CAPÍTULO 21

Sakura se deslizaba por el hielo al ritmo del canto del fénix, mientras era observada por todos sus amigos y por Dumbledore y Mc Gonagall a lo lejos. Era un hermoso, aunque triste espectáculo, porque tal y como Dumbledore había mencionado, había un cierto deje e tristeza.

- ¡Sakura!- Dijo una voz en ese momento, haciendo que le joven perdiera la concentración y por consiguiente que se cayese al suelo.

- ¡Ay!- Dijo mientras se levantaba y miraba quien la había llamado de esa forma.- ¡Hagrid! ¿Qué pasa?

- Tengo que hablar contigo... Ahora.- Le respondió nervioso.

Sakura salió del hielo y se quitó sus patines a la vez que les pedía a los demás que la esperaran. Treinta minutos más tarde regresó con una expresión de preocupación.

- Sakura... ¿Qué quería Hagrid?- Le preguntó Harry cuando llegó.

- ... Nada importante.- Dijo mientras miraba a los gemelos de reojo.- Mejor volvamos a la sala común.

Sin esperar a nadie comenzó a caminar hacía el castillo, mientras los demás la siguieron con preocupación. ¿Qué era lo que preocupaba tanto a Sakura? ¿Qué le había dicho Hagrid? No lo sabían y parecía que mientras los gemelos estuviesen cerca no se enterarían.

- Sakura... ¿Qué ocurre?- Le preguntó Shaorán en japonés.

- Le ha llegado una carta a Hagrid... una carta oficial. Han puesto una demanda por lo que pasó en su clase... Por lo que se ve el padre de ese chico es muy influyente... y ... ha pedido que maten a mis guardianas.

- ¡¡PERO NO PUEDEN HACER ESO!!

- Lo han hecho... Hagrid me ha explicado que hace un año le pasó una cosa parecida... el señor Malfoy compró al tribunal y condenaron a su criatura a muerte. Por suerte se escapó... pero...

- No te preocupes... este caso es distinto, hay un montón de leyes internacionales que infringirían.- Le dijo Eriol.

- ¿En serio?

- Sí, pero...

- ¿Pero qué?

- Tendrías que declarar que Silvara y Tiary son tuyas... y seguramente eso llevaría a explicar lo demás...

- ¿Qué?- Se asustó.- Si... ¿Si dejara de ocultarme... ellas estarían a salvo?

- Sí, porque estarían bajo la protección del Concilio.

- El Concilio nunca permitiría que les hicieran nada... porque ellos comprenden mucho mejor el comportamiento de un guardián.- Aseguró Shaorán

- Pero...- Dijo Sakura mirando a Eriol.

- Por mí no te preocupes... Si es para salvar a tus guardianas... revelaré mi secreto con mucho gusto.

Mientras en la misma sala, el resto del grupo excepto Meiling tenían cara de "What?". No habían entendido nada de la conversación.

Pasaron los días y Sakura parecía siempre preocupada y pensativa, lo que no pasó inadvertido por nadie... ¡Y es que hubiese sido difícil no hacerlo! Casi no prestaba atención a nada y siempre parecía ausente. Pasó así cinco días... ya que al quinto día...

- ¡SAKURA!- Gritó Mai mientras corría hacía Sakura, que estaba en medio de un entrenamiento de quidditch.

- Mai... ¿Qué ocurre?

- Han venido... Están aquí... están interrogando a Hagrid.. para saber quien es el dueño... han venido a matarlas.

- ¡Eso no puede ser! ¿¡Y el juicio!? ¡Hagrid me lo habría dicho si se hubiese celebrado el juicio!

- ¡Es que no se ha celebrado! ¡¡Se lo han saltado!!

No se lo pensó dos veces, dirigió la escoba hacía el castillo y una vez allí, descendió y salió corriendo hacía donde notaba la presencia de Hagrid... un pasillo, otro pasillo, ahora unas escaleras, otro pasillo, otro más, esquivar un profesor, tal vez era Snape, otro pasillo más... así hasta que llegó a una gárgola muy fea.

- ¿Pero qué? ¡Si hay una pared! ¡¡Debe ser una entrada secreta!! ¿¡Cómo entro!? ¿¡Cómo entro!?- Sakura no se había dado cuenta, pero había llamado la atención de todo el mundo.

En ese momento y como si hubiese escuchado a Sakura, la gárgola se movió pero antes que pudiera entrar salió un grupo de personas en las que se veía a Hagrid y a Dumbledore, al resto no los conocía. Enseguida se dio cuenta que Hagrid parecía muy asustado y Dumbledore enfadado, peor no con Hagrid, sino con un tipo que llevaba una capa con rallas verdes.

Cuando Hagrid vio a Sakura, su expresión cambió, no dejaba de parecer asustado, peor le sonreía.

- Cumplí mi promesa, no le he explicado nada a nadie.- Dijo con un temblor en la voz.

