Sorpresas y secretos descubiertos

POV Snow

Hace unos días atrás, estaba visitando a Aurora, una vieja amiga, a la que conocí después de casarme con James. Y como la echaba de menos, decidimos visitarla a ella y a su marido. Al llegar a su reino, no muy alejado, fuimos bien recibidos, como siempre. Aurora siempre con su simpatía y hospitalidad, al igual que Philip, su marido. Después de pasarnos el día en el jardín de cotilleo y conversación, mientras también Charming conversaba con Philip, almorzamos…y como siempre que íbamos la mesa estaba repleta.

Algunos empleados y empleados venían a servirnos, y noté que mi marido no apartaba los ojos de una de las empleadas, que sonreía como una cualquiera hacia él. Intercambiaron miradas mientras almorzábamos, pues la "querida" empleada tenía que quedarse de pie, allí cerca, por si necesitábamos de algo. Después del almuerzo, finalmente nos despedimos y volvimos a casa. En todo el camino no intercambiamos palabra…en estos últimos días, Charming estaba muy distante de mí, y no estábamos como siempre habíamos sido. Siempre estábamos uno junto al otro, enamorados…incluso después de tener a nuestros hijos y ya estar bastante crecidos…pero últimamente veo que mi marido se está distanciando poco a poco, y eso me deja muy triste, desconsolada, carente…

Ya intenté hablar con él y preguntarle por qué estaba tan distante, pero siempre estaba ocupado con negocios y complicaciones del reino y cuando llegaba a casa, apenas se echaba en la cama y ya roncaba. Al llegar, cenamos con los chicos y nos fuimos a la cama. Yo no conseguía dormir, solo pensaba en aquella escena de James con la asquerosa de la empleada y me eché a llorar, girada hacia un lado de la cama…estaba pasando por esa crisis de las mujeres que no se sienten valorizadas por el marido en el matrimonio…solo quería que dejara de herirme de esa manera, porque ya no aguantaba más. De repente fui sacada de mis pensamientos por un ruido en el primer piso del castillo. Rápidamente me levanté, enjugué mis lágrimas y bajé las escaleras lentamente.

Cuando conseguí un buen ángulo de visión, desde el segundo piso, vi a Emma salir a escondidas. En ese momento, pensé en llamarla y preguntarle por qué estaba saliendo de casa a esa hora, pero me acordé de que también mi hija se estaba comportando de forma extraña últimamente y sentí curiosidad, así que me quedé en silencio. Pero, por descuido, hice ruido, y creo que ella lo oyó, pues se detuvo por un momento, pero después se encogió de hombros, cosa que me tranquilizó. Así que, en cuanto salió por la puerta, regresé al cuarto, solo para coger mi bata y bajar las escaleras.

Al abrir las puertas, la vi saliendo con Encantada, entonces, cogí uno de los caballos del establo y la seguí, pero de lejos para que no se diera cuenta. Al cabo de un tiempo, vi que se acercaba al castillo de Cora y de su familia.

"Emma, ¿qué vas a hacer?" Pensé, y vi que se dirigía a un lateral del castillo, no al frente. Entonces, descendió de su yegua y comenzó a intentar que un gancho se prendiese en lo alto de una torre. Cuando lo consiguió, comenzó a subir, mientras, yo ya había desmontado y escondido entre algunos arbustos. Me pregunté qué había en aquella torre y por qué estaba subiendo, y precisamente en el castillo en el que fuimos a presentar a nuestro hijo ante la adorable hija de aquella simpática pareja. Cuando salí de los arbustos para avanzar hacia la torre e intentar subir de algún modo, retrocedí, pues vi a un hombre pasando por allí, caminando calmadamente. Al intentar volver a mi posición anterior, acabé haciendo ruido con las hojas y de inmediato el hombre preguntó "¿Quién está ahí?" Al ver que se aproximaba en mi dirección y no tenía para dónde huir, salí de los arbustos.

«Hola…» le dije y al acercarme más puede comprobar que era el marido de Cora y me asusté

«Hola…¿qué hacéis aquí a esta hora de la noche, reina? ¿Os estáis escondiendo de algo?» preguntó deteniéndose a unos metros de mí

«Perdonadme…no quiero parecer entrometida…solo estaba siguiendo a mi…»

«Vuestra hija, ¿verdad?»

«Sí…¿cómo lo sabéis?» pregunté curiosa

«Porque está en la torre de mi hija…siempre doy un paseo por esta zona…no es la primera vez que veo a vuestra hija subir por esa torre…» dijo él acercándose un poco más.

