Atracción Magnética
Autora: Frizzy
Disclaimer: Todos los personajes y todo lo demás le pertenecen a J.K. Rowling
Tanto la historia como la información sobre la Herencia Veela, el libro presentado en este fic, la profecía, el bebé y los personajes originales son de la exclusiva propiedad de Frizzy. Gracias por permitirnos traducirlo.
Advertencia autora: Esta historia es Slash entre Harry Potter y Draco Malfoy. Si no te gusta por favor no lo leas, no quiero que te ofendas. Slash, por si no lo sabes, es una relación entre dos personajes masculinos. Ya fuiste advertido.
Traductoras: Alima21
Nota de las Traductoras: La autora hizo fuertes modificaciones al texto original, manteniendo la línea argumental pero enriqueciendo la historia. A partir del capítulo 9, las traducciones se han realizado tomando en cuenta los mencionados cambios.
Para ver la dirección de la versión original y la versión original corregida, favor visitar nuestro perfil.
Capitulo 21:
Propuesta:
-¡Draco, contrólate!- ordenó Lucius, su áspera voz apenas contenía el enojo
Draco ignoró a su padre, continuando su paseo arriba y abajo por el estudio de Lucius. Esa mañana su padre lo había visitado, encontrándolo despierto debido al hecho de que había sido incapaz de dormir, y le había ordenado que se reuniera con él en el estudio.
Harry había tomado una poción para dormir sin sueños que lo ayudara a descansar ya que el chico era incapaz de dejar de sollozar, aferrándose a Lucius como si de ello dependiera su vida. Draco cerró los ojos, tratando de sacar de su memoria los grandes ojos verdes de Harry, mirándolo entre lágrimas y terror, su cuerpo temblando salvajemente mientras trataba de huir, Lo había hecho. Había dañado a su pareja.
Lucius apenas si se contenía de maldecir a su hijo. Para empezar, no podía creer que Draco se hubiera colocado en esa posición. Ni siquiera consideró jamás el pensamiento de que Draco tratara de forzar físicamente a Harry para que se uniese a él, cuando era claro que el muchacho no estaba listo para asumir ese compromiso. Al parecer, la intervención de Narcissa había tenido mayor efecto del que había pensado.
Lucius apretó la mandíbula. No había visto a Narcissa desde la noche anterior, cuando lo había tentado en su cama. Debería haberle contado lo que había pasado, y reforzado su insistencia de que debía dejar la joven pareja sola. Su malignidad casi había arruinado la vida de Draco, pues sabía sin lugar a dudas que si Harry hubiera sido violado, nunca lo habría podido olvidar.
-¿Qué?- siseó Draco, notando la aguda mirada de su padre.
-Necesitas hablar con él- le dijo Lucius con calma.
-¿Cómo podría?¡Casi lo violé!- gritó Draco, elevando una mano y corriéndola frenéticamente a través de su cabello rubio, los plateados ojos llenos de desesperación y repugnancia hacia si mismo. Lucius sabía que su hijo se estaba sintiendo culpable, y no quería enfrentarse a su pareja por temor a ser rechazado, pero Draco necesitaba confrontar a Harry.
-La palabra clave es 'casi'- señaló Lucius.
-Él estaba tan asustado....aterrado.....y le hice eso......me odia- gimió Draco, desesperado, torturado por el pensamiento de que Harry se iba a alejar nuevamente de él. No deseaba separarse de su pareja. La última vez había sido demasiado malo. Si ocurría nuevamente sería un puro tormento, porque esta vez Draco sabía que se lo merecía.
-Él nunca podría odiarte- contestó Lucius suavemente, adelantándose para rodear a su hijo con un brazo en un raro gesto de afecto. Draco se inclinó hacia su toque, descansando la cabeza contra el hombro de su padre, necesitando su consuelo.
-¿Cómo puedes decir eso?- susurró el Veela.
-Porque te ama, y cuando amas a alguien con todo el corazón nunca podrías odiarlo. Sí, tendrás que ganarte su perdón, y puede que él posponga el enlace, pero necesitas darle el espacio y la oportunidad para recuperarse. Afortunadamente, te detuviste antes de violarlo.
-¿Y si ya no me quiere más?- preguntó Draco, sintiéndose repentinamente inseguro.
-Si en verdad crees eso, entonces no mereces su amor- declaró Lucius con calma.
-¡Yo lo adoro!- Draco se defendió a si mismo y sus sentimientos.
-Confía en él.
-Yo....- Draco se calló, incapaz de hablar. Cerró los ojos, luchando contra las lágrimas que amenazaban con caer. Los Malfoy no lloraban.
-Necesitas confiar en él, Draco.
-Lo hago. Es sólo que.....
-Entonces demuéstraselo. He hablado con Harry, y aunque está enojado por los eventos de ayer, sabe que tu madre fue la causante de todo, y te aseguro, ella no va a estropear su relación de nuevo.
Los ojos de Draco se abrieron ligeramente ante la mención de su madre. Recordaba el modo en que Harry siempre había querido desaparecer cuando ella estaba cerca, el modo en que ella apenas le hablaba a su pareja excepto en caso necesario......era tan obvio. ¿Por qué no lo había visto antes?
-Me dijo que no era decente que compartiéramos habitación- susurró Draco.
-Eso no tiene nada que ver con ella.
-¿Por qué, padre? ¿Por qué estaría ella tratando de arruinar nuestra relación?
-Por extraño que pueda parecernos, a su manera estaba intentando protegerte. Eres su único hijo, Draco, y las madres luchan con uñas y dientes por su prole.
-¡Pero sabe que yo lo amo!- gritó frustrado.
-Y lo recordará a partir de ahora. Ve a buscarlo, Draco. Habla con él. Explícale. Discúlpate. A los Malfoys les es permitido mostrar debilidad ante aquellos a quienes aman. No temas llorar.
Con estas palabras de despedida, Lucius Malfoy abandonó la habitación. Sabía que su hijo tenía que pensar en lo que había hecho, las consecuencias de sus acciones, y el modo de reparar el daño que había provocado. Él no podía hacer nada más.......esta vez tendrían que discutir su relación ellos solos.
Harry estaba acurrucado en la pequeña cama de la habitación circular, con el rostro enterrado en las cálidas sábanas. Lucius había estado con él toda la noche, sabiendo que Harry no quería que se fuera, pero tan pronto como el mayor de los Malfoy partiera, con la intención de encontrar a su hijo quien había dejado la habitación varias horas antes, Harry se mudó a la habitación en que Draco había dormido.
Mientras aspiraba la almizcleña esencia del Veela, supo sin lugar a dudas que nunca podría odiar al otro muchacho. Incluso ahora, lo amaba con todo su corazón. Eso era lo que más le hería....el hecho de que amaba a Draco tanto como odiaba lo que le había hecho.
-¡Ni siquiera puedo odiarte!- se lamentó, furioso consigo mismo.
-No es su culpa- argumentó Remus suavemente, acariciando su cabello, tranquilizador.
Sirius vaciló. Era evidente que deseaba lanzar una diatriba sobre lo que había hecho el Veela, y sólo los ojos de Remus habían evitado que el animago buscase al rubio Veela y lo despedazara por tocar a su ahijado.
Si Draco hubiera violado a Harry, lo hubiera matado y de buena gana habría ido a Azkaban por hacerlo. Todavía podía ver a Harry como había quedado la noche pasada; los ojos verdes abiertos con terror y el pálido rostro cubierto de lágrimas.
-Fui un juego para él....- comentó Harry tercamente, lágrimas frescas escapando y empapando sus pestañas caídas, haciendo como si luciera demasiado joven y vulnerable para su edad. Sirius sólo quería abrazarlo y ocultarlo del resto del mundo.
-No es verdad. Draco no pudo controlar sus instintos Veela, Harry. Te necesita.....la estación de apareamiento se está acercando.....- la voz de Remus se fue apagando. Comprendía por lo que estaba pasando el Veela. El mismo estaba luchando constantemente contra la bestia que habitaba en su interior. Era difícil tratar de negar una íntima parte de uno mismo.
Remus sabía que el Veela que había en Draco lo estaba obligando a apresurar el enlace con Harry, y Remus creía que si Narcissa hubiera dejado a la pareja en paz, no hubiera ocurrido nada de lo que había pasado el día anterior. Suspiró suavemente. Ahora era demasiado tarde.
-Si quieres podríamos regresar a Hogwarts- sugirió Sirius, esperanzado. Después de todo, eso había funcionado la última vez, aunque Harry hubiera estado inconsciente, sin decidir por si mismo. Deseaba que su ahijado se alejara lo más posible de los Malfoys.
Harry resopló, tornando sus agradecidos ojos hacia su Padrino. Sabía que Sirius estaba tratando de protegerlo, y apreciaba el esfuerzo, pero ya no era un joven que necesitara salir huyendo del mundo. Sirius no podía besar el dolor y hacer que desapareciera, como hubiera hecho una madre. Aunque Harry no tenía experiencia en tales asuntos, habiéndosele negado una familia propia, había visto lo que pasaba cuando Dudley estaba afligido. Tía Petunia lo cubría de besos, tranquilizándolo, asegurándole que ella solucionaría todo y no tenía que preocuparse por ello.
-Quiero quedarme- replicó con firmeza. Sabía que la última vez que se había ido, les había sido muy difícil enmendar la ruptura entre ellos. Era mejor que no escapara nuevamente.
-Estás muy unido a Lucius- comentó Remus, por el tono de su voz era obvio que esperaba que el chico se explicara. Decir que estaba sorprendido por la manera en que Harry había reaccionado con el Malfoy mayor, aferrándose a él como si en ello le fuera la vida, era quedarse corto.
-Hablamos....- comentó Harry de forma vaga, sabiendo que Lucius Malfoy era un hombre muy privado y no le gustaría que sus conversaciones confidenciales fueran divulgadas.
-Hmmm...- murmuró Remus, claramente deseando más información pero sabiendo que no la obtendría. Sabía que Lucius Malfoy era un hombre muy discreto, y no apreciaría que tratara de sonsacarle detalles a Harry.
-¿Todavía quieres enlazarte con ese loco Veela?- preguntó Sirius, intentando sonar como apoyo, aunque su tono de voz claramente le decía a Harry que si lo hacía, entonces pensaría que también estaba loco.
-Sí- contestó Harry con firmeza, consciente de que era así. Draco podría haber intentado violarlo, pero nunca hubiera hecho nada si Narcissa no hubiera interferido en su relación. Narcissa había causado una escisión utilizando los celos de Draco. El Veela simplemente había perdido el control..
-Oh.....- murmuró Sirius, luchando claramente entre apoyar a su ahijado y tratar de hacerlo cambiar de opinión.
-Puede que sea mejor que nos unamos.....si lo hacemos, no tendremos que preocuparnos y Draco no seguirá con sus sospechas- comentó suavemente, hablando más para si mismo más que para Remus y Sirius.
-Supongo- convino Sirius gruñendo, sabiendo que Draco adoraba a Harry y nunca lo dañaría deliberadamente. El Veela había estado atormentado ante la visión de su aterrado compañero, y obviamente arrepentido de su error.
-Además, técnicamente esto no es culpa de Draco, sino de Narcissa que está ocasionando problemas. Ella ha sido la que trató de separarnos y persuadió a Draco para que me mudara a esa habitación.
- Le hablaré- declaró Remus con firmeza, los dorados ojos entrecerrados. Había predicho que Narcissa causaría problemas en la pareja, pero nunca pudo anticipar que crearía tal caos. Sus acciones podrían haber destruido permanentemente el amor de los muchachos. Harry no hubiera sido capaz de permanecer con el Veela si éste lo hubiera violado y Draco se hubiera torturado eternamente si hubiera tomado por la fuerza la virginidad de Harry.
-Lucius me dijo que ya había hablado con ella, y que Narcissa le había prometido que nos dejaría en paz. Supongo que todo estará bien después de que hable con Draco. Necesito decirle que no lo culpo por lo que hizo- resumió Harry.