- ¿Adónde te llevan?- Preguntó

- Eso a usted no le importa, señorita.- Dijo un tipo de cabello rubio y una expresión de mala leche increíble (Sí más que la de Snape)

- Por favor, señor Malfoy, sea un poco más amable con la señorita. Después de todo es una invitada en nuestro país.- Dijo el tipo de la capa a rayas.- Lo llevamos a Azkaban.

- ¿Azkaban?

- La cárcel para magos y brujas.- Aclaró.

- ¿Por qué?- Se asustó.

- Ha transgredido la ley, no quiere decirnos donde se encuentran esas peligrosas criaturas, y eso quiere decir que las está escondiendo.

- ¡¡NO SON PELIGROSAS!!- Dijo ella más alto de lo normal.- ¡Yo misma acaricié a la leona y no me hizo nada!

- Sería una casualidad.- Dijo Malfoy.

- Seguramente.- Añadió el tipo de la capa.

- ¡NO FUE NINGUNA CASUALIDAD! ¿¡ACASO NO SABEN QUE LAS CASUALIDADES NO EXISTEN!? ¿¡QUE SOLO EXISTE LO INEVITABLE!?- Gritó.

Para ese entonces ya había una buena cantidad de mirones, incluidos gente de Litsú y Kuo, además de varios profesores, y los amigos de Sakura.

- No diga tonterías señorita.- Dijo el señor Malfoy con enfado.

- ¿¡¡¡TONTERÍAS!!!? ¡¡TONTERÍAS SON LO QUE USTED DICE!!

- ¿¡Cómo se atreve!?- Dijo con enfado.

- ¿¡¡¡Cómo se atreve usted!!?- Dijo ella- ¡¡Su hijo se mete en problemas y luego usted culpa a los demás!!

- ¡¡Esos monstruos atacaron a mi hijo!! ¡¡Y encima los defendéis!!

- ¡¡NO SON NINGUNOS MONSTRUOS!!- Gritó muy enfadada.- ¡¡Y SI LAS DEFIENDO ES PORQUE SON MIS GUARDIANAS!!

Silencio general, todos se habían quedado mudos ante la revelación, algunos por la sorpresa de la noticia... otros por la sorpresa de que lo revelara, incluido sus amigos y guardianes que habían venido después que Mei los hubiese ido a buscar.

- ¡SON MÍAS! ¡QUIÉN SE LAS PRESTÓ A HAGRID FUI YO! ¡Y SIENTO DECIRLE QUE AL PERTENECERME ESTÁN BAJO LA PROTECCIÓN DEL CONCILIO DE ORIENTE! ¡¡Y ELLOS NUNCA ACEPTARAN LA ABERRACIÓN QUE QUIERE HACER!!- Dijo Sakura cada vez más enfadada.

- ¡Mi hijo fue atacado por uno de esos...!

- ¡¡DE ESOS ¿QUÉ?!! ¡¡VENGA DÍGALO!!! ¡¡ELLAS SOLO ME DEFENDIERON DE SU HIJO!! ¡¡EN VEZ DE TANTO QUEJARSE DE QUE ATACAN A SU HIJO, MOLÉSTESE EN ENSEÑARLE ALGO DE EDUCACIÓN Y TAL VEZ DEJE DE METERSE EN TANTOS PROBLEMAS Y DEJA DE INCOLUCRAR A GENTE INOCENTE EN SUS LIOS, A LA VEZ DE DEJAR DE SER TAN ODIOSO!!

Todos asintieron e incluso muchos aplaudieron, Sakura había dado la opinión de todos con respecto a los Malfoy, pero de repente se hizo un silencio sepulcral cuando vieron como debajo de la muy enfadada Sakura aparecía un círculo dorado con una gran estrella y un pequeño sol y una pequeña luna. Y se asustaron cuando vieron como fuertes destellos de luz se unieron a un extraño viento que parecían surgir del círculo a sus pies. Esos destellos comenzaron a concentrarse justo delante de Sakura, a la altura de su pecho y todos vieron como esa luz adoptó una forma rectangular y se transformó en una card rosada al contacto de la mano de la chica. Ella la miró y todo su enfado se esfumó mientras sonreía. Aunque dos segundos más tarde se tambaleó y comenzó a caer a medida que se le cerraban los ojos.

- ¡SAKURA!

- ¡AMA!

- ¡MAMI!

Fueron las exclamaciones de tres voces diferentes y cuando se dieron cuenta, vieron a las asustadas guardianas más un enorme león dorado sin melena, que llevaba una especie de armadura y con los ojos del mismo color que su pelaje sosteniendo a la desfallecida muchacha.

- ¡MAMI! ¡MAMI!- Decía la leoncita llorando mientras Silvara sostenía a la joven.

- Tranquila Tiary, Sakura solo está durmiendo. Todavía no ha recuperado la plenitud de su poder después de crearos y por eso la ha cansado tanto el crear una card... me pregunto cuál será.- Dijo el león.

Shaorán se acercó y tomó la card de la mano de Sakura y se la mostró a Kerberos a la vez que la nombraba...

- Explosión.