Capitulo XXI
"¡Elévate Garudamon!"
Prisión Norte de Odaiba, Japón, en la tierra.
Abril 28 de 2081
La castaña jugaba con uno de los mechones de su fino cabello, enredándolo en uno de sus delgados dedos y luego soltándolo para repetir y repetir la misma acción, una y otra vez mientras permanecía recargada en la pared de esa habitación con solo una mesa de metal y dos sillas. El aburrimiento la mataba, y no hallaba con que entretener su mente mientras seguía esperando, no estaba segura si enserió hubiera pasado tanto tiempo como ella creía, o si solo era su ansiedad haciéndole sentir que las horas, los minutos, pasaban más lentos de lo que en realidad lo hacían. Trataba de mostrarse lo más serena posible, ya que, con aquel vidrio especial polarizado en una de las paredes, era imposible saber si alguien te observaba o no. Esa incertidumbre no hacia más que acrecentar la impaciencia y ansiedad que Mimí Tachikawa sentía al seguir en ese ligar. No traía puesto el uniforme gris de la agencia especial para la que trabajaba, en ese momento llevaba puesto un vestido blanco con encaje, una chaqueta marrón abierta y unas zapatillas blancas de tacón. Su largo cabello amarrado en una coleta a excepción de unos cuantos mechones que caían con libertad a los lados de su cara un pequeño toque de maquillaje en sus ojos y mejillas, la hacían ver un poco mayor y más hermosa de lo que normalmente se veía. En la mesa de aquella habitación reposaba un folder azul dentro del cual había un par de hojas firmadas y selladas por altos mandos de HEDM, entre los cuales, se encontraba Charles.
Dejó el mechón de su cabello y lo acomodó detrás de su oreja. Roso la piel de su mejilla y recorrió su rostro hasta llegar a sus labios, los cuales palpo con las yemas de sus dedos mientras suspiraba profundamente y cerraba los ojos, tratando de recordar la ultima ocasión en que sus labios habían sido rosados por los labios de alguien más, por los labios de un hombre, de un chico. Uno que no era su novio.
La puerta se abrió de pronto y esto la hiso salir de sus pensamientos. Dos oficiales llevaban a uno de los prisioneros esposado de manos y piernas y lo sentaron en una de las sillas metálicas de la habitación. Mimí se acercó a uno de esos guardias y le entrego el folder con las hojas que contenía. El oficial reviso los documentos y aun con algo de escepticismo que no le importaba disimular miro a la castaña que permanecía apacible esperando el veredicto del oficial.
-No entiendo por qué lo quieren liberar.
-Asunto oficial, es necesario sacarlo de aquí.-El oficial solo gruño y se volteó dándole la espalda a Mimí y haciéndole una seña a su compañero con la cabeza para que ambos se retiraran. Dejaron al prisionero y cerraron la puerta al salir, no sin antes susurrar algo que Mimí alcanzó a escuchar: "no entiendo a esos extraños Tamers, y sus asuntos con el digiplaneta o lo que sea". La castaña le dio poca importancia a la queja de ese hombre y tomó asiento frente al muchacho que la miro de reojo.
-¿Qué me harán?, ¿Me llevaran a otra prisión?, ¿una de mayor seguridad y menor interés humano en mis necesidades?-preguntó el muchacho con voz áspera.
-No, vengo a liberarte.-dijo la chica mientras tomaba del folder otra hoja y se la entregaba. El chico la leyó y frunció el seño por las palabras en aquel escrito. Lograba comprenderlas, aunque aun así le eran extrañas esas palabras. Le parecía una verdadera fantasía; ordenaban su inmediata liberación y restitución.
-¿Qué significa esto?-inquirió contrariado el muchacho.
-Significa que se te levantaran los cargos, se te volverá a poner en actividad en la agencia o se te dará una carta de liberación según tú prefieras, y de ese modo dejaras de ser un desertor. Tendrás la oportunidad de volver al servicio en HEDM, o también puedes, si lo prefieres, retirarte y formar parte de los pocos Tamers menores de cincuenta años que se retiran del servicio sin padecer de alguna incapacidad física permanente.
-¿Y que hay de mi compañero digimon?
-Esta en una prisión especial, también se ha ordenado su inmediata liberación y pronto podrás verlo, podrás tenerlo contigo si así lo desean ambos, claro que si te retiras de HEDM, por ley, será retirado de tu poder tu digivice. El chico miro a un lado, la pared con el espejo polarizado pensando si eso era una broma y que tal vez varios guardias se carcajeaban del otro lado del cristal, aunque por el tono de voz y la expresión de la chica él estaba muy seguro de que no era así.
-¿Por qué hacen esto?, liberarme, ¿Por qué?, ¿con que fin?-Mimí buscó, esta vez, en el bolsillo de su chaqueta, una fotografía la cual le entrego al muchacho y este la tomo. En la fotografía aparecía un chico de cabello castaño muy alborotado sonriendo notablemente feliz. Era inconfundible para el, y sonrio al pensar en su gran amigo y compañero, Tai.
-Fe una negociación, tu eras parte de un importante trato, por ello se te libera.
-Ese maldito niño idiota, en incontables ocasiones a logrado sorprenderme, ¿Dónde esta el ahora?
-En el digimundo, haciendo algo de suma importancia para nosotros, para todo el mundo.
-Tú eras una de las chicas que lo acompañaba a él y al otro sujeto rubio, ¿Verdad?
-Si, soy Mimí Tachikawa.
-Lo sabia, no podría olvidar un tan bonito rostro-ella no hiso caso alguno al alago y solo se levanto esperando el muchacho la imitara, pero este se quedo sentado sonriendo mientras seguía observando las hojas fuera del folder, y la foto del castaño.
-¿Vienes, o prefieres quedarte aquí?-le preguntó mientras guardaba los papeles. El chico se puso de pie y ella extendió la mano esperando le devolviera la foto de Kamiya.
-Solo una cosa, una pregunta-dijo el y la castaña hiso un movimiento con la cabeza indicando que expresara su duda-¿Por qué llevas contigo una foto de Taichi?-Mimí le dio la espalda sin responderle nada, ocultando la pequeña sonrisa un tanto avergonzada en su rostro al igual que el rubor que se hacia levemente notorio en sus mejillas.
-Andando Kouta, debemos irnos.-dijo para finalizar la charla la castaña mientras ocultaba la fotografía en un bolsillo de su chaqueta.
El limbo
Abril 28 de 2081
Taichi se abalanzó contra su replica blandiendo la espada que sostenía golpeando la que el otro portaba. Había pensado que una forma de obtener ventaja sobre aquella sombra contra la que peleaba, era usando un arma, cosa que no había resultado como pensó pues esta vez aquel Taichi falso apareció con una espada igual a la que Jijimon le había proporcionado (ahí la respuesta de porque había accedido a la petición del muchacho). Lo cierto era que para Jijimon eso había resultado bueno, pues la batalla entre el castaño y su "gemelo malvado" era más emocionante ahora que en lugar de chocar puños, impactaban afiladas hojas metálicas con el afán de cortar el cuerpo del contrario. Agumon y el Agumon negro por su parte también combatían con más fervor impulsados por la sagaz manera de pelear de sus parejas.
Tai logró aprisionar a su rival poniéndolo de espaldas con a una roca y apuntando a su cuello con la espada entre sus manos. La batalla parecía haber terminando al fin pero una luz advirtió al chico que debía moverse. Logro hacerlo justo antes de que una de las famas del Agumon negro golpeara su rostro y la pelea se reanudo blandiendo con rudeza las espadas mientras los digimons disparaban bolas de fuego y lanzaban zarpazos capaces de partir rocas. Jijimon comenzaba a aburrirse de la confrontación, pues, nuevamente el muchacho había fallado sin siquiera percatarse de ello. Negó con la cabeza sin que el muchacho lo notara y bajo de la roca en que permanecía. Chasqueó los dedos y de repente la fuerza del Taichi falso y la agilidad del Agumon falso se vieron afectadas aumentando de tal modo que supero con creces las habilidades de sus contrapartes. Taichi apenas logro contener tres de los espadazos que su replica le mando deteniendo una con su espada, esquivando la otra y lanzándose hacia atrás cayendo sobre el piso blanco para evitar ser cortado por la ultima. Agumon por su parte se vio cubierto por una ráfaga de bolas de fuego que lo obligaron a cubrirse detrás de una roca. A la cual se lanzó el Agumon negro saltando sobre ella y dando un giro en el aire para dispararle una bola de fuego que al impactar con él se volvió niebla negra al igual que su copia. Tai estaba a punto de ser golpeado por la espada cuando también su copia se desvaneció. El muchacho respiro agitado levantando la cabeza para después dejarla caer sobre el piso, a sabiendas de que nuevamente, había fallado.
-Mal-dijo únicamente el digimon anciano.
-¿Podrías decirme por qué?
-Puedo decirte una cosa, ¿Por qué luchas?-dijo el digimon únicamente.
-Bueno yo… lucho para que no me maten, cosa que al parecer no tiene sentido, ya que cuando estoy a punto de morir, simplemente me salvas, ¿Acaso es eso? ¿No debo pelear? ¿No debo hacer nada? ¿Debo resignarme a un destino cruel y frívolo?
-Algo es verdad en lo que dices, pero solo algo-le contesto Jijimon antes de alejarse-medítalo, aprende de tu error máximo, piensa, ¿Por qué peleas?-Tai se levanto pensando en lo que el anciano le había dicho, y no pudo razonar muy bien sus palabras, o eso pensaba, pero la respuesta estaba frente a él.
