Hola,

Ya que cuando suba esto, habré borrado el mensaje que les dejé, reitero mis disculpas por el problema que tuve con el capítulo, aunque de todos modos les debo una explicación. Les advierto que puede parecerles una locura, pero tened en cuenta que voy a ser totalmente sincera con ustedes. A pesar de que tenía listo el capítulo, mi error fue subirlo siendo que no me convencía, siempre estoy revisándolo, cambiando cosas y probablemente me complico más de lo necesario, pero el punto es que luego de subirlo, mientras respondía los reviews se me ocurrió una forma distinta de presentar el capítulo, fue uno de esos momentos de inspiración en los que me pongo a escribir como loca y pues... decidí borrar el que había subido. La verdad es que no cambió sustancialmente, sólo eliminé una escena que de todos modos usaré en el próximo. Al final de cuentas no sé si quedó exactamente como quería, pero ya los hice esperar mucho y además sé que muchas veces es mejor no "manosear" tantos los textos. En este sentido quiero agradecer a Zembre98 por su consejo, trataré de seguirlo de aquí en adelante.

De verdad pido una disculpa por las molestias que pude haber causado, no volverá a suceder. Ahora luego del disclaimer les dejo el nuevo capítulo.

Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei animation, no hago esto con fines lucrativos.


CAPÍTULO XX: El primer cómplice

Ay, no… esta es la segunda vez que me despierto en otra cama…- fue lo que pensó Hikari cuando abrió los ojos luego de un intranquilo lapsus de sueño que probablemente había durado varias horas.

Sólo esperaba que no fuera tan incómodo como la vez que se despertó en el departamento de Yamato sin recordar prácticamente nada de la noche anterior, sin embargo, cuando giró la cabeza hacia la derecha con el objetivo de inspeccionar la habitación en la que se encontraba identificó el lugar, estaba en un hospital.

Todavía veía un poco borroso, pero distinguió una mancha café aproximándose a ella seguida de una voz conocida que la hizo despertarse del todo.

- Kari… ¿cómo te encuentras? – preguntó con preocupación Tai.

- Hermano…- susurró.

- Está bien, no hace falta que digas nada… descansa…- le dijo regresando atrás para acercar su silla un poco más a la camilla de modo que pudiera volver a sentarse y tener la mano de Hikari entre las suyas.

- ¿No estás enfadado? - al hablar se dio cuenta de que su voz sonaba extraña, pero estaba tan preocupada de que su hermano se hubiera enfadado con ella que decidió no prestarle atención.

Tai sonrió con desgana, ¿tan neurótico era que incluso en una instancia como esa a Kari le preocupaba haberlo hecho enfadar?

Bueno, era muy típico de su hermanita preocuparse de los demás antes que de ella misma.

- ¿Por qué debería estar enojado contigo?... no lo estoy… estaba muy preocupado…

La castaña respiró con dificultad y entonces se dio cuenta del motivo que distorsionaba su voz, tenía algo cubriéndole la nariz y la boca. Se llevó una mano hasta esa zona, palpando lo que parecía ser una mascarilla de oxígeno. Miró asustada a su hermano en busca de una explicación.

- Hey…- susurró él acariciando su otra mano – tranquila, no es bueno que te exaltes… los doctores sólo te la han puesto por precaución, porque cuando llegaste anoche respirabas con algo de dificultad… pero te pondrás bien, yo estoy aquí contigo… ¿bueno?

Hikari asintió débilmente sintiendo como algunas lagrimillas se escapaban de sus ojos.

- Al parecer tienes una bronquitis, pero tienen que hacerte algunos exámenes para asegurarse de que tus pulmones están bien…- continuó explicándole Tai – ahora iré a buscar al médico, ¿está bien?

- No te vayas…- sollozó Hikari, apretando con más fuerza su mano.

- Sólo será un minuto y volveré, no tardo, lo prometo…- dijo con una sonrisa confortable, así que ella lo dejó ir.

Estaba asustada, la dolía la cabeza, le ardía la garganta, sentía un calor insoportable y un intenso dolor se expandía por todo su cuerpo, pero por más que lo intentaba, no lograba recordar qué había sucedido.

Bueno, había cogido una bronquitis, según lo que le dijo Tai, aunque no era de extrañar considerando que no hace mucho, el día en que Matt fue por ella a la escuela, decidió que sería divertido correr bajo la lluvia y luego tuvo que caminar con la ropa empapada y el frío calándole hasta los huesos, eso hasta que el chico le pasó su chaqueta; la verdad era que no se extrañaba de haberse resfriado así, pero lo demás sólo eran retazos de lo que ella creía, había sido la noche anterior.

Lo que más recordaba era un intenso olor a humedad y frío, mucho frío; el recuerdo era tan vívido que incluso podía llegar a sentirlo ahora mismo si se concentraba lo suficiente.

Calles, autos, gente… lluvia… y al final estaba Yamato. Estaban en un parque frente a frente, él la miraba fijamente con sus ojos azules tan acuosos como la terrible tormenta que se había desatado, era raro como parecían cambiar de color según el clima, aunque no podía fiarse de sus sentidos en ese momento, porque veía borroso y se sentía inestable, pese a que no pudiera identificar el motivo.


