Hola a todos, aquí os dejo el nuevo capítulo de esta historia, quería agradecer mucho muchísimo, esos reviews que me habéis dejado, ha sido realmente genial recibirlos, me temo que no puedo contestar a los mismos, porque estoy desde la tablet y no los tengo a mano, no veáis todo lo que tuve que mover para poder subirlo.

La razón es simple, me temo que mi enfermedad a decidido volver a tocar las narices y estoy a la espera de una prueba, así que mientras tanto os subo el capítulo y me distraigo algo.

Gracias a todos por leer y comentar, HpKaren, Nan (espero te esté gustando tú regalo), Drys-1, y MariPotterG.

Una mención especial a JAUME80, muchas gracias por darle una oportunidad a mi historia pese a no ser de la pareja que te agrada, pero aún más, de tomarte la molestia de comentar y seguirla, espero te guste hasta el final de la misma, nos vemos por aquí.

BUYBUY y que lo disfrutéis, no sé cuándo podré volver a subir un capítulo de cualquiera de mis historias. Os aviso por si acaso el resultado no es el esperado, me temo que aún no tengo listo el último de Compromisos Erróneos, sino os lo hubiera subido también.

A mis amigas de face, lo más seguro es que os vea por este, pues con el móvil puedo entrar en Face y en el correo.

Hosmeade:

Al llegar a la puerta de entrada del camino que daba a Hosmeade, se percató de que ya habían llegado casi todos, solo faltaban él y Harry, al cual no veía por ninguna parte.

Neville se encontraba hablando con la que ahora sabía, era su madre, mientras que el profesor Snape, parecía estar pendiente de hablar con Lestrange. Romilda, se encontraba apoyada contra la puerta, distante del resto, y pendiente del camino, al verlo aparecer, miró justo detrás de él, era evidente a quien esperaba.

En cierto modo, le daba algo de pena la chica, después de todo, ella, nunca sería como su hermana, y era precisamente su rival contra Harry.

Podía ahora hacerle algo de caso a ella, pero Harry, acabaría escogiendo a su hermana le gustase a ella o no.

Al llegar a su lado, escuchó que el profesor Snape reclamaba:

-¿Dónde demonios está Potter?

Se encogió de hombros y declaró:

-No lo he visto desde hace un rato, la profesora McGonagall, me mandó llamar a la enfermería.

Este lo miró por unos segundos, y seguidamente miró al camino, se percató de que entrecerraba los ojos, y se giró:

Por el camino, venía Harry, más portaba una sonrisa en el rostro y parecía dirigirse hacía un campo de juego. Su caminar era seguro y no aparentaba arrepentirse o temer lo que fuese a suceder en Hosmeade.

-¿Nos vamos ya?

Declaró nada más llegar a su lado, lo miró desconcertado:

-¿Estás bien?

Harry, le miró y sonrió aún más:

-¿Por qué no debería estarlo?, las cosas parecen encajar ahora perfectamente.

Ron, lo miró por un instante a los ojos, y este no bajó la mirada, ¿cómo podían todos haber callado esa verdad ante Harry?, y encima, ahora lo convertían en cómplice involuntario de toda esa farsa, la profesora McGonagall, había sellado el secreto en las lenguas de los que lo conocían, lo que quería decir que ninguno podría decírselo, por más que quisieran les sería imposible, ni siquiera podían escribirlo.

Estaban atados al secreto y sin escape posible, lo más seguro es que Malfoy, Neville, Arian, Remus, Peter e incluso el profesor Snape, también estuviesen atados por la misma cuerda.

Así que, o callaban o callaban, McGonagall, no había dejado otra salida posible.

-Andando, no tengo toda la noche para estupideces.

Todos comenzaron a caminar, se situó al lado de Harry, pero este, se alejó de él, y caminó hasta Romilda, ambos se alejaron de él, Neville y Arian.

-¿Qué le pasa a Harry?

Escuchó que le preguntaba Neville a su lado:

-No lo sé, veo que has corrido con mejor suerte que él.

Neville lo miró sin entender y enfadado miró hacía Arian y declaró:

-Sí, compartes tiempo con tú madre, pero no consideraste la posibilidad de que él, también querría poder ocupar tiempo con sus propios padres, ¿no crees que eso es algo egoísta por tú parte?

-¿Cómo te has enterado?, Hermione me prohibió decirlo, ella…

-Es igual de insensible que todos los demás, sin embargo, al saber que tú lo sabías, no pude dejar de preguntarme, cómo habías podido callarte algo así.

-Quise decírselo Ron, un montón de noches estuve a punto de hacerlo, pero temí que Hermione cumpliera su palabra y me hiciera olvidar todo.

-¿Hermione te amenazó?

-Me dijo las consecuencias de que yo abriera la boca, y que si decía algo, ella misma se encargaría de lanzarme un Obliviate como es debido.

Miró a este sorprendido por sus palabras y después hacía donde estaba Harry:

-De todas formas deberías haberte arriesgado.

-Pero, ahora es distinto, si tú lo sabes, y se lo dices, a mí, no tendrán que borrarme la memoria porque yo no dije nada de nada.

-No puedo hacer eso, McGonagall, lanzó un hechizo enlazado.

Neville lo miró sin entender, sin embargo Arian frunció el ceño:

-¿Por eso el resquemor en la garganta de antes?, ¿nos ha sellado?

-Solo podemos hablar entre los que ya conocemos el secreto, pero si intentamos hablarlo con alguien más, nos será imposible lograrlo.

El silencio se hizo entre ellos mientras seguían caminando:

-¿Y por qué no hablamos del tema entre nosotros pero delante de Harry?, así él, podría enterarse.

-No lo entiendes Neville: -escuchó un suspiro salir de los labios de Arian y como volvía a hablar: -Estamos sellados y enlazados, podemos estar hablando de esto y si alguien que desconoce el secreto se acercase, nuestra conversación viraría de rumbo, nos haría cambiar de tema casi en el acto, olvidaríamos que estábamos hablando de ello, hasta que la persona se alejase.

Pudo ver a Neville fruncir el ceño y cruzarse de brazos:

-¿Y escribirlo?

-Tampoco funcionaría, McGonagall no es tonta, y nos ha sellado a base de bien, a no ser que ella misma se lo revele a Harry, nunca lo sabrá.

-Solo cuando nosotros ya no estemos.

Escuchó que añadía Arian. El pueblo se hizo visible ante ellos, y pudo ver como Harry, cogía a Romilda de la cintura y la acercaba a él, le susurraba algo al oído y esta reía como si nada.

Al parecer se lo estaban pasando bien, quizás, después de todo, el que no conociese la verdad, podría ser mejor, ¿estaría así de contento si supiera que sus padres están en ese tiempo?, en cierto modo, el que Harry careciera de esa información, era beneficioso, y más después de ver la transformación que había sufrido Harry.

-Y llegamos al escenario. —la voz de Lestrange, lo trajo de regreso, el brillo en sus ojos lo hizo sentir un escalofrío. –He aquí el castigo que os ha sido impuesto, deberéis entrar en el pueblo, y recorrerlo por completo.