Esfinge de Baihumon, en el continente Sarvar, en el Digimundo
Abril 28 de 2081
El grupo caminaba en silencio por los túneles subterráneos de la esfinge. Sora miraba al frente sosteniendo la lámpara de aceite y Matt, por su parte, observaba a su alrededor analizando el terreno. No habían dialogado un prolongado rato y el muchacho comenzaba a desesperarse por el silencio que había entre ellos dos, cosa que resultaba algo rara, considerando el hecho de que antes amaba el no tener que hablar con ella, el no tener que discutir con ella más bien. Más no podía seguir como en ese momento, y aprovechando el hecho de que sus compañeros digimon estaban a varios metros de distancia de ellos, guiándose por sus instintos, el rubio respiró hondo para serenarse y hablar con claridad.
-¿Por qué dijiste que no conoces el amor?-la pregunta hiso aun más tensó el ambiente. Aquellas palabras retumbaban en la cabeza de la pelirroja.
-Por que así es, yo no conozco el amor.
-Pero…
-Matt, no quiero hablar de eso si, por favor.-El chico desistió de seguir insistiendo aunque el impulso de volver a preguntar era algo sumamente grande en el.-Los novios que e tenido, todos son unos malditos imbéciles, patanes.-dijo ella como respuesta de su pasado argumento.
-Bueno pero eso no quiere decir que no conozcas el amor Sora.
-Matt, soy una mujer que duda de eso, soy una chica que nunca creyó en los cuentos de Adas, una persona que...
-¿Una chica que que?-preguntó al solo escuchar silencio de su parte.
-Una chica que nunca recibió amor en casa-dijo y se apresuró a avanzar. Corrió rebasando al par de digimons que iban adelante y encontrándose con una puerta metálica que logro abrir con facilidad, entrando a una especie de sala gigantesca, toda cubierta con lamias metálicas, con grandes contenedores y generadores de energía, además de escaleras que conducían aniveles superiores y maquinas y computadoras que parecían monitorear alguna clase de actividad en la esfinge. Escucho pasos a detrás de ella y volteó para ver al rubio que había corrido detrás de ella darle un vistazo a ese lugar semejante a una fabrica y luego mirarla a ella.
-¿Cómo que jamás recibiste amor en casa?-le preguntó y ella desvió la mirada.
-¿Podemos omitir ese tema?-pidió ella.
-No, perdóname pero no, no puedes pedirme que olvide algo que te perturba, porque el que algo te perturbe me perturba-Ella lo miro con los ojos cristalinos a punto de desbordar lagrimas.
- Mi papá nos abandonó a mí y a mi mamá cuando yo era muy pequeña, de él jamás recibí cariño, y mi madre es muy distante, yo no conozco ese sentimiento llamado amor. ¿Ya estas contento?-le espetó con brusquedad al chico que trago saliva algo avergonzado por su pasada insistencia-lo siento, no debí hablarte de ese modo.
-No, yo… esta bien, no debí insistir tanto-le dijo para calmar su sentimiento de culpa. El rubio desvió la vista y analizó sus pensamientos antes de decir algo que podía resultar bueno o malo-mis padres se divorciaron-dijo como confesando algo muy personal.
-Lo se, T.K. me contó todo.
-Si es solo que… cuando papá dijo que debíamos irnos, sentí que era un grave error, que el y mi mamá debían estar cometiendo un fallo enorme y estaban llevándonos a mi y a T.K. a andar por la vereda de sus equivocaciones… con el tiempo comprendí que era lo más sano, que podíamos seguir siendo una familia, una extraña familia, pero una familia a fin de cuentas, después de todo, papá se mudo a una casa a cuadras de la de mi mamá y yo podía visitarla ella y a T.K. cuando quisiera, hasta quedarme a dormir ahí con ellos, y T.K. tenia la misma posibilidad. Al principio les guarde rencor, porque pensé que ellos habían terminando con nuestra familia, pero con el tiempo, me di cuenta de que hacían lo que hacían, precisamente para que siguiéramos siendo una familia, y no victimas de guerra.
-¿Con eso que quieres decir Matt?
-Quiero decirte, que a veces, los padres no hacen cosas por… por algo, que no entendemos, pero que muchas veces es lo correcto, esto no quiere decir que siempre estén en lo correcto ellos también cometen fallos, pero pienso que tratan al menos, de hacer lo mejor por nosotros.
-Mis padres no son así, a ellos no les importo.
-No digas eso, eso no es verdad, seguro que les importas, ¿Cómo no vas a importarles?
-¿Cómo podría yo importarle a alguien?-dijo con desesperación derramando lagrimas mientras Gabumon y Biyomon entraban a la habitación desviando su atención e la platica de sus Tamers a la majestuosa fabrica dentro de la esfinge.
-¿Cómo podrías no importarle a alguien?-le dijo con total honestidad. Se le acercó y seco sus lágrimas con la manga de su chaqueta frotando con delicadeza las mejillas de la chica. Le sonrió, tratando de calmar a aquella joven que tanto le importaba. Ella también sonrió, alegre por las palabras del muchacho.
-¡Intrusos, intrusos!-grito un digimon que bajaba unas escaleras y miro al par de humanos y al par de digimons. Se apresuró a informar sobre ello a sus superiores y Matt se apresuró a tomar en sus manos su digivice al igual que Sora.
-Gabumon Digivols a… ¡Garurumon!
-Biyomon Digivols a… ¡Birdramon!-Birdramon se elevó y desde arriba lanzo varias bolas de fuego que casi le caen encima al Gazimon que corrió y logro evitar el contacto con dichos ataques. Garurumon salto con gran agilidad y logro alcanzar al digimon cortando su pazo haciéndole, obtener una expresión de temor. Garurumon gruño pero el Gazimon sonrio al palpar la pared y luego presiono un botón en esta.
-¡Intrusos, intrusos en la zona C!-exclamó y su voz fue amplificada. Garurumon gruño y luego lanzó su ráfaga azul desapareciendo al Gazimon.
-Debemos salir de aquí, ya saben donde estamos.-argumentó Matt
-Lo se, pero, ¿Cómo…?-detuvo sus palabras al sentir un temblor extraño en la tierra, luego lograron oír una especie de sonido de corneta, y algo que parecía ser el ruido de metal contra metal. Una compuerta grande se abrió y un digimon gigantesco se hizo presente en ese lugar, de Más de seis metros de altura. El digimon parecía ser un elefante, un mamut para ser más precisos. Sus colmillos eran grandes y en parte se encontraban cubiertos por una aleación metálica al igual que su trompa y su cabeza. Matt tomo su digivice mientras que Garurumon se lanzo al lomo de aquel ser descomunal.
-Mammothmon, es un digimon animal antiguo, que posee gran semejanza con los mamuts, es un digimon con un sentido del oído muy agudo, y una bestial fuerza. Sus técnicas especiales son el Aliento de tundra y los Misiles colmillo, su nivel de poder es de 93.
-Es un digimon perfeccionado-aseguró Sora al escuchar la descripción que Matt había leído en su digivice, y al ver la facilidad con que se quitaba a Garurumon del lomo moviéndose con brusquedad. Birdramon atacó con sus meteoros fugaces pero no parecían hacerle daño alguno y aquella gran ave recibió un golpe con la trompa de Mammothmon, lo cual la dejo tendida en el suelo-¡Birdramon!-Sora se acercó a su compañera y acaricio la cabeza de esta.
-Estoy bien Sora, no es nada-aseguró Birdramon. Garurumon se lanzo sobre Mammothmon nuevamente aferrándose a la trompa de aquel imponente digimon y lanzando su aullido explosivo directo a la cara de su oponente tratando e causarle un ben daño, pero la aleación metálica que le cubría la cabeza era tan resistente que no logro nada y luego Mammothmon embistió su cabeza contra uno de los contenedores metálicos estrellando a Garurumon contra este dejándolo completamente fuera de combate.
-Garurumon!-exclamó preocupado Matt al ver a su compañero en el suelo-No puede ser… si tan solo pudiera digievolucionar a WereGarurumon-Se dijo el chico recriminándose el no tener consigo el emblema.
-Quisiera poder ayudar-dijo Sora y Matt logro escucharla, así como sus sollozos-Quisiera poder hacer que Birdramon Digievolucionara… pero no puedo… es algo imposible para mi, no puedo hacerlo-dijo estallando en llanto sobre su digimon. Matt se acercó a ella y se arrodillo a su lado no sin antes ver a Garurumon levantarse y apartarse de Mammothmon evitando confrontarlo, para así mantenerse vivo.
-Tranquila Sora, no es verdad lo que dices, tu puedes hacerlo.
-Matt comprende que yo no…
-¡No tu comprende!-gritó el chico callando el llanto de ella-No importa si tus padres te dieron o no amor, tu sabes darlo, lo se porque te e visto, te e visto darle ánimos a la gente, cuidar de los más débiles o pequeños, ser una guía para la gente que te importa, estar ahí para quienes te necesitan, eres como una hermana mayor, como una madre que protege a sus hijos, eres amor Sora, eso eres-le dijo sincerando por completo sus palabras-y yo quisiera conocer más a fondo ese amor-Ella lo volteó a ver al identificar algo inusual en aquellas palabras-creo que es más que obvio, que aunque hemos tratado de eludir el tema, tu y yo, no somos amigos, o no solo queremos eso-aclaró mientras tomaba sus manos-sentimos algo más, o al menos yo los siento. Sora, por favor, eres fuerte, y siempre lo serás, confió en ti, confía en ti, confía en lo que sientes… lo que sentimos-pidió el muchacho y luego acaricio la mejilla de ella y deposito un beso en sus labios. Birdramon observó y escucho todo sintiendo gran dicha por su amiga, la cual desde hacia mucho tiempo le había confesado amar al rubio, y sintió gran deseo de proteger ese sentimiento que en esos momentos, se veía amenazado por Mammothmon. Proteger, el verdadero significado de pelear.
