre de la joven Scout y de ella una brillante luz la golpeo arrojándola varios metros hasta estrellarse con uno de los antiguos pilares del Santuario.
- ¡Pero qué gran poder! - Sailor Saturn se incorporó con un poco de dificultad y un hilo de sangre se asomaba por su labio inferior - no debo contenerme en mis ataques, ese hombre es extremadamente fuerte. Si no tengo cuidado, me matará en un abrir y cerrar de ojos. ¿Pero qué puedo hacer? Solo atacar con toda mi fuerza. Eso es, utilizaré todas mis fuerzas en el siguiente ataque. - Un aura violeta la rodeó y Saga podía sentir como se elevaba su cosmos.
- Veo que no te piensas rendir. Pero tu esfuerzo será en vano, con semejante nivel, no puedes medirte conmigo. –
- Eso ya lo veremos ¡TUMBA DEL SILENCIO! ¡DESTRUYE! - Un gran rayo violeta fue arrojado con gran fuerza, pero el caballero solo sonrío como si se tratara de un chiste el esfuerzo empleado por aquella joven.
- ¡Qué tontería! ¡Ningún truco funciona con los Caballeros Dorados por segunda ocasión! - Saga volvió a detener el ataque sin dificultad alguna y en un parpadeo, ya estaba parado detrás de ella con los brazos cruzados.
- ¡¿Qué?! ¡Imposible, no lo vi moverse! - Por puro instinto, intento atacarlo con su arma, pero un destello similar al anterior, solo que esta vez en su espalda; la hizo volar hacia el cielo gritando, para luego caer de bruces en el duro suelo formando un gran cráter.
- Ya te lo dije; Nunca podrás ganarme de esa manera y menos con tales trucos tan infantiles. Si tu inmaduro cerebro lo ha entendido, ¡Lárgate! - Dándole la espalda, el Guardián de la tercera casa se disponía a marcharse.
- ¡Espera! - El peli azul solo había dado unos cuantos pasos antes de detenerse y voltear a verla con un poco de asombro
- La pelea aún no ha terminado... ¿Qué te hace pensar que acabaste conmigo tan fácil? –
- Morirías si no lo hicieras de esa manera ¿Verdad? –
- Te lo dije Saga; No puedo rendirme, no tengo permitido rendirme - Hotaru respiraba agitadamente, pero aun así continuaba elevando más y más su cosmos.
- No sé de dónde sacas fuerza y valor para seguir poniéndote de pie y encararme, pero el valor no es suficiente para pelear contra un Caballero Dorado… ¡La Elite de Athena! –
- Aunque tenga que darlo todo, ¡Te venceré Saga! - Concentrando sus más grandes fuerzas, Hotaru volvió reunir un gran poder dentro de ella. - Esto me costará caro, podría perder la vida, pero si no lo hago, no habrá quien nos ayude, y el mundo estará condenado. Muy bien Saga, te demostraré, porque Soy la Sailor más poderosa de todas. ¡Tiembla ante el poder de mi técnica más terrible! ¡REVOLUCIÓN DE MUERTE Y RENACIMIENTO! -
Un gran campo de energía destructiva rodeo a la chica y fue creciendo devorando todo a su paso mientras aumentaba su tamaño más y más. El santo solo observo con detenimiento y asombro el enorme poder de aquella joven, no cabía duda de que ella era más fuerte que sus compañeras. Sin embargo, impávido; el dorado levanto sus manos para impedir que ese terrible poder avanzara más allá de ese lugar, pero era demasiado fuerte, los pies de Saga retrocedían haciendo surcos en la tierra. - ¡¿Piensas detener mi técnica como lo hiciste con mi tumba del silencio?! ¡Te será inútil, este poder es tan destructivo que podría acabar con un planeta entero! –
Saga solo cerró sus ojos y una sonrisa se dibujó en su cara. - ¿A esto le llamas destrucción? Que ridículo. - Encendiendo su cosmos a sobremanera, el caballero logro disipar el ataque, justo como lo hizo años atrás con el plasma relámpago de Aioria.
- No. N-No es posible. ¿Cómo lo hizo? - Un ligero temblor se apodero de Hotaru. - Nunca había visto a alguien con semejante poder. Ni siquiera a Galaxia. –
- Sailor Saturn. Tu poder ciertamente respalda tus palabras, lo dijiste antes… no eran fanfarronadas, de verdad eres capaz de aniquilar un planeta si es que te lo propones. Me doy cuenta que tu poder sobrepasa los límites de tu mismo cuerpo. Algo tan temible que ni siquiera significa amenaza para mí. Con el gran poder que posee mi cosmos puedo ir más lejos todavía. Sabes… Yo no me limitare a acabar con un solo planeta. ¡Porque ahora mismo te enseñare lo yo llamo destrucción! –
- ¡¿A qué te refieres?! –
- Te lo explicaré de la siguiente forma. Así como tú tienes a Saturno como tu planeta protector; Yo tengo a Géminis como mi constelación guardiana y su poder reside en mí, con ella de mi lado ¡SOY CAPAZ DE DESTRUIR TODO! ¡INCLUSO LAS GALAXIAS! - Hotaru no se dio cuenta en que momento sucedió, el santuario de su alrededor había desaparecido y la mejor prueba de eso fue cuando un inmenso cuerpo celeste paso a un lado suyo, dándose cuenta que estaba parada en medio de una gran cantidad de planetas de diferentes colores y tamaños. El recuerdo del día que Rini la invito al planetario vino a su mente en aquel momento.
