CANDY – CANDY
Reencuentro: Una noche mágica, solo para dos (Cap 21)
2 de junio de 1915
Residencia Dufays
Perth – Escocia
La aurora con el sonido de lo alerces lo encontró esperando afuera de aquella casa, le estaba prohibido acercarse, se quedó esperando la salida de alguien en el auto un Rolls Royce Fantasy de 1915, el joven de cabello castaño claro, sus ojos estaban apagados en ese verdor de una noche de desvelo, en una espera indulgente, en el asiento de cuero, atrás un enorme paquete con las iniciales de una de las casas de costura mas costosas C.C
El crepitar de una reja, roída por la humedad del clima, le hizo levantar la mirada, salía una mujer de edad, cabellos canosos, que usaba un bastón, al fijarse bien se percató de quien se trataba, era anciana ciega; Cissie. Su mente trabajó rápido en cosas de segundo estuvo frente a ella presentándose amablemente.
- Buenos Días… ¿Es usted la Sra. Cissie? – Preguntó el joven.
- Buenos días… si soy yo… ¿Dígame? – la anciana acostumbrada a seguir la voz solo se irguió para oírle.
- Me presento: yo soy Benjamín Rothschild…quería pedirle a usted perdón por mi torpeza…– Ben aparte del paquete llevaba, traía consigo unas rosas de color blanco en sus manos que se las extendió a la mujer – Permítame que le de esto…por favor, como símbolo de… – Titubeo y tomó su manos, le entregó las rosas que la mujer olió y sonrió
- Usted es Ben, el chico que esta enamorado de Yoyo…me regala estas rosas porque se siente culpable por lo que pasó con el vestido ¿No es así? – le preguntó la mujer ante el rostro de una mujer que no podía ver con sus ojos; pero que tenía otros sentidos para captar la esencia de las personas.
- Este si… yo le extiendo mis disculpas por arruinar un vestido como el que usted le hizo a Joann….yo no lo sabía de verdad, que usted lo había confeccionado, fue una estupidez de mi parte …le ruego que me perdone, por lo menos usted… – El joven estaba avergonzado y sintió la mano de la abuela en su rostro.
- Puedo darme cuenta joven, tocando su rostro, que usted no es una mala persona… de hecho es la primera persona que me regala rosas con este aroma…yo no tengo mas remedio que agudizar los otros sentidos que me son permitidos…y por el olor de estas rosas, presumo que usted a escogido rosas blancas… el color denotan la pureza y la sinceridad de sus palabras y al tocar su rostro se que no ha dormido atormentado por lo que hizo… - la mujer sonrió y Ben quedó asombrado ante semejante comentario había acertado en todo.
- Como… ¿Usted puede saber el color de las rosas? Con solo olerlas… me sorprende – Ben no dudó de su ceguera si no de la entereza de aquella mujer de continuar su vida feliz en medio de la oscuridad.
- Yo veía como usted, quedé ciega cuando tendría unos veinte años, así que tuve tiempo suficiente, gracias a Dios, de haber disfrutado y agudizado cada uno de mis sentidos…entre esos los del olfato… ¿Sabía que el olor de las rosas rojas es mas dulce que las de color blanco?…- La mujer volvió a sonreír ante el rostro de Ben, como si pudiera verle – Joven, no se sienta mal por lo que hizo, ya me ha pedido disculpas y me se la historia…. Yoyo me la contó y entendí que usted intenta acercarse a ella; pero usted tiene mala suerte porque solo consigue alejarla mas… escuche mas a su corazón que a sus celos, usted posee la paciencia y el amor suficiente para conquistar el cariño de mi Yoyo – La mujer recibió las rosas.
- ¿De verdad lo cree?...espero que tenga razón y que Joann me perdone… yo la quiero mucho y de verdad que no sabía que usted le había confeccionado el vestido, si no jamás hubiera echo lo que hice…– Le explicó el joven muy angustiado.
- Muchacho, aquí lo importante no es el tiempo que me tomó hacer el vestido, si no el amor que le puse al hacerlo… eso es lo que a Joann le molestó…ella no me tiene lástima, porque me ve como a cualquiera de los demás, me conoce desde que tenía siete años y mi ceguera así como el color de la piel de Jos para ella eran parte de su vida, no notaba diferencias…pero no se preocupe mas, que yo le disculpo… ella también lo hará, créame le comentó la mujer sintiendo su angustia.
- Gracias…muchas gracias… ¿No quiere que la lleve? – Ben le dio un beso en la mano y se ofreció a llevarla.
- No, yo voy cerca…usted siga en lo suyo…Que este bien joven…adiós – La mujer se marchó y Ben se despidió de ella.
Se quedó mirando a la mujer alejarse, era muy especial. Había olvidado entregarle el paquete que era para Joann, ya era tarde para detenerla era rápida para movilizarse en medio de ese bastón. La voz de dos personas desde adentro de la casa lo sacó de su observación, quiso irse, pero era algo tarde, porque frente a él estaba Albert y Candy.
- Ben… ¡Hola!... ¿Cómo estas? – le preguntó Candy, que se suponía que debería estar en cama hasta mas tarde; pero ella no podía le era muy difícil.
- Hola Candy…Hola Albert….yo estoy bien ¿Y ustedes? – Preguntó el joven ocultando el paquete aunque era muy evidente detrás de su espalda.
- Hola Ben…estaba bien, pero vi que esta niña pecosa es muy porfiada…no puede salir tan temprano a tomar aire – Él estaba intentando obligar a Candy a volver.
- Entonces debes ir, Candy…que el tiene razón… - Ben estaba a punto de pedirle el favor pero no se animaba.
- ¿Y eso?... ¿Venias a dejar ese paquete? – Ella le preguntó por el paquete que se veía a simple vista.
- Si… era para Joann….yo se que no quiere verme y hasta nos dijo a todos que si nos acercábamos a medio metro de aquí, llamaría a la policía…yo le creo si está así de molesta. ¿Podrían entregarle esto?...pero no le digan que es de mi parte – Ben les miró con esos ojos verdes.
- Yo no tengo ningún inconveniente…yo se lo entrego Ben…espero que ella pueda perdonarles luego – Candy recibió el paquete y se iluminó nuevamente el rostro del chico que le agradeció.
- Tranquilo…yo creo que ella también les extraña, aunque no lo diga – Albert también notó que a pesar de que estaba Candy y las chicas se divertían con las visitas, igualmente extrañaban a sus amigos.
- Gracias…muchas gracias…yo ya tengo que irme. Cuídate, Candy – Ben se subió al auto y se fue.
Candy y Albert entraron nuevamente a la casa, ella subió con el paquete para dejarlo en su cuarto hasta ver a Joann, para entregárselo personalmente. Volvió a recostarse encima de la cama, a pesar de estar vestida, cerró los ojos para descansar un poco más con un chal en sus piernas y se durmió.
El mediodía había llegado, el trinar de los pájaros era menos intenso, se escuchaba a los lejos el sonido entre el eco de mar, las ráfagas entre esos alerces y el cristalino caudal del lago. Candy, se levantó y se sentó en el balcón de la habitación meciéndose al compás del piano que se escuchaba a lo lejos de Annie, recién los vio marcharse a Albert y Archie rumbo al hipódromo, prometiendo volver temprano para poder ir ya por la noche al teatro en Dundee, no quería que los demás postergarán sus recreaciones por su culpa, ya habría tiempo para divertirse cuando ella estuviera mejor.