El limbo
Abril 28 de 2081
Taichi abrió de pronto los ojos, iluminado, sabiendo lo que debía hacer. Se levantó del piso y miró a Jijimon quien fumaba su pipa mirando al cielo (o lo que seria el cielo en ese lugar). Se aproximó a él y con confianza en si mismo le habló.
-Estoy listo-aseguró el muchacho y Jijimon sonrió como si el muchacho le hubiera planteado un reto.
-¿A si?, eso esta por verse.
Taichi se posiciono a una distancia de cincuenta metros de la mesa de madera en la que Jijimon deposito el cáliz. El chico anudo las agujetas de sus tenis Adidas, ajusto sus gafas de aviador acomodándolas en su frente aplastando parte de su desordenado cabello, y luego se posicionó listo para salir a correr en cuanto fuera el momento. Miró a Agumon, quien sabía, estaba seguro como el de lo que ambos debían hacer. Miró en el suelo, al lado de el la espada y decidió tomarla. Ajusto la correa de esta cruzándole el pecho y quedando el objeto afilado en su espalda. Miró a Jijimon subir a la roca más grande de todas. El digimon miró perfectamente bien el rostro del chico a pesar de la distancia y sonrió casi seguro de que el chico lo lograría esta vez. Encendió su pipa y luego golpeo la piedra desmoronando parte de ella. Tomó un terrón grande y la lanzó al aire. Taichi miró la piedra en el aire y luego la vio caer al suelo y en ese momento salió disparado, corriendo en dirección al cáliz sobre la mesa. Esta vez no se ocultó, no observó el panorama en busca del enemigo que la primera vez le sorprendió por su apariencia. Recordó el haberse preguntado por que su oponente era el mismo, pero creía tener la respuesta a eso. Siguió saltando las rocas y llego hasta donde estaba el cáliz algo agitado. Miro a su compañero quien estaba igual que el pero sonriendo, sonriendo porque estaba lleno de energía, lleno de vida.
-¿Estas listo compañero?-preguntó el machucho.
-Listo.
Taichi asintió y luego tomó de la mesa el cáliz, se dio la vuelta y espero pacientemente a que apareciera el enemigo, una bola de fuego paso entre el par si que ninguno de los dos se inmutara y luego a lo lejos dos figuras se comenzaron a distinguir. Eran el Tai de piel pálida, cabello negro y sonrisa macabra, acompañado del Agumon de piel negra como el carbón. Se pararon frente a frente, Tamer con Tamer y digimon con digimon. El falso Taichi tomo su espada al mismo tiempo que el original, de modo que aprecian estar frente a un espejo. Tai no tenía pensado atacar sino hasta que aquellos dos atacaran, El falso Tai se dio cuenta de ello y asintió para que su compañero atacara. Jijimon también se percató de aquella acción del chico y se interesó más en aquel combate. El Agumon negro atacó dirigiéndose al Agumon de Taichi y este sonrio al verlo, blandió su espada para neutralizar al oponente deteniendo las afiladas garras de este con su espada, para evitar que dañaran a su compañero. El Taichi falsó se lanzó contra Taichi quien no podía defenderse pero Agumon salto y se lanzó contra la copia de su amigo deteniendo la espada de este con sus garras.
Tai empujo su espada para hacer retroceder a la copia de su compañero y Agumon hizo lo mismo empujando con sus garras la espada de su oponente. Taichi levanto con fuerza las garras del oponente dejando sus brazos en el aire el tiempo justo como para atravesar su cuerpo. Jijimon puso especial atención a ese movimiento y observó con admiración como el chico no atacaba al enemigo, sino que esperaba a que este se recuperara. El imitador de Tai atacó nuevamente a Agumon con la espada tratando de abrirse paso y poder atacar a Tai, pero el digimon detuvo cada golpe con sus afiladas y duras garras impidiéndole así el avanzar hacia su compañero a quien había jurado proteger, y de quien recibía una protección similar.
Jijimon, sentado sobre la piedra e inhalando el humo de la pipa de madera, sonrió al ver la lección aprendía por parte de ambos y al ver las sonrisas en sus rostros mientras continuaban con la contienda. Las copias también sonreían, esta vez no con malicia, sino del mismo modo que sonreía Jijimon, como un padre le sonríe a un hijo del cual se siente orgulloso.
-Suficiente-dijo Jijimon saltando de la piedra y aproximándose a los digimons y Tamers-¿Qué se supone que haces?-preguntó Jijimon al muchacho castaño.
-Peleo-dijo el chico algo agitado y cansado.
-¿A si? ¿Y porque peleas?-preguntó sin cambiar su expresión alegre.
-Peleo para proteger-le dijo con total confianza en si mismo. Jijimon aplaudió con lentitud unas cuantas veces antes de proseguir.
-Exacto, el poder siempre ha sido para pelear, pero la pelea, esa, solo es justa cuando se protege algo, o en este caso a alguien.- Jijimon se puso entre la pareja de imitadores que extrañamente esta vez no se habían desvanecido como en otras ocasiones.-El Tamer y el Digimon son un perfecto balance de poder y confianza, uno confía en que el poder que el otro recibe es para ayuda de ambos, no para ser explotado por uno solo, exprimiendo de sobre manera al otro.-Dijo claramente refiriéndose al error del chico en el coliseo-primero peleabas por pelear, por defenderte tal vez, o solo porque pensabas que eso era lo correcto, pero después te diste cuenta de que tu prioridad en la batalla, debe ser proteger a tu compañero, lo mimo tu Agumon.
-Lo se… ahora lo se.
-Bien, pero eso es solo la mitad del entrenamiento, dime; ¿Por qué piensas que luchas contra ti?-lo cuestionó muy interesado en escuchar su respuesta.
-Bueno, al principio no sabía, no tenia ni la más mínima idea, pero después, pensé que eso era debido a que cuando llegue a aquí el problema que tenía, era conmigo mismo.
-Eso tiene algo de cierto, el conflicto personal que tenias cuando te traje al limbo, era con tu persona, si, porque no lograbas perdonarte, porque seguías recriminándote aquel error, y pensabas que tu compañero también te lo recriminaba, cuando él se recriminaba a si mismo- Tai miro al digimon que agacho la cabeza de modo avergonzado confirmando lo que Jijimon había dicho-Quien pelea consigo mismo, esta destinado al fracaso, porque no importa el resultado, no importa el como luches, no importa el que intentes, siempre perderás.
-Entonces, ¿debía pelear con el imitador de Agumon para poder completar el entrenamiento?
-No, debías entender esta lección para completarlo. Tu conflicto es contigo, entonces peleas con miedo, si pierdes al pelear con miedo, ¿Qué hacer?
-Pelear con valor-afirmó el muchacho portador del emblema que representaba precisamente eso, el valor.
-Bien, ¿Y si el conflicto central es contigo, y quien pelea consigo mismo no llega a nada, que hacer?-el muchacho sonrió de lado mientras veía a su contraparte quien también sonreía casi del mismo modo que él.
-Perdonarme.-dijo y luego solo abrazó a su contraparte que correspondió el abrazo. Agumon hiso lo mismo con su contraparte y ambas se desvanecieron en el aire.
-Se necesita valor para reconocer un error, y luego se requiere valor para librar la lucha interna y poder perdonarse a uno mismo, aunque aquí exteriorizamos el conflicto para hacerlo más entretenido. Estas listo, ya más no puedo hacer, y no es necesario. Ahora márchate, anda, tus amigos te necesitan, a ambos.
-Si… gracias Jijimon.-dijo el Tamer mientras ponía una mano en el hombro de su compañero.
-Otra cosa. Los tiempos difíciles, apenas se avecinan, Etemon como Devimon, son solo secuaces menores, la pelea con el verdadero enemigo, me temo esta muy lejos, así que procuren llevarse bien, y evitar desviarse del camino, solo eso me restaba decir, ya no te entretengo más, debes irte ahora a ayudar a tus amigos, están en problemas.
-¡¿Qué? ¿Pero… como…?-la luz se intensifico segando al muchacho y a su compañero y después se apagó de golpe permitiéndole ver que estaba sobre la hierba fuera de la cueva. Se incorporó y recordó las palabras de Jijimon alterándose-Debemos ir con los chicos.-le dijo a Agumon.
-Precisamente, pi, tengo un mal presentimiento, pi-escucharon decir a Piximon.
-¿Dónde están?-Se apresuró a decir histérico el muchacho.
-Cálmate, te mandare con ellos de inmediato, pi, te deseo suerte pi.-El chico observó Piximon mover su lanza y luego una burbuja roja los envolvió y comenzó a elevarse, el Ada digimon hiso una seña de despedida y la burbuja comenzó a avanzar a gran velocidad. Taichi y Agumon estaban preparados para lo que venia. Debían estarlo.
