Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 21
EDWARD POV.
Con cada temblorosa y atropellada palabra que salía de labios de Bella, describiendo los horrores que vivió durante su secuestro, la rabia dentro de mí aumentaba; rabia en contra de Gianna, James, pero sobre todo contra mí mismo. Pues estaba seguro que si no hubiese tomado la decisión de dejar Nueva York, Gianna nunca habría planeado esa absurda venganza, venganza que no solamente fue por lo pasado con Bella y sus amigos en la preparatoria, podría apostar que lo que la llevó a cometer esa locura fue que de manera inconsciente culpé a Bella de mi partida.
Nunca fue un secreto para mí que Gianna me veía como algo más que un simple amigo, pero creí que al ser consciente de que mi cariño por ella era solamente fraternal, se olvidaría de ese enamoramiento que tenía para conmigo. Debí sospechar algo cuando se puso como loca al saber que me iba, debí prestar más atención a sus palabras de odio contra Bella aquella mañana que nos despedimos en el aeropuerto... ¡Maldita sea! Debí imaginar que algo no iba bien al notar su entusiasmo las últimas veces que hablé con ella, y me decía que tenía una magnifica sorpresa para mí; ahora comprendía que la puta sorpresa de la que tanto me hablaba, era la muerte de Bella en sus manos.
—Pasé un año en Napa con Gio, en ese tiempo no sólo retomé el control de mi vida, si no que también le tomé cierto gusto a la fotografía y cuando volví a Nueva York decidí dedicarme a ello de forma profesional —cerré las manos en apretados puños y clavé la mirada en cualquier lugar menos en ella, quería correr a su lado y ocupar el lugar de Garrett, acuñar su tembloroso cuerpo entre mis brazos, secar sus lágrimas y asegurarle que todo estaría bien a partir de ahora, pero no podía hacerlo. Nada estaría bien mientras nuestra hija siguiera en manos de personas como Sulpicia y James—. Edward, lamento mucho que...
Escucharla disculparse fue lo último que necesité para estallar, ella no tenía que pedirle disculpas ni a mí ni a nadie por lo que había pasado, ¡con un demonio! Sí, cometió un jodido error pero no merecía un castigo tan cruel y a pesar de todo lo que vivió, ella creía me debía una maldita disculpa; tomé la lampara que tenía más a la mano y con furia la lancé contra la pared convirtiéndola en un puñado de pedazos, necesitaba sacar la rabia que me estaba quemando por dentro y qué mejor manera que destruyendo todo lo que pudiera. Pero ver la expresión asustada de Bella me hizo cambiar de opinión, y sin decir nada a nadie, salí del recibidor.
Cerré la puerta del estudio con un fuerte portazo detrás de mí y caminé directo hasta el escritorio, respiré profundo en repetidas ocasiones para tratar de controlarme pero no pude aplacar la rabia que bullía dentro de mí, estrellé mi puño contra la madera de la superficie para después lanzar al suelo los objetos que se encontraba sobre el escritorio. Me encontraba fuera de mí, estaba totalmente enloquecido y cegado por la rabia, con furia volqué los muebles y rompí todo lo que encontré a mi paso; de pronto sentí una mano posarse sobre mi hombro haciéndome dar media vuelta y segundos después, un puño se estrellaba con fuerza contra mi rostro tirándome al suelo.
—Fue lo único que se me ocurrió para traerte de regreso —Giovanni se encogió de hombros, sacudí la cabeza un par de veces para despejarme y tomé la mano que me ofrecía para ponerme en pie—. Aunque... no voy a negar que disfruté ese puñetazo, te lo merecías por lastimar a Bella con tu actitud de mierda. Ella te necesita a su lado ahora más que nunca, necesita apoyarse en ti y que le des tu consuelo por lo que está pasando con Keily, necesita saber que la sigues amando y no vas a dejarla después de lo que te has enterado.
—¿Por qué habría de dejarla? —pregunté más que confundido.
—Su principal temor a decirte la verdad, era que no creyeras en sus palabras y la dejaras por insultar de esa manera a la pobre y buena de Gianna —grité una maldición y golpeé la pared más cercana a mí con los puños.
—¡Fui un maldito desgraciado con Bella! La forma en que la traté cuando recién nos encontramos... ¡Con un demonio! Incluso llegué a decirle que había aceptado el trato de nuestros padres, para poder tener la oportunidad de vengarme de ella —tiré de mis cabellos y sonreí con ironía—. Una venganza que Gianna ya había cobrado.
