Hola. Gracias por sus comentarios. Y gracias a Kabum, vkii y crematlv19 por no abandonar esta historia a pesar de todo.

Era un hombre que admiraba el manejo sencillo y eficaz de las situaciones, no era necesario complicar las cosas, porque las complicaciones innecesarias no eran muestra de eficiencia sino y muy por el contrario de tozudez y falta de practicidad. No podía decir que su forma de ver el mundo fuera la única o la mejor; de lo que si estaba seguro era que le había funcionado tanto en su vida personal como en los negocios. No se describiría a sí mismo como alguien impulsivo o irreflexivo, sabía que mucha gente si lo veía así, pero realmente creía que en ocasiones, sino siempre, lo mejor que se podía hacer era dejarse guiar por la intuición, mucha gente solía quedarse analizando pros y contras, posibles consecuencias a corto, mediano y largo plazo, además de las personas involucradas, llegaban a tal punto de tener en cuenta en que afectaría a la situación específica el hecho de que un avión proveniente de Australia tuviera problemas técnicos por un coala polizón y tuviera la necesidad de aterrizar en el patio de su casa. Y que pasaba con eso, la repuesta era simple, no pasaba nada, porque no hacían nada, y dejaban pasar la vida sin ser ni siquiera espectadores por perder el tiempo embebidos en sus pensamientos.

Simplemente era absurdo quedarse sentado pensando en lugar de seguir su intuición, y más si con la espera el único resultado que obtendría sería causar dolor a una de las dos personas que más amaba en el mundo, en este asunto no veía claramente el camino que guiaría su avance, ya que todo estaba lleno de suposiciones y situaciones prácticamente imposibles de probar, por hechos intangibles, Rose era la única que tenía acceso a la información que tenía en su cabeza y la forma en que aquello se traducía en sentimientos. Pero él estaría cerca de su esposa, y por su propia cuenta intentaría dar con alguna forma de acceder a respuestas. Claro estaba todo eso lo llevaría a cabo sin alejarse de ella y sin permitir que ella pusiera de nuevo una barrera en medio. Estaba claro para él que la respuesta que ella esperaba por su parte la noche anterior era que la abandonara y saliera huyendo, Rose no había podido evitar su sorpresa y su alivio al ver que él la abrazaba en lugar de salir corriendo como alma que lleva el diablo; le dolía, no podía negarlo, le dolía que Rose menospreciara así su amor, pero al mismo tiempo se daba cuenta de lo asustada y confundida que estaba.

Tendría que dejarle las cosas claras, lo mejor era pararla, ya se estaba cansando de la continua necesidad de ella de poner en un hilo el futuro de su relación, más aun cuando ella aseguraba amarlo, pues ahora sería el momento que ese amor se tradujera en confianza.

Cuando Rose despertó lo vio durmiendo sentado en una silla al lado de la cama, Rose sonrió pero estaba lejos de sentirse feliz, ahora él ya no se sentía bien compartiendo su cama, después de lo que le había dicho, lo había alejado, y no podía hacer nada para cambiar lo sucedido, y si pudiera no lo haría, tenía que ser honesta con él, no podía retenerlo a costa de la verdad porque de esa forma lo estaría traicionando y un hombre como él no merecía eso.

Se levantó con cuidado de no hacer ruido, pero repentinamente sintió ganas de vomitar y tuvo que correr al baño y no pudo permitirse cerrar la puerta con sigilo. Él brinco de la silla y corrió a la puerta del baño.

- Ángel ¿estás bien? Abre la puerta. – Emmett odiaba tener la razón pero estaba convencido que lo más adecuado hubiera sido llevarla al hospital para asegurarse que estuviera del todo bien. – Rose por favor abre la puerta.

Ella se encontraba abrazada a váter y le parecía imposible formular una respuesta, tenía la frente llena de sudor y se sentía fatal. No necesitaba los resultados de los análisis que le había practicado Carlisle la noche anterior, ahora que juntaba la evidencia le parecía obvia la respuesta. Definitivamente estaba embarazada.

¿Cómo una persona en sus cinco sentidos podría sentirse inmensamente feliz mientras vomitaba todo lo que tenía en el estómago? Sonrió ante tal pensamiento, y se respondió a sí misma, tenía un bebé creciendo en su interior, un hijo producto de un amor tan fuerte y tan arrollador que la dejaba sin respiración, un hijo suyo y del hombre más maravilloso del mundo, cualquier molestia por asquerosa que pareciera resultaba insignificante.