Bajó al encuentro con las chicas, en sus manos llevaba el paquete que recibió de Ben se dirigió al salón de baile, al fondo, estaba Annie y Patty tocando el violín y el piano. Candy entró sin interrumpirlas y se sentó a escuchar esas melodías, saludando a Joann y Liz que estaban mirando unas melodías en unas carpetas de color café, probablemente eran de Joshua.
- Linda melodía…- Dijo Candy aplaudiendo contenta.
- Hola Candy… - Saludaron a la par Annie y Patty.
- Hola chicas… espero que acepten ir a esa obra de teatro esta noche…no se preocupen por mi que yo se me cuidar sola, quiero que diviertan… - El día anterior habían recibido esas invitaciones y ya lo habían discutido, aunque estuvieran reacias a ir por no dejarla sola.
- Joann no quiere dejarte sola… es su obra favorita y no quiere ir…– Comentó Liz y se acercó al grupo.
- No quiero que estén encerradas, además son solos un par de horas… Mira Joann…esto llegó para ti…. - le entregó el paquete con las iniciales de C.C.
- ¿De quien es? …es decir¿Quién lo trajo?– Preguntó Joann mirando ese enorme paquete y saliendo a la sala con Candy.
- Solo lo trajo un mensajero…tal vez diga algo dentro – Comentó alentándola a abrirlo, mientras se integraba el resto con ellas.
- ¿Y lo vas a abrir, Jo?...queremos saber que es – Liz se sentó al lado de Joann para ver de cerca que era.
- Veamos…que es… trae una nota…ajajajaja que raro…- abrió la nota en primera instancia y la leyó.
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Adorada dama:
Mis ojos se han extinguido ante tu ausencia, estoy sumergido en el intento por conquistar tu alma, por saber que guarda tus más recónditos pensamientos. No soy poeta, ni el mejor escritor, solo soy tu humilde aprendiz intentando entregarte mi inmenso amor. Recibe este regalo como muestra de mi admiración, no solo de tu belleza si no de tu nobleza de corazón.
Te quiere
Tu aprendiz misterioso
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- ¿Qué?...Jooo tienes una admirador jajajajaja… ¡QUE LINDO!... ¡QUE ROMANTICO! – Gritó contenta Liz que también era tan sensible a ese tipo de cosas.
- ¿Quién es el aprendiz misterioso?...que nombre mas extraño… - Joann sonrió ilusionada, era lindo lo que le escribió, mientras volvió la vista a la caja que venía atada a un lazo, sacó el papel que venía encima que lo cubría.
Para la sorpresa de todas las damas ahí presentes, era un hermoso vestido de un rojo muy sofisticado, con aplicaciones que le daban un toque oriental perceptible para el ojo de una dama en aquel ruedo, un escote tipo V y un suave tul del mismo color que tapaba un poco la espalda. Al sobreponérselo, quedaron todas anonadas, el color le sentaba bien, quedando sus tobillo y los brazos al descubierto.
- OOOOHHHH ...ES HERMOSOOOOO…quien te lo haya enviado te ha mirado mucho….mmmhhh…porque es de tu talla Joann …un admirador con buen gusto, que hasta un poema te hizo… – Liz lo miró impactada, era increíble
- Es realmente lindo… es un rojo muy especial…deberías llevarlo hoy a la obra que iremos a ver… ¡Que romántico! Lo que esa persona te escribió- Comentó Patty mientras se acercaba a verlo.
- Ese no es un color para una dama…quien te lo haya regalado te acaba de insultar – Annie miró de soslayo el vestido e hizo ese comentario a viva voz, sintiendo la mirada de Liz que podía asesinarla.
- ¿QUEEE?... ¿QUE INSINUAS TU? – Le espetó Liz acercándose para el asombro de Candy y Patty por las palabras de su amiga.
- Eso…que la persona que le haya enviado ese vestido "rojo" está insultando a Johanna…yo no me pondría algo así jamás es un insulto, para quien se jacte de ser una "Dama"… – Annie no se medía provocando la ira de Liz y el asombro de Joann que la miraba enojada.
- Claro que no te pondrías algo así…si nadie te haría un regalo como este, envidiosa…¡PARA QUE SEPAS ESE NO ES UN ROJOOO DE AQUELLOS!, que tu mente retrógrada menciona… ¿Conoces el hito de la moda que es Isadora Duncan?... por tu silencio me puedo dar cuenta que NO SABES… como yo SI se…puedo decir que es una de las bailarinas mas sensuales de Europa … el que le regaló el vestido a Joann no solo sabe de moda, le acaba de decir que: ES HERMOSA, SENSUAL Y QUE SE VERIA DIVINO EN ELLA – Le comentó Liz enfurecida por el atrevimiento de Annie
- ¡ANNIE!... ¿Como puedes comentar algo así?... no lo puedo creer, tú alguna vez también usaste un vestido rojo – Candy defendió a Joann, al ver la evidente envidia que destellaba en los ojos de Annie.
- No se porque lo toman a mal…yo soy conservadora y es mi opinión al respecto…no ha sido mi intención ofender de mala manera… no soy ninguna envidiosa – Annie apenas y miró a Joann.
- Conservadora….pffff…eres de las que se hace que no quiebra ni un huevo, pero los quiebra por docena – Susurró Liz a Joann que se alejaron para guardar el vestido- Tu amiga, no le hagas caso a esa patética de allá, ese vestido no esta nada de mal…es HERMOSO… y habla así de envidia ¿ No viste lo que Patty y Candy dijeron?...ellas también lo encontraron hermoso…Joann, acuérdate del Ballet ruso cuando estuvimos en Italia… los vestidos que llevaban, eran la sensación…el color es igual a la de esa bailarina Yuniz…DEBES USARLO HOY MISMOOOO EN EL TEATRO… – Liz alentaba a Joann .
Candy guardó silencio, avergonzada de las palabras de Annie, ya había echo ese tipo de comentarios, pero nunca delante de Joan y Liz. No tenía la menor idea de que escudriñaba esa mirada azul apagada, la pequeña de melena que ella conoció era adorable, insegura, miedosa, pero una excelente chica. Se preguntaba si era posible que ser adoptada y vivir entremedio de lujos le hubiese corroído el alma, era probable porque ella tenía una esencia muy frágil y vulnerable a ser dúctil en manos de la madre que siempre quiso tener. La recordaba como lloraba por tener padres y comprendía que mucha de esa crianza de la debía a su madre adoptiva quien ejerció presión para hacer de Annie, una chica vacía, llenándola con las mejores cosas y ella con la intención de ser siempre la chica que los Britter se fijaba en los chicos que creía que le agradarían a su madre, quizás con el temor de ser abandonada. Acostumbrada a ser el centro de la atención y tener ella los mejores vestidos, ahora envidiaba la suerte de Joann. Eso es lo que interpretaba en sus cartas cuando muchas veces le hablaba sobre sus verdaderos deseos en pro de los que su madre Jane.
