Capítulo 21
Pov Elrond/Natalie
El señor de Imladris estaba preocupado. No es que alguna vez dejara de preocuparse. Sus hijos siempre fueron guardianes de su propio hogar, pero al menos sabía que estaban a pocas millas de distancia si les herían. Pero esta vez era diferente. Elrohin estaba a salvo, gracias a él y a su anillo.
No, era Elladan el que lo preocupaba. Y la causante de tal molestia era por orden del mismo ya que les había prohibido a los de la compañía que marchaba hacia Mirkwood que mandaran mensajes o cartas.
Si alguien llegaba a interceptar la carta, y alguien se enteraba de sus asuntos… -Elrond tembló de solo pensarlo.- Pues eso no sería bueno.
Y allí estaba, el con algún que otro soldado herido o alguno con una dolencia, todos en silencio o durmiendo, en los cuartos grises de curación donde Lady Natalie había recuperado sus fuerzas gracias a sus dones elficos.
El elfo, luego de una semana de arreglos entre él y sus consejeros, capitanes y sirvientes para darles la bienvenida habitual a sus esperados invitados. Las tres chicas perdidas de la tierra. Lindir había estado ordenando a los demás sirvientes sobre las habitaciones, limpieza y demás. Erestor mando hacer vestidos para las chicas, arreglo los festines de las cuatro comidas del dia. Elrohin hacia guardia en la entrada secreta para cuando volvieran las chicas con toda la comitiva.
Ahora teniendo un rato para el solo, estaba desde la mañana disecando plantas, colgándolas en pequeños ramilletes desde los colgantes que salían del techo. Cortando hojas con extrema precisión, rompiendo las mimas con un mortero hasta que sus granos fueran los más finos. Todo esto lo hacía para borrar por un momento sus pensamientos, ya que cuando esto hacía, todo su ser se volcaba en ello, era muy tranquilizador.
Natalie era una chica tranquila y bondadosa, pero el no podía olvidar que no sabía nada de ellas, él y Galadriel habían estado charlando sobre ellas y su rescate del bosque negro, pero nada más profundo.
¿Eran una amenaza o eran aliadas?
Estaba tan sumido en sus cavilaciones que no sentía que alguien estaba detrás de el.
-Una amenaza no son, un regalo… Tal vez.- Susurro una voz femenina muy melodiosa. El conocía esa voz. Era Artanis. Cualquier otro hubiera saltado del susto, el no. Solo dejo de mover sus manos en sus tareas y la miro sobre el hombro.
-Camina conmigo…- La señora lo comando. Ella se volvió para hacer su camino hacia el corredor y luego comenzó a subir lejos de la casa de sanación, el la siguió.
-¿Qué quieres decir?- Demando al llegar lo suficientemente para no ser escuchados.
-Los valar las han tocado, esto lo he visto. Las han robado de un mundo de hombres y les han dado un lugar entre los nuestros, sus vidas fueron arrancadas cuando solo tenían pocos años de existencia- Su voz alta y clara, sin miedo a ser escuchada. Cualquiera creería que lo que dijo era una mentira, pero como era Galadriel la que lo decía, el sabia con confianza que no lo seria, ella nunca mentía.
-¿Por qué razón? ¿Quién las robo de su mundo?- La mirada que le da la señora, es de tristeza y esperanza por igual.
-Yo creo que tu ya lo sabes. - Susurro la elfa de pelo dorado. Elrond apretó sus labios en una fina línea.
-Hay dos opciones: o fue Ilúvatar… o alguien que no debería tener el poder para hacer algo asi, y con intenciones malignas.- La voz de ella, aunque hermosa, habia temblado en eso último. Y es que era de lo más preocupante. Más de lo que el hubiera pensado.
-Si lo fue, yo no lo sé, pero debo decirte que siento que ellas no tienen malas intenciones hacia este mundo, las he visto en mi espejo. Han salido sanas y salvas del bosque negro- la elfa sonrió y mientras lo hacía no lo miro a el, si no que hacia afuera, a uno de los acantilados que caían a raudales, con agua tan cristalina que parecía invisible y al caer al riachuelo tenia espuma blanca como la nieve.