- Rose voy a derribar la puerta – volvió a la realidad ante tal advertencia.

- NO, espera dame un segundo – dijo ella reuniendo determinación para levantarse.

Cuando abrió Emmett la vio pálida y sudorosa, le pareció que ya había sido lo suficientemente paciente.

- Te llevaré al hospital – afirmo y se acercó para posar la mano en la frente de Rose – al menos no tienes fiebre

- No necesito ir al hospital

- Iras Rosalie, y no te lo estoy sugiriendo. – Sí, era un hombre maravilloso pero también tenía cierta capacidad, al parecer innata para hacerla enojar, de las cosas que más odiaba en el mundo era ser mandada por alguien. en su vida, en la que recordaba perfectamente, sus padres habían pasado encima de sus deseos para encerrarla mucho tiempo en internados y cuando esta época había terminado la había presionado para estudiar en la universidad algo que no le gustaba; cuando empezó el mundo laboral, había sufrido tratando de doblegarse sin mucho éxito, obteniendo como único resultado una vida miserable y sin un ápice de satisfacción, tenía una nueva oportunidad para hacer las cosas diferentes y no iba a cometer los mismo errores.

- No me hable así – dijo dejándose invadir del enojo - te digo que no necesito ir y eso es todo lo que necesitas escuchar para dejarme en paz.

- Estoy preocupado por tu salud, no quiero discutir – dijo el mirándola consternado.

Estaba a la defensiva, eso era evidente y tampoco le gustaba estar así, Rose respiro profundo.

- Lo siento, solo… solo no te preocupes, realmente me encuentro bien, Carlisle ya hizo los análisis que debía hacer, si algo sale fuera de lo normal te prometo que iré al hospital sin discutir. Pero estoy segura que todo saldrá bien.

- Rose estas pálida - dijo apartando un mechón de su frente y acariciándole la mejilla ella de forma instintiva tomo su mano para prolongar el contacto y cerró los ojos.

El corazón de Emmett se estrujo al ver a Rose tan frágil frente a él, era evidente que estaba afectada por la conversación de la noche anterior, y no lo podía negar, él también lo estaba, se había sentado a observarla, a tranquilizarse al verla respirar, a intentar notar algún cambio en ella que indicara que tenía que llamar a un hospital, y se sentía tonto pero había quedado tan conmocionado por lo que ella le había dicho, que había sentido temor de que se desvaneciera frente a sus ojos.

Se acercó y la abrazo.

- Rose, acerca de lo que me dijiste anoche – sintió que ella se tensionaba y estrecho el abrazo- acerca de eso, todo estará bien, no entiendo lo que ocurre, pero sé que podremos hacer algo juntos. No estás sola en esto

- ¿No te importa que sea una impostora? – él la aparto un poco y le alzo el mentón para que lo viera a los ojos.

- Eres Rosalie Lilliam Hale, aquí o en cualquier mundo que pueda existir, eres mi Rose ¿de acuerdo?

- Pero… - él tomo su rostro y le dio un beso para callarla dándole a entender que no había replica alguna.

- ¿de acuerdo? - Ella asintió y se acomodó abrazándose a él

- ¿por qué no dormiste en la cama? – él se había desvelado pensando en todo lo que había escuchado, se había rebanado los sesos pensando en posibilidades de acción, soluciones, interpretaciones; No había llegado a ninguna parte en cuanto a lo anterior, pero sí había alcanzado una conclusión. Amaba a Rose y amarla no constituía ninguna traición, el cuestionar ese hecho, sí. Otra cosa dio tranquilidad a su agitada noche y fue recordar que en la ocasión en que Ethan había desaparecido, Rose supo dónde encontrarlo. si bien ella evocaba cosas diferentes, también tenía recuerdos que no eran de nadie más que de su Rose, en conclusión era su Rose.

- ¿Emmett? – no era necesario preocuparla contándole sus reflexiones, después, cuando ella estuviera mejor verían que hacer.

- Me senté en la silla a observar que estuvieras bien y me quede dormido.