Sabía que la razón por la que había estado tan aterrado era el sueño en que era violado. Sabía que Draco había desplegado una enorme muestra de auto- control esa noche. Pudo haber tomado fácilmente lo que hubiera querido sin volver a pensarlo, pero se había detenido. No había querido dañarlo. Se había disculpado una y otra vez, sonando como un disco rayado.
No podía odiar a Draco, sabía eso, así que la única solución era enlazarse lo antes posible. Una vez que estuviera unido al Veela quizás éste no sería tan posesivo, y el temor lo abandonó. Suspiró internamente. Todo estaría bien.
-Madre- dijo Draco con cortesía, saludándola con una fría sonrisa, sin tan siquiera molestarse en ocultar el enfado, la traición y el inicio de odio que brillaba en sus ojos. Ella había ocasionado que estuviera a punto de violar a su propia pareja.
A su mente vino la imagen de Harry la última noche; los verdes ojos abiertos, las pupilas dilatadas por un terror absoluto, el rostro pálido surcado por lágrimas y enmarcado en el oscuro cabello mientras el muchacho luchaba bajo él, suplicándole que lo dejara ir.........No. Draco nunca la perdonaría por lo que había hecho.
Narcissa se paró en el marco e la puerta, por primera vez insegura sobre cómo acercarse a su hijo. Él nunca antes se había enojado con ella, pero podía ver que ahora estaba furioso. Se estremeció visiblemente, alisando de su túnica inexistentes arrugas, los ojos azules ocultos bajo las pestañas caídas mientras intentaba calmar sus nervios.
-Draco.....- comenzó con el ceño fruncido mientras luchaba por explicarse.
-¡No me hables! ¡Sal de la habitación! ¡No deseo escuchar tus patéticas excusas! ¡Lo que hiciste es completamente imperdonable!
-¡Draco! ¡Soy tu madre y como tal merezco tu respeto!- bufó Narcissa, impactada.
-Entonces actúa como mi madre- siseó Draco, estrechando los ojos..
Narcissa palideció. Pudo notar que él lucía igual que su padre, y tomó conciencia de que el niño ya era un hombre. Un hombre capaz de cuidar de si mismo y de aquellos que le importaban. Había estado ciega al creer que su niño la necesitaba cuando en realidad no era así, y ahora lo estaba perdiendo.
-¿Disculpa?- preguntó, con voz débil.
-No actúas como mi madre. ¡Si te preocuparas por mi de alguna forma, nos dejarías a Harry y a mi tranquilos! ¡Pero no, tuviste que enredarlo todo! ¿Tienes idea de lo que has causado? ¡Casi violé a mi propia pareja!- rugió Draco elevando la voz. No le importaba que gritar fuera indigno de un Malfoy. No le importaba que fuera su madre. No le importaba que se sintiera herida. Todo lo que le importaba era su pareja. Harry, el Niño-Que-Vivió. El muchacho que quizás había perdido. El pensamiento era como ácido que carcomía el alma de Draco.
Narcissa miró fijamente a su hijo, guardando silencio. Sabía que nada de lo que pudiera decir cambiaría lo que había pasado. Su comportamiento casi había conducido a Draco a la destrucción de la relación que tenía con su pareja. Fue entonces cuando se dio cuenta que había perdido a su hijo, ya sea que lo aceptara o no. Draco jamás se pondría de su lado y contra su pareja
Narcissa se le quedó mirando fijamente, conmocionada.
-Lo lamento- fue todo lo que pudo decir.
Draco clavó en ella sus gélidos ojos. Luchaba contra la urgencia de gritar, chillar, llorar. ¿Cómo pudo ella hacer eso? ¡Era su madre! ¡Se suponía que lo protegía! ¡No se su suponía que arruinaría su vida o lo separaría de su pareja!
-Lamentarlo no sirve. Estabas tan contenta con que Harry fuera mi pareja, hablando sobre nietos y consintiéndolo. Lo convertiste en parte de nuestra familia cuando convenía a tus propósitos pero cuando más necesitaba tu ayuda le volviste la espalda. Si lo pierdo, nunca te perdonaré- amenazó suavemente, sabiendo que si e veía obligado a elegir ella perdería. Harry era su vida.
-Te compensaré- replicó Narcisa calmadamente, demostrando que había atendido la amenaza.
-No es a mí a quien deberías compensar- bufó Draco.
La miró por un momento, viendo a la mujer que siempre había respetado y adorado. Sabía que algún día la perdonaría. Tenía......era su madre....pero por los momentos no podía. Ella había estado a punto de robarle su propia vida, su corazón y su alma.
Tendría que ganarse su perdón, de la misma forma que él tendría que ganarse el perdón de Harry, y quizás entonces pudiera perdonarla. Su única esperanza es que no fuera demasiado tarde para su relación con Harry. No podría soportar perder al Gryffindor. Su única esperanza es que Harry lo amara lo suficiente como para perdonarlo.
Era ya de noche y Harry había decidido ir al encuentro de Draco, ya que parecía que el rubio Veela estaba tratando de evitar a toda costa encontrarse con él, para sus gran disgusto. Necesitaba hablar con el otro muchacho. Necesitaban conversar y solucionar el problema, sin eludirlo como la última vez, cuando se vieron forzados a arreglar sus asuntos gracias a Seamus.
Le preguntó a un elfo doméstico cercano dónde estaba Draco, y el tímido elfo inmediatamente le dijo que visitara los jardines, pues el Amo Draco había estado allí toda la tarde.
Hacía frío afuera. La cálida respiración de Harry era claramente visible mientras caminaba en silencio sobre los terrenos cubiertos de nieve. El cielo estaba cubierto de amenazantes nubes negras y la luna se ocultó de la vista, lo que hizo que temblara ligeramente. Escuchó un suave suspiro a su izquierda y se encaminó quedamente hacia esa dirección, buscando a Draco. Muy pronto encontró al rubio Veela. Estaba sentado en un banco de madera, la cabeza inclinada y su largo cabello plateado oscureciendo su expresión.
-¿Has estado aquí afuera todo el día?- preguntó Harry, sabiendo la respuesta pero necesitando conseguir la atención del Veela.
Draco dio un salto al escuchar su voz, levantando un par de aturdidos ojos plateados que se reunieron con los ojos verdes ligeramente divertidos. Ninguno habló. En lugar de eso, se estudiaron en silencio, sin necesidad de palabras.
-Te amo- dijo Draco finalmente-. Nunca te haría daño, Harry. ¡Te lo juro! Es sólo que perdí el control......es duro luchar contra el deseo cuando no estás cerca de mí.
-¿Entonces por qué me alejaste?- preguntó Harry. También sabía esta respuesta, pero necesitaba ver si Draco entendía la situación.
-Porque pensé que querías espacio. Desaparecías de repente, dejándome con mi madre y sin decir nada cuando regresabas. Por supuesto, ahora entiendo exactamente por qué te ibas- Draco suspiró, sus ojos llenos de remordimiento.
-Tengo que confesarte algo- admitió Harry, sabiendo que Draco amaba a su madre y nunca la hubiera considerado capaz de destruir su relación. No quería ocasionar una ruptura entre madre e hijo, sabiendo lo que era crecer sin una madre que te guiara el camino.
-¿Y qué será?
-La razón por la que estaba tan ausente, incluso cuando estábamos a solas, era que estaba bastante ocupado pensando en cómo te daría mi regalo de Navidad.
-¿Regalo?- repitió Draco, obviamente sorprendido.
-Sí.
-He sido un idiota, ¿verdad?- Draco suspiró, dejando a un lado su orgullo. Harry era valioso. Era muy valioso. Era la posesión más valiosa que podría tener, y pagaría cada galeón, sickle o knut que la familia Malfoy poseyera por tenerlo de regreso en sus brazos, y sin lamentarlo.
-Sí- convino Harry sonriendo ligeramente. No era frecuente escuchar a un Malfoy admitir su error. De hecho, sospechaba que evitarían este tipo de confesiones cuanto fuera posible.
-¿Y de qué se trata, me refiero al regalo?
Harry sonrió, adelantándose hasta quedar frente al Veela sentado, cuyos ojos plateados estaban abiertos por la sorpresa. Hizo que Draco se levantara. Vio la confusión reflejada en los ojos plateados un momento antes de bajar la mirada, repentinamente inseguro de lo que iba a decir.
-¿Qué pasa, Harry?- preguntó Draco, la preocupación clara en su voz.
Harry rió débilmente, sabiendo que el otro muchacho pensaba que le estaba pidiendo un tiempo de separación o algo parecido. No lo culpaba. Después de todo, él no había sido precisamente tranquilizador, pero Harry quería hacer esto de la manera correcta.
-¿Te casarías conmigo?- preguntó, con voz suave pero firme, lo ojos verdes viendo directo en los plateados cautivadores.
La respiración de Harry se paró en su garganta, notando repentinamente el modo en que el cabello de Draco brillaba como plata recientemente pulida en la oscuridad, enmarcando su pálido rostro como un halo, los ojos de plata radiantes y oscuros contra la piel de marfil. No había nada que deseara más que sentir esos labios sobre los propios una vez más, recordando cuan suaves eran, y el modo en que se sentían cuando se abrían, permitiendo entremezclar sus respiraciones.
La pregunta fue pronunciada con tal suavidad que Draco apenas la escucho. Cuando finalmente comprendió lo que Harry le estaba diciendo se congeló, sus ojos se abrieron y apenas controló la impresión. Nunca, jamás, había considerado la posibilidad de que Harry se lo propusiera. Siempre había creído que sería él quien se lo propondría a su pareja.
-Quiero que nos casemos- le explicó Harry- Quizás en un mes o dos.....
Se interrumpió cuando Draco enroscó sus brazos alrededor de él, empujando su pequeño cuerpo contra el alto muchacho. Una sonrisa de deleite se plasmó en su rostro, brotando a través de la máscara Malfoy e iluminando sus rasgos con una belleza verdadera.
-Te amo- respiró Draco en su oído, su cálido aliento causó un hormigueo en la fría piel de Harry, haciéndolo temblar.
-Yo también te amo- musitó Harry suavemente. Y lo hacía. Sin importar lo pasado, ahora o en el futuro, sabía que el amor que sentía por el otro muchacho sería el último en su vida. Necesitaba a Draco. Había sido el que lo había consolado, alejado con risas su dolor y abrazado por las noches. También había hecho que desaparecieran las visiones nocturnas de Voldemort, lo que era una bendición, y le había entregado un amor inquebrantable.
-Mucho....- gimió Draco, casi con desesperación en la voz, como tratando de lograr que Harry entendiera la extensión de sus sentimientos. Aunque no era necesario.....Harry le correspondía con igual fiereza.
-Lo sé....- murmuró Harry, enterrando su rostro en el pliegue de su hombro.
-Total y completamente....- continuó el Veela
Harry elevó sus labios con impaciencia, dándose repentina cuenta de que Draco estaba tan aturdido ante su pregunta y el miedo al rechazo que apenas había registrado nada más. Luchó por retener una sonrisa. Era muy difícil poder ver a un Malfoy quedarse estupefacto.
-¿No piensas besarme?- le preguntó directo, ignorando el pequeño hilo de miedo en el fondo de su mente. Draco no lo heriría nuevamente, no deliberadamente, lo sabía. Recordó cómo se sentían los labios del Veela contra los suyos, y el cuidado con que el rubio lo sostenía y el miedo nuevamente de deshizo.
Draco rió suavemente. Estiró una mano y tomó la barbilla de Harry, con los ojos oscurecidos por el amor y la adoración al notar el modo en que los ojos esmeralda brillaban en la oscuridad, el negro cabello haciendo un vívido contraste con su piel pálida. Observó como los labios de su pareja se abrían, inconscientemente, y luchó apresuradamente contra el deseo que subía por su cuerpo, no deseando asustar a Harry nuevamente.
Se inclinó hacia delante, observando como los ojos de Harry se cerraban, las oscuras pestañas ocultando su expresión, y se sintió absurdamente agradecido por esa muestra de confianza, sabiendo que Harry debía sentirse temeroso.
-Siempre te amaré- prometió.