- ¡¿Qué rayos está pasando?! ¡¿Qué demonios significa esto?! ¡¿Acaso es una ilusión?! - El miedo la invadió dentro de aquel pequeño universo a escala.
- ¡Prepárate! ¡Voy a mostrarte como hago pedazos las estrellas! ¡EXPLOSIÓN DE GALAXIAS! - Los gigantescos planetas comenzaron a explotar uno tras otro en efecto cadena ante la mirada conmocionada de Hotaru.
- ¡CAMPO DE ENERGÍA! - En un rápido y desesperado movimiento, la Scout intento protegerse.
- ¡De nada te servirá Saturn! ¡Te dije que eso no te volvería a servir! - Acertadamente la técnica del Santo repelió la de la Scout y su lanza se rompió en tres partes.
- ¡AAAAAAHHHHHH! – Hotaru lanzo un largo grito agudo mientras su cuerpo se sacudía con violencia ante cada explosión de esos cuerpos astrales, Finalmente cuando cesaron las explosiones, su cuerpo cayo bruscamente al piso. Tendida en aquel árido suelo, Sailor Saturn solo levantó lastimosamente su cabeza para ver a su rival parado frente a ella. - ¡Pero qué técnica tan... espantosa! Si mi poder… es considerado algo terrible… ¡El de este hombre es sin duda abominable! Así que este es el poder de los soldados de élite de Athena; ¡Los Caballeros Dorados! –
El poder de la técnica fue terrible, Saga casi había deshecho la transformación de Hotaru con su Explosión de galaxias, solo el leotardo había quedado en buen estado. Los listones violetas en su brazo derecho y pierna izquierda, así como los de sus hombros, daban prueba de que su traje de Sailor se estaba deshaciendo. - He sido moderado pequeña. ¡Es tu última oportunidad! ¡Márchate! –
- Este hombre… es demasiado fuerte para mí. No puedo hacer nada contra él. -
Haruka tampoco tenía las cosas mejor. El Santo de Capricornio se limitaba a abanicar su brazo en distintas direcciones, mientras la Senshi del Viento brincaba de un lado a otro evitando sus mortales filos.
- Me pregunto por cuanto tiempo podrás seguir bailando. –
- Tsk. Maldición, solo está jugando conmigo. No me puedo acercar a él lo suficiente como para contraatacarlo. Nunca me había sentido tan lenta en mi vida, tan… inútil. – Pronto una idea le salto a la mente. – Si pudiera sortear los ataques de su afilado brazo, podría golpearlo con mi espada en cuanto me acerque. –
Los mortales haces de luz cruzaban la distancia entre ella y el santo con rapidez, pero gracias a sus agiles movimientos, pudo evadirlos hasta estar a una distancia acortada. - ¡¿Qué pretendes hacer?! –
- ¡Mutilarte ese maldito brazo! – La Sailor dio un potente salto y desde aquella posición suspendida, soltó un poderoso sablazo sobre el brazo derecho del guardián. Shura también soltó un golpe con el antebrazo y un crujido sonó; la espada de Haruka se había crispado con el golpe. – No… -
- ¿Tu gran espada no era tan fuerte como creías, Uranus? – Soltó con burla. - Debes estar tan decepcionada. – La tomo del brazo, y de un brusco movimiento… la arrojó al cielo y mando varios ataques al cuerpo dejándole múltiples cortes. La rubia grito al sentir la calidez de cada corte de la afilada luz dorada. - ¿Qué te parece el filo de Excalibur? -
Haruka quedo hincada sujetándose el hombro ensangrentado mientras agachaba la cabeza. – No… Es la primera vez en toda mi vida… que me siento tan indefensa ante un enemigo. Ni siquiera Sailor galaxia me había inspirado tanto… miedo. -
Michiru también la pasaba mal. Camus anticipaba cada golpe, cada técnica, cada estrategia. Y la frustración se apoderaba de ella cada vez más, así como la desesperación.
Camus miro hacia el cielo suspirando. – ¿Hasta cuando seguirás con esto Neptune? –
- Hasta que te apartes de mi camino. –
- Cada uno de nosotros, ha dejado claro que no pasaran de aquí. – Camus comenzó a andar hacia la chica, mientras ella retrocedía con cada paso sin bajar la guardia. - Tal y como tu muestras lealtad hacia la persona que debes obediencia, nosotros también lo hacemos. Y si perder nuestra vida es el costo de dicha obediencia… no dudaremos en entregarla. Por lo tanto, si tengo que perderla nuevamente con el fin de evitar que pases, lo hare. –
- ¿Nuevamente? –
- ¿Te marcharas? ¿O prefieres caer sepultada con mi aire frio? –
- Tampoco me importa morir, Camus. Pero lo que si temo… es al fracaso del objetivo que se me encomendó. Muchas personas dependen de nosotras, y necesitamos toda la ayuda posible. –
- Pues si no le temes a la muerte, te conduciré a ella. Encontraras el descanso eterno… en mi pacifico mundo de hielo. ¡POLVO DE DIAMANTE! –
La ventisca del viento helado del acuariano cubrió de escarcha gran parte del cuerpo de Michiru. La chica estuvo a punto de perder la conciencia por la baja temperatura, pero continúo de pie. – Mi cuerpo está entumeciéndose con cada uno de sus ataques. No cabe duda… El poder de los Caballeros Dorados es algo monstruoso. –
- ¿Sigues sin darte por vencida? –
- No te necesito contestar. Ya no tengo nada con que atacarte, ni siquiera las fuerzas para seguir de pie. Pero eso no significa que me marchare como una cobarde. – La respiración de Michiru provocaba que saliera vapor de su boca debido a la baja temperatura.