- Hola, Tai…- dijo con voz neutra.

Del otro lado de la línea, su amigo habló con una voz cargada de preocupación.

- Yama… yo… Kari no ha llegado a casa y me preguntaba si sabías algo de ella…

- No, no sé nada… ¿ya llamaste a Yolei? – preguntó a pesar de que sabía la respuesta, de hecho, que la chica lo hubiera llamado lo había preparado para eso.

- Sí, pero… dijo que no estaba con ella, supongo que quiso decir que ya se había venido a casa y entonces se cortó la comunicación…

Yamato dudaba seriamente que eso hubiera sido un accidente, lo más probable era que Miyako le cortara en ese momento para poder llamarlo a él, sabiéndose incapaz de mentirle a Tai, una cosa era encubrir a su amiga, ¿pero qué podía decir si ella no tenía la más mínima idea de dónde podría estar la castaña?

¿Y ahora qué se suponía que debía hacer?, la última vez que vio a Hikari fue cuando discutieron en el centro comercial y luego ella había salido corriendo, probablemente encontrándose con la feroz lluvia en la salida, ¿adónde habría ido?

- Matt, estoy muy preocupado… Kari debe estar afuera en algún lado y con esta tormenta…- la angustia era tan palpable en su voz que logró estremecerlo, pero se obligó a tranquilizarse de inmediato, si algo lo caracterizaba era tener siempre la mente fría, aún en las situaciones más difíciles y su amigo lo necesitaba, así que debía mantenerse calmado por él.

- La encontraremos, Tai… tú llama a los demás y diles que nos reuniremos en tu casa en medio ahora, diles también que se abriguen bien y lleven una linterna si pueden, yo enseguida voy para allá…

- Lo haré… gracias, Matt – una punzada de culpabilidad recorrió al rubio al oír esas palabras, si él supiera que había sido el causante de la desaparición de Kari no estaría dándole las gracias.

- No me lo agradezcas, nos vemos…- cortó antes de obtener una respuesta y se dirigió hacia el mueble de la cocina para hurguetear en los cajones hasta que encontró una libreta, un lápiz y una linterna. Garabateó una rápida nota para su padre y tomando su chaqueta impermeable salió del departamento.

Cuando horas más tarde el señor Ishida llegó, vio que uno de los imanes del refrigerador sostenía un pequeño papel en el cual decía: "Tuve que salir de urgencia, lamento no haber hecho la cena, pero no me esperes despierto, llegaré tarde. Matt"


Hizo falta menos de media hora para que los digielegidos se reunieran en la residencia de los Yagami. Quizás porque Tai había dicho que era un tema urgente o quizás sólo porque su voz lucía demasiado apremiante. Algunos tuvieron problemas con sus padres por salir tan tarde, mientras otros sólo se escurrieron fuera de sus casas y departamento en cuanto tuvieron la oportunidad, pero todos estaban ahí, la última en llegar fue Mimi ataviada con un abrigo impermeable de color rosado que hacía juego con sus botas para el agua.

Tai había conseguido convencer a su mamá de que Kari había llegado cuando ella estaba en la cocina, demasiado concentrada en la cena como para oír la puerta, que ella había alegado no oír, y en cuanto quiso subir a verla a su habitación, luego de que su hijo le explicara que su hermana se sentía un poco mal y se había excusado diciendo que subiría directo a dormir, le dijo que sería mejor dejarla descansar. Más tarde se las arregló para rellenar la cama con almohadones y peluches, de modo que su madre pudiera observar a la que creía era Hikari desde el umbral de la puerta.

Por eso ahora que eran cerca de las diez, los chicos estaban reunidos en la sala, casi en la penumbra en que los tenía sumergidos la luz titilante del pasillo, era la única que tenían encendida para no despertar a los señores Yagami.

- Espero que valga la pena…- bufó Mimi antes de dejarse caer en uno de los sillones, junto a un Izzy que llevaba bastante tiempo ahí sentado, había sido el segundo en llegar después de Matt.

- Chicos…- comenzó Tai con voz temblorosa- agradezco mucho que hayan venido, los llamé, porque realmente los necesito, Hikari no regresa a casa desde que salió esta tarde a juntarse con Yolei…

Yamato vio por el rabillo del ojo la expresión de sorpresa pintada en el rostro de Takeru, al parecer el chico no estaba al tanto de que Kari había mentido para juntarse con él. Se dio cuenta de que pensaba hablar, probablemente para decir la verdad, pero no fue necesario que interviniera como pensaba hacerlo, pues Miyako se adelantó a los dos.

- Nos separamos como a las ocho cuando comenzó a llover, ninguna de las dos tenía paraguas, pero ella dijo que tomaría un taxi a casa…- dijo con la mirada clavada en sus zapatos, no se atrevía a mirar a los demás y recitar la mentira que Matt le había pedido que dijera.

- Eso no es verdad…- farfulló T.k. antes de su hermano mayor pudiera impedirlo.

