Capitulo 21. –El secreto de la familia Tsukino.o:p/o:p
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Serena estaba un poco asombrada de saber que Yaten estaba por terminar su Licenciatura de forma particular. Él no pensaba dejarla sola en la escuela y por eso había entrado a estudiar con ella.
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-¿Una licenciatura? –Pensó Serena mientras caminaba del templo hacia su casa. –Eso significa que pronto se hará cargo de su empresa.
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Serena pensaba y se mortificaba al pensar en las diferencias entre ellos, ella estaba tratando de sacar su preparatoria y él estaba terminando la licenciatura, sin embargo eran de la misma edad.
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-Da miedo cuando lo pienso seriamente.
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Sin embargo trato de olvidarse de eso, la mudanza estaba comenzando, y ella iba a aprovechar para buscar la caja que Taiki le había escondido, si no la veía al empacar la vería al desempacar.
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Todos sentían un poco de nostalgia al dejar la casa, sin embargo era un cambio para bien. Su mamá decía que quizás Taiki podría ocupar la casa para cuando entrara a la universidad y él sus amigos quisieran vivir aparte.
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Toda su vida en la misma casa, pero tenían que enfrentar el cambio y verlo de forma muy positiva, la nueva casa era mucho más grande, y además sería acorde a su nuevo estilo de vida.
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Serena iba entrando a la casa cuando escucho que su mamá y Taiki estaban dando vueltas por toda la casa.
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-¿Ocurre algo?
-Si tu prima Paula tiene un gran problema y vamos a ir a verla. –Dijo mamá mientras tomaba las llaves. –Taiki ira conmigo.
-Me parece bien, pero ella esta bien.
-Si, creo que no es nada grave, pero no nos podemos arriesgar.
-No quieren que vaya.
-No te preocupes Serena. –Dijo Taiki. –Volveremos en la noche, OK.
-OK, adiós con cuidado.
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Serena subió a su cuarto a terminar de empacar, salio al baño y de salida miro la puerta del cuarto de su mamá abierta. La curiosidad gano y entro, casi todo estaba empacado, se asomo a algunas cajas y al no ver nada comenzó a buscar.
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Por fin la encontró, escondida como un gran tesoro y envuelta de forma muy delicada en una manta, la caja sola, ahora necesitaba la llave. Suerte o casualidad, la llave estaba tirada al pie de la cama, la cadena parecía normal, quizás solo se había soltado del cuello de su mamá. No lo espero, abrió la caja y cuando escucho la cerradura ceder su corazón latió tan rápido como si su vida dependiera de eso.
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Estaba apunto de abrirla cuando el celular sonó, el tema del vals para Elisa hizo que Serena se asustara mucho, con la caja en la mano corrió a su cuarto y un poco nerviosa contesto.
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-Bu-bueno.
-¿Serena? –La voz de Yaten la tranquilizo un poco. -¿Ocurre algo?
-No yo solo… Estoy bien.
-Pareces asustada.
-Si, me estaba quedando dormida, el celular me asusto.
-Disculpa es que… bueno te parecerá tonto pero… Mi corazón esta latiendo muy rápido, me preocupe, pensé que quizás te había pasado algo.
-Que curioso, el mío también late muy rápido.
-Bueno ahora que se que estas bien seguiré con lo mío.
-De acuerdo, te quiero mucho Yaten.
-Y yo a ti princesa.
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Guardo su celular y miro la caja, no lo pensó más y la abrió. El tesoro de su mamá, estaba frente a ella, eso que guardaba celosamente y que Taiki sabía que escondía estaba frente a ella, ¿era justo mirar?
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Si, era justo por que era cosa de familia, el acta de matrimonio, la foto de Serena cuando era recién nacida, la foto de Seiya recién nacido, y una foto de Taiki cuando tenía cerca de un año de edad, además había un playerita muy pequeña, estaba rota de una manga y tenía una figura de osito al frente.
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Después… una imagen de ultrasonido, Serena trato de mirar pero no le encontró forma, había más ultrasonidos y poco a poco veía la forma del bebé… De un solo bebé. Fotos, cartas, nada fuera de lo común, ¿entonces por que escondía esa caja?
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Mientras Taiki y su mamá llegaban a una casa de color azul, estaba situada en una de las mejores zonas de la ciudad, cuando llegaron fueron recibidos por una simpática chica de cabello azul.
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-Taiki… -dijo mientras abría la puerta. –No te esperaba, pasen.