Y lo besó.
Mientras Harry se sometía con entusiasmo a las atenciones del Veela, la última de sus dudas desapareció ante el conocimiento de que Draco se arrepentía verdaderamente de sus acciones y no las repetiría jamás. Levantó una mano y la deslizó por la nuca de Draco, urgiéndolo a acercarse más.
Draco sonrió dentro del beso, aliviado de que Harry no lo alejara, y prometiéndose que nunca le volvería a hacer algo así otra vez. Nunca olvidaría las lágrimas de miedo en los ojos de su pareja, y se juró en silencio que jamás haría que ese miedo apareciese nuevamente.
-¿Piensas que estarán bien?- preguntó Remus quedamente desde su posición al lado de la ventana.
Sirius frunció el ceño ansiosamente. Estaba hecho trizas. Quería castigar al Veela por haber herido a Harry, pero sabía que su ahijado y Remus lo matarían si se atrevía a tocarlo. Harry estaba enamorado de Draco, incluso después de lo pasado, y Remus no dejaría que le hiciera daño a Harry por permitirle maltratar al Veela.
-Eso espero.
-Harry merece ser feliz- agregó Remus suavemente
-¿Y qué de ti?- dejó escapar Sirius repentinamente, sintiendo una persistente tristeza en la voz de su amigo.
Remus elevó sus sorprendidos ojos marrón dorado para mirar fijamente a su amigo, inseguro del por qué la conversación había cambiado de Harry a él de manera tan repentina. No entendía lo que andaba buscando Sirius. Remus nunca había sido completamente feliz. Oh, había estado cerca de ello, durante la época de Hogwarts, con los Merodeadores, pero nunca había tenido una familia. Sus padres nunca habían sido capaces de amar al monstruo a su cuidado y lo habían abandonado emocionalmente.
Nunca había sido capaz de crear su propia familia. Los hombres lobo no resultaban atractivos como amantes o esposos, y Remus, por miedo al rechazo, siempre había temido acercarse a un hombre o mujer para pedirle que se uniera a él. Sabía que muchos saldrían corriendo, aterrados ante la idea de tener un contacto tan cercano con un hombre lobo.
Sólo.....no. Nunca pasaría. Una vez Remus había tenido el sueño de ser feliz, de ser amado por.....pero esto no pasaría. No acostumbraba soñar despierto. Realmente, ya era bastante difícil sin una persistente esperanza.
-¿De mí?- preguntó, esperando persuadir a Sirius de que cambiara el tema de conversación.
-Sí, tú. ¿Qué es lo que quieres, Moony?- insistió.
-¡Oh! Nada......yo estoy bien.....
-¡Tonterías!¿Prefieres a los hombres o a las mujeres?
Sirius sabía que Remús nunca había tenido relaciones, después de todo, los hombres lobo se emparejaban de por vida, y Remus nunca había tenido oportunidad de enamorarse. Los licántropos eran temidos por todo el mundo mágico, especialmente por quienes no los conocían personalmente.
-Yo......¿Por qué estás preguntando, Padfoot?
-¿Hombres?- inquirió el animago, sintiéndose aliviado.
-¡Sirius!- bufó Remus, mortificado. Nunca había discutido su vida sexual con nadie; en realidad no tenía una vida sexual. Ni siquiera lo habían besado, pues muchos temían verse contagiados por la maldición mensual que portaba.
Sirius sonrió con deleite, contentísimo. ¡A Remus le gustaban los hombres! Eso significaba que tendría una oportunidad, aunque fuera pequeña, de lograr que el licántropo correspondiese a sus sentimientos. Ahora todo lo que necesitaba saber era que tipo de hombre prefería Remus.
-¿Cuál es tu amante ideal?
-Sirius, ¿para qué quieres saberlo?
La pregunta de Remus fue casual, pero había una intensidad en sus ojos que deslumbró a Sirius, y el animago supo que su respuesta era muy importante para el hombre lobo. Su esperanza creció apresuradamente.
-Quería saber si tenía alguna competencia- sonrió con honestidad, de repente no temía mostrar sus verdaderos sentimientos.
Remus se ruborizó, bajando los ojos. No sabía si Sirius estaba siendo sincero, o sólo era su habitual jugueteo, pero estaba avergonzado y molesto consigo mismo por la repentina esperanza que floreció en su corazón.
-¿Disculpa?
-Amo cuando te ruborizas- suspiró Sirius, sus ojos repletos de la adoración que había ocultado desde que eran niños, cuando se había enamorado del tranquilo licántropo, de cabello claro y ojos de oro, quien no deseaba otra cosa que ser amado.
-¿Disculpa?- repitió Remus, aturdido.
La confusión e incredulidad en los ojos de Remus hizo que Sirius decidiera mostrarle sus sentimientos con acciones mejor que con palabras. Se movió tan rápidamente que el hombre lobo no pudo reaccionar y pronto lo tuvo entre sus brazos. Se estremeció, pues nunca antes había sostenido al licántropo con tanta intimidad
Remus elevó sus confundidos ojos dorados hasta reunirlos con la traviesa mirada azul de Sirius antes que sus labios fueran capturados en un suave y tormentoso beso. Sirius, consciente de que Remus nunca había sido besado, quería asegurarse de que fuera perfecto. No necesitaba preocuparse. Su amigo suspiró suavemente, disfrutando su primer beso tanto como había pensado que lo haría.
-Te amo- gimió indefenso, mirándose en los aturdidos ojos azules de Sirius, confesando lo que había deseado decir desde que se enamoró de la risa del muchacho de cabello oscuro que había sido el coqueto de la escuela. El muchacho que lo había sostenido y protegido, incluso después de descubrir lo que tanto había temido decirles......que era un hombre lobo, un monstruo de la luna.
-También te amo, Moony- contestó Sirius, su voz extrañamente ronca-. Lo he hecho por años.
-Tengo algo más que decirte- dijo Harry nerviosamente, cogiendo un hilo perdido de su manga.
Draco elevó una ceja, acercando al otro chico a su propio cuerpo, no deseaba que se alejara justo ahora. Necesitaba la tranquilidad de saber que su pareja estaba ahí, con él, que no lo iba a abandonar. El moreno se acurrucó apretadamente, aferrando los hombros de Draco casi con desesperación.
-La razón por la que estaba tan asustado era que he estado teniendo sueños. En realidad el mismo sueño que se repite. Empieza lindo- admitió Harry, ruborizándose de manera incontrolable ante el recuerdo.
-¿Si?- lo animó Draco, comprendiendo a lo que se refería su pareja y encontrando la idea de que Harry soñara con él de ese modo increíblemente excitante. Él mismo había tenido sueños similares y los encontraba increíblemente eróticos. Se preguntó si los sueños de Harry serían parecidos a los suyos.
-Pero.....cambiaba.....tú....
Harry estaba pálido, sus ojos ausentes en el recuerdo. Se aferró aún más a Draco, sabiendo que eso nunca pasaría. Aunque había perdido el control, Draco nunca lo hubiera violado. Había logrado controlarse a tiempo.
-¿Qué pasab...?
Entonces comprendió. Harry observaba mientras los ojos plateados se abrían con asombro, las pupilas dilatadas, y bajó los propios, esperando evitar la pregunta que sabía seguiría. Estaba avergonzado. No quería arruinar todo por hablar de su tonto sueño, pero sabía que le debía una explicación al Veela.
Draco notó el modo en que Harry le rehuía la mirada y frunció el ceño. Harry no había hecho nada malo. Tenía razón al temer al sexo, especialmente a la penetración, pues nunca antes lo había experimentado. Obligó a Harry a levantar la barbilla y reunirse con sus ojos.
-Nunca te heriría, Harry. Te amo, con todo mi corazón. Quiero que nuestra primera vez sea lo más asombroso que hayas experimentado......quiero que sea perfecto.....Nunca te obligaría a darme nada más que lo que tú desees darme.
-Yo te quiero.....y he estado pensando mucho últimamente......-Harry enrojeció, deseando no haber abierto la boca.
Draco luchó por no reír. Su pareja lucía tan hermoso cuando se avergonzaba, los ojos verdes muy abiertos y la piel enrojecida, su aroma ligeramente teñido por el sudor entremezclado con su olor natural, celestial por si mismo, y el débil olor del champú de manzana que usaba
-¿Qué pasaba al inicio de tu sueño?- le preguntó suavemente, su voz ronroneando en el oído de Harry.
Harry reprimió un jadeo. Se preguntaba si Draco sabría cuanto lo afectaba ese simple gesto, pero al ver la travesura bailando en los ojos plateados, se dio cuenta que Draco sabía exactamente cómo lo afectaba, y amaba bromearle hasta la locura.
-Me tocabas.....
-¿Dónde?- preguntó Draco, luchando contra el gemido que amenazaba con escapar de su garganta.
-¡Draco!- gritó Harry, mortificado.
-Vamos, Harry. Seguro que quieres saber cómo se sentiría.....- bromeó.
El rostro del moreno se incendió, sus ojos verdes ocultos bajo las pestañas caídas. Draco lo encontró tan inocentemente adorable que era increíble. Se había sentido muy feliz al descubrir cuan virtuoso era Harry, sabiendo que su sangre Veela de buena gana mataría a quien hubiera tocado antes a su pareja.
-¿Qué quieres que te haga?
Harry enterró su rostro en la camisa de Draco, deseando poder simplemente cambiar el tema de conversación, pero sabía que el rubio persistiría hasta obtener toda la información que deseaba.
-Quiero que me hagas el amor- se ahogo, su voz amortiguada.
-¿Cuándo quieres que nos casemos?- siseó Draco, apenas conteniéndose de hacer lo que Harry quería que hiciera.
-Pronto.
-¿Cuándo?- insistió Draco, con urgencia en la voz. No deseaba que Harry se arrepintiera. Quería enlazarse con su pareja lo antes posible. Necesitaba hacerlo suyo. Necesitaba saber que nada lo separaría nuevamente de su pareja....y una vez enlazados nada lo haría.
-Enero.....
-¿Tan pronto?- bromeó Draco, contentísimo.
-Sí.
-¿Qué te parece el dieciséis?- preguntó Draco, seleccionando una fecha de manera automática
-¿El dieciséis?
-Sí. ¿Es aceptable para ti....?- repentinamente Draco se dio cuenta de que podía ser demasiado pronto para su pareja.
-Bien- murmuró Harry, relajándose contra el Veela con un suave suspiro.
-Bien.....
-Mmmmm.
-Y Harry....
-¿Sí?
-Voy a esperar con impaciencia nuestra luna de miel- confesó Draco con honestidad, sabiendo que esa noche sería una que nunca olvidaría. Solo el pensamiento de poseer a Harry era suficiente para excitarlo.
Harry enterró su rostro profundamente en el pecho de Draco. Después de su conversación con Sirius, tenía más idea de lo que debía esperar, y estaba interesado en cómo se sentiría. La última noche había estado asustado, pero sabía que el Veela sería gentil en su primera vez.
Draco rió ante su reacción. Golpeando su espalda de forma tranquilizadora, colocó un amoroso beso en el oscuro cabello.
-No tienes ni idea de lo contento que se pondrá mi padre- le comentó.
-Él me gusta- dejó escapar Harry.
-Bien. El sentimiento es mutuo.....aún cuando nunca lo admita.
Harry se echó a reír, sabiendo que aunque pasara el resto de su vida mezclado con la familia Malfoy nunca comprendería su forma de vida. Eran muy fríos, pero al mismo tiempo esa frialdad expresaba sus emociones.
-Y le gustaré aún más si tengo un hijo.
-Yo quiero un hijo y una hija, por supuesto- sonrió Draco, con una mirada lasciva.
Harry apartó una mano descarriada, riendo a pesar de si mismo. Sabía que Draco sólo estaba bromeando, y que el Veela no lo presionaría más lejos, especialmente cuando acababan de definir la fecha de la boda
-Yo también quiero un niño- confesó.
-¿Sólo uno?
-No. Una niña también estaría bien.
-¿Dos?
