Después de despedir al nuevo matrimonio Albert y Zara caminaron juntos conversando sobre todo lo acontecido en los últimos meses.
- Es increíble que en tan poco tiempo haya pasado tanto- dijo Zara sorprendida
- si, parece que fue ayer cuando recibí la carta de Terry diciéndome que quería reconquistar a Candy y mira, ahora ya están casados
- solo espero que sean muy felices- dijo Zara- ambos se lo merecen
- todos merecemos ser felices- se detuvieron frente a una tienda de mascotas- ¿quieres entrar?
- Claro- le sonrió y entraron a ver a los animales. No había mucha gente, solo algunas que compraban algunas cosas para sus mascotas y algunos niños que estaban encantados con los perros y los peces- me gustaría comprarle uno a Molly
- ¿un pez?
- Sí, mira aquel- dijo señalando un pez beta
- Es lindo y viven mucho tiempo- Zara compró el pez, una pecera y el alimento adecuado. Salieron de la tienda y siguieron paseando por las calles de Chicago. Llegaron a una de las avenidas principales donde la gente pasaba como loca, a pesar de ser domingo parecía que muchos llevaban prisa. Un muchacho que iba corriendo pasó junto a ellos y empujo a Zara por accidente.
- ¡el pez!- gritó ella al momento que se tambaleaba
- ¡te tengo!- dijo Albert deteniendo la caída, tanto de ella como del pez. Quedaron muy cerca. Él tenía una mano en la cintura de Zara, ella se sujetó de él como pudo. Sus rostros estaban tan cerca que podían percibir la respiración agitada del otro. Estaban parados a media calle donde la gente seguía pasando pero parecía que todo lo que estaba a su alrededor se había esfumado. Albert le dedicó una sonrisa y ella paso su mano por su rostro también sonriendo.
- ¡no estorben!- escucharon la voz de un señor que iba caminado
- Disculpe- dijo Albert recobrando la compostura. Se enderezaron se volvieron a mirar y comenzaron a reír.
Terminado el desayuno Annie y Archie decidieron caminar un poco por el jardín de su casa.
- ¿te sientes bien?- preguntó Archie preocupado al ver el rostro pálido de su esposa
-
Creo que llegó la hora- dijo colocando una mano en su vientre y con su rostro lleno de miedo- Archie el bebé ya viene- Archie también se puso nervioso, sus manos comenzaron a temblar y las palaras a salir atropelladamente de su boca
- Calma… respira…y… y… vamos al hospital- dijo llevándola al interior de la casa para preparar todo. Llamó a una de las mucamas para que preparara la maleta con todo lo necesario. Pidió que tuvieran listo el auto y minutos después salieron rumbo al hospital, donde su médico después de recibir la histérica llamada de Archie ya estaba preparando todo para la llegada del bebé. Llegaron al hospital y un par de enfermeras se encargaron de llevar a Annie al lugar indicado por el médico. Archie iba detrás de ellas esperando poder hacer algo más. Las enfermeras al verlo tan desesperado y nerviosos le permitieron entrar con su esposa. Las contracciones eran cada vez más frecuentes y Annie sentía que ya no podría soportar por más tiempo. Hasta que entró el doctor que la iba a atender y el parto comenzó…
No supieron si fueron horas o minutos en los que Annie estuvo en medio de dolores indescriptibles pero todo eso terminó y se escuchó el llanto de un bebé.
- Es una niña- dijo el médico- una niña muy saludable- les dijo haciendo el chequeo correspondiente. La limpiaron y la entregaron a su madre que con lágrimas en los ojos la recibió con los brazos abiertos.
- Es hermosa- dijo Archie también con algunas lágrimas brotando de sus ojos. Annie no dijo nada, solo asintió dándole la razón y besó la pequeña frente de su hija
- Bienvenida Claire- dijo ella dándole otro beso.
Albert estaba ajeno a todo lo que pasaba con sus sobrinos. Había pasado una mañana inolvidable al lado de Zara. Después del pequeño incidente fueron al restaurante donde encontraron a Molly ayudando a los padres de Zara.
