Capítulo 21: Quiero estar a tu lado.

En el frío cuarto de un hospital de islas Canela, con la noche acompañándolos mientras sus pokémon ya se encontraban descansando, dos jóvenes se encontraban en una situación incómoda por alguna extraña razón, tardaron hasta un rato para uno de ellos pronunciara unas palabras ante el silencio nocturno.

- Parece que Christian nos dejo solos – Kotaru decidió romper el silencio.

- Sí…

- ¿Rosset, pasa algo? Sí te sientes mal es mejor llamar al médico…

- No será necesario…

- ¿Es algo de lo que quieres hablar?

La castaña solo asintió con un movimiento leve de su cabeza, después para dirigir nuevamente su mirada hace el joven de ojos grises.

- Kotaru, el médico me dijo sobre mi mal y que no podré volver a los concursos pokémon…

- ¿Eso significa que volverás a Sinnoh?

- A penas me sienta más estable volveré a mi hogar… me siento mal porque quería seguir viajando con ustedes, es la primera vez en mucho tiempo que puedo viajar entre amigos y aventurarme a conocer nuevos lugares – la castaña en ese momento comenzó a llorar – sabes Kotaru, yo también tengo más que decirte… otra de las razones por la que vine a Kanto es porque tenía miedo de fracasar en Sinnoh, miedo de no salir adelante y me haya quedado tumbada por mi temor… ese temor también lo tuve antes de entrar por primera vez al Super Concurso en Kanto pero ese día te conocí a ti y por alguna extraña razón me sentí más segura de mi misma y más al saber que participarías conmigo... yo… yo realmente me siento impotente ya que tal vez no los volveré a ver de nuevo… - llorando desconsoladamente mientras juntaba sus manos sobre su rostro.

El castaño observo con un profundo dolor a Rosset, y sin pensarlo dos veces decidió hacer algo que hace mucho tiempo no lo había podido hacer.

- "El amor verdadero va más allá de las estrellas, es eterno" – Kotaru pronuncio estas palabras lo cual provoco que la castaña volteara a verlo sorprendida aún con lágrimas en los ojos; en ese momento el castaño tomo las manos de las castaña y de su bolsillo saco un pequeño relicario plateado en forma de corazón que lo coloco suavemente sobre las palmas de la damita.

- Kotaru… yo… yo…

- Rosset, hace mucho tiempo intente decírtelo, pero… me gustas mucho, realmente deseo estar siempre contigo.

- Kotaru… yo no puedo…

- No soy lo que esperabas ¿verdad?

- No es eso – aún saliendo lágrimas de sus ojos – yo seré un obstáculo en tu camino, si tú estás conmigo no llegaras a tu meta… estarías junto a una chica enferma que deberá volver a Sinnoh… ¡Yo no puedo hacerte esa maldad de que abandones tus sueños!

- ¡No es que abandone mis sueños, desde siempre mi "meta" mi verdadero sueño era encontrarte! ¡Tú eres mi "sueño"!

La castaña se quedo perpleja al escuchar decir aquellas palabras al castaño que se encontraba sonrojado pero con una seriedad honesta hacia ella.

- Yo nunca he tenido una familia ni a quien a querer, a pesar que me gusten mucho las batallas pokémon y vivir aventuras explorando el mundo, siempre lo que más he anhelado es tener a alguien a mi lado con quien pueda pasar mi tiempo, desde que te conocí sentí un cariño muy sincero, al comienzo no me di cuenta, pero conforme empezamos a viajar juntos y conocernos más, pude sentir lo que es amar a alguien y estar en el calor de una "familia" a pesar de ser amigos los cuatro…

- Kotaru… - en ese momento la castaña lo miró de otra forma y sus lágrimas ya eran más leves que antes – no sé qué decir…

- Sólo te pido una oportunidad y de verdad te doy mi palabra que nunca te defraudare, y sin importar que, estaré a tu lado ahora más que nunca – el castaño se acerco más a la joven tomando sus manos de nuevo, la cual aún llevaba el relicario que le acababa de regalar.

