Hola a todos!
Perdonen, Perdonen, Perdonen, Perdonen la demora! aquí esta el nuevo capítulo! Como les dije, cosas terribles están por ocurrir. Pero ya falta poco para el final!
Como algunos saben, estoy traduciendo la historia el ingles, pero no es eso lo que me demoró en escribir, creo que no la quiero terminar jeje
Yo estoy contenta que ya pasé los 100 reviews! sigan comentando por favor! :D
Bueno, espero que les guste!
Gracias: NicoleSHBRCOPG, elapink100, vany y Guest por sus comentarios, los aprecio muchísimo!
Capítulo 47 - La Cuarta Aurora parte II
Víctor estudió su rostro, buscando en sus extraños ojos algún indicio de engaño, algo que le dijera si era Evangeline simulando ser Morgan. No, el elixir no podía fallar.
Tomó su mentón y la obligó a mirarlo.
"¿Eres tú realmente?"
"¿Dudabais de que pudiera lograrlo?" la voz de Morgan era grave, seductora, amenazante.
"Nunca. Es sólo que…te vi morir, y aunque al encontrar el elixir mis esperanzas de recuperarte fueron grandes, verte aquí conmigo aún me parece irreal"
"¡He desafiado las leyes del mundo que me tuvo retenida mil años!" Sus ojos refulgían y parecían lanzar destellos violetas "¡He creado con mis propias manos el medio para romper las barreras que me retenían! ¡Ya habéis comprobado que funciona!" Alzaba su voz y sus brazos en un gesto de felicidad y triunfo "¡Y aquí estoy nuevamente en carne y hueso y sangre y voz!" decía mientras giraba sobre sí misma sin dejar de mirar al cielo ni de estirar los brazos.
Como si se hubieran contagiado de su entusiasmo, las nubes de colores se expandían y se contraían en su remolino, como si latieran al unísono, incluso parecían más bajas y pequeñas chispas saltaban entre ellas. Pronto, el cielo estallaría. Muchos se sintieron inquietos, y aunque todos eran soldados acostumbrados a una vida dura, a luchar y ver todo tipo de escenas escalofriantes, estar presenciando algo que iba mas allá de la comprensión racional, los incomodaba por demás. Percival, en cambio, saltaba la mirada de Morgan al cielo y del cielo a Morgan, sin poder creer lo que estaba a punto de ocurrir, todo era verdad y los años de sacrificio y el sufrimiento por el que había pasado, estaban dando sus frutos. Aún así permaneció a una prudente distancia de ellos. No era el momento de acercarse.
Morgan miraba a su alrededor, absorbiendo lo que la rodeaba, su percepción era cada vez más clara, como si su cabeza se estuviera abriendo. Apenas sentía una pequeña punzada en las sienes. La reprimió, sabía a qué se debía ese dolor o mas bien, a quién se debía. Cuando sus fuerzas estuvieran en su total plenitud, y ya no faltaba mucho para eso, enterraría a esa niña por completo en los confines de su mente. Se volvió hacia Victor y sin decirle nada, lo tomó por la nuca, obligándolo a bajar la cabeza y le dio un largo y profundo beso.
Clint cerró los ojos y bajó la cabeza. Esa no es Eva. Esa NO es Eva, se repetía a sí mismo como una letanía. La noche en que Morgan la poseyó en la habitación de la cabaña volvió a su mente. Seguía arrodillado y sus manos estaban atadas a su espalda, sabía que seguían apuntándole, eso casi lo hace reir, como si representara un peligro en las condiciones que estaba. Entre la sangre que perdía y el dolor casi insoportable, si no se concentraba, pronto perdería el conocimiento.
Morgan separó sus labios de los de Víctor y le susurró "Si fuera esa joven, no os estaría besando delante de su amante ni siquiera para disimular, podéis tenerlo por seguro"
Con paso firme, como si siempre hubiera estado en ese cuerpo, comenzó a pasear entre los hombres hasta que se topó con Román. Se detuvo en los brillantes ojos verdes, lo único vivo en ese cuerpo decadente. Sin dudarlo puso la palma de su mano en la mejilla putrefacta.
"Amiga mía, estoy en deuda contigo. Te conseguiré un nuevo cuerpo, pero deberás aguardar un poco" miró de reojo y con intención el cuerpo inerte de Bruce.
"Lo que tu digas. Sé que lo harás y yo te estaré siempre agradecida por liberarme" la voz híbrida, entre femenina y masculina, sonaba aún más irreal que antes.