-¿Cuántos quieres tú?- preguntó Harry sorprendido. Nunca había considerado que Draco deseara una familia grande. Él sí la quería. Quería una casa llena de niños y risas. Deseaba el hogar que siempre le había sido negado.
-Una docena al menos. Normalmente, los Malfoys nunca han tenido más de uno o dos niños. Quiero rectificar eso. Quiero llenar de niños la Mansión- Draco sonrió ante el pensamiento, imaginando niños con su pelo rubio y los cautivadores ojos verdes de Harry.
-¿De veras?- preguntó el moreno, aturdido y un tanto aprensivo. "Una docena de niños", pensó espantado, antes de darse cuenta que el pensamiento no era tan horrible como sonaba.
-Sí.
-También me gustaría- confesó Harry.
-Mmmmm.....¿Qué te parece Alexander para nuestro primer niño?
-Podría no ser un chico- señaló Harry, luchando por no reír.
Draco lo miró juguetón, estrechando sus ojos plateados. Elevó una ceja como si preguntara a Harry cómo se le había ocurrido pensar que su primer hijo sería algo distinto a un niño. Harry sofocó la risa ante las payasadas del Veela.
-Por supuesto que será un chico- declaró con arrogancia.
-La verdad no se si Alexander estaría bien como primer nombre....
-Tienes razón. Lo podemos usar como segundo nombre.
Harry puso los ojos en blanco. ¿Alexander? Bueno, supuso que podría recortarlo a Alex. Alexander era kilométrico. ¿Acaso a todas las familias de sangre pura les gustaba elegir nombres snob? No le preguntó a Draco, pues sabía que su pareja estaba orgulloso de su linaje y educación.
-¿Qué te parece Brandon?- sugirió Draco.
-¿Brandon? Hmmmm, es un lindo nombre...
-Me gusta.....
-Entonces yo....
Draco se veía tan serio que Harry rompió a reír. El rubio lo miró con curiosidad, obviamente preguntándose que era tan divertido en su charla, y esto hizo que Harry se riera más aún.
-¿Te das cuenta que estamos aquí sentados discutiendo el nombre de un niño que ni siquiera ha sido concebido todavía?- preguntó Harry, estallando en nuevas risas.
-Oh, lo sé- contestó distraídamente.
-¿Entonces?- inquirió Harry.
-¿Entonces qué?- preguntó Draco.
Harry suspiró con exasperación. ¿Estaba el Veela frivolizando con él o era tan rubio como su cabello? Sabía que Draco era un joven muy inteligente, pero a veces su sangre Veela hacía que se olvidara de la realidad.
-¿No crees que es un poco estúpido?
-No- replicó Draco con firmeza, acariciando el cuello de Harry con la nariz
-¿Por qué no?- preguntó Harry, confundido.
Draco sonrió sobre la suave piel detrás de la oreja de Harry, sabiendo la reacción que el chico tendría ante su respuesta. Vaciló deliberadamente antes de contestar, asegurándose de rozar sus labios contra la piel de Harry mientras hablaba, haciendo que éste se estremeciera. Amaba el modo en que respondía su pareja.
-Porque intento crear a nuestro niño la noche de bodas.
-¿Qué....? ¡Oh!
Harry enrojeció nuevamente, sintiendo la risa de Draco contra su garganta. El rubio le acarició la mejilla con las puntas de los dedos.
-Imagínalo.....nuestro niño.....creado cuando te tome por primera vez.....cuando te ame por primera vez.....- murmuró Draco, sus voz cayendo en un tono ronco.
Harry lo miró con una expresión extraña. Draco levantó la vista, sorprendido por la falta de reacción, y se encontró con sus grandes ojos verdes. Apartó un mechón de oscuro cabello de los ojos del Gryffindor, escudriñándolos, visiblemente preocupado.
-¿Qué ocurre?
-Nunca imaginé que fueras tan romántico- admitió Harry.
Draco rió, tomando su barbilla con una mano, inclinándose hacia delante para que Harry pudiera ver claramente su rostro bajo la escasa luz. Deseaba que supiera que su siguiente declaración la estaba haciendo con total honestidad. Quería aliviar cualquier miedo persistente que Harry tuviera respecto a su enlace.
-No tienes idea de cómo planeo lograr que esa noche sea la mejor de tu vida, amor- sonrió suavemente.
-Tú no.....- Harry comenzó a protestar, pero fue silenciado por una mano de Draco que se elevó, manteniendo sus labios cerrados.
-Lo haré- aseguró con firmeza-. Quiero hacerlo.
-Pero.....
-Lo haré.
-Yo sólo....
-Lo sé.
Harry parpadeó. ¿Acaso el enlace de mentes que Draco mencionó ya había sucedido, al menos de un lado, o el Veela simplemente estaba leyendo en sus emociones?. El sentimiento era extraño.
-Harry, lo sé por tu cara. El enlace de mente no se creará hasta que nos unamos- Draco sonrió-. Tú sólo deseas que todo sea perfecto, como la mayoría de la gente desea que sea su primera vez, y lo será, confía en mí.
Harry mordió su labio antes de asentir, confiando en el Veela. Sabía que Draco nunca lo dañaría nuevamente, y probablemente sería aún más cuidadoso después de lo ocurrido la última noche. El rubio se había aterrado ante la posibilidad de perder a Harry.
-¿Confías en mí?- preguntó Draco, su tono era ligeramente escéptico.
-Sí.
Y Harry decía la verdad. Lo hacía. Deseaba el enlace con Draco. Sabía que una vez el enlace se hubiera dado el rubio se calmaría, pues sus estallidos emocionales habían sido causados por el constante control que se había visto obligado a mantener cuando estaba con su pareja. Sólo esperaba poder resistir el empuje de la atracción magnética hasta la noche de bodas.
Continuará........
Reviews
Gala Snape: Sip, a nosotras también nos fascina este Lucius, su único defecto es estar enamorado de Narcissa, jeje. Vamos a traducir cada quince días pero en compensación estamos comenzando nuevas historias. ¿A que vale la pena tener paciencia? Besotes
Little My: Bueno, ten un pelín de piedad por Draquito, es que los impulsos Veela lo tienen loco. Y Harry lo entendió y lo perdonó, además, no creemos que el rubio lo vuelva a hacer, de verdad ama a su Gry. ¡¡Nosotras también te queremos mucho!! Besitos.
LeilySnape: Sip, el dragón se portó muy mal pero está muyyy arrepentido. Y no te preocupes por mandar reviews en inglés, mientras nos sigas escribiendo, hasta en chino!!!! Besos.
nima jaganashi: Bueno, parece que mucho trauma no le quedó al Gry, jejje y sí, al día siguiente Draco estaba peor que Harry. Narcissa es definitivamente la peste y china un encanto, aunque es "Terrible". Para compensar la actualización quincenal, estamos empezando nuevas historias, es que hay muchas cosas que queremos traducir. Besitos.
malena: Gracias, amiga, es un gusto traducir estas lindas historias y compartirlas. Narcissa es terrible pero está arrepentida y ya las cosas se solucionaron porque Harry es muuuu bueno y quiere mucho a su Veela y lo perdonó. Besos.
Mireille: Pues no le fue tan difícil al dragón, Harry lo perdonó porque entendió que había sido llevado a ello por su madre y sus descontrolados genes Veela. Narcissa fue muy mala pero de puro bruta, pero está arrepentida. Besos.
Aryblack: Bueno, mientras las muertas no seamos las traductoras, pues todo está bien jajja. Noooo, como vas a hacer eso con Draco ¿Y que haría Harry entonces? Nuuuu. Besitos.
SaYuRi: Pues como verás ya Harry lo perdonó y Lucius es en verdad genial. Esperamos que este no sea tu último review y también te invitamos a visitar nuestro perfil en ffnet., tenemos 16 traducciones, muchas de ellas terminadas, y en slasheaven tenemos un SS/HP llamado Mi hombre viernes que está genial. Besos.
Azalea: Como viste, Harry en tan bueno y ama tanto a su Veela que Draco no tuvo que hacer nada. Y el rubio estaba muy arrepentido. Lucius es encantador en este fic, y Narcissa definitivamente la bruja del cuento, pero está arrepentida. Besitos.
Devil Lady Hitokiri: Bueno, después de la catarsis que hiciste y de leer este capítulo ¿todavía odias al Veela? Mira que está muyyyyy arrepentido ¿no te da penita? Y Harry lo quiere tanto que lo perdonó sin que se lo pidiera ¿no es un encanto? No te preocupes, vienen capítulos lindos y en el 25 es la boda y la "noche de bodas" jejje. Besos.
Amazona Verde: Acá tienes la continuación, esperamos que te guste. En compensación por los 15 días, estamos empezando nuevas traducciones. ¿Nos perdonas? Besos.
Sabry: Bueno, Draco sufrió pero no tanto, pues Harry lo perdonó rapidito, además, Draco lo quiere mucho y lo va a compensar, ya verás. Lo que pasa es que los genes Veela lo ponen bruto al chico. Gracias por tus felicitaciones, estamos ruborizadas. Nos saludas a Chiqui. Besitos.
Oriana Luna Black: Por supuesto vamos a seguir traduciendo. Agradecemos tu oferta, pero ya estamos acopladas a trabajar nosotras dos. No son falta de ganas, sino que tenemos varias traducciones a la vez y queremos empezar algunas nuevas que tenemos muchas ganas de traducir, así que decidimos actualizar todas las semanas, pero un viernes unos fic y otro los otros. Además, Frizzy hizo arreglos hasta el cap. 25, y así le damos tiempo a que publique los nuevos capítulos revisados. Pero si eres traductora te animamos a que lo intentes por tu cuenta, hay muchos fic geniales que valdría la pena leer en español. Besos.
Ana-San: Bueno, esperamos que no sigas odiando a Draco, mira que está muy arrepentido y hasta Harry lo perdonó. A Narcissa....bueno, con ella puedes hacer lo que quieras, jajja. Besos.
JaenSnape: Holis. Definitivamente Narcissa tiene una gran cantidad de culpa en lo que pasó. A nosotras también nos encanta este Lucius, es realmente adorable. ¿Estabas enfadada con nosotras? Pero si somos muy buenas, snif, snif. Lo vamos a actualizar cada dos semanas, pero estamos empezando nuevas traducciones y habrá más. Y gracias por tus palabras. Besitos.
Welga: Lo sentimos, pero nos gusta traducir varias cosas a la vez y todas tienen su público. Además, así damos tiempo a que la autora revise nuevos capítulos. Por fis, si haces huelga que no sea de hambre. Besos.
Murtilla: Sip, en esta historia Lucius es un encanto y como pudiste ver, todo se arregló para bien. Amiga, no entendimos la pregunta del cuento ¿qué cuento?. Que bueno que te guste, a ver que te parece esta reconciliación. Besitos
SturmUndDrang: Si, Lucius es divino, pero no es nuestro fic sino de Frizzy. Nosotras somos las humildes traductoras. Que bueno que te guste. Besos.
Rei Malfoy: Sip, van a tener un bebé más adelante, y estamos seguras que tienes razón, va a ser divino (con semejante mezcla de genes) Gracias por tu comprensión, además, para compensar estamos empezando nuevas traducciones. Besos
Velia: Amiga, sentimos lo de los quince dias pero en compensación estamos comenzando nuevas traducciones ¿nos perdonas? Como pudiste ver, Harry supero todo mejor de lo que pensábamos y Draco pasó un muy mal rato. Besotes
Serendipity-789: Sorry, pero es que nos gusta traducir varias cosas a la vez, hay tantísimos fic buenos en inglés. Empezamos dos, una precuela y una secuela de Wanted y la semana que viene vendrán más. Puedes revisar nuestro perfil en ffnet. Besos.
Elsa: Que bueno que te haya gustado y suerte con tu novio y la labor de convencimiento jajja. Y muchas gracias por tus palabras, nos alientan a seguir. Besos
Cerdo Volador: Es un placer traducirlo y compartirlo con ustedes, así que no hay nada que agradecer. Lamentamos poder publicar sólo cada dos semanas, pero es que tenemos más traducciones entre manos, sorry. Besos.