Una sonrisa brillo en el rostro de Lestrange:

-¿Nada más?

Escuchó que preguntaba Romilda, la sonrisa en el rostro de Lestrange, lo obligó a mirar hacía Harry, debía acercarse a él, era evidente que eso se trataba de una trampa, ¡qué inocente era Vane!

-Me temo que no os será fácil, algunos de mis compañeros, se encuentran en el pueblo, esperándoos, después de todo, deben castigaros, pero tranquilos, tienen prohibido mataros.

Para hacer la cosa más interesante, todos podéis contar con vuestras varitas, ¿qué sería de una cacería si las presas no oponen resistencia?

-Eso, ¿qué diversión existiría si no?

La voz de Harry sonaba cargada de ironía, más ya había sacado su varita y la aferraba con fuerza en una de sus manos, mientras que con la otra apretaba la mano libre de Romilda. Era evidente que él, la intentaría proteger.

-¿Podemos ir juntos?

Escucho que preguntaba la madre de Neville, el profesor Snape la miró unos momentos y declaró:

-Por supuesto que sí, si fueseis por separado, sería todo muy sencillo, al menos en grupo, podréis dudar dos minutos sin caer inconscientes.

Se giró y comenzó a alejarse del lugar, mientras que Lestrange declaraba:

-Que empiece el juego, Longbottom, no te vayas muy lejos.

Romilda, Arian y él mismo miraron hacía Neville, que la miraba furioso, miró de reojo hacía Harry, más se percató, de que este no parecía darle la menor importancia a la declaración de Lestrange.

"OPV"

Respiró agitada, ¿cuánto tiempo llevaban en Hosmeade?, miró a su alrededor y después a Neville a su lado, se encontraba respirando agitadamente y agarrándose el hombro derecho, donde un hechizo le había dado de pleno.

-¿Estás bien?

Neville la miró, sonrió de medio lado y asintió a su pregunta:

-Sí, no te preocupes, ¿ves algo?

Negó, ellos se encontraban ocultos tras unas cajas de madera, estaban en la parte trasera de uno de los tantos establecimientos del lugar, el pueblo al completo parecía apagado y fuera de movimiento.

Sin embargo, era evidente que había vida en el mismo, pese a que la vida que había no era la mejor. Ella y Neville estaban en su vuelta de regreso a la salida del pueblo.

Habían terminado por separarse, el principio del camino, lo habían comenzado juntos, habían sido emboscados en uno de los callejones del lugar, pues la calle principal, estaba sellada, no pensaban ponérselo fácil.

Weasley, Potter y la chica, habían conseguido defenderse hasta cierto punto, mientras que ella y Neville lanzaban hechizos contra los tres mortifagos, más no servía de nada, ellos eran más rápidos, y para que mentir, ella podría ser una gran y reconocida auror en un futuro, pero aún no había llegado ni a la academia de Aurores.

En ese momento, no era de mucha ayuda en realidad, incluso Neville parecía ser de más ayuda que ella, la otra chica del grupo, tampoco parecía aportar demasiado a la defensa.

Sin embargo, Potter y Weasley, eran otra historia:

-¿Cómo llegaron a actuar tan deprisa esos dos?

-¿Hablas de Ron y Harry?

Miró a Neville y asintió, pudo ver como este se inspeccionaba el hombro y tras escucharlo suspirar, él la miró y declaró;

-Se han encontrado en situaciones parecidas otras veces.

-¿Cuántas?

-No podría decirte la cuenta exacta, solo que Harry, en muchas más que Ron, y aun así, mira como luchan.

Alice volvió a mirar hacía todas partes con cierta curiosidad y alerta, en su tiempo Voldemort también existía, sin embargo los estudiantes parecían tener una vida tranquila hasta salir del colegio. Era una especie de convenio entre los buenos y los malos, Hogwarts y su pueblo, eran prácticamente sagrados, pero en ese otro tiempo, no parecían respetar absolutamente nada de nada.

¿Podría deberse solo a la muerte de Dumbledore?

-Así que aquí estaban dos de las ratas. Depulso.

El hechizo vino desde atrás y ambos salieron volando contra las cajas y rompiendo las mismas, el golpe provocó un quejido de dolor por parte de Neville y a ella un corte en su pierna derecha.

Ambos a la vez se pusieron en pie, se encontró con que Neville daba un paso al frente y lanzaba su hechizo antes que ella, el mortifago consiguió esquivar el mismo, más no pudo esquivar la embestida que Neville le hizo.

-Venga vamos corre.

Ambos echaron a correr del lugar:

-Petrificus Totalus.

Sintió la mano de Neville sobre su cabeza y como la obligaba a agacharse, percibió como el hechizo pasaba por encima de ella:

-Expelliarmus.

Neville lanzó el hechizo por encima de su hombro herido, seguramente no le daría al mortifago, sería demasiada suerte.

-Tres calles más y estaremos fuera.

Le dijo mientras seguían corriendo:

-No será tan fácil.

Lo escuchó decir, ella misma sabía que no lo sería, tuvieron que apartarse uno del otro al recibir un hechizo proveniente de delante de ellos.

Se pararon en seco, delante se encontraba Lestrange, la cual sonreía alegremente:

-Encontré a mi conejito.

Lestrange solo miraba a Neville, parecía no ver nada más, lo cual la enfadó, ¿acaso creía que ella no era nadie?, le demostraría que se equivocaba, que siempre lo había hecho.

Ella y Bella habían sido amigas de más niñas, pero al igual que había pasado con Snape y Lily, su amistad se había ido deteriorando, sin embargo, nunca creyó que ella fuese capaz de tal cosa.

-Cuidado.

La voz de Neville la sacó de sus recuerdos, más no con la rapidez que debería, y el hechizo le dio de lleno en el pecho.

Sintió como un sin fin de cuchillos se clavaban en su cuerpo y que le comenzaba a costar respirar, el dolor era intenso y no pudo evitar gritar de dolor.

-NO, NO, Déjala.

La voz de Neville sonaba desesperada, mientras la risa de Lestrange se escuchaba en el lugar:

-¿Por qué?, a mí me parece muy divertido, además, así te mostraré lo que sucedió, es un regalo que quiero hacerte, Crucio.

De nuevo recibió el hechizo, no podía moverse para apartarse del mismo, y el dolor volvió a recorrerla, su grito en esta ocasión fue aún más fuerte.

-Protegio, Protegio, PROTEGIO.

Lestrange rompió a reír, sin embargo el hechizo se detuvo en seco y ella al fin cayó al suelo de rodillas, cada músculo de su cuerpo le dolía horrores, era sorprendente que no estuviese sangrando.

Intentó ponerse en pie, más le fue imposible, pues un dolor en el costado la cegó, se llevó una de sus manos al lugar y se percató de que al rozar le dolía horrores.

Neville llegó a su lado corriendo, sintió sus manos en su espalda:

-¿Estás bien?, dime que estás bien.

Sonaba desesperado y temblaba, estaba segura de que por culpa del miedo.