- Admirable. La lealtad y devoción que muestras es digna de respetar. Pero ya no quiero pelear contigo para seguir haciéndote daño. Así que responderé a ese respeto fulminándote con mi técnica más poderosa. – Camus entrelazo los dedos y elevo las manos sobre su cabeza al tiempo que separaba sus piernas.
- ¡¿Pero qué significa esa pose?! –
- Continuaras sirviendo a esa princesa como una estatua de hielo. – El cosmos de Camus se elevó infinitamente y la chica podía sentirlo.
- ¡Es horrible! ¡La energía que puede sentirse se está elevando sin parar hasta un límite inalcanzable! -
En un crítico momento… al menos tres rosas negras cayeron detrás de ella peligrosamente cerca apartando la atención de las tres peleas. - ¡Darién… ten más cuidado hacia donde lanzas tus rosas! – La chica volteo solo para ver caer al joven de lo alto del peñasco y recibir otro golpe de un hombre similar al que combatían.
El golpe lo derribo con tanta fuerza que lo revolcó por la tierra haciendo surcos en ella. - ¡Santo cielo! ¡Otro Caballero Dorado! – Dijo Neptune.
- ¡Afrodita! – Dijeron sus compañeros a coro.
- Encontré a este merodeando por los alrededores. Tenía la intención de ayudar a estas chicas mientras peleaban con ustedes. –
El sombrero y antifaz de Darién se habían caído por la lucha. Su capa mostraba varios agujeros y el traje estaba rasgado por varios lados mostrando su piel. Se sujetó el costado con el brazo y se levantó adolorido sobreponiéndose a él. - ¡Maldito! –
- Te acabare con un último ataque amigo… mi última rosa. – La rosa blanca adorno la mano del Santo de Piscis. – Mi rosa blanca se clavara en tu corazón y absorberá tu sangre hasta tornarse roja. Con esto acabo nuestro duelo. -
- Es imposible… este hombre tiene más fuerza y velocidad. Y sus técnicas… son mucho mejores que las mías. Se me acabaron las opciones. –
- ¡ROSA SANGRIENTA! –
La rosa voló acertando en su blanco. La carencia de potencia de la rosa sangrienta no la hacía menos letal, la cual se incrusto en su pecho como una fina daga. Darién ahogo su grito en una mueca de dolor que le enmarco el rostro compungido y cayó de rodillas. Fijándose a su alrededor era obvio que las otras tres Senshis tampoco lo tenían fácil contra los otros Santos. Algunos metros más lejos, observo como el cuerpo de Michiru se deslizaba en ese congelado suelo después de ser derribada por un helado aire que pudo sentir. Y pudo ver como algunas partes de su bella anatomía estaban cubiertas de fina escarcha por consecuencia de haber enfrentado a Camus de Acuario. Haruka se encontraba hincada y se sujetaba su hombro ensangrentado por uno de los cortes de Shura. Incluso Hotaru estaba en mal estado. Tumbada boca abajo y con la transformación deshaciéndose por culpa de un poder de gran calibre.
La casa de virgo se mantuvo en silencio por un tiempo. El cetro Granate de Setsuna dejo de brillar, y Shaka… a pesar de la censura de su vista, tenía una expresión pensativa. No sabía si lo que le mostro la Senshi fue una ilusión o una visión del futuro y eso era decir demasiado para un maestro en el arte de las ilusiones. Pero no pudo negar que aquella escena era muy convincente.
- El cristal de plata ¿Eh? –
- ¿Me crees ahora? –
- No lo sé. –
- ¿Qué? ¿Entonces porque accediste a dejarme explicarte? –
El rubio se puso de pie y se acercó a ella con considerable calma. – A lo largo de mi vida, he aprendido que no todo lo que vemos frente a nosotros es como lo creemos. Y lo que tú me dices puedo tomarlo como cierto, más en cambio, hay algo oculto en ello que temes mostrar. – La chica se sintió un poco nerviosa. – No sé si sea por miedo, o porque ocultas algo más que nosotros podríamos tomar como amenaza. Pero diciendo esto en tus propios términos… "Supongo que el tiempo lo dirá" –
La scout lo vio cómo se acercaba a la salida de su templo. - ¿Qué harás ahora? –
- Acompañarte para impedir que maten a tus amigas. –
- ¿Por qué me ayudas? –
- Te seré honesto. Tú no significas amenaza para mí, al menos no ahora. Así que… aunque estén cerca de nosotros no podrán hacer mucho. Observaremos como proceden ante esto y escucharemos lo que tengan que decir. –
Setsuna se indignó. – En otras palabras nos estarán vigilando. –
- Correcto. Hasta que regrese Athena al Santuario y diga que pasara con ustedes. –
La Senshi suspiró resignada. – Viniendo eso de ti, lo considerare un logro. Supongo que eso es mejor que nada. Por cierto ¿Qué es este lugar? –
Ambos iban bajando al trote las escaleras entre cada templo. – Las doce casas. El lugar más seguro dentro del Santuario. En la cima, se encuentra el templo de Athena, lugar donde normalmente habita. En tiempos de crisis, el lugar se convierte virtualmente en una fortaleza. Y si un enemigo quiere llegar hasta ella, deberá cruzar los doce templos zodiacales, y en cada uno de ellos habita un Caballero Dorado. – Pronto llegaron a la casa de Leo donde se le podía ver a Aioria de brazos cruzados como si esperara algo.
