Princesse bleue
Disclaimers
¿Cómo están chicos?
No voy a desear feliz año, porque apenas lleva días de envejecido.
Y luego de tener casi un mes de descanso merecido, es momento de retomar la historia en una fecha bastante particular.
¿Y porqué publico en esos días? Se los explicaré al final.
Este capítulo no es demasiado largo que el anterior, pero tendrán muchos dotes temáticos relacionados con lo que les diré.
Disfrutenlo…
Miraculous Ladybug (la serie y sus personajes) no me pertenecen, siendo propiedad intelectual de Thomas Astruc, Zagtoon, Method Animation, Toei Animation, SAMG, TF1, The Walt Disney Company (France), SK Broadband, AB y De Agostini Editore S.p.A.
Capítulo 21-¡Feliz cumpleaños Marinette!
Ya terminó apenas una semana, pero para Adrien parecía un siglo.
—Menos mal que acabó todo eso…—dijo el chico luego de recostarse en su cama tras el largo viaje—Tener que dar mi postura hacia el señor Bourgeouis, me hará costar muchas admiradoras.
—¡No te preocupes amigo!—comentó Plagg tras salir de su camisa— Ya has ganado muchas enamoradas y en cuanto a mí, degusté los mejores quesos de cada ciudad.
—Veo que lo disfrutaste bastante a diferencia mía…—comentó Adrien—Me pregunto cómo la pasaron mis amigos sin mí…además de Ladybug…
—¿Sigues pensando en Ladybug?—preguntó el kwami.
—Así es…me pregunto cómo la habrá pasado sin mí…—dijo nostálgico Adrien.
—No vayas a preocuparte tanto, pero veo que no hubieron demasiados akumas que atacar—comentó Plagg al mostrarle la última búsqueda del navegador donde Ladybug y Chat Noir no tuvieron actividad notoria en esos días—Así que ponte tranquilo, amigo.
De pronto, el celular de Adrien sonó. Era Nino que trataba de hacer una videollamada.
—¡Hola viejo! ¿Cómo te fue en el viaje?—preguntó el moreno.
—Un poco cansado Nino, pero estoy bien al llegar a casa—comentó el modelo con optimismo.
—Por cierto, ¿No te acuerdas de que harás el viernes, después de clases?—preguntó Nino.
—Para serte franco, nada—dijo Adrien.
—¿De veras no te acuerdas?—dijo sorprendido Nino por la amnesia de su mejor amigo—Vamos a festejarle el cumpleaños a Marinette. ¡Lo acordamos con Alya semanas atrás!
—¡Ah sí! Casi lo olvido—dijo Adrien al acordarse del trato—Yo me encargaré de llevarla al parque, no sin antes traer el pastel que realizarán sus padres.
—¡Por supuesto!, Alya y yo nos encargamos de que los chicos lleguen al parque además del decorado y la música—respondió el DJ con el plan esbozado previamente en su agenda.
—¡Muy bien! Entonces, cuando llegue a clases mañana lo ponemos en ejecución—respondió Adrien tras entender la denominada "misión cumpleaños"—¡Nos vemos Nino!
—Que descanses viejo…—dijo Nino tras colgar la videollamada.
—Esta semana será una misión imposible que valdrá la pena…—comentó por sí mismo el modelo al tener su vista hacia el techo mientras pensaba en Ladybug por enésima vez.
Al día siguiente…
Marinette regresaba a otro día de clases sin Adrien esta vez. Pese a que semanas atrás la calma reinaba sin Chloé en el aula, la ausencia de su amor platónico la pone melancólica.
—¿Otra vez vas a seguir actuando así Marinette?—dijo Tikki al ver a su portadora recostada en el sofá de su habitación.
—No lo sé Tikki, ¿Será que Adrien no vendrá hoy? ¿O lo secuestraron? ¿O tuvo un accidente?—decía la peliazul con un tono exagerado.
—¡Vamos Marinette! Eso jamás pasará. Tienes que ir a clases hoy, ¿No te acuerdas que tendrás una prueba de Historia?—le recordó la kwami roja.
—Está bien, me convenciste…—dijo la chica levantándose de mala gana rumbo a la cocina para tomar su desayuno junto a sus padres.
—Parece que la bella durmiente despertó por su cuenta—comentaba Tom al ver bajar a su hija.
—¡Buenos días, Papá! ¡Buenos días, Mamá!—saludaba Marinette a sus padres.
—¡Acá están listos tus waffles con mermelada de fresa!—dijo Sabine al servirle su desayuno favorito a la peliazul.
—¡Gracias mami!—respondió sonriente.
En ese instante, veían las principales noticias de la mañana donde el ancla presentaba todo lo que pasa en las elecciones primarias.
André Bourgeouis es el favorito para ganar las elecciones primarias en la centro derecha con un 40% a su favor—comentó el reportero que mostraba los datos finales a horas de cerrar la campaña—Lo sigue el ex primer ministro Raymond Champagne con 15 puntos de diferencia, pero varios analistas apuntan de que esta elección será la más cerrada de su historia….
—Vemos aquí al próximo presidente de la república…—indicaba el panadero con un cálculo bastante predecible—Por siempre los más millonarios nos gobernarán y los que no tenemos menos recursos, pagaremos las consecuencias…
—Cariño, no ha arrancado la elección general y sales prediciendo quien va a ganar—comentó Sabine con tono irónico.
—¡Nos vemos luego! ¡Se me hace tarde!—decía Marinette tras terminar de beber su leche y agarrar su mochila para correr hacia la escuela.
—¡Qué te vaya bien, Marinette!—respondieron los padres al ver a su primogénita.
La peliazul salía de su hogar para llegar a clases cuando el reloj llegue a la primera hora y suene el timbre.
Pero de nuevo chocó con otro individuo para su desgracia.
—¿Te encuentras bien, Marinette?—preguntó el chico.
—Sólo fue un percance y…—la joven no continuó porque vio a nada menos que al mismo Adrien.—¡Adrien! ¿Volviste?
—Así es, fue un viaje exhausto después de todo…—comentó el rubio.
—Ya me lo imagino…—decía la chica al recordar a Chloé—¿Ahora vas a volver de lleno a clases?
—Por supuesto, pero primero veré como resuelvo las tareas pendientes—indicó el modelo mientras subían las escaleras de la entrada principal y veía a lo lejos a Nino que le hacía unas señas particulares—Por cierto, ¿No tienes planes para esta tarde?
—¿Yo? ¿Planes?
—Sí, quería salir a divertirme un buen rato como la vez anterior contigo…—indicó Adrien.