Todas las miradas se dirigieron hacia él. Tai frunció el ceño.

- ¿De qué hablas?

- Yolei no estaba con Kari, eso es imposible, porque pasó la tarde conmigo… Matt estaba ahí con Jun…

- ¿Con Jun? – preguntó Sora dirigiéndole una curiosa mirada a su novio, que permaneció impasible, sentado junto a Tai.

- ¿Mi hermana? – secundó Davis.

- ¿Es cierto eso, Matt? – lo interrogó su amigo, pero el rubio se quedó callando, meditando acerca del desastre en el se había convertido su temeraria misión de espía secreto.

- ¡Díselo, Matt! – exclamó T.k. – si vamos a encontrar a Kari, todos deben saber la verdad…

Yamato suspiró, pero en cuanto alzó la mirada todos vieron sus ojos serenos como siempre, nadie podía saber que en ese mismo instante una tormenta se había desatado en su interior.

- Takeru tiene razón… Hikari y yo discutimos, luego de eso ella salió corriendo del centro comercial…

- ¿Pero por qué discutieron? – preguntó Koushiro, sintiendo que algo no cuadraba en todo eso.

Matt apoyó los codos en sus piernas e inclinó descuidadamente la cabeza, causando que el flequillo cayera desordenado sobre sus ojos.

- Yo… me di cuenta de que le mintió a Tai, porque Miyako llamó y decidí seguirla, creí que tenía un problema o algo por el estilo… fue ahí cuando apareció Jun de la nada y enredó todo, causando que nos encontráramos con T.k. y Kari… no quise decir nada, pero ella creyó que Tai me había enviado a espiarla, le dije que sí la había seguido y se enfadó…

Era una versión resumida en la que omitió gran parte de la conversación, y por supuesto, que todo fue por esos estúpidos e insensatos celos que se apoderaron de él.

El silencio cayó pesadamente sobre el salón, todos lucían preocupados, pero ninguno se atrevía a hablar.

- Fue mi culpa…- declaró Matt.

- No importa de quien sea la culpa – intervino Joe – lo importante ahora es encontrarla, ¿qué haremos?

- Buscarla…- dijo Tai de inmediato – nos dividiremos en parejas y saldremos a buscarla…

Todos se levantaron de inmediato, afuera la tormenta parecía haber empeorado, pero eso no los detendría.

Dado que eran un número impar uno quedaría solo y Matt insistió en ir por su cuenta, a pesar de que Joe le dijo que lo más sensato era que se uniera a una de las parejas, tal vez lo hacía para castigarse o tal vez quería estar a solas para pensar, las cosas habían transcurrido demasiado rápido aquel día desde que salió de la casa de los Yagami en una misión que no tenía forma de prever como acabaría.

Así que Tai se fue con Sora, Izzy con Mimi, Davis con Yolei y Joe con T.k.

Cada uno tomó una dirección distinta.

Matt fue el último en salir, estaba apunto de cerrar la puerta cuando Matty se coló por el pequeño espacio que quedaba y rodeó su pierna para luego sentarse a su lado y quedarse mirándolo como si esperara instrucciones, al parecer él también quería participar de la búsqueda.

- Extrañas a tu dueña, ¿verdad? – le preguntó al minino y como toda respuesta obtuvo un corto maullido que para su gusto se pareció mucho a un sí, quizás sólo se estaba volviendo loco, ese había sido un día de locos después de todo. – muy bien, si quieres venir no seré yo quien te lo impida…- añadió agachándose para poder coger al gato en sus brazos y emprender la marcha.


Caminaban en silencio, lo único que se oía era el impacto de sus zapatos contra los charcos de agua, sus paraguas chocaban de vez en cuando por la cercanía. Sora tenía la mirada perdida, Tai no podía adivinar en qué pensaba, pero creía que se relacionaba con ese encuentro entre Matt y Jun.

- Ella sólo es una fanática loca… - farfulló.

La pelirroja alzó la mirada entre sorprendida y confundida, había estado tan sumida en sus pensamientos que por poco olvida lo que hacían y que Tai estaba a su lado.

- No entiendo… - murmuró.

- Hablo de Jun… para Matt no es diferente a las demás chicas de la secundaria que lo perseguían, yo que tú no me preocuparía por eso, él sólo tienes ojos para ti…- trató de sonreír de forma confortante, pero la sonrisa no fue plena, ya sea porque estaba muy preocupado por Kari como para sonreír, ya sea porque esas palabras eran como echar sal a la herida que se abrió cuando sus mejores amigos se hicieron novios, esa herida que podía dejar de sangrar, pero que comenzaba a sospechar que nunca se cerraría del todo.

Sora sintió la sorpresa y la culpabilidad mezclarse en su interior; sorpresa por las palabras de su mejor amigo, preocupado por ella a pesar de que su hermanita estaba perdida y culpabilidad por el mismo motivo, se suponía que estaba ahí para ayudar, no para que perdieran tiempo hablando de sus problemas.

