:c Hola. Me disculpo rotundamente T-T, he demorado demasiado en subir el capítulo veintiuno, lo sé, merezco morir . Ya casi llegaba al año (solo faltaban unos días :p) , y no es un record del que deba enorgullecerme :( Les he fallado. Al final del capítulo, si lo quieren leer T.T, pueden arrojarme tomates. Así que, sin más que decir...

¡Qué comience el capítulo!


Capítulo 21: Redención (Primera parte)

Sus ojos, de un insólito rojo púrpura, avizoraban con celeridad cada recoveco, cada espacio por donde sus pies le hacían transitar. A cada paso que daba, su cuerpo tambaleaba, sin embargo, por más extenuado que estuviese, no se detendría, pues el instinto que le carcomía la cabeza no se lo permitía, le obligaba a continuar con tal de cumplir su ominoso propósito.

Mientras la ansiedad adquiría control sobre su ser, sus oídos percibieron el desapacible sonido de un objeto metálico contra el suelo. En vez de disgustarse, su regocijo fue tal que sus labios delinearon una sonrisa malévola de lo más ostensible. De inmediato, giró en dirección al lugar donde se produjo el ruido: un pequeño almacén de madera, cuyo aspecto descuidado y lúgubre daba la impresión de haber sido abandonado hace varios años.

Se encaminó hacia dicha construcción, esperando atrapar algo en esa ocasión. Al introducirse en el almacén, una oleada de olores asaltó su nariz. Su olfato fue captando todos: madera vieja, humedad, tierra, óxido, putrefacción… excepto uno, un aroma dulce que impregnaba sutilmente el aire y que se mezclaba con el tufo rancio del lugar. Deslizó la lengua por sus labios agrietados; aquel aroma era tan exquisito que se le hacía agua la boca.

Aguzó su olfato y, al mismo tiempo, su audición. Raudamente, distinguió el sonido de una percusión… el inconfundible latir de un corazón. En cuanto supo en dónde se hallaba el emisor de tan vivificante sonido, no dudó en ir a él.

Entre más se aproximaba, los latidos aumentaban su frecuencia e intensidad. Pronto vislumbró una silueta femenina oculta tras un estante de metal. Aquélla, al darse cuenta de su presencia, dejó que sus ojos esmeraldas exteriorizaran su terror, a la vez que su garganta prorrumpía en alaridos.

Allontanatevi dalla ragazza! —exclamó una voz detrás de él.

Echó un vistazo a la entrada del almacén, le provocó suma curiosidad saber quién era el desequilibrado que se revelaba de forma tan estúpida. Parado en medio de las dos puertas principales, un zorro rojo carmesí le apuntaba con un báculo.

Buon viaggio, mostro.

Para su sorpresa, sombras se arremolinaron en torno a sus pies, subieron y aprisionaron sus extremidades. Intentó liberarse, pero sus piernas y cada uno de sus brazos se encontraban fuertemente amarrados. De un movimiento, el zorro trazó un arco en el aire con su báculo, por consiguiente, las sombras levantaron su cuerpo, le hicieron traspasar el techo y lo arrojaron contra el muro enladrillado de una casa.

—¿Estás bien, Amy? —preguntó el zorro, alarmado, volteando a ver a la señorita escondida.

—Sí, estoy bien —contestó la chica, aún estremecida. Poco a poco salió de su escondrijo—. Gracias por salvarme, August.

—Ni lo menciones. Desde un principio no debimos dejarte sola, no mientras esa criatura estuviese recorriendo la ciudad. —Suspiró, arrepentido de su imprudencia—. Lo siento.

La eriza se acercó al mago, mostrando una tenue sonrisa. Tocó su brazo y dijo:

—Te disculpo, pero no te lamentes. Por fortuna no hubo nada gra… ¡Cuidado!

Ambos observaron al monstruo que presuntamente había sido vencido: se hallaba erguido a mitad de la calle, sonriendo, con sus tres pares de brazos desplegados y sus ojos, uno en cada palma, viéndolos con malicia. Les apuntó con una de sus manos, en segundos, una bala de energía surgió de esta y se desplazó hacia ellos. En un arrebato, August hizo a un lado a Amy, la protegió con un escudo de sombras y, antes de que él lograra cubrirse por completo, la bala lo impactó. La onda de choque que esta causó lo empujó al fondo del almacén con tanta violencia, que acabó atravesando la pared.

Las sombras que resguardaban a Amy se desvanecieron. Ella, al mirar en derredor, palideció. Tenía enfrente a aquella espantosa criatura, y no había señales de August cerca. Una vez más su vida corría peligro.

