Capítulo 21
—¡Tardaste demasiado, nena!— escuchó la voz de la anciana que venía desde el dormitorio.
Se apresuró a dejar los productos que compró cada uno en su sitio y fue con ella —Lo siento señora— hizo una reverencia —, el mercado estaba muy lleno.
—¡A mí no me mientas!— exclamó la mujer viéndola con molestia —¡Los jóvenes de hoy en día ya no tienen consciencia de la importancia del trabajo duro y la humildad!
Bajó la cabeza escuchando el sermón diario, sus ánimos no eran los mejores ese día, así que se mantendría callada antes de soltar su frustración en alguien que no tenía nada que ver con su estado.
—¡Deberías estar muy agradecida! Si no fuera por mi hijo que te encontró, seguirías durmiendo en esos cartones a la intemperie.
Al parecer era una costumbre bastante extendida recoger niñas de la calle para hacerlas trabajar como empleadas domésticas por casa, comida y un magrísimo sueldo, apenas el suficiente para comprar alguna prenda de ropa cada tres meses.
—¿Puedo ir a preparar el almuerzo?— preguntó deseando largarse de una vez.
—Sí, date prisa, ¡y cuidado con la sal! ¡La última vez casi me matas!
—Sí señora…— dicho esto se dirigió a la cocina en la que se permitió derrumbarse emocionalmente por unos minutos.
Lloró abrazándose a sí misma, sabía que ver a Kousuke iba a doler, pero no tanto…
Y ni siquiera se atrevió a presentarse frente a él, en el último momento se acobardó y activó sus ojos, siendo capaz de observar toda la escena impunemente.
Gracias a eso no recibió los desprecios de Kousuke, pero verlo arrugar y probablemente desechar su número le dolió en el alma.
Después de ahorrar cada centavo que caía en sus manos para comprar el teléfono más barato que encontró, esperaba llegar a sus hermanos al menos de esa forma, pero ahora estaba completamente segura de que no había servido de nada… Shuuya nunca la llamaría… a fin de cuentas seguía en el inicio, sin ser capaz de verlo o comunicarse con él…
Respirando hondo para calmarse continuó con su trabajo por inercia, sin saber realmente qué sentido tenía aquello…
Había hecho todo lo posible desde pequeña para estar con su familia, si eso ya no era posible, su existencia carecía de sentido…
Regresó bastante más tarde de lo normal, al entrar a la casa, Mary lo recibió como era de esperar, sumamente angustiada.
—Lo siento tanto Mary… Me distraje camino aquí, no me di cuenta del tiempo que pasó…
—Estaba muy preocupada, pero ahora estás aquí así que todo está bien— le sonrió.
—Gracias…— acarició su cabello —Necesitaba pensar…
—¿Pensar en qué?
—... En Tsubomi… Estuvo hoy en mi trabajo…
—¡¿De verdad?!— exclamó con clara emoción —¡La encontraste!
—Yo diría que me encontró ella a mí…
—¡¿Cómo está?! ¿Su cabello creció? ¡Kano va a ponerse muy muy feliz!
Miró a Mary —No quiero que él lo sepa… ¿Podrías guardarme ese secreto?
Mary lo observó completamente confundida y desilusionada —Pero… Kano la ha buscado tanto…
—Lo sé, pero al menos de momento no se lo digas…— la miró fijamente —Por favor Mary… No quiero que las cosas se salgan de control.
Ella se limitó a bajar la mirada y asentir, claramente no estaba de acuerdo, pero lo quería lo suficiente para no ir contra su voluntad.
Así era el cariño que le profesaba cada día, dulce y sumiso, ella confiaba ciegamente en él y sus decisiones aún cuando fuera capaz de ver sus errores antes que él mismo. Actitud que amaba pero de ninguna forma podía ser buena…
Era tarde, al menos para los estándares de esa vieja casona. La señora estaba dormida desde que anocheció, y ella terminaba de lavar los trastos para ir a la cama también, en aquel lugar dormir más allá del amanecer era un lujo que nadie se podía dar.
Y como si fuera cosa del destino, su teléfono comenzó a sonar en el momento exacto en que terminó de secar el último plato.