Marinette por su parte, quería explotar de la alegría tras saber que por fin había llamado la atención de Adrien.
—¡Ah claro!—dijo Marinette fingiendo normalidad—Es buena idea para cerrar una semana agitada.
—Entonces decide a dónde quieres ir—el rubio le cedía el honor a dónde iría ella sin saber de los preparativos para su fiesta sorpresa.
—¿Por qué no vamos al parque que está cerca?—decía Marinette.
Alya le hacía señas al chico de que no vaya, dada su cercanía a su casa.
—Hum…creo que conozco un buen lugar para quitar el estrés…—dijo Adrien con una sonrisa nerviosa—¡Vamos al Louvre!
—¿Al Louvre?
—¡Sí! Ahora que lo recuerdo, ayer inauguraron una exposición especial sobre el diseño de modas francés en la historia—comentó el rubio al recordar que su padre asistió a dicha inauguración, además de patrocinarlo económicamente.
—Parece que me convenciste con tu invitación, así que iré—dijo la peliazul.
A lo lejos, los morenos se aliviaron tras saber que Marinette cayó en la carnada.
El timbre sonó a la hora correspondida, era momento de que los alumnos entraran a clases.
Pero antes, Nathaniel tenía que hacer una llamada con alguien particular.
¡Tomate! ¿Por qué llamas a esa hora?—se quejaba Chloé desde su penthouse.
—¿Y por qué no has llegado a clases?—le regañaba el pelirrojo con el tono bajo en su voz.
Hoy me tomé el día libre, tuve una gira exhausta de la campaña con mi papi. Pero tengo la idea de que tendré una enorme suite en el Elíseo—comentaba la rubia.
—Marinette cumple años hoy, y me pregunto si está disponible la sala principal del hotel para su fiesta sorpresa—dijo desesperado Nathaniel.
Lo siento tomate, ya está ocupada como centro de operaciones de la campaña, iba a pedírselo antes a mi papi, pero me dijo que era imposible—respondió la hija del alcalde—Si tú quieres, te daré dinero para que le compres un regalo para Marinette. El más lujoso y superior al que le de Adrien…
—Está bien…—dijo el dibujante al anotar la dirección del hotel para retirar el dinero y comprar el obsequio para la joven—Te lo agradezco de antemano, Chloé. Me salvaste el pellejo…
Sí, sí. Nos vemos…—respondió la rubia para colgar la llamada y seguir viendo su serie favorita desde la comodidad de su habitación.
Más tarde…
El Louvre es el museo de mayor relevancia en Francia, Europa y el mundo. Y cada exhibición era muy comentada por cada uno de sus visitantes.
Dentro de ese museo, estaba una de las pasantes con una idea excepcional que le propondría al director.
—¿Por qué vas tan apurada Linh?—preguntó Jalil, su compañero de trabajo e investigaciones.
—Quiero dar una idea para una próxima exposición—comentó la vietnamita cargada de numerosos papeles para entregarle la idea original al chico de lentes.
—Una exposición sobre la civilización china…—leía Jalil detenidamente cada concepto para la exposición de acuerdo a sus investigaciones previas—¿Sabes Linh? Admito que tienes una excelente idea.
—¿De veras?—dijo la chica sonrojada.
—¡Exacto! Voy a buscar a papá para que se lo muestres—dijo el mayor de los hermanos Kubdel para ir a la oficina de su progenitor.
—Te esperaré acá, no te preocupes…—decía la vietnamita al sentarse en una de las bancas mientras pensaba nuevamente con su compañero de forma soñolienta.
Justo en ese momento, Alix salía de clases para dar una vuelta en el lugar de trabajo de sus familiares, hallándose con la chica.
—¡Ten mucho cuidado Alix!—dijo la vietnamita al atajarla luego de caerse mientras patinaba.
—Lo siento mucho Linh—se disculpó la pelirrosa ante ella por el impasse—¿Te encuentras bien?
—Nerviosa diría yo…—decía Linh a su pequeña amiga—Estoy esperando de que si van a gestionar una idea mía para el museo que consta de una exposición.
—¿De veras?—preguntó Alix sorprendida—Quisiera verla primero.
—¡Claro! Aquí están varios bocetos—decía la pelinegra al suministrarle sus papeles que detallan sobre cada una de las etapas que consta la civilización china.
—Se mira excelente—dijo Alix viendo cada boceto.
—No sabes lo nerviosa que estoy, pero esperaré lo que opina el director—dijo la asiática.
—El director no se encuentra, pero por qué no vamos a almorzar para mientras llega—dijo Jalil a las jóvenes para retirarse a un restaurante cercano.
—Yo me tengo que retirar antes, tengo que hacer una actividad—dijo la patinadora a los investigadores
—¿A cuál actividad te refieres?—preguntó su hermano mayor.
—¡Hola chicos! ¿Cómo estás Alix?—saludaba Marinette a sus espaldas junto a Adrien, haciendo que la más baja del aula se asustara.
—¡Marinette! ¡Adrien! ¿Qué hacen acá?—comentó la pelirrosa al encontrarse con ambos.
—Venimos a buscar la exposición sobre el diseño de modas francés en la historia —dijo el rubio.
—Está en el siguiente corredor a la derecha de la sección del antiguo Egipto—señaló Linh a los visitantes con amabilidad.
—Es bueno saber que tus compañeros de clases se interesen en la cultura y el arte a diferencia tuya—comentó el antropólogo a su hermana menor que no recibía con beneplácito la indirecta.
—¿No te gustaría acompañarnos?—preguntó Marinette.
—Lo haría, pero me acordé de un asunto que debo resolver…—dijo apurada la joven.
—¿Sobre qué asunto?—preguntó Adrien.
—Quedé algo con Kim sobre…¡Algo! ¡Nos vemos!—dijo Alix para patinar lo más rápido posible hacia la salida del museo para ayudar a sus compañeros en la decoración del parque.
—¿No quieres pasar, Marinette?—ofreció el rubio a su compañera para ver la exposición.
—Será un honor…—dijo la franco-china aparentando ser una dama distinguida de la alta alcurnia para ver juntos la exposición.
Para la propia Marinette es su inesperado regalo de cumpleaños.
Alix patinaba a más no poder para llegar al parque para llegar cuanto antes, pero se tropezó con otro compañero.
—Hola Nathaniel, ¿Vas a ir a ayudarnos? —dijo la pelirrosa tras detenerse.
—En un momento llego, voy a comprarle un regalo para Marinette—dijo el pelirrojo antes de entrar a una lujosa tienda.