-Estoy bien, se necesita más que eso para acabar conmigo.

-Exactamente doce para volverte completamente loca.

La voz de Neville sonaba distante y algo perdida, lo miró y se percató de que la miraba con una triste sonrisa en el rostro:

No supo que decirle a esa frase, ella misma se había jurado no impedir que eso pasase, sin embargo ver a Neville en ese estado, era doloroso, quizás, podría ahorrarle esa situación, debería hacer lo que Hermione había sugerido, si le borraba la memoria, él, no sería consciente de lo que era. No sabría que ella era su madre y que se negaba a cambiar su vida.

-¿Has visto pequeño Longbottom?, ¿quieres probarlo en carne propia?, deseo comprobar una teoría que tengo, cuando eras niño, solo llegamos a lanzarte cuatro Crucius, y aún así, aquí estas, pese a tu edad, yo creí que serían suficientes para que acompañases a la despreciable de Alice y a su querido Frank en San Mungo, sin embargo, los aguantaste bien, incluso tu núcleo mágico no se afectó tanto, mi curiosidad es, ¿tendré que lanzarte doce o como en el caso de tu padre quince Crucius, empezando de cero, o solo deberé continuar la cuenta?, ¿aguantaras más que ellos?

Crucius.

El hechizo iba derecho a Neville, sin embargo, no pensaba permitirlo, empujó a este lejos del rayo rojo, y Lestrange furiosa le lanzó otro a ella.

Sin embargo, este no llegó a darle, un hechizo le llegó antes:

-Desmayus.

Era la voz de Weasley, estaba segura de que lo era, ¿por qué?

"OPV"

-Romilda y Arian fuera de juego, ¿tú cómo estás?

-¿Por qué has hecho eso?, ¿Por qué le has lanzado un Desmayus?

Recibió la mirada de Ron enfadada:

-¿Querías que volviera a sufrir un Crucius?, ¿no crees que ya sufrirá bastantes en su momento?

Furioso ante lo que acababa de decirle, le lanzó un puñetazo a este, más lo hizo con el brazo que tenía herido y se quedó en un simple intento:

-Estás herido, tenemos que salir de aquí rápido.

-¿Dónde está Vane y Harry?

-Vane ya está a las afueras, allí no pueden atacarla, Harry, lo perdí al volver para encontraros a vosotros.

-¿Volvisteis?

Preguntó sorprendido, Ron solo asintió:

-Conseguimos dejar fuera de combate a tres, y al llegar al final, nos percatamos de que había sido demasiado fácil, la razón era que no pueden herir a Harry, o eso piensa él, sin embargo, no escatimaron en lanzarnos maldiciones bastante potentes.

-¿Cómo la llevaremos a ella?, Lestrange no nos dejará marchar así como así.

-Puedes apostar por ello, me habéis quitado mi juguete, ahora necesito un reemplazo, y Weasley, aunque me pareces tentador, deseo seguir disfrutando con Longbottom.

-Vieja loca, ¿por qué esa obsesión con él?

Escuchó que preguntaba Ron, Lestrange sonrió aún más, y tras unos segundos, lanzó un hechizo contra Ron, este lo esquivo, y enseguida notó que tenía un esguince y que sangraba por la rodilla izquierda.

No les había sido tan fácil como él le había hecho creer, y sin embargo, habían regresado para ayudarlos a ellos. Miró a su madre desmayada en el suelo, y no dudó en ponerse en pie y ayudar a Ron.

Ambos comenzaron un duelo contra Lestrange, y pese a que le ganaban en Número, ella parecía manejarlos como a muñecos, era evidente que todo era un juego para ella.

Eso lo enfureció, ¿por qué no podían ser mejores?, estaban utilizando los hechizos que habían practicado con Hermione en los pocos días de vacaciones que les había sido posible, incluso utilizaban las maldiciones que ella misma les había mostrado, y nada.

Ella los felicitaba por su manejo y se burlaba de sus hechizos, incluso dejaba que alguno le diera para demostrar que no le hacían nada.

-Maldición.

Ron y él dieron contra la pared de uno de los edificios mientras respiraban entrecortadamente:

-Así no iremos a ninguna parte. Tenemos que conseguir dejarla fuera de combate.

-¿Y cómo lo hacemos?

-Si te doy tiempo ¿crees que podrías acercarte lo suficiente para lanzarle un Petrificus o un Desmayus?

Sopesó el lugar y después miró a Ron, frunció el ceño, este sangraba por una de sus cienes y tanto la rodilla como el tobillo debían dolerle horrores:

-Mejor la distraigo yo, solo tengo una herida en el hombro, podré aguantar mejor que tú, que pareces a punto de caerte desmayado.

-Seguramente lo haga, pero no en presencia de uno de estos miserables, quizás nada más pisar el castillo.

Lo vio sonreír, y tras respirar dos veces más con dificultad le dijo:

-¿Listo?, ¿Crees que podrás entretenerla?

-Sí, confía en mí, ¿tú estás preparado?

Él asintió:

-A la de tres.

Ambos se pusieron a contar a la par, y justo al llegar a tres:

-Suerte.

Ron se perdió en la oscuridad del callejón y él, salió lanzando un hechizo contra Lestrange.

Al ver que se trataba de él solo, esta rió:

-Talantaledra.

El hechizo no le dio como era de esperarse, y ella respondió al mismo con una maldición, se movió rápido hacía un lado y ella rió divertida:

-Buenos reflejos Longbottom, igualito a tú padre.

Le lanzó otra maldición más, solo rozó un trozo de su túnica, la cual se deshizo en el acto, suspiró contento de no haberlo recibido de lleno, y contraataco.

¿Le quedaría mucho a Ron?

-Inmobilus.

Su hechizo voló hasta rozar un poco de la túnica oscura de Lestrange, más no sirvió de mucho, ella misma le lanzó otra maldición, y pese a que se apartó a tiempo, este rozó su mejilla y produjo un corte profundo en la misma.

Maldijo a la par que se llevaba una mano hacía el corte y se percataba de que estaba sangrando:

-Sois mejores de lo que aparentáis, me ha sorprendido ver que habéis buscado las contra maldiciones a las maldiciones que os he enseñado, seguramente es cosa de la sangre sucia.

-Parece ser mejor profesora que tú.

Le lanzó enfadado, esta le respondió con un hechizo, sin embargo fue algo que no se esperaba, distinguió un fogonazo blanco, que pareció moverse como si de un látigo se tratase y recibió el impacto del mismo en el brazo izquierdo.

Un nuevo corte apareció en este, y un fogonazo de dolor lo recorrió, ¿qué clase de hechizo era ese?

La vio agitar su varita una vez más y un nuevo contacto contra su pierna izquierda, el dolor lo recorrió, y sintió la sangre resbalar por el nuevo corte, la risa de Lestrange llegó hasta él.

La miró furioso, y distinguió de nuevo el fogonazo blanco, parecía ser un látigo invisible:

-Impedimenta.