La jovencita nuevamente miro a los ojos del castaño, ella no podía evitarlo, era una mirada sincera que la hacía sonrojarse también, ella nunca imagino que algún iba a sentir algo especial por alguien, en su mente venían las palabras de su abuelita "tiempo al tiempo" y empezaba a comprender los sentimientos que había albergado hace mucho tiempo y que sus amigos y su propia abuelita le daban como pistas… ella estaba totalmente segura lo que realmente sentía en ese momento.

- Kotaru… - mirando a los ojos sonrojada – ¿Sabías que si una pareja ve un Luvdisc es que su amor es sincero y eterno?

- ¡Eh! – sonrojándose el castaño entendió la indirecta que le había brindado la castaña de ojos azules, aquellos ojos azules que tanto amaba – Rosset… - en ese momento el joven de ojos grises abrazo delicadamente a la castaña la cual correspondió aquel gesto de amor, como nunca ambos jóvenes se sentían muy felices y sabían que era el comienzo para una nueva vida para ambos.

- Realmente esperaba como respuesta un "sí" – dijo bromeando levemente el castaño mientras acariciaba los cabellos de su ahora enamorada.

- Bueno… es la primera vez que me pasa algo así… por eso no sabía que decirte… - sonrojada mientras lo volvía a mirar.

- Aún hay algo que está pendiente.

- ¡Eh! ¿Qué cosa? – en ese momento la castaña observa con sorpresa al castaño, el cual coge de nuevo las delicadas manos de la jovencita para sacar el relicario que tenia y colocárselo en el cuello.

- Este relicario sabía que te gustaba mucho desde ese día que te quedaste viéndolo, con mis ahorros llegue a comprármelo en Ciudad Fucsia justo el día que buscábamos a Christian me tope con ello en la vitrina de una tienda, así que no lo pensé más y lo compre… sé que hice algo imprudente ese día, pero quiero que lo cuides mucho, ya que este relicario simboliza nuestra unión.

- Yo lo diría como un símbolo de nuestro amor.

- Eh… bueno sí – sonrojándose nuevamente debido a la facilidad de la castaña para decir la última frase – disculpa aún me siento algo nervioso… parece como un sueño.

- Te entiendo, y no te preocupes, lo cuidare mucho – la castaña cogió el relicario que ahora colgaba sobre su pecho con delicadeza y aprovechando que el castaño estaba aún cerca de ella, le proporciono un tierno beso en la mejilla.

Los días fueron pasando, la castaña ya se encontraba recuperada de su salud, al igual que llegó a comunicar de su relación con Kotaru a sus amigos como a su abuelita, los cuales lo recibieron con mucha alegría, pero a su vez también que pronto debía volver a Sinnoh.

- Kanon, te noto muy distante últimamente, como si estuvieras en el vacío.

- ¡Ah! Lo siento Christian… es solo que la noticia de Rosset que tiene que volver a Sinnoh me tiene algo deprimida – en ese momento los dos jóvenes conversaban en una cafetería mientras la rojiza de cabellos cortos jugaba con la cañita de su jugo.

- Es algo que esta fuera de nuestro alcance… a mí también me da tristeza lo que ha pasado.

- Realmente no me parece justo que no pueda seguir en los concursos… pero por otra parte me alegra saber que puede contar con Kotaru para todo – sonriendo mientras finalmente decidió dar un sorbo a su jugo.

- En eso tienes razón.

- Desearía ir con ellos a Sinnoh, pero debido al éxito de los conciertos debo continuar con la gira en Kanto… me imagino que ahora todos nos vamos a separar… - suspirando muy triste miro al azabache.

- Bueno… yo tengo aún la propuesta de trabajo en la Zona Safari.

- Me lo imaginaba… eres bueno en lo que haces Christian, así que no la desaproveches – sonriéndole a su amigo mientras colocaba su mano sobre la de él – pero sabes… mi "yo egoísta" quiere que al menos tú me puedas acompañar en las giras.