-Agumon-dijo el muchacho llamando la atención e su compañero, le sonrio y luego agregó:-nos toca ayudar.
Esfinge de Baihumon, en el continente Sarvar, en el Digimundo
Abril 28 de 2081
Birdramon se levantó con dificultad, no podía quedarse ahí rendida cuando algo amenazaba la felicidad de una persona que le importaba mucho, una que amaba como a una hermana mayor. Garurumon se vio nuevamente atacado quedando sin energía en el suelo, a merced de Mammothmon que parecía tener la intención de aplastarlo con sus enormes patas. Birdramon se elevo y disparo sus meteoros fugaces que dieron en el cuerpo de Mammothmon llamando su atención impidiendo que aplastara a Garurumon. Birdramon se lanzo en picada sobre el y logro rasguñar su lomo y luego elevarse nuevamente.
-¡Birdramon, no, ¿que estas haciendo?-exclamó preocupada Sora.
-Confía en ella.-le pidió el rubio y ella, aun con su semblante lleno de preocupación asintió. Tenia que estar con su compañera, tenia que cuidar de ella, del mismo modo en que su madre la cuidaba, porque Matt tenia razón, tal vez su padre se había ido, pero su madre siempre estuvo con ella, apoyándola en todo o casi todo. Represiva y dura, si, así era su madre, pero luego de años de cuidar a un digimon se dio cuenta, de que así debían ser las cosas, de que esa era la forma correcta de actuar de un padre. Proteger a quien ama, y Birdramon la amaba, porque en ese momento la protegía, ella debía responder a ese amor, confiando en ella.
Y así su emblema brilló con intensidad.
El cuerpo de Birdramon se ilumino nuevamente mientras que Mammothmon disparaba sus misiles colmillo y estos impactaban en su cuerpo no muy visible por la luz que obligo a Sora y a Matt a apartar la mirada. Garurumon pudo apreciar un poco la escena y darse cuenta del origen de esa luz. La luz de la digievolucion. Sabía que todo estaría mejor, así que se rindió al cansancio y regreso a ser Gabumon, confiándole la tarea de proteger a la compañera de Sora.
-Birdramon Ultradigivols a…-La luz se intensifico aun más inundando toda la habitación de un calor extraño y agradable. La sensación era placentera e indescriptible.-¡Garudamon!-La luz se concentró en una esfera que envolvía a un nuevo ser y luego este extendió sus cuatro extremidades y sus enormes alas. El digimon era una especie de hombre pájaro, de plumaje rojo, amarillo en las ultimas pulas de sus alas, sus patas y manos descubiertas de plumas tenían la piel amarilla y garras negras y afiladas. Su cabeza estaba cubierta por una especie de coraza que formaba su pico de color rojo, y tenia una melena rubia que caía por su espalda.
Sora se maravillo con la magnifica escena de su compañera digievolucionada al nivel ultra. Matt también observaba asombrado a l digimon mientras tomaba su digivice.
-Garudamon es un digimon ave abocada a defender el honor y la justicia, se le considera una deidad guardiana de la tierra y el viento, sus técnicas especiales son Alas de espada y Golpe de ave. Su nivel de poder es de 95.
-Genial-dijo Sora con lágrimas en los ojos mientras veía a su digimon manteniéndose en el aire con ligeros movimientos de sus enormes alas. Garudamon miró a Sora y sonrió para después lanzarse sobre Mammothmon en picada para atacarle con fuerza. El enorme digimon no pudo anticipar el golpe que Garudamon le propino con su puño envuelto en llamas y callo rendido. Se levanto con dificultad y rugió para después disparar sus misiles, los cuales el ave esquivo con facilidad e impactaron en el techo. Descendió completamente y se lanzó tacleando al digimon mamut que resistió el golpe y comenzó a forcejear con el ave mientras el techo de la esfinge se desmoronada sobre ellos. Matt tomó a Gabumon ya Sora y se cubrieron pegados a una de las paredes, lejos de la lucha de gigantes y el techo que caía sobre ellos. Garudamon levanto a Mammothmon y lo lanzó hacia atrás estrellándolo con la pared que estaba frente al ave, y luego extendió hacia arriba ambos brazos y también sus alas se abrieron, su cuerpo se iluminó y luego la intensa luz salió disparada hacia el techo destruyendo casi todo el techo, y dejándose ver desde el exterior de la esfinge lo que llamo la atención de varios de los presentes en la contienda que estaba por terminar alrededor de la esfinge. Garudamon observó a Mammothmon tendido en el suelo y se aproximó a él sujetándolo de los colmillos para luego elevarse en el aire cargándolo, haciendo uso de toda su fuerza física. Se elevó hasta salir de la esfinge y comenzó a dar giros para luego soltar al digimon que por obra de la inercia salió volando estrellándose fuera y lejos de la esfinge medio destruida, enterrándose en la arena, sin fuerzas para seguir combatiendo. Garudamon era demasiado noble para matar a aquel enemigo, además que solo deseaba proteger al par de Tamers que ya ene se momento estaban a salvo.
Aterrizó en el espacio donde había peleado con el gigante y miro a sora sobre una plataforma de carga elevarse para quedar casi a su altura de más de ocho metros. El digimon levanto una mano y la acercó a Sora, quien tomo uno de sus dedos abrazándolo con ambos brazos, derramando lágrimas sobre la piel amarilla de Garudamon.
-¿Por qué lloras Sora?-pregunto Garudamon con su voz imponente y firme.
-Por que soy una sentimental cursi-dijo soltando una pequeña risa y haciendo sonreír al ave digimon frente a ella, que comenzó a iluminarse y a decrecer. Sora continuó abrazando el dedo de Garudamon mientras toda la materia de la digimon se acumulaba en sus manos, hasta formar a un pequeño y rosado ser, con una especie de flor azul en la cabeza-Yokomon.-dijo al ver aquel rostro conocido. Bajo de la plataforma y se reunió con Matt quien la abrazo sin tapujo alguno.
-Estoy orgulloso de ti Sora.-afirmó el chico rubio, y ella se sonrojo. Escucharon un ruido detrás de ellos y lograron ver a un Kuwagamon que acababa de aterrizar cerca, parecía ser el mismo digimon que había atacado la aeronave cuando llegaron. Gabumon estaba agotado al igual que Yokomon, no había forma de librar esa batalla sin ayuda. Y la ayuda llego a tiempo.
-¡Ataque punzante!-Matt alzó la vista para ver aun digimon de volador preparando un aguijón que emergía de su brazo y clavarlo después en la espalda de Kuwagamon que gruño por el dolor y doblo sus extremidades inferiores, como arrodillándose por culpa del ataque. El digimon guardo el aguijón y luego se aproximó a Matt y a Sora. Era un digimon proporcionado de color verde a excepción de sus antebrazos y piernas de color negro que parecían estar cubiertas por algún tipo de protección especial. Detrás de ellos escucharon otro ruido, esta vez, era un grupo de digimons mecánicos, como una especie de robots de metal gris. Sora tomo su digivice y analizó a los nuevos oponentes.
-Mekanorimon es un digimon maquina con alto poder destructivo, identifica al enemigo y lo destruye, sus técnicas especiales con; el rayo gemelo y la bomba de disco.
-No viniste a matarnos, eso me queda claro, pero, ¿Quién eres y porque estas aquí?-le preguntó Matt al digimon que se puso en guardia para combatir al grupo de ocho Mekanorimons. Pero antes de iniciar la batalla, una de las dañadas paredes del lugar se desplomó al recibir un golpe de parte de un digimon amarillo que acababa de llegar, seguido por una ave de gran tamaño que se elevó sobre el grupo de Mekanorimons llamando su atención, y distrayéndolos evitando que pudieran ver al Ikkakumon que los ataco por la espalda embistiendo a tres de ellos y lanzando sus arpones vulcán golpeando a otros tres enemigos.
-¡Aquilamon, ataca ahora!- indico Yole, la chica de cabello violeta.
-¡Fénix Rojo!-exclamó Aquilamon llenando su cuerpo de un intenso fuego para luego embestir a los enemigos que seguían en pie. Solo quedo uno listo para atacar a Aquilamon, pero Ankylomon lo golpeo con su cola, la cual terminaba en una esfera de metal con púas. El ave digimon asintió en forma de agradecimiento y Ankylomon la imito. Los cuatro campeones digimon volvieron a su forma Rookie mostrándose agotados.
-Wormmon, lo hiciste muy bien-dijo Ken mientras atravesaba el gran orificio que el digimon amarillo con púas negras en la espalda había formado.
-Tu también Armadillomon, eso estuvo fantástico.-aseguró Cody hablando con el digimon amarillo.
-No saben lo que tuvimos que pasar para llegar a aquí-indicó Joe haciéndose presente entrando por el lugar por el que había llegado el grupo de Mekanorimons y su Ikkakumon.-Por cierto, toma esto-dijo lanzándole a Matt su emblema quien lo recibió alegre.
-Debo admitir que por un segundo creí que no lo volvería a ver.-dijo mientras se lo colgaba en el cuello-Jamás me volver a separar de él.-aseguró el muchacho. El grupo explicó la situación y el como habían logrado llegar hasta ahí, además de indicar que la batalla estaba por terminar, debido a que las fuerzas de Etemon estaban completamente mermadas.