- Lo sé…- mintió, porque lo cierto es que no lo sabía, no sabía si Matt sólo la veía a ella. Y con eso no quería decir que la engañara, no creía que fuera ese tipo de chico, pero hace tiempo que Yamato parecía más preocupado de Hikari que de ella. La primera vez que pensó en eso se sintió mal por culparla de lo terrible que iba su relación con el chico que le gustaba desde los 14 años, al que en ese entonces consideraba su gran amor; la verdad era que nada había cambiando cuando comenzaron a salir, excepto por los besos, todo seguía siendo igual y nunca se convirtió en todo lo que ella había soñado que sería cuando estuvieran junto, puede que lo hubiera idealizado mucho, o puede que eso que sentía no fuera amor como ella pensaba, no estaba segura, pero esa noche, al ver a Yamato abatido, contándoles lo sucedido con Kari y culpándose por ello, lo vio tan preocupado como nunca lo vio por nadie, ni siquiera por ella.


Izzy y Mimi caminaban tomados de la mano, cubiertos únicamente por el paraguas del chico.

El paraguas de ella colgaba a su costado, lo sostenía despreocupadamente con la mano que tenía libre.

Hace unas horas hacer eso le había parecido increíblemente romántico, pero ahora no podía desatar el nudo de angustia que se instaló en su garganta en cuanto Tai dijo que Kari estaba desaparecida. Había quienes decían que era muy sensible, que todo le afectaba, que de todo hacía un drama, y bueno, sí, ella admitía que cuando se lo proponía era la reina del drama, como si la vida fuera una obra de teatro, pero ahora no estaba actuando, la preocupación la superaba.

- Ella estará bien- susurró Koushiro – la encontraremos – añadió sosteniendo con más fuerza su mano.

Una fugaz sonrisa apareció en el rostro de Mimi. ¿Cómo podía dudar de él?

- Lo sé, sólo espero que nada malo le haya pasado…- comentó apesadumbrada.

Con Koushiro tenía la mala costumbre (según ella) de mostrarse tal cual era, porque mientras para el resto del mundo podía parecer una chica fuerte, segura y decidida, frente a él no temía mostrarse tan frágil, miedosa e insegura, como algunas veces se sentía.

- ¿Olvidas que ella tiene el emblema de la luz?... esté donde esté, sé que está a salvo… - le dijo Izzy.


Davis y Yolei caminaban juntos en silencio. Bueno, no precisamente juntos, ya que el chico iba al menos unos diez pasos por delante, demasiado ansioso para caminar, iba prácticamente trotando y a ella le costaba seguirle el ritmo.

- Ashh… ¿quieres caminar un poco más lento? – le reprochó al cabo de unos quince minutos.

Él se paró abruptamente al oír sus palabras y la miró por encima del hombro.

- ¿Quieres que camine un poco más lento mientras Kari está perdida quién sabe dónde? – preguntó entre incrédulo e indignado. – pensé que eras su amiga…

- ¡Claro que soy su amiga, grandísimo tonto! – gruñó ella presionando ambas manos para resistir las ganas que tenía de golpearlo ahí mismo – y quiero encontrarla tanto como tú… pero con esta oscuridad no puedo seguirte el paso y la idea es cubrir entre los dos el mayor espacio posible…

- Ah… pues si es eso…- dijo alzándose de hombros antes de tomarla sorpresivamente de la mano para arrastrarla junto a él, asegurándose de que así fueran juntos.

Miyako agradeció estar en la oscuridad, contra la que acababa de renegar, porque de lo contrario estaba segura de que por muy despistado que fuera el chico, habría notado el violento rojo que inundaba sus mejillas en ese momento.


La preocupación de Takeru era tan latente que Joe casi podía sentirla a través del poco espacio que los separaba. La verdad lo entendía, sabía que él y Kari eran inseparables desde su primera aventura en el digimundo, algunos incluso creían que con el tiempo se harían novios, pero él no estaba tan seguro. Hace tiempo también habían creído que Tai y Sora acabarían juntos y sólo era cosa de verlos, ella totalmente enamorada de Matt, aunque no podía asegurar que esa afirmación funcionara en sentido inverso.

Desde el principio se había alegrado por la noticia, pero no tardó en notar que la relación parecía ser unilateral en vez de cosa de dos, como debía ser. No veía a Matt comportarse distinto con Sora, escasamente se besaban en público, le parecía que algo no estaba bien, sin embargo, ¿quién era él para decirlo?, no iba meter las narices donde no lo llamaban.

Por otra parte, Yamato llevaba un tiempo actuando raro, incluso hace unos días lo había descubierto investigando en casa de Izzy sobre un tema bastante peculiar. Agitó la cabeza para deshacerse de esos pensamientos, recordándose que eso no era asunto suyo de todos modos.


Yacía recostada bajo la escasa protección de un resbalin cuando la encontró. Lo que lo alertó fueron las pisadas en la arena, que iban volviéndose más endebles a medida que se acercaba al juego. Dejó a Matty en el piso con cuidado y entonces se inclinó, la chica ni siquiera pareció notar que era observada, estaba semi inconsciente, su rostro lucía encendido y no parecía capaz de enfocar la vista por mucho tiempo, el chico no tardó en darse cuenta del motivo, estaba ardiendo en fiebre.