Joann y Liz, dejaron el episodio del vestido por un rato de lado, estaban en el ático entre ese desorden de maniquís que le servían a Nonni y Cissie para hacer sus costuras, libros con polvo, algunos muebles viejos sin uso y atrás de estos estaban los baúles, con miles de disfraces que les gustaba tanto colocarse y jugar. El ático tenía un enorme tragaluz que cualquiera podía, subir para ver el espectacular horizonte que se podía ver con la vista al mar del norte. Joann estaba arriba de ese techo, mirando concentrada y extrañando no poder escribir con su mano. Preguntándose quien era el Aprendiz misterioso.
- Jo… ¿Ya leíste la carta que te dejó Terry? – Le preguntó su amiga Liz
- No… no quiero leerla ¿Y tu? – le pregunto Joann bajando del techo y volviendo a entrar por la el tragaluz.
- Yo si la leí… me pide disculpas por haber ocasionado que nos enojáramos con los demás y por haber dicho que yo era la que te metía cosas en la cabeza… me invita a comer a donde yo quiera con tal de que le disculpe…la verdad que eso para mi no es una invitación es claramente una venganza…ese celestino quiere que engorde. – Liz creía que esas eran las intenciones de Terry así que no pensaba cobrarle ninguna cosa.
- Liz…tú sabrás si quieres disculparlo o no, yo no te voy a presionar – Le respondió su amiga mientras se bajaba del techo
- Si… pero ¿Tu crees que es llegar y pedir disculpas y listo?...nooooo, tendrá que pagar por todas las lágrimas que nos hizo derramar y por haberme echo engordar, que él es el único culpable – Ella estaba convencida de sus palabras y nada la haría cambiar de opinión.
- Conociéndote de seguro no es nada bueno – Joann comenzó a guardar los disfraces para poder lavarlos.
- Por supuesto que no…pero mejor hablemos de otra cosa ¿Vamos a ir a ver esa obra de teatro…EL Rey Lear?...las invitaciones están, si hasta Candy aceptó que fuéramos y no nos preocupáramos de dejarla unas tres horas sola… se quedara con todos los amigos de Nonni – Liz estaba entusiasmada y quería ir hace mucho tiempo que no iba a ver una obra y le gustaba tanto.
- Mhhhh… me gusta el Rey Lear… ¿Conoces esa compañía?...- Preguntó Joann que se sabía el libro y la obra de memoria, pero de otras compañías en Londres.
- Si… la ubico de nombre…"Compañía Salesbury" – Comentó Liz que había leído las críticas del diario de Durdely News
- Mhhhh… si… yo creo que iremos, si a Candy no le importa quedarse sola…ademas todos quieren ir – Joann guardo todo en el baúl
Con la ayuda de Abelard que las esperaba abajo de ese ático, bajaron por lo menos un baúl, con una selección de disfraces de todo tipo, que llevaron hasta el salón de baile donde estaban las chicas, olvidándose por completo del desatinado comentario de Annie solo por Candy, que estaba entusiasmada revisando, cada uno de los trajes, impresionada por los detalles y lo bien confeccionados que estaban había de : Arlequín, Corsario, muñeca, bruja, pinocho, romano, Cleopatra, Oso, Gorila, jirafa, flor, Hada, Rey, eran tantos que se cansaron de probárselos, de jugar y reír.
Residencia Rothschild
St Andrews
Los chicos ya llevaban días sumergidos en el todo tipo de deporte: pasaron por el esgrima de Terry, el fútbol de Joshua, el béisbol de Liam y el golf que les enseñó Ben, comiendo cuanta comida había en la nevera, saliendo por las noches a algún bar que Terry los invitaba y estaban aun así aburridos.
- Ya no puedo más… ¡ESTOY ABURRIDO DE ESTAR AQUÍ! – Gritó Joshua lanzando sus composiciones al aire.
- ¿Y a ti que te pasa?...tu comúnmente no chillas por que si…eso déjalo para mi, Liz o hasta Joann… ¿Pero tu? El rey de la cordura y la paz personificada… - Liam lo miraba impresionado, mientras estaba terminando de dibujar una caricatura de Terry que llevaba horas leyendo un libro bajo un árbol.
- Que me va a pasar…que yo les dije a ustedes que era mala idea lo de la "bromita" a las chicas, pero claro como nunca hacen caso de mis predicciones…ya ven en lo que estamos convertidos EN UNOS VICIOSOS ZANGANOS …yo lo siento pero no puedo seguir así…me voy a buscar un trabajo por ahí…a ver si así me vuelven las ganas de componer algo, porque seguir en la absoluta depresión como ese de allá…NOOOO… – Joshua indicó a Ben que llevaba horas leyendo un libro de poemas e intentando escribir algo propio en unos papeles.
- Esta bien "Chicos trébol de cuatro hojas" yo te acompaño…que luego de mi exposición con el Señor Tauragrasso, me han llamado de algunas galerías interesados en ver mis cuadros…menos mal que traje algunos de Edimburgo, porque de lo contrario…tendría que vender esto jajajajajaja – Mostró la caricatura de Terry, que lo había dibujado como un troglodita con el pelo largo y con el libro en las manos.
- Volveremos antes si para arreglarnos e ir a esa obra "El Rey Lear"…solo espero que no sea la misma compañía de las "enfermeras" porque si no…ahí si que se arma…Joann irá estoy seguro, le encanta esa obra – Joshua tomó su saco y sus composiciones para salir.
- Uhhh es verdad… hoy es la obra, bueno fue idea de Terry, me imagino que no habrá cometido esa torpeza de invitar a Joan y demás a ver una obra representada por las esas espectaculares enfermeras… porque ahí si que no salimos vivos… jajajajajaja – Siempre sacaba algún chiste de todo, era para relajar el rostro de Joshua que estaba triste extrañando a Joann.
Se despidieron de Terry, prometiendo que irían a la obra "El Rey Lear", para esa misma noche en Dundee. Se fueron rumbo al centro de Dundee, para cumplir con sus compromisos. Ben continuaba entre libros de medicina y aquel libro de poemas, con la intención de estudiar sus materias; pero como no podía quitarse del pensamiento a Joann, quiso hacerle una poesía; pero le costaba mucho. Esperaba verla con ese vestido, que le gustara, porque lo había visto en la tienda y se lo imagino puesto en ella, conocía al ojo de tanto observarla la talla, esperaba haber acertado.
- Oye…tu ¿Vas a pasarte la vida entera intentado escribir algo para tu Princesa?...ya déjalo así… - Terry había entrado a la sala y dejó el libro encima de la mesa.
- Debo buscar la forma para que me perdone, las flores no resultaron, ya ves eran muy costosas y no les prestó atención alguna, es mas hasta las tiró al basurero. Le envié esta mañana un vestido hermoso que espero que algún día lo use, con una nota que intenté que fuera como algún poema de los que ella escribe…aunque nunca he leído uno…claro que no le puse de parte de quien, firme bajo un seudónimo anónimo jajajaja…porque si le digo que he sido yo me lo devuelve en trocitos – Ben suspiró y continuo con la labor de intentar escribir algo.