El León volteo con asombro al ver a su compañero acompañado de la Sailor. – ¡Shaka…! ¿Qué haces aquí? ¿Y porque estas con una de esas intrusas? –
- Creo que hemos sobre estimado la intención de estas chicas. Permítenos cruzar hasta la entrada. –
- ¿A caso eres su escolta? Al menos podrías explicarme. Pero bueno, seria esperar demasiado que lo hicieras ahora. – Shaka solo sonrió y cruzo la casa junto con Setsuna. Aioria los vio alejarse no sin antes escucharla ella preguntarle al rubio. "¿Nunca abres los ojos?"
Aun de rodillas, Darién trataba de ponerse en pie nuevamente.
- ¡¿Por qué te levantas?! Sera mejor que seas un buen perdedor y mueras con dignidad. – Afrodita se mostró molesto ante tal tentativa y saco más rosas blanca para terminar con su enemigo al fin.
Shura hacia lo mismo, levanto su brazo en alto para ejecutar a Haruka ante la negativa de abandonar el Santuario. Camus alzo sus manos entrelazadas para disparar la ejecución de Aurora no sin antes dar una última oportunidad de rendirse a la Sailor del mar.
Saga también elevo su cosmos para un último y definitivo ataque. – Ya me canse de pedírtelo. No puedo convencerte de marcharte, así que te apartare de este mundo de un solo golpe sin que sientas tanto dolor, es lo que puedo hacer por ti. – Hotaru trato de levantarse pero le era imposible, solo se quedó sentada sobre sus piernas con la cabeza gacha esperando el inminente final de cada una de ellas. – Se acabó Saturn. ¡EXPLOSIÓN DE GALAX…! –
- ¡Detente Saga! ¡Shura, Camus, deben detenerse ahora! –
Géminis volteó buscando el origen de la voz, solo para encontrar con la vista a su gemelo acompañado de Jabu y las amazonas. - ¡Kanon! ¡¿Qué haces aquí?! ¿Por qué nos detienes? Se supone que deberías estar cuidando la Casa de Géminis en mi ausencia. –
- Si estas con vida nuevamente, no puedo estar encargándome de tus tareas gran hermano. No obstante, considero que escuchar a esas chicas sería lo más prudente y sensato en este momento. –
- ¿Qué te hace pensar eso Kanon? –
- Ya deberías haberte dado cuenta Saga. Estas chicas lo han dado todo con tal de continuar. ¿Qué sería tan importante como para que estén dispuestas a renunciar a su vida? Me sorprende que no lo hayas tomado en cuenta. –
- Reconozco sin temor a equivocarme que su valor es inmenso. Pero no por eso cruzaran por aquí. Dime hermano, si no buscan a Athena, ¿Entonces a quién? –
- Las buscan a ellas. – Se movió a un lado para dejar pasar al par de amazonas. – El Caballero de Unicornio me explico las cosas. -
El grupo de Senshis observo a las mujeres enmascaradas, mientras que indeciso, Afrodita opto por quitar la rosa blanca del pecho de Darién hasta que se arreglaran las cosas.
- Nosotras somos Shaina y Marín. Somos a las que buscan ¿O no? – Pero la santa de Águila noto que en el otro extremo se hallaban los Caballeros de Bronce inconscientes. – ¿Pero que fue lo que paso aquí? –
- ¡No puede ser, Nachi, Ban, Ichi, Geki! - Shaina se acercó a sus compañeros y solo Geki pareció comenzar a recobrar el conocimiento en medio de gimoteos. – Geki, ¿Te encuentras bien? – El corpulento hombre solo asintió torpemente.
- ¿Lo ven? – dijo Shura. – La prueba evidente de su intrusión al Santuario es el estado en el que dejaron a estos chicos. –
- Siendo honesto, yo pensé que estaban muertos. – Contesto Camus.