Morgan continuó caminando por delante de la guardia, acercándose a los prisioneros más peligrosos. Apenas dedicó una mirada a la mujer pelirroja de rodillas en el piso, cuyas manos estaban atadas y dos hombres la vigilaban apuntándole por detrás, observó con un poco más de interés al joven alto y rubio y siguió de largo hacia su objetivo: el hombre que estaba arrodillado un poco más adelante y clavaba su mirada furiosa en algún punto del piso. Era obvio que no quería mirarla, ni hablarle y confirmar que Eva ya no estaba. A Morgan no le importó en lo más mínimo, ni le importó que Víctor le estuviera clavando los ojos. Se paró delante de él.
"Vaya…nos volvemos a encontrar" le dijo con expresión altiva.
Lo obligó a levantar la cabeza tomándolo por el mentón, Clint reprimió un gesto de dolor y le devolvió una mirada desafiante.
"Ya veis, al final gané yo…una pena, pudisteis haberos rendido a mis deseos y quizás ahora me compadecería de vos y vuestros amigos. De todas formas, tu amante ya no está ¿por qué lucharías?
Clint tomó aire, si no fuera porque tenía las manos atadas y porque era el rostro de Eva, la hubiera estrangulado, pero le habló, con la voz cascada por el dolor y la furia contenida.
"Ella aún está ahí dentro y va a luchar…así como yo lucharé contra ti hasta el fin para enviarte de vuelta al infierno de donde viniste…y me la devuelvas"
Morgan lo miró en silencio unos segundos y luego se echó a reír , tan fuerte que el sonido hizo eco en las paredes del patio.
"Oh si, luchareis hasta el fin ¡hasta el fin de vuestras vidas y de todo lo que conocéis!"
Los prisioneros se movieron inquietos, sus capuchas les impedían ver, pero al escuchar esa risa, fue como si la carga sobrenatural que había en el aire hubiera aumentado y sobrecogía sus corazones. Retrocedieron como queriendo escapar de su destino. Los guardias los retuvieron con firmeza.
Steve y Natasha, también seguían retenidos y con el doble de vigilancia. Luego del fallido intento iniciado por Natasha por liberarse, que había dejado dos soldados inconscientes, y que había terminado en una pequeña batahola con los guardias apuntando a los prisioneros para hacerlos desistir, no tuvieron más remedio que dejarse someter. Sin escudo y sin brazalete, había mucho en juego si las maniobras salían mal.
¿Dónde estaba Tony?!
Cuando Morgan terminó de reir, se puso de cuclillas para quedar frente a frente con Clint y hablarle con esa voz que aún guardaba una similitud con la de Eva, pero que ahora sonaba antigua y severa en lugar de la frescura que caraterizaba a Eva.
"Teníais razón, el mundo ya no es mi pequeño reino. Pero os habéis equivocado en decir que me rechazaría…al contrario, me adorarán, se rendirán a mis pies, o morirán. ¿Lucharéis hasta el fin dijisteis? Pues bien…el fin comienza ahora"
Morgan se alejó de él y se ubicó delante de la fila de prisioneros. A un gesto de Víctor, los guardias les quitaron las capuchas. Doce caras espantadas miraban hacia todas direcciones, hasta que casi al mismo tiempo confluyeron en el mismo punto: la mujer parada frente a ellos. La vieron alzar la cabeza al cielo, y entonar una especie de cántico, en el idioma desconocido que Clint ya había escuchado antes. Quizás sólo dos personas allí entendían o podían saber qué estaba recitando. Alzó las manos, en una tenía el medallón, en la otra la botellita de cristal vacía. El cielo ya no se veía, las nubes flotaban prácticamente sobre sus cabezas, como si estuvieran por tocarlas, los vapores de colores revolviéndose entre ellos como serpientes retorciendose en una canasta. La voz potente, casi inhumana resonaba en las paredes, su tono era vibrante como si estuviera recitando un sutra, parecía que penetraba la piel y la hacía vibrar con ella. El medallón se iluminó y de él salieron sinuosamente unos brazos etéreos, de un violeta brillante esta vez, que la envolvieron. Cuando sus pies se elevaron de suelo, se escucharon algunos murmullos y gritos apagados.
Morgan estaba en trance, con los brazos extendidos en forma de cruz y sus cabellos flotando salvajemente alrededor de su cabeza. Los ojos eran dos estrellas que encandilaban al mirarlas. Clint no podía creer que estuviera presenciando eso nuevamente.
Truenos y relámpagos resonaron sobre sus cabezas. Morgan descendió, la luz de sus ojos disminuyó un poco. Ya había salido del trance y ahora observaba al cielo, esperando lo que ocurriría en segundos.
Entonces comenzó a llover, no era agua, era un líquido espeso, que caía lentamente. Cada gota era de un color diferente y refulgía como si llevara luz adentro. Morgan atrapó una con la botellita, que se llenó rápidamente. Esta vez de un resplandeciente líquido azul.
Se acercó al primero de los prisioneros que la miraba con recelo.