-Algo extraño, yo creería que si esta es la fortaleza en que Etemon se resguarda, estaría más atiborrada de defensas-dijo Matt mientras se guiaban con el mapa que mostraba el digivice de Joe, que extrañamente los llevaba por el mismo camino que el emblema de Matt (quien se lo retiro del cuello al sentir la inusual atracción parecida al magnetismo que estaba presentando ese objeto).
-Es lo mismo que yo pensé, la verdad, me parece que algo no cuadra en todo esto.-le dijo Ken con su semblante pensativo.
-No importa, ya estamos aquí, pasamos por mucho, así que a ver que sucede.-argumento Joe a quien le concedieron la razón el resto del grupo. Llegaron a una cámara desprovista de techo y del tamaño de una bodega para aviones, la cual, según el mapa digital de Joe, era la ubicación de quien envió la señal de auxilio.
-No hay nada aquí-dijo Matt al ver el vacío lugar.
-Debe estar por aquí, eso indica el mapa.
-Tal vez esta descompuesto-dijo Sora acercándose para ver el digivice de Joe.
-No, funciona bien y yo…
-Joe, estoy cansado-confesó Gomamon tirándose en la superficie del lugar.
-Gomamon, no es tiempo para eso, anda levántate.
-No seas duro con el, todos estamos igual-dijo Matt observando al resto del equipo.
-Tienes razón, ¿Qué indica tu emblema?-preguntó observado el brillo del objeto y que seguía apuntando en una dirección.
-Bueno, tal vez ahora debamos hacerle más caso a esto-dijo y comenzó a caminar guiándose con el emblema que de repente fue jalado por una intensa fuerza invisible y se quedo inerte a mitad de la sala.
-Encontró los cuatro emblemas-indicó una voz que nadie supo de donde provenía-lamento si les e causado problemas, pero requería ayuda, y lamento haberlos traído con mentiras, pero al menos obtendrán algo que buscan, no se van con las manos vacías.-El grupo revisó la cámara con detenimiento sin dar con el portador de aquella voz.
-Chicos-dijo Ken señalando una especie de mesa detrás del emblema, en la cual, debajo de un vidrio permanecía una especie de robot, pequeño y algo dañado.
-Mi nombre es Datamon, y estoy al tanto de todo lo que a sucedido, debido a que soy parte del sistema central de Etemon, no por gusto claro esta, ese maldito me atacó hace algún tiempo, y luego encontró el modo de mantenerme a su merced, volviéndome parte de su sistema de comunicaciones, esta es una planta de energía que alimenta sus diferentes maquinarias, sus redes obscuras y otras cosas. Yo la monitoreo y con el tiempo logré entrar al control central de comunicaciones, y así envié el mensaje.
-¿Entonces no hubo ningún grupo de Tamers?-preguntó Yolei.
-Hubo uno si, pero no corrieron con suerte-explicó con tono sombrío. Cody se acercó al emblema de Matt mientras todos ponían atención a Datamon y observó el comportamiento del extraño objeto que irradiaba luz azul. De repente una nueva luz apareció emergiendo del suelo y se posicionó frente a Cody, quien, con algo de miedo, la tomó entre sus manos.
-El emblema del respeto-dijo Datamon-Este lugar guarda cuatro emblemas, y solo con uno de los emblemas principales se pude llegar a ellos.
-¿Emblemas principales?, ¿El del valor y el de la amistad?-preguntó Matt y Datamon asintió. Yolei se acercó también al emblema y otra energía se elevo del suelo materializándose cerca de la chica.
-El emblema de la fidelidad-Joe y Ken se aproximaron a y otras dos esferas de energía se elevaron, ambos acercaron las manos y las figuras luminosas se depositaron sobre ellas-Finalmente los emblemas de la sinceridad y de la nobleza.
-¿Cómo sabias que estaban aquí?-le preguntó Cody al cautivo digimon.
-E estado aquí suficiente tiempo como para descubrir todos sus secretos, créanme. Ahora, si no es mucha molestia, me gustaría que me ayudaran, ya que gracias a mi tienen los emblemas, creo que es lo justo que ayuden a un pobre digimon indefenso en recompensa por su noble acto.
-¿Noble acto?, casi nos cuesta la vida llegar hasta aquí, ¿sabes de las dificultades por las que pasamos?
-Lo se, Matt Ishida, estuve al pendiente de todo-confesó el digimon-como también estoy consiente de que un digimon va a llegar a este lugar en menos de un minuto y ninguno de sus compañeros pude librar una batalla, están demasiado cansados en estos momentos, así que deberán ayudarme si quieren salir de aquí con vida.-Matt y Joe se miraron al mismo tiempo y asintieron, concordando con que no podían permitirse el dudar de Datamon en ese momento.
-¿Que hacemos?-preguntó Joe al digimon.
-Para abrir este contenedor, necesitamos descifrar e introducir los códigos de seguridad en aquel panel-Dijo señalando a un lateral del contenedor en el cual se encontraba un pequeño teclado y una pantalla-Yo puedo descifrar los códigos entrando a la computadora principal, pero por obvias razones me es imposible introducirlos en el panel, así que te dictare los números y tu los introducirás para así desactivar la seguridad del contenedor.
-De acuerdo-Datamon introdujo un cable que salió de uno de sus dedos mecánicos en una especie de conexión y sus ojos comenzaron a iluminarse de distintos clores mientras revisaba los datos de la red entera de Etemon.
-¿Cuánto tardara esto?-preguntó Cody.
-Si no me distraen, tardare exactamente cinco minutos, cuarentaicinco segundos y seiscientas doce milésimas.-Respondió Datamon, a lo que Cody asintió con preocupación.
-Tendremos que pelear-afirmo el muchacho observando a su compañero, agotado y posiblemente sin fuerza alguna para sostener un combate con un poderoso enemigo.
-Gabumon, ¿Crees poder digievolucionar?-le preguntó Matt a su compañero.
-Descuida Matt, estoy listo para lo que sea-afirmó la bestia digital aunque Matt sabia que no podía hacerlo. Conocía muy bien a su compañero, y sabia que ambos eran igual de orgullosos, por lo que nunca admitiría que estaba cansado, pero lo estaba, demasiado.
-Tendremos que pelear todos juntos-Dijo Ken acercándose a Matt y Cody y también a ellos se unió Yolei, Gomamon miró a Joe y este asintió sonriéndole, indicando con este simple gesto que ponía en sus manos la supervivencia de todos, y el digimon aceptó la responsabilidad.
-No te distraigas chico, los números del primer código son 12, 11, 43, 45, 34, 76…-Datamon comenzó a dictar números sin pausa alguna mientras que Sora observaba a los valientes guerreros. Yokomon giro entre sus brazos intentando liberarse del agarre de Sora, pero ella aprisiono a su compañera con fuerza para evitar que se pusiera en riesgo.
-Ya hiciste tanto como podías Yokomon, mereces descansar-afirmó la chica y el digimon dejo de moverse.
Los pasos de un enorme ser se comenzaron a escuchar en la habitación y los chicos estaban seguros de lo que seguía. Matt fue el primero en identificar el lugar del que provenían aquellos pasos. Una de las paredes de la construcción, bastante dañada, temblaba al sentir el retumbante sonido de las pisadas duras y pesadas, de aquel ser a punto de llegar. Gomamon, siendo el más atrevido de los digimons presentes se posiciono al frente seguido de Gabumon, el digimon más prudente. Los pasos eran cada vez más claros y más consecutivos, como si aquel digimon acelerara más mientras más se acercaba. La pared frente a ellos comenzaba a desmoronarse ligeramente, dejando caer algo de polvo y escombro al suelo produciendo un sonido metálico solo acompañado por las teclas que presionaba Joe y la voz de Datamon dictando números.
Matt presiono el digivice y el emblema en sus manos antes de escuchar un fuerte rugido y ver la pared destruirse y luego una ráfaga de fuego que alcanzó a esquivar justo a tiempo al igual que los demás y esta impactó detrás de ellos, haciendo explotar algunas maquinas que comenzaron a arder. El digimon que apareció, era un tipo de dinosaurio, grande como el mismo Greymon y de piel grisácea, varias franjas rojas distribuidas en su cuerpo parecidas a cicatrices le daban un aspecto más fiero, y la cicatriz en su pecho, profunda y en forma de "X" hacia notoria la curtida condición que tenia ese digimon para las batallas.
-MasterTyrannomon es la digievolución de Tyranomon, tiene la misma forma pero es más grande y fuerte, es un digimon que comúnmente es solitario y agresivo con quienes invaden su territorio, sus técnicas especiales son; Fuego maestro y garra maestra, su nivel de poder es de 70.
-Eso no suena muy bien-puntualizó Matt al terminar de leer la información Yolei. Hawkmon fue el primer digimon en atacar, elevándose hasta estar a la altura de la cabeza del digimon dinosaurio y lanzando un rayo de color rojo que impacto cerca del ojo enfureciendo al digimon que rugió y le dio un manotazo derribándolo. Wormmon y Gabumon atacaron concentrándose en las piernas del digimon mientras que Armadillomon y Gomamon intentaban llamar su atención y distraerlo. Aun así, el fuego de Gabumon y los golpes de Wormmon no lograron surtir ningún efecto en la dura piel del digimon que giro golpeando a los cuatro oponentes con su cola.
-¡Gabumon!-Matt corrió junto a su compañero tomándolo entre sus brazos tratando de hacer que reaccionara. Cody Yolei y Ken también tomaron a sus compañeros y Joe dejo de poner atención a Datamon quien protestaba por la falta de interés que el muchacho mostraba.