Grito, más no sirvió de nada, el hechizo lo golpeó una nueva vez, solo que en esta ocasión le dio en el hombro herido, provocando que su varita se le escapara de las manos y gritara de dolor.

-Perfecto, así, de rodillas, tal y como te quería ver. Crucius.

-Protegio.

Miró a su alrededor y se encontró con Harry, este era el que había lanzado el hechizo para protegerlo a él.

-Potter, creí que ya estarías fuera.

-Decidí volver a entrar en el juego.

-Una decisión estúpida.

-Según por donde se mire.

Harry, tenía algunos cortes y era evidente que había recibido alguna maldición importante, pues se agarraba del costado derecho.

-¿Quién te dejó así Potter?

-Dolohove, pero él quedó algo maltrecho también.

Lestrange sonrió de medio lado:

-Así que mis clases están dando sus frutos en todos vosotros.

Harry no dijo ni palabra, mientras que Lestrange lo miraba con cierta curiosidad:

-¿Por qué regresar Potter?, ¿Qué les debes a estos?

Recibió la mirada de Harry y sintió un escalofrío, había algo extraño en su mirada:

-En realidad no le debo nada a ninguno de los presentes, quizás a ti, contigo tal vez si tenga una cuenta pendiente, y podría apartarme y dejarte que jugases tranquila si me dijeras por qué ese afán de ir siempre a por él. ¿Sabes?, tengo cierta curiosidad por ello.

-Podría saciar la misma, no me cuesta nada, quiero verla sufrir, verla en la más absoluta miseria y que nunca pueda salir de allí.

-¿A quién te refieres?

Harry parecía tan curioso con él al respecto de sus palabras:

-A Longbottom, quiero verla vivir en el infierno.

-No podrá ver nada, según creo la volviste loca, ¿no crees que falla algo en tu plan?

-No Potter, por que pese a su estado, estoy segura de que una parte de ella, aunque sea efímera, percibe a este chico como algo importante, y yo seré quien se lo arrebate, y también quien se lo comunique.

-¿POR QUÉ ESE ODIO A MI MADRE?

Lestrange lo miró y sonrió de medio lado.

-Pregúntale a ella Longbottom, a no, espera, se me olvidaba que no recibe bien la información.

Rompió a reír, más de un momento a otro un rayo apareció tras ella y le impacto de lleno, cayó al suelo completamente inconsciente.

Harry pareció sorprendido, y él solo sonrió:

-Ron, le has dado.

De alguna parte les llegó la voz de Ron:

-¿Seguro?

-Sí.

Harry miraba el cuerpo de Lestrange como perdido, lo vio bajar lentamente la mano con la que sostenía la varita y caminar con cierto cuidado, era evidente que le dolía al caminar.

Lo vio acercarse a Arian y mirarla con curiosidad, era como si la analizara, después miró hacía Lestrange y tras negar y suspirar lo miró a él y declaró:

-¿Puedes caminar?

Notó enseguida su tono frío y distante, asintió a su pregunta.

-Pues coge tú varita y cárgala a ella, nos largamos de este pueblo.

-¿Podemos hacerlo?

-No quedan mortifagos en pie, así que no encontraremos problemas.

-¿Todos cayeron?

Preguntó sorprendido, sin embargo Harry no le respondió, sino que comenzó a caminar, pudo distinguir a Ron corriendo hacía él:

-Bien hecho Neville, ahora ya podemos irnos.

Juntos cargaron con su madre y comenzaron a seguir a Harry, el cual no se giró ni a mirarlos:

-¿Qué le pasa a Harry?

-No lo sé, después de dejar a Vane a las afueras, cambió radicalmente y ahora parece molesto por algo.

No, no estaba molesto, parecía decepcionado de todo, era como si nada le importara en absoluto.

Todos llegaron al final del pueblo, allí, se encontraron con que el director los estaba esperando en compañía de Vane, al lado de este se encontraba, al que Harry había llamado Pettigriw en una ocasión y los miraba como extrañado.

-¿Qué hace esa rata aquí?

Escuchó que preguntaba Harry furioso:

-El señor Tenebroso me dijo que viniera, quería comprobar algunas cosas.

Harry ni siquiera pareció escucharlo:

-Es hora de regresar.

Snape se giró y Vane comenzó a caminar, iba a ayudar a Harry, pero este le negó, no parecía dispuesto a recibir ayuda.

-Deja Neville, lo mejor será llevarla con la varita. Vane ayúdanos.

Romilda al llamado de Ron, se giró a mirarlos, caminó hasta ellos, e invocó el hechizo que Ron le dijo, ambos comenzaron a alejarse mientras que el cuerpo de su madre flotaba delante de ellos.

Iba a seguirlos cuando se percató de que Harry no caminaba aún, estuvo a punto de girarse, más escuchó como este comenzaba a caminar y declaraba:

-Rata, dile que me tiene.

-¿Qué?

Escuchó que preguntaba Pettigriw sin entender, más no recibió respuesta de Harry, igual de desconcertado que sin duda se encontraría Pettigriw, comenzó a caminar hacía el castillo.

¿Qué había querido decir Harry con eso?

"OPV"

Abrió los ojos algo cansado, ¿qué pasaba?, miró hacía la derecha y distinguió a Pansy a su lado:

-¿Qué haces aquí?

-La profesora McGonagall me ha mandado llamarte.

-¿A mí?, ¿qué quiere esa vieja bruja?

Pansy se encogió de hombros y se contempló las uñas de su mano derecha, fastidiado, se deshizo de las mantas y se incorporó:

-Deberías dormir con algo más de ropa.

Expuso ella sin más.

-Déjame tranquilo, ¿qué demonios quiere esta ahora?, ella no es la jefa de Slytherin.

-Eso díselo a ella, me dijo que vayas a la enfermería cuanto antes.

¿Enfermería?, ¿qué tenía él que hacer allí?, además, le habían prohibido la entrada hacía dos días, así que no entendía...Luna, ¿podría haberle pasado algo a ella?

Apretó los puños enfadado y se dirigió al baño, rápidamente se ducho y salió del mismo a por algo de ropa.

-¿Quedamos esta tarde?

¿Qué hacía Pansy aún ahí?, la miró de reojo mientras se ponía la camiseta:

-Sabes que te dije que esto se había terminado.

-Y no te estoy pidiendo que lo retomemos, solo que pasemos un buen rato.

-Nott, ¿no se lo tomará a mal?

-Los dos sabemos que no tiene por qué enterarse, ¿qué me dices?

La miró de frente y se percató de que sonreía y lo repasaba con sus ojos negros de arriba abajo, era evidente a qué clase de cita quería asistir esa tarde, sin embargo, no tenía ganas de ella.

-Es una idea a tener en cuenta, quizás te busque.

Ella sonrió aún más y se puso en pie, caminó hasta él y le dijo:

-Seguro que lo harás, sobre todo si la pobretona no está disponible, dime algo Malfoy, ¿tú padre sabe de los encuentros con la chica?, ¿y su familia?