—¡Aguarda, Amy!

La eriza alzó la cabeza. Por encima del ser de seis ojos, Sonic y Sayar se ubicaban parados en el tejado de una vivienda. Amy se alegró de verlos, ya que sabía que ellos la salvarían de esa desgracia. La gata, con agiles saltos, descendió de la construcción, entretanto, Sonic se apresuró a atacar a la criatura.

—¿Te ocurrió algo? —dijo Sayar, con la respiración intermitente.

—No te preocupes por mí. —La eriza se levantó—. August es quien requiere ayuda, ha recibido mucho daño —sus ojos se humedecieron, al notarlo, se secó las lágrimas.

Sayar se aterrorizó al escuchar la noticia.

—¡¿August?! ¡¿Dónde está?! —exclamó con profundo desasosiego.

—Detrás del almacén. Hay que darnos prisa.

Rápido, las dos chicas fueron a auxiliar a su querido amigo. Por otra parte, el wizard luchaba tenazmente contra el ente monstruoso que lastimó a tal persona. En un ataque de cólera, la criatura le envió tres balas seguidas, mas Sonic las eludió. Hubo de admitir que tuvo un poco de suerte, pues tenía que ser por instantes más veloz que esos brutales ataques, de no ser así terminaría mordiendo el polvo.

Intentó acercarse, pero lo creyó casi imposible. Cada vez que lo hacía, aquellas balas le impedían el paso, y si decidía seguir avanzando lo más seguro es que una lo embestiría. Mientras no ideara una manera de arremeterlo con su magia, se metería en mayores problemas… Un súbito pensamiento arribó su mente: si no era capaz de ir directo a él, le regresaría sus balas, de esa forma no sólo se estaría protegiendo, sino que su contraataque duplicaría su efectividad y, asimismo, su probabilidad de victoria. Sí, era un plan perfecto.

Se posicionó delante del monstruo, separándose lo suficiente para que sus reflejos fueran instantáneos. Predispuesto, esperó a ser agredido. No llegó a transcurrir ni treinta segundos cuando su enemigo le lanzó un fiero ataque, en seguida, Sonic hizo crecer una flama azulada en su puño y, con ímpetu, le atizó un puñetazo a la bala que se avecinaba. Desconcertado, percibió que ésta se disolvió, no obstante, no fue el único efecto colateral, ya que, por desgracia, la colisión de aquellas dos fuerzas lo disparó lejos de ahí.

El ser de seis brazos carcajeó, rebozando de gozo al ver la estupidez de su oponente.

—¡Ey! Si yo fuera tú, no me emocionaría demasiado.

La criatura, al girarse, sufrió en el abdomen el impacto de una esfera de sombras; no fue lo suficientemente poderosa como para derribarlo, pero si para doblegarlo. A toda prisa, August prosiguió con un ataque al tórax, sin embargo, fue bloqueado sin problema alguno. Como castigo, el monstruo le propinó una patada en un costado. El zorro se desplomó, y de su boca le fueron arrancados gemidos entrecortados de dolor.

De repente, un recio estallido resonó en la distancia.

—¿Sabes? —habló August, quejumbroso—, algo me dice que tu buena suerte se acaba ahora. —Se arrodilló para, en seguida, levantarse.

El monstruo sonrió con ironía, mofándose de las palabras del zorro, jactándose de que nadie era capaz de encararle… Un destello azul fue lo que alcanzó a distinguir con el rabillo del ojo antes de recibir un golpe en el lateral de la cabeza. La energía de aquel abrupto ataque lo mandó a más de quince metros de donde se hubo localizado.

Para que el ser no llegase más lejos, el Mago de las Sombras creó una pared sombría con la cual lo detuvo de inmediato.

—Ya me estaba preguntando a qué hora vendrías —le comentó August al wizard. Aquél sólo le mostró su sonrisa y ambos se prepararon para la contraofensiva.

La bestia de seis ojos, furibunda, corrió frenética hacia ellos. Soltó un chillido y de sus manos surgieron tremendas garras negras que, por lo que se advertía, fácilmente podrían cortar cualquier miembro. Cuando la criatura estuvo cerca, comenzó a lanzarle zarpazos a Sonic. Atento a los movimientos, el wizard esquivó uno tras otro, y con su puño envuelto en magia, arremetió el pecho del ser. Éste tambaleó y reculó varios pasos.

Después de que el monstruo recobrara el equilibrio, bruscamente, disparó balas de energía a los magos.

—¡Sonic! —exclamó el zorro carmesí, extendiéndole su mano.