"Bebed. No sentiréis nada…creo. No le he podido preguntar a la dueña de este cuerpo" con una sonrisa maligna le acercó la botellita a la boca "Ahora…Bebed"
Su tono de voz era casi hipnótico y el pobre hombre no tuvo más remedio que obedecer. Cuando terminó, se quedó inmóvil, quizás temeroso de lo que pudiera ocurrir a continuación.
Morgan volvió a repetir el procedimiento, capturó otra gota, dorada esta vez y se la hizo beber al segundo. Los colores se iban sucediendo, verde, blanco, índigo. Así llegó a completar los doce.
La lluvia se detuvo.
Alrededor de todos los que estaban presentes en esa inaudita reunión se hizo un vacío, y el aire se cargó de estática. Era la calma que anticipaba la tormenta que lo cambiaría todo.
Lentamente las nubes comenzaron a descender, al igual que serpientes por el tronco de un árbol bajaron más y más y como si fuera una danza, se separaron y se arremolinaron sobre las cabezas de los prisioneros. Luego descendieron al suelo y se ubicaron delante de cada uno de ellos, que las miraban aterrados, pues iban tomando algo semejante a una forma humana que se disolvía para instantes después volverse a formar.
Los seres espectrales detuvieron sus movimientos como si se hubieran congelado y miraron fijamente a la persona que tenían enfrente. Por momentos, sus rasgos eran definidos, hombres y mujeres, rostros conocidos que los Avengers hubieran preferido dejar enterrados en el olvido. Ahora los rostros cambiaban e imitaban los rasgos de quien tenían enfrente para finalmente volver a su forma original, recomponiéndose en un vapor ondulante que de pronto aumentó su brillo como tomando envión, y sin advertencia previa entraron en los cuerpos desprevenidos, que apenas entendían lo que pasaba. Les entraban por la boca y por los ojos, por la nariz y los oídos. Todos se elevaron en el aire. Sus cuerpos empezaron a contorsionarse, algunos se tomaban la cabeza, otros simplemente se quedaban inmóviles con la vista perdida en el infinito. Eso duró unos tensos segundos. Luego descendieron lentamente y cuando sus pies se posaron en el suelo, sus rostros ya no tenían expresión alguna.
Cuando los ojos de todos comenzaron a encenderse, se dieron cuenta de que el proceso estaba casi terminado.
"Tendrán conciencia plena en poco tiempo y recordarán absolutamente todo lo que ocurrió antes de morir, incluso su muerte. Eso los hará más vengativos y más peligrosos"
"Nunca dejas de sorprenderme querida"
"Habéis sido tonto en dudar, amor mío. Además ¿no queríais que viniera a tu época, contigo?" miró a su alrededor "Sigo pensando que usáis vestimentas extrañas"
"Te acostumbrarás, aunque deberemos trabajar en tu acento"
Morgan rió, como si hubiera escuchado una broma casual.
"Lo que importa es que estamos juntos de nuevo ¿recordáis lo último que me dijisteis, antes de que nos separaran tan vilmente? Que tendríamos el mundo a nuestros pies"
Una tos discreta distrajo a Morgan.
"Tu…" se acercó a Percival y puso una mano en su pecho, el anciano reprimió un escalofrío "por tus venas corre mi sangre, lo puedo sentir. De modo que tu eres-"
Victor tomó su brazo y la separó de Percival.
"Respóndeme esto. Cuando estuve allá, en tu reino, desapareciste por meses, volví a verte ese dia fatal en que nos encontramos en las ruinas. Allí me dijiste que debías decirme algo, pero antes de que respondas eso, quiero preguntarte esto yo ¿Por qué este hombre y su nieta dicen ser descendientes tuyos si Mordred murió sin tener hijos? Morgan…¿qué tenías que decirme ese día?"
Morgan clavó su mirada violeta y el brillo en sus ojos aumentó, si era furia o sorpresa imposible saberlo
"La explicación es sencilla, desaparecí todos esos meses porque debía ocultar mi condición, una vez que me liberé de ella, pude volver a buscarte"
"¿De qué te liberaste Morgan?" No sabía si quería escuchar la respuesta.
"De nuestro hijo"
Victor se quedó mudo, si es que eso era posible.
"Oh, no pongáis esa cara, no me deshice de él en ese sentido. Pero no podía andar entre mis súbditos con la prueba concreta de que esperaba un hijo de mi amante extranjero, cuando ya no pude disimularlo más, me oculté. Si, fue un niño, un niño que apenas tuvo tiempo de estar con su madre. Al menos alguien tuvo la delicadeza de guardar mi medallón para él, cuando lo encontraron en mi cuerpo sin vida."