- Oye…debo contarte algo – Ben clavó los ojos verdes con terror hacia Terry, esa frase ya le era usual – Que antes que viniera Joann y sabiendo que sería una odisea que esa terca nos escuchara, le dejé dos cartas en su bolso… - Terry vio la cara de asombro de Ben
- ¿Qué?... ¿Abriste el bolso de Jo?... ¿Que le pusiste en la carta?… ¿Le dijiste que yo la quiero¿Le habrás puesto que yo no le presté atención a ninguna de esas actrices?... ¡Como no se me ocurrió eso a mi!… ¿Le explicaste que lo del medio beso de esa chica? pues que me pillo desprevenido…que no era mi culpa…- Miró a su amigo que no le respondía.
- No… la verdad que intente conmover a Liz, con palabras como que lo sentía mucho, que ustedes merecían otra oportunidad para que les demostraran que eran buenos amigos… a Joann también le escribí…pero ¿Sabes que? Yo creo que ella no la leerá, tengo la impresión que es MUY ORGULLOSA… y no lo hará así este muriendo de curiosidad – Él estaba muy convencido de que esa chica era así, podía adivinarlo.
- Si puede ser… ¿Y entonces? – Interesado en saber si Terry tendría una segunda opción.
- Y que ante esa opción… envié a la casa de Joann ayer siete invitaciones para ver la obra del Rey Lear…yo se que a Joann le gusta Shakespeare, es decir, eso la vi leyendo en una oportunidad…y aquí… tengo otras tres mas…una para ti, otra para Joshua y otra para Liam…podrán ver a las chicas y disculparse ¿Qué te parece? – le dijo sonriendo Terry, era una idea que ya estaba en marcha porque las entradas las entregó ayer por la tarde.
- ¿Qué? NO LO CREO… IRE SI CLARO QUE SIIII…todo sea por verla aunque no me hable ni me mire….yo soy feliz con ver su rostro, sus ojos… ¿Ya les dijiste al resto¿Y que tu no vas? – había vuelto a la vida y eso hizo reír a Terry.
- jajajajaja… te volvió el alma al cuerpo, si que estas enfermo por Joann…bueno, al resto ya le dije y aceptaron la invitación… si no se pierde nada con intentar…No se preocupen por mi que yo me voy esta misma tarde a Blairgowrie, tengo cosas que solucionar allá… estaré de vuelta probablemente mañana…- Comentó Terry y recibió el abrazo fraternal de su amigo, que corrió a ver que colocarse para impresionar a su Princesa.
Terry, salió a caminar por St Andrews, pensando que sería difícil llegar a conmover a esas chicas, no podía recriminarles nada, las habían herido en su esencia femenina, no era su intención; pero había planeado de tal forma las cosas para despertar los celos de Joann, que se topo con otras sorpresas, como la ira e intransigencia de la chica de ojos azules, que tenía un carácter poco usual.
La había visto leer el Rey Lear, así que hace tres noches atrás vio que una compañía presentaba esa obra en el teatro de Dundee, que quiso comprar esas entradas con la esperanza de reunir a los amigos, por lo menos les debía el esfuerzo por ayudarles ya que ellos fueron tan amables con sus vivencias ayudándoles en mas de una oportunidad.
Envió siete invitaciones así que era probable que fuera Candy, ella leyó los comentarios de esa obra cuando la representó la primera vez, lo recordaba por una de las cartas que le había escrito rememoraba un fragmento: "Supe de tu primera obra "El rey Lear", he leído las críticas que han hecho de ti en diferentes periódicos y me siento muy orgullosa de tus logros, sabía que serías un gran actor, que cumplirías tu sueño. Terry, espero que nunca dejes de seguir tu instinto, lo que te dicta el corazón, donde esta tu esencia, porque se que detrás de ese chico rebelde siempre estuvo adormilado una excelente persona"
La esperanza que esa chica pecosa depositaba en él, le dio el impulso para seguir representando cada vez mejor esa obra y las que vinieron, sus palabras no eran simple alabanzas de una novia, eran el aliciente para ser una mejor persona, el mejor hombre donde ella pudiera llegar de sus largas horas de turno y estar siempre segura en sus brazos, era así como la soñaba. Pensó en ir también a esa obra, pero esperaba que las cosas se solucionaran con Joann para poder ir a ver a Candy, tener una conversación con ella, así que aun no era el momento para un reencuentro, existían muchas interrogantes en su cabeza, todas concernientes a los sentimientos de ella ¿Ya le habría olvidado¿El beso que le dio cuando estuvo febril, no lo recordaba por eso o porque ella prefería olvidarle?
Se detuvo justo frente a una tienda de ropa femenina, el maniquí exhibía un hermoso vestido, sus pensamientos estaba impregnados por completo de aquella pecosa de ojos verdes, rubia y de piel de porcelana, que por instantes la vio en ese vestido, que colocaría en evidencia el paso de Niña a Mujer, era si como la recordaba ahora, cuando la vio en esa casa, menuda y mucho mas hermosa que antes, sus pecas se habían suavizado llegando a ser sensuales a la vista de cualquier hombre que fuera capaz de mirarla.
Entró con la intención de conseguir ese vestido para ella, sin importar el costo de ése y aunque era algo osado de usar en esa época estaba seguro que le gustaría. Escribió también una nota para que lo recibiera, sin saber que se trataba de él. Lo pasaría a dejar cuando fuera camino a Blairgowrie.
Residencia Dufays
Perth – Escocia
Las horas pasaron raudas, entre el almuerzo, los juegos con los disfraces y ahora estaban preparándose para esa noche. Candy y Liz estaban en la habitación que ahora tenía Joann, ayudándola a peinarse. Llevaba un vestido muy lindo, de color turquesa, donde dejaba al descubierto sus brazos, un escote tipo V, muy ceñido a su cintura, de caída suave, cuya seda con el vaivén de su caminar parecía estar flotando. No quiso llevar el rojo que le había regalado el admirador secreto, por que al probárselo a solas le incomodo, no era para llevarlo a una obra.
- Espero que el que hayas desistido de usar ese vestido rojo, no fuera por lo que le dije a Albert que el rojo no era de lady…pero Joann… el rojo fosforescente que había en esa tienda era horrible…ese vestido que te llegó hoy es …DIOS MIO…ES UNA BELLEZA… mira nada mas, no es roooojoooo… yo diría que esta inspirado en la bailarina esa que te mencioné esta mañana…y tiene esas aplicaciones que están de moda…- Liz conocía la diferencia entre un tipo de rojo y otro, entre la tela y otra, no podía entrar entre tanto detalle cuando le explicaba a Albert que vestido llevar y cual no.
- No te preocupes Liz, que no fue por eso si yo entiendo, pero ese vestido no es adecuado para una obra de teatro – Le comentó mientras Candy le ayudó a colgarse unas horquillas en el moño que le hacia.
- Vas a quedar muy hermosa… Tu en verdad no te crees el cuento de que eres muy linda…es increíble – Candy sabía que el vestido que Joann no quiso usar esa noche se lo dio Ben, pero intuyó que le había gustado. Joann era una chica muy sencilla y Candy aún se sentía mal por las palabras de Annie.
- Candy…dime la verdad ¿Me encuentras obesa? – preguntó alarmada Liz que sentía que explotaría en ese vestido verde claro.
- No….jajajajaja…que dices, estas bien…ese color te viene con tus ojos…déjame que te peino ese moño – le dijo Candy ayudándola con su cabello.
- Mhhh… yo creo que deberé aumentar mi ayuno a cincuenta días, porque este corsé si que es incómodo… - Liz se movía eso que le apretaba el estómago.