- No te creo – se alejó y poso sus dedos en los labios de él para evitar que hablara – pero debiste quedar muy confuso con todo lo que te dije. Te agradezco con todo mi corazón que te muestres tan comprensivo

- Rose, no me muestro comprensivo, solo te comunico algo que te resistes a entender, no hay nada en este universo o en cualquier otro, capaz de separarme de ti, desde que tú me ames, y me has dicho que es así, si se presenta cualquier dificultad sea grande o pequeña la resolveremos – Ella parpadeo ante la firmeza y seguridad que mostraba Emmett, no era lógico que actuara de dicha forma después de todo lo que le había planteado, lo normal era que sintiera dudas, que estuviera confundido, no podía evitar sentir temor de que él no hubiera creído una palabra de lo que ella le había revelado con tanta dificultad y paso del asombro al enojo de forma inesperada

- Emmett simplemente vas a darme tiempo para que mi mente se serene, como cuando estaba en el hospital, no estoy loca y no es necesario que me sigas la corriente, si no creíste lo que te dije, simplemente házmelo saber.

- Espera Rose, en ningún momento te he dicho que no te crea

- No directamente… pero

- Para ya Rosalie Hale, no tolero que me condenes sin siquiera el derecho a un juicio. Me pase casi toda la noche dándole vueltas al asunto y he llegado a la conclusión de que eres mi esposa y eso no va a cambiar con lo que me contaste – él hablaba de forma muy seria, y al contrario de lo que Rose esperaba, su voz no mostraba el menor indicio de enfado – ¿tu esperabas que saliera corriendo y me alejara de ti? – antes que ella pudiera contestar continuo. – Dices que me amas pero no me tienes la menor confianza, y diría yo que también es una falta de respeto que creas que soy ese tipo de persona que huye de los problemas – Estaba dolido, enfadado no, pero sí dolido y eso era aún peor.

Ella no sabía qué hacer, su corazón le gritaba que suplicara su perdón y lo abrazara para mantenerlo a su lado, su mente y su orgullo le decían que tenía derecho a desconfiar cualquiera en su situación lo haría.

- ¿Entiendes que vengo de otra realidad diferente?

- No entiendo nada Rose – cuando ella lo miro frunciendo el ceño, él continuó – No entiendo nada pero eso no significa que no crea lo que me contaste, pienso que debe tener algún tipo de explicación, y creo que tú misma te lo planteas porque siempre has sido más racional que yo. – ella se quedó pensativa un momento y comprendió entonces que no podía exigir mucho más de lo que ella podía dar.

- Yo tampoco entiendo nada – confesó al fin.

- Rose… tienes que confiar en mí, tienes que hacerlo porque… – respiro profundo, era abierto con sus emociones pero al mismo tiempo era muy orgulloso - Me estás haciendo mucho daño – dijo con voz afectada por la emoción - no acostumbro estar asustado porque en general confió en mí mismo y en mis capacidades, pero he estado aterrado todos estos días, pensando en la posibilidad de perderte y tratando de darme cuenta en que me estoy equivocando para que continuamente te estés alejando de mí, dime, ¿Qué he hecho para no ser digno de tu confianza?

- Emm no digas eso, lo que menos quiero es hacerte daño

- Lo sé, pero resulta que aunque suene tonto soy muy vulnerable a lo que tu hagas, si me alejas me duele y no puedo evitar que mi cabeza empiece a creer que ya no me quieres más, por mucho que eso me haga sufrir.

- Te amo

- Entonces confía en mí – Rose lo abrazo y acomodo su cabeza en el huequito del cuello de él.

- Te amo – repitió con esa palabra dando tanto su corazón como promesas y compromisos.

- Y yo te amo a ti, dijo Emmett recibiendo el corazón de ella de nuevo como el día de su boda y reiterándole a ella que el suyo le pertenecía.

- Emm creo que estoy embarazada. - las palabras fluyeron de su boca sin si quiera pensarlo, simplemente ya no quería que hubiera ningún secreto entre ellos. Abrazados como seguían lo sintió estremecerse pero no vio la gran sonrisa que se formaba en su boca.

- ¿desde cuándo lo sabes? – ella por más que lo intento no pudo captar a través de su voz la forma en que lo afectaba la noticia.

- No está confirmado, lo empecé a sospechar ayer cuando Carlisle me pregunto si era una posibilidad – El inmediatamente recordó la manera en la que Rose se había desmayado – tenía la cabeza en las nubes y no me había dado cuenta que tenía un retraso, y esta mañana con las náuseas creo que son muchas evidencias.

El empezó a besarle la cabeza mientras se dejaba invadir por el éxtasis y la euforia que le producía la noticia.