El wizard lo agarró firme del antebrazo. Sucesivamente, el dúo se precipitó al suelo. La magia de August los fue transformando en sombras en el lapso en que sus cuerpos iban tocando la dura superficie. Pronto quedaron como siluetas oscuras bidimensionales que permanecieron a salvo del tiroteo. A continuación, aquella sombra se deslizó veloz por el suelo, atravesando escombros y partes de tierra que se asomaban debido al quebrantado empedrado.

En cuanto se hallaron junto a la peligrosa criatura, August arrojó a Sonic al exterior. Sin que su enemigo lo hubiese previsto, el wizard le asentó un rodillazo en la quijada, aturdiéndolo. Sonic aprovechó a propinarle unos golpes más. En el momento en que se detuvo, el zorro salió a la superficie (a espaldas del monstruo), con un lazo sombrío ató la cadera del adversario y lo estampó en dos construcciones para, posteriormente, aventarlo a una gran altura.

Sonic se dispuso a concluir la batalla. De sus pies y pantorrillas emanaron flamas azules tan intensas que, cuando pateó una sola vez el suelo, fue impulsado al cielo por la misma magia. Luego de elevarse lo suficiente, atizó una fuerte patada a la cara del monstruo, tanto que incluso oyó el crujir de los huesos del cráneo antes de que éste descendiera.

Tras aterrizar, el wizard observó el estado de la criatura: yacía muerta, con sus extremidades rotas, la cabeza tan destrozada que era difícil encontrarle forma, y sangre derramándose a borbotones de su organismo. Mirar aquella escena le pareció desagradable, no negaba el gusto de saber que el monstruo ya no realizaría su cruel labor, pero ser el autor de dicha obra no era de su agrado, le remordía la conciencia. ¿Cómo poder enorgullecerse de semejante barbarie?

Escuchó unas arcadas; se trataba de August intentando no vomitar.

—¿Se encuentran bien? —dijo una dulce voz que reconoció a la perfección.

Sonic giró y descubrió a Amy yendo hacia él en compañía de Sayar. No permitiría que la eriza viera el cadáver allí echado, sus ojos aun no estaban listos para algo así. Caminó hasta ella y la detuvo por hombros, a la vez, bajó levemente la mirada, fijándose en la hechicera que, como intuyó, continuó andando.

La chica lo observó, intrigada, preguntándose si lo que se hallaba allí era demasiado horrendo. Una imagen grotesca de cómo podría ser la inundó, y un escalofrío le subió por la espalda. No. No era capaz, no tenía el valor para a ir y descubrir por sí misma el verdadero estado del muerto.

"Valor", aquello retumbó en su mente una y otra vez. Pero, ¿qué es el valor? Recordó: es el aliento, el vigor que invade a las personas, que las hace vencer sus temores, sus dudas, y las impulsa a actuar con firmeza y determinación. Percibió un peso sobre ella, peso que la hizo reaccionar, y tristemente, darse cuenta de un hecho irrefutable. «Si carezco de valentía, eso quiere decir que soy…»

—¡Uff! Me alegra que haya concluido ese embrollo —festejó el zorro, distrayendo a Amy de sus reflexiones—. ¡Estoy agobiado! Y me duele mucho el cuerpo —se quejó.

—Lo creo, tuvieron un arduo enfrentamiento —apuntó Sayar, parada en una pila de cascotes—. Los felicito, lucharon audazmente y, además, el control de sus habilidades mágicas ha mejorado. —Sonrió y agregó, con una pizca de ironía—: les aplaudiría, si tuviera manos.

—No importa, tienes algo mejor —dijo August entre risas—: unas patitas muy lindas, ¡ay, que bonitas!

Frunciendo el ceño, Sayar clavó su feroz mirada en él.

—¿Alguien sabe dónde queda el Palacio de Ogriv? —inquirió—. Ahora mismo me gustaría disponer de mi cuerpo en su estado normal; tenemos asuntos pendientes que atender, August The Conjurer —esto último lo habló entre dientes.

—Yo también deseo que vuelvas a la normalidad, mia cara. —Suspiró, afligido, y con voz dramática, dijo—: Me hace desfallecer el no deleitarme con la vista de esas sensuales curvas, al igual que recordar aquel asunto que no dimos fin. ¡Oh! Es una desdicha saber que desde que estuvimos solos en esa habitación no hemos conseguido reanudar nuestras carici…

—¿De qué hablas? ¡No estés inventando cosas! —exclamó Sayar, sumamente sonrojada—. Y eso no tiene nada que ver con mi duda. —Inquieta, se esforzó por cambiar el tema de conversación. Ya sentía encima la mirada de los erizos—. ¿Dónde está el Palacio de Ogriv? ¡¿Dónde?! ¡¿Dónde?! ¡¿Dónde?!