Atrás de ese acantilado, el sol se estaba ocultando, dejando una luz casi punzante. Un naranja casi rojo.
-Tal vez hasta te sorprendan, en todo caso, Mellon, quiero que se sientan bienvenidas, los elfos grises cometieron el error de dudar de sus intenciones y temo que dañaron su confianza.- Esta salió de su trance y se volvió para mirar sus ojos grises, los pares del mismo color lo miraban sin pestañear.
-Yavanna y Ulmo al igual que el mismísimo Manwe están detrás de todo esto Elrond, debemos ayudar, me temo que la prueba esta vez será para todos por igual y si no aprobamos esta vez seremos para siempre desterrados de Valinor.
-¿MANWE?- Casi que grito Elrond mientras tomaba de los hombros a Galadriel, y la llevaba hasta un asiento de madera tallada de la segunda edad que estaba en ese mismo balcón.
-Aunque no lo creas les ha tomado cariño a las mortales, esto no pasaba desde Luthien, debemos estar preparados para algo nuevo. Que salvara a la tierra media y cumplirá los designios del creador o nos sumirá en la oscuridad tan larga y profunda que ni el mismísimo Melkor podría escapar.
Pov Natalie
-Espero la las tres se hayan asentado bien en sus habitaciones.- Comentó apaciblemente Lord Elrond, mientras comía las frutas cortadas de su desayuno con mucha tranquilidad. Nos había invitado a nosotras tres, a Gandalf, Erestor, Lindir, Elladan y Glorfindel- el cual todavía estaba ausente- a pasar la mañana en uno de esos comedores abiertos en una de las cimas del valle. El sol recién había salido de entre los arboles de las montañas nevadas.
El invierno se había ido justo unos días antes de haber llegado, como se había pronosticado. Las columnas muy bonitas llegaban hasta el techo, y el mismo era como un domo de piedra, ellos estaban decorados en oleos de otros tiempos. Entre las columnas había un rio artificial que llegaba hasta el otro lado y caía en una piscina que había unos pisos debajo.
Hacia el sur se veían mas casitas de piedra y de madera, tal como las que estábamos ahora, para el norte, el río Bruinen, desembocaba de los acantilados que estaban saliendo de los lados pedregosos de las montañas que estaban al este y no dejaban ver hacia el otro lado. Al oeste solo se veían los caminos y otras montañas, las cuales tapaban el pueblo de ojos enemigos.
Mi hermana Emma había estado desde que llego mirando más para afuera o el techo que comiendo su comida. Y yo estaba casi segura que tampoco había dormido mucho, tenía un poco de ojeras y parecía muy tensa, el viaje de vuelta había terminado ayer de tarde. Las dos se habían ido derecho a descansar.
Emma parecía un poco feliz por estar donde estaba. Siempre le habia gustado este lugar de ensueño, aunque estuviera en un libro. Ya la habia visto oliendo flores o viendo árboles o enredaderas.
-Sí, señor. Es usted muy amable, Lord Elrond- Contesto Emma. A pesar de sus estudiada pose, se podía ver que estaba hecha una fangirl por hablar con el gran elfo.
-Oh… llámame Elrond, por favor. – Emma asintió con la cabeza y sonrió nerviosa, aunque no lo miro a los ojos, si no que siguió mirando una enredadera de la comuna a su costado. Era una familiaridad con el elfos, a lo cual no estaba muy acostumbrada. Gandalf lo miro con los labios apretados, como teniendo una conversación privada y luego Elrond me miro a mi.
-No veo a su otra hermana, ¿Luna es su nombre?
-Si, Elrond, la fuimos a buscar a su habitación y no esta allí, entonces no sabemos dónde esta.- Mi hermana mayor y yo, nos miramos un poco exasperadas.
Todo el pueblo elfico escucho el gran estruendo que Luna hizo al romper los muebles de su habitación a patadas. La vergüenza era muy cercana para nosotras dos. Intuía que por eso Emma estaba tan quieta. Esta cabizbaja, aunque se la ve mas feliz que en la primer parte de nuestro viaje.