Frunció el ceño, y ella sonrió:

-Vendrás esta tarde, sé que lo harás, y quieres que te diga la razón, vi a Potter esta mañana, venía de acompañar a Snape a una salida a Hosmeade, no tenía buen aspecto, y la pobretona salió a su encuentro como una perra en celo.

Así que hoy no creo que tenga tiempo para ti, lo cual implica una tarde de sexo de verdad, y no los juegos tontos que la niña te ofrece.

Sintió la mano de ella encima de su pecho y como apresaba sus labios, respondió al beso furioso, ¿cómo que ella había ido a su encuentro?, ¿acaso esa no había entendido aún el juego?

Empujó a Pansy contra la pared, y la besó, ella rió contra sus labios y comenzó a provocarlo, la detuvo antes de que desabrochase su pantalón:

-Esta tarde Pansy, ahora tengo que ir a ver a la bruja de McGonagall.

-¿En la sala de siempre?

-Perfecto.

Sin más la dejó allí y salió del cuarto, una vez fuera apretó los puños furioso, esa Weasley necesitaba ver todas las piezas en el tablero.

Al llegar a la puerta de la enfermería, la abrió, se sorprendió al encontrarse a McGonagall, acompañada de Granger, la cual parecía blanca como una pared y a Lupin discutiendo como un poseso.

Las voces eran increíbles y la puerta de la enfermería debía de estar encantada, pues sin duda las mismas se escucharían sino:

-¿QUÉ TE HACE PENSAR QUE PERMITIRÉ ESTA LOCURA?

-NO HAY OTRA SALIDA, TENEMOS QUE HACERLO ASÍ.

-NO PIENSO DEJARLA EN MANOS DE UN MORTIFAGO.

Nunca había visto a Lupin tan furioso, miró hacia atrás, y después en el interior, era la enfermería sin ninguna duda, ¿qué pintaba él en ese escenario?

-Tío Draco.

Luna apareció al lado de Granger, esta también lo miró, y rápidamente bajó la mirada avergonzada, ¿qué demonios estaba pasando ahí?

Tanto McGonagall como Lupin lo miraron:

-Señor Malfoy, entre y cierre la puerta.

Obedeció en el acto, mientras que miraba a su alrededor, no encontró ningún indicio de Potter por el lugar:

-¿Me mandó llamar?

-Sigo diciendo que esto no es lo adecuado.

-¿Conoces un candidato viable mejor?, no creo que deba recordarte que su seguridad es lo primero.

-Yo puedo...

-Tú, levantarías más sospechas y la atención de todo el mundo, ¿con qué razón justificamos que no te separes de ella ni a sol ni a sombra como precisamos que sea?

¿De qué estaban hablando?, ¿Abrían descubierto quién era Luna ya?

-¿Y Nym?

-Ella está a punto de tener a tú hijo, ¿quieres exponerla a ese peligro?

-Pero es que él.

Lupin lo señaló directamente furioso y sin dar crédito.

-¿Yo qué?

Lupin lo miró directamente y sin más caminó hasta él y lo agarró de la túnica con fuerza, se encontró con su cara a muy poca distancia.

-Tú, maldito Mortifago, más te vale que no le pase nada a ella, porque si llega a pasarle, puedo asegurarte que no seré el único en buscarte para matarte.

-¿Qué se cree que hace?, suélteme ahora mismo maldito Licántropo.

Como pudo se soltó del agarre de este, respiraba con cierta agitación y miraba a todas partes perdido, ¿qué demonios pasaba ahí?

-REMUS, No puedes amenazarlo de esa manera, necesitamos su ayuda, no que se niegue.

-Que lo haga, sería preferible.

-Por favor profesor Lupin, profesora McGonagall, no creo que sea necesario todo esto, yo puedo llevar perfectamente esto sola.

-Ya lo ha demostrado muy bien señorita Granger, ahora no vuelva a abrir la boca.

Granger se sentó de nuevo en la cama y calló en el acto, eso le extrañó, ¿por qué McGonagall la trataba tan fríamente?, se suponía que Granger era su alumna favorita, pero la miraba como si desease tenerla fuera de su vista.

-Señor Malfoy, usted solicitó ayuda de la orden en una ocasión para proteger a su sobrina, muy bien ha llegado el momento de devolver el favor prestado.

Miró hacía McGonagall enfadado, así que después de todo lo chantajearían:

-¿Qué se supone que quiere de mí?

Dijo entre dientes, no le agradaba para nada esa situación ante él:

-A partir de hoy y hasta nueva orden, será la sombra de la señorita Granger, deberá protegerla si llegase a sufrir algún enfrentamiento y sobre todo vigilar que no es atacada por supresa, si algo le pasa a la señorita Granger estando bajo su custodia, se le negará la posibilidad de volver a tener cerca a su sobrina.

Se quedó helado en el sitio, ¿él, la niñera de Granger?, ¿qué demonios estaba pasando?

-Se han vuelto locos, ¿por qué tengo que hacer de niñera de esa sangre sucia?

-Tío Draco, me prometiste que nunca más dirías esas palabras.

-Lo siento Luna, y bien, ¿por qué debería proteger a esa?

Dijo de forma despectiva y señalando a Granger, esta lo fulminó con la mirada, era evidente que le hacía la misma gracia que a él todo eso. Vale que se había ofrecido a ayudar a Potter con lo de la Oclumancia, incluso había comenzado a llevarse mejor con Granger, pero de ahí a soportarla a todas horas, eso era otro asunto.

-La situación ha cambiado, y creemos que el señor tenebroso desea poner sus manos sobre la señorita Granger.

-¿Y qué con eso?, no puede pedirme que soporte a Potter y Weasley, está claro que terminaríamos peleando a todas horas.

-No se le pide eso, sin embargo, sí que le eche un ojo y que si escucha o ve algo extraño, no dude en informarnos de momento. Si Potter y Weasley no la acompañan, usted será el encargado de estar con ella en todo momento.

-¿Por qué esto?, solo deben decirle al cara rajada de Potter que no se separe de ella, estará encantado con la noticia.

Todos a una lo miraron sorprendidos por su comentario, fastidiado se cruzó de brazos:

-¿A qué se debe su comentario señor Malfoy?

McGonagall parecía en cierto modo asustada por algo, y entonces comprendió la situación, o creyó entender:

-¿Acaso el señor tenebroso ya se enteró de que Potter está enamorado de ella?, por eso la puso en su principal punto de mira.

-¿De qué estás hablando?

Escuchó que preguntaba Granger:

-Por favor, es evidente, lo extraño es que la comadreja no lo haya visto aún, ¿qué les das a tus amigos Granger?, quizás puedas dármelo a mí también y así averiguaré a que se debe todo.

Granger se puso en pie rápidamente y al llegar hasta su lado le cruzó la cara, golpeaba fuerte la miserable, y encima era la segunda vez que lo hacía, la miró fulminándola con la mirada:

-No pienso aceptar esto, es una locura, yo no...

-Entonces no volverá a ver a su sobrina señor Malfoy, o acepta el encargo o esas serán las consecuencias.

-Eso es...