- Kari-chan…- llamó con voz grave.

La chica volteó lentamente hacia él y entrecerró los ojos intentando verlo mejor, hasta que distinguió su cabello rubio.

- Matt-kun…- dijo con voz débil.

- Ven, te sacaré de aquí… necesitas ir a un hospital…- con cuidado deslizó una mano por su cintura para poder acercarla a él, cuidando que no se pegara en la cabeza, hasta que la tuvo prácticamente en su regazo, la ayudó a ponerse en pie, pero enseguida descubrió que estaba demasiado débil para sostenerse. Casi lo hace perder el equilibrio, por lo cual soltó el paraguas para poder llevar su otra mano a su cintura y sostenerla con firmeza frente a él.

A sus pies, Matty maulló enfadado, al salvarse por centímetros de ser aplastado por aquel objeto puntiagudo.

- Tenías razón…- masculló Kari.

Matt quiso preguntar de qué hablaba, pero se calló, pensando que ella bien podía estar delirando y no hablando de nada en realidad.

- Sobre lo que dijiste acerca de mí… siendo un desastre, por eso Tai siempre está cuidándome…

Él se dedicó a boquear un par de segundos, como un pez fuera del agua, incapaz de hallar algo que decir.

Hikari tenía las manos en sus hombros y estaba completamente recargada contra él, quien todavía la sostenía de la cintura, sintiendo que sus dedos se enterraban en su piel casi visible por la ropa mojada que tenía puesta. Y era raro, porque sabía que estaba lloviendo sobre sus cabezas y debía sacarla de ahí cuanto antes, pero por un segundo eso no importó.

Para ella todo se había vuelto difuso hace bastante, así que lo que debía ser el rostro de Yamato no era más que un perfil borroso, como el cuadro de un pintor diluido por el agua, lo único que podía identificar en él eran sus ojos azules tan acuosos como la terrible tormenta que se había desatado, era increíble como parecían cambiar de color según el clima, aunque no podía fiarse de sus sentidos en ese momento, porque veía borroso y se sentía inestable, pese a que no pudiera identificar el motivo.

No sabía lo preocupado que lo había puesto a él y a todos sus amigos, pero esa noche apenas era lo suficientemente conciente para seguir mirando sus ojos. Yamato respiraba agitadamente, incapaz de quitar la mirada de ella, eran tal vez sus mejillas sonrojadas o la forma en que lo miraba como si fuera una niña perdida, quizás la forma tan sutil en que tiritaban sus labios sin que castañearan sus dientes, haciendo que la lluvia fuera lo único que llenara sus oídos;si alguien se lo hubiese preguntado no habría sabido, pero algo la hacía lucir tan frágil que una insensata necesidad de protegerla lo invadió de improviso, como si algo chocara contra su cuerpo, hundiéndose entre sus huesos y más profundo.

De pronto tuvo su rostro a sólo escasos centímetros, no supo en qué momento se inclinó, sin embargo, no se detuvo a preguntárselo, ella levantó un poco más el cuello menguando la distancia y sus labios se rozaron, fue tan suave que para Kari pudo haberse tratado de un efecto secundario de la fiebre, una especie de delirio, pero Matt estaba conciente en ese momento, todo lo conciente que podía estar para besar a la hermanita de su mejor amigo.

Los labios de ella estaban calientes y enviaron una descarga de electricidad por su cuerpo, casi al mismo tiempo en que los relámpagos iluminaron el cielo anunciando la llegada de los truenos que lograron sobresaltarlos. Se apartaron lo suficiente para mirarse a los ojos sin soltarse, Matt no podría haberlo hecho ni aunque hubiese querido.

El pequeño gato rubio y totalmente empapado, maulló para llamar la atención de esos torpes humanos que parecían haberse olvidado de su presencia. Y es que Matty fue el primer cómplice de lo que sea que nació entre Yamato y Hikari aquella noche, lo que todavía no sucedía, pero que acabaría sucediendo si no ponían un alto a las locuras de Tai, ¿acaso aún estaban a tiempo de alejarse y retomar sus vidas normales?

- Tenemos que irnos… me agacharé para que te subas a mi espalda, ¿puedes hacerlo? – le preguntó Matt, empujando lo que había sucedido al fondo de su cabeza, ya tendría tiempo más tarde para preguntarse qué demonios había hecho.

Se acuclilló y Kari se sujetó de su cuello para luego rodear el abdomen del chico con sus piernas, dejando reposar la cabeza en su hombro.

Matt se alzó tomando el paraguas en una de sus manos, con un poco de dificultad por lo que significaba llevar el peso de la chica a cuestas, que sin ser mucho, parecía haberse duplicado por la humedad de su ropa.

Con la mano libre palpo en el bolsillo de su chaqueta y luego en el de su pantalón hasta dar con su teléfono celular para llamar a Tai.

- La encontré, voy ahora mismo - fue lo que dijo apenas el castaño contestó y luego de escucharlo suspirar de alivio cortó la comunicación dispuesto a emprender la marcha.