-Gracias Amy. –Dijo Taiki sonriendo y saludando a su novia. -¿Esta tu mamá?
-Si, en un minuto la llamo.
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La noche llegaba a la cuidad y Serena seguía sola, ya había guardado la caja en su lugar, y también había dejado la llave tirada en el suelo, como si nunca la hubiera recogido, como si nada hubiera pasado. Terminaba de acomodar sus libros, y así mismo las cartas que Yaten le había mandado, para eso había hecho una caja con forma de libro, así podría pasar desapercibida para cualquiera.
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Seiya fue el primero en llegar, estaba muy contento y traía una rosa para su hermana menor. Sin embargo la forma de dársela fue un poco… diferente. Él toco a su puerta, ella volteo y fe recibida con un beso, un corto y tierno beso.
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-¡¡SEIYA!!
-¿Te molesta que yo lo haga pero tu puedes hacerlo las veces que quieras?
-No es solo que…
-¡¡NO HAY NADIE EN ESTA CASA!! –Seiya se acerco muy despacito. –Podría llevar mas lejos mi travesura y nadie lo sabría.
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Serena se sonrojo y Seiya ante esto solo sonrió, le entrego la flor y se sentó en su cama mientras ella aun no lograba calmar sus nervios.
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-No te preocupes, no te haré daño. –Seiya miro por la ventana.
-Pareces muy contento.
-¿Por qué no hay nadie?
-Alguna urgencia, no se muy bien. –Serena volteo a verlo. –No has contestado mi pregunta.
-Kakiuh se va de la ciudad. –Dijo él aun sonriendo.
-¿Eso te hace feliz?
-Me dijo que… que había esperado por esa oportunidad toda su vida, me contó lo que hiciste… y fuimos al aeropuerto sus papás y yo… se fue a España, a estudiar medio año.
-¿Y tu…?
-Siento que se me cae el mundo encima… pero recordé que te tengo a ti.
-Seiya. –Serena se acerco a él y lo abrazo. –No te preocupes, algún día encontraras a la mujer ideal para ti.
-Creo que ya la encontré, y es entonces cuando entiendo que dios no existe.
-Seiya…
-Esto esta mal, pero no puedo evitarlo, siento que te necesito mas de lo que imaginas, me da miedo pensar en el día en que tengas que partir. Yo quisiera…
-Basta… -El susurro de Serena lo hizo callar. –Me lastimas.
-Lo siento, disculpa yo… -Seiya se levanto. –Tengo mucho que empacar.
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La cena, alegre como siempre, sin embargo Seiya evitaba la mirada de Serena, incluso no hablaba con ella, claro que entre toda la platica de la cena esto no se notaba, o al menos eso pensaban los mellizos. Serena, Seiya y Taiki habían ido a la prepa a revisar algunas cosas. Serena estaba un poco sorprendida de ver a Yaten ahí, cosa que le hizo saber. Al ver Seiya que él se acercaba opto por apartarse, poniendo como pretexto que había visto a Shinji. Taiki lo miro y comenzó a preocuparse.
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Un poco mas tarde Yaten dejaba a Serena en su casa, aun tenía algunas clases antes de su graduación y no podía faltar.
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-¿No es muy pesado tener dos escuelas a la vez?
-No, solo es cuestión de disciplina, además ya termine la licenciatura.
-¿Y que harás?
-Por el momento prácticas en la empresa, cuando mi padre se retire asumiré su cargo.
-Pienso que es mucha presión para ti solo.
-No es de tiempo completo, además tú estarás conmigo, eso me da ánimos.
-Claro que si. –Ella lo beso antes de irse. –Cuídate mucho.
-Tu también, te llamo en la noche.
-Si, adiós.
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Mas tarde su mamá preparaba la comida, Serena dormía en su cuarto cuando alguien toco la puerta, como siempre su mamá fue a ver quien era.
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-Ho-hola… -Dijo Ikuko mientras abría la puerta.
-Buenas tardes Ikuko, puedo pasar.
Capitulo 21. –El secreto de la familia Tsukino (parte 2).o:p/o:p
Taiki regresaba temprano de sus actividades escolares, venía algo cansado, de regreso decidió llevar pastel para la cena, a su hermana le gustaba de fresas, así que ese llevaría. Casi al llegar a la casa noto el lujoso auto estacionado frente a la casa.
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-Quizás Yaten se quede a comer… -Alegre entro a su casa, había cajas por todos lados y el aroma de la comida invadía el recibidor. – ¡Mamá, ya volví, traje pastel para…!