Apretó los puños con fuerza dispuesto a maldecirlos a todos, cuando Luna le habló:

-¿Qué más te da?, a mí tampoco me agrada mucho, pero así podremos estar juntos, si dices que no, me prohibirán verte más.

-¿Cómo te encuentras?, ¿qué tal la fiebre?

Ella se encogió de hombros:

-Aún está, pero no tan alta como antes, me dieron una nueva poción y parece que ahora al menos me mantengo más despierta y mejor, no del todo, y también sigo algo cansada.

Le sonrió de medio lado y asintió a sus palabras:

-¿Lo sabe Potter?

Todos los presentes lo miraron con curiosidad, mientras que Luna le sonrió de medio lado, se levantó y corrió a su lado:

-No se lo han dicho aún, no me han dejado ir a verlo, dicen que hasta que no hablase contigo nada, además, creo que esta noche no durmió bien, o eso me ha dicho el profesor Lupin.

Miró a estos algo serio y declaró:

-¿Ahora se le llama no dormir bien?, tengo entendido que ya regresaron, ¿cómo les fue?

No es que sintiera real interés en ello, pero temía la reacción de Luna al respecto, Granger, lo miró sin comprender:

-¿Regresar de donde?, yo creía que estaban castigados.

-¿No lo sabes Granger?, eso sí que es una sorpresa, ¿cómo es que ninguno te dijo el castigo que la profesora Lestrange les puso?

-¿La profesora Lestrange?, ¿qué pinta esa en esto?, creí que usted o el director Snape los castigarían, ella...

-Es la nueva encargada de las medidas disciplinarias, cualquiera que deba ser castigado, ha de pasar por sus manos, nadie en todo el colegio tiene poder para pararla.

La voz de Lupin sonaba furiosa, y McGonagall la miraba con mirada seria, Granger sin embargo, miraba a McGonagall con pánico, se percató de que se llevaba una mano hacía el vientre y seguidamente se ponía blanca:

-Lo siento, yo...

Granger rápidamente echó a correr, la vio entrar en el baño y perderse de vista.

-¿Qué va a ser Malfoy?

-Lo hará, mi tío cumplirá, y verá profesor Lupin como no lo lamentara, tendrá que pedirle perdón después.

Luna, aunque apreciaba a Lupin, lo miraba con cierto enfado y tras decir esas palabras, agarró su mano y se la apretó con fuerza, ¿por qué demonios había dicho eso?, él no quería ser la niñera de Granger, más importante, no deseaba saber nada de todo eso. Si en verdad el señor tenebroso sabía lo que Potter sentía por Granger, era evidente que le estaban poniendo en el punto de mira del que había intentado salir.

Granger salió del baño en el mismo momento en que la puerta de la enfermería se abría, por esta aparecieron unas cuantas personas, Longbottom, venía cargando con Weasley, detrás de ellos, una de los que había llegado del pasado entró levitando por la puerta, otra chica que había visto por ahí en alguna ocasión, venía guiando a la chica con su varita.

Y justo detrás de ellas, venían la pobretona intentando ayudar a Potter.

El estado de todos ellos era lamentable, Luna, se soltó de su agarre y al ver a Potter corrió hasta ellos:

-¿Qué os ha pasado?

Escuchó que preguntaba Granger asustada, pudo ver como Longbottom dejaba a Weasley caer en una de las camas, y como se dejaba caer él mismo en una silla, lo vio llevarse una mano hacía el hombro y apretarlo con fuerza.

-Un pequeño paseo por Hosmeade, nada de importancia. -Escuchó que decía Longbottom sin más: -Como duele, maldita sea.

-Popy, te necesitamos aquí.

Escuchó que decía la profesora McGonagall algo alterada:

-Algo de ayuda por aquí no vendría nada mal.

Dijo la pobretona, intentando sostener a Potter, este negó y la apartó de él:

-No necesito ayuda de ninguna clase, ¿por qué me trajiste aquí?, te dije que no quería venir a la enfermería.

-Harry, Madame Pomfrey necesita examinarte, esa herida en tu costado no tiene buena pinta.

-No es nada, si lo fuera no podría haber vuelto caminando, yo me largo de aquí.

-Harry, deja que te eche un vistazo, puede que tengas razón y no sea nada, pero es mejor prevenir.

El profesor Lupin se acercó a él, más cuando estaba a punto de tocar a Potter este se apartó de él:

-He dicho que no necesito que nadie me ayude, puedo perfectamente solo.

-¿Qué te pasa?

-Está enfadado, ¿quieres dejarlo ya?, eres un cabezota, pero así solo conseguirás que te duela más.

Todos miraron a Luna sorprendidos por su forma de hablar, sin hacer caso de la mirada enfadada que le lanzó Potter, se acercó a él y le cogió de la mano:

-¿Qué haces tú levantada?, suéltame Luna, he dicho que no es nada, estoy bien, así que...

Sin mediar palabra, Luna se giró, y golpeó a Potter en el costado, este aguantó el dolor estoicamente, más no pudo dejar de formar una mirada de puro dolor:

-Ya veo lo bien que estás.

Todos a una parecieron tensarse, era evidente que temían el temperamento de Potter, este tan solo miró a Luna y tras suspirar declaró:

-Está bien, lo haremos a tú manera, ¿vale?

Luna sonrió y tiró de él, este se sentó en una de las camas, mientras que se agarraba con fuerza el costado, miró hacía el mismo y se percató de que la túnica estaba rasgada, al igual que el chaleco y la camisa blanca, y que el lugar que él se sostenía, estaba cubierto de sangre, al igual que la mano que había estado apretando el lugar.

Frunció el ceño, porque además de la sangre, pudo percibir que parte de la zona estaba ennegrecida, ¿qué maldición le habían lanzado?

Madame Pomfrey atendió a todos con prisa a la par que despotricaba contra el director y Lestrange, el diagnostico de todos era dentro de la medida, favorable.

-¿Cómo os dejaron así?

-Solo querían jugar, parecía el juego del escondite, nos dijeron que debíamos recorrer todo el pueblo y regresar, por el camino nos atacaban.

Lestrange nos dijo que sería una cacería.

-Sin embargo no parecías tener nada serio.

-Eso es porque según ella, solo quería probarnos, quería saber nuestras facultades, conseguimos dejar a todos inconscientes.

Lupin escuchaba a Longbottom, mientras que McGonagall atendía a Weasley con ayuda de la pobretona, no pudo dejar de percatarse que Granger se mantenía lejos de Weasley y de Potter.

Sin embargo, su mirada no abandonaba a uno u otro, él, se había apartado y apoyado contra la pared a la espera de que pudiera marcharse de allí, por lo que no se perdía detalle de nada.

-Dos costillas rotas y un corte algo serio en la mejilla, sin embargo por lo demás está bastante bien.

Madame Pomfrey se encontraba atendiendo a la otra chica:

-¿De verdad?, ¿está bien entonces?

Escuchó que preguntaba Longbottom desde su lugar en la enfermería.

-Sí señor Longbottom, ahora deje que hagamos nuestro trabajo, ya cumplí con lo que me pidió y la atendí a ella primero.