Inopinadamente, se oyó un derrumbe de escombros en la construcción detrás de ellos. Aún así, lo que más los turbó fue que un desconocido, oculto en dicha zona, contestó a la cuestión de la gata.

—Am… yo sé dónde está.

Los cinco escucharon a la perfección y voltearon hacia el lugar de procedencia. La voz era de una fémina, sin lugar a dudas. El equipo esperó, atento, a que la persona saliese de su escondite, principalmente Sayar, pues no le agradaba para nada la situación. Despacio, una chica emergió de la obscura construcción. Era una zorrita de pelaje rubio usando un bello vestido verde menta con pliegues largos y escalonados, escote de corazón, hombros desnudos y un collar dorado con una esmeralda incrustada.

Al verla, la hechicera quedó perpleja. Le era complicado no ser suspicaz, en especial porque ¿qué hacía una chica a altas horas de la noche dentro de un lugar destruido, y más increíble, aparecer después de una fiera pelea con un monstruo? Eso sonaba muy sospechoso, por lo que, sin más reparos, decidió interpelarla.

—Dinos, ¿tú quién eres y por qué estabas ahí metida?

—Oh, cierto —susurró, dándose, a la par, un golpecito en la frente—. Mi nombre es Esmeralda The Fox, tengo 19 años, soy de esta pequeña ciudad, de Hiljainen. —Hizo una pausa corta—. Vivo a unas cinco cuadras a la izquierda. Estaba cenando cuando escuché un estruendo, me pregunté qué había sido y me dispuse a averiguarlo. Pronto descubrí una criatura muy fea. Aterrada, fui a esconderme. En ese…

—Aguarda, aguarda —dijo Sayar, un poco agobiada por la explicación de la chica—. No es necesario tanto detalle. Entiendo, te ocultabas del monstruo, aunque, ¿por qué no pediste ayuda? —la interrogó, expectante.

—Si lo hacía, la criatura me hubiese asesinado —respondió, sonriente y con seguridad.

—Puede que haya sido probable. —La actitud de aquella joven la desconcertó, la serenidad con la que se expresó fue como si semejante suceso hubiese sido lo más normal del mundo.

Por lo anterior, Sayar no era capaz de confiar en ella, no creía en sus declaraciones y su personalidad era espeluznante. De cualquier forma, siguió indagando, ya que existía la posibilidad de que, muy en el fondo, se estuviera equivocando y que simplemente fueran prejuicios suyos.

—Con respecto a lo que nos mencionaste en un principio, sobre el Palacio de Ogriv, ¿es cierto?

—Por supuesto que sí —habló con rapidez—. Cuando los escuché preguntar sobre él, no pude evitar decirles que yo conozco dónde está. ¿Saben?, se me hace raro que quieran ir, hoy en día casi nadie va. —Esmeralda fijó la vista en la hechicera—. Imagino que algo muy importante para ustedes debe hallarse ahí… —Su rostro se ensombreció y su mirada se colmó de frialdad. Sonriendo, musitó—: ¿No es así, Nexus?

El mensaje sólo pudo ser percibido por Sayar, puesto que el resto de los presentes no fueron capaces de escucharlo, ni siquiera notaron que los labios de la zorra se movieron. Sus palabras la sorprendieron en demasía, incluso llegaron a asustarla. «¿Cómo? ¿Cómo sabe la denominación exacta de mi magia?», caviló. No, no tenía idea; no le convencía la posibilidad de que alguien se lo haya notificado, porque ¿quién la reconocería en ese estado? Por otro lado, detectar su poder sería casi imposible, su magia estaba muy debilitada.

La miró, y un impulso ajeno hizo que se centrara en sus ojos. Estos se mantenían impasibles, gélidos, como si nada pudiese perturbarlos, y, pese a eso, no podía evitar hundirse en ese mar de tonos morados; eran enigmáticos, sublimes, tan profundos que parecían no tener fin, era como si lo hubiesen visto todo… no, como si todo estuviese en ellos.

«¿Quién es esa chica?...»

—¿Por qué perder más tiempo? —profirió Esmeralda, llamando la atención de los cinco—. Ya sé, ¿qué tal si vienen a mi casa? Ahí podrán descansar, y mañana en la tarde los llevo hasta el palacio. ¿Qué les parece?