Saga sacudió la cabeza - Un momento. ¿Qué rayos está sucediendo aquí? –
Apoyándose sobre los hombros de ambas Santas, el Caballero del Oso se incorporó. Pudo notar el deplorable estado en el que las Scouts se encontraban y de inmediato dedujo lo que paso. Los Caballeros Dorados habían bajado a poner el orden. El honor que tenía como hombre le decía que debía aclarar ese injusto mal entendido. – Yo puedo explicar eso. – Todos voltearon a mirarlo. – Estas chicas se encontraban esperando a alguien cerca de la entrada a la casa de Aries. No sé con qué motivo, pero fue en ese momento en que las vimos. Y este trio de pelafustanes. – Señalo a sus compañeros tirados en el piso que eran auxiliados por Jabu. – Comenzaron a acosarlas con total cinismo y descaro. –
Jabu se llevó la palma a la mano avergonzado por el comportamiento de sus amigos. – Debí imaginarlo. –
- Con justa razón, estas chicas les dieron su merecido castigo. Pero creo que se les paso la mano, tuve que intervenir y también recibí lo mío. A partir de ese momento, no sé qué fue lo que paso. Ni su intención de estar aquí. Pero era obvia su intención de no causar problemas. –
Saga y los otros tres Caballeros se quedaron callados sin saber cómo responder ante la total falta de respeto de esos Santos de bronce hacia las chicas. – De acuerdo, eso lo puedo entender. Pero cuál es el propósito de ellas. ¿Realmente te puedes tragar ese mal chiste de la alianza con las guerreras de la luna? –
Kanon tampoco se veía muy convencido con ese argumento. – Estoy seguro que podemos entender eso si las dejamos hablar. –
- Yo no pienso arriesgarme. Se les dio muchas oportunidades de retirarse, pero tercamente las rechazaron todas. ¿Dime porque otra razón pelearían hasta la muerte si no es para llegar hasta Athena y matarla? O mejor aún, ¿Enmarañar alguna especie de complot para lograrlo de igual modo? –
- ¡Sera mejor que les creas Saga! – Se escuchó una voz. Shaka de virgo salía de la casa de Aries acompañada de Setsuna y Mu. – O siquiera dales el beneficio de la duda. – El geminiano se asombró de ver a la Senshi del tiempo, principalmente por haber salido de la otra dimensión.
- Shaka, ¿No me digas que su falsa palabrería logro engañarte? Creí que eras más listo. –
- Créeme, hay algo que todos deberían de ver. Y esto no concierne solo a las Santas de plata, nos concierne a todos. Ellas nos podrían revelar el misterio que estábamos discutiendo hasta hace una hora. –
Esto era horrible, un injusto mal entendido se había salido de control, ninguno de ellos podía negar la elocuencia de las justificaciones y las casi fatídicas conclusiones que estaban a punto de suceder. Pero era la tarea que se les había encomendado de forma estricta; echar a las intrusas a como dé lugar. Era evidente que la culpabilidad los ahogaba, aunque no era la primera vez que estos cuatro cometían un error de esta naturaleza.
- Llevémoslas a la cámara del patriarca para que puedan ocuparse de sus heridas. Una vez ahí, sabremos qué hacer. – Saga se acercó a Hotaru y la levanto en sus brazos, la chica se mostraba exhausta y sumamente adolorida, subió las escaleras para acercarse a Setsuna. – Por cierto, ¿Cómo escapaste de la otra dimensión? Se supone que deberías estar vagando por el vacío. – Pregunto sin voltear a verla.
Aquella mujer tampoco lo miro para responder. – Soy la Sailor del Tiempo, admito que tu técnica fue un auténtico reto. Pero eso es algo nato para mí, puedo superar ese tipo de cosas. –
Saga sonrió un poco cerrando los ojos. – Entiendo, eso lo explica todo. –
La culpabilidad corroía a Camus. – No lo sabíamos, se nos encomendó la tarea de echarlas sin contemplaciones. Y el mal entendido solo lo empeoro. –
Michiru tiritaba de frio. – Supongo que se toman muy enserio su responsabilidad. –
Camus se quitó la capa y la coloco sobre los hombros de la chica para luego ayudarla a levantarse. – Las llevaremos a la cámara del pontífice junto a ese chico Darién. Tenemos que ocuparnos de esas heridas. No sirve de nada decir esto pero; Espero que nos disculpen. –
- Gracias Camus. -
Haruka no quiso aceptar la ayuda de Shura. Se sentía muy indignada.
- Quítame las manos de encima Capricornio. –
- Ni siquiera puedes pararte por ti sola. –
- ¿Enserio? ¿Y a quien crees que deba agradecerle? – Soltó con mordaz sarcasmo.
- Por lo menos déjame ayudarte. –
- No necesito tu ayuda. – Intento levantarse pero el dolor la venció poniéndola de rodillas nuevamente.
- ¿Lo ves? – A la fuerza, Shura tomo uno de los brazos de Haruka y lo coloco sobre su cuello. A regañadientes, la chica tuvo que aceptar la ayuda.
Finalmente Afrodita tuvo que pedir la ayuda de Mu, para llevar a Darién a cuestas el trayecto entero hasta la última cámara que aguardaba al final de las doce casas.
Una vez se fueron, Shaina, Marín y Jabu, se quedaron con el resto de los santos que recobraban el conocimiento.
- ¿Qué sucedió? – los tres solo pudieron ver a los tres que le bloqueaban la luz con sus cuerpos.
- Complicaron las cosas. ¡Idiotas! –
- Me pregunto qué clase de castigo les pondrá el gran maestro por la osadía que acabaron de hacer. –
Los tres se miraron entre sí. – No sabemos de qué están hablando. –
- Oh, no te preocupes. Pronto lo sabrás. -
¿Qué les pareció? Supongo que se sienten un poco decepcionados algunos, porque querían ver a Shaka de Virgo en acción. Pero verán, en mi opinión, y es posible que algunos estén de acuerdo conmigo, en que Shaka es una persona muy centrada y analítica. Recordemos la saga de las doce casas donde le revela a Ikki que él está al tanto de las intenciones del patriarca, y llegando a una conclusión profunda, decidió seguirlo por voluntad propia sin llegar a ser manipulado.