Aquel sonido que sólo escuchó una vez, al escogerlo de entre la modesta gama de opciones, la paralizó por completo.
Nadie tenía ese número, y aún si así fuera no conocía a nadie que quisiera llamarle…
Sólo había una persona en el mundo que querría comunicarse con ella sin importar la hora o el día, pero eso era imposible, sobre todo después de lo que vió en la mañana.
El tercer timbre del teléfono sonó y ella seguía viéndolo con creciente, aunque ilusa, emoción.
Podía ser él… Las posibilidades eran muy bajas… pero podría ser…
El cuarto timbre la devolvió a la realidad, si no atendía pronto, la persona del otro lado, fuera quien fuera, colgaría y se quedaría para siempre sin saber quién la buscaba.
Tomó el aparato con algo de torpeza y atendió la llamada —¿Hola?— preguntó con un hilo de voz, conteniendo la respiración todo el tiempo que transcurrió hasta que la persona al otro lado se dejó escuchar.
—No soy quien esperas— sus ojos se abrieron muy grandes, escuchar su voz, un poco cambiada pese al poco tiempo que había pasado, despertaba recuerdos en ella, recuerdos que por felices en esa realidad que sólo estaba en su mente, resultaban dolorosos…
—Kousuke…
—Te espero en media hora en el parque que hay frente a mi trabajo— le indicó sin un atisbo de emoción en la voz.
Tal seriedad que no recordaba haberle escuchado jamás.
—¿Media hora?— preguntó más por inercia que por otra cosa, su cerebro no se sentía lo suficientemente rápido para hacer cálculos de tiempo o situación.
—¿No te sirve? Si no vienes sabré qué tanto te importamos— comentó con la misma frialdad y colgó sin darle tiempo a responder.
Bajó el teléfono comenzando a procesar aquello, por fortuna no le tomó demasiado y fue capaz de acudir a aquella extraña cita a tiempo…
Extraña porque era un encuentro placentero y doloroso a la vez…
Qué Kousuke hubiera decidido llamarla podía significar muchas cosas… Podía ser bueno o muy malo, pero en ninguno de los casos sería una charla fácil...
Se escabulló de la casa, dejar a la señora sola durante la noche estaba prohibido, no le importó, lo único que valía cualquier pena en ese mundo era su familia…
Sus hermanos… ambos…
No tardó en encontrar a Kousuke sentado en la banca mejor iluminada del parque esperando por ella, se veía pensativo, contemplando el oscuro horizonte, completamente ajeno a su presencia.
Se sentó a su lado —Hola…— le saludó con suavidad, no quería asustarlo…
Y no lo hizo… —Si sabías donde trabajo pudiste seguirme y encontrarlo sin hacer eso del móvil, y sin tener que enfrentarte a mí— simple y directo, Kousuke era tal como lo recordaba.
—No quiero afectarles demasiado…— murmuró viendo la oscuridad frente a ambos, pese a todo le era muy fácil charlar con él, en sus recuerdos Kousuke era su confidente —Tal vez si me mantengo lejos y sólo me comunico por teléfono mi maldición no los alcance…
—¿Entonces sí tienes una maldición?— preguntó viéndola con dureza.
—No… No lo creo… O sí…— balbuceó permitiéndose demostrar su inseguridad —Es que primero fue mamá, luego padre, luego mi hermana… y en esta familia se repitió lo mismo… Es como si todas las personas que quiero terminaran desapareciendo…
—Eso no prueba nada— murmuró él volviendo a mirar al frente —. Cualquiera de nosotros podría decir que es una maldición para quienes viven con él… Pensé que realmente habías descubierto algo…
—... Supongo que no quería enfadarte aún más…— confesó —Aunque te cueste creerlo también eres mi hermano y quiero que los tres nos llevemos bien… Como antes…
—¿Como antes?— lo escuchó reír con resignación —Papá, mamá, Ayano… Ellos ya no están, nada es como antes…
—Lo sé…— exhaló, aquello nunca dejaría de doler —Pero… Nosotros aún estamos aquí, vivos… No creo que ellos quisieran vernos separados…
—Papá y mamá ni siquiera te conocían…
—Pero Ayano sí, y pese a todo dudo que quisiera vernos peleados…— aseguró con convicción —Ella nos quería, no supe verlo en ese momento pero… Los tres fuimos importantes en su vida. Aunque ustedes dos lo eran todo para ella… Los amaba realmente…— dijo lo último en un tono lleno de añoranza, sólo tenía que cerrar sus ojos para ver a su hermana luchando contra cualquier monstruo por Shuuya y Kousuke.