Se hizo silencio por un momento, mas fue deshecho por la voz de la eriza rosa, quien reaccionó de forma positiva a la propuesta de la zorrita. Obviamente, Sonic no dijo nada, pero quedó de acuerdo con Amy, no le molestaba dormir unas cuantas horas. Por el contrario, el Mago de las Sombras no estaba completamente convencido, existía en su cabeza una pizca de difidencia hacia la chica. Ésta poseía un aura de misterio que no le agradaba. Como intuyó que Sayar había llegado a la misma conjetura, se impresionó cuando ella accedió a la idea de Esmeralda sin objetar ni una sola vez.

Ya que aquello le causó confusión, optó por dialogar con Sayar para estar al corriente de lo que pretendía. Así, en cuanto partieron a la vivienda de la joven, se acercó a la hechicera con discreción.

—¡Ey, Sayar! —susurró—. ¿No te parece que es un tanto extraña?

—Bueno, su forma de ser es peculiar —habló también por lo bajo—. Es la primera vez que nos tratamos y ya nos invitó a alojarnos en su casa.

—No me refería a eso. —Ciertamente, se desilusionó, no era el tipo de manifestación que esperaba—. ¿Acaso no experimentas una sensación nueva ahora que anda entre nosotros, una que es inefable? Yo sí y no me gusta, porque ignoro si es buena o mala.

—Lo único que noto es que te comportas como un paranoico. —Suspiró. Lo miró y esbozó una leve sonrisa—. No te preocupes, estás agotado y seguro tu mente te hace malas jugadas. Sólo necesitas descansar y comer bien, garantizo que con eso te sentirás mejor y dejarás de disparatar.

—Mmm, sí, espero que sean disparates.

O~o~O~o~O~o~O~o~O

Un sendero elaborado con tablas de madera barnizadas y acomodadas espléndidamente era por donde el grupo transitaba para lograr llegar al Palacio de Ogriv.

Amy echó un vistazo una vez más, no podía dejar de admirar el paisaje que se exhibía ante ella: árboles frondosos, aves coloridas posándose sobre las ramas de estos, matorrales y hierba escarchada con rocío, y un arroyo que cuyas aguas se deslizaban entre grandes piedras envueltas en musgo. Espiró, fascinada.

—Es hermoso, ¿verdad? —comentó Esmeralda, que iba a un costado suyo.

—Así es. —Le sonrió—. Aunque, se me es un misterio el cómo pueden seguir existiendo sitios tan bellos como este.

—Oh, ¿lo dices por lo que ha acontecido estos últimos años?

—Sí. —Consternada, bajó la mirada, fijándose en las hojas que yacían depositadas por doquier—. ¿Cómo es que alguien puede deformar las cosas de ese modo sin siquiera inmutarse?

—No lo sé —se encogió de hombros—. Es un enigma.

—No considero que lo sea —intervino Sayar, recostada en la copa del sombrero de Sonic que, a su vez, caminaba detrás de ellas—. La Magia de la Oscuridad es la principal culpable de este infortunio, es la que corrompe al que en una época fue nuestro compañero y amigo, la que lo compele a actuar inicuamente sin fluctuar —sus palabras mostraron una brizna de tristeza y enojo.

Esmeralda miró a la hechicera. Al no poder contenerlo más, de su boca se fugó una risita, por fortuna nadie la oyó. Luego de recobrar su postura, dijo:

—Si me lo permiten, me gustaría formularles una pregunta.

—Claro —aceptó Sayar.

—¿Qué harían si se toparan con él?

—No… —titubeó la gata— no estoy segura. No me había puesto a pensarlo con detenimiento. Si te refieres a que tengamos que luchar, lo haremos; pero si, por alguna razón, podemos llegar a una solución pacífica, ansío, la recibamos de la mejor manera. Sólo espero que logremos superar dicho momento.

—Si de algo sirve, confío en que podrán vencer cualquier obstáculo. —Esmeralda quiso animarlos, era innegable que combatir al mago de la oscuridad sería un arduo trabajo—. Y como los números no mienten, ustedes se favorecen de una ventaja.

Todos asintieron, menos Amy. Ella sabía que no podría ayudar en nada, no contaba con poderes mágicos ni con el coraje para enfrentarse a esa clase de peligro. Sintió un hueco en su pecho, como si su espíritu se esfumara poco a poco. Tímidamente, abrió sus labios y antes de que pudiera proferir algo, Esmeralda dijo:

—Allá adelante, miren. —Con el dedo índice, señaló un gran edificio que se ubicaba a unos kilómetros—. Como se los prometí, ahí está el Palacio de Ogriv.