—Bella lo pasó muy mal, volverte a ver sacó sus demonios de donde estaban encerrados y las pesadillas volvieron como un recordatorio, de lo que tanto le costó superar y dejar atrás. Creí, y en su momento lo deseé más que nada, que no soportaría tu presencia y se alejaría de ti; pero su amor por ti fue más fuerte —soltó un pesado suspiro y frotó la parte trasera de su cuello—. Sin contar el puñetazo, esta es la primera conversación... civilizada, que tenemos desde que nos conocimos.
—Gracias Giovanni —me dio una mirada llena de desconcierto y me apresuré a aclararle—: Por lo que hiciste por Bella, ahora por fin puedo entender el lazo tan fuerte que los une y unirá siempre.
—Ya era tiempo que lo entendieras —sonrió y sus ojos brillaron llenos de diversión—. Eddie, tendrás que aprender a quererme ya que soy parte de la vida de Bella y por consecuente, de la tuya también.
—Idiota, no vuelvas a llamarme Eddie o te partiré la cara.
—Eso quisiera verlo —la diversión desapareció dando paso a una expresión seria—. Ya estuvo bien de charla, ahora vayamos a buscar una forma de rescatar a nuestra princesa.
Asentí y salimos del estudio, lo primordial en ese momento era encontrar a mi hija, ella tenía que regresar a casa sana y salva.
La primero que noté al volver al recibidor fue la ausencia de Bella, pregunté por ella pero antes de que alguien pudiera responderme, el timbre comenzó a sonar de forma insistente y Kate se ofreció para ir a abrir; todos esperábamos que fuera la policía y que nos tuvieran alguna noticia favorable sobre el paradero de mi hija, más sin embargo la persona que apareció junto con Kate no pertenecía a la policía.
—¡Hijo de puta! —siseé en cuanto lo vi, James trató de decir algo pero no le di oportunidad a hacerlo, sin pensarlo dos veces me abalancé sobre él y lo golpeé.
James trataba de defenderse pero no le di la más mínima tregua, veía todo color rojo y lo único que podía pensar era en matar al maldito infeliz; la angustiada voz de mi madre pidiéndome que parara se abrió paso en mis oídos pero tan pronto como llegó la rechacé. No pararía hasta que él pagara por cada una de las lágrimas que derramó Bella, por cada una de sus pesadillas, por cada maltrato que recibió durante su secuestro, por cada jodido minuto de terror que vivió a manos de la desquiciada de Gianna.
En algún momento durante la pelea ambos habíamos terminado tirados en el suelo, me encontraba sobre él y mis manos rodeaban con fuerza su cuello. Con satisfacción vi como sus ojos me veían con pánico, se retorcía buscando librarse de mi agarre y jadeaba en busca de llenar sus pulmones de aire, cosa que no iba a permitir; su rostro comenzaba a tornarse color morado y apreté más mi agarre en su cuello.
—¡Por Dios, Edward suéltalo que lo vas a matar! —gritó mi padre que junto con Giovanni traban de apartarme de James.
—¡Demonios, piensa en tu hija y en Bella! Ellas te necesitan a su lado, no en una maldita prisión —las palabras de Giovanni me hicieron reaccionar y no luché cuando él y mi padre, tiraron de mí una ver más alejándome de James que tosía y jadeaba ruidosamente en busca de aire.
—¿Cómo pudiste ayudar a Gianna con su plan para vengarse de Bella? —negó al escuchar mi pregunta y con el dorso de su mano limpió la sangre que brotaba de su ceja partida—. ¡Maldito seas James! Me usaste para acercarte a mi mujer y a mi hija, porque ahora que sé la verdad, no creo que haya sido casualidad que nos encontráramos esta tarde.
—Yo no sabía que Isabella era tu esposa, y contrario a lo que todos puedan creer, yo no estoy buscando venganza. Sí, ayudé a Gianna pero no estaba al tanto de lo que en verdad planeaba hacer, ella me dijo que sólo quería darle una lección a Isabella, que la mantendría encerrada por unas horas y después la dejaría libre. Al día siguiente no encontré a Isabella donde la había dejado encerrada, y supuse que Gianna la había dejado marcharse antes de que yo llegara —Giovanni y mi padre me soltaron pero permanecieron cerca de mí, en alerta para detenerme de ser necesario.
—¿Por qué no diste parte a la policía cuando supiste que Bella seguía desaparecida? —preguntó Jane viendo a James con cautela.