-¡Niño, aun faltan la mitad de los códigos de seguridad, no te distraigas!-MasterTyrannomon se aproximó al grupo preparando su ataque para terminarlos de un solo golpe. Los cables que se incrustaban en su espalda se tensaron impidiéndole seguir avanzando, pero a la distancia que se encontraba de los chicos, ninguno tenia la oportunidad se huir sin ser asesinado en el intento, estaban completamente acorralados, sin escapatoria alguna, el camino de todos, había llegado a su fin.
Junto a Matt se sentó Sora apoyando su cabeza en el hombro del chico que levanto una mano acariciando la mejilla de ella en un tierno modo de despedirse el uno del otro. Yolei refugió su cara con siendo invadida por lagrimas en el pecho de Ken quien la recibió sin oposición aluna. Cody se mantuvo firme al lado de Armadillomon aceptando su destino con valor y enfrentándolo como todo un hombre de honor. Gomamon se arrastró hasta quedar a un lado de Joe quien sonrió al ver, lo que podría ser, una ultima muestra de la perseverancia y terquedad de su compañero digimon con espíritu rebelde, pero confiable.
MasterTyranomon estaba listo para atacar, y los Tamers listos para enfrentar su destino, más el mismo es caprichoso, y solo su voluntad es la que se cumple, por lo que aquel digimon no logro cumplir su cometido.
Una bola de fuego atravesó el lugar de extremo a extremo impactando en la nuca del digimon. La llama resultante ilumino a los Tamers y a sus compañeros como un rayo de esperanza. El digimon dinosaurio se giro para ver una segunda flama golpearle cerca del ojo obligándole a cerrarlo y haciéndole gruñir por la molestia que le produjo el intenso calor de la llama. Frente a él, en el otro extremo de la habitación, iluminados por la luz que entraba atreves de una pared derrumbada casi por completo, había un par de siluetas, una más alta que la otra, y ambas con una postura digna de un guerrero, o un viajero que regresa con los suyos, en un momento de necesidad.
-Oye lagarto mutante, esos son mis amigos, y no creas que voy a dejar que les hagas daño.-Pronunció el chico con voz firme y sin titubear ni por un momento. Matt logro reconocer esa voz al igual que Sora, quienes e pusieron de pie. Los demás aun no lograban distinguir a quien pertenecía esa difusa silueta, hasta que el dueño de esta dio unos cuantos pasos al frente. La luz que entraba por la gran abertura sobre ellos se reflejo en las gafas de aviador que llevaba en la cabeza. Su rostro mostraba una sonrisa llena de confianza que resultaba ser como un reto dirigido a todo el mundo, su cabellera y su chaleco, ambos polvorientos ondulaban con el viento que los acariciaba otorgándole al muchacho una apariencia de héroe de leyenda.
-Tai-dijo Matt con una sonrisa en el rostro.
-Tai-Repitió Sora con entusiasmo al ver a su salvaros, a su amigo.
-¿Kamiya?-pronunció con escepticismo Ken distinguiendo al chico.
-Taichi-dijeron con sorpresa Yolei y Cody mientras que Joe solo suspiro aliviado, pues confiaba plenamente en aquel chico que acababa de llegar.
-Agumon, nuestros amigos están en peligro, hay que protegerlos.-dijo sonriendo y mostrando su digivice. Agumon asintió y el digivice brillo amplificando la conexión entre aquel digimon y su compañero Tamer.
-Agumon Digivols a… ¡Greymon!-
Greymon, imponente y poderoso como siempre rugió y lanzó una de sus flamas que impacto en el cuerpo de MasterTyrannomon haciéndole retroceder un par de pasos. El digimon gris, molesto con su atacante se lanzó contra este y e respuesta Greymon hiso lo mismo. Los dos colosos impactaron creando un fuerte sonido al golpear sus brazos y sus cabezas embistiéndose. Greymon liberó una de sus extremidades del agarre de MasterTyrannomon y lo golpeó en la cara originándole tres cortes en el rostro, uno por cada garra de su mano. El digimon grisáceo gruño y su rostro mostro su furia. MasterTyrannomon comenzó a disparar esferas de fuego con la intención de golpear a Greymon con ellas, quien sujeto su cabeza con uno de sus cortos brazos y la aprisiono entre su hombro y cabeza, asemejando ese movimiento a un abrazo entre ambos gigantes. La fuerza bestial de aquel digimon era prácticamente incontenible, más sin embargo Greymon resultaba ser un digno contrincante y lograba rivalizar con el poder monstruoso de aquel digimon.
Su oponente termino por liberarse del agarre de Greymon quien no le dio oportunidad de defenderse, y lo ataco con una serie repetida de Mega flamas que explotaron al contacto con aquel digimon haciéndolo retroceder. Los cables que lo sujetaban se tensaron nuevamente y el chico castaño los noto entre el humo que se alzaba en ese lugar.
-¡Taichi, los cables, son como los engranes de Devimon!-Escuchó el castaño que gritaba Yamato.
-¡Entendido! Greymon.
-Si, lo se-respondió el feroz digimon acercándose a su monstruoso enemigo. Tomo a este del suelo sujetándolo por el cuello y lo levanto con toda su fuerza provocando que varios de los cables en su cuerpo se desprendieran de su piel. El castaño se percato de aquel movimiento y corrió para ponerse a salvo junto a sus compañeros. Greymon espero a tener a MasterTyrannomon completamente recto en el aire, y al estarlo, se dejó caer hacia atrás derribando al digimon usando su altura y el peso del oponente en contra de este. Para terminar con la contienda. Dejándolo inconsciente y muy lastimado como para que pudiera continuar con la pelea.
- 17.-Dijo Datamon y Joe apunto el ultimo numero dictado por el digimon androide. La cubierta de vidrio se levantó dejando a Datamon sentir la brisa del desierto-es bueno sentir nuevamente la libertad.-Datamon extendió sus brazos mecánicos como quien se estira luego de un largo sueño. Más la atención no estaba en aquel digimon extraño, sino en el chico castaño y su compañero que habían llegado en el momento propicio, y que les habían salvado la vida a todos los presentes.
-Gran movimiento final-dijo Cody elogiando el último ataque de Greymon, quien permanecía aun en nivel de campeón-¿Dónde lo aprendiste?-Taichi sonrió y Greymon cerro los ojos y contrajo de manera poco común los músculos de su rostro formando lo que parecía ser una sonrisa.
-La semana pasada vimos las luchas en la televisión-dijo Taichi conteniendo su risa. Cody sonrio al igual que el resto exceptuando a Ken.
-Gracias por tu ayuda-dijo Ken extendiendo su mano en dirección al castaño. El muchacho la apretó.
-No me agradezcas, era mi deber.-afirmó son perder ni por un segundo la expresión alegre de su cara.
-Kamiya-Escuchó la voz de Matt y volteo en dirección a él alcanzando a ver un objeto en el aire el cual atrapo. Lo miro e identifico rápidamente. Era el catalejo que le había confiado la ultima vez que lo había visto-no sabes cuan útil fue-dijo el rubio que permanecía junto a Sora quien cargaba en sus brazos a Yokomon, y en su hombro tenia la mano de Matt. Tai sonrió, de manera diferente, al ver la imagen de ese par y pensar que era muy similar a la de un joven matrimonio, con su primer hijo recién nacido.
-Hermoso momento, muy bello la verdad-El semblante de todos cambio al escuchar aquella voz, la mayoría se sorprendió, pero Taichi y Greymon parecían estar aterrados al identificar aquella voz. Voltearon con rapidez y pudieron ver detrás de ellos a Etemon. El digimon sonreía de manera burlona con los brazos cruzados mientras caminaba a paso lento rumbo a ellos. Greymon se interpuso entre el y Taichi gruñendo con rabia listo para atacar.-Lastima que tenga que terminar, después de todo, debo castigarlos por haber echado a perder mi esfinge, además, de liberar a mi prisionero- Datamon bajo del contenedor que había sido su prisión durante mucho tiempo observando a Etemon con furia mientras que este le devolvía una sonrisa burlona. Se detuvo al escuchar el retumbante sonido de una de las pisadas de Greymon.
-No des un paso más, no permitiré que dañes a Tai o a nuestros amigos, estamos aquí para protegerlos.
-Eres un digimon poderoso, pero muy torpe, Greymon.-Etemon saltó y giro en el aire para terminar su maniobra asestándole una patada en la cabeza a Greymon quien fue derribado con ese ataque. Lo tomo del suelo y lo levanto sin esfuerzo alguno, manteniéndolo en el aire haciendo uso de ambos brazos.-por ser tan estúpido y terco, te mereces un castigo, veinte puñetazos estarán bien-Dijo y lo golpeo en el estomago elevándolo unos dos metros y recibiéndolo con otro puñetazo más que lo elevó más o menos lo mismo. Repitió la acción contando cada golpe y aumentando la rabia de Taichi quien observaba furioso aquel acto. Etemon asesto el puñetazo numero veinte con mas fuerza y dejo caer a Greymon en el frio metal que constituía el suelo de aquella habitación.
-Maldito-dijo Taichi perdiendo el control sobre si mismo y lanzándose contra el digimon en un intento demente de golpearlo con sus propias manos. Etemon sostuvo el puño del chico con una mano y con la otra le sujeto el cuello, levantándolo del suelo con total facilidad ahorcando al líder del grupo especial de Tamers.