—Gracias por traernos, Esmeralda —indicó la hechicera dibujando una sonrisa llena de gratitud.

—No es nada —se ruborizó ligeramente—. Bueno, supongo que este es el adiós.

—En efecto —prosiguió Sayar—. De nuevo déjame darte las gracias por guiarnos hasta aquí, te prometo que te lo retribuiremos cuando nos volvamos a topar.

—Tranquila, no es necesario —realizó un ademán con la mano para restarle importancia—. Lo único que quiero es desearles buena suerte y que ojalá encuentren lo que están buscando.

Los cinco se despidieron y, antes de que emprendieran camino hacia el palacio, la zorrita se dirigió a Amy y le susurró al oído:

—La fuerza, tarde o temprano, se revela.

O~o~O~o~O~o~O~o~O

El Palacio de Ogriv era estupendo, aparte de estar rodeado por un precioso jardín atestado de arbustos ovalados y flores coloridas, su fachada de piedra era constituida por arcos de medio punto, pilastras, ménsulas, atlantes cuyos rostros exteriorizaban su cansada labor, medio relieve, ventanales y una gran cúpula de cristal.

Si el exterior era admirable, naturalmente, también lo sería el interior. Mientras cruzaban por la antecámara, contemplaron los muros, estos gozaban, de mayor a menor medida, de tonos blancos, dorados, verdes y rojos, asimismo, su exuberante ornamentación y las pinturas de índole celestial plasmadas en el techo, transmitían una sensación de majestuosidad.

Sin embargo, la belleza de su arquitectura no fue suficiente para sacar a Amy de su ensimismamiento; todavía retenía en su mente las palabras de Esmeralda. «¿A qué se referirá con eso de la fuerza?», se cuestionó una y otra vez sin hallar respuesta. «Quizá tendrá que ver…», negó con la cabeza, percatándose de que lo que estaba haciendo era caminar a ciegas y, de seguir así, acabaría dándole una cefalea como la de aquellos que no logran resolver un puzle. Necesitaba más información si quería, por lo menos, inquirir a quién afectaría la dichosa fuerza o de quién o qué surgiría.

Exhaló, agobiada.

—¿Sucede algo, Amy? —inquirió August junto a ella—. Te noto distraída.

—¿Ah? No es nada —dijo la eriza, sonriendo y realizando un gesto con las manos—. Solamente repasaba unas cosas.

—¿Qué cosas? Si se puede saber.

—Recordaba el por qué estamos aquí —explicó con serenidad—. Hemos venido a rescatar al cuarto miembro de la Legión, ¿cierto? —El mago lo afirmó con un —. Y ya que ustedes casi no hablaron de él, me dio curiosidad el cómo sería y empecé a imaginármelo.

—¿Cómo crees que es? —profirió August, curioso.

—Bueno, lo imaginé como alguien valeroso, que es capaz de dar la vida por los demás y que por lo mismo persiste estacionado aquí. —Se volvió hacia el zorro, advirtiéndolo, por ahora, convencido—. Que es bondadoso, amable, comprensivo, quizá un poco callado y tímido, pero que de vez en cuando le gusta gastar bromas.

Inesperadamente para la eriza, August y Sayar se carcajearon al unísono. Sonic también lo hizo, sólo que en silencio.

—¿Qué? ¿De qué se ríen? —preguntó Amy, ruborizada.

—¡Oh! Si supieras la cruda verdad. —El zorro se secó una lágrima—. Comprensivo, amable, tímido —un ataque de risa le impidió articular bien—, ¿qué opinas de eso, Sonic?

El wizard hizo un ademán expresando lo loco que sonaba esa idea.

—¿Y tú, Sayar?

—Es lo mejor que he oído —confesó la hechicera, esbozando una sonrisa burlona.

Amy infló las mejillas y exclamó, molesta:

—Díganme cómo es él.

—Yo te lo digo —habló August, nervioso por el cambio de humor de la chica—. Te lo resumiré: es serio, directo, sarcástico y maniaco; el lado bueno es que es diligente, inteligente y se preocupa por los demás… a su modo, por supuesto.

—No te preocupes, Amy, ya tendrás tiempo para conocerlo en persona —intervino Sayar—, pero primero hay que sacarlo.

A continuación, la gata se plató delante de una enorme puerta doble fabricada de madera de ébano y que en cada hoja se hallaba incrustada una aldaba de hierro forjado. Los tres restantes la miraron, atentos.