Joann se miró al espejo y no se reconocía, se maquillo suavemente, la chica pecosa le había dejado irreconocible, el color del vestido era su favorito, algo insinuante si es que se agachaba. Ella se miraba para ver si se traslucía algo, pero afortunadamente no era así, se perfumo un poco. Liz se veía realmente linda, el cabello y el moño que le hizo su nueva amiga la dejaron feliz agradeciéndole con un abrazo y comprometida a que cuando se recuperara, la dejaría como una Diosa si llegaban a hacer una fiesta.
Candy las miró a las dos contenta, porque se divertirían. Bajaron al encuentro con los demás, ya estaba Patty y Annie esperando, ésta última miró muy feo a la chica de ojos azules que también le dirigió una mirada recordando lo que le dijo, pudo notar una sonrisa cínica por parte de ésta. No entendía porque tanta animadversión en su contra y no quiso indagar.
Los amigos de Nonni le detallaron el vestido a Cissie, que sonrió imaginándola en su mente, sabía por las descripción de Nonni que Joann era muy linda, al igual que Liz, bellezas distintas pero muy llamativas.
Albert sonrió al ver la cara de asombro de Archie con Liz, no disimulaba ni un poco; sin embargo no parecía importunar para nada a su ex novia que estaba presente.
Se despidieron de Candy, que les aseguró que se acostaría temprano, pero la verdad que no fue así, se quedó conversando con los amigos de Nonni, ayudándoles con algunas flores en el invernadero a Cissie, quería sentirse útil. Ella estaba feliz, esa misma tarde le había escrito una carta al Hogar de Pony detallando la casa, sabía que impresionaría a los chicos, que imaginarían que era un castillo y en verdad lo era.
Teatro Breadyars - "Compañía Salesbury"
El Rey Lear
Dundee – Escocia
La función todavía no comenzaba, estaban en la antesala atestada de personas, algunos esperando a los actores con al intención de pedirles su autógrafo, eran conocidos en Escocia, por ser la mejor compañía que estaba de vuelta tras un largo periodo de gira por Europa. Los afiches promovían en especial la excelente actuación que recibió unas críticas del actor John Swaney, en el papel del Rey Lear.
- ¿Tu ubicas a algún actor de aquí, Liz? – Le preguntó Archie que estaba a su lado
- Nop…solo lo que he leído en prensa…. yo estudie afuera, muñeco de Torta…. ¿Como voy a saber quien rayos es John?….no se que… - Le comentó ella que llevaba un vestido muy entallado y un prudente escote.
- Es cierto…lo había olvidado… ¿Cuál fue tu primera obra entonces? – Insistía en estar al lado de ella, sin dejar de mirarla, no era el único, por eso se acercó, con la idea de cuidarla.
- No querrás saberlo… mejor dicho yo no quiero recordar eso ahora….y ya déjame en paz – Liz caminó hacia Joann que estaba con Albert conversando. Dejándole solo.
- ¿Por qué no querría saberlo?...dime – Archie la siguió.
- Albert…dile al pajarraco ese que tienes por….que se yo lo que será de ti, que CURIOSAMENTE TAMBIEN ES UN MISTERIO… que no me fastidie mas – Liz le sacó la lengua a Archie y se tomó del brazo de Albert
- jajajajaja… Por favor no peleen aquí…por esta vez – Albert no podía evitar reír al ver como se llevaban esos dos como gato y perro.
- Yo le hice una simple pregunta y ella se molesta – Se explicó el joven de ojos celestes y de perfecto peinado.
- No es una simple pregunta que me digan:" ¿Cuál fue tu primera obra entonces?"- Liz volvió a imitar a Archie haciendo reír a Patty, Joann y Albert.
- jajajajaja… es que esa es una pregunta difícil de contestar… ella no le gusta recordarlo – Le comentó Joann riendo de su amiga.
Las chicas, continuaron esperando hasta que el acomodador los derivó a todos hasta el palco con sus invitaciones enumeradas era amplio y se veía perfecto desde ahí, se instalaron. Liz obligó a Joann a acompañarla al tocador, a pesar de que recién se estaba acomodando, quería ir para abotonarse el corsé que sintió que le explotaba. Se levantó y se excusó con el resto.
- Liz¿porque siempre tienes que venir al baño en el minuto menos adecuado?…apúrate – Joann estaba impaciente por ver una de sus obras favoritas, ese libro se lo habría leído unas 7 veces.
- ¡HAY YAAA!… tú lo dices porque eres delgada y no tienes problemas para engordar como me pasa a mi que estoy …uhhhh…intentando atarme esto…que pensé que reventaría cuando me senté y yo que creí ilusamente que había rebajado…naaaahh – Liz consiguió atarse el corsé y al salir se miró al espejo - ¿Sabes? creo que por fin han decidido salir en esta planicie extrema en la que mi pecho vivió durante estos años de amargo dolor…. – Liz se miraba ilusionada y comenzaba a hablar como lo haría Joann, tocando y mirando su busto.
- ¿Qué?... ¿De que hablas?... – le preguntó Joann que estaba en la luna
- De estas cosas que eran dos botones y ahora parece que… si se han desarrollado… ¡Que bueno! – Liz se refería a su busto.
- Ahhhh…eso, pues no se, tú debes fijarte mejor….ya vamos – Joann la empujó para que saliera primero y se le cayó su bolso que llevaba, se iba agachar pero una mano de otra persona lo hizo primero.
- Permitame…Linda…Princesa – Le dijo una voz masculina muy familiar, que estaba detrás y le recogió el bolso, al levantarse la quedó viendo descaradamente.
- Que tragedia….tenias que ser Tú… ¡No me mires de esa manera, insolente! – Joann se cubrió al ver que Ben la miraba de fascinado por el vestido, aunque no era el que le había regalado ese también le gustó.
- Pero Jo… ¿Para donde quieres que mire si te tengo enfrente?...Te ves hermosa – le dijo sonriendo y pensando que se veía hermosa con cualquier cosa que se pusiera.
- Que linda dama…Buenas noches – Comentó sin disimulo alguno un joven que pasaba a su lado mirando descaradamente a Joann
- De verdad que si… Buenas noches ¿Quiere que le acompañe? – le dijo otro joven apuesto que iba con el otro a Joann, ante el rostro desfigurado de la ira de Ben.
- OYEEE… ¿QUE NO VES QUE ESTA CONMIGO, IDIOTA?... ¡FUERA! Que insolencia… – Él les gritó y los espantó del lado de Joann.
- ¿Qué haces tú acá?... a ti no te gustan las obras de teatro… ¡me estas siguiendo como siempre! – le recriminó Joann.
- VINE A VER LA OBRA… ademas me has prohibido acercarme a Perth y estamos en un teatro, en Dundee…es decir es tierra neutral… - Le respondió feliz por esa ocurrencia porque Joann no pudo rebatir nada.
- Es cierto…YO SE QUE NUNCA HAS IDO A UNA OBRA….me parece muy extraño la coincidencia….claro a menos que haya venido a ver si se trataba de "TUS ACTRICES", las exuberantes tipas que me tomaron el pelo… quítate del medio que voy a mi asiento…– Le dijo ella dirigiéndose por pasillo, con él caminando a su lado.