—Porque cuando descubrí los planes de Gianna, traté de disuadirla para dejar a Isabella en libertad, sabía que lo que ella estaba haciendo no era correcto pero no quería que mi hermana terminara en prisión; como se han de imaginar no logré conseguir mayor cosa, ella estaba obsesionada con matarla y nada la haría cambiar de opinión —soltó un pesado suspiro y con una mueca de dolor en el rostro, caminó hasta uno de los sofás y se sentó—. Comencé a buscar la manera de descubrir a dónde se había llevado a Isabella, por supuesto que Gianna sabía que la seguía, fue muy cuidadosa y siempre lograba que le perdiera de vista. Pero hasta el mejor estratega comete un error y ella no fue la excepción.
—Fuiste tú quien avisó a la policía sobre donde estaba mi hija, ¿cierto? —murmuró con voz ahogada Renée y James asintió.
—¿Y por qué habríamos de creerte? ¡Maldición, acabas de decir que no querías que tu hermana terminara en prisión, y ahora resulta que fuiste precisamente tú quien la denunció! —grité luchando para no lanzarme de nuevo sobre él y terminar con lo que había dejado inconcluso, lo que decía no tenía ni la más puta lógica—. ¿Quién nos asegura de que esto no es más que parte de un plan tuyo y de tu madre?
—Ya dije que yo no busco venganza pero entiendo que desconfíes de mí, Edward. Sí, Gianna era mi hermana y hubiese hecho cualquier cosas por evitar que terminara sus días en una celda, pero debía hacer lo correcto y eso fue justo lo que hice.
—Yo voy a ver a Bella, lo menos que necesita en estos momentos es bajar y verlo a él aquí —dijo Jane antes de marcharse.
—¿Dónde está mi nieta? —preguntó Charlie, James abrió la boca para responder pero no tuvo oportunidad para hacerlo.
—¡La encontramos! ¡Encontramos a Keily! —gritó Garrett apareciendo de pronto con Kate que acuñaba con suavidad en sus brazos a una llorosa Keily.
—¿Dónde la han encontrado? —me acerqué a Kate y tomé en mis brazos a mi princesa, sus ojitos llenos de lágrimas se posaron en mí y soltó un suspiro entrecortado—. Shhh ya pasó mi vida, todo está bien ahora —besé su regordeta mejilla y su manita se aferró con fuerza a mi camisa.
—Estaba en el cobertizo. Kate tuvo una ataque de nervios al verte casi matar a James, la llevé al jardín para que se tranquilizara y escuchamos un llanto, entramos al cobertizo y ahí estaba.
—¡Bella no está! —gritó una agitada Jane entrando al recibidor.
—¿Cómo que no está? —pregunté y dejé a Keily en brazos de mi madre.
—La busqué en su habitación, el baño, la cocina, el jardín... ¡Maldición, no está en ningún lado! —no, no, no, por favor Dios que no sea lo que estoy pensado, rogué para mis adentros.
—Si esto es obra de mi madre... yo creo que sé dónde es que está Isabella —todos clavamos la mirada en James, esperando expectantes a que nos dijera en donde podía estar mi mujer.
…
BELLA POV.
No podía llevar mi camioneta sin que alguien se diera cuenta de ello, así que tuve que llamar a un taxi y le pedí que me esperara un par de calles cerca de la casa para no levantar sospechas, busqué mi bolso y tomé unos cuantos billetes que metí en uno de los bolsillos de mi pantalón de chándal. Salí de la habitación y con sigilo bajé las escaleras, confiaba en que podía ser lo bastante cuidadosa como para salir de la casa si que nadie lo notara, una vez estuve fuera me eché a correr un par de calles y conforme me acercaba podía ver que el taxi ya me estaba esperando; con prisa entré al coche y le di la dirección al chófer que de inmediato se puso en marcha.
Cuando llegamos al lugar donde Sulpicia me esperaba, el chófer frunció el ceño al ver el lúgubre y solitario lugar, me preguntó si estaba realmente segura de que no quería que me esperara y le dije que no, que alguien me estaba esperando adentro y ya no necesitaría de sus servicios. Bajé del coche y con decisión me adentré a la misma vieja y abandonada fábrica, que años atrás fuera mi prisión.
