Capitulo 21

Cuando Silvana fue a buscarlos a sus respectivos dormitorios para desearles buena noche se encontró con que no estaban, curiosa bajó al estudio, los escuchó hablar en voz baja y tocó la puerta.

— Solo quería darles las buenas noches— sonriente se acercó a darles un beso a cada uno – deberían también irse a dormir— sugirió, Ray se puso de pie.

—Nena, tenemos que hablar— era obvio que estaba nervioso –no se como vayas a tomar esto—

Sy no dijo nada, se dejó guiar a la sala donde los tres tomaron asiento.

— ¿Y bien?— curiosa los apremio a hablar, al parecer era algo delicado y eso la preocupo — ¿de que se trata?—

— Spans me platicó que fueron a visitar cierto lugar— no había reproche, pero ambos se notaban confundidos o perturbados.

— si, y como le dije si quieres también puedo llevarte— sonrió confiada, no pasaba nada malo.

— ¿Egon?— como si perdiera el hilo de la conversación Ray pidió ayuda a su amigo pero éste solo sacudió la cabeza – ok— suspiró – nena, no queremos que te sientas presionada por… es decir… nosotros – titubeo — ¡demonios!— masculló dando un golpe suave en la mesa.

—Raymond Stantz ¿Qué pasa? Me estas asustando – los miraba alternadamente, Egon evitaba verla a los ojos y Ray no levantaba la vista de la mesa.

—Hace días que quería tocar el tema, pero no me animaba hasta hoy que Egon quiso hablarlo— continuo Ray tras respirar profundo – él cree que tu…— tartamudeaba como colegial.

— Ray se refiere a que… bien… no te queremos presionar— el arranque inicial de Spengler se detuvo cuando no pudo mencionar la palabra mágica –

— Explíquense porque no estoy entendiendo nada— Sy estaba a punto de desesperarse, no entendía si estaban haciéndole un reclamo o un regaño.

— ¡Ya queremos que te decidas!— soltaron ambos casi al mismo tiempo.

—Silvana fue todo un triunfo para mí controlarme esta noche— confesó Egon.

—Y hace días que también me cuesta mucho evitar… hacer… pedirte que…— Ray tartamudeo.

—si, ya lo se pero…— poco a poco fue entendiendo el contexto de la conversación, abrió los ojos como platos y un escalofrío le recorrió la espalda – se refieren a que ustedes y yo…— tragó saliva nerviosa mientras ellos asentían — ¡vaya! – suspiro mientras sus piernas comenzaban a temblar, no atinaba ni que decirles – chicos es… — entornó los ojos – no es tan fácil decidirme sobre quien de ustedes… no quiero herir sentimientos o que crean que por elegir a uno no quiero al otro; además apenas comenzamos con todo esto… tenemos ¿Qué? Semana y media tal vez—

—Y nosotros no queremos imponernos uno u otro para que no te sientas incomoda – replicó Egon – creo que es más difícil de lo que creíamos –

— Aunque tenemos apenas unos días conscientes de la situación, tenemos dos años de conocernos y sinceramente llevo más de un año pensando en esto – un gemido por parte de Silvana que sonó a "Raymond" mientras se cubría el rostro apenada los hizo sonreír — lo ideal es que resuelvas ya esta situación – habló Ray en voz baja.

— Me parece buena idea— opino Spengler – creo que ya va siendo hora de que tomes tu decisión —

—Pero… pero— balbuceo tontamente — ¡no puedo aun!— gimoteo — ¿si me quedo con ambos?— susurró con inocencia pero debido al tenor de la charla la miraron con gesto de sorpresa aguantando la respiración.

— ¿Los dos?— una sonrisa picara brillo en los labios de Raymond.

— ¡No!— contestó la pobre muchacha temblando –es decir…yo… ¡diablos! Por eso te decía que primero quiero quitarme a Nahama—

— ¿y que tiene que ver? ¿Ella te dice que los dos...?— Egon la miraba fijamente, como si pudiera ver dentro de ella.

— ¡Lo ignoro! ¡Ignoro si sea ella o sea yo una perfecta pervertida!— respondió sin pensar…se tapo los labios y ellos soltaron una risita nerviosa.

—Nunca hemos hecho algo así— intervino Ray rascando su nuca, Silvana tragó saliva.

—Como experimento no lo descartaría— continuo Egon, la chica se puso de pie como si temiera que se lanzaran sobre ella en ese momento.

—Yo… yo… ¡demonios primero hagan el maldito exorcismo!— estaba a punto de salir corriendo.

— Hay que preparar todo entonces— urgió Egon –mañana mismo nos vamos a investigar en la hacienda—

—Si eso sirve para aclarar tus ideas— burlón Ray se encogió de hombros –aunque esa opción ya la había pensado, no creí que la tuvieras en mente—

— ¡Raymond Stantz basta!— resoplo ya enojada con ella misma –como sea… ok, vamos entonces al pueblo de la abuela, entre más pronto terminemos con esto voy a pensar mejor las cosas—

—por ahora no ponemos en discusión esa posibilidad, queda como una muy buena opción— una sonrisa traviesa curvaba los delgados labios de Egon – al menos en ese punto en especifico— ágilmente evitó el almohadón que le lanzara Silvana desde su sofá.