-Eres un chiquillo, muy valiente o muy estúpido, existe en ti algo que no logro identificar, una fuerza bastante rara, un poder, una esencia que no logro identificar pero que me resulta muy familiar.
-Mal… maldito… estúpido-pronunció con dificultad el chico para después escupirle en la cara al simio digimon que giro la cabeza molesto y que luego lo volvió a ver con saña pero sonriendo.
-Ya veo, eres tu, si… no puedo equivocarme-dijo mientras acercaba su rostro al del chico y le susurraba en el oído- crees que eres humano, crees que eres normal, pero no lo eres, eres el resultado de un experimento-Taichi abrió los ojos tanto como le era posible debido a la sorpresa que le producían aquellas palabras-eres… el arma definitiva niño, tu existes solo para destruir, ya lo veras.- Dijo y lo lanzó dejándolo caer pesadamente en el suelo. Greymon intento atacar al distraído digimon pero este anticipo su movimiento y lo tomo del cuerno al final de su hocico y lo jalo dejándolo al lado del muchacho. Dio varios pasos atrás, dándoles la oportunidad de prepararse para seguir la contienda.
-¿Qué… que pretendes?-pregunto Tai al ver que Etemon parecía no tener la intensión de matarlos.
-Adelante, usa tu emblema, has que tu digimon Digievolucione como aquella vez, cuando SkullGreymon enloqueció y casi te mata a ti y a tus amiguitos, anda, que Digievolucione, o todos morirán, aunque, si lo hace, tal vez mueran pero a manos de ustedes dos.-Taichi tomo su digivice y lo miro por un momento, emitía un brillo tenue, debido a la ardiente adrenalina que sentía, pero su corazón latía más fuerte por otra razón, su miedo. Las palabras de Etemon lo confundían y lo atemorizaban, ¿Era el un arma?, ¿Su destino era la destrucción? Tal vez lo de aquella ocasión no fue un error, sino el destino.
-¡Taichi, que haces, demuéstrale que puedes vencerlo!-exclamó Matt para hacer reaccionar al muchacho que seguía tirado en el suelo. Miro a Etemon sonreírle complaciéndose con su dilema.
-Hazle caso a tu amigo, demuéstrame de que eres capaz.-Pidió Etemon, seguro de que el chico no actuaria por miedo a sus palabras.
-Ese muchacho es demasiado cobarde para hacer algo, Etemon nos matara-dijo Datamon con rabia en su voz.
-Tai no es ningún cobarde, él y Greymon pueden vencer a Etemon con facilidad.-lo defendió Sora.
-¡No puedo arriesgarme a eso!, pero tengo una idea.-Dijo tomando a Sora y a Yokomon, envolviéndolas con una de sus largas extremidades mecánicas.
-¡Que haces, suéltanos!-gritó Sora mientras Datamon se desplazaba flotando hacia una de las paredes de la habitación.
-Datamon, ¡¿Qué rayos se supone que haces?-le dijo Etemon desviando su atención hacia él.
-Anivelando las cosas, la última vez que nos vimos, tú me derrotaste, y luego me hiciste tu maldito esclavo, y todo este tiempo solo e estado acumulando odio hacia ti, jure vengarme de ti Etemon, y ahora, tengo una idea de como hacerlo.-Dijo mientras, sin ser visto ponía una de sus manos en una de las paredes metálicas de la habitación e introducía algunos cables procedentes de sus dedos a unas conexiones en la pared.
-Oh, maldito pedazo de chatarra, te enseñare a no jugar conmigo.
-Yo me preocuparía más por salir de aquí, que por seguirme la pista si fuera tú.-dijo y al escucharlo Etemon se detuvo, permaneciendo con una pierna levantada como si estuviera a punto de correr-Acabo de activar la autodestrucción de este edificio, no les dará tiempo de vencerme y salir de aquí, así que solo podrán hacer una de esas dos cosas. Si tratan de detenerme, su amiga morirá aquí con ustedes, si se van, ella estará viva, por ahora, hasta que no me sea útil. Es su elección, así que espero que no me sigan-dijo y una puerta secreta se abrió a su lado. Sora miró a Matt con preocupación en su rostro pero trato de sonreír para el.
-¡Estaré bien, váyanse!-exclamó antes de desaparecer junto con Yokomon y Datamon entrando en el pasadizo secreto.
-¡Sora!-Bramó Matt tratando de acudir a su ayuda, pero Ken y Joe lo sujetaron para evitar que lo hiciera.
-Ay, maldito Datamon, si que me hace rabiar, pero no puedo quedarme aquí, nos volveremos a ver malditos mocosos y digimons traidores.-Dijo Etemon mientras abandonaba el lugar por donde había llegado. Greymon volvió a ser Agumon mientras que el grupo de chicos corrían al centro de la habitación, y Joe junto con Ken llevaban a jalones a Matt quien gritaba que lo soltaran para que fuera con Sora.
-Escuchaste a Datamon, debemos salir de ella, y ella fijo que estará bien.-Taichi permanecía aun sentado en el suelo metálico con su emblema entre las manos y las palabras de Etemon retumbando en su cabeza. Sintió como lo jalaban para levantarse y vio frente a el a Cody con una expresión preocupada.
-Rápido, debemos irnos de aquí Taichi.-A la ayuda del joven niño llegaron Armadillomon y Agumon quienes levantaron a Tai y lo guiaron hasta la salida de aquella esfinge.
Muchos focos con luz rojiza comenzaron a encenderse mientras los Tamers y digimons corrían buscando la salida. Una alarma comenzó a sonar con fuerza y en varias pantallas comenzó a aparecer una cuenta regresiva, que seguramente indicaba el tiempo restante antes de la explosión. Mientras corrían para huir de la destrucción de lugar pudieron ver a varios secuaces de Etemon, preocupados, correr para salvar sus vidas. La salida estaba frente a ellos cuando solo restaban veinte segundos para que explotara la esfinge. La plaza frente a ellos, anteriormente el campo de batalla entre Tamers y digimons del ejercito de Etemon estaba vacía, o más bien, sin rastro alguno de vida. La atravesaron casi por completo corriendo tan rápido como el cansancio se los permitía.
-¡Ya no hay tiempo, al suelo!-Exclamó Joe lanzándose para ocultarse detrás de lo que quedaba de una vieja Torre. El resto del grupo se resguardo junto a él, y esperaron el momento de la inminente explosión que no tardo en llegar. La esfinge voló en pedazos lanzando enormes pedazos de lo que antes fue parte su edificación en honor a una bestia sagrada y mitológica. El fuego, y la nube de polvo y humo inundaron el cielo del mismo modo en que el sonoro ruido de la explosión inundo el área circundante a la esfinge que seguía derrumbándose. Cuando el sonido ya había terminado de rugir en aquel desierto, los Tamers se levantaron de entre los escombros que habían caído a su alrededor, por suerte, sin aplastarles. Taichi observó el montón de piedras y cenizas que antes había sido una majestuosa edificación, pero su mirada parecía imperturbable. Sintió de repente un brusco jalón que lo giró por completo y luego un puño que se impacto contra su mejilla izquierda y lo derribo sobre la arena.
-Maldito Kamiya, ¡es tu culpa!, ¡Maldito cobarde!, si hubieras peleado con Etemon, Datamon no se habría llevado a Sora y ella estaría aun aquí conmigo-le espetó Matt tomándolo del cuello de la camisa subiéndose encima de él. Joe y Ken se aproximaron de inmediato y lo tomaron de los brazos para alejarlo de Taichi. Taichi no hiso replica alguna y solo se levantó de la arena y se toco la mejilla apretando el puño libre debido a la cólera que sentía.
-Matt, no fue culpa de Taichi, no fue culpa de nadie más que de Datamon, él fue quien la secuestro-le explicó Joe pero Matt seguía con una mirada fiera y llena de rabia. Trato de serenarse y Joe y Ken lo soltaron al ver que estaba más calmado.
-Debemos ir por ella, debemos encontrarla.
-No sabemos donde esta Matt, créeme, todos queremos encontrarla, pero no sabemos donde empezar, podrían estar en cualquier lugar-Dijo Ken
-Empecemos por buscar el pasadizo secreto, veamos a donde lleva.
-El pasadizo debe estar completamente destruido, no serviría de nada buscarlo.- Matt apretó ambos puños y cerro los ojos con fuerza para detener las lagrimas que querían escapar. Tai lo miró sintiéndose culpable y se acercó a él con cuidado para evitar que el chico le diera otro golpe, (pues esta vez estaba listo para res ponérselo y lo que menos quería era iniciar otra contienda).
-Yo lo cause, yo lo voy a resolver, te lo prometo Matt-le dijo y vio al chico serenarse un poco y voltearlo a ver, aun enfadado, y lleno de rencor que dirigía por completo al muchacho.
-Por que no me haces un favor y te mueres.-le dijo solamente y luego se alejó de él golpeándolo con fuerza con el hombro al pasar a su lado.
