-¿Tikki?- Formular el nombre de su amiga hizo que le doliera la garganta.
Tenía la sensación de haber despertado de un raro sueño donde un gatito negro tomaba el lugar de su kwami y se enteraba de algunos de quien sabe cuántos secretos sobre sus prodigios. Un pitido conocido se dejó oír, giró un poco el rostro para encontrarse a un chico rubio en un traje moteado ¿acaso no era un sueño?
-¡Bien! Has despertado en buen momento querida. Después de todo seria aburrido ganarles sin que se enterarán de ello.
La mirada femenina se posó en el hombre frente a ella, reconociéndolo como la persona contra la que había luchado todo este tiempo para mantener París a salvo.
-¿Qué estas haciendo?
La azabache centro su vista a los cables verdes que brillaban de un modo extraño, los cuales estaban conectados a unos envases de cristal con alguna sustancia roja y otra negra. Estos cables estaban atados a sus manos, debilitándola.
-¿Qué no es obvio? Preparándome para tener el poder absoluto.
-¿París merece pasar todo este sufrimiento solo para que tu tengas poder? -El cuerpo de Marinette temblaba por la ira, ¿cómo era posible que alguien provocara tanto daño y hablara de un modo tan tranquilo? Tuvo que usar toda su fuerza para dirigir su rostro contra el villano.
-Oh dulce niña, lo que quiero no es el poder, sino lo que puedo obtener de el -Hawk Moth revisaba el interior de un relicario dorado que había sacado de su bolsillo, viéndolo como si fuera lo mas importante para él, con un deje de melancolía -La vida me ha quitado mucho, pero estoy decidido a recuperarlo. No importa lo que tenga que hacer para lograrlo.
-¡¿Eso incluye a los que cayeron en tu poder por promesas vacías?! -El chico rubio gritó furioso.
El de traje lila movió la cabeza negativamente.
-Yo no he fallado a mi palabra -Decía al momento que extendía su brazo a su derecha -Ahora están descansando. Soñando que sus mas queridos y profundos sueños se vuelven realidad. Las personas que amaron siguen con ellas, no hay penas, dolor ni amarguras. Todo es perfecto y pronto, esta realidad sera perfecta para mi.
La azabache clavó sus ojos en los cuerpos inertes de los akumatizados, parecían dormidos unos sobre otros con rostros plácidos, como si estuvieran en medio de un bello sueño. Aquella visión chocaba con los llantos que se encontraban lejanos, sin embargo la chica tenía un oído muy agudo con su transformación y escucharlos le revolvían el estomago.
-¿Qué vas a hacer con nosotros?- cuestiono el rubio a su lado de un modo seco.
-¿Preocupado por tu bienestar?- El mayor empezó a reír -No te preocupes por eso, no dañare sus débiles cuerpos -Un nuevo pitido, esta vez de los aretes de la chica -¿Ven eso? -Habló señalando los contenedores que seguían llenándose -Me están ortogando más poder del que creía obtener de unos simples adolescentes. Así que los dejare ir.
Hawk Moth se alejó de ellos dándoles la espalda como si ya no tuvieran importancia para él, se acercaba a los frascos de la extraña sustancia roja y negra, permitiendo que sus esclavos tomaran los prodigios. La de ojos color cielo intento alejar su rostro de la mano de la persona de mirada perdida, no podían quitarle los prodigios. Plagg se lo dijo, no debía pasar bajo ninguna circunstancia, no cuando los kwamis estaban vinculados al objeto contrario y ambos portadores juntos.
Pero se los quitaron.
Frente a ella cayó Plagg, quien abrió un ojo en su dirección. Se veía exhausto. Quisó tomarlo entre sus manos pero seguía atada, incapaz de moverse. Vio al pequeño gato ser tomado por aquel que le había quitado sus aretes, llevándolos a Hawk Moth que parecía muy concentrado observando los frascos frente a la torre. No paso mucho tiempo para que ambos chicos cayeran al piso sin energías.
-Seria mejor que se larguen tan pronto como puedan. Me siento generoso, pero eso no significa que me moleste ver como mis soldados destrozan a un par de ineptos muchachos.
De un momento a otro, la de ojos color cielo fue jalada por el chico que había estado atado a su lado, obligándola a levantarse y correr con él. Las primeras zancadas fueron torpes por parte de ambos, provocándole a la chica cierto temor de caer de nuevo, cuando por fin se sintió segura de que no tropezaría con sus propios pies alzó la mirada. La cabellera rubia junto con esa espalda le parecían sumamente familiares, no, estaba segura a quién le pertenecían. Había pasado clases enteras observando aquella espalda y el cabello rubio perfectamente ordenado, tatuándose en su memoria.
Su cuerpo corría mecánicamente, permitiéndole a su mente divagar ¿cuáles eran las probabilidades de que Adrien Agreste fuera Chat Noir? En ese momento le parecía una broma de mal gusto y sus sentimientos la hacían atravesar una montaña rusa sin sentido.
Se sentía feliz. Feliz de saber que Adrien fuera Chat Noir, que le declarará su amor infinitas veces y que, según las palabras del gatito negro estaba destinado a estar a su lado. La timidez la invadió después, después de todo había estado pasando del chico mas maravilloso de todo el mundo, haciendo menos sus muestras de afecto y diciéndole ocho de cada diez veces que sus chistes no eran graciosos.
Y entonces emergió su nerviosismo, no podía cruzar ni dos palabras con el chico en clases pero había hecho mucho más cuando llevaban sus antifaces ¿cómo hablaría con él ahora? No se imaginaba parándole los pies a Adrien, del mismo modo que no imaginaba a Chat Noir comportándose adecuadamente.