—¿A ese lugar?—señaló Alix.
—Sí, eso es porque conseguí unos trabajos extras más mis ahorros—justificó Nathaniel para evitar sospechas—En un rato llego para ayudarlos con la decoración.
—No tardes mucho…—dijo la chica para tomar su camino al parque que estaba siendo esperada por los demás que ultimaban detalles para la improvisada fiesta.
—¿Cómo va el sonido, Nino?—preguntó Alya.
—Va a la perfección—dijo el moreno al verificar los equipos—¿Y el pastel ya llegó?
—¡Helo aquí!—dijo la bloguera al mostrar que los padres de Marinette venían cargando un enorme pastel horneado horas atrás por sus propios padres.
—Aquí está el servicio de un pastel de fresas y kiwi—decía Tom.
—Sí que es enorme…—comentó Alya—¿Cuánto le debemos?
—Esto va por nuestra cuenta, como un obsequio especial para nuestra Marinette—comentó Sabine.
—Creo que faltan algunos chicos—dijo Alya al ver más de la mitad de invitados.
En ese momento, una motocicleta se parqueó a la entrada del parque: eran Juleka y Luka que venía a integrarse.
—¡Juleka! ¡Por fin llegaste!—decía Rose al abrazar a su mejor amiga.
—Sí, conseguimos un regalo especial para Marinette—comentó la gótica al sacar una caja de regalo de la motocicleta.
—¿Y qué hace Luka?—preguntó la chica.
—Cuando dije que voy al cumpleaños de Marinette, no pensó dos veces para acompañarme—dijo la chica con indiferencia.
—¡Oh!—Rose suspiró sorprendida al ver que su teoría acertara—Eso significa que…
—¿Qué cosa?—preguntó la chica sin saber a qué punto venía esos suspiros.
—¡Luka está enamorado de Marinette!—decía la chica con voz baja.
—¡¿Qué?!—comentó sorprendida la gótica ante semejante declaración—¡Eso jamás pasará! Acuérdate que ella está enamorada de Adrien…
—Sí, pero no te parecería impresionante un triángulo amoroso—decía la chica de ojos saltones mientras se recostaba en el hombro de su mejor amiga.
—Yo quisiera que fuera una sola pareja y no un triángulo…—comentó tranquilamente Juleka al pensar en que la peliazul cumpla su más ansiado sueño de conquistar el corazón de Adrien.
Al igual que el suyo…
Pero no sabía que tenía cerca a Rose, por lo que de inmediato se apartó de ella avergonzada.
—¿P-Porqué no vamos a ayudar a Alix y Kim con la decoración? —dijo la joven.
—¡Por supuesto!—dijo Rose para unirse ambas con los mencionados para colgar los banderines.
Justamente Nathaniel vino al parque para seguir ayudando a sus compañeros con la escenografía y la sorpresa previa preparada para la peliazul.
—¡Apareciste fantasma!—comentó Kim—¿Dónde estuviste?
—Buscaba esas cosas para la decoración más un regalo para Marinette—dijo el pelirrojo al mostrar dos bolsas en cada brazo.
—¡Entonces manos a la obra!—ordenó Alix a los chicos para agilizar cuanto antes.
Y poco a poco entraban los demás chicos para esperar a la festejada: Mylene, Iván, Max, Sabrina, Lila y Kagami.
Y eso era en cuestión de minutos o segundos para que llegue.
En el Louvre…
El director del museo veía cada página de la propuesta. Lihn estaba nerviosa para ver cuál era el veredicto final.
Sin embargo, Jalil y su padre la acompañaron para tranquilizarla un poco.
—Le Chien, se ve excelente tu propuesta…—dijo el burócrata tras terminar—Pero existe un problema particular para que se dé a cabo…
— ¿Qué problemas?—preguntó la vietnamita.
—Primero, no hay suficientes espacios para su exhibición dentro del museo. Hace poco, la Fundación Agreste pidió un salón para su exhibición—comentaba el mayor—Y lo otro es que no tenemos suficiente presupuesto para financiar tu idea…
—Ya veo…—dijo triste Lihn ante la negativa.
—Con gusto te ayudaría, pero las limitaciones que se nos presentaron no será posible… —comentó el director.
—Está bien…muchas gracias…—dijo la chica con una sonrisa tranquila para abandonar el despacho.
Una vez que los tres estuvieron fuera, el doctor Kubdel fue quien preguntó primero.
—¿Está todo bien, Lihn?—preguntó el mayor.
—Sí, pero es una lástima que no se dé la exposición…—comentó algo afligida la antropóloga—Es un sueño que esperaba se materialice…pero no se dio…
—¿Pero porqué?—preguntó Jalil.
—Es una petición que me hizo mi madre tras obsequiarme un regalo especial…—dijo la chica al sacar de su bolso, un objeto particular.
—Es un abanico originario de la civilización china—señalaba el doctor Kubdel.
—No sólo es un simple abanico, es un abanicó milenario de la familia de mi madre que fue heredado de generación en generación—comentaba la joven—Posteriormente mamá se mudó a Vietnam tras casarse y ella me lo encargó con la promesa de que si me va bien en los estudios, realice mi más preciada ambición al ver cada trazo dibujado en ello. Era nuestra aldea natal siglos atrás…
Los varones quedaron callados por el relato de Lihn, siendo Jalil que rompió aquel silencio.
—Nosotros vamos a realizar una inspección al salón del antiguo Egipto, ¿No importa si te dejamos sola por un instante?—preguntó el chico.
—Descuiden, estaré bien…—comentó la pelinegra al sentarse en su cubículo de la pequeña oficina que compartían mientras su mirada posaba en el suelo y suspiraba derrotada.
En la guarida de Hawk Moth…
Aquel anfiteatro abandonado volvió a iluminarse, Hawk Moth veía con beneplácito el ventanal porque era momento de buscar a otro cómplice que manejar con sus poderes.
—El rechazo de concretarse un sueño ansiado…duele a veces, pero para mí es un sabor agradable con tal de llevar otro akuma—dijo el villano de una forma sonriente para atraer a una mariposa y cargar con su energía—¡Vuela pequeño Akuma, conviértela en un ser sin piedad!
A escasos metros del lugar, Lihn todavía sigue pensativa sin dejar de ver el abanico. Ni siquiera el té de tilio logró conciliar su tristeza, sin saber que el akuma se adentrara al objeto milenario.
—¡Saludos Emperatroz! Me llamo Hawk Moth…—se presentó el villano a su nueva víctima—Veo que nadie te toma en cuenta tus ideas, así que tendrás todas las herramientas necesarias para tener todo a tus pies. Para ello tendrás que entregarme los Miraculous de Ladybug y Chat Noir y todos ganamos, ¿Qué dices?