—Ha llegado la hora, es aquí donde descubriremos si nuestros esfuerzos han valido o no la pena. Amigos —se viró hacia ellos—, puedo afirmarles que esto apenas es el comienzo de la lucha por detener al Conde. —Hizo una pausa—. No sé lo que nos depare adentro, pero les aseguro que nuestro compañero está allí y nos necesita. Por nuestra lealtad y hermandad, librémoslo de la oscuridad.

O~o~O~o~O~o~O~o~O

Lo primero que vislumbraron al entrar fue una serie de estatuas esparcidas a lo largo y ancho de la cámara principal, la cual, al ser bastante amplia, parecía albergar a más de una docena. Tales estatuas eran oscuras como el carbón, y de sus duras y húmedas superficies rezumaba un gélido vaho color negro.

Amy se frotó los brazos, tiritando, pues el frío que había era insoportable. Abrazándose a sí misma, miró a ambos lados, aquel lugar ostentaba de un ambiente fantasmal; definitivamente le incomodaba estar ahí. Debido a la exigua iluminación del lugar, fue obligada a afinar la vista para distinguir los detalles de las estatuas. En seguida, apreció que compartían las mismas características: dinamismo, y rostros que reflejaban pesar, temor u odio…

Sin embargo, descubrió una que se alejaba de dicha particularidad. Conducida por la curiosidad, se dirigió a ella para ojearla más de cerca, aunque eso significara apartarse de los demás, cosa que había prohibido Sayar. Cuando la tuvo en frente, observó que era la estatua de un joven erizo que apuntaba al infinito con un arma incorpórea –una lanza quizá – y una mirada férrea.

—¿Quién habrá sido? —habló para sí.

Con una mano, palpó el rugoso dorso de la figura de piedra.

—Ser desconocido por la persona que te ha estado buscando debe ser indignante —musitó una voz masculina en su oreja.

Amy se abrumó.

—Acaso —dijo la eriza, sobrecogida—, ¿eres la voz de la estatua?

—Ingenua —respondió a secas—, yo no soy a quien aludes.

La eriza tragó saliva, y, nerviosa, preguntó:

—Entonces, ¿quién eres?

La voz tardo unos minutos antes de contestar:

Nazo, el Conde de la Oscuridad.


Uuf, es agradable regresar... pero sin espadas en mi cuello, por favor T-T. Bueno, ¿qué tengo que decir? Pues les diré la verdad, no me fluían las ideas :c "!¿Pero durante todo un año?!" Así es amigos, por un laaaaaargo tiempo no me concentraba en escribir, así que aproveche ese momento para "instruirme" de nuevo, ¿cómo? Leyendo -o-' y viendo cosas... !perturbadorasss! En fin, ya pueden lanzarme tomates o lo que sea.

Como podrán haber visto, este capítulo lo dividiré en dos partes para que no estuviera tan cargado. No se preocupen, que a la segunda le falta poco, no serán 365 días de espera -v-, se los prometo, y en ese habrán más revelaciones ewe. Les daré una pista por esperarme tanto tiempo: Magia, sombras. A ver si lo adivinan -w-.

Ah, antes de que se me olvide, Esmeralda The Fox le pertenece a SweetSilve, démosle un aplauso por su actuacción :D

Vamos con los mensajes (espero sigan las que me los dejaron x-x):

SweetSilvy: TwT muchas gracias, me dan ataques de emoción al leer que quieren que se escriba en un libro, una fusión de novela ligera con novela juvenil, o incluso un anime! Jaja XD me daría un paro cardiaco si veo mi historia en una animación o en cualquier medio más nice. No te preocupes, no dejes que la perversidad te domine -w-). Traté de que Logan poseyera una personalidad demente pero relativamente lógica, que viera las cosas con minuciosidad :p. Saludos.

Maxelmin: Debe ser, me ha pasado con algunos fics xD, sí, yo también leo -3-). Gracias! *w* es maravilloso cuando dicen que quieren esta pequeña obra en algo mucho más grande, tengo que hacerlo algún día -w+). Haré esfuerzos de que no esperen demasiado tiempo xD. Por supuesto que sí! Aún le faltan varios capítulos a esta historia, ¿cuántos?, no diré ewe. Saludos.

BlueRosePegasus: Que comentario más corto, mujer -3-). Logan irá a acosarte por eso (?). No saludos.

Sonye-San: Tú eres Sonatika-San si no me equivoco, no? XD, te sienta el cambio de nombre, ok no. Mujer, tienes que leerlo más lento XD, por favor. Al parecer nadie quiere el sombrero del wizard _ _)'. Jaja, te sorprenderán los momentos en los que no es tsundere con él ewe. Tengo que dejar a la gente con ganas, si no, no leerían mi fic XD. Tranquila, sí aparecerás… –v+). Saludos.