- ¿Te refieres a que te ayude como siempre? – sonriéndole a la rojiza.

- Bueno… sí… aunque… sería bueno también conocernos más – levemente sonrojada mientras miraba al azabache sorprendido.

- No sé qué decirte… me has dejado frío.

- Pues… ¡se me ocurre una idea! Podríamos conseguir un pokémon volador y él podría ayudarte para viajar de la Zona Safari a los puntos que toque mis conciertos, así nos podremos seguir viendo.

- No es mala idea – respondiendo a la entusiasta rojiza.

- Y ya sé que pokémon podría ser… un Staraptor ya que tiene casi tu peinado – sonriéndole traviesa al azabache.

- Valla forma de conseguirme un pokémon – riéndose por el comentario de la rojiza.

Al parecer para cada grupo de jóvenes algo nuevo iban a comenzar a vivir, las experiencias que vivieron anteriormente la iban a atesorar como los recuerdos más valiosos, además de una amistad verdadera que duraría para toda la vida.

Y así el día en que tenían que irse los amigos llegó, en el puerto de Islas Canela estaba un barco que los iba a trasladar a Ciudad Olivo, y de ahí ellos cogerían un trasporte que los llevaría a Ciudad Trigal para tomar su vuelo a Sinnoh, los amigos se miraron un rato, y tanto Kanon como Rosset se dieron un muy fuerte abrazo.

- Te voy a llamar a partir de ahora para contarte todo lo que pase aquí, pero prométeme que también me llamaras y me apoyaras bastante con mi carrera.

- No te preocupes amiga, seré la primera en conseguir tus discos y al menos ver tus conciertos, y si llegas a Sinnoh definitivamente no me perderé el concierto que realices.

- Te voy a extrañar mucho, realmente muchísimas gracias por todo amiga.

- Igualmente Kanon – unas leves lágrimas salían de los ojos de ambas jovencitas.

- Viejo, realmente ha sido un gusto volver a verte, perdón por todo los alborotos que te cause en el pasado.

- No te preocupes, me alegra que al menos nos hemos visto de nuevo para conocernos mejor.

- Tienes razón, pero no te olvides de… – mirando hacia la rojiza lo cual el azabache entendió – ahora más que nunca tienes más oportunidades.

- Descuida "maestro".

- Wow, es la primera vez que me haces una broma.

- Siempre hay una primera vez – sonriéndole a su amigo mientras se daban la mano fraternalmente.

El barco ya daba la última señal que tenían que subir los dos jóvenes, apenas ocurrió ello, subieron al barco despidiéndose finalmente de sus amigos.

Y así la aventura de los cuatro jóvenes terminaba, Kanon y Christian iban a viajar juntos mientras Kotaru iba a acompañar a Rosset en Sinnoh.

- Kotaru, ahora que conocerás Sinnoh ¿Tienes algún nuevo proyecto en mente?

- Por el momento, agradecer primero a tu abuelita por dejarme vivir con ustedes, segundo, aprender más sobre la crianza de pokémon… no soy un experto pero me gustaría adaptarme a lo que siempre han realizado tu abuelita y tú – cogiéndole la mano a la castaña – y tercero, dedicar toda mi vida a estar junto a ti, por eso conseguiré un trabajo y encontrare mi verdadera vocación para sacarlas adelante.

- No dudo que seré muy feliz estando junto a ti toda mi vida – sonriéndole tiernamente mientras el castaño decidió hacer algo que hasta ese momento no lo había hecho, a pesar de ser el enamorado de la ojos azules; suavemente cogió su rostro y como un lazo de mayor unión beso los labios de la jovencita la cual cerro sus ojos para poder disfrutar aquel momento bello… el cual fue interrumpido por unas miradas hacia ellos que ambos jóvenes notaron. Sus pokémon los observaron muy alegres a sus amigos, lo cual tanto Kotaru como Rosset no pudieron evitar reírse junto a sus amigos pokémon.