- Te tengo una sorpresa- le dijo Zara
- ¿qué es?- preguntó emocionada. Zara le mostró el regalo a la niña y esta lo tomó con cuidado- ¡Wow! ¡gracias!
- Debes cuidarlo mucho- le dijo Albert
- Sí, pero necesitará una pecera
- Aquí esta una. Después le compraremos otra- dijo Zara dándole todo lo necesario para su cuidado. Molly fue a ver a su nueva mamá para que la ayudara a pasar al pez a le pecera y darle de comer
- Creo que le gustó- dijo Albert viendo con ternura como se comportaba la niña
- Si creo que sí. –
- ¡Albert que bueno que te encuentro!
- ¡George qué pasa!- preguntó asombrado al ver como entraba George al lugar- ¿cómo me encontraste?
- Supuse que estarías aquí. Me llamó el señor Archie, están en el hospital
- ¿qué pasó?
- Ha nacido su bebé
- ¿en verdad? ¿Cuándo? ¿a qué hora?
- Hoy, hace poco más de una hora- le respondió
- Vamos a verlos- dijo emocionado- ¿me acompañas?- le preguntó a Zara
- Con gusto- los tres salieron del restaurante y se dirigieron al hospital- ¿cómo están?- preguntó a Archie en cuanto lo vio
- Bien, las dos están bien
- ¿las dos? ¿fue niña?
- Si, una hermosa niña- dijo orgulloso- ¿quieren pasar a verlas?
- ¡claro!- los cuatro entraron a la habitación y encontraron a Annie con la pequeña en brazos.
- Hola Annie
- ¡Hola!- saludó con una gran sonrisa
- ¿cómo te sientes?
- Un poco cansada, pero inmensamente feliz. Acérquense- les dijo a todos para que conocieran a la nueva integrante de la familia. Albert se acercó primero- cárgala- dijo Annie
- No sé cómo-
- Es muy fácil. Solo pon tus brazos así- le dijo mostrándole cómo debería hacerlo- cuidado con la cabeza- dijo mientras colocaba a su hija en los brazos del rubio
- Es encantadora- dijo Albert al observar a la pequeña. - ¿ya tienen un nombre?
- Sí, se llamará Claire- dijo su padre
- Bienvenida a la familia Claire- dijo Albert con una sonrisa- serás una niña muy querida y consentida por todos
- De eso no hay duda- dijeron todos a coro para después comenzar a reír.
El viaje a Australia fue muy tranquilo, el clima era favorable y le gente al servicio del matrimonio muy amable. Tenían uno de los mejores camarotes donde no serían molestados.
- Todo es maravilloso- expresó Candy recostándose sobre la cama
- ¿estás contenta?- le preguntó Terry acostándose a su lado
- Contenta es poco- le respondió depositando un beso
- A las ocho se servirá la cena- dijo Terry- ¿quieres hacer algo divertido?
- ¿cómo qué?- Terry se acercó hasta su oído y comenzó a decirle cosas
- Ja, ja está bien. ¿a qué hora dices?
- A las ocho
- Está bien, a las ocho- le dijo con una sonrisa de complicidad.-
El resto de la tarde la pasaron en la cubierta del barco sintiendo como el viento rozaba su piel. Veían el pasar de las personas, el choque de las olas contra el barco y los cambios de tono en el mar hasta que todo a su alrededor obscureció dando paso a la fresca noche.
- Buenas noches señorita- escuchó la voz de un caballero
- Buenas noches- respondió ella indiferente
- ¿me permite acompañarla esta noche?
- No lo creo señor, vengo acompañada
- ¿en verdad? No veo a nadie
- Vengo con mi esposo y mis hijos
- ¿hijos?
- Así es, dos pequeños de cinco y tres años- respondió con una sonrisa
- ¿tan joven y ya tiene una gran familia?