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Miro a la elegante señora mientras dejaba el pastel en la mesita de la sala, no dijo nada, pero su mirada lo daba a entender todo, Ikuko se preocupo al verlo. La elegante mujer se levanto del sillón donde estaba sentada.
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-¿Diana? –Pregunto sin quitar la mirada de aquella mujer. – ¿Qué haces aquí?
-Taiki ella… -Ikuko no sabía muy bien que decir. –Ella solo vino a hablar.
-Yo solo quería saber…
-Vete… -Taiki no la dejo terminar, él no deseaba verla. –Vete o te saco.
-Taiki no seas grosero. –Protesto Ikuko.
-¡¡TE DIJE QUE TE FUERAS!!
-¡TAIKI!
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Los gritos despertaron a Serena, no sabía que pasaba pero no era normal escuchar gritar a su familia, y menos aun… peleando.
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-¡No tienes ningún derecho de estar aquí! –Taiki se molestaba cada vez más. -No me obligues a querer sacarte.
-Yo solo vine a…
-No me interesa a que hayas venido, estoy bien sin ti. Por favor vete de aquí.
-¡No vine por ti! –Dijo Diana muy exaltada.
-Taiki… -Susurro Ikuko.
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Cuatro sencillas palabras, palabras que hicieron tanto daño como si hubieran enterrado un puñal en su corazón. Era de esperarse, no podía esperar menos de aquella mujer. Taiki retrocedió un paso ante aquella mirada, Ikuko lo tomo de la mano.
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-Tú… -Taiki apretó sus manos. -¿Qué me pasa? No podría esperar menos de ti… mamá.
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Serena sintió que las piernas le temblaban, las palabras que había escuchado de su mamá aquel día eran ciertas, su hermano mayor no era…
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-No importa… -Dijo Serena para si misma.
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Mientras en la sala el ambiente estaba muy tenso, Diana volvió a sentarse. Ikuko no dejaba de tomar la mano de Taiki y él… él no dejaba de ver a Diana.
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-Disculpa que te haya molestado. –Dijo irónicamente Taiki. –Es solo que no me siento cómodo con tu presencia.
-Taiki yo… -A Diana le habían dolido esas palabras.
-No, no te preocupes, ya no te voy a gritar y dejare que las dos platiquen tranquilamente.
-No, por favor… -Diana trato de detenerlo al ver que se disponía a salir. -No te vayas.
-¿Se supone que deba quedarme? –Taiki volvió a verla. –Debo decir… Claro, si ese es tu deseo me quedare… Tú hubieras hecho lo mismo si yo lo hubiera dicho ¿o no?
-Taiki por favor, -dijo Diana sin alzar la cabeza. –Se que no hay excusa pero…
-¡¡EXACTO!! No hay excusa, me dejaste por que no podía hablar, me dejaste por que probablemente no hablaría nunca. ¿Qué dijo el doctor? ¿Problemas de aprendizaje? ¿Problemas con las cuerdas vocales? Que mas da el problema, finalmente no les importo y se fueron dejándome SOLO… Tú no viste a mi nana morir frente a mí, no viste como cayó de las escaleras mientras su último respiro era para decir que siempre cuidaría de mí…
-Taiki no es justo… -A pesar del dolor que sentía Diana no mostraba ninguna lágrima. –Ya habíamos hablado de esto.
-Si es cierto. –Taiki veía un poco borroso por que aun no disimulaba bien su dolor. –Lo siento pero no lo pude evitar ante tu petición. ¿Por qué quieres que me quede? Finalmente no viniste a hablar conmigo.
-Por que… por que vine… vine para hablar de tu hermano.
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Las piernas de Serena se movieron solas, no quería saber más, ni Taiki ni Seiya eran sus hermanos, las palabras de Rei fueron olvidadas, ahora se sentía realmente sola. Tomo su celular y salio por la ventana del cuarto de Seiya, salio de la casa tratando de no ser vista. Una vez fuera de casa llamo a la única persona con quien se sentía tranquila, el teléfono dio algunos tonos antes de que alguien contestara, las lágrimas ya escapaban de los ojos de Serena.
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-¿Bombón?
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¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué había llamado a Seiya? ¿Como hablar con él de esto? ¿Como decirle lo que había escuchado?
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-Serena, ¿Qué pasa?
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Ella contuvo sus lágrimas y colgó el teléfono, esta vez llamo a Yaten. Una vez más la espera le parecía eterna… Cuatro… cinco… seis tonos… Nadie contestaba.