"Pero…"
"Hablaremos de eso más tarde, en privado. No podemos quedarnos más tiempo en este lugar. No es seguro ahora que se ha abierto una brecha entre mundos, pues tardará en cerrar y eso lo pueden detectar seres indeseables que no quiero que nos encuentren aquí mientras aún no somos del todo fuertes"
"¿Y qué haremos con ellos?"
Morgan miró a los tres prisioneros, como si fueran perros callejeros.
"Matadlos"
Victor los miró tambien y se encogió de hombros, con cara de inocente.
"Ya ven, yo no falté a mi palabra…"
Si bien los guardias apuntaron, ellos también estaban shockeados por lo que había pasado y tardaron en disparar. Ese segundo de incertidumbre se vio interrumpido por un jaleo y unos gritos que provenían de algún punto a sus espaldas. Tomados por la sorpresa, los guardias saltaron a un costado cuando la silla de Bruce se deslizó como un cohete entre ellos hacia los tres Avengers maltrechos.
Tony, con el escudo del Capitán en su espalda era quien la empujaba, corriendo tán rápidamente que parecía que la volcaba en cualquier momento. Tomó el escudo y lo lanzó.
"¡Encontré algo tuyo, Rogers!"
El Capitán se deshizo de quienes lo apuntaban y cuando Tony le arrojó el escudo se colocó de un salto delante de Clint mientras Natasha cortaba la soga que ataba sus manos con los tacos de sus botas, pateaba a sus guardias, haciendolos volar ya inconcientes en el aire y corriendo a ayudar a Tony a colocar la silla de Bruce y ubicarse ellos mismos detrás del Capitán. Tony le dio un revólver a Natasha, que lo miró divertida.
"¿De donde sacaste esta antigüedad? Espero que funcione al menos"
"Era la pistola más linda de la vitrina, pensé que te iba a gustar" pero luego se enfocó hacia el problema que tenían encima "Debemos contenerlos unos istantes" los urgió.
"Aún me quedan balas a mi también, creo que podremos con ellos, pero sólo unos minutos. No te demores mucho en lo que sea que tengas que hacer porque no se si aguantaré" dijo Clint preparando su propia arma.
Los disparos comenzaron. Varios guardas cayeron y una bala rozó la pierna de Natasha haciendola sangrar.
Tony tenía algo en sus manos que sacudía con poco cariño. La cosa no dejaba de emitir pitidos.
"Dime que tienes un plan, que no sea esperar a que se les terminen las municiones" gruñó Clint.
"Efectivamente, tengo un plan genial, si esta cosa se digna a funcionar ¡retenlos un poco más Rogers!"
Las balas rebotaban en el escudo mientras Natasha y Clint los repelían por los flancos. Pero ya los estaba rodeando nuevamente y cuando el círculo se cerrara estarían perdidos. Eso iba a ocurrir en momentos.
Morgan habia elevado los brazos al cielo nuevamente, gritando palabras incomprensibles.
Steve casi no daba abasto en repeler los disparos, sabía que el tiempo se les terminaba.
Los guardias ya se estaban acercando por detrás y se habían puesto en posición, listos para disparar.
En el cielo, un torbellino se estaba formando y pronto descendería sobre ellos. Morgan invocaba las fuerzas de la naturaleza y cualquier cosa podía ocurrir. Victor no podía creer lo que estaba haciendo Tony, quería acercarse, pero no podía alejarse del lado de Morgan en ese momento.
A Tony se le iluminó la cara con una sonrisa, finalmente estaba funcionando.
"Amigos, tómense de las manos o de donde puedan y no olvidemos al doctor Banner por favor"
No entendían a que venía ese pedido, pero hicieron lo que les dijo, Clint tomó el brazo de Steve, Natasha puso su mano sobre el hombro de Clint mientras ambos con las manos libres seguían disparando. Tony hizo lo mismo con Natasha y puso un pie sobre la silla donde yacía Bruce.
Por un momento los disparon se detuvieron. Tony se asomó para ver qué ocurría. Morgan, Victor, Roman, Percival y los doce prisioneros estaban envueltos en una neblina violácea que giraba alrededor de ellos. Apenas podía distinguirlos, pero sí detectó la mirada penetrante de Víctor. No pudo con su genio y le gritó:
"Supongo que no te habrás olvidado de lo nuestro ¿no?"
El pitido se hizo tan agudo que varios tuvieron que taparse los oídos por el dolor que les causaba. Pero duró apenas unos segundos.
Se oyó una voz gritando "¡Fuego!"
Tony apretó un botón y sonrió. "¡Et voilá!"
Al mismo tiempo que Morgan y todos su acompañantes se elevaban por el aire transportados por el remolino sobrenatural, los cinco Avengers desaparecieron, como si nunca hubieran estado allí.
Los soldados quedaron solos, perplejos, disparando a un espacio vacío.