- No seas así, Jo… que esas actrices eran todas feas… ¿Cómo sabes que no me gusta el teatro?...si nunca me escribiste y me dejaste solo cuando era TU NOVIO. Yo sería el sueño dorado de cualquier chica y quedé botado como un mendigo de tu amor – Ben sonrió ante la mirada de Joann, ya que había aprendido algo de aquellos libros de poemas que estuvo leyendo.
- Que ocurrencias tienes tú… tu no eres el sueño dorado de nadie…eres UNA PESADILLAAAA – Joann continuo caminando, sintiendo que estaba detrás se volteó para dejarlo pasar, sintiendo la mirada impertinente de Ben – VAMOS YA PASA… ¿Qué te crees que no me doy cuenta hacia donde miras?….cretino, insolente – a pesar de haberle dejado pasar el se fue a su lado, sonriendo.
Llegaron al mismo palco, ella le quedó viendo sorprendida y fastidiada. Él la dejó pasar para su sorpresa no solo estaban las personas con las que vino si no que ademas estaba: Joshua en una esquina, Patty, Archie entre Liz y Liam para que no se mataran, Annie y Albert. Quedaban dos asientos.
- ¿Que pasa aquí?... de todos los palcos de este teatro tenían que estar estos aquí… ¡QUE CLASE DE TRAMPA ES ESTA!... ¿A VER EXPLIQUENME USTEDES? – Le gritó Joann a los dos que estaban instalados y dirigiéndose a Ben, todo el mundo se alarmó ante el grito.
- Chisttt…Jo…baja la voz… ¿Qué ahora pretendes que te muestre mi invitación enumerada?...por Dios que desconfiada te has vuelto – Le dijo Ben mientras se acercaba el resto a explicar.
- DEJAME PASAR MUÑECO DE TORTA… Que no quiero estar con este mequetrefe aquí cerca – le dijo Liz intentando salir de las butacas, lo más lejos posible de Liam.
- Pero ¿Qué diablos pasa aquí?...todo el mundo enojado con todos… ¡Albert que es lo que pasa! – Preguntó Archie que se levantaba para dejar pasar a Liz.
- Que aun no conoces a esa loca que va ahí… - le dijo Liam que también se levantó para discutir.
- NOOOO TE PERMITO QUE ME DIGAS LOCA…. TARUGO DESQUICIADO…- le dijo Liz que estaba sujetándose del brazo de Albert.
-Por favor… no se traten de esa forma… - Suplicó Albert intuyendo que se vendría una discusión.
Estaban todos discutiendo en medio de ese palco. Liz le recriminaba algo a Liam, que insistía que las entradas era un regalo de alguien misterioso. Joshua en voz baja le pedía a Joann que quería irse a su casa en Perth, mientras que ella discutía con Ben asegurando que todo era una trampa para acercarse a ellas. Albert intentaba calmar los ánimos de todos, Archie le preguntaba a Annie que pasaba y ésta que no sabía mucho le preguntó a Patty que estaba en medio de la discusión entre Liam y Liz.
- TACCIA LEI TRUPPA DI TARATI!... ¡FINO A QUANDO DISTURBANO! (cállense tropa de tarados, hasta cuando molestan) – Dijo un hombre que estaba sentado mas abajo.
- ¡NON TI METTERE MALEDETTO ITALIANO DI QUARTO! (NO TE METAS MALDITO ITALIANO DE CUARTA) – Le gritó Joann desde el palco para el asombro de todos, era primera vez que le respondía a alguien en ese idioma.
- ¿Qué?... ¿Que fue lo que dijiste?...eso sonó muy lindo… - Le dijo Ben mirándola impresionado por como colocó sus labios para hablar en italiano.
- No es nada lindo lo que le dije…y tú no me mires así ya te dije – Joann continuo discutiendo con Ben.
- ¡IL FERME LA BOUCHE FOLLE!... (CIERRA LA BOCA, LOCA) – Le gritó la voz de una mujer a Liz que estaba mas abajo.
- ¡IL FERME LA BOUCHE!, TON…RÉGLÉE (Cierra la boca, tú…tarada) – Le respondió Liz para el asombro de Archie que lo encontró muy sensual
- Ohhh…si sabes francés… ¿Qué le dijiste? – Le preguntó éste fascinado a Liz
- No fue nada que no pueda repetírtelo a ti…. ¡IL FERME LA BOUCHE, TON…poupée de gâteau! (Cierra la boca…muñeco de torta) – le Dijo Liz, ante la cara de asombro de Archie
Una voz les llamó la atención a Joann y Liz, al punto de quedarse calladas y dirigir la mirada hacia donde provenía. Era un joven de unos 19 años, cabellos negro y ojos celestes, muy alto y bien vestido, a su lado estaba otro del mismo porte, de anteojos y cabello desordenado, de grandes ojos celestes. Él primero las llamó y le hizo señas de otro palco.
- JOANN…LIZ…CIAO BELLE DAME… ¿NON SI RICORDANO DI MIO?...IO SONO: PAOLO GIANUZZI (Joann, Liz…hola bellas damas… ¿No se acuerdan de mi? Yo soy: Paolo Gianuzzi) – Les gritó mientras todos se voltearon a ver, las dos chicas quedaron impresionadas, eran dos galanes.
- NOOOO….ES PAOLO…CIAO PAOLO…ATTESA CHE ANDIAMO GIÀ (Nooo… es Paolo… ¡Hola Paolo!... espera que ya vamos)- Le gritó Liz y las dos chicas se excusaron con Albert y corrieron a verle.
- Vaya ¿Cuántas lenguas habla Liz?...creí que solo el francés – Comentó Archie admirado.
- No es ninguna gran cosa saber francés e italiano – Murmuró Annie, solo Patty la escuchó mirándola desconcertada.
- ¿Quién demonios es ese? – preguntó Ben que vio como saludaba a Joann con efusividad.
- Ese de allá es Paolo, compañero de Joann en Italia… - Dijo Joshua saludándole de lejos con la mano.
- Ya… ¿Y que hace con Joann? – Ben no comprendía porque tanta confianza.
- Nada que es escritor igual que Joann… es amigo de Liz y de Joann… se llevan muy bien…- Liam volvió a sentarse.
- ¿Qué se van a quedar allá? – preguntó Archie decepcionado porque Liz se fue.
- Así parece…que decepción para ti…jajajajaja - Albert miró de reojo a Archie.
Comenzó la obra, las dos chicas que quedaron en ese palco, ya que las invitadas de esos dos chicos no llegaron. Joann se olvidó de todo, se sabía los diálogos de memoria sobretodo los de Cordelia, lloraba cuando ese personaje era capaz de revertir con su amor el mal con el bien, mientras ella muere trágicamente ahorcada.
Ben miraba a Joann apoyada en aquella cornisa del palco, esa chica era una mezcla de ternura, misterio, belleza y no podía evitar observar como se emocionaba con esa obra, era su favorita, asi lo había descubierto Terry, el nuevo amigo de Joann. El joven de ojos verdes, la contempló, sin percatarse que al lado se instaló Annie que algo le dijo sin que él le prestara atención, estaba embobado mirando lo linda que era Joann cuando sonreía, con aquel vestido no pasaba inadvertida para nadie, porque en algunos palcos en vez de ver la obra algunos la miraban, tampoco lo hizo Paolo, que le susurró algo al oído y ambos rieron.