Autora: Frizzy
Disclaimer: Todos los personajes y todo lo demás le pertenecen a J.K. Rowling
Tanto la historia como la información sobre la Herencia Veela, el libro presentado en este fic, la profecía, el bebé y los personajes originales son de la exclusiva propiedad de Frizzy. Gracias por permitirnos traducirlo.
Advertencia autora: Esta historia es Slash entre Harry Potter y Draco Malfoy. Si no te gusta por favor no lo leas, no quiero que te ofendas. Slash, por si no lo sabes, es una relación entre dos personajes masculinos. Ya fuiste advertido.
Traductoras: Alima21
Nota de las Traductoras: La autora hizo fuertes modificaciones al texto original, manteniendo la línea argumental pero enriqueciendo la historia. A partir del capítulo 9, las traducciones se han realizado tomando en cuenta los mencionados cambios.
Para ver la dirección de la versión original y la versión original corregida, favor visitar nuestro perfil.
Capitulo 21:
Propuesta:
-¡Draco, contrólate!- ordenó Lucius, su áspera voz apenas contenía el enojo
Draco ignoró a su padre, continuando su paseo arriba y abajo por el estudio de Lucius. Esa mañana su padre lo había visitado, encontrándolo despierto debido al hecho de que había sido incapaz de dormir, y le había ordenado que se reuniera con él en el estudio.
Harry había tomado una poción para dormir sin sueños que lo ayudara a descansar ya que el chico era incapaz de dejar de sollozar, aferrándose a Lucius como si de ello dependiera su vida. Draco cerró los ojos, tratando de sacar de su memoria los grandes ojos verdes de Harry, mirándolo entre lágrimas y terror, su cuerpo temblando salvajemente mientras trataba de huir, Lo había hecho. Había dañado a su pareja.
Lucius apenas si se contenía de maldecir a su hijo. Para empezar, no podía creer que Draco se hubiera colocado en esa posición. Ni siquiera consideró jamás el pensamiento de que Draco tratara de forzar físicamente a Harry para que se uniese a él, cuando era claro que el muchacho no estaba listo para asumir ese compromiso. Al parecer, la intervención de Narcissa había tenido mayor efecto del que había pensado.
Lucius apretó la mandíbula. No había visto a Narcissa desde la noche anterior, cuando lo había tentado en su cama. Debería haberle contado lo que había pasado, y reforzado su insistencia de que debía dejar la joven pareja sola. Su malignidad casi había arruinado la vida de Draco, pues sabía sin lugar a dudas que si Harry hubiera sido violado, nunca lo habría podido olvidar.
-¿Qué?- siseó Draco, notando la aguda mirada de su padre.
-Necesitas hablar con él- le dijo Lucius con calma.
-¿Cómo podría?¡Casi lo violé!- gritó Draco, elevando una mano y corriéndola frenéticamente a través de su cabello rubio, los plateados ojos llenos de desesperación y repugnancia hacia si mismo. Lucius sabía que su hijo se estaba sintiendo culpable, y no quería enfrentarse a su pareja por temor a ser rechazado, pero Draco necesitaba confrontar a Harry.
-La palabra clave es 'casi'- señaló Lucius.
-Él estaba tan asustado....aterrado.....y le hice eso......me odia- gimió Draco, desesperado, torturado por el pensamiento de que Harry se iba a alejar nuevamente de él. No deseaba separarse de su pareja. La última vez había sido demasiado malo. Si ocurría nuevamente sería un puro tormento, porque esta vez Draco sabía que se lo merecía.
-Él nunca podría odiarte- contestó Lucius suavemente, adelantándose para rodear a su hijo con un brazo en un raro gesto de afecto. Draco se inclinó hacia su toque, descansando la cabeza contra el hombro de su padre, necesitando su consuelo.
-¿Cómo puedes decir eso?- susurró el Veela.
-Porque te ama, y cuando amas a alguien con todo el corazón nunca podrías odiarlo. Sí, tendrás que ganarte su perdón, y puede que él posponga el enlace, pero necesitas darle el espacio y la oportunidad para recuperarse. Afortunadamente, te detuviste antes de violarlo.
-¿Y si ya no me quiere más?- preguntó Draco, sintiéndose repentinamente inseguro.
-Si en verdad crees eso, entonces no mereces su amor- declaró Lucius con calma.
-¡Yo lo adoro!- Draco se defendió a si mismo y sus sentimientos.
-Confía en él.
-Yo....- Draco se calló, incapaz de hablar. Cerró los ojos, luchando contra las lágrimas que amenazaban con caer. Los Malfoy no lloraban.
-Necesitas confiar en él, Draco.
-Lo hago. Es sólo que.....
-Entonces demuéstraselo. He hablado con Harry, y aunque está enojado por los eventos de ayer, sabe que tu madre fue la causante de todo, y te aseguro, ella no va a estropear su relación de nuevo.
Los ojos de Draco se abrieron ligeramente ante la mención de su madre. Recordaba el modo en que Harry siempre había querido desaparecer cuando ella estaba cerca, el modo en que ella apenas le hablaba a su pareja excepto en caso necesario......era tan obvio. ¿Por qué no lo había visto antes?
-Me dijo que no era decente que compartiéramos habitación- susurró Draco.
-Eso no tiene nada que ver con ella.
-¿Por qué, padre? ¿Por qué estaría ella tratando de arruinar nuestra relación?
-Por extraño que pueda parecernos, a su manera estaba intentando protegerte. Eres su único hijo, Draco, y las madres luchan con uñas y dientes por su prole.
-¡Pero sabe que yo lo amo!- gritó frustrado.
-Y lo recordará a partir de ahora. Ve a buscarlo, Draco. Habla con él. Explícale. Discúlpate. A los Malfoys les es permitido mostrar debilidad ante aquellos a quienes aman. No temas llorar.
Con estas palabras de despedida, Lucius Malfoy abandonó la habitación. Sabía que su hijo tenía que pensar en lo que había hecho, las consecuencias de sus acciones, y el modo de reparar el daño que había provocado. Él no podía hacer nada más.......esta vez tendrían que discutir su relación ellos solos.
Harry estaba acurrucado en la pequeña cama de la habitación circular, con el rostro enterrado en las cálidas sábanas. Lucius había estado con él toda la noche, sabiendo que Harry no quería que se fuera, pero tan pronto como el mayor de los Malfoy partiera, con la intención de encontrar a su hijo quien había dejado la habitación varias horas antes, Harry se mudó a la habitación en que Draco había dormido.
Mientras aspiraba la almizcleña esencia del Veela, supo sin lugar a dudas que nunca podría odiar al otro muchacho. Incluso ahora, lo amaba con todo su corazón. Eso era lo que más le hería....el hecho de que amaba a Draco tanto como odiaba lo que le había hecho.
-¡Ni siquiera puedo odiarte!- se lamentó, furioso consigo mismo.
-No es su culpa- argumentó Remus suavemente, acariciando su cabello, tranquilizador.
Sirius vaciló. Era evidente que deseaba lanzar una diatriba sobre lo que había hecho el Veela, y sólo los ojos de Remus habían evitado que el animago buscase al rubio Veela y lo despedazara por tocar a su ahijado.
Si Draco hubiera violado a Harry, lo hubiera matado y de buena gana habría ido a Azkaban por hacerlo. Todavía podía ver a Harry como había quedado la noche pasada; los ojos verdes abiertos con terror y el pálido rostro cubierto de lágrimas.
-Fui un juego para él....- comentó Harry tercamente, lágrimas frescas escapando y empapando sus pestañas caídas, haciendo como si luciera demasiado joven y vulnerable para su edad. Sirius sólo quería abrazarlo y ocultarlo del resto del mundo.
-No es verdad. Draco no pudo controlar sus instintos Veela, Harry. Te necesita.....la estación de apareamiento se está acercando.....- la voz de Remus se fue apagando. Comprendía por lo que estaba pasando el Veela. El mismo estaba luchando constantemente contra la bestia que habitaba en su interior. Era difícil tratar de negar una íntima parte de uno mismo.
Remus sabía que el Veela que había en Draco lo estaba obligando a apresurar el enlace con Harry, y Remus creía que si Narcissa hubiera dejado a la pareja en paz, no hubiera ocurrido nada de lo que había pasado el día anterior. Suspiró suavemente. Ahora era demasiado tarde.
-Si quieres podríamos regresar a Hogwarts- sugirió Sirius, esperanzado. Después de todo, eso había funcionado la última vez, aunque Harry hubiera estado inconsciente, sin decidir por si mismo. Deseaba que su ahijado se alejara lo más posible de los Malfoys.
Harry resopló, tornando sus agradecidos ojos hacia su Padrino. Sabía que Sirius estaba tratando de protegerlo, y apreciaba el esfuerzo, pero ya no era un joven que necesitara salir huyendo del mundo. Sirius no podía besar el dolor y hacer que desapareciera, como hubiera hecho una madre. Aunque Harry no tenía experiencia en tales asuntos, habiéndosele negado una familia propia, había visto lo que pasaba cuando Dudley estaba afligido. Tía Petunia lo cubría de besos, tranquilizándolo, asegurándole que ella solucionaría todo y no tenía que preocuparse por ello.
-Quiero quedarme- replicó con firmeza. Sabía que la última vez que se había ido, les había sido muy difícil enmendar la ruptura entre ellos. Era mejor que no escapara nuevamente.
-Estás muy unido a Lucius- comentó Remus, por el tono de su voz era obvio que esperaba que el chico se explicara. Decir que estaba sorprendido por la manera en que Harry había reaccionado con el Malfoy mayor, aferrándose a él como si en ello le fuera la vida, era quedarse corto.
-Hablamos....- comentó Harry de forma vaga, sabiendo que Lucius Malfoy era un hombre muy privado y no le gustaría que sus conversaciones confidenciales fueran divulgadas.
-Hmmm...- murmuró Remus, claramente deseando más información pero sabiendo que no la obtendría. Sabía que Lucius Malfoy era un hombre muy discreto, y no apreciaría que tratara de sonsacarle detalles a Harry.
-¿Todavía quieres enlazarte con ese loco Veela?- preguntó Sirius, intentando sonar como apoyo, aunque su tono de voz claramente le decía a Harry que si lo hacía, entonces pensaría que también estaba loco.
-Sí- contestó Harry con firmeza, consciente de que era así. Draco podría haber intentado violarlo, pero nunca hubiera hecho nada si Narcissa no hubiera interferido en su relación. Narcissa había causado una escisión utilizando los celos de Draco. El Veela simplemente había perdido el control..
-Oh.....- murmuró Sirius, luchando claramente entre apoyar a su ahijado y tratar de hacerlo cambiar de opinión.
-Puede que sea mejor que nos unamos.....si lo hacemos, no tendremos que preocuparnos y Draco no seguirá con sus sospechas- comentó suavemente, hablando más para si mismo más que para Remus y Sirius.
-Supongo- convino Sirius gruñendo, sabiendo que Draco adoraba a Harry y nunca lo dañaría deliberadamente. El Veela había estado atormentado ante la visión de su aterrado compañero, y obviamente arrepentido de su error.
-Además, técnicamente esto no es culpa de Draco, sino de Narcissa que está ocasionando problemas. Ella ha sido la que trató de separarnos y persuadió a Draco para que me mudara a esa habitación.
- Le hablaré- declaró Remus con firmeza, los dorados ojos entrecerrados. Había predicho que Narcissa causaría problemas en la pareja, pero nunca pudo anticipar que crearía tal caos. Sus acciones podrían haber destruido permanentemente el amor de los muchachos. Harry no hubiera sido capaz de permanecer con el Veela si éste lo hubiera violado y Draco se hubiera torturado eternamente si hubiera tomado por la fuerza la virginidad de Harry.
-Lucius me dijo que ya había hablado con ella, y que Narcissa le había prometido que nos dejaría en paz. Supongo que todo estará bien después de que hable con Draco. Necesito decirle que no lo culpo por lo que hizo- resumió Harry.