En su espalda Hikari ya se había dormido, o tal vez estaba desmayada, no era mucha la diferencia, pues sólo pudo constatar que sus ojos estaban cerrados al mirarla por encima de su hombro.

- Vamos, Matty… esta vez no puedo llevarte en mis brazos…- fue lo que dijo antes de empezar a caminar.


Cuando llegó a casa de los Yagami ya todos estaban ahí, amontonados en la entrada, ansiosos por su llegada y encabezaos por Tai, quien pese a notar perfectamente que estaba mojado de pies a cabeza como si hubiera decidido darse una ducha bajo la lluvia, no preguntó nada, nadie lo hizo.

El castaño salió de la protección de la cornisa para recibir a Kari en sus brazos sin preocuparse de la tormenta y en cuanto lo hizo le susurró a Matt que subiera a su habitación y tomara algo de su ropa para cambiarse. El rubio asintió en silencio y entró a la casa, ignorando las miradas curiosas y preocupadas de los demás.

Fue ahí cuando Tai supo que debían despertar a sus padres, Kari estaba ardiendo, así que necesitaría de ellos para llevarla al hospital, no podría hacerlo por sus propios medios y por mucho que pudiera, la salud de su hermanita era demasiado importante como para encargarse solo de ella.

Mejor ahora que luego – pensó antes de depositarla sobre el sofá y subir las escaleras por las que hace poco había subido Matt.

La primera reacción del señor y la señora Yagami fue indignación por ocultarles algo tan importante como eso, asumiendo toda la carga por si mismo, pero no hubo mucho tiempo para regaños de todos modos, porque pronto partieron todos al hospital.

En el momento que Kari recordó el beso sus mejillas se tiñeron de un evidente tono carmín. ¿Sería cierto?... ¿Yamato y ella se habrían…se habrían besado? Agitó la cabeza con fuerzas para quitarse aquellas absurdas ideas de la cabeza, no era posible, ¿verdad?, ¿pero entonces por qué tenía ese recuerdo en su mente?, ¿lo habría inventado producto de la fiebre?

Cuando distinguió una silueta frente a su camilla, temió haber pensando en voz alta, así que tardó un poco en alzar la vista, temerosa de encontrarse con una mirada curiosa, pero lo que vio en su lugar hizo que su corazón se detuviera por un segundo.

El que la observaba desde el final del soporte de aquella cama de hospital no era otro que Matt.


Tai atravesó la puerta con una sonrisa y fue hasta la sala de espera. El lugar estaba atiborrado de gente, sin embargo, no le costó identificar a Matt. Los demás también habían estado allí desde la noche anterior, pero se habían ido por la mañana para que sus padres no se preocuparan, el último es irse había sido Takeru.

Yamato estaba sentado en una esquina con los brazos cruzados y un aspecto meditabundo, nada que le llamara la atención, ya que el rubio siempre parecía en su propio mundo, sin embargo, había algo en la tensión de sus hombros que lo hizo darse cuenta de lo preocupado que parecía. No habían cruzado más de un par de palabras desde que llegaron al hospital, no estaba enfadado con él, aunque tampoco es que hubiese tenido tiempo para pensar en lo que le contó la tarde anterior, sobre cómo discutió con Kari, causando que la chica se diera a la fuga.

Sus padres y él mismo le insistieron en que fuera a casa para darse una ducha, tal vez comer algo y regresar cuando tuvieran noticias, pero aunque no se negó tampoco se movió del lugar, y ahí había estado desde que a Tai le permitieron entrar a acompañar a su hermanita luego de insistir un par de veces, la perseverancia ciertamente era algo de lo que Taichi Yagami podía jactarse.

- Se despertó…- anunció feliz, mientras se dejaba caer en el asiento que estaba junto al de Matt.

El aludido levantó la cabeza enseguida.

- Te dije que todo estaba bien… ¿lo ves?... – dijo con aquel tono neutro de siempre, logrando ocultar el alivio que sentía, no era que hubiese dudado de que despertaría, sin embargo, no había podido evitar sentirse intranquilo todo ese tiempo, quizás porque de una u otra manera él había sido el causante de que la castaña acabara así.

- Lo sé… es sólo que… se veía tan dormida que parecía que nunca iba despertar y… no lo sé, reviví aquella vez cuando ella estuvo en el hospital por mi culpa, era sólo una niña…

- Tienes que dejar de culparte por eso, ¿sabes?... –preguntó poniendo una mano sobre su hombro.

Taichi se volteó a mirarlo. Para cualquier otro lo que había dicho el rubio podía sonar demasiado duro, incluso hace tiempo a él le había parecido así, pero sabía que detrás de ese escueto mensaje su intención era animarlo, aunque no lo dijera, aunque no lo hiciera como el común de la gente, con frases revestidas de amabilidad y tonos animados. No, muy por el contrario, Yamato era cruelmente sincero algunas veces.

- Tienes razón…- suspiró con gesto apacible, pero enseguida recuperó su actitud de siempre, aquella alegre e infantil que le reprochaban todos.