Mientras caminaba no podía dejar de pensar en lo que me esperaba, no era tonta y sabía perfectamente que Sulpicia quería terminar lo que Gianna no tuvo oportunidad en su momento; cuando años atrás desperté en el hospital lo supe, supe que estaba viviendo un tiempo prestado y que tarde o temprano este día llegaría. Fue gracias a Giovanni que entendí debía seguir adelante, disfrutar de lo que la vida me diera el tiempo que la muerte me estaba prestando y no podría estar más agradecida por lo recibido; había vivido cosas maravillosas pero sobre todo, tuve la oportunidad de tener el amor de Edward y sostener en mis brazos el fruto de ese amor: nuestra hija. Esa pequeña personita que amaba con todo mi corazón, por la cual era capaz de dar mi vida para asegurar su bienestar, y eso era justo lo que me había traído precisamente a este lugar.
Sin titubeos bajé los escalones hasta llegar al sótano, abrí la puerta y al escuchar el ruido, Sulpicia alzó el rostro y sonrió nada más verme. Todo lucía casi exactamente igual a como recordaba y veía en mis pesadillas, lo único que podía notar de diferencia era la pequeña mesa y la silla donde Sulpicia estaba sentada, sosteniendo en sus manos una pistola.
—Ya era hora de que llegaras, comenzaba a creer que la vida de tu hija no te importaba en lo más mínimo y no vendrías —recorrí el lugar con la mirada en busca de Keily pero no estaba por ningún lado.
—¿Dónde está mi hija? Tenemos un trato y yo estoy cumpliendo con mi parte, así que espero tú cumplas con la tuya —sin dejar de sonreír dejó la pistola sobre la mesa, se puso en pie y se acercó con lentitud a mí.
—Soy una mujer de palabra, Isabella, la pequeña Keily está a salvo tal y como lo prometí. Es más, ella nunca estuvo en real peligro y tal vez para este momento, ya la encontraron —soltó una sonora carcajada y me dio una mirada llena de burla—. Dejé a la niña en el cobertizo del jardín, sabía que al ver la nota que dejé en su cuna nadie la buscaría en la casa y creerían que se trataba de un secuestro en toda regla, dándome el tiempo suficiente para comunicarme contigo.
—Sin dudas fue un plan muy astuto de tu parte, Sulpicia —su sonrisa se desvaneció y una chispa de furia brilló en sus ojos—. Bien, ya me tienes aquí y es mejor que terminemos con esto.
—Deberías estar aterrada, más sin embargo luces... serena, demasiado serena para mi gusto —y lo estaba, mi único temor era que mi hija estuviera en peligro, pero saber que estaba a salvo en casa y probablemente con su padre me daba tranquilidad.
—Nada de lo que puedas hacerme, será peor de lo que Gianna me hizo.
—No vuelvas a mencionarla —siseó apretando la mandíbula y cerrando las manos en puños—. Fuiste tú quien debió morir y no ella, pero el imbécil de James tuvo que hacer lo correcto y salvarte la vida, sin importarle las consecuencias que eso le traería a su hermana. Él es tan culpable como tú, de que mi hija esté muerta.
—¿James me salvó la vida? —no pude evitar sonreír ocasionando que la furia de Sulpicia aumentara—. Él no es más que un maldito criminal al igual que Gianna, un criminal que debió pudrirse en prisión.
—Nunca te has preguntado... ¿por qué James fue sentenciado a diez años en prisión y pudo salir libre, bajo libertad condicional, pocos años después de su sentencia? —caminó hasta la mesa, tomó la pistola y del bolsillo de su pantalón sacó un cargador que metió en el hueco de la empuñadura—. Traicionó a su familia, a su propia sangre, al decirle a la policía donde te tenía Gianna.
—No... no puede ser verdad.
—Qué ironía, ¿cierto? El hombre que te puso en manos de Gianna, es el mismo hombre al que le debes la vida —quitó el seguro de la pistola y una sonrisa volvió a instalarse en su rostro—. Claro que James también tendrá su castigo, cuando encuentren tu cadáver haré lo... correcto, aunque me duela tendré que decir que fue mi hijo quien cegado por la sed de venganza, terminó con lo que su hermana comenzó; es lo menos que merece por ser un maldito traidor.
Sabía por mis padres que me habían encontrado gracias a una llamada anónima, el agente a cargo del caso les dijo que la persona prefería permanecer en las sombras y ninguno de los dos quiso ahondar más en el tema; para ellos lo único importante era que yo estaba de regreso y no el cómo. Resultaba desconcertante enterarme de que precisamente James fue esa persona, pero por más que quisiera negarme a que fuera verdad, todo coincidía.