En la segunda parte de vuelta, habia hablado abiertamente con Gandalf, mientras Luna todavía seguía enojada con algo o alguien, refunfuñando entre los árboles.
Emma tomo una rebanada de pan y luego la dejo al lado de su plato de loza muy bonito, color planco perla, con líneas de oro incrustadas.
-Estamos muy apenadas por lo que hizo mi hermana ayer por la noche. Juramos que no es lo que nuestros padres nos enseñaron, esto no es lo que se le hace a un gracioso anfitrión, como usted. Usted y su pueblo no se merecen tal trato, ni tampoco el daño a su propiedad. Incluso si nos da un tiempo para reponerle el gasto – el Ellon puso los ojos como platos y empezó a negar con la mano- Y también le daré un sermón a mi hermana, ella lo merece.
-No hay necesidad ni de lo uno ni de lo otro- Dijo el elfo, con las cejas amenazantes de el levantadas y los ojos grises con tristeza. Su sonrisa dejaba ver que le daba gusto que esta hermana fuera tan instruida en los buenos modales.
-Oh, yo lo creo que si- Elrond se daba cuenta tarde que también era testaruda como una mula. Los demás la miraron. Gandalf, Elladan y Natalie compartieron una mirada graciosa. Emma no se dio cuenta, volvía a estar media ausente. Elladan, el cual estaba sentado a su lado, al sentir su preocupación, le tomo la mano por debajo de la mesa redonda. Natalie trato de no sonrojarse, no supo si lo habia logrado. En cualquier caso, lo del elfo surtió efecto y ella se tranquilizó un poco.
Nat podía ver que ya su hermana habia cambiado, ya tenía una forma mas adulta de ver la vida, sabia de su propia boca que habían sido torturadas por orcos y luego encarceladas por esos horribles elfos, mientras les mentían. A Natalie le pareció que las mentiras no eran tan graves ni tampoco tan personales, pero ¿ella que podía decir? Nada. Ella no sabía nada de lo que sus hermanas habían vivido.
Había escuchado las pesadillas de Emma y los golpes en el cuarto de Luna. Los gritos de horror de Emma eran de esos que te helaban la sangre al escucharlos. Habia tenido pesadillas y ahora apenas desayunaba unas frutas secas. Se veía mas fría, como si se controlara interiormente la ira que tenia , la cual Luna habia dejado fluir libremente.
Como si pensara que si ella no se controlara, algo iba a explotar.
Ella misma tenía miedo, Pero Gandalf sabia que un poder asi como el de Emma, podía hacer cosas feas si ese estado de ánimo no cambiaba.
En el viaje de regreso Emma habia demostrado al mago sus pocos poderes para con las plantas. Apenas habia tomado un pimpollo de una planta muy bonita que habia estado en el suelo y este habia abierto a los rayos del sol. En otro momento hizo que las manzanas enteras de un árbol, cayeran sobre nuestras cabezas, todos gritamos y nos resguardamos de los golpes con nuestros brazos sobre la cabeza.
Ese fue el momento donde ella empezó a reír divertida por haber hecho la broma y volvió un poco en si. Elladan se había encariñado un poco con ella, la creía muy divertida.
Gandalf comía del tenedor un poco de su ensalada, cuando comenzó a masticar, el amigo y compañero de Elrond al fin llego.
El elfo nuevo, para su hermana, tenía una mirada tranquila y curiosa, pues el no habia ido a recibirlas ayer por la tarde- solo habían estado los recién llegados, Elrond y Galadriel, para gran sorpresa de las hermanas- y seguramente tenía mucha curiosidad.
Una media sonrisa que habría matado a meros mortales al solo mirarla, dejaba algún que otro destellante diente al descubierto. Nat sonrió, Glorfindel le caía muy bien, quería ser su amiga. Inmediatamente ella pensó en eso, volteo hacia su hermana, ella sabía que Emma amaba las historias del de pelo dorado.