Sabía que la razón por la que había estado tan aterrado era el sueño en que era violado. Sabía que Draco había desplegado una enorme muestra de auto- control esa noche. Pudo haber tomado fácilmente lo que hubiera querido sin volver a pensarlo, pero se había detenido. No había querido dañarlo. Se había disculpado una y otra vez, sonando como un disco rayado.
No podía odiar a Draco, sabía eso, así que la única solución era enlazarse lo antes posible. Una vez que estuviera unido al Veela quizás éste no sería tan posesivo, y el temor lo abandonó. Suspiró internamente. Todo estaría bien.
-Madre- dijo Draco con cortesía, saludándola con una fría sonrisa, sin tan siquiera molestarse en ocultar el enfado, la traición y el inicio de odio que brillaba en sus ojos. Ella había ocasionado que estuviera a punto de violar a su propia pareja.
A su mente vino la imagen de Harry la última noche; los verdes ojos abiertos, las pupilas dilatadas por un terror absoluto, el rostro pálido surcado por lágrimas y enmarcado en el oscuro cabello mientras el muchacho luchaba bajo él, suplicándole que lo dejara ir.........No. Draco nunca la perdonaría por lo que había hecho.
Narcissa se paró en el marco e la puerta, por primera vez insegura sobre cómo acercarse a su hijo. Él nunca antes se había enojado con ella, pero podía ver que ahora estaba furioso. Se estremeció visiblemente, alisando de su túnica inexistentes arrugas, los ojos azules ocultos bajo las pestañas caídas mientras intentaba calmar sus nervios.
-Draco.....- comenzó con el ceño fruncido mientras luchaba por explicarse.
-¡No me hables! ¡Sal de la habitación! ¡No deseo escuchar tus patéticas excusas! ¡Lo que hiciste es completamente imperdonable!
-¡Draco! ¡Soy tu madre y como tal merezco tu respeto!- bufó Narcissa, impactada.
-Entonces actúa como mi madre- siseó Draco, estrechando los ojos..
Narcissa palideció. Pudo notar que él lucía igual que su padre, y tomó conciencia de que el niño ya era un hombre. Un hombre capaz de cuidar de si mismo y de aquellos que le importaban. Había estado ciega al creer que su niño la necesitaba cuando en realidad no era así, y ahora lo estaba perdiendo.
-¿Disculpa?- preguntó, con voz débil.
-No actúas como mi madre. ¡Si te preocuparas por mi de alguna forma, nos dejarías a Harry y a mi tranquilos! ¡Pero no, tuviste que enredarlo todo! ¿Tienes idea de lo que has causado? ¡Casi violé a mi propia pareja!- rugió Draco elevando la voz. No le importaba que gritar fuera indigno de un Malfoy. No le importaba que fuera su madre. No le importaba que se sintiera herida. Todo lo que le importaba era su pareja. Harry, el Niño-Que-Vivió. El muchacho que quizás había perdido. El pensamiento era como ácido que carcomía el alma de Draco.
Narcissa miró fijamente a su hijo, guardando silencio. Sabía que nada de lo que pudiera decir cambiaría lo que había pasado. Su comportamiento casi había conducido a Draco a la destrucción de la relación que tenía con su pareja. Fue entonces cuando se dio cuenta que había perdido a su hijo, ya sea que lo aceptara o no. Draco jamás se pondría de su lado y contra su pareja
Narcissa se le quedó mirando fijamente, conmocionada.
-Lo lamento- fue todo lo que pudo decir.
Draco clavó en ella sus gélidos ojos. Luchaba contra la urgencia de gritar, chillar, llorar. ¿Cómo pudo ella hacer eso? ¡Era su madre! ¡Se suponía que lo protegía! ¡No se su suponía que arruinaría su vida o lo separaría de su pareja!
-Lamentarlo no sirve. Estabas tan contenta con que Harry fuera mi pareja, hablando sobre nietos y consintiéndolo. Lo convertiste en parte de nuestra familia cuando convenía a tus propósitos pero cuando más necesitaba tu ayuda le volviste la espalda. Si lo pierdo, nunca te perdonaré- amenazó suavemente, sabiendo que si e veía obligado a elegir ella perdería. Harry era su vida.
-Te compensaré- replicó Narcisa calmadamente, demostrando que había atendido la amenaza.
-No es a mí a quien deberías compensar- bufó Draco.
La miró por un momento, viendo a la mujer que siempre había respetado y adorado. Sabía que algún día la perdonaría. Tenía......era su madre....pero por los momentos no podía. Ella había estado a punto de robarle su propia vida, su corazón y su alma.
Tendría que ganarse su perdón, de la misma forma que él tendría que ganarse el perdón de Harry, y quizás entonces pudiera perdonarla. Su única esperanza es que no fuera demasiado tarde para su relación con Harry. No podría soportar perder al Gryffindor. Su única esperanza es que Harry lo amara lo suficiente como para perdonarlo.
Era ya de noche y Harry había decidido ir al encuentro de Draco, ya que parecía que el rubio Veela estaba tratando de evitar a toda costa encontrarse con él, para sus gran disgusto. Necesitaba hablar con el otro muchacho. Necesitaban conversar y solucionar el problema, sin eludirlo como la última vez, cuando se vieron forzados a arreglar sus asuntos gracias a Seamus.
Le preguntó a un elfo doméstico cercano dónde estaba Draco, y el tímido elfo inmediatamente le dijo que visitara los jardines, pues el Amo Draco había estado allí toda la tarde.
Hacía frío afuera. La cálida respiración de Harry era claramente visible mientras caminaba en silencio sobre los terrenos cubiertos de nieve. El cielo estaba cubierto de amenazantes nubes negras y la luna se ocultó de la vista, lo que hizo que temblara ligeramente. Escuchó un suave suspiro a su izquierda y se encaminó quedamente hacia esa dirección, buscando a Draco. Muy pronto encontró al rubio Veela. Estaba sentado en un banco de madera, la cabeza inclinada y su largo cabello plateado oscureciendo su expresión.
-¿Has estado aquí afuera todo el día?- preguntó Harry, sabiendo la respuesta pero necesitando conseguir la atención del Veela.
Draco dio un salto al escuchar su voz, levantando un par de aturdidos ojos plateados que se reunieron con los ojos verdes ligeramente divertidos. Ninguno habló. En lugar de eso, se estudiaron en silencio, sin necesidad de palabras.
-Te amo- dijo Draco finalmente-. Nunca te haría daño, Harry. ¡Te lo juro! Es sólo que perdí el control......es duro luchar contra el deseo cuando no estás cerca de mí.
-¿Entonces por qué me alejaste?- preguntó Harry. También sabía esta respuesta, pero necesitaba ver si Draco entendía la situación.
-Porque pensé que querías espacio. Desaparecías de repente, dejándome con mi madre y sin decir nada cuando regresabas. Por supuesto, ahora entiendo exactamente por qué te ibas- Draco suspiró, sus ojos llenos de remordimiento.
-Tengo que confesarte algo- admitió Harry, sabiendo que Draco amaba a su madre y nunca la hubiera considerado capaz de destruir su relación. No quería ocasionar una ruptura entre madre e hijo, sabiendo lo que era crecer sin una madre que te guiara el camino.
-¿Y qué será?
-La razón por la que estaba tan ausente, incluso cuando estábamos a solas, era que estaba bastante ocupado pensando en cómo te daría mi regalo de Navidad.
-¿Regalo?- repitió Draco, obviamente sorprendido.
-Sí.
-He sido un idiota, ¿verdad?- Draco suspiró, dejando a un lado su orgullo. Harry era valioso. Era muy valioso. Era la posesión más valiosa que podría tener, y pagaría cada galeón, sickle o knut que la familia Malfoy poseyera por tenerlo de regreso en sus brazos, y sin lamentarlo.
-Sí- convino Harry sonriendo ligeramente. No era frecuente escuchar a un Malfoy admitir su error. De hecho, sospechaba que evitarían este tipo de confesiones cuanto fuera posible.
-¿Y de qué se trata, me refiero al regalo?
Harry sonrió, adelantándose hasta quedar frente al Veela sentado, cuyos ojos plateados estaban abiertos por la sorpresa. Hizo que Draco se levantara. Vio la confusión reflejada en los ojos plateados un momento antes de bajar la mirada, repentinamente inseguro de lo que iba a decir.
-¿Qué pasa, Harry?- preguntó Draco, la preocupación clara en su voz.
Harry rió débilmente, sabiendo que el otro muchacho pensaba que le estaba pidiendo un tiempo de separación o algo parecido. No lo culpaba. Después de todo, él no había sido precisamente tranquilizador, pero Harry quería hacer esto de la manera correcta.
-¿Te casarías conmigo?- preguntó, con voz suave pero firme, lo ojos verdes viendo directo en los plateados cautivadores.
La respiración de Harry se paró en su garganta, notando repentinamente el modo en que el cabello de Draco brillaba como plata recientemente pulida en la oscuridad, enmarcando su pálido rostro como un halo, los ojos de plata radiantes y oscuros contra la piel de marfil. No había nada que deseara más que sentir esos labios sobre los propios una vez más, recordando cuan suaves eran, y el modo en que se sentían cuando se abrían, permitiendo entremezclar sus respiraciones.
La pregunta fue pronunciada con tal suavidad que Draco apenas la escucho. Cuando finalmente comprendió lo que Harry le estaba diciendo se congeló, sus ojos se abrieron y apenas controló la impresión. Nunca, jamás, había considerado la posibilidad de que Harry se lo propusiera. Siempre había creído que sería él quien se lo propondría a su pareja.
-Quiero que nos casemos- le explicó Harry- Quizás en un mes o dos.....
Se interrumpió cuando Draco enroscó sus brazos alrededor de él, empujando su pequeño cuerpo contra el alto muchacho. Una sonrisa de deleite se plasmó en su rostro, brotando a través de la máscara Malfoy e iluminando sus rasgos con una belleza verdadera.
-Te amo- respiró Draco en su oído, su cálido aliento causó un hormigueo en la fría piel de Harry, haciéndolo temblar.
-Yo también te amo- musitó Harry suavemente. Y lo hacía. Sin importar lo pasado, ahora o en el futuro, sabía que el amor que sentía por el otro muchacho sería el último en su vida. Necesitaba a Draco. Había sido el que lo había consolado, alejado con risas su dolor y abrazado por las noches. También había hecho que desaparecieran las visiones nocturnas de Voldemort, lo que era una bendición, y le había entregado un amor inquebrantable.
-Mucho....- gimió Draco, casi con desesperación en la voz, como tratando de lograr que Harry entendiera la extensión de sus sentimientos. Aunque no era necesario.....Harry le correspondía con igual fiereza.
-Lo sé....- murmuró Harry, enterrando su rostro en el pliegue de su hombro.
-Total y completamente....- continuó el Veela
Harry elevó sus labios con impaciencia, dándose repentina cuenta de que Draco estaba tan aturdido ante su pregunta y el miedo al rechazo que apenas había registrado nada más. Luchó por retener una sonrisa. Era muy difícil poder ver a un Malfoy quedarse estupefacto.
-¿No piensas besarme?- le preguntó directo, ignorando el pequeño hilo de miedo en el fondo de su mente. Draco no lo heriría nuevamente, no deliberadamente, lo sabía. Recordó cómo se sentían los labios del Veela contra los suyos, y el cuidado con que el rubio lo sostenía y el miedo nuevamente de deshizo.
Draco rió suavemente. Estiró una mano y tomó la barbilla de Harry, con los ojos oscurecidos por el amor y la adoración al notar el modo en que los ojos esmeralda brillaban en la oscuridad, el negro cabello haciendo un vívido contraste con su piel pálida. Observó como los labios de su pareja se abrían, inconscientemente, y luchó apresuradamente contra el deseo que subía por su cuerpo, no deseando asustar a Harry nuevamente.
Se inclinó hacia delante, observando como los ojos de Harry se cerraban, las oscuras pestañas ocultando su expresión, y se sintió absurdamente agradecido por esa muestra de confianza, sabiendo que Harry debía sentirse temeroso.
-Siempre te amaré- prometió.
Y lo besó.