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-Por favor, por favor contesta…
-Princesa, ¿Qué pasa?
-Ayu… a… ayúdame… -Las lagrimas no la dejaban hablar.
-¿Dime donde estas?
-Debajo… debajo de nuestro árbol.
-Espérame, la escuela no esta lejos, no tardo.
-Yaten… -Serena lloraba más fuerte. –Me siento muy mal… por favor…
-No me cuelgues princesa, no me cuelgues, aquí estoy…
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¿Quince minutos? Quizás un poco más, pero él nunca dejo de hablarle por el celular, no la dejo colgar en ningún momento, un taxi se estaciono cerca del parque, Yaten saco dinero de su bolsa y lo entrego al taxista, ¿y su cambio? ¿Que podía importar mas que las lágrimas de su princesa?
La vio al pie de ese árbol, y la escuchaba por el celular. No colgó para abrazarla, ella tampoco lo hizo para refugiarse en sus brazos.
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-Tranquila princesa, ya estoy aquí.
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Serena lloro un poco más, cuando por fin estuvo tranquila apago su celular, casi al instante entro la llamada de Seiya.
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-¿Bombón? ¿Dónde estas?
-Con… Yaten.
-Estaba muy preocupado, hace un rato entro una llamada de tu celular y nadie contesto, desde entonces te he estado llamando y…
-Seiya yo…
-Discúlpame si te moleste, no fue mi intención. Por favor perdóname.
-Seiya este no es el momento, además no estoy enojada contigo. –Sus ojos se cristalizaban una vez más. –Seiya te quiero mucho, hablamos en la casa, ¿OK?
-De acuerdo, adiós.
-Adiós…
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Apenas había podido terminar de despedirse, las lágrimas volvieron a salir de sus ojos. Esta vez Yaten estaba con ella, cuando al fin se calmo le explico lo que ocurría.
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-No te preocupes Princesa, no estas sola. –Yaten limpio sus lagrimas. –Tranquila… No estas sola, yo no te dejare sola.
Capitulo 21. –El secreto de la familia Tsukino (parte 2).o:p/o:p
Taiki regresaba temprano de sus actividades escolares, venía algo cansado, de regreso decidió llevar pastel para la cena, a su hermana le gustaba de fresas, así que ese llevaría. Casi al llegar a la casa noto el lujoso auto estacionado frente a la casa.
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-Quizás Yaten se quede a comer… -Alegre entro a su casa, había cajas por todos lados y el aroma de la comida invadía el recibidor. – ¡Mamá, ya volví, traje pastel para…!
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Miro a la elegante señora mientras dejaba el pastel en la mesita de la sala, no dijo nada, pero su mirada lo daba a entender todo, Ikuko se preocupo al verlo. La elegante mujer se levanto del sillón donde estaba sentada.
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-¿Diana? –Pregunto sin quitar la mirada de aquella mujer. – ¿Qué haces aquí?
-Taiki ella… -Ikuko no sabía muy bien que decir. –Ella solo vino a hablar.
-Yo solo quería saber…
-Vete… -Taiki no la dejo terminar, él no deseaba verla. –Vete o te saco.
-Taiki no seas grosero. –Protesto Ikuko.
-¡¡TE DIJE QUE TE FUERAS!!
-¡TAIKI!
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Los gritos despertaron a Serena, no sabía que pasaba pero no era normal escuchar gritar a su familia, y menos aun… peleando.
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-¡No tienes ningún derecho de estar aquí! –Taiki se molestaba cada vez más. -No me obligues a querer sacarte.
-Yo solo vine a…
-No me interesa a que hayas venido, estoy bien sin ti. Por favor vete de aquí.
-¡No vine por ti! –Dijo Diana muy exaltada.
-Taiki… -Susurro Ikuko.
o:p/o:p
Cuatro sencillas palabras, palabras que hicieron tanto daño como si hubieran enterrado un puñal en su corazón. Era de esperarse, no podía esperar menos de aquella mujer. Taiki retrocedió un paso ante aquella mirada, Ikuko lo tomo de la mano.
o:p/o:p
-Tú… -Taiki apretó sus manos. -¿Qué me pasa? No podría esperar menos de ti… mamá.
Serena sintió que las piernas le temblaban, las palabras que había escuchado de su mamá aquel día eran ciertas, su hermano mayor no era…
-No importa… -Dijo Serena para si misma.
Mientras en la sala el ambiente estaba muy tenso, Diana volvió a sentarse. Ikuko no dejaba de tomar la mano de Taiki y él… él no dejaba de ver a Diana.