—¡Dalo por hecho Hawk Moth!—dijo la chica vietnamita cambiando así su aspecto gracias al akuma, convirtiéndose en una milenaria emperatriz china con el color violeta oscuro en su ropaje y su abanico como arma principal—¡Soy Emperatroz! ¡Conquistaré Francia y todas me obedecerán!
En ese momento Jalil, llevaba consigo un paquete de chocolates con arroz para obsequiárselos a su compañera. Sabía que eran sus favoritos y uno de ellos sería el calmante adecuado después de una hora interminable.
—Oye Linh, te encontré algo que te encantará y…—el chico no terminó su frase hasta encontrarse con la pelinegra akumatizada que la miraba de forma penetrante hacia él—¿Linh? ¿Eres tú?
—¡Llámame Emperatroz y tú me acompañarás a conseguir mi objetivo!—dijo con tono autoritario.
—¿Cuál objetivo?—preguntó extrañado Jalil.
—Tú lo sabrás más adelante…—dijo Emperatroz tras agitar su abanico creando una ráfaga de viento hacia el antropólogo e hipnotizarlo—¡Te ordeno a que me lleves a la dirección del museo!
—Si señora…—dijo Jalil en estado hipnótico para enseñarle el camino que lo llevaría hacia su objetivo.
Adrien y Marinette quedaban asombrados viendo cada atuendo de la época ocurrida en la Revolución Francesa.
—Se mira excelente, ¡Quiero hacer ese traje después!—decía la peliazul al señalar el modelo al igual que los anteriores.
El rubio recibió en su teléfono un mensaje de texto de Nino indicándole lo siguiente:
Nino: Ya está todo preparado para la fiesta sorpresa, avísale a Marinette para que vayan al parque
En cambio, éste le respondió a su mejor amigo:
Adrien: En un rato llegamos. No tardamos! :)
—Oye Marinette, ¿Puedo preguntarte algo?—dijo el rubio a su acompañante.
La diseñadora por poco se desmaya del susto por aquella cuestión del chico de sus sueños. ¿Será que se le va a cumplir el más preciado?
—¡Por supuesto! Puedes preguntarme lo que quieras—comentó la chica aparentando normalidad esperando aquellas palabras.
—Marinette…—dijo el modelo a la chica—Quería saber si tú…
Una bandada de voces interrumpió el momento, donde salía Emperatroz cargada por los trabajadores del museo que coreaban su nombre.
—¡Siguiente parada: El ayuntamiento!—ordenó la villana a su séquito para dirigirse a la primera de tantas instituciones para cumplir su objetivo.
—Yo me tengo que ir ahora mismo, me…me acordé de un mandado que me pidió Mamá ¡Nos vemos!—decía Marinette para correr cuidadosamente a la salida del museo sin que sea descubierta.
—¡Espera Marinette!—dijo a lo lejos el rubio, pero no le hizo caso omiso la peliazul—Si la atrapan, no me lo perdonaría…
Marinette logró escapar del museo para esconderse en un callejón cercano.
—¡Es un nuevo akuma!—comentó Tikki tras salir de su bolso—Y parece que es demasiado imponente en cuanto a su poder.
—La cita con Adrien se tendrá que posponer, por ahora es momento de poner orden en la ciudad—dijo la peliazul para invocar las palabras claves—¡TIKKI…MOTAS!
Ladybug entra en acción para seguir al grupo de hechizados que aumentaba en participantes hacia el ayuntamiento.
Adrien notó que el museo estaba totalmente deshabitado para poder convertirse en su alter ego heroico, pero sus pensamientos no se permitían hacerlo de inmediato.
—¿Qué esperas viejo? ¿Sucede algo?—preguntó Plagg.
—Sólo me preocupaba por Marinette si salió bien…—comentó el rubio.
—No te preocupes, ella estará mejor. Se escapó de la vista de Emperatroz cuanto antes…—dijo el kwami negro.
—Tienes razón…pero ahora es hora de que Chat entre en escena—comentó el modelo para tomar aire y exclamar su frase—¡PLAGG, LAS GARRAS!
Chat Noir corrió lo más lejos posible para encontrar al akuma que atacaba la ciudad con su inseparable abanico.
En las afueras del ayuntamiento…
La muchedumbre se detuvo en la entrada principal del antiguo hotel que funciona como sede de la alcaldía de la ciudad, al igual que casi todos los días había trabajo exhausto en cada uno de los burócratas.
Jalil se encargó de tocar la puerta, que fue abierta por una secretaria.
—Buenos días, ¿En qué podemos servirlo?—preguntó la joven funcionaria.
—Buscamos al alcalde Le Roux—comentó el joven hechizado—¡Ahora mismo!
—Por el momento se encuentra ocupado, si quieren podemos programarle una audiencia en su despacho…—comentó la chica tras sacar su agenda para anotar los datos personales del que dirigía la turba iracunda.
—¡Será mejor ahora mismo!—dijo Emperatroz tras golpear el escritorio con la palma de su mano para posteriormente agitar su abanico e hipnotizar a cada uno de los dependientes del ayuntamiento.
—Entonces síganme, el alcalde la espera querida Emperatroz—dijo la secretaria para que la siguiera a la planta alta del edificio.
En tanto, el edil en funciones estaba realizando gestiones para garantizar varias demandas pendientes que dejó Bourgeouis antes de su aventura presidencial con resultados notables, garantizando así una enorme popularidad en tan pocos meses de asumir el cargo interinamente.
—Agilicen ahora mismo la construcción del parque, tenemos que inaugurarlo en los próximos días—comentaba el funcionario mientras realizaba varios apuntes—Nos vemos luego y mucha suerte.
Más adelante, la puerta de su despacho fue abierta por su secretaria.
—Señor alcalde, tiene una visita particular ahora mismo—dijo la funcionaria aparentemente hechizada.
—Debe ser el director de la orquesta…—dijo Le Roux para dirigirse hacia la puerta, pero se sorprendió que era todo lo contrario.
—¿Cómo está señor alcalde?—decía Emperatroz con un tono en su voz bastante seductor—Venía a pedirle si me dejaba su despacho por unos momentos.
—¿Quién es usted y porqué me hace esa petición? No me diga que salió usted de un manicomio…—comentó con recelo el edil interino.
—¡Soy Emperatroz y vengo a conquistar toda Francia! ¡Ahora afróntese a las consecuencias, plebeyo!—gritó la akumatizada para sacudir su abanico y lanzar otra ráfaga hipnotizaste al funcionario.