- Así es, todo pasó tan rápido y cuando nos dimos cuenta ya éramos cuatro integrantes en la familia- ella estalló en risas y el caballero la secundó
- ¡dos hijos Candy! Ese fue un buen chiste
- Tú querían inventar algo, yo solo te seguí el juego- le dijo
- Ay pecosa, qué voy a hacer contigo- dijo sentándose a su lado- dime algo, si alguien se te hubiera acercado así antes de nuestra boda qué habrías hecho
- Depende
- ¿de qué?
- De la persona que se me hubiera acercado. Si era alguien que me interesara tal vez si le hubiera permitido que se sentara a mi lado- dijo seria bebiendo de su copa.
- Ya veo- dijo Terry serio comenzando a leer el menú en silencio. Candy lo miró y comenzó a reír con más fuerza- ¿de qué te ríes?
- De ti. Crees que en verdad habría aceptado al primero que se me presentara. Ja, ja
- ¿ósea que no?
- ¡claro que no Terry!
- Perdóname Candy- dijo tomando sus manos- sé que no es una excusa y que los celos son lo peor que puede haber en una relación, pero al pensar que alguna vez pudiste estar con otro…
- Tienes razón, los celos son lo peor y por eso te pido que siempre confíes en mí, como yo lo hago
- Te amo Candy
- Y yo a ti- dijo depositando un beso en su mejilla- me muero de hambre, ¿ordenamos ya?
- Si amor- dijo él con una sonrisa.
Los días fueron transcurriendo tranquilos, tanto a bordo como en Chicago donde la pequeña Claire ya estaba instalada en su casa, tenía ya una habitación propia pero mientras era muy pequeña se quedaría en la habitación con sus padres.
- Se ve hermosa – dijo Annie al verla dormir
- Parece un ángel- opinó su esposo- Albert llega en una hora, ¿te parece si le decimos hoy?
- Me parece perfecto, cuanto antes mejor, y así comenzaremos a arreglar todo para el bautizo
- Como tú digas- dijo Archie besándola.-
- Ya quiero tener noticias de Candy para decirle
- Espero que eso suceda pronto. Tal vez pronto escriba diciéndonos como la está pasando.
El viaje llegó a su fin, y el barco en el que viajaban Andy y Terry llegó finalmente a su destino dejando a la pareja maravillada por la tierra Australiana. Bajaron del barco y esperaron a que un auto los recogiera. No tardaron mucho en encontrar a la persona encargada de recogerlos en el puerto. Abordaron un carruaje y este los dejó frente a una casa hermosa, de tejado rojo y paredes claras, de tres pisos, rodeada de paisajes verdes, verdaderamente hermosa.
- Bienvenida amor- dijo Terry al ayudarla a bajar
- ¡Terry es hermoso!- dijo la chica emocionada
- Ya sé que soy hermoso, pero qué te parece el lugar- bromeó él
- Hablaba de todo esto- dijo señalando la casa y los jardines-
- Entremos- dijo tomando su mano. Corriendo entraron en la mansión donde la servidumbre ya los esperaba para darles la bienvenida.
- Señor Grandchester es un placer tenerlo aquí- dijo un hombre mayor que seguramente era el mayordomo- mi nombre es Franz y soy el mayordomo de la casa- se presentó haciendo una reverencia
- Un placer, ella es mi esposa-
- Candy- dijo ella sonriendo
- Señora es un placer, permítanme presentarles a todo el personal- hizo otra reverencia y fue señalando a cada uno de los ahí presentes- ¿les apetece algo para almorzar?-
- Sí, pero primero llévenos a nuestra habitación-
- Por aquí señores- subieron las escaleras y llegaron a la habitación, grande, llena de luz y tranquila, muy tranquila. Franz salió y dejó solo al joven matrimonio
- Esto es maravilloso Terry, es como un sueño- caminó hasta él y lo abrazó
- No es un sueño pecosa, es real- correspondió a su abrazo y la besó- ¿quieres comer?-
- Si, vamos- tomados de la mano salieron de la habitación y ordenaron algo de comer- Terry, ¿esta casa es tuya?-
- No, es de mi padre-
- No sabía que tenía propiedades aquí-
- Hay muchas cosas que ni yo mismo se de él, hace poco me enteré que le gusta tocar el piano, la poesía y que quería ser marinero cuando era joven-
- ¿en serio?, ¡vaya! – Candy se sorprendió mucho y siguieron conversando sobre mil y una cosas.