Longbottom se acercó a Madame Pomfrey y esta lo obligó a quitarse la túnica y la camisa para poder examinar su herida mejor. Mientras la mujer se ocupaba de esta, tanto la pobretona como la profesora McGonagall acabaron con Weasley, y ambas se dispusieron a acercarse a Potter, quien se encontraba con Luna y la otra chica, ambas al lado de él.

Y ambas parecían disputarse la atención de este, era evidente que Luna ganaba, y eso fastidiaba bastante a la chica, que fulminaba a esta con la mirada.

De lo que no se estaba dando cuenta, es que ella misma estaba siendo fulminada con la mirada.

-Es su turno señor Potter, quítese la túnica que pueda ver la herida.

-Preferiría que quien me tratase fuese madame Pomfrey.

Su voz sonó seria y ni siquiera se dignó a mirar a McGonagall, esta lo miró molesta:

-No estoy para juegos señor Potter, deje que lo atienda.

La pobretona se acercó a Potter y él, se apretó con fuerza el antebrazo, ¿es que no podía quedarse lejos de él?

-He dicho que quiero que me atienda Madame Pomfrey, o ella o nadie.

-Harry, no crees que estás siendo demasiado...-Potter fijó su mirada en Granger y esta calló en el acto, sin embargo de un momento a otro frunció el ceño y caminó hasta él: -¿Qué maldición te lanzaron?

Potter apartó la mirada de ella y no le respondió, McGonagall dio un paso para acercarse a él, sin embargo este se puso en pie y esta declaró:

-Muy bien, será Popy entonces, maldito cabezota.

-Aquí hay demasiada gente Minerva, necesito que se vayan todos los que se encuentren bien, no puedo trabajar tranquila sino.

-Está bien, ¿me sigues necesitando?

-No, todo estará bien.

McGonagall asintió y recogiendo su túnica declaró:

-Pues andando todos, señorita Vane, venga conmigo, preciso que me cuente lo que sucedió con exactitud, Remus, imagino que querrás escucharlo también, señor Malfoy recuerde lo que se le dijo, Señoritas Granger, Evans y Weasley, ya pueden marcharse.

Todos acataron las órdenes de McGonagall, sin rechistar, pese a que la pobretona aún intentó quedarse cerca de Potter.

Luna se acercó a este y tras darle un beso en la mejilla, se despidió de él y salió por la puerta de la enfermería, se percató de que Potter se quedaba al pendiente de los movimientos de Luna y que seguidamente suspiraba, lo vio deshacerse de la túnica, y el resto de prendas, y cuando Pomfrey le ordeno apartar la mano de la herida este tan solo declaró:

-No puede decir nada de esto a nadie.

-¿De qué está hablando señor Potter?

-Si me entero de que alguien más lo sabe, le juro que haré lo imposible por que la echen de Hogwarts.

Sin esperar la respuesta de Madame Pomfrey, él, prefirió salir de allí, no deseaba meterse en nada más de en lo que estaba metido, sin habérselo buscado.

"OPV"

Toda ella hervía de furia, ¿cómo se había atrevido a humillarla de esa manera?, ¿cómo había sido capaz de citarla en el aula de siempre y estar acompañado?

¿Quién se creía que era para jugar con ella de esa manera?

¿Y ella?, esa sonrisa de superioridad y lasciva que bailaba en sus labios, apretó con fuerza los puños, ¿qué se creía esa serpiente?

Ninguno era consciente de lo enfadada que se encontraba, pero podían apostar a que lo sabrían, de eso no cabía duda. Su primera reacción al verlos juntos, había sido de sorpresa, pero cuando él la había despachado, diciéndole que tenía un encuentro mucho más apetecible, había salido de allí furiosa.

Sin embargo, ella era una Weasley, y no cualquier Weasley, no pensaba dejarse pisotear, y mucho menos manipular, si eso era lo que él quería, muy bien, así sería el juego:

-¿A dónde vamos Ginny?

-A jugar un poco.

-¿Y qué pasa con Potter?

Suspiró cansada, estaba harta de esa pregunta, sin embargo era normal que él la formulara, después de todo, la última vez que Harry la había besado, había sido en presencia de él.

Aun desconocía el motivo que lo había llevado a hacer tal cosa, pero le preguntaría, necesitaba ser consciente de porqué Harry, había hecho aquello, aunque algo le decía que la respuesta no le gustaría en lo más mínimo.

Llegaron al pasillo que daba a la clase en la que ella y Malfoy solían encontrarse, en la que sin duda aún estaría revolcándose con esa maldita de Pansy.

-Entre Harry y yo, ya no hay nada, y lo más seguro es que no lo haya nunca más.

-¿Y estás bien con eso?

Lo miró por unos momentos, ¿estaba bien con eso?, era la primera vez que se lo preguntaban, de hecho, ni ella misma se lo había preguntado antes, ¿cuándo había dejado de importarle que Harry no le hiciera caso?

Sintió un escalofrío recorrerla, ¿cuándo había empezado a importarle lo que el Slytherin hiciera y con quién?, asustada de sus preguntas, y para nada deseosa de encontrar una respuesta a las mismas, asintió a su pregunta:

-Pues si tú estás bien con ello, no seré yo quien me queje.

Sonrió tras sus palabras y la atrajo hacía él, en cuanto sus labios hicieron contacto, sintió un cosquilleo recorrerla por todo el cuerpo, no era nada en comparación con los besos de Harry, y por mucho que le fastidiara admitirlo, ni mucho menos rozaban a lo que Malfoy conseguía que sintiera.

Sin embargo, no iba a apartarlo, por mucho que todo su cuerpo pareciera rechazarlo, por más que deseara abrir esa maldita puerta y sacar a Pansy de allí.

Cerró los ojos enfadada y profundizó el beso, ¿por qué no podía simplemente hacer como él y buscar un reemplazo de forma tan sencilla?

Justin, respondió sin vacilar a su provocación, y acabó apoyada en la pared, en cuanto sintió que comenzaba a acariciar su cuello lo supo.

No podía dejarlo continuar, no podía, ella no era así, sintió que unas lágrimas caían de sus ojos, y él, pareció notarlo también, pues se separó de ella y la miró, con cierto cuidado y algo de ternura, llevó uno de sus dedos hasta el lugar por el que caía una de sus lágrimas y se la retiró:

-No estás tan bien con ello, ¿verdad?

Lo miró directamente a los ojos, y se sintió estúpida, él pensaba que era por Harry, que ella estaba intentando huir de lo que sentía por él, y ojala fuera el caso, estaba por decirle que sí, pues no creía poder contarle a nadie la verdad, cuando una de las puertas se abrió, por esta salió primero Pansy, con la camisa medio abierta y furiosa.

No tardó en verlos a ellos, muy juntos, y a Justin aún con su mano en su mejilla, la vio entrecerrar los ojos y mirarla furiosa:

-Espero que te aproveche Malfoy.

Sin más se marchó de allí, sin embargo ni ella ni Justin la vieron marcharse, pues Malfoy se encontraba en la puerta mirándolos a ambos.