—Estoy a su servicio, Emperatroz—dijo Le Roux tras arrodillarse solemnemente ante ella.
—Así me gusta…—dijo sonriente la villana—Mientras tanto, haré un anuncio muy importante…
Ladybug veía a lo lejos de un rascacielos, la situación en el ayuntamiento donde prácticamente Emperatroz hizo su irrupción.
—¡Hola mi Lady, lamento llegar tarde!—decía Chat Noir tras llegar al mismo punto.
—Descuida Chaton, justo llegaste a tiempo—comentó la catarina—Emperatroz está en el ayuntamiento, así que vamos a agilizar el plan…
A lo lejos, una pantalla gigante interrumpió la programación del TV1 con una noticia en desarrollo.
Interrumpimos la programación con un mensaje extraordinario por parte del alcalde de París, Michel Le Roux—decía Nadja para dar paso al despacho del edil.
Estimados compatriotas. Dada las circunstancias y aceptando sus demandas, cedo mi puesto a Emperatroz—dijo el funcionario para levantarse de su asiento y cedérselo a la susodicha quien tenía preparado un discurso.
Pueblo de Paris, a partir de ahora están bajo mi responsabilidad como emperadora absoluta. Así que en los próximos días sucederá lo mismo para toda Francia—dijo Emperatroz con tono autoritario—Y a la vez hago un llamado a Ladybug y a Chat Noir, donde quiera que estén a verlos en el Campo de Marte para que me entreguen sus Miraculous sí o sí. De lo contrario, me remito a llevarlos a la fuerza…
—Parece que tenemos problemas y nos van a castigar —dijo el felino a su compañera.
—Descuida Chaton—comentó la catarina—Vamos a seguir con el plan…aunque con una pequeña modificación…
Mientras tanto, los chicos esperaban a Marinette y Adrien que tardaban bastante del museo.
—¿Qué hora es?—preguntaba Nino.
—Apenas son las tres y media, deben tardar mucho…—decía Alya—A menos que finalmente Marinette dio el gran paso…
—¿Eso quiere decir que Marinette y Adrien ya son pareja?—comentó Rose con un grito agudo—¡Suena fenomenal!
Luka oía el supuesto rumor de la peliazul mientas afinaba su guitarra, aunque parecía estar tranquilo sentía un ardor en su ser.
—Juleka, ¿Puedo preguntarte algo?—dijo el chico de cabello azul marino.
—¿Por qué no? Pregunta…—respondió la gótica tras tomar un poco de jugo.
—Es sobre Marinette…Quería saber si ella y ese muchacho…—decía con nerviosismo Luka.
—Si te refieres a Adrien, ambos son amigos—comentó su hermana sin titubeo alguno—¿Por qué lo preguntas?
—Por nada…—dijo su hermano mayor para seguir tocando su instrumento.
Pero Juleka todavía no estaba convencida con el actuar del joven.
En otro sector del parque, Kagami y Lila estaban sentadas en un árbol mientras veían al resto.
—¿Qué te parece Lila? ¿Qué opinas de que Adrien y Marinette salgan como pareja?—comentaba la japonesa.
—No lo sé, como que no son compartibles—dijo la italiana sin importarle nada.
—Acaso…¿Estás celosa?—le preguntó con picardía su mejor amiga.
—¡Para nada! Sólo comentaba…—dijo de inmediato la morena tratando de evitar ruborizarse—Pero a ti no te afecta en lo absoluto, Kagami.
—Sólo porque coincidimos en el equipo de esgrima no significa que esté enamorada de él. A Adrien lo veo como un compañero genial—dijo en confianza la chica tras fijar su vista en Luka—Yo en cambio, tengo a una persona en particular que tengo en mente…
—Te entiendo…—dijo Lila convencida en la palabra de su mejor amiga, aunque tenía pensada una idea para poder divertirse un rato y conseguir a Adrien por cualquier costo.
En el Campo de Marte…
Los héroes parisinos esperaban de acuerdo a la hora indicada a que su contrincante apareciera.
—¿Por qué se está tardando mucho?—se preguntaba Ladybug.
—Debe retocarse su rostro con otra libra de maquillaje—comentó Chat Noir.
—Ladybug y Chat Noir, que agradable verlos por acá—dijo Emperatroz desde el otro costado del parque—¿Porqué no vienen acá para conversar un momento?
Hawk Moth le instruía a su alumna cada movimiento que haga.
—Tienes que atraparlos cuando ya estén en confianza y ataca lo mejor que puedas para que les quites sus Miraculous—dijo el villano telepáticamente.
Emperatroz sonrió levemente dando por recibido el mensaje.
—¿Qué pretendes ahora Emperatroz? ¿Cuál es el motivo de tu llamada?—preguntó la enmascarada roja.
—Vengo en concordia ante ustedes, queridos Ladybug y Chat Noir—decía la villana muy placidamente—Conocí de cerca sus actos heroicos en la ciudad, eso es de admirar…
—Nos sentimos bastante alagados y…—dijo el felino, pero es golpeado por su compañera que no estaba convencida todavía—¿Qué?
—Así que les propongo que sean capitanes generales de mi ejército, a cambio de una cosa en particular—dijo la villana cordialmente—Entréguenme sus miraculous, estarán en buenas manos…
—¡Eso jamás!—rechazó tajantemente Ladybug—Si crees que dejamos el lado de la justicia, estás equivocada.
—Así que pelea y deja la diplomacia ahora mismo—lo retaba Chat Noir mientras giraba su bastón.
—Hice lo que pude, pero se lo buscaron…—dijo tranquila Emperatroz para inhalar un poco y gritar su orden—¡A ELLOS, GUARDIAS!
Una docena de sus hechizados, disfrazados de guerreros chinos irrumpieron en los arbustos para contraatacar a los héroes que se sentían acorralados.
—¡ATAQUENLOS!—ordenó Jalil que era el líder del pelotón.
Ladybug y Chat Noir esquivaban cada uno de los ataques filosos de sus espadas con sus respectivos instrumentos.
Pero el enmascarado negro recibió un toque del arma blanca en su hombro.
—¿Te encuentras bien, Chat?—preguntó su compañera alarmada.
—No te preocupes mi Lady…derrotemos a ese akuma cuanto antes—respondió el felino con el rostro a medio retorcer por el dolor.
Dicho eso, ambos agitaron sus armas para empujar por única vez las espadas de sus oponentes.