—Le di la oportunidad para redimirse pero la desaprovechó, en más de una ocasión le pedí que me ayudara a vengar la muerte de mi hija pero... ¡él siempre se negó! —tiró de su cabello en un gesto de frustración y comenzó a caminar de un lado a otro.
Sulpicia no dejaba de caminar y había comenzado a murmurar cosas sin sentido, me encontraba cerca de la puerta y sería tan fácil tratar de escapar mientras ella estaba distraída. Lo pensé apenas por un par de segundos antes de decidirme y sin apartar la mirada de ella me moví con lentitud, estaba por alcanzar la puerta, soló unos centímetros me separaban de mi oportunidad de salir de ahí y volver con Edward y nuestra hija, pero Sulpicia se dio cuenta y con un par de zancadas llegó a mi lado.
—Eres tan estúpida, ¿realmente creíste que podrías salir de aquí sin que me diera cuenta? —su mano se cerró con fuerza en mi brazo y me alejó de la puerta lanzándome al suelo.
—Sulpicia, por favor no...
—Así te quería ver —me interrumpió y un escalofrío recorrió mi cuerpo al ver el brillo maníaco en sus ojos, exactamente así lucían los ojos de Gianna la última vez que la vi y de pronto me sentí como si hubiese retrocedido en el tiempo—, aterrada y suplicando por tu vida.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y de pronto el pánico me invadió convirtiendo mi cuerpo en una masa temblorosa, mandando a la mierda la serenidad que sentía minutos antes, cuando Sulpicia alzó la pistola y me apuntó con ella. No sentía la fuerza necesaria como para levantarme y apoyándome con las manos me arrastré hacia atrás tratando de alejarme de ella, la sonrisa en su rostro se ensanchó al tiempo que su dedo, que permanecía sobre el gatillo, presionó haciendo fuerza.
Lo siguiente pasó demasiado rápido y para mí fue como un déjà vu, escuché voces y pasos acercarse, algo que también ella escuchó pues su sonrisa se desvaneció y por un segundo pude apreciar el miedo en su mirada. Mis ojos se abrieron con sorpresa, al ver de pronto aparecer a Giovanni y Edward; abrí la boca con la intensión de advertirles que Sulpicia tenía un arma pero en ese momento ocurrió, Sulpicia apretó el gatillo y el ensordecedor ruido de dos disparos, resonó por todo el lugar.
—¡Bella! —gritó Edward y un par de minutos después estaba arrodillado a mi lado, luché por mantener los ojos abiertos y no dejar que el dolor que quemaba mi cuerpo me mandara a la inconsciencia.
—Ke-Keily... —murmuré con voz apenas audible.
—Ella está bien, amor, está a salvo en casa —un par de lágrimas rodaron por sus mejillas y quise poder secarlas, pero a cada segundo que pasaba, mi cuerpo perdía la fuerza y me era imposible seguir luchando contra la obscuridad—. ¡Dónde mierda están los paramédicos! —gritó con desesperación viendo hacia la puerta.
—Edward... cuida a... nuestra hija... —negó de manera frenética y tomó mi mano con fuerza.
—Ambos cuidaremos de ella, no puedes dejarnos. ¿Me escuchas, Isabella? ¡No puedes!
—Te... amo... —usando la poca fuerza que me quedaba, alcé la mano y acaricié su mejilla con la punta de mis dedos.
No pude luchar más, me sentía tan cansada y dejé que la inconsciencia me arrastrara, pero antes de caer en ella, pude sentir como Edward me acuñaba en sus brazos; pidiéndome entre sollozos una y otra vez que no lo dejara.
Continuará...
¡Hola! Al fin aquí está el nuevo capítulo y espero que, a pesar de todo lo ocurrido, les gustara aunque haya sido un poquito y recuerden que sin autora no hay más historia, así que espero no quieran asesinarme. Esta historia está llegando a su final, el próximo capítulo será el último y posiblemente haya un epílogo (no estoy muy segura aún)
Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, ahí estaré publicando imágenes relacionadas a la historia como también adelantos de la misma, les invito a unirsenos y si les interesa encontrarán el Link en mi perfil.
Muchísimas gracias a quienes agregaron la historia a sus alertas y favoritos, así como también un enorme gracias a quienes se toman un momentito de su tiempo para dejarme sus lindos review's y alegrarme el día, no los respondo por falta de tiempo, pero sepan que los leo todos y cada uno de ellos.
¿Algún review? =)
¡Hasta el próximo capítulo!