Mientras Harry se sometía con entusiasmo a las atenciones del Veela, la última de sus dudas desapareció ante el conocimiento de que Draco se arrepentía verdaderamente de sus acciones y no las repetiría jamás. Levantó una mano y la deslizó por la nuca de Draco, urgiéndolo a acercarse más.
Draco sonrió dentro del beso, aliviado de que Harry no lo alejara, y prometiéndose que nunca le volvería a hacer algo así otra vez. Nunca olvidaría las lágrimas de miedo en los ojos de su pareja, y se juró en silencio que jamás haría que ese miedo apareciese nuevamente.
-¿Piensas que estarán bien?- preguntó Remus quedamente desde su posición al lado de la ventana.
Sirius frunció el ceño ansiosamente. Estaba hecho trizas. Quería castigar al Veela por haber herido a Harry, pero sabía que su ahijado y Remus lo matarían si se atrevía a tocarlo. Harry estaba enamorado de Draco, incluso después de lo pasado, y Remus no dejaría que le hiciera daño a Harry por permitirle maltratar al Veela.
-Eso espero.
-Harry merece ser feliz- agregó Remus suavemente
-¿Y qué de ti?- dejó escapar Sirius repentinamente, sintiendo una persistente tristeza en la voz de su amigo.
Remus elevó sus sorprendidos ojos marrón dorado para mirar fijamente a su amigo, inseguro del por qué la conversación había cambiado de Harry a él de manera tan repentina. No entendía lo que andaba buscando Sirius. Remus nunca había sido completamente feliz. Oh, había estado cerca de ello, durante la época de Hogwarts, con los Merodeadores, pero nunca había tenido una familia. Sus padres nunca habían sido capaces de amar al monstruo a su cuidado y lo habían abandonado emocionalmente.
Nunca había sido capaz de crear su propia familia. Los hombres lobo no resultaban atractivos como amantes o esposos, y Remus, por miedo al rechazo, siempre había temido acercarse a un hombre o mujer para pedirle que se uniera a él. Sabía que muchos saldrían corriendo, aterrados ante la idea de tener un contacto tan cercano con un hombre lobo.
Sólo.....no. Nunca pasaría. Una vez Remus había tenido el sueño de ser feliz, de ser amado por.....pero esto no pasaría. No acostumbraba soñar despierto. Realmente, ya era bastante difícil sin una persistente esperanza.
-¿De mí?- preguntó, esperando persuadir a Sirius de que cambiara el tema de conversación.
-Sí, tú. ¿Qué es lo que quieres, Moony?- insistió.
-¡Oh! Nada......yo estoy bien.....
-¡Tonterías!¿Prefieres a los hombres o a las mujeres?
Sirius sabía que Remús nunca había tenido relaciones, después de todo, los hombres lobo se emparejaban de por vida, y Remus nunca había tenido oportunidad de enamorarse. Los licántropos eran temidos por todo el mundo mágico, especialmente por quienes no los conocían personalmente.
-Yo......¿Por qué estás preguntando, Padfoot?
-¿Hombres?- inquirió el animago, sintiéndose aliviado.
-¡Sirius!- bufó Remus, mortificado. Nunca había discutido su vida sexual con nadie; en realidad no tenía una vida sexual. Ni siquiera lo habían besado, pues muchos temían verse contagiados por la maldición mensual que portaba.
Sirius sonrió con deleite, contentísimo. ¡A Remus le gustaban los hombres! Eso significaba que tendría una oportunidad, aunque fuera pequeña, de lograr que el licántropo correspondiese a sus sentimientos. Ahora todo lo que necesitaba saber era que tipo de hombre prefería Remus.
-¿Cuál es tu amante ideal?
-Sirius, ¿para qué quieres saberlo?
La pregunta de Remus fue casual, pero había una intensidad en sus ojos que deslumbró a Sirius, y el animago supo que su respuesta era muy importante para el hombre lobo. Su esperanza creció apresuradamente.
-Quería saber si tenía alguna competencia- sonrió con honestidad, de repente no temía mostrar sus verdaderos sentimientos.
Remus se ruborizó, bajando los ojos. No sabía si Sirius estaba siendo sincero, o sólo era su habitual jugueteo, pero estaba avergonzado y molesto consigo mismo por la repentina esperanza que floreció en su corazón.
-¿Disculpa?
-Amo cuando te ruborizas- suspiró Sirius, sus ojos repletos de la adoración que había ocultado desde que eran niños, cuando se había enamorado del tranquilo licántropo, de cabello claro y ojos de oro, quien no deseaba otra cosa que ser amado.
-¿Disculpa?- repitió Remus, aturdido.
La confusión e incredulidad en los ojos de Remus hizo que Sirius decidiera mostrarle sus sentimientos con acciones mejor que con palabras. Se movió tan rápidamente que el hombre lobo no pudo reaccionar y pronto lo tuvo entre sus brazos. Se estremeció, pues nunca antes había sostenido al licántropo con tanta intimidad
Remus elevó sus confundidos ojos dorados hasta reunirlos con la traviesa mirada azul de Sirius antes que sus labios fueran capturados en un suave y tormentoso beso. Sirius, consciente de que Remus nunca había sido besado, quería asegurarse de que fuera perfecto. No necesitaba preocuparse. Su amigo suspiró suavemente, disfrutando su primer beso tanto como había pensado que lo haría.
-Te amo- gimió indefenso, mirándose en los aturdidos ojos azules de Sirius, confesando lo que había deseado decir desde que se enamoró de la risa del muchacho de cabello oscuro que había sido el coqueto de la escuela. El muchacho que lo había sostenido y protegido, incluso después de descubrir lo que tanto había temido decirles......que era un hombre lobo, un monstruo de la luna.
-También te amo, Moony- contestó Sirius, su voz extrañamente ronca-. Lo he hecho por años.
-Tengo algo más que decirte- dijo Harry nerviosamente, cogiendo un hilo perdido de su manga.
Draco elevó una ceja, acercando al otro chico a su propio cuerpo, no deseaba que se alejara justo ahora. Necesitaba la tranquilidad de saber que su pareja estaba ahí, con él, que no lo iba a abandonar. El moreno se acurrucó apretadamente, aferrando los hombros de Draco casi con desesperación.
-La razón por la que estaba tan asustado era que he estado teniendo sueños. En realidad el mismo sueño que se repite. Empieza lindo- admitió Harry, ruborizándose de manera incontrolable ante el recuerdo.
-¿Si?- lo animó Draco, comprendiendo a lo que se refería su pareja y encontrando la idea de que Harry soñara con él de ese modo increíblemente excitante. Él mismo había tenido sueños similares y los encontraba increíblemente eróticos. Se preguntó si los sueños de Harry serían parecidos a los suyos.
-Pero.....cambiaba.....tú....
Harry estaba pálido, sus ojos ausentes en el recuerdo. Se aferró aún más a Draco, sabiendo que eso nunca pasaría. Aunque había perdido el control, Draco nunca lo hubiera violado. Había logrado controlarse a tiempo.
-¿Qué pasab...?
Entonces comprendió. Harry observaba mientras los ojos plateados se abrían con asombro, las pupilas dilatadas, y bajó los propios, esperando evitar la pregunta que sabía seguiría. Estaba avergonzado. No quería arruinar todo por hablar de su tonto sueño, pero sabía que le debía una explicación al Veela.
Draco notó el modo en que Harry le rehuía la mirada y frunció el ceño. Harry no había hecho nada malo. Tenía razón al temer al sexo, especialmente a la penetración, pues nunca antes lo había experimentado. Obligó a Harry a levantar la barbilla y reunirse con sus ojos.
-Nunca te heriría, Harry. Te amo, con todo mi corazón. Quiero que nuestra primera vez sea lo más asombroso que hayas experimentado......quiero que sea perfecto.....Nunca te obligaría a darme nada más que lo que tú desees darme.
-Yo te quiero.....y he estado pensando mucho últimamente......-Harry enrojeció, deseando no haber abierto la boca.
Draco luchó por no reír. Su pareja lucía tan hermoso cuando se avergonzaba, los ojos verdes muy abiertos y la piel enrojecida, su aroma ligeramente teñido por el sudor entremezclado con su olor natural, celestial por si mismo, y el débil olor del champú de manzana que usaba
-¿Qué pasaba al inicio de tu sueño?- le preguntó suavemente, su voz ronroneando en el oído de Harry.
Harry reprimió un jadeo. Se preguntaba si Draco sabría cuanto lo afectaba ese simple gesto, pero al ver la travesura bailando en los ojos plateados, se dio cuenta que Draco sabía exactamente cómo lo afectaba, y amaba bromearle hasta la locura.
-Me tocabas.....
-¿Dónde?- preguntó Draco, luchando contra el gemido que amenazaba con escapar de su garganta.
-¡Draco!- gritó Harry, mortificado.
-Vamos, Harry. Seguro que quieres saber cómo se sentiría.....- bromeó.
El rostro del moreno se incendió, sus ojos verdes ocultos bajo las pestañas caídas. Draco lo encontró tan inocentemente adorable que era increíble. Se había sentido muy feliz al descubrir cuan virtuoso era Harry, sabiendo que su sangre Veela de buena gana mataría a quien hubiera tocado antes a su pareja.
-¿Qué quieres que te haga?
Harry enterró su rostro en la camisa de Draco, deseando poder simplemente cambiar el tema de conversación, pero sabía que el rubio persistiría hasta obtener toda la información que deseaba.
-Quiero que me hagas el amor- se ahogo, su voz amortiguada.
-¿Cuándo quieres que nos casemos?- siseó Draco, apenas conteniéndose de hacer lo que Harry quería que hiciera.
-Pronto.
-¿Cuándo?- insistió Draco, con urgencia en la voz. No deseaba que Harry se arrepintiera. Quería enlazarse con su pareja lo antes posible. Necesitaba hacerlo suyo. Necesitaba saber que nada lo separaría nuevamente de su pareja....y una vez enlazados nada lo haría.
-Enero.....
-¿Tan pronto?- bromeó Draco, contentísimo.
-Sí.
-¿Qué te parece el dieciséis?- preguntó Draco, seleccionando una fecha de manera automática
-¿El dieciséis?
-Sí. ¿Es aceptable para ti....?- repentinamente Draco se dio cuenta de que podía ser demasiado pronto para su pareja.
-Bien- murmuró Harry, relajándose contra el Veela con un suave suspiro.
-Bien.....
-Mmmmm.
-Y Harry....
-¿Sí?
-Voy a esperar con impaciencia nuestra luna de miel- confesó Draco con honestidad, sabiendo que esa noche sería una que nunca olvidaría. Solo el pensamiento de poseer a Harry era suficiente para excitarlo.
Harry enterró su rostro profundamente en el pecho de Draco. Después de su conversación con Sirius, tenía más idea de lo que debía esperar, y estaba interesado en cómo se sentiría. La última noche había estado asustado, pero sabía que el Veela sería gentil en su primera vez.
Draco rió ante su reacción. Golpeando su espalda de forma tranquilizadora, colocó un amoroso beso en el oscuro cabello.
-No tienes ni idea de lo contento que se pondrá mi padre- le comentó.
-Él me gusta- dejó escapar Harry.
-Bien. El sentimiento es mutuo.....aún cuando nunca lo admita.
Harry se echó a reír, sabiendo que aunque pasara el resto de su vida mezclado con la familia Malfoy nunca comprendería su forma de vida. Eran muy fríos, pero al mismo tiempo esa frialdad expresaba sus emociones.
-Y le gustaré aún más si tengo un hijo.
-Yo quiero un hijo y una hija, por supuesto- sonrió Draco, con una mirada lasciva.
Harry apartó una mano descarriada, riendo a pesar de si mismo. Sabía que Draco sólo estaba bromeando, y que el Veela no lo presionaría más lejos, especialmente cuando acababan de definir la fecha de la boda
-Yo también quiero un niño- confesó.
-¿Sólo uno?
-No. Una niña también estaría bien.
-¿Dos?