El Ellon estaba vestido con una túnica azul, velvet, que destacaba mejor sus ojos celestes cielo. Emma se habia rehusado a llevar vestidos y le habían llenado el armario de calzas, camisetas y cosas así, solo uno o dos vestidos. Ahora iba vestida con una blusa justo del mismo color que el del elfo y Nat tuvo que retener una carcajada.
Emma miro unos segundos al elfo al subir la mirada, y luego dio una doble mirada, sus ojos negros se agrandaron.
-Le presento a mi amigo y consejero, Lord Glorfindel- presento, Elrond, con una floritura de la mano hacia el muchacho de mas de unos cuantos milenios, pero que aparentaba unos treinta nada mas.
Luego de decir un pequeño- encantada de conocerlo, Lord Glorfindel De la Flor Dorada- se secó las comisuras de los labios con una servilleta y se fue por donde habia llegado, luego de mandarme una mirada de disculpas.
Este por su parte ya se habia sentado al otro lado de la mesa y se disponía a poner un poco de comida en su plato, pero al ver esto, levanto sus perfectas cejas doradas, parecía preocupado. Era lo que dictaban los modales levantarse de la mesa cuando se levanta otro comenzal, y mas si es una dama. Y lo hubieran hecho, si Emma no se hubiera ido casi corriendo. Natalie sabia como era Glorfindel, el era benevolente, y paciente, ella sabía que el entendería los sucedido si alguien le contaba.
-Al parecer llegue muy tarde, los invitados ya se están retirando de la mesa.- bromeo el elfo y me saludo. Puso una mano en su pecho y ladeo la cabeza. Un gesto muy amable de su parte.
-Disculpe, Glorfindel, siempre pensé que mis hermanas eran buenas haciendo amigos, pero estaba equivocada…
-No hay de que disculparse- me aseguró el ellon, luego de tragar un bocado.- y negó luego con una pequeña sonrisa en su cara hermosa.
-Pienso que será difícil para ella, confiar en alguien, luego de lo sucedido – aportó Gandalf, siempre el entendedor.
-Y yo pensé que ella estaría maravillada de conocerte, Glorfindel, ama tus historias.- Si los elfos pudieran sonrojarse, estoy segura de que el lo habría hecho.
-¿En serio?- pareció dudarlo el pobre. Lo deje entrar en sus cavilaciones. Comió entonces un pedazo de pan, mientras yo comía un poco de fruta cortada.
-Todavía no puedo creer en las formas de Thranduil, el siempre me ha sorprendido, lo conozco desde hace mucho, pero esta vez lo ha hecho para mal.- Natalie quería decirle lo mala persona que ella creía de ese elfo nombrado, pero se detuvo, Elrond parecía entender por qué Emma se había ido tan incómodamente de allí y tan bruscamente. Pero no dijo nada en voz alta. Natalie luego de tomar su jugo de naranja, tomo un panecillo, dio los buenos días y desapareció por las escaleras. En busca de sus dos locas hermanas.
Buenas!
Aquí tenemos mas información de lo que sera el futuro del fanfic, nuevos personajes que aparecerán también en otros capítulos. Mas importante: el de Glorfindel
Con respecto a el de la casa de la flor dorada, podemos decir que la autora dueña de su OC nos pide si podemos preguntar a los lectores si les gustaría que Mary (Emma) se quedara con Thranduil a la vez que con Glorfindel. (es una broma) Aunque ella lo niegue XD
Ya sabemos bien las modalidades de los elfos y nunca se nos ocurriría hacer esa monstruosidad ¬¬
-¿Verdad Mary?
-Claro que no, pero al menos tenia que intentarlo ;)
-Ay Dios mio! pfff
Les damos las gracias a los que han fav o review a este fanfic.
¿Cual creen que sea el poder de Luna? Ademas de romper cosas con su ira...
Cuéntennos que les pareció este capitulo y como les gustaría que siguieran nuestras nuevas parejas.
Saludos de Mary, Bella y Laura
P.D: Que dirían si pusiéramos este ff en Wattpad o aquí pero traducido en ingles? Creen que vale la pena el trabajo?
