Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, la historia tiene como único fin entretener. La historia tiene muchos horrores xDD, pero bueno… es el primer fics que hago! xD, adiós! =)
Capitulo 21:
Dos Semanas Después.
Sin ti, sin mí, sin luz ya no seremos:
Entonces más allá de la tierra y de la sombra
El resplandor de nuestro amor seguirá vivo.
Sonreí mientras dejaba la pluma a un lado del diario, y cerraba los ojos, lleno de felicidad.
Había pasado una semana desde el baile de navidad, y yo me sentía mucho más que feliz. Los meses pasados me parecían lejanos, aunque en momentos los recordaba y la duda volvía a acrecentarse dentro de mi cabeza. Pero evitaba pensar en esas cosas, evitaba pensar que podía ser víctima de mis miedos y me dedicaba a recordar lo que había ocurrido luego del beso con Scorpius Malfoy en el baño de las chicas del segundo piso, el que estaba en desuso.
Las explosiones podían sentirse cada vez más fuertes a medida que nos acercábamos al piso principal del castillo. Muchas parejas habían salido de la pista de baile y se atropellaban para salir corriendo hacia la entrada donde se podían ver luces y fuegos de miles de colores jugando en el cielo de esa noche. La nieve no impedía que los alumnos enterraran sus pies descalzos congelándose. Algunos profesores en bata y pijama habían salido de sus dormitorios con varita en mano, cara de horror y alarmados gritando que fuéramos directamente a nuestros dormitorios si no queríamos un mes de castigo. Pero los castigados… no fuimos los bailarines de esa noche. Albus y James Potter… estaban escondidos detrás de una de las paredes de las escaleras de entrada, mirando el espectáculo de bombas que al llegar a una determinada altura, convertidas en cañitas de fuegos animados saludaban cordialmente al espectador: "Feliz Navidad te desea Hogwarts", "¡Alegría presumida, no pierdas tu día" y "besa a tu pareja, veras como se deja". La profesora Aline estaba roja como un tomate por la ira y la vergüenza y agitando la varita inmovilizo a los hermanos morenos y comenzó a gritarles frente a doscientos estudiantes, que divertidos y sorprendidos los aplaudían
-¡Silencio!, ¡Adentro todo el mundo!
No dudaron en hacerle caso y buscando a sus amigos y acompañantes fueron dejando vacio el lugar. Los únicos que se habían acercado a presenciar el espectáculo una vez que la jefa de Gryffindor miro a mis primos como un Colacuerno Húngaro, fueron los Slytherin: Marcus, Loran, Ambar y Brad... luego llego Samantha con un inquieto Malfoy que intentaba apartarse de ella. Y aunque la rabia había crecido por verla junto a él, evite pensar en otra cosa que no sea la situación en la que estaban los irresponsables de mis primos. La profesora Aline agito la varita haciendo que mis primos la miraran confundidos, pero luego de mirar al cielo y ver la lluvia de algunas luces sonrieran de lado mirándose.
-A mi no me da gracia- Ambos se dieron cuenta que habían pisado un terreno movedizo- ¿Qué es lo que les pasa a ustedes por la cabeza?... nadie los contrato como animadores ni nada por el estilo.
-Hubiera sido una buena idea profesora, tenemos ta…
-Cállese señor Potter-James enmudeció al instante mirando un punto en el cielo con cara de pocos amigos mientras Albus se mordía el labio nervioso-Me imagino que estarán de acuerdo en que dos meses de castigo es lo correcto.
-¿Dos meses?-Albus abrió la boca con desconcierto haciendo que la profesora frunciera el entrecejo.
-¿Quiere que le dé un premio?... ambos van a tener castigos separados.-Miro a James con una sonrisa de lado mientras este, la miraba atento-Supongo que Malcolm estará de acuerdo en que lo ayude con tareas extra luego de clases. Silencio-Levanto un dedo apuntando al rostro de mi primo y luego miro a Albus.
-Usted, ayudara a la señorita Jenny en la biblioteca, tiene muchas cosas que organizar que se le han atrasado.
-¿Que hare con los entrenamientos de quidditch profesora?-Mire a James frunciendo el entrecejo reprobando su caradurez.
-¿Qué hará?, no lo sé, pero si Gryffindor intenta ayudarlo, recibirá castigos doble todo aquel que pise mi palabra… ¡y hubiera pensado en eso antes de alegrar la noche!.
Dicho esto, con paso rápido y con un último grito: "Vuelvan al gran comedor!, se marcho hasta perderse de la vista de los sorprendidos Potter y de las parejas.
-¡Estuvo genial!-Brad dio unos pasos hacia mis primos y sonriendo de lado les estrecho la mano.