Mansión Riuga en Odaiba, En la Tierra
Abril 28 de 2081
Un helicóptero de HEDM llegó al poco tiempo de que la esfinge había explotado, llevando consigo a un grupo de Tamers que investigarían el porqué de aquel suceso, y revisarían si había algún sobreviviente. Los chicos explicaron todo y fuero llevados al "refugio de los desterrados" donde Matt se encargo de contar lo sucedido con Sora, tanto la buena noticia de que había alcanzado el nuevo nivel, como la mala noticia de que había sido secuestrada, extrañamente, sin hacer ningún tipo de referencia a que era culpa del castaño, más sin embargo si era notorio el enfado que sentía hacia este. De ahí habían sido obligados a retirarse a la mansión en Odaiba para que descansaran y se olvidaran un poco de las presiones de la incesante amenaza que era Etemon, así como la clandestina y desconocida organización a la que parecía pertenecer. Y era justo así, como aquel muchacho castaño había terminado en ese lugar, en su habitación con Agumon recostado en la cama junto a la suya mirando por la ventana dándole la espalda a él, y el, jugando con una pelota arrojándola hacia arriba impactándola en el techo para que después por acción de la gravedad callera nuevamente en sus manos y volver a hacer lo mismo una y otra vez.
Escuchó que la puerta se habría y dirigió su mirada a esta viendo a un chico pelirrojo entrar. Regreso a lo que estaba haciendo sin darle mucha importancia a la llegada de aquel chico y este, solo jaló la silla que estaba junto al escritorio del castaño y se puso al lado de la cama del joven Kamiya.
-¿También vienes a insultarme por haber dejado que secuestraran a Sora?-dijo el chico con apatía.
-Según se, solo Matt hiso eso, ¿no veo cual es el motivo por el cual pienses que alguien más lo hará? ¿En que te basas?-Tai sonrio concordando con el punto de vista de Izzy y se acodo recargándose en la pared y la cabecera de la cama.
-Debiste verlo, su expresión, su tono, ese maldito de verdad me odia.
-Y eso te molesta mucho, ¿verdad?, te entristece.
-No… lo que pasa es que… fui un cobarde, otra vez.-dijo y arrojo la pelota hacia arriba y la atrapo al caer.
-No seas tan duro contigo Tai, si cometes errores, debes enmendarlos, no te los recrimines, recuerda lo que aprendimos en el limbo-dijo para animarlo Agumon.
-Agumon tiene razón, debes ser positivo, si algo te molesta, has algo por cambiarlo.-Tai miró a Izzy y asintió. Escucho el rechinido de la puerta y al voltearla a ver pudo ver que entraba un chico de cabello negro y largo, atado en una cola de caballo.
-¿Kouta?, ¿que haces aquí?-inquirió el chico al ver a su antiguo amigo.
-Vine de visita, supe que estabas deprimido escoria, ¿Qué tienes princesa?-dijo el chico mientras se sentaba en el escritorio de la habitación. Taichi se levantó de la cama estirándose un poco.
-por mi culpa secuestraron a una amiga-dijo y se recargo en una pared cruzándose de brazos.
-Ah, interesante, y dime, ¿Cómo es que sentarse a llorar como adolecente en su primer rompimiento te ayuda a traerla de vuelta?-Taichi medio sonrio con el comentario de su amigo y comenzó a caminar en la habitación.
-¡No se como encontrarla, donde buscarla, o que hacer!-exclamó arto de la situación-¿Qué harías tu en mi situación Kouta?-le preguntó mirándolo de frente.
-No lo se, solo sé que no me quedaría en mi cuarto sin hacer nada-Kouta se puso de pie y camino hasta la puerta de la habitación-si tu… decidieras hacer "algo", sabes que cuentas conmigo, ¿Verdad?, te lo debo después de todo, me sacaste a mi y a Kotemon de prisión, no me gusta deberle nada a nadie.-dijo y abandono la habitación. Taichi miró a Izzy quien se levanto de la silla y la acomodo junto al escritorio.
-Yo también me retiro Tai, espero haber ayudado en algo, o poderte ayudar más adelante.-El castaño medito un poco las cosas y antes de que Izzy abandonara la habitación lo volteo a ver.
-Izzy-dijo y el aludido volteo a verlo- El emblema de Sora-dijo simplemente e Izzy comprendió bien a que se refería, algo que él había ignorado, el castaño había recordado en un buen momento.
Pasadas ya varias horas, ya habían establecido un plan de acción. Taichi, junto con Kouta e Izzy, a quien habían convencido (obligado) para que les ayudara, actuarían esa misma noche, abandonando la mansión, para buscar a Sora. Todos dormían en la mansión, y entrar al laboratorio para usar el portal al digimundo era tarea sencilla. Llegarían al digimundo por medio del portal provisional ubicado en el "Refugio de los desterrados", ya que este resultaba estar poco monitoreado, ya demás, seria muy sencillo también el llegar sin ser vistos, y salir de el refugio sin que nadie notara siquiera que habían estado ahí. Con todo listo solo faltaba esperar a que fueran las dos de la mañana, hora pactada en que los tres Tamers y tres Digimons se encontrarían en el sótano de la mansión, para iniciar con su búsqueda. Agumon bajo antes que Tai, quien seguía en su habitación guardando algunas cosas en una mochila, metió algunas cosas que había conseguido tiempo atrás del laboratorio de la mansión y algunos artículos que Jijimon le había regalado. Estaba listo para partir y lo último que tomo fueron las gafas de aviador que tanto le gustaban. Un objeto que recordaba poseer desde hacia ya mucho tiempo atrás, tanto que no recordaba como ni de donde las había sacado.
-Eres… el arma definitiva niño, tu existes solo para destruir, ya lo veras-Agitó la cabeza al recordar las palabras de Etemon, y trato de desviar su atención de aquello. Cierto o no, en ese momento lo realmente importante, era Sora, y el recuperar aquel gran tesoro que había perdido: Su valor.
Listo para la misión, salió de su habitación y bajo las escaleras lo más rápido y silencioso que le fue posible, al pisar el último escalón de la escalera noto una presencia que lo observaba, sentada en un sofá frente a las escaleras con los brazos cruzados. Aquella chica se levanto del sofá caminando con suaves pisadas hasta quedar frente al chico con solo centímetros de distancia entre uno y el otro. Ella lo miraba seria mientras que el parecía estar algo nervioso y sorprendido.
-Hola-dijo el para cortar el silencio entre ambos.
-Hola-le contesto Mimí-Vi que Agumon salió de tu habitación cargando una mochila y pensé que tú también saldrías, así que baje para esperar a que lo hicieras. ¿Iras por sora verdad?-le dijo aunque más que una pregunta parecía ser una afirmación. El chico desvió la mirada y luego nuevamente la plantó en los ojos de ella.
-Si, lo hare, y ni siquiera pienses en detenerme Mimí…
-No lo hare.
-No importa lo que digas iré por ella…
-Lo se y lo entiendo.
-Debes entender que yo… espera… ¿Qué?-dijo el chico al entender lo que ella trataba de decir.
-Que no te detendré, te dejare ir.
-¿y eso?, normalmente no me dejas hacer… estupideces como esta.
-Bueno, en parte es porque quieres salvar a alguien que me importa mucho, a mi mejor amiga, y en parte también se debe a que aunque te diga que no vallas iras, ye conozco.-le explicó ella.
-Tienes razón, iré de todos modos.-dijo y le sonrio recibiendo como respuesta por parte de ella también una sincera y hermosa sonrisa.
-Pero aun así principalmente es… porque confió en ti, y confió en que estarás bien, que te sabrás cuidar. Pero aun así quiero pedirte que te cuides mucho-dijo con un tono preocupado y sujetando al chico de los hombros-y quiero también que me prometas que volverás a salvo, sano y salvo, que… solo prométeme que volverás.-le dijo mirándolo con sus luminosos ojos color miel, aquellos ojos que derretían por completo al chico castaño que no podía (y no quería) dejar de mirarla. -Ten mucho cuidado, me preocupo mucho por ti.
-¿Por mi?, ¿Por qué te preocupas por mi?-le preguntó sintiendo como su corazón latía muy fuerte.
-Tú adivínalo-dijo y sin más ni más lo besó. Lo beso como nunca antes había besado a nadie, lo beso mostrando todo su afecto, sincerando su corazón y sus sentimientos. Lo beso apasionada y tiernamente al mismo tiempo, haciendo una mezcla deleitante de sensaciones que corrían por su cuerpo y eran transmitidas al chico atreves de aquel contacto tan íntimo. Se separaron después de un rato, y el parecía estar sumamente sorprendido, mientras que ella medio sonreía de modo tímido.
-Mimí yo…
-No Tai… no digas nada, dime lo que quieras cuando regreses, porque regresaras, ¿verdad?-dijo ella separándose del chico.
-Si… lo hare, te lo juro.-dijo el muchacho sin una pisca de duda en sus palabas.
Mimí subió las escaleras y el bajo al sótano para retirarse y cumplir con su misión. Debía salvar a Sora, y debía volver con Mimí. Por un instante sus miedos se desvanecieron, haciéndose inexistentes, aunque eso no duraría mucho, pero no importaba, en ese momento, Tai, era feliz, eso era lo que importaba.
En el próximo capitulo…
-La computadora nos dirá en donde esta.
-Debo recuperar algo importante Kouta.
-Entraremos por el muro norte y nos dirigiremos a este pasadizo de aquí, sin ser vistos.
-¡¿Qué Tai hiso que?
-No hullas a tu destino, se lo que debes ser.
-¡Me niego a ser de los tuyos!
-¿En donde estamos?
Gracias por todo el apoyo mi gente, e aquí el desenlace de esta misión, y también algo de intriga, ¿Qué es lo que sigue?, algo importante, lo aseguro, y espero les haya gustado este capitulo, yo me despido deseándoles lo mejor, y esperando estén bien, ¡animo, la vida es dura, pero vale la pena vivirla!