-Disculpa que te haya molestado. –Dijo irónicamente Taiki. –Es solo que no me siento cómodo con tu presencia.
-Taiki yo… -A Diana le habían dolido esas palabras.
-No, no te preocupes, ya no te voy a gritar y dejare que las dos platiquen tranquilamente.
-No, por favor… -Diana trato de detenerlo al ver que se disponía a salir. -No te vayas.
-¿Se supone que deba quedarme? –Taiki volvió a verla. –Debo decir… Claro, si ese es tu deseo me quedare… Tú hubieras hecho lo mismo si yo lo hubiera dicho ¿o no?
-Taiki por favor, -dijo Diana sin alzar la cabeza. –Se que no hay excusa pero…
-¡¡EXACTO!! No hay excusa, me dejaste por que no podía hablar, me dejaste por que probablemente no hablaría nunca. ¿Qué dijo el doctor? ¿Problemas de aprendizaje? ¿Problemas con las cuerdas vocales? Que mas da el problema, finalmente no les importo y se fueron dejándome SOLO… Tú no viste a mi nana morir frente a mí, no viste como cayó de las escaleras mientras su último respiro era para decir que siempre cuidaría de mí…
-Taiki no es justo… -A pesar del dolor que sentía Diana no mostraba ninguna lágrima. –Ya habíamos hablado de esto.
-Si es cierto. –Taiki veía un poco borroso por que aun no disimulaba bien su dolor. –Lo siento pero no lo pude evitar ante tu petición. ¿Por qué quieres que me quede? Finalmente no viniste a hablar conmigo.
-Por que… por que vine… vine para hablar de tu hermano.
Las piernas de Serena se movieron solas, no quería saber más, ni Taiki ni Seiya eran sus hermanos, las palabras de Rei fueron olvidadas, ahora se sentía realmente sola. Tomo su celular y salio por la ventana del cuarto de Seiya, salio de la casa tratando de no ser vista. Una vez fuera de casa llamo a la única persona con quien se sentía tranquila, el teléfono dio algunos tonos antes de que alguien contestara, las lágrimas ya escapaban de los ojos de Serena.
-¿Bombón?
¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué había llamado a Seiya? ¿Como hablar con él de esto? ¿Como decirle lo que había escuchado?
-Serena, ¿Qué pasa?
Ella contuvo sus lágrimas y colgó el teléfono, esta vez llamo a Yaten. Una vez más la espera le parecía eterna… Cuatro… cinco… seis tonos… Nadie contestaba.
-Por favor, por favor contesta…
-Princesa, ¿Qué pasa?
-Ayu… a… ayúdame… -Las lagrimas no la dejaban hablar.
-¿Dime donde estas?
-Debajo… debajo de nuestro árbol.
-Espérame, la escuela no esta lejos, no tardo.
-Yaten… -Serena lloraba más fuerte. –Me siento muy mal… por favor…
-No me cuelgues princesa, no me cuelgues, aquí estoy…
¿Quince minutos? Quizás un poco más, pero él nunca dejo de hablarle por el celular, no la dejo colgar en ningún momento, un taxi se estaciono cerca del parque, Yaten saco dinero de su bolsa y lo entrego al taxista, ¿y su cambio? ¿Que podía importar mas que las lágrimas de su princesa?
La vio al pie de ese árbol, y la escuchaba por el celular. No colgó para abrazarla, ella tampoco lo hizo para refugiarse en sus brazos.
-Tranquila princesa, ya estoy aquí.
Serena lloro un poco más, cuando por fin estuvo tranquila apago su celular, casi al instante entro la llamada de Seiya.
-¿Bombón? ¿Dónde estas?
-Con… Yaten.
-Estaba muy preocupado, hace un rato entro una llamada de tu celular y nadie contesto, desde entonces te he estado llamando y…
-Seiya yo…
-Discúlpame si te moleste, no fue mi intención. Por favor perdóname.
-Seiya este no es el momento, además no estoy enojada contigo. –Sus ojos se cristalizaban una vez más. –Seiya te quiero mucho, hablamos en la casa, ¿OK?
-De acuerdo, adiós.
-Adiós…
Apenas había podido terminar de despedirse, las lágrimas volvieron a salir de sus ojos. Esta vez Yaten estaba con ella, cuando al fin se calmo le explico lo que ocurría.
-No te preocupes Princesa, no estas sola. –Yaten limpio sus lagrimas. –Tranquila… No estas sola, yo no te dejare sola.