-Me recuerda a algo que conto mi madre…
-¿Qué cosa?-James miraba a Ambar con una expresión sorprendida.
-Ella me conto que cuando asistía a Hogwarts en su quinto año, los hermanos Weasley se fueron volando del castillo, dejaron sus estudios lanzando fuegos que luego vendieron en su negocio-Todos los Slytherin nos miraron, menos la Ravenclaw, que tenia la mirada aun en el cielo.
-¿Ellos eran sus tíos verdad?-Marcus se había acercado a mi lado, haciendo que Malfoy lo mirara con el entrecejo fruncido.
-Si…lo son, pero uno de ellos murió en la guerra-Cuando Albus susurro esas palabras Malfoy aparto la mirada hacia los arboles con hadas que danzaban y tiraban polvos dorados. Para disgusto de más de un chico.
-Bueno… yo no sé ustedes pero me estoy congelando-James tiritaba haciendo que Albus lo mirara asintiendo y juntos, entraron al desierto Hall. A lo lejos, se oían las risas de los invitados y de las parejas que seguían bailando. En un círculo incomodo, todos me miraron por las palabras que mi primo había dejado en el aire y yo, presa de la incomodidad no dejaba de pensar en el hermoso momento que minutos antes de estar ahí afuera, congelándome la cara, había vivido. Y Scorpius también pareció acordarse, porque le sonreía al piso radiante.
-¡Estuvieron genial James!
-¡Luego nos dicen donde podemos conseguirlos!
-¿Te quedaron mas de las cañitas con groserías Albus?
-¡Basta!
La profesora Aline pasaba frente a una insufrible mesa de Gryffindor, que no dejaba de hablar un segundo mientras atormentaban de preguntas a los morenos. Muchos chicos de primero estaban parados a mi lado mientras me tiraban el pelo y volcaban jugo de calabaza en mi uniforme.
-¡Apártate!-Corrí mi libro de Runas de los pies de un sucio revoltoso Ravenclaw de tercero mientras me levantaba con dificultad y miraba a mis primos, que riendo con humor le contestaban a los alumnos. Di media vuelta con un ataque de enojo y sali casi corriendo del gran comedor para ir a la biblioteca a ponerme al día en el último trabajo de pociones. Subía las escaleras con paso decidido recordando en imágenes nubladas la sonrisa tan encantadora de Malfoy. Pero no fue difícil dejar de hacerlo al llegar al pasillo del tercer piso, porque el estaba parado a un lado de la armadura que cantaba "el amor en Hogwarts es magia". Sonreí como una idiota de lado, sintiendo que mis mejillas se volvían violeta. Muchos alumnos llegaban y otros salían de las aulas, así que solo nuestro contacto fue visual. Pero el supo, y sintió lo mismo que estaba pasando en mi. Porque al caminar frente a él y mirarlo, no tardo en que sus pálido semblante se transformara y tomara un color "considerado para él, rojo como un tomate". No despego sus ojos de mí, hasta que vi salir a Brad Parker de un aula con mucho enojo y tomarlo del brazo para salir en dirección opuesta. Tarde varios segundos en respirar, pero seguí la marcha mientras tarareaba una canción muggle que mi abuela Jean cantaba siempre.
-¡Rose!
La voz de Marcus a mis espalda me hizo dar la vuelta y mirarlo casi riendo entres los pequeños de primero mientras llegaba a mi respirando una bocanada de aire.
-Hola Marcus, ¿como estas?
-Yo estoy muy bien… ¿y tú?
Cuando recobro la compostura, recordé en su mirada el fin del baile en el colegio, y como había pasado un divertido y amistoso momento con él.
-¡Me lo dices enserio?... ¿te gusta tejer?
-Sí, me gusta. ¿Te burlaras de mi?
-¡No!... ¿porque lo haría?-Miro un punto del pasillo del quinto piso sonriendo divertido hasta que estallo en una carcajada-Es que … ahora tengo a alguien que me enseñe, porque mi madre quiere llevarme a una de sus clases de eso y … yo no quiero pasar vergüenza, estoy grande para esas cosas.
-¿Tu mama quiere llevarte ahí?...-Sonreí de lado impresionada.
-Si… piensa hacerle unos sacos a las ballenas o a los pingüinos… no lo sé-Ambos reímos mientras me abrazaba a mi misma por el frio que estaba haciendo.
-¿Tienes frio?-Cubrió mis hombro con la túnica que tenia colgada de sus brazos, y sonriendo de lado lo mire.
-Gracias-Alzo sus cejas como señal de que me había escuchado y suspiro mirando por la ventana de uno de los pasillos.