- Hay que confirmarlo

- Carlisle ya me hizo unas pruebas ayer, hoy me… nos dará los resultados

- ¿Por qué no me lo dijiste ayer?

- Tenía que contarte primero lo otro.

- ¿Por qué?

- Porque estaba asustada, yo pensé que no me ibas a querer después de lo que te dije y no recibirías bien la noticia, no me parecía justo contarte primero lo del bebe. – Rose pudo ver el esfuerzo que estaba haciendo él por contener su enojo e indignación, también vio que sus palabras lo herían, jamás pensó tener tanto poder sobre alguien, ser capaz de causar tanto daño con unas cuantas palabras, descubrir que lo tenía sobre Emmett era aterrador, más aun cuando lo último que deseaba era herirlo, y lo hacía una y otra vez, como era posible que siguiera amándola a pesar de todo. – Soy una idiota, no quiero hacerte daño, es lo último que deseo pero es lo único que hago.

- Entonces deja de hacerlo – le respondió el de forma brusca

- ¿Cómo te explico que no sé cómo debo actuar? Y no es una excusa, es la verdad, no tengo mucha habilidad para saber el efecto que va causar en ti lo que yo haga o lo que yo diga, siempre he sido muy egoísta y nunca me he preocupado por las otras personas, y ahora que realmente me interesa, que es lo más importante del mundo, no sé cómo hacerlo y como ves fracaso una y otra vez.

- En este momento deberíamos estar celebrando porque vamos a ser padres de nuevo, deberíamos estar pensando en cómo contárselo a Ethan, a nuestra familia y amigos, debería estar besándote y diciéndote lo mucho que me te amo y lo agradecido que estoy por que seas la madre de mis hijos. – Emmett alzo los brazos y los dejo caer de nuevo evidenciando su impotencia y su frustración – y es sencillo Rose, solo tienes que amarme y estar feliz por esa vida que hemos creado juntos, es todo lo que tienes que hacer, y si tengo que decírtelo, no tiene sentido. – todavía estaba enfadado, dolido y alterado, Rose se daba cuenta, un escalofrío de placer y pesar la había atravesado al darse cuenta que para él lo más lógico era celebrar por el bebé, odiaba tener tan poca confianza, pero lo que él no entendía era que aquella desconfianza se dirigía a ella misma más que a él, no podía entender como alguien podía amarla tanto cuando ella lograba aborrecerse en ocasiones, cruzo los brazos sin saber qué hacer, es más, ya estaba cansada de darse en la cabeza contra la pared, para que hacer algo si finalmente se iba a equivocar e iba a seguir estropeándolo todo, se limitó a quedarse allí y mirar el suelo como si de repente a eso se redujera su universo.

Él quería azotar una puerta, subir a su vehículo y conducir por al menos veinticuatro horas para serenarse, aun así camino hacia ella y la envolvió en un abrazo los músculos de él estaban en tensión debido a las emociones que lo embargaban. Emmett sabía que lo peor que podía hacerse en una discusión con su Rose era irse y dejarlo todo mal, no podía hacerlo porque el orgullo de ambos con el tiempo se fortalecería y sería un adversario poderoso con quien tendrían que enfrentarse para solucionar la situación. Y ¡qué situación! la que tenían entre manos. Respiro profundamente y se dejó llenar de su aroma y de su calidez, poco a poco sus músculos se fueron relajando. Rose descruzo los brazos y los dejo caer a los lados de su cuerpo, permaneció así unos segundos y luego se aferró a Emmett como si fuera un madero al cual asirse después de un naufragio.

La oscuridad la arrastro y ante sus ojos empezaron a aparecer imágenes al principio borrosas y poco a poco fueron tornándose más nítidas. Se miraba al espejo, tenía los ojos brillantes y una sonrisa en el rostro, se llevó las manos al vientre y se sintió la mujer más afortunada del universo.

- Rose si no abres la puerta la voy a derribar – Escucho a Emmett, pero más que escucharse enojado o amenazador, su voz delataba expectación y entusiasmo.

Era tan extraña la sensación de estar allí viendo todo sin saber que iba a pasar, era espectadora del suceso pero al mismo tiempo protagonista.

Abandono el espejo y se dirigió a la puerta, la abrió lentamente para encontrarse a Emmett paseándose por el cuarto, al verla se detuvo en medio con una sonrisa y los ojos tan brillantes como los que Rose había visto en su reflejo hace unos segundos.