—Si tanto nos amaba, ¿por qué se fue?— preguntó el chico con voz temblorosa —¿Por qué nos dejó solos…?
—Para protegerlos— respondió sin dudarlo.
Aquello hizo que Kousuke la viera casi sin aliento —¡¿Tú sabes por qué lo hizo?!— preguntó con desesperación —¡Por favor! ¡Explícanos por qué lo hizo! ¡¿De quién quería protegernos?!
Dudó unos instantes si revelar aquel secreto que tan celosamente guardó su hermana, pero no era como si pudiera resistirse a la expresión llena de angustia y súplica de Kousuke…
Tampoco ganaba nada ocultando algo que ya no tenía solución, su padre y hermana ya no estaban en ese mundo, ninguno de los dos se sentiría afectado…
Y eso que controlaba a su padre, fuera lo que fuera, ya no podría dañarlos…
—De papá…— declaró ante la atónita mirada de su hermano —Cuando mamá murió él regresó con ojos como los nuestros… Ayano lo descubrió, ambas notamos que se comportaba de forma extraña así que lo investigamos y descubrimos que algo lo controlaba… Algo que lo convirtió en un monstruo...
—¿Qué...?
Se mantuvo en silencio dándole tiempo de asimilarlo y tal como lo esperaba, él lo negó…
—¡Eso no es posible! ¡¿Cómo es que sólo ustedes lo notaron?! ¡Papá estaba destruido por la muerte de mamá, era lógico que se comportara diferente! ¡Eso no lo convierte en un monstruo!
—No debí usar esa palabra…— murmuró, esperaba una reacción así de su hermano, pero era necesario, si quería entender parte de lo que había sucedido, parte porque ella aún no lo entendía del todo, debía aceptar las cosas como eran.
—Claro que no debiste…— murmuró él girando el rostro ofendido —No te llamé aquí para que ensucies el recuerdo de papá…
—Lo siento…— se disculpó de corazón —Pero es necesario para entender el plan de Ayano… Ella buscaba protegerlos… Quería conservar su felicidad, dio su vida por ustedes.
—Eso… No tiene sentido…— lo escuchó decir con la voz quebrada —Pero, es la explicación más creíble que he escuchado en todo este tiempo…— admitió permitiéndose llorar.
—Kousuke…— puso una mano en su hombro que fue rechazada al instante —Supongo que necesitas un tiempo a solas…
Dicho esto se levantó para marcharse, ya había hablado demasiado esa noche, si continuaba, si entraba en dolorosos detalles, sólo lograría lastimarle aún más…
—No me opondré…— lo escuchó decir, giró confusa, ¿oponerse a qué? ¿A que ella se marchara? —Vivimos en el apartamento 107 de un complejo económico en los suburbios…
—Shuuya lo escogió, porque era el mismo número que la habitación que compartieron en el orfanato— completó ella ante la mirada sorprendida de su hermano.
—No me acostumbro a que sepas esas cosas…— murmuró él secando sus lágrimas —Imagino que también sabes cómo llegar.
—Eso creo…— asintió.
—Entonces no tengo nada más que decirte… Es tu decisión visitarlo o no— comentó mientras se ponía de pie.
—¡Espera! Cuando dijiste que no te opondrías… ¿Te referías a que yo lo visitara?— preguntó con emoción mal disimulada.
—Regresaré a casa, es tarde, deberías hacer lo mismo— diciendo eso y con un gesto de despedida de su mano se marchó caminando lentamente, sería un largo camino a casa, había demasiado que asimilar…
Y ella permaneció en aquella plaza, con sus emociones alternándose entre la felicidad y el nerviosismo…
Finalmente, después de tantos meses, tenía carta blanca para ver a Shuuya… ¿Se vería más alto? ¿La habría extrañado durante ese tiempo? ¿Las cosas volverían a ser como antes?