Ahora estaba con otro que tal vez compartían cosas en común, eso era lo que buscaría a la hora de encontrar alguna pareja. Se sintió desvalorizado, nada de sus esfuerzos la acercarían a ella, porque eran opuestos, la amaba como un loco; pero no era suficiente para retenerla a su lado. Joann tenía razón, a él no le gustaba las obras de teatro, estaba ahí para conocer el mundo interno de la mujer que mas amaba, adicta a las novelas, enamorada de la literatura. Vio que estaba llorando, que el sujeto que estaba a su lado le alcanzó un pañuelo que ella no rechazó, si hubiera sido él seguramente no se lo recibiría, era todo lo que su mente podía repetirse ante la desolación que sentía.
Residencia Dufays
Perth – Escocia
La oscura noche y la luna llena se colaba por los ventanales. Candy bajó las escaleras de esa casa, la estuvo recorriendo en el silencio, imaginado que vivía ahí, impregnándose con la paz del acuario de esa sala. Ya había ayudado a Cissie con algunos bonsái, ella sin ver podía oler y saber como eran las flores, diferenciarlas entre las margaritas y los tulipanes, eso la sorprendió mucho. Fue a la cocina y encima de aquella mesa había un paquete enorme, con su nombre.
- Es para mi… ¿Quién lo habrá dejado ahí?...bueno debió ser Fiona o Belle…ya es tarde para preguntarles – lo abrió y encima del papel de color durazno, había una nota. La leyó.
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Hermosa dama:
Caminando meditabundo por esta ciudad, llegue a un escaparate, una ilusión estaba pendida en aquellos vidrios, mi mirada se dirigió hasta allá y supe que esto estaba hecho para ti, que no merecía llevarlo nadie mas que tú. Espero que algún día lo uses y sepas que la belleza que me cautivó no es la que exhibirás con este vestido, si no que aquella que tuve la bendición de conocer.
Te quiere
Tu trovador enamorado.
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Candy dejó la nota, sin entender nada, era otra vez el Trovador enamorado¿Quién era esa persona?, al abrir el papel que envolvía quedó impresionada con el vestido. Era de color blanco invierno, al tocarlo era muy suave, al levantarlo unos destellos del claro de luna lo iluminaban, por la rendijas de esa oscuridad, colocaba en evidencia que era muy osado, tenía la espalda al descubierto y un escote que realzaba el talle. No aguantó más y se lo probó ahí mismo, mirando a todos lados no había nadie.
- Es hermoso…como el vestido de una novia…que lindo en verdad y me queda perfecto, la persona que me lo regaló debe conocerme bien, porque es mi talla… ¿Habrá sido Albert?...no creo porque él ya me entregó los vestidos que compró con ayuda de Liz – Candy estaba desconcertada con ese regalo.
Se fue a la sala con el puesto, podía sentir que flotaba, al mirarse el escote del vestido llegaba a la mitad de su espalda, se sonrojó y comprendió la incomodidad de Joann.
- Jajajaja…es muy lindo en verdad, si me muevo así no se ve nada a través de él… ahora entiendo a Joann…claro que este es mucho mas escotado en la espalda, pero igual me gusta … - Candy se miró al espejo contenta, se ató el pelo en un moño, solo le faltaba algo en su cuello.
Se paseo por la casa, imaginando ser una Condesa, jugando con esa imaginación que siempre la acompañó en momentos tristes y en la alegría, era parte de ella y no se avergonzaba, mientras nadie mas la viera. Fue al salón de baile, con Klin siguiéndola, bailando con su mapache, improvisando algunos pasos de vals y sonriendo.
- Klin… ¿Te gustó este vestido?...es lindo ¿No?...no me reconoces es eso…jajajajaja… - Bajó a Klin y se fue afuera.
El columpio de flores, la luna iluminaba por completo a los colgantes de ángeles de cristal, tintineando levemente en una melodía improvisada de la suave brisa de esa noche. Candy cerró los ojos mientras se mecía suave y al compás del sonido, sumergida en sus sueños que le evocaba esa casa, parecía estar dormida, el aire llevó a sus sentidos un perfume familiar aun así no abrió los ojos, su cabello se desarmó volviendo caer sobre esa espalda de piel de porcelana. Sintió que algo se sentó a su lado sin abrir los ojos, creyó que era Klin.
- Klin… ¿Qué crees que parezco con este vestido?... – preguntó esbozando una sonrisa con los ojos cerrados.
- Pareces un Ángel… - Dijo la voz masculina de alguien.
Candy no abrió los ojos, él quitó el cabello que se inmiscuía y tapaba su rostro y depositó un suave beso, que fue abordando mas, casi pidiendo permiso para terminar en sus labios. El sabor de esos labios le era familiar, su olor, ya no tenía dudas, aun así dejó que continuara sin oponer resistencia, sintiendo que el vaivén del columpio le producía un vértigo inexplicable. Fue una caricia llena de emoción, al abrir sus ojos estaba Terry ahí, no se había desvanecido y su boca enmudeció con la impresión, viendo que se reflejaba en sus ojos verdes azulados, que sonreía destellando de ellos mas que la luna y las estrellas, que eran testigos de esa visión, de aquella realidad. Estaban cerca, separados por escasos centímetros, los dos sentados en ese columpio que fue creado para ellos, mirándose por largo rato, deleitándose y reconociéndose en esa noche. El frío la estremeció o fue el darse cuenta que se dejó besar sintiendo que levitaba, era su alma que se escapaba de la razón, que estaba trabajando a mil para interrumpir ese minuto.
- ¿No me vas a saludar, PECOSA? – Le susurró Terry, acariciando su rostro con sus manos – Entonces lo haré yo… Hola, Candice White Andley…
- ¿Terry? – Musitó al ver su mirada en frente de ella.
- Si…soy yo… - Terry estaba mirándola por completo, admirado de lo linda que se veía. Le tomó la mano para que se levantara.
- Si…yo… - No alcanzó a decir nada mas, no entendía que estaba haciendo ahí, cuando él la abrazó fuerte hacia su pecho, tocando su espalda, ella se estremeció ante el roce de sus manos, él lo notó y sonrió.
Cuanto rato se fundieron en ese abrazo, no lo sabe, otra vez las lágrimas estaban en sus ojos, cayendo mojando el traje que llevaba él, su barbilla dentellaba con la emoción que estaba sintiendo, no estaba soñando ni tenía fiebre. Sus manos podían tocar su pecho, sentir el latido del corazón de Terry, que también estaba llorando.
¿Por qué llora?...no quiero que lo haga… ¿Eso que significa?, siento su olor en cada uno de mis suspiros ahogados de esta emoción ¿Por qué mi corazón me traiciona otra vez?...yo había prometido olvidarlo, dejar que fuera feliz con ella…ahora esta aquí sin soltarme, siento sus manos en mi espalda, me estremezco con su cercanía ¿Qué hace aquí?...
¿Por qué llora?... no quiero que lo haga… ¿Eso que significa? La ultima vez que lloró en mis brazos fue en medio de una despedida, siento su olor en cada unos de mis suspiros ahogados de esta emoción ¿Porque mi corazón me traiciona de esta manera?...yo se lo que le prometí, pero no soy feliz con Susana…yo soy Terry solo con la mujer de mi vida y esta ahora junto a mi, es mi pecosa…No me a soltado, siento en mis manos el calor de su espalda, me estremezco con su cercanía ¿Qué le digo ahora?...no estaba preparado para verla hoy.