«¿Qué estáis intentando decir…?»

«¿No es obvio…? ¡Vuestra hija y la mía están juntas!»

«¿Qué…? Disculpad, no entiendo…queréis decir…¿cómo amantes?» pregunté todavía más curiosa

«Sí…conozco a mi hija lo suficiente para ver que está enamorada. Y estos encuentros, las miradas en el baile…¿me vais a decir que no os disteis cuenta?» preguntó él a poca distancia de mí

«Pero…¿cómo es posible?...No puede ser…» dije más para mí misma, intentado digerir ese "secreto"

«¡A veces el destino nos sorprende!»

«No lo puedo creer…noté que Emma estaba muy diferente…pero ¿esto?»

«Yo también me sorprendí de esa manera…pero ahora estoy feliz porque acabo de salir de allí y he visto una maravillosa sonrisa en mi hija…una sonrisa que nunca le había visto…y eso es amor…¿Decidme si vuestra hija no está en la misma situación?»

«Sí…pero…ella debería estar así por Graham y no por Emma»

«Nunca decidimos de quién nos vamos a enamorar, Reina…» dijo él acercándose más.

«Pero, ¿ahora qué hacemos? No puedo enfadarme con Emma, sería todavía peor…»

«Creo que necesitáis hablar con ella…y entender la situación…así como yo voy a intentar hacerlo con Regina…pero ¿cómo va arreglarse todo? No lo sé…»

«Si es amor verdadero, siempre sale adelante…» dije de nuevo para mí misma

«Es verdad…no es que yo entienda mucho de amor verdadero…» dijo él con tristeza «Pero si yo fuese mi hija, aprovecharía, porque la inmensa belleza de Emma es de familia» dijo de nuevo, pero esta vez invadiendo mi espacio personal, y tocando mi rostro con sus manos. En respuesta, yo solo conseguí reír y enrojecerme.

«Gracias…» dije al cabo de un tiempo

«No me agradezcáis por decir la verdad…» dijo, pero esta vez colocó toda la palma de su mano, dulcemente, en mi rostro y se quedó a centímetros de mis labios, mirándome a los ojos. Yo no sé por qué, pero lo dejé hacer y lo miré con la misma intensidad. De repente volví en mí y recordé dónde estaba y lo que estaba haciendo, entonces me distancié.

«Se está haciendo muy tarde…tengo que irme, y mañana hablaré con Emma…» dije dándome la vuelta, pero antes él agarró mi brazo y me dio la vuelta hacia él de nuevo.

«Esperad…¿podéis volver mañana? ¿Para decirme cómo fue…?»

«Muy bien…regresaré…» dije y rápidamente subí a mi caballo y comencé a cabalgar, pero antes giré la cabeza y él todavía estaba allí mirándome, hasta desaparecer en el horizonte.

Durante el camino, me puse a pensar…en lo que había ocurrido allí, ¡Dios mío!, con el marido de Cora…con el rey, no pude haberme sentido de la manera en que me sentí. Por supuesto, él es muy amable, querido, parece ser unos diez años mayor que yo, aunque es atractivo, alto, cabellos oscuros con un tono grisáceo, encantador…y no pude creer que estuviera pensando en eso…no podía gustarme el rey…ya era suficiente que a mi hija le gustara su hija…tenía mucho de lo que hablar con Emma. Por eso saqué de mi cabeza esos pensamientos "ridículos" y regresé al castillo. Me eché en la cama, pero solo eso, pues no conseguía conciliar el sueño, ni dejar de pensar en cómo sería todo en un futuro. Al ver que había amanecido, me levanté y me dirigí a pasear al jardín y coger aire. Pensé, y pensé…y cuando me fui a dar cuenta ya era hora del almuerzo, así que entré, y almorzamos como todos los días, pero evité lo máximo posible mirar a Emma y hablarle…pues sé que no puedo guardar por mucho tiempo un secreto, acabo hablando de más y soltándolo sin querer, por eso me quedé en silencio. Cuando estábamos acabando, solo le dije a los chicos que su padre y yo íbamos a visitar a Cenicienta y a su marido. Ella era otra vieja amiga que teníamos los dos y hacía tiempo que planeábamos hacerle una visita. Cuando regresáramos, pensaba hablar con Emma, y contarle que lo sabía todo, pero que comprendía, pero solo si era amor verdadero…y eso lo vería en sus ojos cuando ella me explicase.