Demasiadas preguntas y sólo una forma de responderlas…
Rodó sus ojos —Por favor Mary, sólo es una tostada, ¡comí todo lo demás!
—¡Debes comer todo el desayuno!— ordenó ella intentando mostrarse seria con sus mejillas infladas y sus labios apretados.
Se habría echado a reír, si no fuera por ese extraño poder de paralizar a las personas… Ese que no tenía reparos a la hora de usarlo con él… Seto no tenía idea de lo molestó que era pasar varios minutos completamente paralizado, no había forma de explicarle que no poder rascarse siquiera era todo menos gracioso.
Entonces su salvación apareció en forma de un par de golpes a la puerta —¡Yo voy!— exclamó de inmediato, no importaba si no esperaban a nadie, era la oportunidad perfecta de escapar.
Corrió antes de que su amiga fuera capaz de reaccionar y al abrirle a quien quisiera que fuera su salvador…
Todo lo demás desapareció para él…
Era como una aparición, como un sueño… Era igual a sus sueños más hermosos…
—Tsubomi…— exhaló con la mirada clavada en la preciosa chica de cabello largo y rostro de porcelana frente a él.
La sonrisa que ella le regaló iluminó su vida, oscura hasta ese instante, se veía tan bella, tan alta y esbelta, y al mismo tiempo tan parecida a esa hermana que adoraba con el alma, la que perdió el mismo día que su mundo se vino abajo por tercera vez…
Ahora que estaba frente a él, ahora que logró encontrarla, o ella a él, poco importaba en esos momentos…
Ahora que la tenía de vuelta en su vida…
No la dejaría ir…
Jamás…
Continuará.
Una porquería, lo sé u.u… Detesto como quedó pero todo este tiempo he estado dándole vueltas y no hay caso… No puedo seguir extendiendo la cosa u olvidaré mis macabros planes para el futuro del fic.
Seto… Te amo y te odio… ¿Por qué tienes que ser tan condenadamente complejo? No importa lo que digan, el chico al menos para mí, es de los más difíciles de interpretar.
Bueno espero que fuera de todo hayan disfrutado del capítulo, ya que al fin estos dos volvieron a encontrarse 3.
Y como siempre les agradezco de todo corazón que sigan leyendo esta historia pese a los retrasos y capítulos de baja calidad.
Sin más, paso a responder reviews:
Alex618:
(Capítulo 19) Sí, los capítulos estaban saliendo rápido, hasta éste que dio mucho más trabajo del que debía. Y en apariencia no hay grandes cambios, es cierto, pero como decis hay un trauma más para meter en la ecuación y un personaje menos, así que sí cambió algo bastante trascendental. Y Kousuke, pues… El de esta línea temporal ha crecido en condiciones levemente diferentes las cuales han hecho estragos con su personalidad, esto su mano a que el pobre estaba pasando por una situación de porquería… Creo que es comprensible…
(Capítulo 20) Tsubi no está~ Tsubi se fue de parranda~ :P
Es un hecho que la maldición la tiene, además si te fijas los pierde en el mismo orden: Mamá de una forma trágica, luego papá que se vuelve loco y mata a su hermana (o lo intenta) muriendo él en el proceso. Es cierto que sus hermanos son todo lo que le queda, todo lo que la mantiene en ese mundo tan cruel y doloroso.
Sería fantástica una versión oficial de esos momentos, pero me temo que la mayoría quedarán para siempre a nuestra libre interpretación… Aunque no hay que perder las esperanzas.
Tienes razón en que ahor tienen sus canciones con final feliz, Kano se merece la suya, una en que se acepte a sí mismo con sus demonios y ángeles y salga adelante… (si es de la mano de cierta chica de cabello ahora corto que siempre ha estado con él, mejor) Espero que con este capítulo se hayan aclarado tus dudas respecto al paradero de Tsubomi y ahora que están juntos de nuevo, espero tener algunos capítulos de paz y felicidad… (Luego recuerdo mi historial con la paz y felicidad de los personajes y...) Muchísimas gracias por tus comentarios tan largos y emotivos, me encanta recibirlos. Besos.
Sin más por el momento me despido.
Hasta la próxima.
Trekumy.