Setsuna de igual manera tiene una personalidad parecida a Shaka, aunque diferentes según los casos. Ambos siempre se muestran serenos ante cualquier eventualidad sin perder la calma. Son personas muy serias y discretas. En cambio Saga, suele ser demasiado agresivo en cuanto a pelear con alguien.
Pero finalmente pasando a otro tema, quiero enseñarles esto.
"Hellboy 57999" Esta es mi respuesta; me gusta la idea, una segunda parte del Fic una vez terminado este, y lo voy a hacer porque ya lo había pensado también, pero no con omega. Y en serio me gusta, pues así es como quedaría: Al final de la batalla contra Ares, Rini regresa a su época…
Los brillantes cristales de la resplandeciente ciudad comenzaban a relucir con su luz al acercarse cada vez más la noche. La pequeña peli rosa corría con entusiasmo hacia su casa, el gran palacio de cristal que moraba en el centro de la metrópoli futura conocida como Tokio de Cristal. Entrando con emoción, Rini cruzo las enormes puertas dobles de la gran entrada al palacio, y subió escaleras arriba hasta llegar a la sala principal donde la esperaban sus padres con los brazos abiertos,
La pequeña soltó la mochila que llevaba a cuestas y corrió hacia su madre a quien abrazo primero. – Pequeña Dama, que bueno que has vuelto. – La mujer rubia se agacho para corresponder al afecto de la niña.
- Esperábamos con ansias tu regreso. – Agrego su padre. – Pero cuéntanos, ¿Cómo te fue en tu visita al siglo XX? –
- ¡Fue maravilloso, algo increíble! Conocí a muchas personas interesantes e inimaginablemente fuertes. Jamás imagine que una persona pudiera tener un poder de ese tamaño. –
Las pisadas de cuatro mujeres resonaron en el piso de la sala. – Parece ser que te divertiste mucho en el pasado. –
- Yo más bien diría que aprendí mucho, Sailor Júpiter. – La castaña, así como el resto de las inner senshis salieron mostrando una gran sonrisa. – Permíteme mostrarte. Prueba lanzándome uno de tus ataques. –
La Senshi sonrió. – No Pequeña Dama, sabes que yo así como ninguna de nosotras, sería capaz de levantarte un solo dedo. -
- No me pasara nada, descuida. –
- ¿Estas Segura? – Pregunto Mina.
- Claro, no me pasara nada, confía en mí. –
La castaña suspiro. – Esta bien, pero tratare de lanzártelo lo menos fuerte posible ¿Queda claro? –
- Solo hazlo. – Los padres de la pequeña no sabían que era lo que quería probar, mientras que las otras tres senshis miraban con los brazos cruzados.
- Bien, lista o no, aquí voy. ¡TRUENO DE JUPITER… RESUENA! –
Con presteza, la pequeña pronuncio… - ¡MURO DE CRISTAL! – El relámpago reboto hacia su ejecutora, esta solo se agacho impresionada por dicho truco.
- Increíble. –
- Un truco muy útil sin duda. –
- Y eficaz. –
- Me cuesta trabajo creer que puedas hacer algo así. – Decían las chicas.
- Lo sé, soy increíble, ¿No lo creen? –
- Muy increíble. – Dijo Mina. – Pero cuéntanos, ¿Qué tipo de personas conociste? –
La niña se acercó a su mochila que había bajado hace unos momentos, para sacar un álbum fotográfico. – Siendo honesta, nunca creí que existieran más personas que defendieran la tierra con más fervor que nosotras, pero cuando conocí a Saori, a Seiya y a los chicos, supe muchas cosas que me eran totalmente sorprendentes. – La pequeña llevo el álbum a una mesa para abrirlo y que todos pudieran contemplar las imágenes plasmadas en él. Había fotos donde salía al lado de algunos Caballeros Dorados como Saga junto a Hotaru, o Junto a Mu y Kiki, por decir algunos.
La mirada de Serena mostraba nostalgia al contemplar las imágenes, lo mismo que las demás chicas. – Parece que estuviste ocupada. –
- Si, a decir verdad, en el momento en el que conocí a los chicos, me parecieron muy extraños. Pero pronto todos ellos me comenzaron a tratar muy bien. – Cada una de las chicas tomo una de las fotos en donde salía cada quien acompañada de uno de los Santos y Rini.
Rei fue la primera en sostener una de las fotografías donde se podía verla sentada sobre las piernas de Ikki y sonriendo mientras era abrazada por el en una cafetería. La chica suspiro. – ¡Maldito engreído! No sabes lo mucho… que me haces falta. –
Mina también sostenía una en donde ella abrazaba por la espalda al Joven de cabello esmeralda que estaba sentado en una banca del parque y ella le daba un beso en la mejilla. – Mi dulce y tierno Shun… si pudieras saber cuánto te extraño. –
Una lagrima cayó sobre la imagen digital cuando Amy trato de reprimir un suspiro. – Hyoga… Te echo de menos. – en la imagen se le podía ver a ambos con un helado en mano. Todo indicaba que la peli azul le mancho la mejilla con helado y ella se lo limpiaba con un beso mientras él sonreía.