ShadiShadi: Gracias por el comentario! TvT. No os precipitéis, pronto presenciarais más ewe. Jeje, yo también espero actualizar pronto XD, algún día tengo que finalizar el fic. Saludos.

Guest: Gracias ^w^, es bueno saber que te gusta la mayoría de lo que hago en este fic, te lo agradezco. Claro que sí, yo contesto a todos los mensajes (desde no hace mucho) de mis queridos lectores 3. Pues estaba pensando en una posible secuela; y lo de hacer un libro de esta historia ciertamente sería interesante, me atrae la idea de publicar algo con personajes propios :3, hay una posibilidad de más del 50% de que lo realice. Igualmente, saludos y que dios te bendiga.

akira-chan1626: Podré valer pepino, pero valgo como un millón de ellos XD, ok no, me estoy sobrevalorando (?). Me gusta torturar a mis lectoras ewe. Saludos.

Sleeplessness: Eres la primera en mencionarlo, felicidades! :D jiji. Los matices oscuros y siniestros son lo mío, fuck yeah! -3-)/. Jaja, quién sabe cuántas veces he respondido esa pregunta xD. Sí, Shadow tendrá participación en la historia, no diré cuándo porque es secreto, pero te puedo decir que pronto lo verán todas, si no es que… ewe. Saludos.

Ayame Higurashi: Tranquila, si algún día no actualizo el fic... una de dos: o porque lo terminé; o porque lo estoy escribiendo en otra página, pero no como fanfiction -v-). Jaja! No tengo buzón! xD. Lamento molestarte, pero me hace falta una cosita muy importante en la descripción del personaje: su personalidad, claro, a menos que quieras que se la invente yo, cosa que no creo xD. Gracias, jeje, sí, ya he sentido eso también T-T. En estos momentos estoy reescribiendo el de «¿Por qué decir más de mil palabras?», antes de continuarlo me gustaría que estuviera narrado como este de aquí. Saludos.

amarantheheaven: Lemmon? Vaya, es la primera vez que alguien me lo pide xD. Pues, es que no sé, no sé en dónde podría poner una escena así, tendría que ver varios factores. Déjame lo pienso bien. Saludos.

Oveja Azul: No me digas Exie 7^7)#, está bien, veré que hago. Mientras contesto tu mensaje escuchó música árabe -w-). Saludos.

Michexe: Después del tuyo nada más cayó uno xD, viva Michexe -3-) ImI. Saludos.

CaramellOve-EvE: Sí, jajaja, trataré de no demorar tanto -w-)b. Saludos.

Emily: Perdona por hacerte esperar ^^)1. Saludos.

Cristin balance: Grazie per il commento, grazie v). Per quanto riguarda la lingua, il mio livello di italiano è di 0,5, conoscere le basi delle basi _ _)'. È la prima volta che mi ha mandato un messaggio in italiano, *o*) è emozionante sapere che le persone di altri paesi, che non parlano spagnolo, leggere "Weird World". Beh, la mia immaginazione è un mistero, basta scrivere quello che mi piace, di storia sono scritti i miei gusti, ma con una trama elaborata, penso. Quindi sì, ho un immaginario crazy (-w-). E spero di continuare a sorprendere. Arrivederci! :D.

dmcr2002: Gracias por los comentarios ^3^). Je je, ya sé, el sonamy intenso aparece cada cien mil años T^T, trataré de que mi cerebro sea romántico, aunque se le queme el procesador. Saludos.

Lucy-Nyaa: Oh, mi historia es encantadora *w*. Gracias, claro que me gusta el comentario, es hermoso TvT. Saludos.

Loveread444: Actualizado ;) y segunda parte en camino. Saludos.

aoi hyuga: Por lo menos ya lo continue y ya no tendras que esperar con ansias -w-. Viva clan hyuga, si es por naruto el nombre xD. Saludos.

Yuki: Ya está arriba ;). Saludos.

DarkSnow: Lo sé, si yo fuera tú, asesinaría al escritor, ok no :c. Espero que con esto te intrigue más XD, que si puedo te amarro para que no te vayas jajaja. Mmm, lo del lemmon lo he pensado bastante, no sé si se me dé xD, creo que tendre que leer unas cosas antes de poder hacerlo ewe. Saludos.

happy: Oh, gracias, me haces llorar de felicidad :'). Capítulo nuevo sólo para ustedes -w-. Saludos