El miedo la recorrió cuando sus fríos ojos hicieron contacto con los de ella, Justin, pareció sentir su temor, pues enseguida la abrazó contra él:

-Vámonos de aquí Ginny.

Lo escuchó decir, sintió como la cogía de la mano y tiraba de ella, sin embargo no era capaz de dar ni un solo paso, Malfoy la tenía clavada en el lugar. Justin se giró para mirarla en el preciso instante en que Malfoy caminó hasta ella.

De forma brusca, cogió su rostro y la besó con furia, Justin apretó su agarre en su mano, más supo que acababa de entender todo, el beso tal y como empezó fue cortado, incluso el mismo que le había dado inicio fue quien lo concluyó:

-Disfruta de la putita Flecher, no te servirá para más que follar una o dos veces, después de todo, en cuanto puede busca a un reemplazo. Por cierto, vigila que no se te escape, porque a la menor de cambio, corre a buscar a Potter.

Sin más la dejó allí plantada, con Justin aún sosteniendo su mano, en cuanto se perdió de vista, algo en ella cayó en un pozo, uno que no parecía tener fondo:

-Así que, después de todo, es con respecto a Malfoy a lo que no estás bien.

No lo miró, no deseaba ver la mirada que él pudiera lanzarle, no quería ver la decepción que vería en el resto del mundo cuando se supiera.

-¿No crees que te has manejado algo mal en todo esto?

Él parecía decidido a humillarla, así que enfadada se giró a mirarlo, más lo que encontró, no fue una mirada de reproche, y mucho menos de sanción, lo que Justin mostraba era una mirada de cierta compasión:

-¿Lo sabe alguien más?

-¿Saber qué?

-Que te has enamorado del peor enemigo de Harry, del hijo, del enemigo número uno de tu padre, de un mortifago.

Sin poder evitarlo rompió a reír:

-¿De qué estás hablando?, yo no me he enamorado de Malfoy, ¿cómo podría?, ¿no acabas de ver cómo me ha tratado y lo que ha dicho de mí?, ¿CÓMO PODRÍA QUERER A ALGUIEN ASÍ?

Justin no apartó su mirada de ella, y eso la enfadó aún más, intentó soltarse de su agarre, pero él lo consintió:

-No puedo dejarte sola ahora, no estás en condiciones.

-Yo estoy bien, así que ya puedes marcharte y dejarme sola.

-Quizás es lo que quieres hacerte creer a ti misma, pero Ginny, tus ojos no es eso lo que muestran, ni las lágrimas que no han dejado de bañar tú rostro desde el preciso instante en que Malfoy te ha despreciado de ese modo.

Si no te importase lo que este dijese, ¿por qué de tu reacción?, ¿no entiendes que si te duele es porque te importa?

Negó, no, lo que ella tenía con Malfoy era un juego, un maldito juego y nada más, no podía ser otra cosa, no podía, pues si lo era, significaría su separación de su familia, sería algo parecido a lo que la madre de Nymphadora había sufrido, incluso a lo que sus padres habían sufrido, por ser amantes de los muggels.

¿Quién iba a quererla si aceptaba el hecho de que se había enamorado de Malfoy?

Negó de nuevo, no, no, y no, sus hermanos iban a odiarla:

-Todo el mundo va a repudiarme.

Se dejó caer de rodillas al suelo, y sintió como Justin la abrazaba, ¿qué iba a hacer ahora?

A su mente solo llegó un dicho que odió al instante, "quien juega con fuego, acaba quemándose".

Ella no se había quemado, si no que había ardido en las mismas.

"OPV"

Miró el cartel sin verlo en realidad, según le habían dicho, era el anuncio del siguiente partido de Quidditch, la verdad es que no le importaba demasiado, pocas cosas, le importaban ya.

Esperaba que el miserable de Colagusano hubiese servido, por una maldita vez en su vida, para algo útil, y que hubiese dado el recado que le había pedido entregar.

Pasó de largo sin darle importancia al anuncio y se dirigió la salida de la sala, era hora de cenar, agradecía el no haberse topado con nadie esa tarde, lo cierto es que no deseaba en lo más mínimo ver a nadie.

Elkins, quien ahora sabía era Lilian Evans, había intentado hablar con él, sin embargo la había ignorado por completo y se había largado de su lado, no quería saber nada de ellos, de ninguno, ni de los del pasado, ni de los de su tiempo, para él, ya nada importaba.

Por otra parte debía hablar con Luna, necesitaba hablar con ella, decirle la verdad, deseaba que ella supiera quién era él, al darse cuenta de lo que le había dolido que le ocultaran todo, él mismo había pensado en Luna.

¿Sabría ella quien era él ya?, él mismo había mantenido oculto su parentesco con ella por miedo a su reacción.

Al llegar al gran comedor se sentó a la mesa, pudo distinguir a Neville y también a Arian, o mejor dicho Alice, enfadado apartó la mirada de ellos, ¿cómo había sido capaz de reprocharle sobre las cartas y callarse algo así?, había deseado golpear a este con todas sus fuerzas, pero se había contenido, no pensaba dejar ver a nadie que sabía la verdad con respecto a ellos.

Si no querían que lo supiera, muy bien, él, no lo sabría. El plato apareció ante él y con desgana lo miró. No tenía hambre, sin embargo debía comer, las pociones que Madame Pomfrey le había facilitado, debían tomarse después de cada comida, y no podía dejar de tomarlas.

Removió con desgana el contenido del plato y pinchó un trozo de lechuga del mismo, iba a llevárselo a la boca cuando se percató de que dos personas se sentaban ante él.

Levantó un poco la vista, y se topó con dos corbatas de Ravenclaw ante él, al mirar a las dos personas soltó el tenedor enfadado. No obstante lo disimulo muy bien:

-Disfrutando de la comida imagino.

-Hasta hace un momento. –retiró el plato y se dispuso a marcharse, no tenía nada que hablar con ellos dos, pero él, no parecía dispuesto a dejarlo ir tan fácilmente, sintió que lo agarraba de la túnica, y miró la mano de este con odio.

¿Cómo se atrevía a tocarlo después de decir lo que había dicho de él?

Fijó sus ojos en los azules de él y vio que portaba una sonrisa, no parecía haberse percatado de la mirada de enfado que recorrió sus facciones:

-¿Viste a quien te enfrentas en el partido de la semana que viene?

Lo miró sin comprender.

-Al fin tendremos un enfrentamiento entre nuestros equipos, ¿no te parece genial?, en esa ocasión jugaré de buscador, deseo que ese partido sea memorable.

Un escalofrío lo recorrió, así que su próximo partido era contra Ravenclaw, y él jugaría, muy bien, pensaba disfrutar ese partido, sí que lo haría.

Se soltó de su agarre y sin decirle una sola palabra se marchó de allí, en ese partido, James Potter, afianzaría su deseo de no haberlo conocido.

Si al final me ingresaran, me dedicaré a escribir los capítulos y si me es posible le pediré prestada a mí hermana la tablet de nuevo para subirlos ;)