Por último, Lita tampoco era una excepción a esa escena de melancolía. En la fotografía se les veía a ella y a Shiryu sentados bajo la sombra de un árbol y la chica recargaba su cabeza sobre el hombro de él. - ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que nos vimos por ultima ves Dragón? –
Rini despego una de las fotos y se la mostro a sus padres. – Esta es mi favorita. – Saori y Seiya salían abrazados afectuosamente como par de enamorados al lado de Darién y Serena, la peli rosa tenía un lugar especial en medio de las dos parejas.
Serena la tomo un momento. – Saori, chicos… amigos. De todo corazón espero que estén bien. –
La princesa medito un poco la cuestión que le llego de pronto a la mente. – Oye mamá, ahora que lo pienso, ¿Por qué ninguna de ustedes me hablo nunca acerca de Athena y sus Caballeros? Es decir, si todos fueron amigos… Y más aún, ¿Por qué no nos ayudaron a pelear en contra de "Black Moon"? -
Todas se miraron las unas a las otras sin saber que contestar, se veía la preocupación y angustia en sus rostros. Pero antes de que la niña pudiera tener una respuesta… la puerta doble se abrió de golpe y una mujer de cabello castaño rojizo entro caminando apuradamente.
- Molly, ¿Qué pasa? –
La mujer hablo con gran tranquilidad pero se notaba la urgencia en su mensaje. – Le pido me disculpe Neo Reina Serena, pero ellos ya se encuentran aquí. –
- ¡¿Aquí?! ¡¿En Tokyo de Cristal?! – Pregunto alarmado el Rey Endimión.
- Así es. – Continúo la mujer. – en esta mismo instante se encuentran en las puertas de la ciudad. –
- ¿Y Haruka y las otras ya están informadas? – Pregunto la Reyna.
- Si. Ellas ya se encuentran vigilando la entrada para impedir que nadie entre o salga de Tokyo de Cristal. –
- Entiendo. – Dijo el Rey. – Iremos de inmediato, nadie tomara Tokyo de Cristal. – Como si hubiera sido una orden implícita, las senshis siguieron al soberano del cristalino reino quien salió deprisa.
Rini solo veía como salían los adultos apresurados y con urgencia. – Mamá, ¿Qué pasa? Si hay problemas yo también quiero ayudar. –
- no pasa nada de lo que debas preocupar Pequeña Dama, - Mintió. - solo quédate aquí. –
- Este bien. –
Ante la fácil resignación de la respuesta de la niña, la Reyna se agacho y le dio un beso en la mejilla. – Buena chica. – Dicho eso, también salió apresurada.
Sin embargo, a pesar de la respuesta de la chica, eso no significaba que se quedaría ahí sentada y de brazos cruzados, pues en cuanto las enormes puertas se cerraron, rápidamente corrió hacia la ventana más baja y salió de un salto. Tuvo que agradecerle mucho a Kiki, pues si no hubiese sido por sus enseñanzas, se habría roto las piernas al aterrizar en el piso y no solo eso, ahora también podía correr mucho más rápido y dar altos y largos saltos, sin duda ya no era la frágil e inútil niña de antes.
Las calles de la ciudad se habían vuelto desiertas como si alguien hubiese ordenado un estricto toque de queda. – ¿Qué rayos pasa aquí? – Dijo deteniendo su carrera. – Todo esta tan vacío… - Los ecos de unas pisadas resonaron en la soledad de la calle. Instintivamente la chica volteo sin sentir miedo. - ¡¿Quién es?! –
Un alto joven vistiendo una larga gabardina café salió. Tenía la cabeza cubierta con una capucha y la mitad de la cara tapada con una bufanda beige. – No deberías de estar aquí. Es peligroso. –
- ¿Quién te crees que eres? Dime tu nombre primero. –
El chico no pareció tomar importancia a la petición de la pequeña. – Dentro de poco se va a armar una buena por aquí. Debes regresar al palacio. -
- No me creas tan inútil, yo se defenderme muy bien. –
El joven rio. – De eso no me queda ninguna duda Rini, pero el muro de cristal no te será de mucha ayuda ahora. –
La peli rosa abrió los ojos con incredulidad. - ¿Cómo sabes…? –
- Eso no importa, solo ponte a salvo. –
El misterioso joven se disponía a marcharse, pero la pequeña no podía quedarse con la duda. – Espera… antes dime quien eres. –
Una pequeña niña pelirroja aún más chica que Rini de alrededor d años llego corriendo. – Maestro, ya están aquí. No tardara en comenzar todo… -
- ¿Quién eres tú? –
La pequeña se volteo amenazadora. – Yo soy Rani de apéndice. –
- ¿Rani de apéndice? Pero si ese era el nombre de… - El misterioso joven aparto un poco la caperuza y dejo ver su largo y castaño cabello, después se retiró la bufanda y la niña retrocedió un par de pasos al reconocerlo. - ¡Kiki! ¡¿Kiki, eres tú?! –
- Cuanto tiempo sin verte Rini. –
- Pero cuanto has crecido. – Dijo sonriendo. – Pero dime, ¿Qué pasa aquí? –
El Chico sonrió. – No me dejaras en paz hasta que te lo diga ¿Verdad? – La pequeña contesto de la misma manera, con una sonrisa. – Esta bien, te mostrare. Pero antes, déjame advertirte; Solo he venido para observar y nada más, no importa que pase o que veas, yo no intervendré para nada. –
Esto aumento los nervios de Rini. - ¿Por qué me dices eso? ¿Acaso se trata de algo tan malo que tienes miedo? Ese no eres tú. –
- ¡¿Cómo te atreves?! – Grito en su defensa la pequeña pelirroja. - ¡El maestro Kiki de Aries es el hombre más fuerte y valiente que he conocido! ¡Es más, es uno de los Caballeros Dorados más poderosos que existen! –
- Basta Rani, no es necesario que digas todo eso. -
La boca de la princesa cayó hacia abajo. - ¿Aries? ¿Caballero Dorado? ¿Entonces tú eres el Caballero Dorado de Aries? –
- Si. –
- ¿Entonces porque…? –
- Ven conmigo. – Se limitó a decir.