No pudo evitar sentirse estúpida, le acababan de quitar sus prodigios y ella estaba pensando en el chico que amaba con locura, aquel que escasas horas atrás se había enterado que no tendría un futuro juntos porque el destino la ataba al de traje negro. Dejando a un lado cualquier advertencia que Plagg le hubiera hecho, sobre la situación que afrontaban y cómo encararla.
Los prodigios habían sido tomados por Hawk Moth, tenía un ejercito de personas que actuaban como zombies al cumplir sus ordenes que le calaban la piel de tan solo ver, su familia y sus amigos eran parte de aquella orquesta angustiosa que ahora le costaba oír por lo agitado de su propia respiración pero que sabía perfectamente que aun se encontraban ahí; no había nadie en París que les pudiera ayudar. Un nuevo sentimiento de culpa apareció en el cuerpo de la joven ¿Y si no se trataba solo de París? ¿Y si se trataba del mundo entero?
Sus sentimientos eran una montaña rusa, una que solo se dedicaba a estrellarla contra el pavimento.
Dejó de sentir que era jalada cuando se encontraron en un callejón solitario, no sabría precisar que tan lejos habían corrido. Las respiraciones eran agitadas, la mano de la de ojos color cielo seguía tomada por el joven modelo, ella no se dio cuenta de que temblaba, tenia miedo.
Porque seguramente Adrien se desilusionaría de que fuera ella la chica que había considerado linda, inteligente y fuerte; que no había valido de nada su cambio de actitud porque no había punto de comparación entre ella y Ladybug.
Y ahí parada sin saber qué hacer, sintió como el abismo que la separaba de Ladybug solo crecía más, mucho más.
-Adrien, yo... Lo siento mucho -Decir aquella frase fue más difícil de lo que se lo había imaginado, ya no importaba el futuro. Todo estaba acabado.
El de ojos verde manzana se irguió antes de girarse a la chica. Adrien tenía los ojos cerrados, seguramente a la expectativa; le dolía defraudarlo así, le dolía no poder ser lo que él creía que era.
Pues así como la diferencia entre Ladybug y Marinette había crecido, también lo había hecho Adrien. Volviéndolo más inalcanzable al ser el chico perfecto, bondadoso, de grandes ocupaciones y que además salvaba el mundo.
Cuando el contrario clavo su vista en ella sus ojos se aguadaron como acto reflejo, empezando a sollozar sin poder evitarlo. Mostrándose mas patética y débil de lo que de por si era.
-¿Por qué lo sientes? -Preguntó perplejo.
-Todo es mi culpa, por no ser tan fuerte como debía.
Agachó la cabeza, las lagrimas le pesaban.
-¿Marinette, de qué hablas?
-Hawk Moth tiene nuestros prodigios ¿viste la cara de Tikki? Porque Plagg se veía muy cansado y dolorido... estoy segura de que hasta le dolía respirar -Las palabras salieron atropelladamente.
-Marinette, calmate...
-Todo París esta sufriendo ¿puedes oírlos? Yo no puedo dejar de hacerlo... su dolor es tan real a pesar de ser una ilusión.
-Princesa, por favor, mírame.
Los brazos masculinos intentaron rodear a la chica, la cual solo quiso huir de ellos como si no pudiera confiar en ellos. Dio un manotazo a la mano del chico antes de hacerse para atrás y caer de sentón. Estaba a punto de continuar su vomito verbal, de sacar todo lo que sentía, pero las palabras murieron en su garganta cuando la luz del sol desapareció de pronto; ambos chicos dirigieron su vista al cielo para ver las estrellas que eran visibles a pesar de la contaminación del lugar, las estrellas no eran blancas, tintineaban entre el rojo y el azul, dando muestras de que estaban a punto de apagarse definitivamente.
La chica dejo de prestar atención al cielo cuando el piso debajo de ella empezó a temblar, sintió cómo era levantada por su compañero, ambos veían al piso fracturarse lo suficiente para dibujar una serie de grietas. No paso mucho tiempo para que de estas saliera un brillo amarillo.
-Debemos apresurarnos, quién sabe que este haciendo Hawk Moth con Tikki y Plagg -Decía sereno el chico.
Marinette lo vi asomarse por el callejón y la admiración por él creció un poco mas, estaba dispuesto a seguir luchando a pesar de que no tenían ninguna probabilidad de ganar. Las palabras salieron de sus labios, segura de que ella no podía afrontarse a algo como eso.
-Yo no puedo.
-¿Qué dices?- Los ojos verdes se dirigieron a ella.
-Adrien yo... yo no puedo -Las lagrimas seguían resbalando por sus mejillas.
-¿Pero qué dices Marinette? ¡No podemos dejar las cosas así! ¿No quieres recuperar a Tikki? ¿De verdad piensas dejar a Plagg con él? ¡Y qué hay de París! ¿No quieres sacar a tus amigos de esta situación? ¿A Alya? ¿A tus padres?
-L-lo s-si-ento... -Sus palabras salían en apenas un hilo de voz.
Adrien se acarició la sien, claramente frustrado.
-No sé que estés pensando Marinette, pero tu nunca le darías la espalda a nadie, eso lo sé... voy a ir a recuperar a Plagg y a Tikki, con o sin tu ayuda.
El adolescente salió del callejón dejando a la chica atrás. El corazón de Marinette se estrujo al momento, mientras se dejaba caer y se volvía parte de los llantos que se escuchaban de fondo.
Aquello era una pesadilla de la cual no sabía cómo despertar.
Gracias por leer, votar y comentar.Aquí tenemos la forma de ver las cosas de Marinette.