-¿Cuántos quieres tú?- preguntó Harry sorprendido. Nunca había considerado que Draco deseara una familia grande. Él sí la quería. Quería una casa llena de niños y risas. Deseaba el hogar que siempre le había sido negado.
-Una docena al menos. Normalmente, los Malfoys nunca han tenido más de uno o dos niños. Quiero rectificar eso. Quiero llenar de niños la Mansión- Draco sonrió ante el pensamiento, imaginando niños con su pelo rubio y los cautivadores ojos verdes de Harry.
-¿De veras?- preguntó el moreno, aturdido y un tanto aprensivo. "Una docena de niños", pensó espantado, antes de darse cuenta que el pensamiento no era tan horrible como sonaba.
-Sí.
-También me gustaría- confesó Harry.
-Mmmmm.....¿Qué te parece Alexander para nuestro primer niño?
-Podría no ser un chico- señaló Harry, luchando por no reír.
Draco lo miró juguetón, estrechando sus ojos plateados. Elevó una ceja como si preguntara a Harry cómo se le había ocurrido pensar que su primer hijo sería algo distinto a un niño. Harry sofocó la risa ante las payasadas del Veela.
-Por supuesto que será un chico- declaró con arrogancia.
-La verdad no se si Alexander estaría bien como primer nombre....
-Tienes razón. Lo podemos usar como segundo nombre.
Harry puso los ojos en blanco. ¿Alexander? Bueno, supuso que podría recortarlo a Alex. Alexander era kilométrico. ¿Acaso a todas las familias de sangre pura les gustaba elegir nombres snob? No le preguntó a Draco, pues sabía que su pareja estaba orgulloso de su linaje y educación.
-¿Qué te parece Brandon?- sugirió Draco.
-¿Brandon? Hmmmm, es un lindo nombre...
-Me gusta.....
-Entonces yo....
Draco se veía tan serio que Harry rompió a reír. El rubio lo miró con curiosidad, obviamente preguntándose que era tan divertido en su charla, y esto hizo que Harry se riera más aún.
-¿Te das cuenta que estamos aquí sentados discutiendo el nombre de un niño que ni siquiera ha sido concebido todavía?- preguntó Harry, estallando en nuevas risas.
-Oh, lo sé- contestó distraídamente.
-¿Entonces?- inquirió Harry.
-¿Entonces qué?- preguntó Draco.
Harry suspiró con exasperación. ¿Estaba el Veela frivolizando con él o era tan rubio como su cabello? Sabía que Draco era un joven muy inteligente, pero a veces su sangre Veela hacía que se olvidara de la realidad.
-¿No crees que es un poco estúpido?
-No- replicó Draco con firmeza, acariciando el cuello de Harry con la nariz
-¿Por qué no?- preguntó Harry, confundido.
Draco sonrió sobre la suave piel detrás de la oreja de Harry, sabiendo la reacción que el chico tendría ante su respuesta. Vaciló deliberadamente antes de contestar, asegurándose de rozar sus labios contra la piel de Harry mientras hablaba, haciendo que éste se estremeciera. Amaba el modo en que respondía su pareja.
-Porque intento crear a nuestro niño la noche de bodas.
-¿Qué....? ¡Oh!
Harry enrojeció nuevamente, sintiendo la risa de Draco contra su garganta. El rubio le acarició la mejilla con las puntas de los dedos.
-Imagínalo.....nuestro niño.....creado cuando te tome por primera vez.....cuando te ame por primera vez.....- murmuró Draco, sus voz cayendo en un tono ronco.
Harry lo miró con una expresión extraña. Draco levantó la vista, sorprendido por la falta de reacción, y se encontró con sus grandes ojos verdes. Apartó un mechón de oscuro cabello de los ojos del Gryffindor, escudriñándolos, visiblemente preocupado.
-¿Qué ocurre?
-Nunca imaginé que fueras tan romántico- admitió Harry.
Draco rió, tomando su barbilla con una mano, inclinándose hacia delante para que Harry pudiera ver claramente su rostro bajo la escasa luz. Deseaba que supiera que su siguiente declaración la estaba haciendo con total honestidad. Quería aliviar cualquier miedo persistente que Harry tuviera respecto a su enlace.
-No tienes idea de cómo planeo lograr que esa noche sea la mejor de tu vida, amor- sonrió suavemente.
-Tú no.....- Harry comenzó a protestar, pero fue silenciado por una mano de Draco que se elevó, manteniendo sus labios cerrados.
-Lo haré- aseguró con firmeza-. Quiero hacerlo.
-Pero.....
-Lo haré.
-Yo sólo....
-Lo sé.
Harry parpadeó. ¿Acaso el enlace de mentes que Draco mencionó ya había sucedido, al menos de un lado, o el Veela simplemente estaba leyendo en sus emociones?. El sentimiento era extraño.
-Harry, lo sé por tu cara. El enlace de mente no se creará hasta que nos unamos- Draco sonrió-. Tú sólo deseas que todo sea perfecto, como la mayoría de la gente desea que sea su primera vez, y lo será, confía en mí.
Harry mordió su labio antes de asentir, confiando en el Veela. Sabía que Draco nunca lo dañaría nuevamente, y probablemente sería aún más cuidadoso después de lo ocurrido la última noche. El rubio se había aterrado ante la posibilidad de perder a Harry.
-¿Confías en mí?- preguntó Draco, su tono era ligeramente escéptico.
-Sí.
Y Harry decía la verdad. Lo hacía. Deseaba el enlace con Draco. Sabía que una vez el enlace se hubiera dado el rubio se calmaría, pues sus estallidos emocionales habían sido causados por el constante control que se había visto obligado a mantener cuando estaba con su pareja. Sólo esperaba poder resistir el empuje de la atracción magnética hasta la noche de bodas.
Continuará........
Reviews
Gala Snape: Sip, a nosotras también nos fascina este Lucius, su único defecto es estar enamorado de Narcissa, jeje. Vamos a traducir cada quince días pero en compensación estamos comenzando nuevas historias. ¿A que vale la pena tener paciencia? Besotes
Little My: Bueno, ten un pelín de piedad por Draquito, es que los impulsos Veela lo tienen loco. Y Harry lo entendió y lo perdonó, además, no creemos que el rubio lo vuelva a hacer, de verdad ama a su Gry. ¡¡Nosotras también te queremos mucho!! Besitos.
LeilySnape: Sip, el dragón se portó muy mal pero está muyyy arrepentido. Y no te preocupes por mandar reviews en inglés, mientras nos sigas escribiendo, hasta en chino!!!! Besos.
nima jaganashi: Bueno, parece que mucho trauma no le quedó al Gry, jejje y sí, al día siguiente Draco estaba peor que Harry. Narcissa es definitivamente la peste y china un encanto, aunque es "Terrible". Para compensar la actualización quincenal, estamos empezando nuevas historias, es que hay muchas cosas que queremos traducir. Besitos.
malena: Gracias, amiga, es un gusto traducir estas lindas historias y compartirlas. Narcissa es terrible pero está arrepentida y ya las cosas se solucionaron porque Harry es muuuu bueno y quiere mucho a su Veela y lo perdonó. Besos.
Mireille: Pues no le fue tan difícil al dragón, Harry lo perdonó porque entendió que había sido llevado a ello por su madre y sus descontrolados genes Veela. Narcissa fue muy mala pero de puro bruta, pero está arrepentida. Besos.
Aryblack: Bueno, mientras las muertas no seamos las traductoras, pues todo está bien jajja. Noooo, como vas a hacer eso con Draco ¿Y que haría Harry entonces? Nuuuu. Besitos.
SaYuRi: Pues como verás ya Harry lo perdonó y Lucius es en verdad genial. Esperamos que este no sea tu último review y también te invitamos a visitar nuestro perfil en ffnet., tenemos 16 traducciones, muchas de ellas terminadas, y en slasheaven tenemos un SS/HP llamado Mi hombre viernes que está genial. Besos.
Azalea: Como viste, Harry en tan bueno y ama tanto a su Veela que Draco no tuvo que hacer nada. Y el rubio estaba muy arrepentido. Lucius es encantador en este fic, y Narcissa definitivamente la bruja del cuento, pero está arrepentida. Besitos.
Devil Lady Hitokiri: Bueno, después de la catarsis que hiciste y de leer este capítulo ¿todavía odias al Veela? Mira que está muyyyyy arrepentido ¿no te da penita? Y Harry lo quiere tanto que lo perdonó sin que se lo pidiera ¿no es un encanto? No te preocupes, vienen capítulos lindos y en el 25 es la boda y la "noche de bodas" jejje. Besos.
Amazona Verde: Acá tienes la continuación, esperamos que te guste. En compensación por los 15 días, estamos empezando nuevas traducciones. ¿Nos perdonas? Besos.
Sabry: Bueno, Draco sufrió pero no tanto, pues Harry lo perdonó rapidito, además, Draco lo quiere mucho y lo va a compensar, ya verás. Lo que pasa es que los genes Veela lo ponen bruto al chico. Gracias por tus felicitaciones, estamos ruborizadas. Nos saludas a Chiqui. Besitos.
Oriana Luna Black: Por supuesto vamos a seguir traduciendo. Agradecemos tu oferta, pero ya estamos acopladas a trabajar nosotras dos. No son falta de ganas, sino que tenemos varias traducciones a la vez y queremos empezar algunas nuevas que tenemos muchas ganas de traducir, así que decidimos actualizar todas las semanas, pero un viernes unos fic y otro los otros. Además, Frizzy hizo arreglos hasta el cap. 25, y así le damos tiempo a que publique los nuevos capítulos revisados. Pero si eres traductora te animamos a que lo intentes por tu cuenta, hay muchos fic geniales que valdría la pena leer en español. Besos.
Ana-San: Bueno, esperamos que no sigas odiando a Draco, mira que está muy arrepentido y hasta Harry lo perdonó. A Narcissa....bueno, con ella puedes hacer lo que quieras, jajja. Besos.
JaenSnape: Holis. Definitivamente Narcissa tiene una gran cantidad de culpa en lo que pasó. A nosotras también nos encanta este Lucius, es realmente adorable. ¿Estabas enfadada con nosotras? Pero si somos muy buenas, snif, snif. Lo vamos a actualizar cada dos semanas, pero estamos empezando nuevas traducciones y habrá más. Y gracias por tus palabras. Besitos.
Welga: Lo sentimos, pero nos gusta traducir varias cosas a la vez y todas tienen su público. Además, así damos tiempo a que la autora revise nuevos capítulos. Por fis, si haces huelga que no sea de hambre. Besos.
Murtilla: Sip, en esta historia Lucius es un encanto y como pudiste ver, todo se arregló para bien. Amiga, no entendimos la pregunta del cuento ¿qué cuento?. Que bueno que te guste, a ver que te parece esta reconciliación. Besitos
SturmUndDrang: Si, Lucius es divino, pero no es nuestro fic sino de Frizzy. Nosotras somos las humildes traductoras. Que bueno que te guste. Besos.
Rei Malfoy: Sip, van a tener un bebé más adelante, y estamos seguras que tienes razón, va a ser divino (con semejante mezcla de genes) Gracias por tu comprensión, además, para compensar estamos empezando nuevas traducciones. Besos
Velia: Amiga, sentimos lo de los quince dias pero en compensación estamos comenzando nuevas traducciones ¿nos perdonas? Como pudiste ver, Harry supero todo mejor de lo que pensábamos y Draco pasó un muy mal rato. Besotes
Serendipity-789: Sorry, pero es que nos gusta traducir varias cosas a la vez, hay tantísimos fic buenos en inglés. Empezamos dos, una precuela y una secuela de Wanted y la semana que viene vendrán más. Puedes revisar nuestro perfil en ffnet. Besos.
Elsa: Que bueno que te haya gustado y suerte con tu novio y la labor de convencimiento jajja. Y muchas gracias por tus palabras, nos alientan a seguir. Besos
Cerdo Volador: Es un placer traducirlo y compartirlo con ustedes, así que no hay nada que agradecer. Lamentamos poder publicar sólo cada dos semanas, pero es que tenemos más traducciones entre manos, sorry. Besos.