Emperatroz veía con recelo cómo fueron derrotados sus hombres que cayeron rendidos ante la defensa de los héroes.
—Muy bien Ladybug y Chat Noir, han ganado merecidamente esa batalla—dijo la villana—Los felicito por su dedicación…
Emperatroz aprovechó su acercamiento hacia ambos para agitar violentamente su abanico y atraparlos con una soga invisible mientras ambos se retorcían del dolor por las cargas que acalambran sus cuerpos.
—Pero no olvidan que yo también se de combate y artes marciales—dijo con ironía la villana para llevarlos a un lugar similar para el combate definitivo.
En el Grand Hotel…
André caminaba demasiado molesto en su despacho como cuan fiera con su presa. Hace más de diez minutos esperaba que respondiera una llamada telefónica bastante importante.
—Ya verás Michel cuando reciba mi regaño…—dijo molesto el presidenciable—Esa actitud de recibir a un monstruo no es digno de alguien que tiene las funciones de alcalde…
Pero oyó un ruido fuerte a lo lejos que era una explosión en la entrada principal del hotel, así como los gritos aterradores de sus huéspedes.
—¡Chloé! ¿Dónde estás?—dijo una y otra vez su nombre con temor su progenitor para dirigirse hacia el lugar, para verificar si se salvó de ese vil ataque.
—¿Pasa algo papi?—dijo la rubia recién levantada al salir de su penthouse.
—¡Estás a salvo!—comentó André con la voz entrecortada—Pero tengo que ver cómo están los demás…
En las afueras del hotel, Ladybug y Chat Noir han sido tirados potentemente hacia su entrada principal, con una magnitud promedio de un sismo.
—¡Denme sus miraculous, o sufrirán las consecuencias!—advirtió Emperatroz.
—Eso jamás, así que trágate ese orgullo—comentó el felino que corrió hacia ella con su bastón en alto, pero su contrincante lanzó una ráfaga letal de su abanico en su contra.
—¡CHAT NOIR!—gritaba Ladybug al ver abatido al enmascarado negro en la estructura de cristal ubicada las afueras del Louvre para tratar de ayudarlo.
—Por favor mi Lady…—dijo tajante el chico reincorporándose decidido pese al golpe—¡Es momento de derrotarla, aprovechando el lugar!
—Bien dicho chaton…—respondió satisfecha su compañera para proseguir su misión.
—¡Ladybug y Chat Noir!, ¿Qué esperan para seguir?—dijo Emperatroz.
—No quiere decir que nos hemos rendimos, Emperatroz—dijo Ladybug.
—Así que la fiesta debe acabar—comentó Chat Noir, invocando su principal poder—¡GATACLISMO!
Con su diestra, logró atrapar a la villana tras la caída de cada una de las partes del monumento convirtiéndolo en una especie de corral.
—Es toda tuya, mi Lady—dijo el felino como cuan caballero.
—Muchas gracias Chat Noir…de veras…—le agradeció de lo más sincera la catarina al guiñarle el ojo.
—Siempre será un honor—susurró Chat.
—¡AMULETO ENCANTADO!—gritó Ladybug para saber con cual objeto derrotará definitivamente a su contrincante—¿Una secadora de cabello?
—No vas a derrotarla sin retocar su cabello, ¿No?—comentó el felino.
Ladybug analizaba cada uno de los lugares que estaban cerca para concentrarse en lo que sería su golpe final.
La catarina lanza con su yoyo la secadora encendida y logra despojarla de sus manos gracias al potente viento que emanaba, llegando a sus propias manos.
—¡Deja mi abanico de inmediato!—gritó colérica Emperatroz a la enmascarada que sin acatarla, rompió el objeto, liberando así el akuma.
—No más maldades para ti, pequeño Akuma ¡Es hora de acabar con el mal!—exclamó la catarina tras girar su yoyo, purificando a la mariposa de la energía malvada que cargaba—Adiós mariposita…
—¡MIRACULOUS LADYBUG!—exclamó a los cuatro vientos la heroína, lanzando la secadora para que un enjambre de catarinas se encargaran de remediar la situación desde la reconstrucción de los edificios hasta cobrar la razón a sus victimas.
—Me duele la cabeza, pero…¿Cómo llegué hasta acá?—se preguntó Lihn.
—¡GANAMOS!—gritaron al unísono el dúo.
—¡Ouch! No debí chocar tan fuerte—comentó Chat Noir tras sentir un poco de dolor en su brazo.
—Descuida Chat, yo me quedaré acá. Tú descansa y que te mejores—dijo su compañera enmascarada—Y de nuevo, muchas gracias por tu ayuda.
—Desde luego, mi Lady...—dijo sonriente el felino para retirarse a su escondite, que sería en una de las azoteas del Louvre para volver a su identidad civil—¡Garras fuera!
—Eso fue intenso, me duele la cabeza—comentó un exhausto pero exagerado Plagg.
—Creo que el dolor se va bajando en mi brazo, pero no debo moverlo mucho—dijo el rubio—Además tengo que ver si se encuentra bien Marinette.
—Cuidado Ladybug se pondrá celosa si se entera—comentó de manera pícara el kwami negro.
—Marinette es una amiga, Plagg—respondió tranquilo el chico—Es su cumpleaños y tengo que acompañarla hasta su fiesta.
Adrien caminaba en cada pasillo hasta llegar a la sala en que quedaron viendo la exposición, mencionando una y otra vez el nombre de la peliazul.
—¡Marinette! ¿Dónde estás?—exclamó Adrien.
—¡Adrien! Pensé que te habías escapado—dijo la peliazul al encontrarse con él, pero notó algo particular en él—¿Te encuentras bien?
—¡Ah sí! Me caí de espaldas mientras corría a esconderme…¡Sí!—respondió el modelo entre nervios, logrando evitar dudas—Y ahora que lo recuerdo, ¿Por qué no vamos al parque?
—¡Uy que tonta soy! Casi lo olvidaba…—dijo la diseñadora haciéndose la olvidadiza—Vamos para allá.
En cuanto a Hawk Moth, su furia estaba en su punto tras ser derrotado por sus rivales.
—Ya ganaron Ladybug y Chat Noir, pero no canten victoria todavía. Yo estoy cerca de construir una dinastía y serán mis primeros prisioneros, ¡Ténganlo por seguro!—exclamó el villano tras ver que su ventanal cerraba lentamente.
Mientras Marinette y Adrien se retiraban del museo, Lihn era auxiliada por Jalil rumbo a su oficina.
—¿Te encuentras bien, Lihn?—preguntó el joven antropólogo.