Los tres se dirigieron hacia la entrada de la ciudad y se situaron en la cima de uno de los edificios de cristal más altos de ahí. Desde ese lugar, pudieron verlo todo, Hotaru, Setsuna, Michiru y Haruka estaban dispersas haciendo guardia en la entrada de la metrópoli con los talismanes listo para cualquier ataque. En el lado exterior, un alto hombre en armadura roja junto a otros cuatro sujetos intimidantes comandando a unos cincuenta hombres.
La Neo Reina Serena salió al poco tiempo acompañada de su esposo y sus guardianas. – Ludwig. – Susurro. - ¡¿Qué buscas aquí Ludwig?! ¡Retira a tus tropas o te aseguro que mis Scouts lo harán! –
La socarrona risa de ese individuo le hizo ver que él iba enserio. - ¡Ya no soy Ludwig, mujer! ¡Ahora soy Marte, el Dios que trae la Guerra y la Revolución! – Rei rio con desaire ante esa autoproclamación. - ¡La orden de guerreros más poderosa que existe en este mundo ha fracasado en su empresa por detenerme! ¡Athena y sus Caballeros han sido derrotados! –
Todas Abrieron los ojos con una mezcla de miedo e incredulidad. – No, Saori… chicos… –
- ¡Así como lo oyen! ¡El Santuario Ateniense esta ahora bajo mi control y pronto la orden de los 88 Caballeros también, mientras que la luz de Athena será uno de los cimientos de mi nuevo mundo! ¡Ahora Tokyo de Cristal es el último rayo de esperanza que queda sobre la tierra! ¡Y este debe desaparecer! ¡El Cristal de Plata será el brillo que alumbre a mi nuevo mundo! –
¿Qué tal, que te pareció? Repito, me gustó la idea, por algo la escribí. Pero no te garantizo llevarla a cabo, pues si entre los que hayan leído esto hay observadores, notaran fallos argumentales notorios. P/Ejem. 1 Los cuatro reyes celestiales ya estaban encerrados gracias a Saori. 2 Imaginando que lo anterior no haya pasado, se estaría situando cuando Koga es aún un bebé, por lo tanto, Rani no debería existir todavía. 3 El futuro de Tokyo de Cristal es mil años después de todo esto. 4 Para incluir la presencia de las Sailor Scouts debería incluir a Rini como protagonista junto con Koga para que tengan relación SS y SM. 5 El muro de cristal es una técnica del nivel de un Caballero Dorado y que una niña como Rini la haga es un poco inverosímil.
Todo esto lo puedo pensar y hacerlo, pero tampoco soy muy fan de SS omega. Pues lo que tendría que hacer es tomar la misma historia y adaptarla con Rini incluida. Reescribir 50 capítulos agregando a Chibimoon. Esta es la parte que no me gusta, pues por explicarlo de otro modo, imagina que tomo una fotografía familiar en la que no salgo, recorto una foto mía, le corto la cabeza y la pego en la primera. ¡Y taran! ¡Ya salgo en ella!
Es precisamente por eso que no pienso hacer en omega la continuación. Pues si bien, es claro que plagiamos o tomamos los personajes de los autores de la obra original y la destrozamos a nuestro antojo, por lo menos pienso que debemos agregarle nuestro toque de originalidad, para crear algo más convincente y justificable. Admito que como novatos escritores que somos, rayamos en lo repetitivo y nos basamos en situaciones de la misma obra readaptándolas, y encima tenemos fallas ortográficas, mala redacción, errores argumentales, etc. Pero eso es por nuestra falta de experiencia al no ser profesionales. Pero hombre, no por lo que acabo de decir te molestes, pues disfruto mucho de las sugerencias que haces y si tienes más, te invito a hacérmelas al igual que al resto de los lectores. Que no les de pena, pues si alguna me gusta y no la puedo meter en la historia, puedo escribirla (si es que tengo tiempo y estoy de ánimos) para mostrarles cómo queda. Obviamente no todas las sugerencias me gustaran o las podré escribir.
Un saludo a "Lionel Luthor" y al "Guest" que no dejo su nombre. No cabe duda de que los Caballeros Dorados Destacan más, no?
Sin más, espero sus comentarios, y me digan que les parece todo esto. Un abrazo y hasta luego.