Aquel primer día solo se dedicaron a conocer la casa, era demasiado grande para ser solo una casa de campo, pero así era la realeza. Por fuera recorrieron los jardines y las caballerizas. Por dentro conocieron las habitaciones, la biblioteca, el salón de baile, el cuarto de té, la sala para recibir a los invitados e incluso el ático y el sótano de la enorme casa.
Al siguiente día a las doce decidieron hacer un día de campo alejados de la casa de campo. Tomaron todo lo necesario y salieron de la casa, hasta que llegaron a una pradera que aun pertenecía a la mansión, se sentaron bajo la sombra de un enorme árbol. Disfrutaron de comida deliciosa y un muy buen vino…
- ¡ouch!- se quejó Terry sobando su cabeza
- ¿Qué ocurre?
- Me cayó algo en la cabeza- Candy se acercó a él y le dio un beso
- ¿mejor?
- Mucho mejor- dijo atrayéndola hacia él para que quedaran recostados sobre la hierba fresa. Terry colocó algunos rizos rebeldes detrás de la oreja de Candy para admirar su rostro- eres hermosa- dijo acariciando su rostro a lo que su esposa se sonrojó
- ¡ey! ¿qué fue eso?- se quejó Candy esta vez- algo me golpeó la cabeza también- se separaron y se pusieron a inspeccionar el árbol
- Creo que ya sé qué pasa- dijo Terry llamando a Candy para que se acercara- mira allá- señaló una de las fuertes ramas
- ¡un koala!- dijo sorprendida mirando al peludo animal que parecía un oso de peluche. El koala los miró desde lo alto del árbol y les dio la espalda
- Creo que no le gustó que viniéramos aquí- dijo Terry pateando una roca
- No, mira- dijo Candy al ver que el animal comenzaba a descender- creo que no le caímos tan mal- cuando estuvo lo suficientemente cerca se atrevió a acariciar su suave pelaje. Terry la miró con ternura y buscó una hoja de eucalipto que ofreció al animal. Este la olió y después de revisarla comenzó a masticarla- es muy lindo
- Querrás decir linda- dijo Terry percatándose de que era una hembra. Terminó con la hoja de eucalipto y comenzó a subir nuevamente- una linda glotona, come y se va a dormir al menos por veinte horas
- ¡veinte horas!
- Sí, según sé eso duermen
- Ves, y decían que yo duermo mucho-
- Ja, ja ¿oye no serás pariente de los koalas?
- ¡Terry!- gritó indignada
- Ja, ja no te enojes, recuerda que si arrugas así la nariz se te notan más
- Me las vas a pagar- dijo comenzando a correr tras él como un par de niños. Terry corrió alrededor del árbol en medio de sonoras carcajadas hasta que se recargó en el tronco y esperó que Candy se acercara lo suficiente para tomarla por la cintura y envolverla en un abrazo para después besarla y lograr que olvidara el supuesto enojo…
ESPERO LES HAYA GUSTADO EL CAPITULO... EN EL PRÓXIMO LLEGAN BUENAS NOTICIAS DESDE AMÉRICA HASTA AUSTRALIA
GRACIAS A:
Amparo de Grandchester, hola en vdd que me encanta leer tus comentarios, y me emociona saber saber que te gustan, espero que sigamos asi hasta que termine los fics un saludo enorme, espero estes muy bien :)
raqhu, hola me da gusto que hayas continuado con la lectura de este fic, me alegra que te gustara el rumbo de la historia. un saludo y hasta pronto
olgaliz, hola que bueno que te gustara el cap espero este tambien
Oligranchester hola! tranquila que Emily ya no podra hacer nada en contra de nuestra pareja... en el proximo capitulo veremos que va a pasar con ella y tambien entre Albert y Zara un saludo
GRACIAS POR LEER