—Un poco, de pronto tomo un té y me convierto en una especie de monstruo o algo así—comentaba la vietnamita—Creo que en Paris pasan cosas bastante raras…
—Ya te acostumbrarás a ello…—decía su compañero, sin saber que sus rostros estaban cerca. Linh sentía mariposas en el estómago al tener cerca al chico que le abrió las puertas al llegar a París siguiendo sus estudios y ambiciones académicas.
La joven acotó distancia para darle un beso en los labios de Jalil. Hacia bastante tiempo que estaba enamorada de él, pero por motivos laborales no tenía tiempo de confesarlo pese a que compartían oficinas, estudios y hasta el almuerzo.
—¡Linh! ¡Justo te estaba buscando!—exclamó a lo lejos el doctor Kubdel, interrumpiendo aquel momento a los chicos, aún sonrojados.
—¡Doctor Kubdel! ¿Qué ocurrió?—dijo espantada la antropóloga.
—Hace poco hablé con el director, pues lo llamó el alcalde Le Roux para algo especial—comentó el padre de Jalil—El ayuntamiento va a aportar financieramente al museo para futuros proyectos, entre ellos el tuyo.
—¿De veras?—dijo emocionada la pelinegra—¡Eso quiere decir que…!
—La exposición de la civilización china será pronto, Lihn. ¡Te felicito!
—Sabía que lo lograrías, Lihn, ¡Venga ese abrazo!—dijo Jalil para recibir a su compañera en sus brazos, siendo sorprendido por un beso en los labios.
—Lo siento Jalil, yo no…
—Descuida, yo no esperaba que se hiciera realidad—comentó el chico sonrojado.
—Eso quiere decir que…—exclamaba Lihn que se moría de la impresión todavía al ver cómo el joven se arrodillaba ante ella.
—¿Quieres ser mi novia, Le Chien Lihn?—le propuso el mayor de los hermanos Kubdel a la pelinegra.
—¡Acepto!—respondió emocionada para dar el primer beso como pareja formal. Lihn miró en su bolso que el abanico estaba intacto sin rasgo alguno.
Ese abanico me dio demasiada suerte—pensaba la vietnamita con su sonrisa imborrable, tras saber que cumplió aquella promesa a su madre tiempo atrás.
Esa y muchas cosas más.
En el parque…
Era casi una hora de espera por parte de los chicos. Lila sentía ganas de irse tras numerosas quejas a viva voz que incomodaron un poco a los demás.
—Calma Lila, no era necesario que lo dijeras en voz alta—la tranquilizaba Kagami a su mejor amiga.
—Lo siento, pero no soporto esperar bastante—comentó molesta la italiana.
—¡Shhh! Hagan silencio, que viene Adrien con Marinette—ordenó Alya a los chicos tras ver a los mencionados acercarse al parque.
—No sabes lo bien que pasé contigo en ese momento—comentó la peliazul al chico de sus sueños.
—Lo mismo digo Marinette, tu compañía fue demasiado entrenida—respondió el rubio.
Ambos se pararon en la entrada del parque sin despegar su vista, Marinette tenía un leve sonrojo en sus mejillas. Estaba pensando si era el momento indicado para confesarle a Adrien lo que siente.
Pero de pronto…
—¡SOOOOORPRESAAAA! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS MARINETTE!
Marinette por poco se muere del susto por la forma en que fue felicitada.
Esta vez le toca el turno de Luka que con su guitarra toca la tradicional canción del "Feliz cumpleaños" de una forma muy especial, mientras sus compañeros cantaban a capella.
—¡Que tengas un feliz cumpleaños, Marinette!—decía Alya a su mejor amiga—Y todo eso es especialmente para ti, de parte de tus amigos.
—Alya…no sé cómo decirlo…—comentaba con emoción la peliazul.
—Eso ha sido idea de Adrien, agradécelo a él—prosiguió la bloguera.
—Yo bueno…—el modelo entre nervios trataba de buscar una mejor respuesta posible.
—Gracias por ese gran día, Adrien—agradeció Marinette al rubio, depositándole un beso en una de sus mejillas.
Pero algunos de los participantes (Lila, Nathaniel, Luka y Chloé que recién llegaba) sentían un fuego de furia en su ser ante aquella cursi escena.
—¿Por qué no empezamos con la fiesta y comer ese espléndido pastel?—propuso Nino a los demás.
—¡Estoy de acuerdo! Tengo demasiada hambre después de un viaje intenso—respondió con ahínco la cumpleañera.
Entre risas y felicitaciones de cada uno de sus compañeros, Chloé habló un poco con Nathaniel.
—¿Y le conseguiste el regalo?—preguntó la rubia
—Aquí está junto a otro que le hice—comentó el pelirrojo tras abrir la bolsa de regalo—Es un boceto de ella. Me tomó más de un día en terminarlo, al igual que unos libros de diseño de modas.
—De veras conoces bastante bien a Marinette…—dijo la hija del alcalde—Y si te sobró dinero, puedes quedártelo…
En la repartición de regalos, le correspondía el turno a Luka.
—Te traje un obsequio especial Marinette, ojalá te guste…—dijo el chico de cabello azul marino al sacar un pequeño paquete.
—¡Es el nuevo disco de Jagged Stone! ¡Y eso que no ha salido a la venta! Muchas gracias Luka—dijo agradecida la peliazul, logrando que el chico sonriera levemente.
A continuación, era el turno de Nathaniel.
—Feliz cumpleaños Marinette. Aquí está tu regalo de mi parte—comentó el dibujante con nerviosismo.
—¡Gracias Nathaniel!—dijo asombrada la chica tras ver su retrato al carbón—Y lamento mucho no invitarte el año pasado.
—Descuida Marinette, en ese momento estaba ocupado, pero gracias por preocuparte por mí—respondió Nathaniel sin importarle que la peliazul se haya olvidado de él para su anterior fiesta de cumpleaños.
Luka no se sentía a gusto con la conversación de los jóvenes, pero Chloé estaba confiada de que el pez mordió el anzuelo.
El último, pero importante en la fila, era Adrien.
—Bueno, es mi turno—comentó divertido el rubio—Te doy un regalo muy especial.
En ese momento, llega el gorila.
—¿No vas a obsequiar a tu guardaespaldas?—preguntó extrañada la peliazul.
—¡Claro que no! Dmitriv tiene dos cajas grandes para ti—dijo el rubio.
Marinette y Adrien se acercaron a las dos cajas, seguido de los chicos para revelar que le regaló el chico más popular del François Dupont a la chica más creativa del mismo colegio.