Ver a Kari despierta lo había devuelto a la vida, fue lo que pensó Matt, ya que tuvo que verlo vagar como alma en pena de lado a lado del hospital durante la noche que no le permitieron entrar a verla.

- Bueno…- dijo levantándose casi de un salto – le prometí que iría por mis padres, así que tú puedes quedarte con ella mientras tanto, ¿verdad?

- ¿Qué?- preguntó perplejo, pero el castaño no respondió y lo tomó de un brazo para guiarlo hacia la habitación de Kari y antes de que Matt pudiera reponerse y preguntarle nada, se marchó de allí en dirección a los ascensores.

En el apuro de su amigo, ni siquiera se dio cuenta en qué momento le entregó la mascarilla blanca de hospital que debía ponerse para ingresar, esa que se afirmaba en las orejas.

Suspiró y se pasó dos dedos por el puente de la nariz, no estaba enfadado, pero a veces, sólo a veces (que conste) odiaba la impulsividad de su amigo, siempre lo metía en su asuntos con su voluntad o contra ella, no había manera de decirle que no.

- Ya qué…- farfulló. – estaba frente a la habitación de Hikari, así que podría echar un vistazo. No se sentía listo para hablar con ella luego de la discusión que mantuvieron en el centro comercial, una conversación que sin previo aviso se convirtió en reproches mutuos a los que sentía que sobre todo él, no tenía derecho, pero quizás lo que más le preocupaba era lo sucedido en la plaza en que la encontró, ¿lo recordaría ella?, ¿le preguntaría por qué la besó?, llevaba horas pensando en ello y todavía no tenía una respuesta. Suspirando se puso la mascarilla y se asomó con cautela.

La puerta estaba entre abierta, por lo que se coló en su interior sigilosamente y llegó al rellano, desde donde podía apreciar todo el cuarto. Había al menos unas diez camillas repartidas ordenadamente por él, pero no le costó trabajo ubicar la de la menor de los Yagami, sobre todo porque era la única de los pacientes que se encontraba despierta, todavía no notaba su presencia, así que aprovechó eso para acercarse con pasos lentos hasta detenerse a los pies de la cama.

Notó que sus mejillas de un curioso color carmín, pero no dijo nada, esperando que notara su presencia.

Ella levantó la cabeza con lentitud y pestañeó varias veces como si no pudiera enfocar bien la vista.

- Matt-kun… - susurró al cabo de unos segundos.

- Hola…- fue lo único capaz de decir el rubio, estaba tan inmóvil como una estatua y su mirada la inspeccionaba con precaución.

- Hola…- contestó ella con la voz congestionada – si quieres puedes sentarte…- dijo mientras señalaba la silla en la que hasta hace poco rato había estado Tai, pero el rubio rechazó la oferta con un movimiento de cabeza.

- Así estoy bien…

- Bien – susurró ella, apartando la mirada – no pienses en ello, no pienses en ello – se repitió mentalmente.

Si él no lo mencionaba, ella tampoco lo haría, después de todo debía considerar la posibilidad de que sólo hubiese sido un sueño o lo hubiera imaginado.

Si ella no lo menciona, no diré nada – se dijo Matt para tranquilizarse.

- Tai fue a buscar a tus padres, así que me pidió que te hiciera compañía mientras tanto, de todos modos no debe tardar…- le explicó como si necesitara justificar su presencia allí, pese a que Kari ni siquiera había pensado en ello y hasta cierto punto hubiera preferido no tener que oírlo.

Como siempre él le aclaraba que estaba ahí sólo por su hermano, y como siempre se descubría con la ridícula esperanza de que eso no fuera así, de que fuera algo más, ¿es qué nunca podría verla como algo más que la hermanita de su mejor amigo, una simple "niña tonta a la que debía cuidar"?, al pensar en eso recordó la discusión que tuvieron en el centro comercial, él le había puesto las cosas muy claras.

Matt la observó, dándose cuenta del cambio en su expresión ante sus palabras, ¿por qué sería?, ¿había dicho algo malo?, quizás esperaba una disculpa de su parte por lo sucedido y ese parecía un buen momento para darla y decirle que nunca quiso herir sus sentimientos, pero eso era imposible, él no era de esos que se disculpaban fácilmente ni tampoco de los que tenían las palabras correctas siempre en la punta de la lengua, esperando a ser pronunciadas

De algo debía contar intentarlo, ¿no?

- Hikari, yo quería…-su tono fue tan bajo en un comienzo que ella no pareció oírlo y su voz se sobrepuso a la de él.

- Supongo que tenías razón… - fue lo que dijo – realmente soy un desastre, es normal que Tai sienta la necesidad de cuidarme todo el tiempo, siempre doy la impresión de que no puedo cuidar de mí misma…

Yamato experimentó la extraña sensación de un déjà vu, salvo que en este caso no era uno de esos en lo absoluto, sino el recuerdo de que la chica había dicho algo muy parecido la noche anterior. Entonces él había pensado que ella deliraba, pero en ese instante fue conciente de que no era sí y de lo hondo que parecían haber calado sus palabras.