Después del almuerzo, fuimos a visitarlos y conversamos bastante y matamos la nostalgia, así como hicimos con Aurora y Philip. Después nos invitaron a tomar un té. Mientras estábamos en ello, otra empleada empezó a ponerle ojitos a James, y lo que más me irritó fue que él le devolvió esas miradas. Nos despedimos y regresamos a casa en el carruaje, de nuevo en silencio, pero esta vez no me aguanté y simplemente exploté cuando casi estábamos llegando.

«¡James! ¿Por qué estás haciendo esto conmigo? ¿Con nosotros? ¿Por qué estás tan distante? ¿Por qué te quedaste mirando hacia aquella maldita empleada? ¿Por qué me estás haciendo daño de esta manera?»

«¡Calma, Snow! ¿Qué escándalo es este? ¿De qué estás hablando?» preguntó él con la mayor cara de inocente.

Y entonces yo me enfadé más todavía, y entramos en el castillo gritando y discutiendo, hasta que Emma interfirió y habló sobre la muchacha que había encontrado en el bosque. Después nos preocupamos por ella. Después, Charming y yo nos fuimos al cuarto.

«Mira, Snow, no entendí nada de lo que hablaste antes…no sé lo que estás pensando, pero para mí todo sigue igual…» dijo James antes de acostarnos

«Claro,…todo normal…"perfecto" ¿no, James?» dije en tono irónico.

«No sé, Snow, solo sé que estoy cansado y voy a dormir…¡buenas noches!» dijo, se dio la vuelta y se durmió

De nuevo, las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro. ¿Por qué Charming no veía que me estaba hiriendo mucho actuando de esa manera? ¿Por qué las cosas no podían volver a ser como antes? Todo lo que quería era a mi marido de vuelta. Tras un tiempo pensando en eso y llorando, pensé que debería haber ido a hablar con Emma, pero me había olvidado completamente. Así que voy hasta la puerta, y la veo que está saliendo de nuevo, y la seguí como la noche anterior, al llegar cerca del castillo, divisé a Emma subiendo por la torre.

«¿Entonces? ¿Cómo fue?» preguntó el rey detrás de mí, dándome un ligero susto.

«No conseguí hablar con ella…» dije sonriendo «¡Todavía!» completé

«Entiendo…yo tampoco…pero y vos, ¿cómo estáis?» preguntó él acercándose

«Yo estoy bien…» dije aguantando las lágrimas que querían caer

«No, no lo estáis» afirmó él

«No, no lo estoy…» Y comencé a llorar y él, rápidamente me abrazó

«Calma…todo va a ir bien…» dijo acariciando mis cabellos

«Querría que eso fuera verdad…» dije mientras lloraba

Al cabo de un momento, me separé, solo para mirarlo a los ojos. Nos quedamos así un tiempo, intentando entender lo que había en el fondo de nuestros ojos, hasta que él se acercó y me beso dulcemente, y no sé por qué, le respondí. Entones él comenzó a profundizar el beso y yo lo seguí, el beso se hizo más profundo, pero aún lento. Entonces, al cabo de unos segundos, me di cuenta de lo que estaba haciendo y me separé bruscamente

«Dis…disculpadme…» dije él nervioso

Sin decir una palabra, todavía en estado de asombro, di media vuelta, subía al caballo y regresé al castillo.

"¡Dios mío, qué he hecho! ¡No! ¿Qué hizo ÉL? ¿Y por qué me gustó? ¡Esto no puede volver a pasar…nunca más!" Pensé mientras regresaba, al llegar, caí en la cama, todavía asustada y lo peor, con mi marido a mi lado, y otra vez no pegué ojo en toda la noche hasta que amaneció. Cuando estaba consiguiendo quedarme dormida, escuché gritos de la muchacha y fui hasta allí. Tras hablar y confirmar que conocía a su madre, me empeciné en que tenía que encontrar a su abuela y hacerle ver que era bien recibida en nuestro castillo. Y todavía tenía que hablar con Emma. Pero aun así no conseguía sacarme aquel beso de la cabeza, pero rápidamente lo apartaba…tenía que hacerme respetar, soy una mujer casada, y lo que estoy pasando con mi marido solo es un mal momento que nunca antes habíamos tenido…no es por eso que me estaba gustando el rey, ¿no?


Jajajajajaj. Snow y Henry. ¿Qué pensáis? Hay que tener en cuenta que en este fic, Emma y Regina son de la misma edad, con lo que sus padres también lo son. Perfectamente podrían enamorarse. Snow está pasando por una crisis matrimonial, y Cora sabemos que nunca ha amado a Henry. Los dos se ven necesitados de amor y afecto. ¿Pasará algo?