—¡Un precioso traje de noche rojo!—exclamó sorprendida Marinette al ver la prenda de cerca.
—Es parte de la última colección de mi padre y le pedí para obsequiártela —comentó el modelo.
—M-muchas gracias Adrien. Se ve muy bonito y de seguro va a quedarme—le agradeció el gesto la cumpleañera.
—Pero acá tienes otro obsequio—dijo Alya al entregarle el otro paquete para su mejor amiga que intentó abrir.
—¡Es un set de perfumería y maquillaje de Chanel!—exclamó con alegría Marinette—Cuesta un ojo de la cara y…
—No te preocupes Marinette, lo conseguí también a través de mi padre—dijo el joven Agreste—¡Feliz cumpleaños Marinette!
—Yo también…—susurraba la aludida, hasta acordarse de que era la respuesta equivocada—¡Perdón! ¡Muchas gracias Adrien! ¡Y a ustedes también por hacer una inolvidable fiesta! Se los agradezco de corazón.
—Es de agradecimiento por todo lo que has hecho en cada uno de nosotros, Marinette. Es momento de que te devolvamos el gesto en esa fecha tan especial para ti, así que disfrútalo cuando puedas ¡Ahora!—respondía Nino para dar paso a sus mezclas musicales iniciando el momento rítmico de la fiesta.
Nathaniel se alejó de la multitud como tiro de piedra en un río para buscar un poco de soledad.
—Te veo demasiado tenso…—dijo Chloé después de tomar un sorbo de su refresco.
—Yo a ti te veo diferente, ¿Pasa algo?—preguntó el pelirrojo.
—Descuida tomate, tengo que esperar el mejor momento para que Adrien caiga en mis brazos—dijo la rubia como cuan diva—Igualmente tienes que pensar en eso también.
—Admiro tu paciencia Chloé, pero en cambio yo tuve que soportar esa humillación por parte de Adrien—comentó un Nathaniel furioso para retirarse del parque sin dirigir la palabra con quien se atravesaba, hasta encontrarse con Adrien frente a frente.
Tenía ganas de propinarle un golpe al rubio, pero al notar a Marinette y la mirada de Chloé que le pedía no hiciera nada loco ante la chica que le gusta y más en su cumpleaños.
—Yo me tengo que ir. Recordé que tengo…un asunto que atender en casa. ¡Nos vemos y feliz cumpleaños Marinette!—dijo el pelirrojo para tomar camino a su casa.
La rubia lo observó de nueva cuenta, esta vez bajo una mirada más tierna y profunda tras oír sus palabras.
—Te comprendo mucho, Nath…a veces me siento igual…—susurró por sí misma la rubia.
—Chloé, ¿Estás bien?—decía Sabrina al notarla un poco distraída.
—¿Qué pasó?—reaccionó de inmediato la chica hasta toparse con su mejor amiga—¡Ah! Eres tú Sabrina, sólo…estaba pensando un poco…
—¡Ven acá Chloé! Vamos a divertirnos un poco—le suplicaba la pelirroja a la chica que optó por integrarse a la fiesta sin titubeo.
Luka seguía observando cómo Marinette se divertía a lo grande con Adrien, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por dos voces femeninas.
—¡Hola chico!—empezaba a saludar Lila—Mi amiga quiere saber tu nombre. A ella le encantó mucho la forma en que tocas la guitarra.
El joven se quedó medio sorprendido al saber que tenía una admiradora.
—¡Anda Kagami! Salúdalo—le decía la italiana a la esgrimista que se escondía a sus espaldas.
—Soy Kagami y tú te llamas…
—Luka. Luka Coufinne. Mucho gusto…—dijo el chico para saludarla amablemente.
—Me encantó la forma en que tocabas en el concierto que dieron tú y el grupo…—comentó la chica—Y me gustaría si me das tu autógrafo si no es mucha molestia…
—¡Por supuesto! ¿Porqué no?—respondió Luka para estampar su firma en la libreta de Kagami—Aquí tienes y gracias por haberte gustado la música.
—Gracias Luka. Ojalá seamos amigos más adelante…¡Sí tu quieres!—comentó nerviosa la japonesa.
—¡No te preocupes! Y de nuevo gracias—comentó alegre el joven roquero para poder incorporarse a donde estaban Juleka y Rose. Kagami
—¿No te parece maravilloso? Pude hablarle a Luka y de cerca es guapísimo y amable—comentaba Kagami con ensueño.
—No me digas…—dijo su amiga con un sarcasmo notable.
Y en ese momento Nino y Alya danzaban con la música electrónica escogida por parte del primero.
—Oye Alya, ¿Puedo preguntarte algo?—empezó a hablar el moreno.
—¡Claro Nino! ¿Cuál es tu duda?—dijo la bloguera.
—¿No se te hace raro la ausencia de Marinette y Adrien mientras llegaron Ladybug y Chat Noir en acción?—proseguía Nino.
—Muy buena duda…—dijo una analítica Alya al tener sus ojos hacia el cielo—¡Eso es porque Marinette se animó en salir regularmente con Adrien!
—Tienes razón después de todo, me alegro por Marinette…—dijo el DJ satisfecho por la respuesta, aunque tenía pendiente un dilema en particular—Pero yo debo lidiar con mi problema pronto…
—¿Qué decías Nino?—preguntó Alya.
—¡Nada! Sólo pensaba un poco—dijo Nino.
Y así, mientras el sol empezaba a ocultarse en el firmamento, cada uno de los chicos danzaba a su estilo al igual que la homenajeada junto a su principal crush.
Porque es el último año de estudios que están juntos como grupo, mientras esperan la parada para tomar caminos distintos.
Continuará…
Y bien, ¿Qué les pareció?
El motivo de que haya publicado en esas fechas era el siguiente: "Princesse Bleue" arriba a su primer año de vida tras la subida de su capítulo inicial, exactamente el 27 de Enero del 2018.
No puedo creer que un long fic haya llegado a los 365 días de trayectoria llevando una cantidad no tan grande, pero aceptable de vistas, likes, seguimientos y comentarios de cada uno de los lectores que estuvieron al pendiente de los veinte capítulos publicados hasta ahora, siendo agradecido con ese gesto. Y a partir del capítulo 21, espero contar con ello, para preparar muchas sorpresas en su desarrollo.
A la vez conlleva una enorme responsabilidad para su avance, por lo que me tendrán un poquito de paciencia para actualizar, sé que me falta un poco para graduarme de mi carrera, pero la jornada es demasiado extensa.
De todas formas, nos vemos hasta la siguiente entrega.
¡Arigato!