—No— sonrió de lado – nos vamos mañana mismo— Sy suspiro con calma, aunque creía que Nahama le había implantado ideas tan fuera de la moral inculcada por sus padres, algo le hacia pensar que no era tanta la influencia del súcubo.

Apenas el reloj marcaba las doce del día y el ajetreo en la casa era indescriptible, Silvana dando indicaciones a Juana mientras un camión de mensajería se llevaba en una caja embalada los tres equipos de protones (aunque Ray decidió informar a los encargados que se trataba de cristalería de laboratorio muy cara y así tuvieran cuidado) el destino de la caja era un pequeño hotel que encontraron gracias a la agencia de viajes que les arregló el vuelo y hospedaje en unos pocos minutos, Egon por su parte hacia maletas guardando sus sensores y medidores, de nuevo sus bitácoras, cámaras de video y audio tampoco podían faltar.

— ¿Todo listo?— apresurada Sy bajó su maleta de viaje dejándola en la entrada –el taxi nos recoge en diez minutos y el avión sale en una hora—

—Tranquila, todo esta listo— relajado Egon cambiaba de canales a la televisión — ¿Ray?—

—Listo— respiro aliviado dejando una cuarta maleta al lado de sus acompañantes – el vuelo ya está reservado y las mochilas enviadas—

— ¿Van a ser necesarias?— temía que alguien las activara o hiciera alguna estupidez – debimos irnos en el Ecto—

—Tranquila, están apagadas, con seguro y bien protegidas— le tranquilizó Ray – creo que nos vamos ¿Egon?— en cuanto escuchó su nombre se puso de pie y apago la televisión, Juanita los despidió con muchas bendiciones.

El trayecto al aeropuerto fue tranquilo, los tres en silencio y al menos Silvana pensando en que demonios pasaría estando ya en el lugar… ¿Qué haría? Por momentos pensaba en salir corriendo.

Ya en la fila de abordaje todo cambio, tantas aéreas cromadas o lustradas que tuvo que evitar o pasar rápido para no reflejarse o no darle tiempo al demonio de salir ya que para no interferir con los aparatos de vuelo desistió de usar el traje especial… tomó su lugar en el avión temblando y al borde de un ataque de nervios.

— ¿Miedo a volar?— Raymond le ofreció la mano, al mismo tiempo Egon le tomó la otra mano… mentalmente agradeció a los ingenieros por hacer filas de tres asientos.

—Poquito— susurró apretándoles las manos conforme aceleraba el avión para elevarse… ya en el aire se permitió respirar – odio volar –gimió –odio volar—

—se que preferirías el Ecto, pero sería un día de camino… y después de viajar desde Manhattan a tu casa en el auto… no teníamos ganas de conducir— Ray intentaba distraerla, le estaba clavando las uñas en la mano y temblaba, cosa que les divertía bastante.

—Necesito un trago— siseo Sy

—No lo creo— Egon la soltó por un momento – ¿me permites Ray?— educadamente le pidió la mano que sujetaba, las marcas de media luna en su piel se veían resaltadas

— Ouch— se quejo masajeando su mano lastimada –la gatita sacó las garras—

—Lo siento— gimió Silvana

—Relájate— la voz de Egon de nuevo era suave y profunda, comenzó a masajearle ambas manos con una ligera presión – solo cierra los ojos y relájate— repitió y ella obedeció de inmediato.

—Nena ya llegamos— la voz lejana de Raymond la hizo abrir los ojos.

— ¿ya? ¿En serio?— sorprendida se dio cuenta de que los pasajeros estaban ya bajando del avión, Spengler sonreía satisfecho a su lado — ¿Qué hiciste?—

—un poco de magia— se granjeo poniéndose de pie tomando su equipaje de mano.

Una hora más tarde se encontraban ya instalados en un bonito hotel alejado de la playa constituido por pequeñas casitas de techo de palma y muros de adobe pintado de blanco, una alberca, bar y restaurante descubierto en el jardín.

— ¿Ha traído algo mensajería?— nervioso por su equipo Ray buscaba con la vista la caja con las mochilas.

—Hace un rato señor Stantz— atenta la recepcionista le entregó la llave de su cabaña – la encontrará en su habitación con el resto de su equipaje— él no espero más y salió disparado para revisar en que condiciones había llegado.

—Señorita— la empleada entregó a Silvana su llave y luego a Egon – cualquier cosa que necesiten solo pídanla – la sonrisa bien trabajada se acentuó – bienvenidos y disfruten su estadía con nosotros—

—Los tres bien separados— susurró con cierta aprensión Sy – voy a… refrescarme y los veo a la hora de la comida— intentó sonreír.

—Si… un par de horas— contestó Spengler mirando fijamente su llave – yo… voy hacia la derecha— señaló un camino bordeado de altos matorrales bien podados.

—Yo hacia allá— Sy señaló la vereda contraria – nos vemos – y sin decir más echó a correr a su cabaña.

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Comment

Para hacer un pastel hay que tener los ingredientes e irlos agregando poco a poco y con cierto orden... ya tenemos los ingredientes... vamos a comenzar a mezclarlos jejeje... un ejemplo muy extraño... será que no he desayunado? como sea, va a ponerse buena la historia jeje