- Me alegro de verte, Candy – le dijo Terry, aun manteniéndola abrazada y sujetando su barbilla para que lo mirara. Sin importarle que los dos colocaran en evidencia sus lágrimas.
- Yo también… me alegro de verte… Terry…- Le contestó ella sonriendo y secando sus lágrimas.
Mantuvieron ese abrazo por largo rato, hasta que notó que ella tenía frío y se quitó su chaqueta para cubrirla, la rodeo nuevamente con sus brazos. Sintiendo su aroma, el latido de su corazón se fundió y acompasó en uno solo.
- Tu solo deja que te abrace, Candy…no preguntes nada mas…que los demás van a llegar luego…yo escribí algo para ti… no es perfecto…pero me los se de memoria… es un poema – Le dio un beso en la frente… y le susurro aquel poema en sus oídos.
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Había soñado con este minuto
Quise transfórmalo en eternidad
Se lo pido a Dios, que conoce mi interior
Que sabe que he nacido para amar,
Para entregarle mi corazón, solo a ella.
No pido mas que el albur me de el favor,
Para volver a sucumbir a sus ojos.
Para sentir otra vez sus labios.
Renuncio a los devaneos de mis vicios,
Con la esperanza de ser mejor
Digno de su amor que transmuto mi esencia
Que convirtió la pena en alegría.
Detengan el tiempo
Que no me quiero separar
De lo único que me devuelve la paz
Para que siempre estemos así.
Vuelvo a tenerte frente a mí,
Vuelvo a ver el verdor de tus ojos
Que una vez me cautivaron
Vuelvo a deleitarme con tu sonrisa
Vuelvo a escuchar tus palabras
Suaves murmullos que me estremecen
Vuelvo a tenerte cerca de mí.
Casi mágicamente estás aquí…
Como te soñé, como lo esperé
Casi sin pensarlo, el destino te devuelve a mí.
Y estas aquí otra vez…
Terrunce Grandchester
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- Es hermoso… ¿Tu lo escribiste, Terry?...yo creí que eras actor – Le dijo ella mirándole, mientras él tomaba sus manos que estaban algo heladas.
- Si…pero eso lo escribí cuando te fuiste ese día en Nueva York… - Terry la quedó mirando a esos dulces ojos, sus pecas estaban mas tenues en sus mejillas. Jugueteaba con sus manos.
- ¿Qué haces aquí?... ¿Como supiste que estaba aquí? – Candy tenía muchas interrogantes y esperó mucho rato para poder formularlas, disfrutando de ese minuto sin pensar, pero ya había llegado el momento.
- Eso lo puedo explicar… ¿Pero tiene que ser ahora? – Al ver que ella asintió prosiguió – Estoy aquí en Escocia hace y dos meses mas o menos…deje la compañía Stratford – Terry le respondió y vio que ella se alarmó con esa noticia.
- ¿Qué?... ¿Pero porque lo hiciste?... Terry… - Candy no pudo continuar con eso, se escuchó el ruido de autos a lo lejos e intuyeron que era el resto que estaban llegando.
- Tengo que irme…buscaré la forma para volver a verte, Pecosa – Terry la miró atentamente cara rasgo de su rostro lo capturó con su mirada.
Se acercó a ella y con sus dos manos acarició su rostro y le dio un beso de despedida en sus labios, se marchó dejando a Candy mareada, confundida y emocionada con ese encuentro fugaz. Se despabilo por el escalofríos que sintió recorrer su espalda y se dio cuenta que no debería estar ahí en pie, corrió adentro sacó la caja y la nota del regalo y subió al cuarto, para colocarse el pijama. Dejó en su clóset el vestido y en la mesita de luz junto al diario, la nota del Trovador enamorado, se quitó la chaqueta de Terry, la dobló y sintió el perfume inconfundible impregnarse en su nariz, en sus manos y en su rostro, quería permanecer así.
Estuvo ahí con ella, la besó y no pudo hacer nada, no se negó ni lo abofeteó como aquella vez, tocó sus labios con sus dedos que aun estaban impregnados con su olor, intentando recordar como se sintió. ¿Que había pasado con Susana¿Porque él estaba ahí?, todas las preguntas le rondaron en miles de segundos, que prefirió acostarse de una vez. Sintió a los demás llegar, al parecer estaba riendo y se podía notar que la pasaron bien, eso la alegró tanto como se sentía ella en ese momento. Esa noche se convirtió en un mágico reencuentro solo para dos.
Terry, conducía hacia Blairgowrie, sonriendo, él solo sintió el instinto de recorrer esa casa, de buscar el cuarto que era de Candy y la encontró en ese columpio de flores, la vio con los ojos cerrados, con sus labios provocando que los besara, esa noche se transformo en un reencuentro mágico solo para ellos dos, todo fue de forma espontánea y no lo planificó en beneficio propio. No sabía que estaría ahí, no quería irse pero debía respetar la rabia que le expresó Joann y Liz, en honor a la amistad que le brindaban a él y en especial a Candy, se venia feliz de estar en esa casa. Llevaba puesto el vestido que le regaló, no se había equivocado en escogerlo, se transformó en esa noche en su ángel, en la mujer que siempre había imaginado que viviría junto a él, en la novia que él hubiese querido llevar al altar para convertirla en su esposa. Su corazón seguía latiendo de prisa, susurrando al viento que volvería a verla, la cercanía de esa hermosa mujer, de ojos verdes, pecosa y de cabellos rubios, se convirtió en una adicción a la que sucumbiría siempre.
Continuara…
Ladyzafiro
Notas:
Ufff que costó, la creatividad se me había ido de paseo. Convertí a Terry en un verdadero Trovador ¿Por qué no? Si tiene la sensibilidad ideal. Joann y Liz… esta difícil que se reconcilien con los demás, porque para variar las ideas de Terry nunca funcionan con ese grupo jajajajaja. Annie la transforme en una alimaña, sorry para quienes la aprecian. El poema es otro de los míos, por esta vez se lo di al personaje de Terry. Si existe algún error en las palabras en Italiano o Frncés, culpemos al traductor. Agradezco a : ASMG muchas gracias por tus palabras me emocionaron de verdad, a Jennita el novio de Elisa se viene luego, a Mayosiete parece que andamos por ahí con la edad jajajaja entonces eras de la generación del Pipiripao, a Andrea…siento decirte que Nop aun no llega el final…es una historia larga, se que decepcione a mas de alguna persona, por algunos correos que me llegaron anónimos que fueron algo densos, pero por algo son Fanfics y yo intente escribir respetando la línea de la creadora de Candy, es una continuación. A Starligt quieres que mande a volar a Annie, ni se como…me arrepiento de haberla invitado al fic.¿Qué pasara con Candy y Terry¿Quién es ese tal Paolo Gianuzzi y en Quien esta interesado¿Quién es el acompañante de Paolo?...buen punto…Nos seguimos viendo en el Foro…como diría Titina…Kiwikiwikiwiii. Comentarios, alegatos y opiniones varias a los reviews o al foro.(jajajajaja 0. )