No supo qué decir, la culpa no era algo con lo que estuviera acostumbrado a lidiar, pero la sentía ahora, se sentía arrepentido de todo lo que había dicho. El que había hablado en aquel momento fue el Yamato enojado y celoso, uno al que desconocía y por lo mismo fue incapaz de controlar.

- Así que… lo siento mucho si mi hermano volvió a involucrarte y te dejó a cargo mío ahora, no es necesario que te quedes…

Él estaba preocupado, era por eso que estaba ahí realmente, ¿por qué le costaba tanto trabajo decirlo?, ¿o por qué ella no podía simplemente entenderlo?, ¿qué debía decir en una situación como esa?

- No tienes que disculparte…- masculló.

- Bueno, ya lo hice, ¿no? – replicó con desgana – soy un desastre, sólo mira como acabé por no hacerte caso…

- No está tan mal…- contestó él casi sin pensarlo, quizás intentando que se sintiera mejor, remediar en parte lo que había hecho, aunque no tenía clara cual era su idea cuando dejó escapar esas palabras.

Para su sorpresa Hikari le sonrió, no fue una sonrisa desganada ni irónica como las que le estuvo dedicando, sino una sincera.

- ¿Acaso eso fue un cumplido? – preguntó aparentemente divertida ante la idea.

- No…- le respondió de inmediato.

- Ya me parecía a mí- la sonrisa seguía pintada en su rostro y Yamato pensó en que nunca se había fijado en lo bonita que era.

- Lo que intentaba decir fue que dije muchas cosas… y algunas no son verdad…

La castaña entreabrió los labios, seguramente para preguntar a cuáles se refería, pero en ese momento sus padres entraron a la habitación y se abalanzaron jubilosos sobre su pequeña.

Tai caminó hasta Matt y le dijo que esperaran afuera, así que él asintió y se dio la vuelta, mientras Kari seguía mirándolo entre los brazos de su madre.

Fueron hasta la sala de espera y aunque Tai estuvo tentado de hablar un par de veces, prefirió contenerse y respetar el silencio sagrado en el que se había quedado su mejor amigo.

Cuando Sora tuvo que irse lo besó en los labios, eran novios, así que a nadie le pareció raro, pero a él le dejó una sensación de vacío en el estómago. Se había pasado toda la noche pensando en lo sucedido, la imagen de Hikari tan vulnerable entre sus brazos regresaba una y otra y otra vez, pero en ningún momento el recuerdo fue tan nítido como cuando su novia lo besó y eso no era normal. Si Kari no recordaba nada, se suponía que él debía olvidarlo, dejarlo ir, sin embargo, sentía que no iba ser tan fácil hacerlo como decirlo.

A los pocos minutos los señores Yagami se reunieron en la sala de espera con ellos y les dijeron que al parecer la chica sólo tenía una bronquitis y luego de inyectarle unos antibióticos la enviarían a casa, porque habían podido controlar la fiebre, pero no todo sería tan fácil para la castaña, pues el resfriado la obligaría a quedarse en casa dos semanas para recuperarse.

Sintiéndose fuera del cuadro familiar y pensando que ese era un buen momento para marcharse, se despidió y se fue rumbo a los ascensores con la cabeza embotada por el sueño y la confusión.


Notas finales:

¿Se entendió?, me imagino que por el sólo hecho de haber seguido esta historia sabrán que me gusta jugar un poquito con el tiempo, pero como yo en mi mente sé el orden en que sucedieron las cosas, no sé si habrá quedado tan claro.

Cualquier cosa que no se haya entendido o si tienen una duda, o algo que les haya generado curiosidad, la reacción de alguien en especial, cualquier cosa, no duden en dejarme un review con su pregunta.

Antes de irme quiero hacer dos pequeños anuncios:

1.-Finalmente subí una foto de portada para el fic, aunque aparece pequeñita y no se alcanza a ver Tai, que está al lado de Matt xD creo que queda bien para la idea de la historia.

2.- Cambié el summary del fic por uno que a mi parecer deja más claro el objetivo que tengo con esta historia.

Finalmente, muchas gracias por sus reviews, no sólo me animan, sino que también me ayudan a ordenar mis ideas y muchas veces sin darse cuenta me dan ideas para seguir la trama, son los mejores :)


Miau: Sigues viva! :D me alegro muchísimo jejeje lamento lo de tu ordenador, pero bueno... para eso están las amigas ¿no?... para ayudarse con los problemas tecnológicos de la vida jajaja por lo que pones ya deberías tener tu portátil, espero que sea así, porque sé lo difícil que puede ser estar sin él.

Me alegra saber que te guste la pareja de Izzy y Mimi. En cuanto al triángulo amoroso todo sigue un poco confuso... es que no quería que se convirtiera en un triángulo... ni siquiera sé como llegué a eso, así que ahora tendré que ver como lo desenredo sin hacer sufrir demasiado a nadie D: lo mío son los finales felices.

Gracias por dejar review y decirme que he mejorado, siempre me alienta muchísimo leer tus comentarios. Espero que estés muy muy bien. Saludos :)