-Tus primos son unos verdaderos genios.
-No me hables de ellos por favor…no tengo humor para saber nada de… nada-Sonrió de lado mientras me miraba y un ruido hizo que ambos, viéramos llegar a Malfoy y a Samantha alterados y con cara de pocos amigos. Al vernos ahí la Slytherin se acerco casi corriendo y miro a su amigo con el ceño fruncido.
-¡Te estuvimos buscando por todo el colegio! …
-Eso es mentira, no quería volver sola a la sala común y me encontraste a mí en el baño de varones... ¡déjalo en paz Samanatha y vete!-La morena miro a Scorpius a los ojos y lagrimas amenazaban por salir.
-¡Cállate!, ¡No me grites mas y deja de tratarme así!
Malfoy miro a Marcus y respiro hondo mientras yo, en algún lugar del pasillo intentaba encontrar algún poso para esconderme ahí.
-¿Tu padre además de ser profesor de literatura hace guiones o trabaja para las cosas muggles que se llaman telenovelas?-Marcus sonrió de lado y negó mirando a su amiga.
-Su padre no hace eso-Samantha fulmino con la mirada al rubio y miro de reojo a su compañero que estaba tenso, incomodo y se había vuelto serio en la ultima pregunta de Malfoy.
-¿En vez de pelear, porque no se dejan de molestar a los demás y arreglan sus problemas y sus diferencias?
La Slytherin miro a Marcus a los ojos, ignorando por completo que yo estaba ahí, o supuse que no habían querido darse cuenta que mi cuerpo estaba observando la escena de los tres amigos. Bueno… "amigos".
-Porque tú sabes, Flint… que yo no puedo.
La morena desapareció cruzando entremedio de Marcus y una ausente Rose y se fue casi corriendo.
-Scorpius… no quiero que ella sepa nada... no hagas mas comentarios como esos.
Malfoy miro a su amigo y suspiro asintiendo y con las manos en los bolsillos me miro por primera vez y sin decir nada se marcho dándose vuelta. El ambiente estuvo tenso… y trate de recordar y pensar bien en cada palabra que Marcus y Scorpius habían dicho.
-Marcus… ¿puedo ayudarte en algo?
El Slytherin me miro y agacho la mirada mientras comenzaba a dar pasos y lo seguí, atenta a cada gesto.
-No… en realidad nada me ocurre. Pero eh sido un tonto.
-¿Por… porque?-Me miro respirando hondo y luego miro hacia el cielo, mientras apoyábamos nuestras manos en el alfeizar de la ventana. Habíamos llegado a una parte del castillo en donde se podía ver el cielo y el frente de la cabaña de Hagrid.
-Porque… en realidad, mi padre no es profesor de literatura… mi padre biológico es Marcus Flint pero… el está en Azkaban por agredir a magos que lucharon contra… Voldemort en la última Guerra. Era muy joven… y luego nacimos Loran y yo, pero se macho dejándonos con nuestra madre-Lo oí atenta, sin responder a nada, sin preguntarle tampoco-Mi madre conoció a Charlie, el nuevo esposo… y el nos ah criado…. Siempre.
-Pero… -Enmudecí mientras analizaba como veía las estrellas.
-No quiero que nadie de Slytherin se entere… porque Loran no lo soportaría… él nunca se avergonzaría de dónde venimos pero…dolería mucho que todos se enteraran como Flint le mintió a mi madre y la engaño, dejándonos luego… es una buena mujer y no merece que nosotros, tengamos problemas. No dudaría en defenderla con cualquier estúpido que se sobrepasara en comentarios-Sonreí de lado mirándolo.
-¿Por eso… te enojabas con Malfoy cuando me decía sangre sucia?-Asintió mirándome y se encogió de hombros.
-El supo desde siempre de quien era hijo, porque su padre asistió con el de él en la misma época… y siempre que intentaba hacerle ver que estaba en un error al insultarte, me prometía que te trataría mejor-Miro otra vez al cielo y sonrió de lado-Igual… siempre ah sido raro, porque el cada vez que te mira sonríe disimuladamente y se pone nervioso… así que olvida su promesa.
Abrí mucho los ojos apartando la mirada de cualquier contacto, por si notaba mi cara roja.
-Creo que… deberíamos volver, porque tengo miedo de que Scorpius haya petrificado a Samantha-Rei mientras asentía y volvíamos a caminar.
-Marcus...
-¿Mm?-Me miro con una expresión más lívida en su rostro.
-Te prometo que… no diré nada…
-Lo sé Rose.
Dicho esto, volvió a mirar el suelo y dejamos el pasillo, volviendo a charlar sobre los sacos de lana.