- ¿y bien?

- Tenemos que seguir intentándolo – dijo y vio que Emmett se entristecía unos segundos y luego su mirada se tornaba picara y seductora.

- Cuando hay que sacrificarse, hay que hacerlo - la atrajo y le dio un beso cargado de pasión, ella lo disfruto, se dejó arrastrar y luego lo aparto de nuevo.

- No te voy a negar que para mí también es un placer sacrificarme, pero lo del bebé lo volveremos a intentar en algunos años, mmm unos 3 o 4. - Ahora él la miraba confundido.

- Pensé que queríamos hacerlo ahora – dijo al fin.

- Sí y lo hicimos muy bien.

- Rose no estoy entendiendo nada.

- Bueno es maravilloso pasar por la experiencia de darse cuenta que vamos a tener un bebé y como te dije hay que volver a hacerlo, pero dentro de unos años cuando nuestro primer hijo ya este mayorcito y – iba a seguir divagando divertida ante la confusión de su esposo pero él comprendió todo y la alzo en brazos dando vueltas y llenándola de besos, luego se detuvo y la volvió a ponerla en el suelo como si de repente pensara que podía romperla.

- ¿Cómo te sientes?, ¿te hice daño? – qué hombre tan maravilloso, Rose volvió a sonreír y enlazo sus dedos detrás del cuello de él

- Estoy como caminando entre nubes de algodón de azúcar, mi oso jamás me ha hecho ni me hará daño – añadió antes de empinarse y besarle la nariz

- Te amo Rose, soy tan feliz, vamos a ser padres - dijo antes de besarla con una ternura infinita que la derritió por completo.

Todo empezó a tornarse borroso como envuelto en una espesa niebla, de repente se vio inmersa de nuevo en una absoluta oscuridad, empezó a ser consciente de su cuerpo, su pulso estaba acelerado, por su frente bajaban algunas gotas de sudor, además volvía a sentir la calidez de Emmett y se dio cuenta que se estaba aferrando a él con excesiva fuerza

- ¿Rose? – dijo Emmett con una mueca de dolor ya que las uñas de ella se estaban clavando en su espalda -¿Ángel estas bien?

Ella estaba algo conmocionada era como si de repente se introdujera a su cabeza un trocito de vida tan suyo, tan íntimo, pero al mismo tiempo tan ajeno.

- Estoy bien… oh lo lamento – dijo soltándolo con ligereza. Antes de que él pudiera detenerla se dio vuelta y le alzo la camisa dando un grito ahogado de terror al ver los arañazos en su espalda.

- ¿Qué ha sucedido Rose?

- Esperaríamo años para volver a intentarlo, porque era maravilloso darse cuenta de que íbamos a ser padres – Emmett comprendió todo en un instante, porque aquel recuerdo era uno de los que más atesoraba, puso sus manos en las mejillas de Rose y la beso. – has recordado, cuando nos enteramos de que Ethan venía en camino – Ella asintió con una sonrisa – fue como si alguien metiera no solo los recuerdo sino también las emociones y sensaciones dentro de mí, es aterrador pero al mismo tiempo maravilloso.

- Nuestro campeón será ahora el hermano mayor – dijo Emmett encantado y beso a Rose en la nariz.

- Te amo Emmett, todo va estar bien porque los amo a los tres – dijo emocionada Rose refiriéndose a su esposo y a sus dos hijos.

- Así es mi Ángel, así me gusta. Te amo, ustedes son todo para mí.

- ¿Emmett?

- ¿Sí?

- No dejes que me olvide de esto, no dejes que vuelva a comportarme como una… - Emmett la callo con un beso.

- No lo permitiré, no admitiré nada que te aleje de mí, ni siquiera tu podrías convencerme.

- ¿Mami? ¿papi?- Ethan llego a la habitación todavía somnoliento y rascando uno de sus ojitos con la mano empuñada.

- Buenos días campeón – lo saludo Emmett antes de alzarlo y darle un beso chillón en la mejilla con el cual el pequeño sonrío a pesar de que trataba de fingirse molesto.

- Buenos días papi, y no hagas eso, ya estoy glande.

- Si ya estas grande – dijo Rose haciendo énfasis en la pronunciación de la última palabra – pero no te vas a librar de los besos y los abrazos nunca – dijo acercándose a sus dos amores y llenando la cara de pequeño de besos, mientras este se retorcía de la risa.

Continuará…